AVISO: Continuación de "Calor", se recomienda después de haber leído el mismo.
AVISO 2: Contiene altos contenidos de lemon, leer bajo propia responsabilidad.
Llegaron a la playa. Esta estaba vacía, nunca había nadie cuando iban, y por es les encantaba. Prepararon todo, colocaron la sombrilla, las toallas y las mochilas y en cuanto hubieron terminado Kankuro se quitó la ropa, quedando en los pantalones de bañador, y corrió al agua, tirándose de golpe. Matsuri rió ante el gesto, y vio a Temari deshacerse de su ropa también. Giró un poco más su cabeza y vio a Gaara, mirándola.
Él comenzó a desprenderse también de su ropa, quedándose con el neopreno, sin quitar casi la mirada de ella. Ella perdió las fuerzas por un momento y tragó fuerte, pero lo imitó, quedándose solo en bikini, mirándolo.
Ninguno dio importancia a que Temari estuviese allí, solo salieron de la guerra de miradas cuando escucharon un pequeña risa por parte de ella, vieron como se iba al agua con Kankuro, con una pequeña sonrisa.
Casi se habían hecho un streptease mutuamente, sin pudor ni preocuparse por los dos hermanos.
Volvieron a mirarse, y ella se notó muy húmeda, tanto que pensó que dentro de poco se notaría fuera del bikini. Disimuladamente bajó su vista y se percató de que a él tampoco le había sido indiferente. Él miró sobre el hombro de ella y vio a sus hermanos, cuchicheando, y cogió una pelota de playa que habían traído.
-Deberíamos ir al agua -le dijo, volviendo mirarla.
-Sí -respondió ella de manera apresurada.
Ambos fueron al agua con los hermanos y se metieron rápidamente hasta tener el agua por encima de la cintura. Kankuro miró especialmente a Matsuri, y no se cortó en expresarle lo muy guapa que se veía.
De repente, al terminar la frase, sintió un pelotazo contra su cara, que lo hizo volverse hacia Gaara.
-¡¿Y eso?! -preguntó adolorido sobándose la zona del impacto.
-¿Jugamos? -respondió el otro, volviendo a lanzarle la pelota, pues esta rebotó hasta su lado de nuevo.
Esta vez Kankuro cogió la pelota antes de que impactase.
-Te vas a enterar hermanito -dijo él con malicia.
Pasaron un rato jugando, pasándose la pelota, y ello derivó a un volleyball en el agua, sin red, de manera improvisada.
Los dos hermanos mayores contra Gaara y Matsuri. Iban bastante empatados, le tocaba sacar a Gaara, y así lo hizo, dirigiéndose la pelota hacia Kankuro, el cual en un despiste devolvió la pelota con muy poca altura, apuntando al centro. Ambos, Gaara y Matsuri, saltaron hacia ella, dándose cuenta tarde del choque que iban a tener.
Y ocurrió.
Ambos chocaron.
Gaara terminó debajo de ella, boca abajo. Sintió el peso de ella sobre él y sus pechos presionarse contra su espalda, mientras uno de sus brazos pasaba por encima de uno de sus hombros. Notó cómo el sujetador de ella se deslizaba hacia abajo por el roce, y cómo sus pezones presionaban en su espalda. Rápidamente se incorporó, girándose hacia ella y tapándola con su cuerpo para que no pasase por la vergüenza de que sus hermanos la viesen.
La miró, y ella se giró a mirarlo, con una sonrisa despistada.
-Perdona, no te vi -le dijo, sin percatarse de la situación de su sujetador.
-Matsuri -la llamó él, a la par que acercaba sus manos a los pechos de ella.
Ella se sobresaltó, y bajó la mirada, viendo la tragedia. Él acomodó el sujetador, colocándolo en su sitio, sin tocar más que la tela. Ella en un impulso hizo un sonido de sorpresa y se tapó con los brazos, a pesar de ya tenerlo bien puesto, y se agachó, sumergiéndose en el agua hasta que esta tapase todo su cuerpo, menos su cabeza, rojísima.
Él la miró un segundo más y luego se pasó los dedos por la sien, suspirando.
-Me estás volviendo loco.
Tras aquello se alejó nadando a lo hondo.
Ella se quedó quieta, aquella confesión hizo temblar cada músculo de su cuerpo.
Lo siguiente que vio fue a Temari y Kankuro acercarse algo preocupados para ver si estaba bien.
Tras aquel incidente Temari, Kankuro y ella fueron a preparar la comida, sacaron los ingredientes e hicieron un pequeño fuego, donde pusieron una sartén con unos filetes, querían algo sencillo que no les ocupase mucho tiempo, con lo que sacaron también un arroz que traían echo de casa, y lo echaron con los filetes cuando estos estaban casi echos.
Una vez la comida estuvo terminada sacaron unas bebidas y llamaron a Gaara.
Este salió del agua y Matsuri no sabía si atreverse a mirar.
Lo hizo.
No pudo sino morderse el labio al verlo salir del agua, con el pelo mojado y gotas cayendo de su cuerpo.
Él llegó hasta la toalla y se sentó a su lado. Comenzaron a comer. Entre charla y risas terminaron, y Kankuro les sorprendió con helados. Matsuri cogió uno de hielo, el cual era bastante grande, y con forma cilíndrica, y se apartó un poco para comérselo, dándoles la espalda. Gaara se sentó a su lado, con una distancia de un metro que los separaba, pero sin ningún helado. Vio como ella se comía el suyo, y mirar fue la peor de sus ideas. Ella lo lamía de arriba a abajo, lo introducía en su boca y lo sacaba...
-Kankuro, pásame un cono.
El mayor se lo pasó y él se estiró hacia atrás para cogerlo. Vio como Matsuri le dirigió una breve mirada, y él quitó el papel a su helado y se comió rápidamente la parte de arriba, que sobresalía de la galleta del cono.
Se aseguró de que ella lo miraba e introduzco su lengua en el cono, moviéndola hacia arriba y hacia abajo, en círculos, metiéndola más hondo... Y la vio tragar con fuerza al darse cuenta de sus descaradas insinuaciones.
Pero no se quedó atrás.
Ambos iniciaron una batalla, mirándose de reojo, cada uno con su helado.
Él incluso introdujo dos dedos, sacando algo de helado, y metiéndoselo en la boca.
Cuando terminaron sus helados ambos estaban más acalorados que sin ellos, por lo que ella se apresuró a decir que se iba a dar un baño al agua. él la vio irse con rapidez y se dio cuenta de que una gota se escurría por la parte interna del muslo de ella. Tragó fuerte.
Temari y Kankuro, ajenos al numerito que acababan de montar, se encontraban echándose una siesta bajo la sombrilla. Gaara permaneció inmóvil, mirando a Matsuri comenzar a hacer largos por el agua. Luego se llevó la mano a la sien de nuevo, sin llegar a creerse lo excitado que estaba.
Parecían dos animales en celo.
Su anterior encuentro en el desierto, si bien había sido muy satisfactorio no había sido suficiente, de echo, había encendido una llama dentro de sí que al contrario de apagarse no paraba de crecer por momentos. Necesitaba hacer algo.
Sin pensarlo mucho más se levantó y se dirigió hacia ella sin apartar la mirada.
Matsuri, a decir verdad, había ido a nadar para evitar la incómoda situación que vio venir, no sabía cómo dirigirse a él, y menos a solas, con lo que esta era su vía de escape, sabía que no iba a ser capaz de retenerse y no había querido hacer nada, puesto que sus hermanos estaban a escasos dos metros. Además, pensó que el agua fría quizás calmaba el fuego constante que se había instalado dentro de ella, aquel momento había sido muy intenso, se había excitado más de lo que pensó que podría excitarse nunca.
De un momento a otro escuchó agua moverse a su lado, y se giró. Vio a Gaara viniendo directamente hacia ella, casi sin parpadear, y se sintió indefensa por un momento.
-Gaa- ah! -ella intentó articular su nombre, pero de un momento a otro él llegó hasta ella, y nada más la alcanzó de forma ágil bajó su mano y la introdujo bajo el bikini de ella, comenzando a tocarla.
En cuanto ella recuperó un poco su aliento lo miró, y él no le dio ni un solo segundo, pues empezó a besarla, cogiendo además con su otra mano libre uno de sus pechos.
La tenía a su completa merced.
Y aquello le encantó.
Ella se dejó hacer, él la acariciaba sin ningún pudor, movía en círculos sus dedos, abarcando toda la zona y concentrándose más en su centro. Ella se sintió en el cielo y mordió con fuerza el hombro de él, para intentar controlar la fuerza de las sensaciones. Pero parece que aquello lo encendió aún más, ya que la hizo engancharse en sus caderas con las piernas, mientras que él acomodaba su brazo para poder seguir teniendo acceso. No pudo detenerlo, hasta que se sintió con fuerza como para hablar.
-Gaara, allí.
Habló en un hilo de voz, señalando una formación rocosa, que creaba una pequeña cueva que los resguardaría de mirones y entrometidos.
Sin esperar ni un segundo más él rápidamente con su arena los llevó allí, aprovechando para traer unas toallas que su arena colocó por él, para evitar que las rocas causasen incomodidad o los hiriese.
Se sentó, con ella encima suya.
-Espera -dijo ella, separando sus labios de los de él unos centímetros y deteniendo el movimiento de su mano—. Si sigues así vas a hacer que termine muy pronto.
Entonces fue ella la que comenzó a moverse, desabrochándole en un momento el neopreno, quitándolselo por completo. Una vez echo esto volvió a posicionarse sobre las piernas de él, comenzando a pasar sus manos por todo su cuerpo, besándolo. Separó sus labios y le mordió el cuello, a la par que pasaba sus manos por sus pezones. Él tuvo que sostenerse con sus manos para no dejarse caer.
Ella siguió entretenida con su cuello, lamiéndolo, y lo cogió de las manos, obligándolo a recostarse. Él entonces buscó sus labios y la besó, mientras la acariciaba y le quitaba la parte de arriba del bikini, aprovechando para tocar cuanto quiso. La mano de ella descendió ágil, y comenzó a tocarlo. Lentamente, de arriba a abajo. Él suspiró.
Ella se separó de sus labios y él sintió como ella comenzó a bajar dejando besos y lametones por su torso, y en cuanto ella comenzó a bajar él supo dónde aquello terminaría. Así que la cogió de los hombros y la detuvo.
-No tan rápida -fue lo único que dijo, mientras giraba y la dejaba a ella abajo.
Entonces fue él el que mordió su cuello, su torso, su pecho, lamiendo, y se detuvo a la altura de su pubis, donde le retiró la prenda que le quedaba
Alzó la mirada y la vio con la respiración agitada y los ojos cerrados. Sonrió y bajó un poco más su cabeza, abriéndole las piernas con las manos. Entonces se acercó y dio un leve lametón, que la hizo estremecer.
-Dios mío -alcanzó a suspirar, colocando su mano sobre su frente.
Él no la dejó recomponerse un segundo más, porque hundió su cara en ella, comenzando a lamer con mayor intensidad.
Esto a ella le arrancó algún gemido y continuados suspiros por no esperar algo tan intenso.
Él continuó a lo suyo, deleitándose con los sonidos, y sintió como ella lo agarraba fuertemente del pelo y lo apretaba más contra sí. Aquello lo hizo aumentar el ritmo, pero de un momento a otro ella lo paró.
-Espera -dijo, con la respiración entrecortada.
Había sacado la fuerza de donde pudo para detenerlo, pues por nada del mundo quería que parase, pero lo hizo subir, para besarlo intensamente, y darle la vuelta a la posición, solo que esta vez ella se giró, quedando frente al miembro de él y dejándole completo acceso a ella (69).
Ella no perdió ni un momento y lo lamió de arriba a abajo. Él tuvo que detenerse un momento, soltando un ronco gemido. Sonrió con satisfacción y cuando se acostumbró a la sensación, mientras ella seguía explorándole, siguió con su cometido, lamiéndola.
Ella tras acostumbrarse también a aquello se aventuró a introducírsela en la boca, y lo sintió parar un momento y suspirar, por lo que sonrió y siguió con el movimiento. Él de nuevo retomó el darle placer.
Ambos continuaron con aquello, y de repente él alzó un poco la cabeza y girándola introdujo lo que pudo su lengua en el orificio de ella, lo que vio que le agradó por los sonidos que hacía. Siguieron en lo mismo, hasta que él se sintió cerca de llegar, lo que ella notó porque él había bajado el ritmo, por habérsele acelerado la respiración, por lo que ella aceleró sus movimientos, subiendo y bajando la cabeza, mientras utilizaba su lengua a la vez. Él no pudo contenerlo más, y para ahogar un gemido le mordió la cara interior del muslo.
Ella lo sintió llegar, y en cuanto sintió su boca llenarse tragó y se separó, limpiándose las comisuras con la toalla. Lo dejó recomponerse, pero tardó menos de lo esperado, y en un rápido movimiento la dejó boca arriba.
Ella lo miró con una pícara sonrisa que a él le hizo sonreír de la misma manera.
Esa postura le daba más libertad de movimiento y era más cómoda para ella, así que él aprovechó aquello y volvió a hundirse en ella, de forma más intensa. Al serle más fácil maniobrar aprovechó su postura y sin ella esperarlo introdujo dos dedos, lo que la hizo arquear la espalda y soltar un gemido reprimido.
Él acompasó el movimiento de vaivén de su mano con su lengua, acelerando su movimiento, a medida que la sentía cada vez más cerca. Ella volvió a agarrar su pelo con fuerza, mientras inconscientemente movía sus caderas siguiendo los movimientos de él.
El momento llegó, y notó como su respiración de repente se aceleraba en exceso, con lo que por última vez aceleró sus movimientos todo lo que pudo, hasta que sintió como tiraba de su pelo con fuerza, pero sin llegar a hacerle daño, además de cerrar sus piernas aún teniendo su cabeza entre ellas, por último notó sus paredes comprimirse en varios espasmos, y cuando la sintió relajarse un poco paró y sacó sus dedos de dentro de ella, lamiéndolos para limpiarnos. La vio mordiendo su propio brazo para callar un gemido, y la acarició de forma suave hasta llegar a la altura de su rostro, el cual acunó con sus manos. Esperó a que ella recuperase la respiración y la besó suavemente, parando para mirarla.
Se mantuvieron la mirada, aún algo alterados, y ella le dedicó una sonrisa.
De fondo escucharon a Temari y Kankuro llamándolos y fue cuando se dieron cuenta de que ya se estaba haciendo tarde y debían volver a la aldea. Se incorporaron y con una de las toallas se limpiaron los restos que tenían por todo el cuerpo, luego se vistieron y ella se acercó y le dio un breve beso.
Entonces él le tendió una toalla y ella la miró con confusión.
-Tendrás que taparte esos mordiscos, si no quieres que pregunten -señaló el que ella misma se había echo en el brazo y el que él le había echo en el interior del muslo.
Ella se sonrojó levemente y se colocó la toalla como capa, mientras que él se acercaba a ella, para darle un último beso y susurrarle en voz baja.
-La próxima vez no solo será la boca.
A ella no le dio tiempo a reaccionar y lo siguiente que vio fue que la arena de él los había sacado de la cueva, vio como él con algo de agua humedecía las otras toallas, como si las hubiese usado para secarse.
Una vez terminado comenzaron a andar hacia donde estaban los hermanos, encontrando a Temari con los brazos en las caderas, como signo de molestia y Kankuro terminando de recoger todo.
-Debíamos habernos ido hace rato, tenías que habernos despertado.
-Sí, perdona, fuimos a dar un paseo y no nos dimos cuenta de la hora -Gaara respondió calmado, mintiendo muy bien.
Temari suspiró, relajando su postura.
-Está bien, espero que hayan disfrutado del paseo, vámonos -su tono fue más relajado esta vez, acompañado de una breve sonrisa.
Gaara y Matsuri se vistieron y Kankuro terminó de recoger, cada uno cogió una cosa, repartiéndose el peso entre todos.
Comenzaron a andar y Matsuri y Gaara se quedaron un poco atrás, caminando tranquilamente. De un momento a otro él habló.
-Y tanto que hemos disfrutado el paseo -hizo comillas al decir la palabra paseo.
Matsuri enrojeció de repente y lo miró de reojo, mordiéndose el labio inferior. Él le regaló una escueta sonrisa cómplice.
-¿Has dicho algo, Gaara? -preguntó Kankuro, los dos hermanos giraron su cabeza a mirarlo.
-Que ha sido una tarde agradable -los dos hermanos sonrieron satisfechos con esa respuesta y volvieron a girarse.
-Y tan agradable -dijo ella.
Esta vez le respondió a la sonrisa con una igual.
-Por cierto, Matsuri -tras estar andando un rato en silencio él habló, y ella lo miró con curiosidad-. Me agrada que me llames así, solo Gaara, y tuteándome.
Ella se puso pálida, ¡había estado dirigiéndose hacia él de forma completamente informal sin darse cuenta! ¿Cómo había ocurrido? ¿Los nervios? ¿Lar hormonas?
-¡Lo siento! Y-yo... no me di cuenta -avergonzada miró al suelo, lo que lo hizo sonreír.
-¿Después de todo lo que me has hecho, te avergüenzas por esto? -con una mano la hizo mirarlo, agarrándola del mentón-. Me encanta que me llames así, ¿de acuerdo? No me pidas perdón.
Ella entonces sonrió, y él le dio un leve beso.
-De acuerdo, Gaara.
Hola de nuevo.
En vistas de que siempre que tengo algo escrito y lo dejo para publicarlo más tarde suelo tardar muchísimo tiempo más del que quería, he decidido dejaros ya subida la continuación, como compensa por las comunes desapariciones.
Como comenté en el anterior este capítulo es algo más subido de tono, y espero realmente que lo apreciéis, ya que es el primer lemon que escribo.
No tengo mucho más que comentar, simplemente espero que os haya gustado, y como siempre agradezco enormemente un review, para saber si ha sido así.
Gracias por leer, nos vemos!
