HOLAAAAAA!
Aquí estoy... No iba a dejaros sin capi hoy tampoco.
Además este, es muy simpático!
Espero os guste...
ps: QUIERO AGRADECER TODOS LOS FAVORITOS, Y REVIEWS QUE ME ESTÁIS DEJANDO. ESTOY MUY EMOCIONADA CON LA ACOGIDA QUE LE HABÉIS DADO AL FIC.
¡GRACIAS!
CAPÍTULO 7
Unos minutos después de llegar de la casa Cullen, los Black aparecieron.
- Bienvenidos chicos. - El propio Charlie fue el que abrió la puerta, aunque yo estaba a unos pasos de él; por si acaso.
- ¡Charlie! - Billy lo miró con el rostro iluminado de alegría. Verlo mirar a mi tío, me hacía quedarme claro cuánto lo quería. - Te veo estupendo.
- Si. Me encuentro muy bien. Tengo que aprovechar mientras esta medicación haga efecto - Alzó las cejas con entusiasmo.
- Por supuesto… esa es la actitud, amigo - Billy le palmeó el hombro.
- Pasar. El partido todavía tardará un rato en comenzar, así podremos charlar un rato.
Yo estaba apoyada en la pared que daba a la cocina, por lo que veía sin ser vista.
Jacob, estaba detrás de su padre, pero no paraba de alzar la cabeza, buscando. Hasta que se movió y nos miramos.
Él se quedó un poco cortado, al ser pillado, y yo lo miré intentando mostrar un rostro neutral.
- Hola - Saludé. Jacob alzó la cabeza, y con eso me di por saludada. Qué gilipollas es… No puede serlo más; ¡imposible!
- Hola Bella, hija. Estás preciosísima - me aduló Billy, ya que aun no me había cambiado, y seguía con mi modelo "casual-chic", como lo había descrito Rosalie.
- Gracias Billy. - le sonreí afectuosa.
Jacob me metió un repaso de arriba a abajo, apenas sin disimulo. Pero pareció agradarle lo que vio, ya que su cara era de conformidad. Casi demasiado.
Justo en ese momento, a Charlie se le resbaló un bol que llevaba para servir unos aperitivos, y yo me agaché rápida para que él no hiciese el esfuerzo.
Al inclinarme, el escote holgado del vestido se abrió, dejando entrever mi llamativo canalillo.
Cuando alcé la cabeza, Jacob tenía metidos los ojos en él.
Una sonrisa socarrona se me dibujó en la cara, mientras esperaba a que él recuperara sus ojos de entre mis tetas.
Cuando alzó la mirada se encontró con mi gesto, y no le gustó para nada que lo hubiera pillado mirando.
Entonces su cara cambió a una de arrogancia, rozando lo petulante, y me miró con una ceja alzada, haciéndome sentir mal.
Pero solo estaba tocada, no hundida.
¿Quería guerra? No sabía con quien había topado.
- Hoy hemos ido a comer a casa del doctor Cullen, así que había que arreglarse más. La ocasión lo merecía. - solté con un tono suave, cautivador igual que el silbido de una serpiente.
- Claro… por supuesto. Aunque ellos son gente muy sencilla, es verdad que siempre van de punta en blanco. - reflexionó Billy.
- ¡Pufff! - soltó Jacob como un gruñido. - En fin… - Tenía la sospecha que Jacob no les tenía mucha simpatía a los Cullen, y su gruñido me lo estaba confirmando.
- Además, ponerse bonita para alguien que lo agradece y lo valora, siempre es motivación. Los hijos del doctor, fueron muy atentos en ese aspecto. - Mi voz y mi cara, eran la inocencia personalizadas. Billy y Charlie asistieron a mis palabras.
Jacob gruñó, otra vez, y su padre lo miró de lado a modo de regañina, pero su rostro era la molestia, la incomodidad y el enfado personalizado.
¡Vaya, vaya, señor Black! Te he pillado el punto débil. ¿Así que no te gustan los Cullen? Buena cosa he descubierto.
- Incluso Edward - Según dije ese nombre, los ojos de Jacob se abrieron y sus pupilas se dilataron - fue sumamente amable y nos tocó el piano. - sonreí melosa.
- Que amable por su parte - Billy intentó ser políticamente correcto, pero estaba incómodo. Por Jacob.
- Pasar al salón - Cortó mi rollo Charlie. - Bella, ¿puedes traer algo de beber? Por favor - Asentí.
- Voy a salir al super un momento - Informé a Charlie. - Quiero hacer unas compras, y aprovecho que estás acompañado.
- Vale, genial. Tienes dinero en… - lo corte.
- Tranquilo, ¿ok? - Asintió con gesto tierno.
- Trae unas hamburguesas del local de Main, y cenamos aquí todos juntos. - Aunque pareció una pregunta, no tenía opción de contestación, que no fuera un si.
- Claro… - suspiré bajito, pero sonreí, ya que Billy estaba mirándome.
¡Perfecto! Cena con Don Musculitos… ¡puaj!
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Me puse la chaqueta y la bufanda, tomé las llaves del monovolumen y en unos minutos estaba en el nuevo hipermercado que había a las afueras del pueblo. Justo antes de llegar al desvió de la casa Cullen.
Cogí un carrito, y me puse a dar una vuelta con calma. El partido no había ni empezado y tardaría dos horas en acabar, así que tenía margen.
Primero fui a lo que venía a buscar, y después fisgue un poco, buscando alguna chuchería y algún producto de higiene.
Di gracias al cielo de que Forks se hubiera modernizado y dentro del hiper tenían una zona de perfumería.
Mi tío me había dado mi "sueldo" semanal. Sueldo… era como una lotería. Me había negado en redondo cuando vi lo que me daba, pero él usó su enfermedad de excusa para callarme.
Que bien poder volver a disponer de un poco de dinero para mí, para caprichos, y no tener que estar contando cada centavo para poder comer.
Entré en la sección de perfumería y allí estaba: mi champú y mi mascarilla de arcilla con fragancia a rosas.
Me estremecí solo de verlas.
Venir con mamá. Pensé, al borde del ronroneo cual gatito.
Aunque tampoco podía derrochar, ya que tenía que comprarme algo de ropa. Llevaba bastante sin poder renovar mi armario, y además, en Forks, ya comenzaba a hacer frío, y en un par de semanas, el clima se pondría polar y no tenía nada de ese tipo de prendas.
Tenían una promoción y me salían más baratas de lo habitual, así que me fui directa a mirar mi perfume, el que llevaba tanto tiempo sin poder usar.
Sí Edward me oliese… ¿Perdón? ¿Y este pensamiento?
Me giré al notar a alguien a mi lado, la dependienta supuse, pero para mi sorpresa, gran sorpresa, a mi lado había dos personas y ninguna era la dependienta.
Eran Alice y... Edward.
- ¡Hola! - Me saludó Alice efusiva. - Vaya casualidad. - Pestañeó feliz.
- Hola… sí. Aunque en este pueblo es fácil coincidir - Rodé los ojos, simpática.
- ¿De compras? - Preguntó lo obvio, señalando los botes. Asentí - Esos geles huelen genial.
- Si. Son mis preferidos. He tenido suerte que los vendan aquí y no tener que ir a Port Ángeles.
Mientras Alice y yo charlamos de trivialidades, Edward no dejaba de mirarme a hurtadillas; intentando ser discreto, imaginé.
- Voy a comprarle a Rose el aceite corporal, esperarme aquí y nos vamos juntos.
Alice desapareció sin dar tiempo a contestar; y allí nos dejó a Edward y a mi, solos.
Nos miramos, sonreímos, bajamos la cabeza, volvimos a mirarnos…
La situación me estaba agobiando. No podía permanecer callada por más tiempo.
- ¿Te ha arrastrado Alice de compras? - Pregunté simpática.
- Sí… más o menos. - Rodó los ojos - Tenía que mirar unas cosas así que aproveché a hacerla feliz y que durante dos minutos no me pida nada. - Rió. Y su sonrisa sonó como cánticos de ángeles.
- ¿Y tú? Algo me dice que no has venido exclusivamente a comprar. - Me alzó ambas cejas, cómplice. Me incliné de hombros, con ojos angelicales - Tienes el pelo recién lavado, así que no necesitabas esto, hoy. Y mañana va Emmet a casa, por lo que tendrías tiempo por la mañana a venir tranquilamente. - Su informe me dejó perpleja.
"¡Joder lo que se fija! y me encanta… me chifla que se fije en mí…"
- Aunque no te veo con mucha prisa… - Se llevó la mano a la barbilla pensativo, de forma teatral - Creo que estás escapando de casa.
- Pienso volver - Le di la razón de forma, peculiar y simpática.
- ¡Jajaja! suponía - Oírlo reírse así, me hizo sentir un calambrazo en ambas rodillas. - ¿Ya tienes a los Black en casa? - preguntó con delicadeza.
- Si. Jacob ya está apropiándose de mi sofá. - Rodé los ojos con molestia evidente. - Yo que había planeado tirarme en el sofá a ver una película… - suspiré frustrada. - Ya había decidido hasta las chuches que iba a zamparme. - Gesticulé como una niña pequeña.
- Bueno… nosotros también teníamos un plan similar. - Sus ojos resplandecieron - ¿Por qué no te vienes a nuestra casa y vemos todos juntos esa película? Te daré cobijo mientras dure tu huida. - Elevó las dos cejas, conspirador y a la par, divertido.
Pero un sentimiento contradictorio pasó veloz por sus ojos. Parecía que estaba discutiendo con su yo interno.
"¿En serio? ¿Me está invitando a ir a su casa a ver una peli? Y tiene que ser justamente hoy, que me ha encargado la cena Charlie… ¡Maldigo mi mala suerte! pero… esto se me puede ir de las manos… No te emociones Bella"
- No puedo… lo siento - mi cara de pena fue sincera, demasiado. - Charlie me ha pedido que lleve la cena de Main. - Me incliné de hombros, abatida - Pero espero que la invitación siga en pie para otro día - Noté como mis pupilas se dilataban cuando las clavé en las suyas.
- Por supuesto que seguirá en pie. - su contestación fue poco más que un susurro, convirtiendo su respuesta en una promesa, rozando lo sensual.
- ¡Listo! perdonar la tardanza, pero no lo encontraba. Bella, ¿tu has acabado? - Asentí. - ¿Por qué no tomamos algo? Es pronto.
- Tengo que pasar por el local de Main, así que por mi genial. - Respondí emocionada con la idea de no separarme de Edward aún. Ambos asintieron a mi plan.
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Conducimos hasta Main, entramos y nos acomodamos en una mesa. Todos los presentes se quedaron pasmados cuando nos vieron llegar.
Le hicimos el pedido a la camarera, y aproveché para encargar la cena para llevar.
Hicimos silencio durante dos minutos que se hicieron eternos; nos miraban tan fijamente, que me estaba sintiendo incomodisima.
- ¿Aquí miran así siempre? - pregunté con sarcasmo, rodando los ojos.
Ambos hermanos se miraron.
- Nos miran a nosotros. - Contestó Edward. - No solemos parar por el pueblo, y eso nos ha creado fama de snobs y raros. - Inclinó los hombros.
Los pueblos tiene muchas cosas buenas, pero otras tantas malas, como esa.
Edward se envaró mirando algo detrás de mí.
- ¿Tu eres la sobrina de Charlie, verdad? - Una voz a mi espalda me hizo dar un salto por la sorpresa. - Perdona por asustarte. - Era un chico rubio, guapete. Tenía el atractivo habitual, típico: Rubio, de ojos azules y rostro dulce. Pero tenía un "algo" en la cara que no me gustaba. - Soy Mike Newton - Ese nombre me sonaba.
- Si. Soy Isabella. - Me presenté con mi nombre completo; lo cual hacía cuando quería marcar distancia.
- Ummm - Contestó mirando de forma poco agradable para los hermanos Cullen. - Veo que te codeas con lo mejor - dijo con asco - del pueblo. Igual que tu tío.
"¿Perdona? Voy a arrancarte la cabeza… ¡ahora!"
- ¿Perdona? ¿Qué es lo que has dicho? - Abrí los ojos como platos, devorando al tal Mike.
Hice un amago de levantarme y liarla, por supuesto, pero Edward apoyó su mano en mi antebrazo, sujetándome.
- Eres un maleducado y un grosero… Por eso no me junto - recalqué - con la gente de pueblo. Porque no tenéis modales… Las personas con clase, suelen agruparse con los de su nivel, y no dejamos a los paletos arrimarse. - le solté con tono suave, viperino, y sin perder la compostura en ningún momento. Mis ojos eran otro tema a parte, lanzaban chispas de puro veneno.
El tal Mike se quedó lívido, sin saber qué contestar.
- Hola… perdonar a Mike, ha tomado una cerveza de más. - Lo disculpó una chica morena de rostro bondadoso. - Soy Ángela. Tu eres Isabella, ¿verdad? - Asentí. - Fuimos compañeras en primaria - Sonrió dulce, y yo fruncí el ceño, fijándome más en ella - Éramos compañeras de pupitre. - ¡Si! No la había reconocido… Ángela Webber; era encantadora. Miró hacía Mike, que refunfuñaba algo - No se lo tengas en cuenta… - sus ojos mostraban que estaba pasando un momento muy embarazoso. - Es un placer saludarte y… ya nos veremos por ahí. Dale saludos a tu tío.
- Claro… no te preocupes. - Le sonreí. - Siento no haberte reconocido. - Ella alzó la mano, restándole importancia - Claro, Ángela, nos vemos.
Volví a girarme, respirando profundo. Y encaré a mis acompañantes, que me miraban con ojos orgullosos.
- Lo has puesto en su sitio - Alice intentaba disimular, malamente, la sonrisa. - Mike es un poco cretino, pero no tanto como lo ha sido hoy.
- Le ha faltado poco para que me levantara y… - Gruñó Edward, lo corté sin querer.
- Le arrancara la cabeza - Le completé la frase. Ambos nos miramos y acabamos riéndonos.
Enterramos lo sucedido no dándole más vueltas al tema.
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Alice y yo estuvimos charlando animadas, respecto a no haber reconocido a Ángela y les conté alguna anécdota que iba recordando de mi tiempo aquí; Edward reía o rodaba los ojos con nuestros comentarios. Incluso se atrevió a intervenir alguna vez, pero acabábamos metiéndonos con él, así que se dio por vencido.
La camarera trajo mi cena, disculpándose porque habían tardado en prepararlo, entonces me di cuenta de que llevábamos bastante tiempo en el bar.
- ¡Madre mía…! Es tardísimo. - Me llevé la mano a la frente - Se me ha pasado el tiempo volando. Tenemos que quedar otro día.
- ¡Claro! podemos quedar un día para ir a comer a Port Ángeles las chicas - le sacó la lengua a Edward - hay un italiano que es una pasada. ¿Te gusta la comida italiana?
- Muchísimo. Es mi cocina favorita.
- Genial, pues lo organizaré todo y te aviso. - Ambas asentimos entusiasmadas con el plan.
Cuando salimos, Alice iba delante y Edward detrás de mí.
Noté que se acercaba un poco más, su pecho estaba al límite de rozar mi espalda. Los pelos se me pusieron de punta.
"Un poquito más… un centímetro y sentiré tu cuerpo junto al mío"
- Recuerdas que tienes una cita para venir a ver una peli. No te olvides - Y como si me hubiera leído el pensamiento, rozó muy sutilmente su pecho contra mi espalda; entre su voz tan, tan sensual y ese roce, tuve que posar la mano en el marco de la puerta de salida porque notaba las rodillas de gelatina.
Pude disimular el gesto, ya que justamente salíamos del bar; pero lo sorprendente es que realmente necesité apoyarme.
- Nos vemos chicos. Saludos al resto. - Me despedí.
- Y a ti, que te vaya bien con tus "invitados" - Edward me guiñó un ojo; pretendía ser simpático, fijo, pero su rostro estaba tenso.
"¿Él tampoco se lleva bien con Jacob?"
- No dejes que te impresione ni te, apabulle - Sabía perfectamente que Alice se refería a Jacob.
- Por supuesto… Eso no lo dudes - Contesté con el tono alzado. - Sé que no le he hecho nada, así que creo acertar en mi suposición - rodé los ojos - que simplemente es así… un completo gilipollas… - Resoplé, mostrando todo mi mal genio, (y de paso, mi mala lengua).
- Estará… agobiado - sabía que Alice no quería usar realmente esa palabra - por tu presencia - Se inclinó de hombros, con gesto apesadumbrado. Abrí los ojos, exagerando mi gesto de sorpresa.
- Como se nota que eres asistenta social… - le dije meneando la cabeza y rodando los ojos, pero con una clara nota de humor.
Edward soltó una risita y ella, tras poner unos pucheros, fingidos, comenzó a reírse; ambas lo hicimos.
"Dejando de lado lo que pasó en el hospital, está chica y yo, vamos a llevarnos bien; es… simplemente genial"
Mientras iba de camino a casa, fui rememorando lo ocurrido en el bar:
Lo de Mike, las miradas asombradas de la gente, y algo que en el momento me pasó desapercibido:
La camarera estaba… como asustada, cuando nos atendió. Miraba a hurtadillas a Alice y sobretodo a Edward. Incluso le tembló la bandeja cuando nos trajo las bebidas.
¿Por qué darán esa sensación de angustia? Y no me pasa solo a mí, sino que parece que es general… Que raros son.
Esconden… secreto...
Recordé las palabras de Charlie, cuando me prometió contarme lo que los Cullen escondían. Así que… Esconden algo. Un secreto.
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Cuando llegué a casa, el partido aún no había acabado; por suerte tuvieron que jugar prórroga y eso alargó la velada.
- Bella… - Me llamó mi tío - Estaba empezando a preocuparme. No es que te controle la hora, - inclinó la cabeza con disculpa - pero me parecía que tardabas algo demasiado.
- Perdona, se me ha ido la hora. Me encontré con - Ahí iba la prueba de fuego para Jacob - Alice y Edward, que habían bajado a comprar.
¡Bingo!
Jacob giró la cabeza casi como si se le fuese a salir del tronco, en plan la niña de exorcista, y me miró con los ojos alerta; confusos y dubitativos; y sus cejas casi se tocaban, formando una línea sobre sus ojos. Incluso se acaloró, ya que la piel de su cara estaba sonrojada.
Eran claros gestos de que estaba enfadado. Mucho.
Incluso Charlie me miró algo extrañado.
Como si encontrarse con alguien en el hiper, fuese lo más raro de este planeta.
- En el hiper… ¿con Alice y Edward? - Preguntó sorprendido Charlie. Asentí. Él pestañeó seguido y me miró con un rostro distinto; sonriente. - Genial. Me gusta que estés entretenida. - Yo le sonreí en respuesta.
- Me invitaron a tomar una cocacola en Main. - Arrugué el ceño. - Ángela te manda recuerdos. - Charlie asintió, pero su entrecejo también se arrugó, como reflejo del mío.
- ¿Ha ocurrido algo en Main, Bella?
Billy y Jacob, este un poco más tranquilo, me miraron inquisitivos.
Les expliqué lo que había ocurrido, y Billy y Charlie se lanzaron una brevísima mirada de complot.
Me indignaba a niveles máximos, no estar al corriente de lo que pasaba.
Jacob, una vez deje claro que no había llegado la sangre al río con Mike, sonrió con suficiencia, como si le alegrara que la gente del pueblo se metieran con los Cullen.
- Normal… - Murmuró con suficiencia. Su tono de voz era irritante.
- ¿Es normal que se metan con Bella, Jacob? - Le preguntó mi tío muy, muy serio. Jacob se quedó paralizado.
Yo no pude evitar sentir una sensación de protección al ver a mi tío tan enfadado y regañar a Jacob por el simple hecho de "alegrarse" por lo ocurrido.
- No, Charlie. Tienes razón… Eso estuvo fuera de lugar. - Meditó unos segundos - Mañana, Mike tiene que pasar por el taller a recoger su jeep, le dejaré unas cuantas cosas claras. Si no sabe mear la cerveza, que no la beba.
- Bien hijo. Debemos hacer que Bella se sienta bien en el pueblo. - Contestó rotundo Billy.
- Voy a cambiarme y cenamos. Bajo en un plis - Informé mientras salía del salón.
Qué raros eran todos en este pueblo.
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Cenamos tranquilos. Billy y Charlie nos dieron un repertorio de batallitas, por las que acabamos riéndonos todos. Incluso Don musculitos estuvo más relajado e incluso amigable… No tanto, pero fue lo justo para cenar en una relativa paz.
Tras acabar la cena, me levanté para recoger, ya que habíamos cenado en el salón.
Jacob se ofreció, supongo que por algún aviso de Billy, a ayudarme.
- No hace falta que te mates - le solté como una daga, una vez en la cocina. - Ya imagino que te habrá mandado tu padre.
- No… No me ha mandado nadie. - Escupió ofendido. - En mi casa nos han enseñado a ayudar y compartir las tareas.
- Cómo quieras… - Incliné un hombro, con desdén y le di la espalda.
Mi sorpresa fue máxima, cuando de pronto, me agarró de un brazo y me hizo girar para encararlo. Yo lo miré con los ojos saliéndome de las cuencas.
- Pero… ¿Qué? - No supe ni qué decir; tampoco tuve tiempo, ya que Jacob me cortó.
- No se que te propones, picándome con respecto a los Cullen. - Me soltó, haciéndome abrir los ojos, completamente estupefacta. - Si… no pongas esa cara de sorprendida - Su voz mostraba un enfado considerable.
"No te dejes imponer, ni agobiar" Recordé las palabras de Alice.
Di un quite fuerte a mi brazo para soltarme, pero Jake me tenía tan sujeta, que fue imposible.
- ¡Suéltame… ahora! - Bramé, silbando como una serpiente venenosa.
- ¿Qué pretendes…? ¿Darme celos? - Soltó con voz altanera, muy pagado de si mismo.
Eso me hizo encolerizar.
- Sacarte los celos… ¿A ti? - parecía que escupía, más que hablaba. - ¿Y para, qué crees que querría sacártelos? - Meneé la cabeza, negando - No te molestes en contestar. - Lo miré directa y fijamente a los ojos - No te equivoques, amigo… No me interesas ni lo más mínimo. Y si no te gusta lo que digo, no vengas a está casa. - Jacob achinó los ojos, con ira.
- Es la casa de Charlie. - Contestó mordaz.
- También la mía. - Respondí más mordaz aún.
Me soltó de golpe, haciéndome trastabillar. Gracias a que tenía la encimera justo detrás y me sujeté, sino, hubiera caído al suelo.
Pasé mi mirada por mi brazo, fijándome que su agarre, me había producido un moratón. La huella de sus cinco dedos estaban clavados sobre mi piel.
Jacob miró sus huellas con horror y… culpa.
- Yo… lo, siento. - Tartamudeó, afectado.
- No te acerques a mí… ¡nunca! - Con las mismas salí de la cocina, dejándolo allí plantado.
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Jake y Bella no se llevan nada bien... y tras el "incidente" en la cocina... menos aún.
¿Por qué creéis que Jake es así con Bella?
Vaya encuentro "casual" en el hiper, ¿verdad? ;-)
Y Edward... por muchas dudas que tenga... no puede pasar sin acercarse a Bella... ¡El tortolito enamorado!
BESOSSSSSSSSSS!
PS: EN UN PAR DE DÍAS ACTUALIZO MI OTRO FIC: "CENIZAS". LE QUEDAN 2 CAPIS Y QUIERO ESCRIBIRLOS BIEN, PARA DARLE UN BUEN FINAL.
