Capítulo XX


Sirius fue despojado de Clare, ya que ella acompañaría a sus padres y cuando la comida concluyó; ella regresó a los brazos, pero de Remus.

Con la a al cuidado de sus abuelos; Sirius agarró la mano de Severus y lo guió al interior de la casa, vigilando que nadie los viera.

—Black... —llamó Severus, pero el aludido, lo siguió jalando.

Llegaron a la planta alta y el animago recordó que habitación le darían esa noche que se hospedarían en la Mansión.

Los magos aún no se habían tocado y ya estaban duros. Sirius se acercó a Severus –ya desnudo– y pasó una mano por el costado de éste. Estaban de pie, tan cerca que sus penes se frotaban uno contra el otro, luego Sirius cogió la mano de su amante con la suya y la guió hacia su longitud. En el segundo en el que Severus lo tocó, el animago cerró los ojos y presionó los labios contra los ajenos.

No tenían mucho tiempo y estaban desesperados, por lo que después de algunos segundos, Sirius deslizaba suavemente su miembro dentro de su amante. Como le agradaba tratar con sensibilidad a su pareja, el Black se tomó su tiempo para ir más rápido. Pero una vez que el pocionista se adaptó a su intrusión una vez más. Se movió, con empujes comedidos, las piernas del Director enroscadas alrededor de la cintura del otro y las bocas reencontrándose nuevamente, como cada vez.

Con ese ritmo constante; Severus fue el primero que alcanzó su orgasmo y con unos cuantos empujes más Sirius lo imitó. Aún jadeando los dos sonrieron:

—Limpiémonos y bajamos.

Ordenó Snape y el Black asintió, pero sin borrar esa sonrisa traviesa de su boca.

000

Las parejas que deseaban, se movieron a la pista y acompañaron a los recién casados en su baile.

En un acto de valor o por ser empujado por Theo. Blaise invitó a bailar a Ginebra, aún con está sentada en medio de sus hermanos gemelos; quienes no tardaron en hacer de las suyas.

—Lo siento Zabini... –dijo Fred.

—Ella no baila, tiene... –continuó George.

—Un pie chueco. –concluyó Fred.

Ginny se puso color granate antes de que sendos pellizcos callaran a los gemelos, acompañados de...

—Ve con él, hija.

Afortunadamente Molly tenía bien vigilados a sus desastrosos retoños.

000

Ron abrazó a su novia y ésta se dejó llevar. El pelirrojo no era una eminencia bailando, no obstante no lo hacía tan torpemente. Lo que notó Hermione.

—Ron, bailas...

—Un poco mejor.

—Si.

El pecoso sonrió culpable.

—Le pedí alguna ayuda a mis hermanos mayores. A los gemelos no, claro. Es que Charly dijo que por lo menos debía bailar medianamente bien. No tan bien como los Sly, pero...

La bruja colocó una mano sobre la boca de su novio.

—¿Por qué quieres compararte con ellos?

—... —Ron tragó saliva y respondió luego de unos instantes — Yo no soy tan inteligente como Nott y pues...

Hermione negó y recargó de nuevo la cabeza, sobre el pecho de su novio.

—Theo es un colega, un amigo y tú eres a quien amo. El hombre que a pesar de sus inseguridades, me deja ir libremente a donde mi curiosidad me guía, sin ponerme trabas...

—No tengo porque hacerlo, tú eres así y así te amo.

—Y yo a ti Ron.

Ron atrajo a su novia y dio un suspiro aliviado. Luego escuchó quedo. —Por cierto, Theo es gay.

El pelirrojo besó el cabello de Hermione, riendo.

000

Las mesas grandes fueron retiradas, siendo reemplazadas por las de cóctel.

Fred y George aprovecharon que Molly conversaba con Andrómeda y se fueron retirando hasta estar fuera del radar maternal, para curiosear a sus anchas en la Mansión Malfoy. No iban a desperdiciar esa ocasión para recorrer el enorme lugar.

La noche en que conocieron a las gemelas, no tuvieron muchas ganas u oportunidad.

Sabían que los elfos estaban al tanto de su presencia, más no los molestarían a menos que estuvieran en un lugar prohibido de la casa.

Fred siguió a la planta alta para ir viendo los pocos retratos que quedaban y por lo que notaba, los dejaron porque no eran muy habladores, aparte de ver con arrogancia, no insultaban. Supuso que con un mestizo y un licántropo viviendo en el lugar; los actuales Malfoy retiraron la mayoría de sus ancestros de las paredes dejando a los inofensivos... El gemelo recapacitó antes de recordar: ¡Incluso había un muggle habitando ahí!

Fred sonrió maquiavélico. No se quedaría con la duda de ver al muggle; a pesar de haberlo conocido, cuando fueron por Harry no lo recordaba bien.

George por su parte la paseaba por la planta baja, buscando los calabozos; esa Mansión seguro de que poseía unos. Por supuesto este si iba custodiado por un elfo, más que da por su seguridad, pues una familia como los Malfoy no daría sin algunos hechizos de seguridad, los lugares de ese tipo.

000

Terminó la melodía y las parejas tomaron sus asientos y fue ahí donde Charly buscó un lugar en la mesa de los novios, para charlar con estos.

Harry lo saludó y a la vez presentó a su esposo e hijas. Draco saludó al Domador:

—Bienvenido. Eres de los Weasley que no conocía.

—Si. Es que soy de unas generaciones antes de ustedes. También Bill. Los felicito, hacen una gran pareja y sus hijas son preciosas.

—Gracias. —dijo muy ufano el moreno que le daba su biberón a Teresa, que se negó a ir con alguien más para ser alimentada.

—Y se ve que son muy consentidos por sus... —Charly no terminó la frase, pero Draco lo hizo por él, para aclarar las cosas.

—Si, sus abuelos las miman mucho.

Clare estaba en brazos de Remus comiendo algo de fruta; pues como se notó en sus primeros días, ellas iban creciendo más rápido que los bebés de su edad.

—Es genial saber que ya no hay rivalidades obsoletas o rencores. –indicó Charly.

—En estos momentos que vivimos, es mejor estar unidos. —opinó Harry.— Lo que empezó como estrategia de sobrevivencia; se volvieron uniones muy firmes.

—Es lo que veo y en honor a ese ejemplo, deseaba saber si no me imagino cosas y —El pelirrojo vio significativamente en dirección del heredero Nott.

Harry se quedó en shock y negó categóricamente.

—Oh yo no creo que...

—Puedes invitarlo a bailar. —interrumpió Draco los tartamudeos de su esposo y guió al Domador en dirección de su amigo castaño. Al instante en que Charly se fue y llegó con Theo, Harry aún seguía patidifuso.

—Oh Potter, no es como si Theo fuera por ahí diciendo su orientación sexual.

—...

Draco besó a su Moreno sin perder la sonrisa burlona. Los dos vieron como un estoico Theo intentaba no sonrojarse, ante lo que el pícaro pelirrojo le contaba.

000

Fred estaba por abrir esa puerta. Sin embargo apareció Tiny y respetuosamente lo detuvo.

—Lo lamento, señor Weasley, pero no puede entrar en esta habitación. Señor.

Fred se detuvo y se cruzó de brazos.

—Oh ya veo. Es ahí donde está el muggle.

Tiny asintió:

—Sí señor. Y es la orden que no se le moleste o que sepa mucho del mundo mágico.

Fred se encogió de hombros.

—No te preocupes. Ya lo conozco.

Tiny miró con sospecha al pelirrojo, más este se notaba muy seguro.

—Bueno...

Dudaba el de orejas grandes. Y ese momento de duda; le costó que Fred entrara y cerrará la puerta tras él.

Tiny optó por avisar a uno de los amos y fue con Lucius que estaba muy entusiasmado en una conversación con Sirius. Remus se dio cuenta de que Tiny esperaba ceca de la mesa y preguntó:

—¿Que sucede Tiny?

El aludido, consideró que Remus era igualmente un amo y le relató lo acaecido. Clare trataba de darle galleta al elfo, hasta que Remus la detuvo y le dijo a este:

—Está bien Tiny, sólo vigilen por si se pone mal Dudle.

El elfo hizo una reverencia y se retiró, haciendo reír a Clare con el sonido.

Remus besó los caballitos de la nena. Esperaba haber tomado una buena decisión. Esperaba que Fred sería una distracción para el primo de Harry.

000

El travieso gemelo avanzó hasta la cama de doseles. Y vio la forma acostada en las sabanas. Si bien su memoria no guardó mucho de la apariencia del primo de Harry, si recordaba —y eso también por los comentarios del moreno —, que éste no era muy delgado, sin embargo si lo estaba en ese momento.

Tan concentrado se encontraba en su inspección, que no notó los ojos del joven abrirse y enfocarlo, luego de unos segundos se oyó.

—Tú eres... un mago... como Po... como mi primo...

Fred rió nervioso y se rascó la nuca.

—Si... Me reconociste.

Dudle hizo un intento de encogerse de hombros; más no consiguió mucho.

Fred se percató de que el chico muggle se internaba de nuevo en su mutismo y mencionó:

—Ustedes conocen los fuegos artificiales ¿no?

Dudle medio puso atención en el mago y este se rebuscó en las bolsas, alguno de sus juguetes inofensivos...

000

Aun sentados y bebiendo su vino. El Domador miró a Theo y este se aclaró la garganta.

–Ya le dije que no sé bailar, por eso declino su invitación a hacerlo.

Charly se encogió de hombros.

–Yo no veo el problema; si solo te guio. Y por favor no me hables de usted.

–...

El pelirrojo se levantó y ofreció su mano; estaba en Nott rechazarla o no. Y es que Theo no pudo obviar al escultural y atractivo Domador de Dragones; no es como si él fuera de piedra. Nott inhaló aire y... extendió su mano aceptando la de Charly. Y supo que no erró al decidirse por eso, al ver la hermosa sonrisa del Weasley.

La tarde ya estaba avanzada cuando Theo era guiado por un experimentado Charly por la pista de baile; sin notar que solo tenían atención el uno par el otro.

Draco recargó la cabeza en el hombro de su recién estrenado esposo y sonrió feliz.

–Lo ves. Harry rió:

–Si. Parece que tuviste razón y a Theo le agradó Charly.

La pareja deseó que sus cercanos pudieran tener algo como lo que ellos tenían.

Lo que no sabían, es que en una habitación de la Mansión; el ladino Fred por fin hacía sonreír a un muggle –con el corazón roto–; con fuegos artificiales, bromas y otras de sus travesuras, lo estaba liberando de su prisión de traumas. No lo sabían, pues igualmente estarían sorprendidos, más muy felices.

...

Poco a poco la madre magia creaba el cerco de los que serían los verdugos de esos seres que nunca debieron ser creados... Esos yōmas.

Estableciendo un ejército para sus Generales que ya habían nacido. Con ellos, los yōmas tenían sus días contados.

...


¡Muchísimas gracias Ana Luisa!