Parte 11
Nuevos, Pequeños, Grandes Cambios.
Luis y Elisa siembre habían compartido todo, bueno casi todo, como buenos hermanos que son, cómplices y compañeros en las aventuras y travesuras… cuando él conoció a Emily, su hermana se alegró muchísimo porque se veía que la chica adoraba a su hermano; y después de 6 meses saliendo juntos, se sorprendió toda la familia cuando Luis le pidió matrimonio.
A Elisa, inevitablemente se le despertó ese instinto que sepa Judas cómo se llama, que lleva toda mujer y se activa cuando ve a otra preparar su boda. Ella también quiere buscar un vestido, decidir qué ramo, el menú y otras tantas cosas más; pero resulta que ¡No Tiene Novio! Sale con varios chicos, se enrolla con sus compañeros de trabajo en "La Perla Roja" pero ni uno la quiere lo suficiente como para atreverse a pedir su mano en matrimonio.
Estuvo viviendo un tiempo con Jordi, pero al final él la terminó dejando… tal parece que la convivencia no era tan fácil, feliz e idílica como se imaginaba desde un principio, pero Elisa no perdió tiempo llorando ni se quedó de brazos cruzados; le hizo la vida imposible, de cuadritos, se la puso negra… a tal punto que el chico tuvo que dejar el trabajo. Se molestó tanto el señor Ripoll, que casi podría decirse que se creó una ley tácita donde dice que "Nadie puede tener ningún tipo de relación sentimental –entiéndase los camareros o repartidores– con el personal de cocina", más que todo por el simple hecho de no volver a pasar por el mismo infierno y que el restaurante tenga pérdidas económicas.
Luego llegó a trabajar a "La Perla Roja" Terrence Antonio Bower, fue desde el primer momento que lo conoció y quedarse fascinada con el hombre y su carisma, que siempre que podía le tiraba piropos, bromas, los tejos, platos y casi, hasta sus bragas; pero él seguía sin hacerlo mucho caso, de vez en cuando le devolvía alguna broma, haciendo que los ojos de la cocinera se iluminarán pensando que finalmente le haría caso, pero nunca pasaba más de ahí.
Fastidiada con ese juego, intentaba ver si con el Jose, su ayudante de cocina, podía lograr algo… en plan broma le decía que tenía un buen trasero y de vez en cuando se animaba a dar una palmadita para poder palparlo… se inclinaba y le ponía la pompa en alto para incitarlo pero este parecía de hierro, por lo que decidió dejar las sutilezas y ser más precisa con sus intenciones, así que puso su mano sobre su paquete; pobre Jose, ya se estaba hartando de todo, por eso le confesó que a él no le gustan las mujeres, sino los hombres y grandes, forzudos y peludos.
Elisa se lo tomó tan a mal que empezó nuevamente a hacerle la vida de cuadritos, el hombre herido en su orgullo por ver como lo trataba ahora, como si tuviera la peste, las putadas que le hacía en plena faena para luego terminar echándole a él la culpa de cualquier error de cocina… un día no pudo contenerse más, y no solo fue capaz de enfrentarla y decirle hasta de lo que se iba a morir, sino que la cogió del cuello con su gran manota y exigió que lo dejara en paz, sino tendría que atenerse a las consecuencias.
Los chillidos de la mujer llamaron la atención de Vives, el encargado, quien se acercó para socorrerla, el Jose dijo que pasaba de estar una amargada mal follada que no tiene escrúpulos ni respeta a sus compañeros, que no se piensa dejar pisotear por un bicho rastrero miserable. Se quitó el delantal y abandonó el lugar; Elisa se echó llorar como Magdalena en los brazos de Vives, porque había temido que ese infeliz del Jose le quitara la vida.
Inmediatamente se avisó al señor Ripoll y a Ponny de lo que había pasado y como solución al problema, pusieron a la ayudante del turno de mañana que lleva tres meses ya trabajando en el restaurante. Al principio pareció una decisión acertada y todo hubiese seguido así de no ser que por casualidad escuchó a Jairo y Carlos molestar al Terry diciéndole que "es favorecido con la comida en cocina porque estaba enrollado, saliendo, tirándose, enamorando a la nueva, Angese".
Los celos cegaron y revolucionaron a Elisa, quien comenzó nuevamente su campaña de hostigue y desprestigio contra la rubia; puede que esta vez se hayan tomado cartas sobre el asunto rápidamente porque el señor Ripoll se está hartando de tener que solucionar más problemas sentimentales que otra cosa en su restaurante, como si este fuese una guardería de adolescentes con las hormonas alborotadas y de paso tiene que pagarles. Por lo que citaron a la rubia para zanjar cualquier situación que se estuviese dando; una cosa es que Angese no haga todo lo que Elisa le dice que debe preparar, pero otra muy distinta es que no solo no haga su trabajo, sino que le diga a los chicos, sepa Judas con qué argumentos que no lleguen a trabajar en un fecha donde hay muchos pedidos y de paso que se esté acostando con todos los hombres que trabajan en el local. Esto no se puede permitir de ninguna manera ni por más tiempo.
Po- sin duda alguna hay cosas que no están claras, pero sí puedo asegurar Ripoll que Elisa y Angese ya no pueden trabajar juntas, no sea que termine al igual que el Jose, y eso no es conveniente para el restaurante
Candy estaba nerviosa, disgustada e indignada con Elisa, mira que inventar esa sarta de mentiras alrededor de ella. Quería gritarle y cantarle las cuarenta, por lista.
Sr.R- entonces una de las dos se tiene que ir
La rubia casi pierde los colores con esa noticia
Ca- y ahora ¿qué será de mí?
Po- tampoco me parece justo echar a una de las dos sin siquiera haber intentado algo
Sr.R- intentar ¿qué? Señorita Ponny, esto es lugar serio, no una guardería, si no saben trabajar juntas, lo mejor será despedir a Angese y buscar un nuevo ayudante.
Po- ¿y perder todo el tiempo invertido en ella enseñándole las recetas de la Perla, como con el Jose? Noo, si tenemos que contratar a alguien nuevo, habrá que empezar desde cero, y recuerda que no tenemos tiempo para eso, hay que reforzar el nuevo local en Gracia porque está teniendo mucha demanda
Sr.R- ¿entonces qué sugieres?
La señora se queda observando un momento a Candy, le da lástima verla en la situación que se encuentra, lamenta que esa chiquilla no haya seguido su consejo cuando le advirtió "que ningún hombre de los que trabajan en "La Perla Roja" vale la pena", quizás debió ser más específica o convincente… o peor aún, puede que se sienta culpable de haber creado ese monstruo que es Elisa
Po- podemos pasar a Shelly como ayudante de Elisa en el turno de noche, y Angese toma mi lugar en el turno de la mañana
Sr.R- ¿cómo dices?
El hombre estaba perplejo, en realidad no estaba ni seguro ni de acuerdo con esa propuesta ¿dejar en manos de una inexperta el turno de las comidas? ¡Será su ruina!
Po- sabes que tarde o temprano yo terminaría cambiando de local para reforzar el nuevo, así que ¿por qué no mejor hacerlo ahora? Yo le puedo ir pasando los menús diarios que debe hacer Angese, y por los pedidos de Just Eat no debes preocuparte porque sabes perfectamente que son muy pocos los que se hacen a la hora de las comidas
Algo parecido a un gruñido salió de la garganta de Ripoll, es una verdad tan cierta como el sol lo que le acaba de decir Ponny, que hasta le duele aceptarlo, por lo que decide tomar, espera según él, la decisión más acertada… se levanta de su asiento despidiéndose con estas palabras
Sr.R- haz como mejor te parezca
Po- sí, no te preocupes
Ambas mujeres ven como se aleja y la tensión finalmente baja
Po- muy bien Angese, haremos de esta manera… cada día te pasaré el menú, entrarás a las ocho y media y saldrás a las cuatro y media… tú descansarás el domingo y Elisa los sábados… te aconsejo que mantengas las distancias con los chicos y evites futuros problemas
Ca- pe… pero señorita Ponny – ehh es que yo no sé
Po- ¿qué sucede? ¿No te gusta el cambio? Siempre puedes dejar de trabajar aquí
Ca- no, no es eso… sino que… yo no sé, no soy cocinera ¿está segura de querer hacer este cambio?
Po- cierto, no eres cocinera, pero has estado conmigo tres meses y estoy segura que algo has aprendido… de todas maneras, si ves que hay alguna cosa que no sepas preparar me lo haces saber y yo te explicaré
Ca- vale… y… mu-muchas gracias por darme esta oportunidad
Po- no es nada, solo espero que no me defraudes
Ca- no lo haré, pierda cuidado
Po- ahora ve a cambiarte, hoy no trabajarás más con Elisa, te irás a casa y volverás mañana temprano
Ca- sí
La rubia se levantó y tuvo que reprimir las ganas que tenía de abrazarla, hizo como le había dicho la jefa y fue a cambiarse, antes de salir de cocina oye las risas de Elisa, quien quizás se cree vencedora porque se ha quitado a la rubia de en medio, cuando baja los peldaños y ve a la rubia con ropa de calle, se le dibuja una sonrisa maquiavélicamente perversa, Angese esta seria, casi enojada… esperaba que le gritase cuatro cosas o la insultase, pero la voz de la joven le dejo ver su determinación, orgullo, y advertencia
Ca- si tienes algún problema conmigo te sugiero que la próxima vez me lo digas primero a mí en vez de ir con el jefe, que creo que somos lo suficientemente maduras para entendernos y solucionar las cosas como profesionales y si no puedes, te sugiero que dejes de andar inventando cosas de mi vida que no son ciertas y que ni siquiera sabes, si me vuelvo a enterar que "me andas difamando" no me lo voy a pensar ni dos veces para ir a la policía a ponerte una denuncia. Si tan aburrida estás con tu vida, te sugiero que practiques algún deporte o hobbies, pero que a mí me dejes en paz, porque yo no estoy para estarte aguantando tus tonterías ni para tener que distraerte
Dicho esto la rubia se dio la vuelta y abandonó la estancia, Elisa no daba crédito a lo que había oído, estaba por añadir algo cuando la voz de Ponny hizo eco al lado de ella, en la puerta de paso
El- pero esa maldi…
Po- te estoy viendo Elisa
El- ¡Ponny! – jodeeer… no me había dado cuenta que este vejestorio estaba aquí
Po- escuché todo lo que Angese te ha dicho, no hace falta que me lo repitas
El- ¿has escuchado? ¡Me amenazó!
Po- si es que no la dejabas en paz, tendría que tomar medidas…
El- pero Ponny, yo no le hago nada es ella la que…
Po- ¡ya está bien Elisa! No quiero escucharte… así que te sugiero que te calmes y pongas punto final a esto
El- ¿punto final Ponny? Pero si es que no puedo trabajar así, bajo esta presión, yo sola mientras ella no hace nada
Po- no te preocupes que no tendrás que seguir trabajando con ella
El- ¿la han despedido?
Po- no, precisamente eso te venía a decir
Por una fracción de segundos a Ponny le pareció ver un brillo perverso en la mirada de Elisa y luego pasar a la sorpresa
El- ¿entonces?
Po- Angese ya no seguirá trabajando en el turno de noche, contigo como ayudante, sino que pasará al turno de mañana en vez de mí y Shelly vendrá a ayudarte… espero que no hayan más problemas, errores ni retrasos en las comandas ni pedidos de Just Eat
El- pe… pe… ¿pero qué dices?
Po- ya me has oído, todo seguirá como siempre salvo que tu ayudante será Shelly y la encargada de cocina en la mañana será Angese… ¿entendido?
El- oído
Po- eso es todo lo que te tenía que decir… bueno, me voy, que te sea leve
La mujer se dio la vuelta y dejó a una Elisa echando humo por las orejas, esto no se lo había esperado, se supone que su plan daría otro resultado.
Mientras tanto Candy caminaba en dirección al metro, furiosa por todo lo que se había enterado y tenido que pasar, busca su móvil en el bolso, quiere hablar con alguien en especial sobre todo lo que ha pasado, lo encuentra y llama rápidamente a su novio… escucha los tonos hasta que finalmente contestan
TA- sí ¿diga?
Ca- hola - ¿por qué me saluda de esta manera tan… tan… fría? - ¿hola?
TA- sí… habla, estoy conduciendo
Ca- ahh… este… mira, acabo de estar hablando con el señor Ripoll y con la señorita Ponny
TA- aja
Ca- y me han dicho un montón de chorradas que Elisa ha estado divulgando a mis espaldas… ¿sabías algo de que se supone me estoy acostando con todos los chicos del bar?
TA- ¡¿qué?!...
-ejem…
TA- No, no sé nada
Ca- ¿de verdad? Pensé que al llevarte tan bien con Elisa y los chicos estos te abrían comentando algo de mi vida, que ni yo misma siquiera sabía que estaba viviendo
-ejem ejem
TA- pues no, no sé nada, no quiero que me metas en tus líos
Su palabras tan frías la desconcertaron, hubiese querido tenerle enfrente para darle un guantazo por insensible... no entendía lo que le pasaba a su querido Terrence Antonio Bower ¿por qué parece que no le importa lo que le pase?, está por tirar el móvil por los aires del disgusto, lo que le faltaba, discutir con el rubio...
