Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.

Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.


~EE~

Capítulo 18: Cuando una puerta se cierra

Bella, Esme, Carlisle y Alice descendieron del carruaje con la ayuda del lacayo vestido de color borgoña que señaló la puerta principal de la Mansión Masen con un gran gesto de su brazo. Esme, Carlisle, y Alice caminaron con seguridad hacia la entrada, dejando a Bella detrás, nerviosa más allá de lo imaginable. Detrás de esa puerta estaba lord Masen que la estaba esperando, e iba a decirle que su corazón pertenecía a otro. O al menos, iba a informarle que no deseaba buscar una relación romántica con su gracia. Si se sintiera presionada, le diría la verdad, que estaba interesada en alguien más. Si el otro hombre correspondía a sus sentimientos, simplemente no importaba. Solo esperaba que lord Masen se lo tomara bien y no decidiera arruinarla.

Bella sintió como si su corazón se le quisiera salir del pecho. Se dio cuenta que solo necesitaba estar a solas un momento para recuperar la compostura, o creía que de verdad se desmayaría. O peor, vomitaría. Y aunque Edward había sido bastante gentil cuando se desmayó hace unos días, realmente dudaba que alguien sería capaz de pasar por alto otro. Ningún hombre en su sano juicio desearía estar relacionado con una mujer propensa a desmayarse. Y Bella no tenía deseo alguno de estar atada a un hombre que sí. La línea "Soy una mujer, escúchame rugir" pasó por su mente, provocando que Bella soltara una risita.

"Continúen," Bella ordenó cuando Alice se volvió hacia ella expectante. "Solo necesito recobrar la compostura."

"No tardes mucho," sonrió Alice. "Se servirá la cena en aproximadamente una hora. Sé que quieres encontrar a cierta persona antes de eso."

"Ven, Alice," Esme le pidió, tirando gentilmente del brazo de la mujer más joven. Le dio a Bella una mirada de disculpa, por la que recibió una genuina sonrisa en respuesta. "¿Estarás bien?"

Bella asintió con una leve sonrisa, su confianza en sí misma creciendo cada segundo y entonces vio como la puerta se cerró detrás de los Cullen. Tomó una respiración profunda y tranquilizadora cuando su corazón continuó acelerado. Comenzó a reprenderse por la irracionalidad con la que se estaba comportando al dejar la entrada de la casa y dirigirse a los jardines laterales. Bella esperaba que una breve caminata entre los setos despejara su mente antes de encontrase cara a cara con lord Masen.

Sacudió su cabeza por la guerra que ocurría en su mente. Cualquier mujer razonable en su posición estaría emocionada por tener dos pretendientes, los cuales eran de recursos envidiables. Pero muy en su interior, sentía que tenía que haber algo más. Era una mujer inteligente, y decidirse por un esposo basándose únicamente en lo ancho de su bolsillo era repulsivo. No, a pesar de la que otros pudieran pensar era la elección obvia, ella sentía una fuerte e indescriptible atracción hacia Edward y eso era más importante que cualquier razón 'lógica'.

Bella se preguntó brevemente qué le había ocurrido. Incluso recientemente, unas semanas antes de su llegada a Evermore, se habría burlado ante la idea, porque a la antigua Bella nunca se le confundiría con alguien que se deja llevar por las emociones. La lógica había estado en el centro de cada decisión que había tomado en su vida y la intensidad de las emociones que estaba experimentando amenazaban con darle una sobrecarga sensorial.

Bella estaba afuera de la Mansión Masen en la tarde cálida de junio, mirando la escena frente a ella. El sol empezaba a ponerse, tiñendo el cielo de rosa, rojo y naranja. Unas pocas nubes blancas creaban un encantador contraste, musitó. Por un breve momento, Bella deseó que su vida fuera tan serena como el cielo frente a ella. Sintió que el latido de su corazón se calmaba a medida que se acercaba el crepúsculo. Era un momento hermoso cuando el día terminaba y comenzaba la noche.

Suspiró y masajeó suavemente sus sienes. Las últimas veinticuatro horas habían causado estragos en ella tanto física como mentalmente. Entre la situación con los Newton, el incendio en la casa de su tía, la fuerza indescriptible que era Alice Cullen, tener que decidir si deseaba permitirle a lord Masen que la cortejara, si siquiera estaba interesada en ella en primer lugar, y una serie de sueños excitantes sobre cierto abogado de cabello castaño rojizo, Bella se sentía exhausta. Solo necesitaba un momento de soledad para tratar de recuperar un poco la compostura antes de unirse a la fiesta y hacer frente a la realidad.

Desde su posición en el exterior, Bella podía escuchar a la gente charlando y riendo, y paseándose al hacerlo. Era una fiesta con la que todas las otras fiestas serían comparadas. Un evento lujoso y memorable. Todo lo que tenía que hacer era subir los ocho escalones de mármol hacia la puerta principal y entrar. Fácil y sencillo. Dio dos pasos hacia los escalones antes de girarse sobre sus talones y casi correr hasta la mitad del patio delantero.

"Eres una gallina, Bella Swan," murmuró para sí misma mientras se paseaba de un lado al otro.

Y su subconsciente concordó con su apreciación.

"¿Está bien, señorita?" Una gentil voz masculina interrumpió el reproche mental de Bella.

Bella entrecerró los ojos en la luz tenue para ver quién le estaba hablando. Un caballero alto aristocrático con un traje gris plateado, que evocaba una armadura, con una mujer igual de atractiva con un vestido marrón y negro confeccionado de forma extraña, se acercaron a ella grácilmente. Bella notó que la ropa de la mujer era andrajosa y elegante al mismo tiempo, una hazaña que le maravilló. La pareja le sonrió de forma tranquilizadora cuando parecían flotar a través de la corta distancia que los separaba de donde Bella estaba, con sus máscaras en la mano.

"¿Necesitamos llamar a alguien?" Inquirió la mujer, con la preocupación arrugando su frente. Bella notó una ligera cadencia española en la pregunta.

"¿Qué? Oh, lo siento," Bella tartamudeó. "No, gracias. Solo necesitaba un poco de aire."

"Es muy inusual necesitar un momento a solas tan pronto como uno llega, ¿no cree?" El caballero preguntó con gentileza. "Oh, disculpe mis modales. Soy Eleazar Denali y ella es mi esposa, Carmen." Hizo una leve reverencia.

"Bella Swan," murmuró en voz baja, haciendo una reverencia para ambos.

"Ah, señorita Swan," sonrió Carmen, dándole un suave codazo a su esposo. Fue recompensada con un gesto de cabeza y también con una sonrisa.

Bella le dio a ambos una mirada inquisitiva.

"Me temo que estoy en desventaja," dijo Bella, su voz reflejando la confusión que sentía.

"Somos amigos de Carlisle Cullen. Puede que haya sido mencionada un par de veces anoche durante la cena. Su hijo está prendado de usted," sonrió Eleazar de forma reconfortante.

"Lo que podemos comprender totalmente," concordó Carmen. "Es muy bonita."

Bella sintió que el rubor subió a sus mejillas por el cumplido y estaba agradecida por la máscara que traía puesta.

"¿Pero por qué está usted aquí cuando la fiesta es adentro?" Carmen inquirió. Bella no percibió crítica en su pregunta, solo genuina curiosidad.

"Yo…" Bella tartamudeó, sin saber cómo responder a la pregunta ella misma mucho menos a una completa extraña, pero la sinceridad en la actitud de Carmen tranquilizó a Bella. Suspiró antes de continuar. "Tengo que decirle a alguien que no estoy interesada en que me corteje."

"Ah, eso es algo muy difícil," Carmen entendió.

"Me parece recordar a alguien más teniendo que hacer lo mismo, ¿no es así, corazón?" Eleazar sonrió, acercando a su esposa.

"Oh, había olvidado eso. Mi padre estaba furioso." Sonrió y elevó una mejilla para recibir un rápido beso. "Pero todo se resolvió al final."

"Es cierto."

Bella sonrió al ver la dulce escena frente a ella. Sus palabras le dieron la justa fortaleza emocional para creer que todo, en efecto, se resolvería al final para ella.

"Fue un placer conocerlos a ambos, pero necesito hablar con… con alguien," Bella declaró, cayendo en una breve reverencia antes de correr hacia la casa y entrar a la fiesta.

"Una joven muy encantadora," musitó Carmen, observando a Bella partir.

"Bastante," murmuró Eleazar, perdido en sus pensamientos, acariciando su barbilla mientras veía a Bella ascender los escalones a la Mansión Masen.

"¿En qué estás pensando con tanta intensidad?" Lo miró con curiosidad.

"Que hemos estado en la presencia de un ser humano dotado. Muy dotado."

"Entonces, encajará perfectamente con los Cullen, ¿no es así?"

"Absolutamente."

~EE~

"¿Estás seguro que ella está aquí?" La voz susurrada de lord Masen demandó, arreglando los puños de su camisa con nerviosismo. Se veía muy incómodo en su magnífico traje marrón de lana, como si las finas telas de algún modo le rozaran, no era para nada el caballero calmado y seguro de sí mismo que se había visto antes por Evermore.

"El carruaje de los Cullen llegó hace una hora, lord Masen," respondió Isaac con una leve reverencia. "Alimenté y le di agua a sus caballos yo mismo." Isaac se esforzó por evitar que cualquier emoción cruzara por su rostro, aunque en su interior se cuestionaba la inquietud que su señoría estaba fallando en ocultar.

Lord Masen en seguida recorrió el piso con la vista, buscando a Bella entre los invitados. Sí vio a Alice, Esme y Carlisle deslizándose entre la multitud, actuando como anfitriones sustitutos mientras él permanecía en la planta alta, reservado y solo. Desde su posición ventajosa en el segundo piso, lord Masen podía ver a todos y no vio a la persona que deseaba encontrar.

"Envía aquí al señor Cullen. Necesito hablar con él de inmediato."

"Sí, señor." Isaac bajó apresuradamente las escaleras y regresó con Edward caminando tranquilamente por detrás.

"¿Deseaba hablar conmigo, lord Masen?" Edward preguntó con calma, observando a Isaac desaparecer por el pasillo.

"Su amada no se presentó, señor Cullen," lord Masen susurró, con una pizca de humor en sus comentarios.

"Muestre un poco de decoro, mi lord," murmuró Edward, dándolo especial énfasis al título. "Y deje de tirar de sus mangas."

"Traigo puesto un maldito traje de pingüino, Edward," fue la exasperada respuesta. "¿Cómo soportas estas cosas?" Lord Masen volvió a tirar de su cuello en un inútil intento por aflojarlo.

"Solo un beneficio de ser quién soy, supongo," sonrió con pesar. Bajó la vista a la multitud debajo mientras se reunían y se relacionaban antes de la cena. Con un suspiro, cerró sus ojos en un intento de bloquear las conversaciones internas que lo golpearon desde abajo. Solo había una persona que deseaba escuchar y hasta ahora, estaba ausente en la fiesta. Se preguntó brevemente cuál disfraz estaría utilizando Bella. Cada vez que intentó averiguarlo de Alice, ella cambiaba intencionalmente de tema.

Las similitudes entre los disfraces de 1827 y los del 2010 eran increíbles. Pastoras en lugar de prostitutas, caballeros en vez de oficiales de policía, personajes literarios sobre estrellas reales. El año no importaba. La gente simplemente disfrutaba de pretender algo que no eran. Edward agradeció a su suerte que en 1827, Bram Stoker ni siquiera había nacido, así que no había ninguna posibilidad de un exceso de capas y colmillos. Y aunque Frankenstein había sido publicado en 1818, nadie en esta fiesta de cumpleaños optó por representar la creación de Mary Shelley.

"Me debes mucho por esto," declaró lord Masen, interrumpiendo los pensamientos de Edward.

"Estoy seguro que me lo recordarás una y otra vez."

"Por supuesto, este favor es válido por mucho, mucho tiempo."

"Solo recuerda lo que se supone que hagas."

"Ser el hombre, bailar con una bonita chica, informarle que no estoy interesado románticamente en ella, coquetear con todas las mujeres, bla, bla, bla."

Edward fulminó con la mirada al hombre ligeramente más alto. Sin duda, no comprendía la magnitud de la tarea frente a él. Un movimiento equivocado, una declaración o acción errónea y podría perder a Bella para siempre. El fracaso no era una opción.

"Realmente desconfío de la sensatez de Alice en todo esto," finalmente bufó Edward. "Y por amor de Dios, deja en paz tus puños. Los romperás."

"¿Quién se supone que soy de todos modos? Alice solo me dio esto y me ordenó que me cambiara."

"Marie-Antoine Carême."

"En español, por favor."

Un destello repentino de azul zafiro llamó la atención de Edward y si todavía necesitara respirar, la vista debajo lo habría dejado sin ella. Era una verdadera visión. Un pequeño gemido se escapó de los labios de Edward antes de que pudiera detenerse, al ver los guantes blancos hasta el codo con pequeños botones de perla en la parte inferior. Estaba seguro que era obra de Alice. Iba a matarlo.

En la planta baja, Bella entró titubeante al gran salón, su máscara capturó e irradió toda la luz, dándole una apariencia de otro mundo. Era un ángel entre los salvajes. Al buscar en el lugar a cierta persona, pasó por alto por completo la atención que estaba recibiendo de casi todos los hombres en la habitación. Un gruñido bajo retumbó en el pecho de Edward al ser asaltado repentinamente por los pensamientos impuros de varios hombres a la vez.

"Puedes buscarlo en Google," murmuró Edward, regresando en seguida a la planta baja, dejando solo a lord Masen con la picazón por su chaqueta.

Requirió de todo el control de Edward bajar las escaleras a velocidad humana, pero consiguió hacerlo, con la asamblea reunida. Permaneció detrás de una columna una vez que llegó a la planta baja, casi invisible para el populacho.

"Cambio de planes, Edward," murmuró Alice, apareciendo de pronto a su lado.

"Ahora no, Alice." Edward buscó en la multitud el azul zafiro, encontrándolo rápidamente.

"Sí, ahora." Agarró su brazo. "Newton va a provocar una escena."

"Estoy medio tentado a dejar que James lo tenga," murmuró Edward con disgusto. "¿Qué va a hacer?"

Alice reprodujo la visión en su mente con agonizante detalle. Michael y Jessica Newton habían tomado una serie de decisiones en las últimas horas con la desaparición de la señora Stanley que a su vez han puesto en riesgo la seguridad de Alec y Jane. Afortunadamente, Alice había visto que los Newton habían intentado dejar solos a Alec y Jane, encerrados en su habitación, mientras asistían a la fiesta de lord Masen. Como resultado, Carlisle y Esme idearon un plan para quitarles a los niños y colocarlos bajo el cuidado de lord Masen.

"¿Cómo estoy involucrado en todo eso?" Demandó en voz baja, sus ojos nunca dejaron a Bella mientras charlaba con Angela y Ben.

"Tú eres el abogado que lo organiza todo. Carlisle hizo muy buen trabajo al falsificar tu firma, por cierto."

"¿Cuándo?"

"Inmediatamente."

Edward dio un suspiro innecesario y asintió.

"Entonces, supongo que debería ir a proteger a Jacob."

"Más bien impedir que le arranque la cabeza al pobre idiota. Jasper fue a advertirle."

"¡Masen!" Un chillido estridente atravesó el aire. "¡Masen!"

Todas las cabezas se volvieron hacia el sonido y cayó el silencio en la habitación.

"¿Dónde estás, Masen?" Michael Newton gritó, al entrar corriendo en medio de la fiesta e ignorando las risitas de la multitud cuando vieron su disfraz. El señor Newton estaba vestido con un traje color crema pálido cubierto con guata de lana, para terminar con una cola raída unida al trasero de sus pantalones. Ennegreció su nariz con hollín de la chimenea que había frotado en el algún momento, manchando su mejilla.

Lord Masen descendió lentamente las escaleras, sujetando el barandal al arrastrar un pie detrás de él. Edward rodó los ojos al ver la pobre interpretación frente a él, ganándose un codazo en las costillas de Alice.

"¿Tiene algo que desee discutir conmigo, señor Newton?" Lord Masen susurró, su máscara una fría fachada.

"¿Qué significa esto?" El señor Newton demandó, levantando un pedazo de papel, temblando por la ira. Su rostro pálido era un desastre de manchas rojas y púrpuras.

"Exactamente lo que dice. Si desea discutir esto más a fondo, podemos hacerlo. Como caballeros civilizados. En privado." El tono de lord Masen no toleraba desobediencia al hacer un gesto hacia la puerta.

El señor Newton y lord Masen se quedaron en silencio, ninguno de los dos deseando moverse primero. Lord Masen se volvió de pronto hacia los reunidos y levantó una mano. Michael hizo una mueca esperando un golpe en la mandíbula que nunca llegó.

"Creo que la cena está lista. Por favor, vayan. Coman. Beban. Diviértanse. Mi asunto con el señor Newton solo tomará unos minutos," anunció lord Masen con voz firme. "Los acompañaré en un momento."

Luego se dio la vuelta e hizo pasar al señor Newton a su oficina, haciendo un gesto para que Edward los acompañara. Tan pronto como la puerta se cerró, las conversaciones surgieron en el lugar mientras la fiesta se movía hacia el comedor.

"Me pregunto qué fue todo eso," musitó Bella a nadie en particular.

"Estás por tener un nuevo empleador," dijo Alice, apareciendo a un lado de Bella y logrando asustarla. "¡Tranquila!" Sonrió, atrapando a Bella cuando se tropezó.

"Yo… ¿qué?"

"Ese papel era una orden para sacar a Alec y a Jane del hogar de los Newton." Alice hizo un gesto hacia el estudio.

"¿Puede hacerse eso?"

Sin siquiera considerar cómo sabía Alice esa información, el corazón de Bella se llenó de esperanza. Se había enamorado de los gemelos y odiaba dejarlos en ese horrible, horrible lugar y cualquier posibilidad de que eso sucediera la llenaba de indescriptible alegría.

Alice encogió sus hombros como si nada.

"Al parecer, alguien pensó que estaban abusando de los niños y solicitó que sacaran a Alec y Jane de esa casa."

"Y por alguien, ¿te refieres a lord Masen?" Para Bella, eso tenía completo sentido ya que él era el hombre más acaudalado en la comunidad y podía costear tener dos bocas más que alimentar.

Alice asintió.

"¿Y qué tan legal es eso?" Bella continuó, sin que sus ojos dejaran nunca la puerta cerrada del estudio de lord Masen.

"Oh, Bella. Deberías saber que en ocasiones lo que es legal y lo que es correcto, son dos cosas completamente diferentes," Alice se echó a reír. "Con la riqueza de lord Masen y su reputación, nadie va a cuestionar lo que quiere hacer y sacará a Alec y Jane de la casa Newton."

Bella asintió de acuerdo. Era bien sabido que los niños eran ciudadanos de segunda clase y los niños huérfanos estaban aún por debajo de eso. Ella misma había experimentado algo de perjuicio por perder sus dos padres antes de encontrar un esposo y solo podía imaginar cómo era para alguien más joven. En lo más recóndito de su mente, Bella recordó leer que la ley de protección en Inglaterra no se desarrollaría hasta dentro de unas décadas, culminando en la fundación de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra Niños (NSPCC) en 1884.

"¿En 1884?" Bella murmuró, preguntándose por qué pensaría en algo casi sesenta años en el futuro. Empezaba a preguntarse si estaba desarrollando algún tipo de don de adivinación. Bella desechó la idea tan rápidamente como llegó a su mente. Nadie podía predecir el futuro. Esas eran puras tonterías.

"¿Dijiste algo?" Alice preguntó, entrelazando su brazo con el de Bella y tirando de ella hacia el comedor.

"Um… solo una idea que cruzó por mi mente." Bella se sacudió como si tratara de alejar la confusión. Tan pronto como llegó, desapareció y se sintió completamente normal. Bella le sonrió a Alice de forma tranquilizadora, ganándose una sonrisa en respuesta.

"Ahí está mi sobrina favorita," sonrió L, acercándose a Alice y a Bella, tirando de Will con la mano detrás de ella.

Bella sonrió en saludo, admirando el disfraz de su tía. Fiel a su palabra, L llevaba puesto un sencillo vestido azul claro con unas enaguas crema que evocaba la época colonial estadounidense con todo y una cofia color crema a juego sobre sus rizos. Una cosa que Bella notó fue lo rectangular que se veía L, e hizo un gesto de arriba abajo inquiriendo con una ceja levantada.

L abrazó en seguida a su sobrina antes de susurrarle al oído.

"No puedo respirar en esta maldita cosa, estoy atada con firmeza," murmuró, ganándose una risita en respuesta. "Me llevó una eternidad ponerlo bien, pero a Will le gusta así que…" L se apartó para ver bien el vestido de la mujer más joven, chasqueando la lengua en admiración, sus ojos luminosos tras la máscara color crema.

"¡Dios mío, vaya que te ves comestible!" L dijo con una risita antes de hacer una pausa y luego cubrir su boca para contener una carcajada por su broma privada.

Bella vio que las mejillas de su tía estaban un poco más rosadas de lo normal y supuso que L había disfrutado de más del vino con el estómago vacío. La verdad sea dicha, L estaba de muy buen humor, y su tendencia natural hacia los comentarios mordaces había empeorado por cortesía de unos momentos robados con cierto William A. Lawrence cuando se supone que deberían haber estado buscando a James y a Bree. Tenía 170 años de soledad que compensar, después de todo.

"¿Puede controlar a su acompañante, señor Lawrence?" Alice dijo bromeando.

"¿Quién querría hacerlo?" Will sonrió de forma indulgente, rodeando la cintura de L con su brazo. Dejó un rápido beso en su sien antes de susurrarle al oído, ganándose un sonrojo más intenso y una rápida inhalación.

Bella sonrió con genuina alegría por la felicidad de su tía.

"¿De qué hablaban ustedes dos tan apasionadamente?" L inquirió, haciendo un gesto entre Alice y Bella.

"Solo algunos cambios en el viento," Alice dijo de forma enigmática antes que Jasper apareciera a su lado. "Grandes cambios."

"¿Nos dirigimos al comedor, señorita Cullen?" Jasper preguntó formalmente, haciendo una leve reverencia.

"Bueno, lo estaba esperando," sonrió Alice, tomándolo por el brazo y saliendo del salón principal.

"¿Señorita Swan?" Isaac interrumpió, apareciendo de pronto a un lado de Bella.

"¿Sí?" Bella le sonrió al joven.

"Lord Masen desea que acompañe a los caballeros en el estudio. Y si el señor Lawrence pudiera acompañarnos también."

"¿Will?" L preguntó, con la confusión estropeando su rostro. "¿Por qué de…? Um… ¿por qué?"

Bella agradeció que su tía preguntara porque ella estaba igual de consternada.

"Como su familiar varón más cercano, necesita estar allí," explicó Isaac. "Lord Masen lo solicitó específicamente y como el señor Lawrence está casado con su tía, eso lo convierte en su familiar más cercano."

Bella se preguntó brevemente cómo sabía lord Masen sobre el matrimonio, ya que L y Will habían tratado de mantenerlo en secreto. La única forma que podía imaginar sería que el señor Cullen le hubiese contado a lord Masen.

"Espere un momento," L comenzó a decir antes de detenerse. Su bravata se disipó y se enderezó. "Lo siento. Bebí demasiado jerez. Sí, tiene razón."

Bella habría jurado que escuchó a L murmurar bajo su aliento algo sobre 'malditas costumbres sociales retrógradas e imbéciles pre-Victorianas', pero ya que concordaba totalmente con su opinión, no le molestó ni un poco.

"Muéstrenos el camino," le dijo Will solemnemente a Isaac antes de darle un rápido beso a L en la mejilla y luego ofrecerle su brazo a Bella.

"¿Alguna idea de qué se trata esto?" Bella preguntó en voz baja mientras se abrían paso entre la multitud hacia el estudio de lord Masen.

"Ni idea. No te preocupes. No voy a estar de acuerdo con nada con lo que no lo estés tú. Liriope me arrancaría mi…" Will tosió para cubrir lo que empezaba a decir, ganándose una risita de Bella. "Solo digamos que quedaría inútil para mi luna de miel. Solo asiente o sacude tu cabeza para decirme lo que piensas."

Isaac tocó suavemente y abrió la puerta después de escuchar el permiso de entrar. Will se hizo a un lado para permitir que Bella entrara primero. Ella entró nerviosa, mirando alrededor a los que estaban reunidos antes de sobresaltarse un poco cuando la puerta se cerró y se puso el seguro. Will palmeó ligeramente su mano para tranquilizarla y le guiñó un ojo cuando sus miradas se encontraron. Ella le dio una sonrisa temblorosa en respuesta.

Al inspeccionar más la habitación encontró a un muy derrotado Michael Newton encorvado en una silla en un rincón, a lord Masen sentado frente al escritorio y a Edward de pie en la ventana, mirando a las estrellas que emergían. Edward miró por encima de su hombro y le dio a Bella una leve sonrisa antes de volver a mirar hacia la ventana.

"Señorita Swan," empezó a decir lord Masen, poniéndose de pie. "Gracias por acompañarnos. Por favor, siéntese." Hizo un gesto hacia la silla vacía.

Bella obedeció, arreglando su falda y entrelazando sus manos en su regazo después de ponerse cómoda. Al instante sintió que Will fue a pararse detrás de ella, lo que hizo maravillas para serenar su mente.

"Se me ha informado que Michael y Jessica Newton han sido muy deficientes en el cuidado de Jane y Alec Newton. Como resultado, con efecto inmediato, Alec y Jane Newton serán retirados del cuidado del señor Michael Newton, y se les alojara aquí en la Mansión Masen," murmuró lord Masen, su rostro vuelto hacia Bella aunque no podía estar segura si en realidad la estaba viendo a ella o a Will. "Continuará siendo su institutriz y se mudará al ala este junto con ellos. Asumirá responsabilidades adicionales para garantizar el adecuado cuidado de Alec y Jane en el entorno apropiado. Como resultado, su salario se incrementará. Mi ama de llaves planeará todos los detalles con usted mañana."

Bella se tensó al escuchar la letanía de demandas que lord Masen le estaba haciendo. El hecho de que a ella, una mujer soltera, se le estaba ordenado mudarse al hogar de un hombre soltero la sorprendió, haciéndola jadear. Eso no. De ninguna manera podría esperarse que aceptara eso. Su espalda se tensó, su pulso se aceleró y estaba segura que su rostro reflejaba su creciente ira. ¿Cómo se atrevía a tomar decisiones por ella? Tenía libre albedrío y lo ejercía muy a menudo. Bella sintió que se revolvía su estómago a medida que el resentimiento crecía dentro de ella. ¿Cuántas veces iba a hacerle esto lord Masen? Aunque al final era para beneficio de sus protegidos, sintió que le subía la bilis al considerar su prepotencia.

Por la esquina de su ojo, Bella habría jurado que los hombros de Edward se sacudieron como si estuviera ocultando su risa. Pensar que ella era la causa de su diversión, simplemente añadió más leña al fuego en su interior y se volvió para arremeter contra el guapo abogado cuando la mano de Will sujetó delicadamente su hombro. Ella levantó la vista inquisitivamente, pero la mirada en sus ojos le aseguró que solo deseaba lo mejor para ella. Se tranquilizó solo un poco.

"Siendo solo un colonial, puede que no sepa cómo se hacen las cosas aquí en Inglaterra, pero, ¿no sería prudente preguntar si la señorita Swan desea continuar la tutoría de Alec y Jane, en vez de hacer deducciones?" Preguntó Will, levantando una ceja al hablar.

Lord Masen se le quedó viendo en silencio a Will, sin saber qué decir. El silencio en la habitación resultó agobiante mientras todos se miraban el uno al otro antes de que lord Masen se estremeciera.

"¿Señor Cullen?" Lord Masen suplicó, mirando a Edward como si esperara que pudiera rescatarlo de la tumba que se había cavado el mismo.

"Sí, señor Cullen," Bella siseó, entrelazando sus manos delicadamente en su regazo. "Dé su opinión sobre este asunto, ya que está tan entretenido con todo."

Edward le arqueó a Bella una ceja, sin saber de dónde venía ese insulto dirigido a él.

"A mi sobrina no le agrada que se rían de ella, señor Cullen," Will declaró tranquilamente, ofreciendo una explicación lógica a los confundidos caballeros.

"Oh, no me estaba riendo de la señorita Swan," Edward respondió, haciendo contacto visual con Bella. La intensidad de su mirada provocó que Bella jadeara y le creyó por completo. "Estaba entretenido por la audacia de lord Masen. Después de todo, uno captura más moscas con la miel que con vinagre. Me disculpo si le di la impresión equivocada."

"Disculpa aceptada," Bella murmuró, bajando la vista a su regazo cuando sintió que el rubor subía a sus mejillas.

"¿Quizás el señor Lawrence y lord Masen pueden discutir los detalles adicionales mientras yo acompaño a la señorita Swan a cenar?" Continuó Edward, presentando una mano.

Bella se dirigió a Will por consejo sobre qué hacer. Su ligero gesto de cabeza le dio permiso de tomar la mano de Edward y levantarse. Ella sintió al instante esa familiar sacudida subir por su brazo, incluso a través de los guantes de ópera de satín que traía puestos.

Edward acompañó a Bella a la puerta donde ella hizo una breve pausa y se volvió hacia lord Masen.

"¿Lord Masen?" Preguntó, su voz temblando solo un poco. Miró fijamente a la máscara de cuero que cubría toda su cabeza.

"¿Señorita Swan?" respondió él, todavía de pie detrás de su escritorio.

"Creo que mi tarjeta de baile se ha llenado para la velada. Usted comprende, ¿verdad?"

"Sí, señorita Swan."

"Gracias." Bella cayó en una marcada reverencia antes de sonreírle a Edward.

Edward le devolvió la sonrisa y la sacó delicadamente del estudio, cerrando la puerta detrás de ellos. Bella dejó escapar un profundo suspiro una vez que escuchó el clic del seguro.

"¿Todo está bien, señorita Swan?" Edward preguntó al acompañarla hacia el comedor.

"Solo una sensación de alivio, señor Cullen. Un total y completo alivio."

~EE~


Pues bueno, al parecer Edward encontró la perfecta solución para interactuar con lord Masen sin levantar sospechas jejeje. Puso a otro en su lugar, aunque casi lo echa a perder todo en algún momento, al parecer todo resultó como quería y Bella ahora se siente con la libertad de permitir que alguien más la corteje *guiño* La pregunta es, ¿se lo permitirá en seguida? ¿O creerá que es necesario dejar pasar algo de tiempo para que la gente se entere que no hay nada entre ella y lord Masen? Ya lo veremos, y todavía nos falta saber sobre James y Bree. Por lo pronto, parece que Alec y Jane están fuera de peligro fuera de la casa Newton, aunque es obvio que Bella ya no será su institutriz o al menos no de tiempo completo como planeaba "lord Masen". Ya veremos en qué termina todo eso. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente. Recuerden que solo tiene que dejar su review para alentarnos a seguir con esto, seguir compartiendo estás historias con ustedes ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: sandy56, glow0718, kaja0507, alimago, injoa, paupau1, jupy, freedom2604, liduvina, alejandra1987, Virgny, Manligrez, Brenda Cullenn, Tecupi, piligm, Pameva, Marie Sellory, aliceforever85, NarMaVeg, gabomm, Ilucena928, tulgarita, Ali-Lu Kuran Hale, Car Cullen Stewart Pattinson, PRISOL, bbluelilas, Lady Grigori, Adriu, AriGoonz, Pam Malfoy Black, Lizdayanna, JessMel, Lectora de Fics, saraipineda44, lagie, Tata XOXO, Rosii, Aislinn Massi, Liz Vidal, EriCastelo, Say's, patymdn, rjnavajas, Gabriela Cullen, costancediaz039, Kriss21, Mafer, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.