CAPÍTULO VII
"Festival Escolar - Parte Uno"
- Bueno, debo decir que estoy muy orgulloso de ti Shinazugawa-san, comparado con el reporte de notas del primer corte ha habido una mejora sustancial en tus calificaciones, aunque aún te encuentras lejos del promedio que esperaría de ti, solo mira tus notas de matemáticas son espectaculares - exclamó el director Ubuyashiki que se encontraba sentado en su escritorio mientras leía varios documentos donde se detallaba el expediente de notas de Shinazugawa, y a su lado se encontraba su esposa Ubuyashiki Amane.
- Gracias director Ubuyashiki - dijo Sanemi en un tono sospechosamente normal.
- Jajaja y veo que ya no gritas a todo el mundo, eso también es bueno.
Sanemi se quedó un momento en silencio
- De nuevo, siento mucho como le grite el primer día y todos los problemas que les cause por mi pelea con Rengoku-san - dijo Sanemi apenado bajando la cabeza.
- Sanemi-san ya te has disculpado al menos diez veces por lo mismo, ya no es divertido - le respondió el director con una sonrisa - has probado mi punto frente al consejo de padres, mereces estar aquí y terminar tu año escolar, te has esforzado mucho.
- Muchas gracias señor.
- Pero estoy furioso contigo Shinazugawa-san - dijo el director, a lo que Sanemi sorprendido levantó la cabeza y lo vio con una expresión de asombro y preocupación - no puedo creer que te me adelantaras y hayas logrado que Kanae-chan, la chica más linda e inteligente del colegio te ayudará con tus estudios, yo había preparado un grupo de excepcionales estudiantes para que escogieras y que ellos se encargaran de ayudarte a mejorar tus notas, realmente me dejaste sorprendido - dijo con una sonrisa pícara haciendo que un confundido Sanemi siguiera sin entender a donde quería llegar - que te hayas hecho amigo de Rengoku-san y su grupo de amigos me alegró mucho - prosiguió el director - pero no sabía que poseías esos dotes de convencimiento hacia las chicas jojojo, estoy orgulloso de ti mi querido Shinazugawa.
- ¿QU- QUE?, por favor no bromee con eso director - dijo Sanemi cuyo rostro fruncía con una expresión de vergüenza.
En ese mismo instante Amane Ubuyashiki no pudo contener una risa, que inmediatamente trato de ocultar poniendo su mano sobre su boca.
- JAJA, lo siento, lo siento, pero en verdad te felicito Sanemi-san, por favor sigue así.
Sin embargo, Ubuyashiki Kagaya comenzó a toser fuertemente después de decir aquello, a lo que su esposa, preocupada se acercó a él con un pañuelo.
- Ubuyashiki-san!, ¿Está bien? - dijo un preocupado Sanemi
- Por dios Kagaya, te he dicho que no te sobre esfuerces, estás muy débil - complementó Amane - Shinazugawa-san, por favor alcánzame un vaso de agua, lo puedes servir de la jarra que está sobre aquella mesa detrás tuyo.
Sanemi rápidamente obedeció las indicaciones de Amane y llevó el vaso entregándoselo al director.
- No se preocupe director, daré lo mejor de mí para continuar mejorando - replicó Sanemi mientras le pasaba el vaso ya con una pequeña sonrisa en su rostro.
Gracias Sanemi-san cof! cof! - contestó el director quién recibía a la vez el vaso con agua y unas pastas que le pasó Amane.
- por favor cuídese director, no siendo más me retiro - dijo mientras se inclinaba y acto seguido salió de la oficina.
- Realmente ha cambiado comparado con la primera vez que lo vimos Kagaya - dijo Amane.
- Es cierto…..poco a poco su personalidad original vuelve - dijo el director aún con una leve tos - eso me hace feliz Amane, esperemos que pueda mantener el ritmo.
"¿Por qué todo el mundo me molesta con la presidenta?" - pensó mientras caminaba hacía el salón – "no es como si ella me tratara de forma especial, ella haría lo mismo por cualquiera que lo necesitara".
Ese día las clases prosiguieron de manera normal y al llegar a la penúltima hora el profesor anunció:
- Bueno chicos, como todos saben, en cuatro semanas se realizará el festival cultural así que quiero que dediquen la última hora del día para decidir qué actividad van a realizar.
Inmediatamente el ambiente en el salón se animó de una manera exponencial, se podía sentir la emoción por parte de todos, las ideas no se hicieron esperar, varias personas comenzaron a decirlas en voz alta o hacia los compañeros que tenían al lado.
- Rengoku-san y Kanae-san, por favor pasen al frente para poder moderar.
- ENTENDIDO PROFESOR - vociferó el delegado, mientras que la presidenta del consejo estudiantil, se levantó de su silla con su habitual elegancia.
- Por favor chicos hagan silencio - dijo Kanae, que para el asombro de Sanemi, rápidamente los demás hicieron caso.
- Vamos a recopilar las diferentes ideas las cuales Rengoku-san irá anotando en el tablero y al final haremos una votación para elegir la ganadora, después asignaremos roles para que todos puedan ayudar.
A lo que de inmediato se escucharon eufóricos gritos y ésto era entendible, los estudiantes sabían que éste era su último año de preparatoria, y después de ello todos tomarían caminos diferentes y muchos de ellos no se volverían a ver nunca más. Pero para Shinazugawa Sanemi, un evento de esta índole le resultaba problemáticamente incómodo, primero que todo, era claro que él no se relacionaba bien con la gente, en realidad del grupo de tercero solo hablaba con Uzui, Rengoku y por su puesto Kocho-san, Sanemi era consciente que durante el festival escolar tendría que convivir con el resto de sus compañeros (los cuales la mayoría no querían tenerlo a menos de 15 metros), pero la segunda razón que era la que más le preocupaba era el tiempo, era claro que todos tendrían que invertir horas extras para poder preparar todo, tiempo que Sanemi sabía que no tenía, suficiente estrés le causaban sus tres trabajos (aún seguía con estos a pesar que se estaba pasando del tiempo permitido de trabajo que le había concedido el director) y el resto de tiempo lo usaba para repasar temas del colegio, era claro que a pesar de las tutorías que recibía, igual necesitaba estudiar bastante por su cuenta, después de todo, aún estaba lejos del promedio que había acordado con el director. Sanemi deseaba que pudiera evitar este tipo de cosas, incluso pensó hablar con el director acerca de ello, pero no quería causarle más problemas.
Después de una acalorada discusión, el curso de tercero de la Kimetsu School se decantó por el tradicional Maid café, el pulso estuvo bastante apretado, su principal contendiente, la casa del terror la cual estuvo a menos de 5 votos de ganar.
- Entonces está decidido JAJA, el Maid café será - dijo un animado Rengoku - nuestras hermosas chicas se vestirán de sirvientas y atenderán a nuestros clientes, mientras algunos de los chicos se vestirán de gala y también ayudarán en las demás tareas. Ahora Kanae-chan, es hora de elegir los roles, pero antes debo decir que…
Mientras todo el salón estaba a la expectativa de lo que diría, Rengoku señaló a Sanemi y dijo - Aquí tenemos a un gran cocinero, quiero que Shinazugawa-san esté encargado de la cocina.
Todos en el salón hicieron una mueca de asombro, incluida la misma presidenta, que volteó inmediatamente a ver a Sanemi y pensó "¿Es un buen cocinero?, ¿En serio?, no lo sabía".
Shinazugawa, completamente fuera de lugar, había sido atacado y claramente no estaba preparado para ello, solo se quedó ahí, pasmado, mirando a Rengoku mientras sentía como toda la atención del salón se centraba en él.
Cuando por fin se disponía a decir algo, que claramente no iba a ser algo lindo, sintió como Uzui le tapó la boca con las manos mientras decía.
- Es cierto, nuestro Sanemi-chan a pesar de su apariencia es excelente cocinando, en varias ocasiones ha preparado platos para nosotros y la calidad es innegable - decía mientras mantenía con fuerza la boca de Sanemi tapada, impidiendo que éste pudiera decir nada, solo se escuchaban sus quejidos con una cara de furia, lo que puso a todo el salón un poco incómodo.
- No creo que sea buena idea - dijo una de las compañeras, para el asombro de Uzui y Rengoku - No creo que Shinazugawa sea el indicado para tener uno de los roles más importantes, no importa si es bueno cocinando, no sirve de nada si no puede interactuar con el resto de nosotros…
Al escuchar esto, Sanemi y Uzui dejaron de forcejear, Rengoku perdió su sonrisa y Kanae comenzó a sentirse nerviosa.
A lo que seguidamente se escucharon varios comentarios en el salón.
- Es cierto, no es como si fuera el más amigable - se escuchó decir.
- Prefiero que sea Sabito-san el que dirija la cocina.
- Honestamente no confió en él después de lo que pasó el primer día.
Sanemi vio como en el rostro de Rengoku se comenzaba crear una expresión de ira, aunque lo extrañó más cuando volteo a ver a Uzui, quien estaba completamente furioso, era la primera vez que lo veía así. Sin embargo, era un resultado predecible, no era realista pensar que la gente lo aceptaría de un momento a otro, no después de todo lo ocurrido. Sanemi estaba contento que sus amigos intentaran que él se pudiera integrar un poco con los demás, pero claramente no había funcionado.
Cuando se disponía a decir que no importaba y que lo hiciera otra persona, para el asombro de todos, Kocho Kanae dijo en voz alta.
- Basta! - y el silencio imperó, todo el mundo incluidos Sanemi, Uzui y Rengoku, voltearon a ver completamente asombrados a la presidenta. La siempre calmada, alegre y brillante Kocho Kanae estaba furiosa.
- No es justo que digan esas cosas de Shinazugawa-san, es hora de aclarar una cosa y quiero que me escuchen, ¡lo que pasó el primer día fue mi culpa! - dijo mientras dirigía su dedo índice apuntando a sí misma - no fue culpa de Shinazugawa-san - Kanae decía esto con decisión mientras todo el salón ser mantenía en silencio escuchándola - Quiero que sepan, que Shinazugawa-san y yo hicimos las paces, aclaramos el malentendido y como ustedes han podido ver he estado estudiando con él y no hemos tenido ningún otro inconveniente.
- Es cierto JAJAJA - dijo Rengoku - Sanemi-san ha demostrado que es una buena persona, confío plenamente en él.
- Es nuestro extravagante amigo - dijo Uzui mientras cruzaba su brazo sobre la nuca del pasmado Sanemi - y queremos que todos ustedes confíen en él también, gracias reina mía por decir esas inspiradoras palabras.
Sanemi aún en shock, no decía nada.
- Denle la oportunidad a Shinazugawa-san de demostrarles lo que les estamos diciendo - volvió a resaltar Kanae está vez ya con su usual tono de voz.
En ese momento cruzó miradas con Sanemi sonriéndole, haciendo que el pobre Sanemi bajara la mirada de vergüenza.
"Si la reina lo dice, creo que podremos hacerlo..","¿En serio fue un malentendido?", "podríamos darle una oportunidad", cuando Sanemi escuchó esto se sintió profundamente conmovido, realmente no entendía por qué debían esforzarse tanto para que el resto del salón lo aceptara, pero en el fondo, quería intentarlo también.
- Además - agregó Uzui, de nuevo cruzando su brazo sobre los hombros de Sanemi - si mantenemos a Sanemi en la cocina, no espantará a la clientela JAJAJAJA.
- CÁLLATE! - le gritó Sanemi con una cara de ira, a lo que Rengoku se echó a reír y Kanae soltó una risita.
- Muchas gracias por confiar en mi decisión - dijo Kanae viendo a Sanemi aún sonriendo - no nos vas a defraudar ¿verdad Shinazugawa-san?
Y de nuevo toda la atención del aula se centró sobre él.
- Daré mi mejor esfuerzo - contestó en tono bajo mientras se rascaba su mejilla derecha con su dedo índice y miraba hacia el suelo apenado.
- Perfecto! - respondió la presidenta - Está decidido Shinazugawa-san y Urokodaki-san serán los chefs de nuestro Maid café, ¿Estás de acuerdo Urokodaki-san?.
Sabito Urokodaki, de 19 años, era el mayor de los hijastros de Urokodaki Sakonji un jubilado del ejército, sus hermanos menores eran Makomo Urokodaki y Giyuu Tomioka de 17 años los dos, quienes estaban cursando segundo y primero en la Kimetsu School respectivamente. Era un chico muy disciplinado, al punto que siempre era el número dos en el ranking de notas después de Kanae, aunque un poco serio, en general era un buen chico. Durante un tiempo fue el rival de Rengoku ya que también quiso el puesto de delegado, pero al final terminaron teniendo una relación de respeto mutuo, también es muy habilidoso e independiente, por lo que se le da bien cocinar.
- No tengo ningún problema con trabajar con Shinazugawa-san presidenta - contestó tranquilamente.
"Kyaaaa!" se escucharon varios gritos de admiradoras que tenía en tercero, Sabito era bastante popular entre las chicas, pero no tenía novia o no que ellos supieran, realmente ponía poco interés en las personas que no tuvieran algo que ver con sus familiares o amigos, como consecuencia, poco le importaba Shinazugawa o los eventos que habían pasado entre él y la presidenta.
- Perfecto, ahora decidamos el resto de roles por favor - continuó la presidenta.
Mientras el debate continuaba, Rengoku quien se encontraba al lado de Kanae, se inclinó hacia a ella y le dijo:
- Muchas gracias Kanae-san, te debo una.
- Es un placer Rengoku-san, ustedes no son los únicos que quieren que Shinazugawa-san se sienta bien en la escuela - dijo Kanae sin dejar de ver hacia el frente sonriendo, a lo que Rengoku se quedó viéndola un poco asombrado.
Y así continuó la acalorada discusión sobre los detalles y la organización del festival escolar por una hora más. Por supuesto que Rengoku y Uzui quedaron designados como camareros también, ya que por obvias razones atraerían clientela femenina por doquier.
Ya finalizada la actividad y cuando ya todos se estaban yendo a casa, Rengoku, Uzui y Kanae se encontraban charlando alegremente de los preparativos, cuando vieron que Sanemi se estaba alistando para irse.
- ¿Ya te vas? - preguntó Uzui.
- Sí - afirmó Sanemi - Muchas gracias chicos, no tenían que hacer eso por mí y gracias presidenta… por aclarar las cosas.
- No es problema amigo mío JAJA - dijo Rengoku animado.
- No es nada Shinazugawa-san - replicó Kanae - te dije que aclararía el malentendido - le dijo mientras le sonreía.
- Cuando vean lo rico que cocinas amigo mío tendrás chicas por doquier, es una promesa - dijo Uzui mientras sonreía y hacía el signo de paz con su mano derecha.
Cuando Kanae escuchó esto, sintió una punzada en el pecho, de repente, un atisbo de ira nació dentro de ella, sin saber por qué.
- jejejeje sabes que eso no pasará Tengen, no creo que pueda terminar con tres novias como tú - respondió Sanemi mientras sonreía tímidamente, mirando hacia un lado.
Inmediatamente los tres se quedaron congelados, como estatuas, y es que Shinazugawa tenía una expresión desconocida por ellos, no era su típica cara de estrés y rabia que usaba en sus clases, o su cara agresiva pero amigable que usaba cuando alguno de los miembros del grupo del rey lo molestaba, o aquella expresión de concentración que usaba cuando estaba estudiando con Kanae. Shinazugawa Sanemi, quizás sin darse cuenta, había hecho su primera broma en más de 3 años, inconscientemente expresaba un sentimiento de relajación y comodidad que ya había olvidado.
- ¿Es-Eso fue una broma? - dijo Uzui, estupefacto - ¿Quién eres y qué has hecho con Shinazugawa Sanemi?
Rengoku sólo observaba, asombrado, curioso, pero con una sonrisa llena de orgullo.
- Voy tarde, nos vemos mañana - dijo Sanemi y acto seguido, dio media vuelta y se fue.
Cuando ésto pasó, la pobre presidenta del consejo estudiantil bajó la mirada de golpe, juntando las manos y quedándose en silencio un rato, confundiendo un poco a Rengoku mientras Uzui solo la miro y sonrió, como si hubiese confirmado algo que todos los demás ignoraban menos él. Kocho Kanae había sido completamente abrumada al ver a Shinazugawa así, de repente su corazón había dado tal vuelco que no pudo hacer más que agachar la cabeza, indefensa. Era la primera vez que veía a Shinazugawa-san hacer una expresión así, de nuevo ese mar de sentimientos la arrollaron, más aquella presión que sintió cuando Uzui hizo el comentario de las chicas. De nuevo sintió aquella desesperación indescriptible, no entendía cómo debía manejar todo eso, la confundía, lo único que era certero es que solo pasaba cuando Shinazugawa estaba cerca, acaso era….
- ¿Estas bien Kanae-san? - preguntó Rengoku, con su típica postura de brazos entrecruzados, mientras que Uzui permanecía en silencio mirándola.
- N-Nada jejeje - dijo nerviosa - no te preocupes Rengoku-san, fue un día largo, eso es todo, creo que es hora de que todos vayamos a casa y descansemos, vamos a necesitar mucha energía para lo que se viene - dijo de nuevo sonriente mientras flexionaba su brazo derecho, y con la mano izquierda tomaba su bicep derecho.
Y así terminó aquel emocionante día en la Kimetsu School.
Sanemi estaba contento, ya no quedaba duda de ello, aunque no se dio cuenta de que había hecho una broma y que había puesto una expresión que ya su cuerpo había olvidado, se sentía bien, agradecido de haber hecho aquel trato con el director, pensando aún en ello, de nuevo se encontró incrédulo ante el hecho que tenía amigos dentro de la Kimetsu School, y no solo amigos normales, sino buenos amigos, que hace unos momentos habían demostrado de nuevo cuánto lo apreciaban a pesar de la forma cómo se habían conocido. Además estaba el hecho de que la presidenta, también su amiga, había aclarado el malentendido que habían tenido delante de toda la clase, no cualquier persona hubiera tenido el valor de hacer algo así. Aunque al comienzo seguía negándolo, realmente estaba disfrutando de su último año escolar, "deberé sacar fuerzas de donde no tengo para poder cumplir con todo lo del festival escolar, mis trabajos y mi estudio", pensó para sí mismo Sanemi haciendo una cara de determinación.
Al entrar a la estación de tren a diferencia de su ruta frecuente hacia el sector en donde se encuentra su condominio y la zona de sus trabajos, hoy se dirigía hacia otro lugar. Y es que Sanemi una vez por semana, hacía una parada en el lugar donde vivían sus hermanos, era un apartamento en una zona residencial bastante buena, tranquila y cerca del jardín y de la escuela primaria en donde ellos asistían. Sanemi había tenido mucha suerte, ya que en el pasado cuando estaba buscando un lugar donde pudieran vivir él y sus hermanos, poco después del accidente, se encontró con una anciana que vivía sola y estaba alquilando un apartamento, no era muy grande pero era barato y bastante acogedor. Dicha anciana les cogió bastante cariño a él y a sus hermanos y no solo les perdonaba cuando se retrasaban con el pago de la renta, sino que también estaba muy pendiente de ellos, les daba comida seguido e incluso algunas veces llevaba y recogía a los hermanos más pequeños a la escuela por lo cual Sanemi le tenía mucho respeto.
Después que él se fuera a vivir solo, le pidió encarecidamente a la anciana que cuidara de sus hermanos y que cuando él viniera a ver como estaban lo pusiera al día en todos los eventos relacionados con ellos, al comienzo la anciana se mostró un poco reacia a sus peticiones, ya que estaba en desacuerdo en que él se fuera a vivir a un lugar diferente y que no hablara más con ellos o si quiera fuera a verlos, pero termino aceptando y ayudando, poco a poco todo eso se comenzó a volver una rutina para los dos.
- Buenas tardes Chiyo-obasan, soy Sanemi - dijo mientras tocaba la puerta del apartamento.
- Buenas tardes Sanemi-san ¿como has estado?, te ves bien, pasa por favor y siéntate.
- Gracias - replicó éste último.
Una vez sentados, ella le ofreció un té como de costumbre, a lo que Sanemi agradeció como siempre y prosiguió.
- Muchas gracias por cuidar de mis hermanos Chiyo-obasan - dijo inclinándose - como acordamos he traído el dinero de la renta del siguiente mes - a lo que sacó un sobre, algo que ya era común para los dos, el cual extendió y se lo dio.
- Muchas gracias Sanemi-san, siempre traes el dinero no importa qué, debe ser muy duro para ti.
- Es mi deber, respondió - También he traído lo correspondiente para cubrir los gastos de mis hermanos, se lo encargó por favor.
- Eso haré, aunque ésta vez es diferente Sanemi-san, hay algo que debo contarte - dijo la anciana con un tono de preocupación.
Inmediatamente Sanemi miró a la anciana preocupado, cuando escuchó aquellas palabras, sintió como si un agujero se le hubiese formado donde antes tenía las tripas y que todas ellas hubiesen caído allí para no volver.
- ¿Le pasó algo a ellos? - dijo levantándose - Dígame por favor!
La anciana se quedó un par de segundos en silencio y prosiguió.
- Es la pequeña Sumi, desde hace varios días se encuentra muy enferma, como no mostraba mejoría la llevamos a la clínica con Genya-chan hace un día.
- ¿Sumi? ¿Como está? ¿Que dijo el doctor? dígame por favor - dijo Sanemi impaciente y nervioso.
- Necesita una medicina, si hacemos el tratamiento sin demora, no habrá problema - dijo la anciana - ya pregunté en la farmacia y… es costosa Sanemi-san, aunque quisiera esta vez no puedo comprarla, lo siento, aún no les he dicho nada a ellos, quería hablarlo primero contigo.
Sanemi se sentó de golpe, quedó en silencio mirando su taza de té por más de un minuto, completamente perdido en sus pensamientos, no esperaba que algo así fuese a pasar. "Mi pequeña hermana está enferma, necesita medicina, como demonios voy a hacer, apenas si me alcanza para cubrirlos actualmente, maldición!", estos pensamientos cruzaban su mente una y otra vez sin parar.
- ¿Sanemi-san? - dijo la anciana con un tono de preocupación, sacando a Sanemi de su trance.
- Por favor, dígame el nombre de la medicina - Replicó Sanemi, un semblante oscuro lo rodeaba, completamente opuesto al que tenía hace menos de 20 minutos.
- Aquí tienes, pero ¿Que vas a hacer? - dijo la anciana mientras le pasaba un papel donde se encontraba la orden médica.
- Usted no se preocupe Chiyo-obasan, le prometo, no, le aseguro que traeré ésta medicina… cueste lo que cueste - dijo Sanemi levantándose de la mesa y dirigiéndose a la puerta. Después se despidió de ella y se fue, en silencio, perdido de nuevo en sí mismo, de camino a su trabajo nocturno mientras aquellos pensamientos lo perseguían como demonios de los cuales no podía escapar por más que lo intentara.
- Ja!, qué ingenuo eres Sanemi, en el fondo lo sabías, aún no recibes suficiente castigo por lo que hiciste - se dijo a sí mismo mientras caminaba hacia el restaurante donde trabajaba con una sonrisa un poco tétrica, derramando lágrimas sin darse cuenta.
Tiempo después de haber acabado su turno en la madrugada, ya en casa, Sanemi se sentó en su cuarto completamente a oscuras y se quedó allí en silencio, a lo lejos se podían escuchar las sirenas y los autos pasando, pero a pesar de estar muriéndose del cansancio no podría dormir por más que quisiera, cualquier rastro del buen ánimo que había tenido Sanemi ese día se había esfumado en un segundo, y ahora solo quedaba un sentimiento de estrés y preocupación, a lo que solo se repetía a sí mismo una y otra vez.
- No te preocupes Sumi… conseguiré esa medicina… así sea lo último que haga.
