Buenas sexys lectores, traigo actualización un poco mas veloz que antes uwu
Realmente estamos en cuarentena por acá así que por ello puedo tener mas tiempo para escribir y eso me hace sentir muy bien 3
Sin mas que decir, agradezco mucho a SilentDrago, DeadPanther y a Nicocchi17 quienes aun siguen aquí leyéndome. Ustedes son la razón de que yo no me haya rendido con esto y siga escribiendo, los aprecio y sus comentarios siempre me alegran.
Disfruten el cap
El sonido de los grillos silvestres sonaba aquella noche, Todo parecía tan tranquilo, como si una matanza en aquel pueblo al cuidado de Kazuno no hubiera ocurrido, pero ahí estaba, las llamas casi muertas consumiendo lo que quedaba de lo que alguna vez fueron casas.
Y entre esos escombros estaba una pequeña pelirroja, Ruby miraba la fogata frente a ella, era pequeña y le costó mucho hacerla vivir, estaba intentando calentar en un negruzco traste algo de agua con hiervas para aquella chica herida que encontró ahí, Leah Kazuno, una de las herederas de la familia enemiga de su propia familia. ¿En qué momento accedió a ayudar a la chica? No estaba segura, simplemente cuando se percató de su alrededor ya había ayudado a la chica a calentarse y ahora se estaba encargando de prepararle un té para evitar que sus heridas se pudrieran.
¿Cómo debía actuar realmente? Ni si quiera eso sabia, seguramente su familia hubiera acabado con la vida de la chica en un instante, pero Ruby no era como todos ellos, incluso su amada hermana Dia lo hubiera hecho por seguir ordenes, pero ella… simplemente no podía si quiera dar media vuelta y abandonar a Leah moribunda.
-Casi termino con el té, tendrás que beberlo rápido para que su efecto sea mejor- Decía Ruby a la Kazuno menor quien no se había movido ni un poco, simplemente permanecía recostada mirando al cielo oscuro.
Ruby sirvió el té en un pequeño vaso roto que logro encontrar entre los escombros y se lo paso a Leah, sin embargo, se sobresaltó un poco al mirar que la chica, aun en la posición perdida en la que estaba, mirando fijamente al cielo oscuro, dejaba que lagrimas se derramaran de sus ojos.
-De… debe dolerte mucho, vamos, toma el té rápido, prometo que te sentirás mejor- dijo algo preocupada a la Kazuno menor que en respuesta simplemente la miro, sin mover un momento su cabeza.
-Pienso y pienso lo sucedido… y no puedo ser mas desdichada, incluso ahora que me has encontrado para ayudarme, hubiera deseado que simplemente me abandonaras y me dejaras morir…-Leah le decía aquello a Ruby quien permaneció callada observando a la herida chica. -Tienes todas las facciones de Kurosawa Dia… aun siendo familia de los Nishikino, te quedaste a ayudarme ¿Por qué? – pregunto a la pelirroja.
Ruby desvió su mirada también al cielo oscuro y soltó un suspiro. Ya había tenido aquella conversación consigo misma, el por que no había abandonado a Leah era sumamente simple, Ruby tenía humanidad.
-No soy como ninguno de ellos… simplemente no pude dar media vuelta y vivir con el hecho de que pude salvarle la vida a alguien y no lo hice por que nuestras familias se odian- aclaraba la pelirroja mientras volvía a mirar a Leah. -¿Puedes tomar el té? De verdad te sentirás mejor- Le dijo volviendo a mirar a Leah y ofreciéndole el pequeño y negruzco vaso de arcilla con el humeante té.
La Kazuno menor simplemente intento incorporarse con su único brazo, pero la punzante puñalada en su costado no se lo permitió, entonces Ruby se acercó para ayudarla, una vez que la chica de cabello violeta oscuro pudo sentarse, la Kurosawa menor le ayudo a sostener el vaso y darle a sorber del té.
Leah hizo un gesto de desagrado ante el sabor del té, sin embargo continuo bebiéndolo hasta terminar con el vaso.
-Voy a descubrir tu brazo, quisiera ver su aspecto- Ruby pedía a la chica mutilada quien simplemente asintió y le permitió mirar la herida.
Ruby sintió algo de nauseas al ver el limpio corte en la extremidad, hecho por una muy afilada espada, podía ver desde el musculo hasta el hueso, y como algo de piel y carne recubrían el muñón. Trago pesado, pues no estaba acostumbrada a mirar ese tipo de heridas. Sin embargo, simplemente fue fuerte y siguió observando, se percato entonces que a pesar del improvisado vendaje que se hizo lea para cortar su circulación, aun sangraba un poco, si quitaba el vendaje, seguro comenzaría sangrar mucho otra vez.
-Tenemos que hacer algo con esto, si te quito esa fétida venda, puedes desangrarte- le dijo la pelirroja a Leah, quien rápido respondió.
Quito una de las protecciones metálicas que protegían sus piernas y se la entrego a Ruby, quien no parecía entender del todo.
-Vas a limpiar esto con un poco de ese té, cuando este más limpio lo pondrás al fuego y cuando este lo suficientemente caliente, vas a cauterizar mi herida, seria conveniente que hicieras lo mismo con mi costado donde esta la puñalada que recibí- explicaba Leah a Ruby y esta de solo imaginar lo que implicaba aquello se horrorizo e incluso sintió más nauseas.
-¿E… estas segura que quieres que haga eso?- parecía no estar del todo lista para hacer eso.
-De otra forma voy a morirme de una infección o desangrada, al menos esto significa una probabilidad de sobrevivir, así que por favor… hazlo- pidió la menor de Kazuno con una expresión suplicante y agotada a la joven Kurosawa.
Sin dar una respuesta, simplemente limpio el protector metálico de Leah y lo puso al fuego como ella le pidió, entre sus pertenencias encontró una pequeña daga he hizo lo mismo, dejando que cada uno de los metálicos objetos se calentaran al rojo vivo. Una vez listos, con precaución quito la venda que hacia presión en Leah y noto como rápidamente comenzaba a gotear sangre, debía darse prisa, pues Leah estaba muy débil y hacerla perder más sangre podría ser fatal.
Con un cuidado mas persistente, tomo por los extremos tibios la protección y se acerco a Leah quien también trago pesado saliva y desvió la mirada, no quería ver aquello, Ruby entonces sin demorarse más lo hizo.
El grito desgarrador de Leah le resulto poco, comparado con la expresión y las lagrimas que caían de su rostro al sentir su carne expuesta ser quemada con el metal. Por su parte Ruby resistió todo lo que pudo, su voluntad flaqueaba ante el desgarrador grito de Leah y su dolorosa expresión, pero, sobre todo, aquel aroma a carne quemada, seguro se quedaría grabado en su mente por varios días.
Ruby no quiso repetir, pero por desgracia tuvo que volver a hacerlo esta vez con la daga, justo en el costado de Leah, quien volvió a reaccionar como la primera vez.
Aquello dejo bastante agotada a Leah, sin embargo, por fin podía dejar de preocuparse por que su hemorragia continuara. Por lo tanto, su vida ya no estaba en tanto peligro.
-Lamento mucho que te doliera tanto- Ruby se disculpaba con la Kazuno meno quien se sintió algo confundida por la repentina disculpa de la chica.
-No… No te discul…pes, tu… tu me salvaste la vida- Con una voz apenas audible decía aquello Leah mientras secaba un poco sus lágrimas.
Ruby entonces permaneció mirando a la chica una vez más, pudo notar como Leah alcanzaba con su mano la de Ruby y le daba una pequeña caricia, antes de que la joven de cabello oscuro cayera rendida por el agotamiento y el dolor.
Ese rostro tan dulce… no podía creer que ese rostro tan dulce fuese de una verdadera tormenta asesina, una chica que dejaba muerte y dolor a su paso. Por algún momento pensó en su querida prima Maki, aunque no creía que Leah pudiera ser igual de atroz.
Con cuidado acerco su mano hasta el rostro desfallecido de Leah, y con sus dedos acaricio aquella pálida y poco rosada mejilla; a su parecer era muy suave, pero ella estaba fría.
Ruby opto por quitarse la capa oscura que la cubría y con ella arropo a Leah, posteriormente se levanto a buscar algo de madera para alimentar un fuego mas grande y poder calentarse ambas en aquella oscura madrugada.
Se sentía bien por haber salvado una vida, pero otra parte de ella la tenía muy preocupada.
- ¿Qué se supone que voy a hacer con ella? -
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El amanecer había caído en el cielo y los pájaros cantaban, el sol comenzaba a calentar el ambiente. Maki estaba preocupada, recién iban llegando de vuelta a la casa Nishikino y en cuanto antes y sin esperar respuesta de nadie, al entrar al jardín principal con sus soldados sobrevivientes, se bajó de su caballo de un salto, al hacerlo pudo sentir un fuerte dolor en su cabeza, así como un tenue mareo, pero tras sacudir la cabeza lo ignoró y camino apresurada hasta donde Umi llevaba a Kotori herida.
-Umi, ayúdala a bajar- pidió seriamente a la peli azul que, sin objeción alguna, ayudo a Maki a bajar a la peli gris del caballo, y tan pronto como lo hizo, Maki tomo un fuerte respiro para intentar llevarla y la cargo en brazos con la poca fuerza que le quedaba esa mañana. Kotori pesaba, por primera vez, el peso de la chica le causo problemas, pero su preocupación pudo más, por lo que tomo un nuevo respiro y prosiguió a llevarla dentro del castillo.
Entro tan apresurada como pudo y comenzó a llevar a Kotori a una habitación equipada con brebajes y plantas medicinales.
-Nishikino-san… Su padre quiere verla- De entre los pasillos una de las sirvientas aparecía diciéndole eso a Maki quien paso de largo sin siquiera mirarla.
-Después…- Fue lo único que dijo y sin decir palabra más, simplemente abrió la puerta de aquella habitación y entro.
Tan rápido como pudo, recostó a la mayor en un futon y abrió de golpe el kimono que Kotori vestía, dejando a la vista su torso desnudo y en el por fin vio la causa del estado de la mayor.
Había dos puñaladas en su cuerpo, una en un costado y otra en uno de sus brazos, aquella en especial había sangrado mucho y probablemente seria la causa del estado de inconciencia y palidez de la peli gris.
Maki rápidamente se dirigió a los estantes con toda la gran variedad de remedios que había ahí y selecciono los que a su consideración eran los mas adecuados, cuando se dio la vuelta para volver con Kotori su visión comenzó a verse borrosa de nuevo, se tambaleaba y se sintió mareada una vez mas.
-Vamos Maki… tienes que ayudar a… Kotori- se dijo a si misma mientras trataba de aclarar su visión, pero no le fue posible, estaba demasiado agotada y necesitaba comer y beber algo pronto.
Se tambaleo un momento, y sintió que pronto se caería, sin embargo, no llego el impacto, en un momento donde su vista pudo sentirse un poco clara, vio a alguien sostenerla para que no se cayera.
-De verdad no puedes ser mas imprudente- Escucho en un eco y parpadeo un par de veces. -Te llevare a que descanses a su lado… yo me encargare de curar sus heridas- volvió a escuchar aquella voz de forma más lejana.
Lo que prosiguió no lo recordó del todo, simplemente, como si el cansancio la hubiera vencido, se perdió completamente, una vez que supo que alguien más ayudaría a Kotori.
-Ni… Nico-chan…- susurro el nombre de aquella chica que había llegado a ayudarlas a ambas.
Nico simplemente sostuvo a la pelirroja y la guio hasta donde estaba recostada Kotori, una vez que llegaron ambas ahí, la pelinegra ayudo a Maki a recostarse. Miro que era lo que la joven Nishikino sostenía en su mano y era una pequeña vasija de arcilla, seguro seria alguno de los remedios que tenían en la habitación, así que simplemente lo tomo y se acerco hasta donde estaba Kotori con el cuerpo al descubierto.
-¿Qué hace alguien como tu luchando por esta familia? Ni si quiera eres soldado… solo un juguete de ellos- pregunto en casi un susurro a la inconsciente peligris, obviamente no obtuvo respuestas, simplemente soltó aquella pregunta al aire.
Limpio el cuerpo de la chica y sus heridas también, definitivamente ese corte en el brazo había sido casi fatal, pues tenia rastros de perdida sanguínea abundante.
-¿Cómo se encuentra ella?- una nueva voz llegaba a la habitación, cuando Nico levanto la vista, se encontró con la hija viva de Sonoda, quien tenía una expresión preocupada y culpable.
Nico podía reconocer esa expresión de culpa en cualquier parte, Umi tenia que ver con las heridas de Kotori, ¿De que forma? No estaba segura, solo sabia que el rostro de la morena delataba todo lo sucedido.
-Ella estará bien, perdió mucha sangre y por ello no ha despertado, su cuerpo necesita descansar para recuperarse- Le decía Nico volviendo a su labor sin darle importancia al asunto. -Si tu deseo es ayudar, puedes ir a buscar verduras verdes y algunos tomates rojos para que ella pueda consumirlos, también debes traer abundante agua y si puedes, algo de hígado de pollo o res, le ayudara mucho a su sangre- le pidió Nico a la peli azul quien simplemente asintió.
-De acuerdo, te encargo mucho sus heridas- Umi dijo aquello y salió de inmediato del cuarto, volviendo a dejar a Nico sola con las dos chicas.
No tardo mucho, una vez que limpio las heridas, coloco algo del remedio herbal en la puñalada del costado, a la mas delicada, aquella en el brazo, la cauterizo con una pequeña varilla metálica y una vela, volvió a limpiarla y también coloco aquel remedio.
Parecía que no habían tenido éxito en el rescate de Nozomi, y aun que se sentía algo mal por la peli morada, estaba feliz de que no la encontraran, porque eso significaba un fuerte golpe a las tres familias. Todo estaba marchando de muy buena manera a su parecer, pues Kousaka ya había sido afectado y logro posponer el compromiso con Maki lo que significaba que las tres familias aun no podían hacer uso de las tierras bajo el dominio de los Kousaka, al mismo tiempo Toujou estaba casi acabado si perdían a su líder, y aun que Toujou era muy diferente a todos esos tiranos líderes, afectaba mucho a todos al idear estrategias para ellos, era inevitable no quitarla del camino.
Cuando Maki y sus tropas se marcharon a buscar a Toujou, Nico aprovecho el momento para verse con sus aliadas, y obtuvo noticias interesantes, pues tal parecía que Kazuno planeaba defenderse de una manera voraz, algunos hombres comerciantes de Koizumi le informaron aquello a Hanayo y por supuesto, ella se lo dijo a Nico, por otro lado Matsura también estaba al tanto de lo que ocurría en la casa Kousaka; la noticia era que Honoka no salía del pequeño castillo desde que se suscito el ataque donde tomaron a Yukiho. Una inútil total a ojos de Nico.
Se sentía satisfecha, aunque también algo la inquietaba y era la incómoda situación en la que se encontraban Sakurauchi y Tsushima, pues ambas lideres parecían distantes una de la otra y en ocasiones eso interfería en la seria conversación. Nico solo esperaba que aquella "ridícula situación no irrumpiera en el compromiso que todas ellas tenían para derrocar a Nishikino.
-Nishikino…- Susurro Nico y se giró en dirección donde estaba Maki recostada.
Podía ver su rostro sucio y que aun llevaba su armadura puesta, ésta estaba sucia también y manchada en algunas partes de sangre de dudosa procedencia; en el área de su brazo izquierdo tenia algunas abolladuras y cortes mínimos.
"-Supongo que no tengo de otra-"pensó mientras también se acercaba a la chica menor y comenzó a retirar la pesada armadura que la había protegido.
Una vez que se deshizo de la armadura, noto que el hakama de Maki se sentía húmedo, seguro sería el sudor de la pelirroja, por lo que comenzó a descubrirla también. Al exponer la piel de la menor pudo notar múltiples hematomas en brazos y algunos mas en el pecho, seguramente provocados por flechas y golpes de las espadas que fallaron.
Pensó que lo mejor seria limpiar un poco el cuerpo de la pelirroja, el sudor podría provocarle irritación, por lo que se levanto por un recipiente con agua y un paño limpio. Se arrodillo de vuelta a donde estaba recostada la pelirroja y descubrió su torso por completo. Con cuidado tomo el paño y tras exprimirlo, comenzó a limpiar el rostro de la menor, noto como Maki hacia un par de muecas muy tenues ante el contacto algo frio.
Una vez que termino de limpiar el rostro, descendió hacia el cuello repitiendo el mismo procedimiento, también limpio clavículas y los cansados brazos de Maki; era momento de limpiar el torso por lo que se inclinó un poco más cerca de ella para poder hacerlo adecuadamente. Fue cuidadosa en todo momento.
-Ummm….- Escucho un pequeño quejido proveniente de la pelirroja, lo cual la hizo penar que la había despertado, pero al mirar su rostro, la menor seguía dormida. Ignorándolo paso su mano una vez mas sobre el pecho de la chica. -Ah… umm- otro quejido más, lo cual esta vez sorprendió a la pelinegra.
Miro su mano con el paño y volvió a hacerlo mas lento, notando como incluso la piel de Maki se erizaba ante la sensación y un nuevo quejido escapo de sus labios. Entonces sin darse cuenta, Nico comenzó a sentirse nerviosa.
-Acaso ella… ¿Siente bien que este tocándola? – se pregunto a si misma mientras observaba aquel rostro aun dormido.
Normalmente Nico hubiera parado en ese instante, pero en ese momento algo en su interior quería seguir jugando a aquello, por lo que esta vez dejo el paño de lado y comenzó a usar su mano directamente, de nueva cuenta observo como la piel de Maki volvía a erizarse ante el cálido contacto piel con piel.
Acaricio un poco el lugar donde su mano había descansado y con uno solo de sus dedos hizo un lento y suave recorrido desde el estomago de la pelirroja y subió poco a poco, pasando por en medio de sus pechos y llegando hasta la barbilla de la menor.
Su mirada estaba clavada en el rostro de la chica ahora, aun que lo había visto muchas veces, esa era la primera en la que el primer pensamiento que le cruzaba por la cabeza era lo fino y bello que era.
Su cabeza comenzó a tener recuerdos.
-Nico-chan… ¿Sabías que los monstruos también se enamoran?- Susurrando aquellas últimas palabras, Maki guardaba completo silencio.
Nico podía sentir la respiración tibia de la pelirroja golpear contra la suya, y poco a poco sentía como la fría nariz de Maki rosaba contra la suya. Sus movimientos eran como los de dos felinos a punto de acicalarse, sintiendo pequeños roses la una de la otra.
Maki no pudo soportarlo más, y termino por romper la mínima distancia que había entre sus rostros, besando los labios de la pelinegra, quien no hizo nada por alejarse, simplemente se quedó cerca, sintiendo aquella fría suavidad abrazar sus labios también.
Nico acaricio un poco el rostro de Maki, nuevamente sentía esa incontrolable sensación de trance, como si no pudiera ser capaz de manejar sus acciones.
Su mente tenia otro recuerdo, aquel donde vio a Maki tan de cerca por primera vez, disfrazada de Oiran, Nico se había infiltrado en donde Maki estaba y había tocado a la pelirroja, seduciéndola, por supuesto, la pelirroja también la había tocado de más, pero lo que mas vino a su mente fue la sensación que tuvo al sentir los labios de Maki contra su cuello, el cómo se movían contra su piel… el como Nico aquella vez no pudo contener su voz ante tan agradable sensación que incluso se escaparon un par de gemidos de sus labios, olvidando por un par de segundos que su intención de esa noche era apuñalar sin parar a la heredera de Nishikino.
Entonces su vista se fijo en los partidos y enrojecidos labios de Maki, seguro estarían así por el tiempo que estuvo encerrada en esos calabozos y aun así, un deseo implacable de besarlos aparecía de nuevo.
-… Maki…- susurro el nombre de la chica dormida y poco a poco comenzó a acercarse a ella, dejándose llevar por ese infrenable deseo que surgió como loco de la nada.
Estaba a tan solo un par de centímetros de sus labios, cuando comenzó a escuchar un estruendo afuera y casi al mismo tiempo, alguien entro a la habitación haciendo que Nico se separara de golpe y que, a su vez, Maki despertara de golpe.
-¿Qué… que rayos está pasando?- fue lo primero que dijo Maki incorporándose un poco y sin poder mirar a nadie en concreto.
Nico vio a la intrusa, esa fue la peli azul de nombre Umi quien mostraba una expresión un poco feliz, la de ojos carmín se sintió algo irritada por la irrupción, pero verbalmente lo agradecía, quien sabe que habría hecho si no entraba Dia.
-Maki, se que estas cansada, pero tienes que levantarte, Nozomi y Eli aparecieron- Umi se acercaba hasta Maki y movió rápidamente una de sus manos enfrente del rostro de la menor quien aun estaba algo fuera de sí.
-Espera… ¿No…Nozomi, volvió? - Maki decía aquello mientras sujetaba su cabeza adormilada y con fastidio.
-Si, vístete y ven en cuanto puedas- Pidió la heredera de Sonoda y abandono la habitación ignorando por completo a Nico quien no podía evitar dejar a flote su irritación.
Nico se levanto también, estaba por dirigirse hasta la salida, cuando Maki la llamo.
-Espera Nico-chan, no te vayas- Maki llamo a la mayor quien se detuvo, pero no la miro, se encontraba muy nerviosa para mirar a Maki.
-Hice lo que tenía que hacer, Kotori estará bien, Sonoda le traerá todo lo necesario y de ser posible la cuidara- Nico dijo aquello aclarando su voz y recobrando la compostura.
-Y te lo agradezco mucho, pero… ¿Podrías ayudarme a levantar? Me duelen los brazos- pidió la pelirroja a Nico quien un poco insegura se giró hacia ella.
La vio de nuevo a los ojos, esa expresión llena de odio que siempre llevaba Maki no estaba en ese momento, tal parecía una chica cualquiera recién levantada y semidesnuda. Sin mucho que decir se acerco y la ayudo a levantar, una vez que Maki pudo ponerse de pie, se poso en frente de Maki y la arropo de vuelta, cubriendo el torso desnudo de la pelirroja.
Maki la miraba intensamente, Nico lo sabia y por ello trato de concentrarse en las vestimentas como si fueran lo más interesante del mundo.
-Listo, debes asistir con tu padre, deben estarte esperando- Dijo sin mirar a Maki y trato de alejarse, sin embargo, sintió un agarre en sus manos y como ese agarre dio un ligero tirón para hacerla acercarse y gracias a ello, volvió a quedar tan cerca de Maki como hace un momento, cruzando desafortunadamente sus miradas.
-Se que estas incomodan por lo que sucedió en los calabozos… creo que es algo que debemos hablar Nico-chan…- Maki le dijo a la mayor que simplemente trato de conservar su postura dura.
-¿Por qué hablar? Es algo insignificante y sin importancia- dijo Nico sonando lo mas normal y desinteresada posible. – Una mujer comprometida como tú, está totalmente fuera de mis planes, así que te conviene olvidarlo… por que para mi no significo nada- aclaro Nico retrocediendo y haciendo que Maki la soltara.
Pudo ver como la mirada de la pelirroja se entristecía y de inmediato esta soltó un suspiro decepcionada.
-Ti… tienes razón…- Escucho a Maki decir aquello. -No puedo permitir que esto crezca…- Nico se sintió mal por las palabras de la pelirroja, esta parecía confundida.
Al final solo pudo ver como Maki acomodaba sus ropas y se pasaba una mano por su rojo cabello pretendiendo acomodarlo lo mejor posible, camino lento hasta la salida y justo cuando paso al lado de Nico se detuvo un momento para decir una última cosa.
-Después de todo… el amor te hace débil e inútil…-
Nico fue quien dijo palabras aun mas crueles, sin embargo, escuchar a la pelirroja decir eso ultimo la dejo con una sensación de decepción y dolor en el interior. Sensación que pronto la hizo sentirse sumamente enfadada y con ganas de gritar.
-No… no puedo estar sintiendo esto, no por ti Nishikino Maki…-
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La llegada de Nozomi y Eli había sorprendido a Dia, después de todo habían dado por muertas a ambas y sorpresivamente ambas llegaron, aun que en muy mal estado, aparecieron a las puertas de la casa Nishikino y fue ella quien las recibió en primera instancia, ambas venían con ropas sucias de sangre y maltratadas, Eli llego siendo apoyo de Nozomi quien parecía venir en un mal estado, pues cojeaba y una de sus manos tenía una venda improvisada con una emanante mancha de sangre desde el interior, así como un aroma algo inquietante que debía ser atendido en cuanto antes.
Sin darle mas vueltas al asunto, llamo a varios sirvientes y pidió a estos que se apresuraran a ayudar a ambas chicas quienes parecían sumamente agotadas.
-Mari, por favor, necesito que las lleven adentro y las atiendan de inmediato, iré a notificar a Nishikino-dono de la situación y la llegada de ambas- Dia pidió a su amiga rubia quien solo le sonrió.
-Por supuesto Diacchi, yo me encargo- Mari le dijo a la pelinegra y como prometió, se comenzó a ocupar de que atendieran a Nozomi y Eli como se debía.
Sintió un gran alivio, pues tal aprecia que el cometido estaba cumplido, sin embargo, se preguntó si realmente esas dos escaparon gracias a ellas o lo hicieron por su cuenta, no estuvo segura; solo estaba segura de una sola cosa, la suerte por fin les sonreía.
Llego hasta el recinto principal donde estaban siempre su madre y su tío, el líder absoluto, cuando entro hasta ahí logro ver al hombre bebiendo sake junto a su madre.
-Me alegra mucho verte Dia, si estás aquí tan pronto, significa que tuvieron éxito- dijo el hombre en cuanto se percató de la presencia de Dia en el lugar.
-Así es, Toujou-san y la mujer que la acompañaba han vuelto, aun que están bastante heridas, ya he dado la orden de que las atiendan- Dijo Dia a lo que el hombre se mostró bastante satisfecho.
-Es una muy buena noticia, cuando Nozomi-san este en mejor estado iré a verla, necesitamos conversar- Aclaraba el hombre y después de dar un sorbo mas a su sake, pregunto. -¿Dónde esta Maki? Me extraña que no llegara aquí primero- Nishikino-Dono dejaba a flote su duda.
-Ella junto a Umi-san llevaron a Kotori-san a una de las salas de curación, quedo herida después de proteger a Umi-san de un ataque algo cobarde- Dia dijo a su líder que simplemente asintió.
-Bien, la necesito en cuanto antes aquí, debemos conversar sobre lo que procederá con Kousaka-Dono, así que dile que venga- ordeno el hombre a lo que Dia simplemente asintió e hizo una reverencia antes de retirarse.
Se sentía bien, habían ganado tiempo y eso era algo ya bastante bueno para ellos.
Ahora era momento de que ella descansara un poco, pues había sido un viaje agotador, opto por llamar a Maki en un par de minutos más, pues si Dia se sentía cansada, no se imaginaba como lo estaría Maki que lucho contra Leah Kazuno.
Se apresuro hasta su habitación y entro ahí, se sentó al pie de la mesa de centro que tenía ahí y comenzó a quitarse su pesada y sucia armadura.
Parecía que por fin tendría un día tranquilo, sin embargo, pronto le llegaría una noticia que la haría estar mas preocupada que nunca.
Alguien entro a su habitación sin tocar y se asusto por la brusca interrupción, estuvo a punto de reprender a la persona que lo hizo, pero cuando volteo, vio entrar a Hanamaru, esa castaña que tanto quería y se puso nerviosa.
-Ha… Hanamaru-san…- dijo con sorpresa, pero no pudo hacer más, pues la pequeña corrió hasta donde estaba y se abrazo con fuerza a la pelinegra, hundiendo su rostro contra el pecho de la mayor quien se sintió realmente reconfortada y devolvió el gesto, abrazando el cálido y pequeño cuerpo de Hanamaru.
Fue entonces cuando recordó lo que había prometido aquella noche antes de partir… le diría sus sentimientos a Hanamaru, seria honesta por primera vez con aquella linda y dulce chica. Nuevamente se sintió nerviosa, pero algo no andaba bien, cuando logro salir de sus pensamientos y poner atención en la castaña esta estaba temblando y parecía sollozar.
-¿Ha… Hanamaru-san? ¿Qué sucede, porque estas llorando? - pregunto a la menor que rápidamente levanto la vista y dejo que Dia viera su expresión preocupada, así como sus lágrimas.
-Dia-sama… Ruby… Ruby no está aquí…-
-¿Qué…?-
-Ruby se fue a buscarte… y nadie se dio cuenta hasta ahora… no sabemos dónde está-
Fue entonces que la tranquilidad de Dia se esfumo y su corazón latió mas fuerte que nunca, su amada hermana estaba en peligro.
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Respuesta a los reviews
SilentDrago: a veces es difícil dejar ir a alguien que amaste mucho, quise plantearlo aquí de esa forma, por que muchas veces algunos se sienten identificados por ello xD KotoUmi aun no inicia con las verdaderas dificultades, pronto se viene la situación de esas dos y que va a proceder con ambas.
Cambien Ruby se acaba de meter en un gran lio pues esta salvando la vida de alguien que su familia desea ver muerta, pero así deben ser las cosas, sera muy importante para la historia de ahora en adelante. Gracias por comentar, me alegra mucho que sigas leyendo la historia :'3
DeadPanther: Acercándose un nuevo ship viene ya~ Tuturururu Para fangirlear es el tiempo ahora~ Ok ya
pues si, se viene lo chido jaja gracias por seguir leyendo, me anima mucho la verdad 3
Dia: "Con un demonio, lo que faltaba"
Nos leemos en la próxima, Banzai~
