Hola. Nuevo capítulo. Capítulo sin corregir. Gracias por todo su apoyo. Espero que lo disfruten. Saludos. XD
Skip Beat no me pertenece.
Summary: Kuon regresa a Kyoto por casualidad del destino, es allí en donde se encuentra con kyoko de nuevo, pero ¿Qué sucederá cuando cada uno deba seguir sus caminos?
Advertencia: durante la trama en general tendrán contenido de sexo extremadamente explicito (MA lemon), no es lectura para menores de edad, le sugiero discreción. Cada uno lee bajo su propia responsabilidad. Ya advertidos con el fuerte contenido de la historia, pueden seguir con la lectura.
Secret of my heart.
Ya eran tres semanas que sabía que ella estaba en Tokyo, tan cerca de él y tan lejos al mismo tiempo, su ansiedad había crecido mucho mas de lo esperado, ¿por qué no lo reconoció? Él pudo reconocerla ni bien la vio entrar en el lugar, su corazón latía expectante, era como si le gritara a ella un "aquí estoy cariño", así como le gritaba, su corazón también se estrellaba ante su indiferencia, ¿tan rápido me has olvidado, Kyoko-chan? Y la suposición dolía, todo él lo tomaba mas como una certeza, ella no sabia quién era él, quizás era el tinte de pelo y los lentes que usaba para no ser reconocido. Ansiaba tanto que ella volteara a mirarlo solo por un instante y que eso bastara para que le reconociera, para que ella recordara todo, no solo su maravillosa noche de amor y pasión juntos. ¿Cómo podría un caparazón conocido como Tsuruga Ren contener a alguien tan desesperado como lo era su verdadero yo en esos momentos? ¿Cómo podría contener Tsuruga Ren a Kuon? Era impensable, imposible.
Termino de bañarse y tomo una toalla para secarse, quito con la palma el vapor que había empañado el espejo y al fin se vio a su verdadero yo. Ojos verdes y cabello rubio era la imagen que el espejo le devolvió. Ahora estaba listo, ahora si podría ir por SU Kyoko.
- KR
Kyoko caminaba de regreso al apartamento, estaba un poco conmocionada con lo sucedido últimamente, la descabellada idea de Sho, ¿sería capaz de lograrlo?, ¿se atrevería ella a ese cambio? Debía cambiar su estilo de vestimenta, su peinado, su personalidad, todo de ella por un video. Había aceptado pensando en ayudar a Sho, aún no tenia idea de las repercusiones que tendría ese video, ni lo que traería por su participación.
Estaba a cinco cuadra del apartamento, escuchando con sus auriculares el tema que debería interpretar, había estado ensayando la canción en el tiempo libre de Sho, aunque este también debía dedicárselo a Shoko pero la mayoría de las veces la mánager estaba mas ocupada que su representado y ahí podían ensayar el tema. Era un día agradable como para aceptar que un chofer la llevara de un lado a otro, además era mas necesario en otro lugar. Kyoko quería experimentar un poco de libertad. Estaba aquí, donde nunca pensó que llegaría.
El tema ya se lo sabía, mientras tarareaba la canción no se percató de las cosas que sucedían a su alrededor, es que Tokyo era una ciudad tan grande y hermosa, nunca pudo imaginar lo que sucedería en su futuro inmediato.
Se detuvo en frente de una vidriera, habían hermosas hadas y muchas cosas de princesas, quedó fascinada, todo se veía perfecto. Levantó la vista aun encantada con su descubrimiento lo que no esperaba era que al levantar la vista se encontró con un par de ojos verdes que la miraban, él estaba ateas de ella y el vidrio reflejaba su figura como la de ella… ¡Imposible! Sintió que sus piernas temblaban, sus ojos se llenaron de lágrimas y una de ellas dejó un rastro húmedo en su mejilla. Sentía que no podía moverse, ¿qué hacía él aquí?, ¿cómo la encontró?, ¿qué haría ahora? Sentía tanto pánico, la ansiedad la dejaba sin aliento y el miedo que sentía en esos momentos, ¿miedo a qué?, ¿no era esto todo lo que había ansiado durante los últimos quince meses?, ¿verlo de nuevo?
Él se había acercado demasiado a ella, no había dónde huir, estaba acorralada, sin escape y su angustia solo aumentó. Ella bajó la mirada y volteó para enfrentarlo cara a cara; quiso hablar pero ninguna palabra salía de su boca. Y ya era demasiado tiempo de este concurso de miradas, ¿por qué ahora?
Toda ella parecía ser demasiado consiente de que él finalmente estaba allí, demasiado cerca y demasiado lejos por igual. Las bolsas que tenia de compras cayeron al suelo, demasiado débil para sostener su cuerpo, también se sintió desvanecer… y en su mente una voz gritaba, ¿por qué ahora?
—Necesitamos hablar, Kyoko —dijo finalmente.
Ella no quería decir nada, estaba demasiado conmocionada para reaccionar, él estaba demasiado cerca de ella y la sostuvo cuando estaba a punto de caerse.
—¿P-por qué ahora, Kuon? —Escondió su rostro en la camisa de él, no quería verle, no quería ser débil, no por él.
—¿Puedes venir un momento conmigo? Tenemos que hablar de esto de forma tranquila… ¿Crees poder escucharme? Tenemos mucho que hablar —ella asintió, no creyendo tener las fuerzas necesarias para nada mas en ese momento.
La ayudó a levantar las bolsas y se alejaron de ahí lentamente, sabiendo que tenían mucho que decirse el uno al otro. Dos cuadras tuvieron que caminar para poder encontrar el lugar que les daría la privacidad que necesitaban. Era una pequeña cafetería que estaba vacía en ese momento, una anciana atendía el lugar; Kuon pidió algo para tomar para ambos, se quedaron en silencio hasta que le llevaron su pedido.
—Te busqué antes de irme… —se arrepintió solo con decir eso, se escucho mas como un reproche que una explicación.
—No estaba disponible en esos momentos… —le devolvió, su tono igual al de él, estaba a la defensiva, ¿qué se creía?
—Te vi en el aeropuerto, creí que… teníamos el mismo vuelo —ella asintió —cuando llegué aquí no estabas por ningún lado. Te busqué.
—Ese día no tomé ningún vuelo, Kuon—él no sipo comprender su angustia. ¿Qué había sucedido?
Ella quería que él se acercara a ella, que le dijera que estaba ahí para ella, que quería volver a donde lo habían dejado, ¿acaso eso era posible?
Kuon se acercó a ella al verla tan perdida, no podía entender lo que ella había pasado, quería que confiara en él, que abriera su alma y le contara uno a uno lo que había sucedido.
—Fui otras veces, sólo para poder verte y no estabas —ella se mantenía en silencio, se acercó mas a ella, su rostro casi escondido en su cuello que pedía ser acariciado y degustado, quitó esos pensamientos de inmediato, se suponía que venía solo a hablar. No quería hablar para nada, quería muchas cosas pero hablar no era una de ellas, debían hacerlo.
Lo sentía tan cerca, quería desahogarse con él, quería poder confiar… ¿podría hacerlo? Cuando el decidió mirarla a los ojos, ella no pudo apartar su mirada, le dedicó una sonrisa triste: "pasé por tantas cosas", ella de verdad quería decírselo, se maldecía por no encontrar las palabras, por ser tan cobarde. Kuon limpió una de sus lágrimas, su toque era tan reconfortante.
—No estoy lista para esto, Kuon —aseguró.
Sí, era una reverenda y maldita cobarde. El miedo pudo mas.
—Respetaré eso, solo no me pidas que me aleje de ti, no ahora —ella asintió.
Quería besarla, de verdad lo necesitaba, había pasado demasiado tiempo sin ella; a acercó dispuesto a besarla, no quería nada mas en el mundo que sentirla cerca de él de nuevo, añoraba ese momento, soñaba con eso… Kyoko noto como se acercaba peligrosamente a ella, sabía que no huiría, también quería besarlo, ¿estaba en un sueño?, ¿despertaría? A ultimo momento hizo que el besara la esquina de su boca, cerro sus ojos y se sintió estúpida cuando él se alejo un poco, cuando abrió sus ojos se sorprendió con la intensidad de esos ojos verdes… quería estirar si mano, acariciar ese rostro, abrazarlo… estaba suspirando por él, toda ella lo quería… esta vez no esquivo su beso, cuando sus labios apenas se rozaron, Kuon esperaba que ella no lo rechazara, ella no lo haría, no ahora, ni nunca. Fue in beso dulce, pequeños roces de labios, por dentro querían devorarse…
Kuon sonrió y apoyó su frente en la de ella, era todo demasiado perfecto; pero, su tiempo no era demasiado, ambos debían volver a la realidad que cada uno se había forjado para si mismo. Kyoko escucho el sonido su móvil, el tono de una llamada entrante, busco su teléfono, era Shoko… quizás había tardado demasiado.
—Shoko-san…
—Kyoko-chan ¿dónde estás así te pase a buscar?—ella no quería decírselo, quería seguir en ese sueño, no quería que nadie la interrumpiera, pero el momento había terminado, le dijo donde estaba con resignación —en diez minutos paso por ti, quédate ahí.
Se sentía triste…
—Debo irme, Shoko-San necesita que le ayude con algunas cosas… —él asintió comprendiendo.
—¿Me darías tu número?
Ella sonrió, tomó un papel y anotó su número de teléfono y se lo paso. Se levantó, no sin antes darle un suave beso, y salió de aquella cafetería, se había olvidado de todo el mundo por un momento, incluso sus bebidas…
Kuon vio como ella se alejaba, como uno limusina paraba y ella entraba, después el vehículo se marchaba, ella jamás había mirado hacia atrás, temerosa de darse cuenta que todo había sido un mero espejismo.
¿Qué haría ahora?
¿Debía contarle a Sho que había vuelto a ver a Kuon?
Continuará.
