Voltron: Dark Universe

Capítulo 21:

"Duelo Final – Parte 2"

¡Viene de nuevo! —gritó Pidge.

Orion Prime comenzó a iluminarse, esta vez mucho más rápido. La onda expansiva volvió a sacudir la superficie y todo lo que le rodeaba, y esta vez los Leones sufrieron mayor impacto. Su sistema se sobrecargó y se desactivaron.

Allura se descubrió el rostro y distinguió a sus compañeros inmóviles —¿Están todos bien? —preguntó sin recibir respuesta —¿Paladines? ¿Hola? —Allura intentó activar al León Azul, pero no respondía —Vamos, vamos —dijo. De pronto vio al León Negro girar en su dirección —¿Keith? ¿Puedes oírme? —Esperó una respuesta, pero luego de unos momentos el León Negro se dio la vuelta y se dirigió a Orion Prime —¡No! —gritó Allura.

Se levantó de inmediato y corrió hacia atrás para poder salir de su León, pero al llegar a la compuerta este rugió y volvió a activarse.

¿Allura? —la llamaron.

—¡Hunk! ¿Estás bien? ¿En dónde está Pidge?

¡Estoy bien! —respondió ella —Perdimos energía temporalmente.

—No todos —dijo Allura —Keith se dirige al planeta sólo ¡Debemos ir por él! —Allura regresó a la cabina. A la vez, Coran volvió a comunicarse.

¡Princesa! ¿Se encuentran bien?

—Lo estamos Coran, me alivia saber que ustedes están bien.

¿Dónde está Keith? —preguntó Shiro.

¿Dónde crees? —dijo Hunk.

—¡Vamos! ¡De prisa! —dijo Allura. Activó al León Azul y voló hacia el planeta. Sin embargo, Orion Prime emitió una nueva onda expansiva —¡Alto! —gritó. La onda no desactivó a los Leones, o al Castillo, pero los sobrecargó brevemente. Justo cuando los Leones se recuperaron, Orion Prime volvió a iluminarse, y esta vez no emitió una onda, surgieron de pronto unos brotes de energía violeta que comenzaron a transformarse. Se trataba de Quintaescencia Oscura que comenzó a materializarse en forma de Leones.

¿Eso es lo que creo que es? —preguntó Hunk.

—Lo es —dijo Allura.

¿Cómo vamos a alcanzar a Keith ahora?

—Nuestra pelea es aquí. Y es ahora o nunca, ¡protejan el Castillo! —los Leones de Quintaescencia rugieron y volaron a través de las rocas. Había seis de ellos, y Allura tenía el presentimiento de que no serían los únicos. Los Leones Oscuros rugieron una vez más y se dirigieron hacia los Paladines y chocaron.

En el interior, Coran activó las armas del Castillo y comenzó a disparar.

—¡Coran! —gritó Shiro —¡Necesito hacer algo! —él veía a los Leones Oscuros atacar a sus amigos y al Castillo.

—¡Bien! —le respondió —¡Tú te encargarás del viejo Gran Cañón del Castillo!

—¡¿El que todavía no está reparado?!

—¡Justo ese! —respondió Coran sonriente.

Shiro estaba frustrado, pero accedió y salió del Puente. Corrió tan rápido como pudo hasta llegar a una pequeña cabina con un asiento giratorio. Se sentó y de inmediato un Cañón se armó justo delante de él. Se activaron los controles, él apuntó y disparó. El arma se movía muy lento, pero su potencia logró desintegrar de un tiro a uno de los Leones. Volvió a apuntar y disparó.

Un golpe justo en su rostro lo hizo caer al suelo. Keith era un peleador nato, su fuerza y su ferocidad lo volvían un peligroso enemigo, pero la Bestia era aún más brutal que él. Keith trataba de levantarse cuando Lance sujetó su cabello y lo estrelló en el suelo. Se acercó al oído de Keith —¿Esto es todo?

Esto lo hizo enfurecer. Keith activó su propulsor y ambos salieron disparados. Con un giro, Keith logró lanzar a Lance para estrellarse en la pared. Luego, aprovechó el impulso del propulsor y se lanzó hacia él para golpearlo de nuevo. Funcionó, pero Keith se detuvo para respirar unos segundos y Lance le dio un golpe con su cabeza. Keith quedó desorientado, y de pronto la espada de energía reapareció en la mano de Lance y realizó un corte en su brazo. Lance iba a herirlo de nuevo, pero Keith escapó con su propulsor. Lance no dudó, y comenzó a perseguirlo. Keith distinguió su espada en el suelo y fue directo por ella. Justo cuando la alcanzó, se giró y apenas logró detener a Lance. Una vez más chocaron espadas. Keith comenzaba a sentirse agotado, y podía decir que Lance igual, pero el espíritu de la Bestia no cedía. Golpeó la espada de Keith dos veces y logró realizar un corte en su rostro. Luego le dio una patada que lo lanzó lejos. Keith giró en el suelo hasta chocar una vez más con las paredes.

Abrió los ojos. Se sentía cansado y adolorido, desgastado física y mentalmente. Pero no podía detenerse. No ahora.

Keith reunió fuerzas nuevamente y se puso de pie. Se apoyó en la pared y sostuvo con fuerza su espada. Se limpió del rostro la tierra y la sangre que tenía y miró a su oponente. Él también estaba herido, y respiraba agitadamente, pero no iba a ceder, no hasta terminar con su vida.

Lance sonrió —¿Ya quieres rendirte?

—… ¿Y tú? —le respondió Keith. Aunque Lance bajó la voz, pudo escucharlo.

—Apenas estoy comenzando.

Entonces Lance estiró su otro brazo, y así emergió una segunda espada. «Genial» pensó Keith. Una vez más buscó en su costado el arma de Quintaescencia Luminosa, pero seguía sin aparecer. No se había manifestado ni una sola vez en su batalla, y Keith comenzaba a temer que ya no lo haría. Pero no podía distraerse ahora. Lance se inclinó, le sonrió con malicia y corrió hacia él. Justo antes de que las espadas pudieran herirlo de gravedad, Keith interpuso su propia espada.

Los Leones oscuros no dejaban de aparecer. Cada vez que destruían a uno, ya había emergido uno más de la superficie de Orion Prime.

¡Es divertido matar a estas cosas! —dijo Pidge destruyendo uno más —¡Pero esto no nos lleva a ningún lado!

Un León Oscuro estaba por atacarla, pero fue erradicado por el disparo del largo cañón que provenía del Castillo —¡Tiene razón! —dijo Shiro —¡Sólo nos están distrayendo! ¡Deben ir a ayudar a Keith

¡Lo haría si pudiera! —dijo Hunk destruyendo a uno con las garras del León —¡Pero no se detienen!

Hunk fue atacado por tres Leones Oscuros. Lo atacaban todos a la vez, hasta que de pronto el León Negro apareció y tomó a dos en sus fauces. Alzó su cabeza y un rayo de luz salió disparado, eliminando a los Leones.

¿Keith? ¿Eres tú? —preguntó Hunk, pero no hubo respuesta. El León Negro sólo rugió y atacó a los Leones —Ay no, ¡Oigan! ¡Creo que Keith sigue en el Planeta!

¡No tenemos modo de llegar! —dijo Pidge.

—¡No! —dijo Allura —¡Sí lo hay! ¡Acérquense al Castillo!

¿Qué planea, Princesa?

—¡Haremos lo mismo que la primera vez que vinimos! Haremos que nos sigan, hacemos que choquen, y nos abrimos paso.

¿Estás segura? —preguntó Hunk —¿No crees que un mejor plan sería-?

¡Hunk! ¡No hay tiempo! —dijo Pidge.

¡Okay! ¡Hagámoslo!

Igual que la última vez, los Leones se dispersaron, el León Negro siguiendo el plan, y los Leones Oscuros yendo tras ellos. Los Leones giraron y se dirigieron a la marca imaginaria. Justo antes de colisionar, se desviaron, y los Leones Oscuros fueron destruidos en una explosión.

¡Sí! —soltó Hunk —¡Oh, no!

Orion Prime se iluminó de nuevo y lanzó otra onda expansiva, y una vez más los Leones y el Castillo se sobrecargaron. Esta vez, cada uno de ellos sintió una descarga de Quintaescencia que les causó dolor. Y de pronto, justo antes de apagarse, el León Negro soltó un rugido doloroso. Allura sólo pudo mirar Orion Prime —…No…

Keith cayó al suelo. Lance dio un paso hacia él, pero las piernas le flaquearon y cayó de rodillas; pudo ver a Keith tratando de levantarse de nuevo. Entonces Lance habló, pero ahora se escucharon dos voces a la vez: la de Lance, un adolescente humano, y la de la Bestia Oscura.

—¿Por qué sigues luchando? ¡Comprende que ya has perdido!

Keith volvió a ponerse de pie. Escupió sangre antes de hablar.

—No he perdido —su voz era débil, pero logró gritar —¡Sé que Lance aún está ahí, y no me rendiré mientras él siga vivo! ¡No me rendiré, mientras tu existencia siga poniendo en peligro al Universo!

A pesar de que ese Lance lo miraba con furia, lágrimas brotaron de aquellos ojos. En eso la cueva tembló de nuevo por una onda expansiva.

—Mientras viva —dijo Keith —no me detendré.

Lance, llorando, sonrió maliciosamente.

—Eso se puede arreglar.

Lance tomó del suelo su espada oscura y se lanzó hacia Keith. Entonces el tiempo avanzó lentamente. Keith estaba agotado, sabía que no lo lograría. Ya no podía salvarse, y no podría salvar a Lance, ni a sus amigos. Sabía que había fallado… y de pronto un presentimiento. Keith abrió sus ojos y se dio cuenta de que un aura de luz blanca emanaba de él. Miró sus manos y descubrió un fragmento de Quintaescencia Luminosa. Supo que era el arma que le dio la Bestia Blanca. Entonces el tiempo volvió a la normalidad.

Justo antes de impactar, Lance recuperó control de su cuerpo —¡No, Keith! —Lance aterrizó y la espada se clavó en el pecho de Keith. Los ojos de Lance se llenaron de lágrimas, pero la Bestia sonreía. Eso, hasta que notó que Keith sujetaba la espada con sus manos, las cuales resplandecían. De pronto, Keith lo miró con furia, y sus ojos se volvieron blancos por un momento. Tras un grito, Keith logró retirar la espada y golpeó a Lance en el rostro, lo cual lo lanzó hacia atrás. Luego, Keith cerró su mano, y la Espada Blanca se materializó.

—¡Quintaescencia Luminosa! —gritó Lance/Bestia —¡¿De dónde demonios sacaste eso?!

Keith comenzó a resplandecer. Empuñó la espada con ambas manos, y entonces se lanzó hacia Lance, con una velocidad mayor a la suya. Lance logró bloquear el ataque, pero la fuerza de Keith había aumentado y perdió el equilibrio. Keith atacó de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, cada vez con más fuerza. Y Lance sólo podía bloquear y retroceder, hasta que Keith atacó su brazo. Al hacer el golpe ocurrieron dos cosas: primero, el brazo de Lance dejó de moverse, y después, un brazo de energía oscura se separó de él tras un grito de la Bestia Oscura.

Keith no le permitió recuperarse, tan pronto como esto pasó, trató de atacar el segundo brazo, pero Lance lo empujó y atacó con su propia espada. En solo dos segundos, Lance recuperó la movilidad de su brazo. El arma dio en su costado, pero Keith no se dejó ceder por el dolor y volvió a atacar. Una vez más se encontraban mano a mano, esta vez iguales. Eso, hasta que Lance intentó atacar, pero su brazo no se movió. Miró su mano y una vez más trató de moverla, pero no lo logró. La Bestia rugió, y Keith aprovechó para atacarlo de nuevo, pero del suelo emergió una onda expansiva y lo lanzó hacia atrás.

—¡Keith! —era Lance. El auténtico. Keith se levantó de inmediato y descubrió a Lance tambaleándose y tratando de moverse —¡Ahora! ¡Hazlo! —luego lanzó un rugido.

Keith sabía que Lance trataba de ayudarlo. No dudó ni un instante, se lanzó directo hacía Lance, con la espada firme y apuntando hacia su pecho. Lance lo miró saltó hacia atrás lanzando un rugido y un grito a la vez. Keith volvió a atacar y Lance volvió a retroceder. Se repitió todo, hasta que Lance se topó con la pared y no pudo retroceder más, y entonces la espada blanca lo atravesó. Keith levantó la vista.

—¡Quiero que te largues! —empujó la espada para atravesarlo aún más. Lance gritó y su cuerpo comenzó a brillar en luz violeta —¡Quiero que lo dejes en paz! —Keith lo hizo una vez más y de Lance comenzó a aparecer una figura oscura —¡Quiero… quiero que te mueras! —Keith sujetó con fuerza la empuñadura y cortó hacia arriba. La espada logró separar esa figura oscura del cuerpo de Lance. Mientras que su cuerpo caía al suelo inconsciente, la figura se agitaba y rugía. Comenzó a deformarse y Keith blandió la espada para dar un último golpe. Justo cuando lo hizo, la figura se volvió líquida y al caer desapareció entre las grietas del suelo.

Había terminado.

Keith respiraba agitadamente, permanecía en su última posición, hasta que la espada comenzó a desaparecer y él dejó de resplandecer. Luego cayó al suelo agotado. Se sentía adolorido y tenía dificultad para respirar. Se cubrió el costado y supo que estaba sangrando. Pero abrió sus ojos buscándolo. A su lado yacía Lance. Keith se apoyó en sus brazos y se arrastró hacia él.

—…Lance… —dijo débilmente. Lo alcanzó y lo sacudió ligeramente —…Lance… háblame…— Keith se acercó y se puso de rodillas a su lado. Lo sacudió sujetando sus hombros —Lance… ¡Lance!

Esperó. Estaba asustado. Temía que… alto…

—... —Abrió sus ojos lentamente —…Keith…

Keith soltó una carcajada —¡Lance! —el costado le dolió al reírse.

Lance sonrió —…Lo hiciste…

—No, Lance. Lo hicimos.

—Pero… si yo no… —cerró sus ojos —yo no hice nada… fue mi culpa, yo-

—¡Oye! —le gritó.

Lance volvió a mirarlo, y Keith lo abrazó —¡Aau! —exclamó Lance.

—Lo siento —dijo Keith, sin dejar de abrazarlo. Y de pronto escuchó pasos en su dirección, levantó la vista dispuesto a luchar, pero se topó con Allura, Pidge y Hunk.

—¡Keith! —lo llamaron.

Keith se relajó y sonrió al verlos —Lo logramos… Lo logramos —dijo agotado.

Sus amigos sonrieron, y corrieron hacia ellos —¡Lance! —lo llamaron.

Él levantó la vista y les sonrió —…Hola… —luego hizo mueca de dolor.

—¡Ay, amigo! —dijo Hunk acercándose —¡Qué gusto verte! —también lo abrazó mientras lloraba.

—¡Aaaauu! —gritó Lance. Hunk lo soltó.

—¡Lo siento, lo siento!

Allura se acercó a Keith —¿Estás bien?

Él volvió a presionar su costado —Lo estaré… ¿Y ustedes?

—Lo estamos.

Keith suspiró y después volvió a mirar a Lance —Ya se acabó.