Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


Capítulo beteado por Clara Mompean


Capítulo 20

POV Edward

Cuando Jane golpeó su mazo dando el espacio para que el jurado delibere, el juicio sentí el peso en mis hombros aún más de lo que lo había sentido jamás. Nunca una decisión en manos de personas que realmente no conocían a Isabella me preocupó tanto. Guiaron a Bella a una celda de nuevo y verla destruida dándose por vencida casi me destruyó a mí. No era fácil pensar en que estábamos a punto de perder un juicio y las palabras de aliento no serían suficientes si lo hiciéramos. Por primera vez en mi vida me sentía inseguro de esto. Siempre me caractericé por ser un abogado ejemplar seguro de cada victoria. Hoy no sabía que iba a pasar y eso me preocupaba demasiado.

Veintinueve años en una cárcel no era lo que quería para Bella. Con su hermano visitándola y ella esperando a que él lo hiciera cada semana. Eso no era vida. Quería conocerla. A Bella. Y, aunque suene estúpido, poder descubrir quién era esa hermosa y dañada mujer. Porque lo sabía, Isabella es una mujer rota pero es más fuerte de lo que se ve también, eso no podía negarlo. Quería poder descubrir el mundo con ella a mi lado, porque también sabía que la inocencia era algo que aún reinaba en ella.

Caminé fuera dejándola sola un momento, necesitaba pensar un poco y parecer más seguro para ella, quería ser el pilar que necesitaba y en este momento no lo era. Detrás de mí caminó Carlisle quien me siguió hasta que me senté y él lo hizo a mi lado. No sabía que iba a estar aquí, ni si quiera creí que recordara que hoy era el final del juicio. Aun así, no dije nada no tenía palabras para expresar lo que sentía y él no me entendería, estaba molesto con ellos por dejar que Alec se metiera en mi familia, él no tenía una buena razón para estar con Alice y eso me corroía a diario. Pensar que él fue el mejor amigo de Jacob Black me mataba, podría tener las mismas malditas costumbres que Jacob y no quería ver a mi hermana sufrir por ningún motivo. Ni si quiera podía imaginar lo que él podría llegar a hacerle si realmente tenía los pensamientos tan perversos como Jacob.

— Al menos lo intentaste —dijo mi padre de pronto llamando mi atención.

Lo miré y parecía nervioso a mi lado, no como mi padre el hombre seguro de sí mismo dispuesto a defender al mundo con la ley en la mano. No, sus ojos nunca se encontraron con los míos, él solo miraba al frente y parecía tenso evitando mirarme.

— Es un poco tarde para tus palabras ¿No lo crees? Voy a ganar este caso.

El reproche en mi voz y mi seguridad se hizo notar. Carlisle se estremeció y se arregló la chaqueta diciendo:

— Te dije que…

Me levanté molesto y miré a mi padre a los ojos por un momento corto antes de hablar sin dejarlo terminar.

— Dijiste que ibas a estar allí desde el principio y no lo hiciste Carlisle. Creo que realmente este no es el momento ni el lugar para entrar en detalles de que fue lo que me dijiste.

Carlisle se irguió en su altura con sus ojos brillando en ira, fue en ese momento que me dije ¿quién demonios era este hombre frente a mí? Entonces, me dijo entre dientes:

—Soy tu padre.

Sus palabras fueron como agua fría cayendo sobre mí, lo dijo con una auténtica autoridad tratándome como a una escoria. Me reí sin humor y respondí:

— Y yo agradezco que me lo recuerdes pero siendo honesto, realmente esas no son las palabras que quiero oír. Ahora si no tienes nada más que decirme, algo realmente importante, no creo que debamos hablar.

Me giré dispuesto a dar esta charla por terminada, pero Carlisle habló.

— Alice quiere que vayas a su cena de compromiso el viernes de la semana que viene. Lo merece, es tu hermana.

— Bien.

Esa fue mi única respuesta antes de caminar hacia donde Bella estaba, el guardia me dejó pasar. La vi de espaldas y caminé hasta estar pegado a la celda, pues sus hombros se sacudían de forma extraña, sin poder evitarlo la escuché sollozar y eso me rompió en mil pedazos. Dios.

— Creo que estoy siendo estúpida —susurró girándose para verme mientras se limpiaba el rostro.

Sus ojos demasiado rojos me hicieron maldecir antes de susurrarle.

— Eres humana Bella, tienes sentimientos.

— Asesiné a un hombre Edward. —dijo negando.

Sus ojos volvieron a estar acuosos. Suspiré pesadamente antes de pensar en que decir. Ella tenía razón en eso, pero yo seguía alegando que ella no estaba en sus cabales cuando le voló los sesos a ese maldito bastardo. Yo le habría cortado en pedacitos y lo hubiese hecho en mis cabales. Lo habría hecho rogar por su vida y luego lo habría acabado. Pero estábamos hablando de una mujer que no había tenido otra opción, ¡joder! era ella o él y en este caso estaba agradecido que ella hubiese tomado la decisión correcta.

— Ven.

Esa palabra fue lo único que salió de mis labios. Vi a Bella dudar antes de verla dar un paso, extendí mi mano hacia ella y ella la miró con temor, sus ojos hermosos aún rojos dudaron mucho sin dejar de ver mi mano. Ella parecía estar viendo un monstruo y eso picó en mi corazón un poco.

—¿Sabes? — le dije — No me considero un monstruo, ¿puedes solo tomar mi mano?

— No eres un monstruo Edward. No digas tonterías.

Tras decir estas palabras, tomó mi mano, la electricidad voló por el aire en cuanto sus dedos hicieron contacto con los míos. Entonces quizás entendí un poco de su miedo. Era obvio que yo me sentía atraído hacia ella. Había algo que retumbaba en mi pecho y no quería pensar en que podía ser mi corazón. Sentí una sensación de vacío y anticipación empezar a formarse en mí.

Dios, como quiero abrazarte

Mis pensamientos gritaron en mi oído no dejándome pensar con claridad.

La vi mirarme con miedo cuando tiré de ella hasta que pude entre las rejas abrazarla de una forma muy incómoda, no cómo quería. Suspiró bajito cerrando los ojos con alivio me hice creer y yo olí su cabello haciéndole levantar el rostro para mirarme.

Limpié su rostro con mis manos y le sonreí suavemente acariciando sus mejillas. Había una cicatriz atravesando su ceja derecha y su nariz estaba un poco deforme a penas notándose en ella una fractura que quizás nunca se curó, pero sus ojos brillando me hicieron querer inclinarme y besarla con desamparo.

No lo hice.

Y no porque no quisiera, pero el simple hecho de pensar en que podía arruinar todo esto me hizo detenerme. Sabía que aún no era el momento y que quizás si esto se iba al infierno no iba a serlo nunca. Isabella jamás me aceptaría como algo más que su abogado y de momento me conformaría con eso. Suspiré pesadamente antes de dar un paso atrás y hablarle sin soltar su mano.

— Vamos a salir de esto Bella. Y mañana te veré ser libre. Pero quiero que lo creas. Necesito que hagas eso por mí.

— Si esto se va al infierno….

Negué y ella se detuvo antes de soltar mi mano para dar otro paso atrás antes de continuar.

— Si no salgo de prisión quiero que renuncies a ser mi abogado Edward.

Eso me dolió. Mucho. Pero mantuve mi mirada fija en ella y no me inmuté a pesar de que quería patear esta maldita celda que nos separaba y callar su maldita y tentadora boca con un beso.

Dios.

Tenía el maldito corazón metido en esto desde que la vi siendo toda una mujer ruda queriendo evitar a como dé lugar verse frágil, sin embargo era frágil y aunque mis pensamientos no deberían ir allí, porque sabía que Tyler, incluso Seth Swan iban a patearme hasta matarme si supieran que ella hace temblar mi corazón con solo una mirada. Isabella me hace sentir cosas que había olvidado. Y no iba a negarlo. Era un hombre digno de alguien y yo creía que ella era digna de alguien que supiera como recoger los pedazos de su destruido corazón, pedazos que ese maldito hijo de puta se había atrevido a tirar a golpes físicos y de dignidad.

Él me había dejado una mujer rota que yo mataría por poder reconstruir. Y rogaba por una sola oportunidad para hacerlo.

— Isabella no vamos a perder este maldito juicio. Quiero que entiendas eso.

Bella parpadeó y pareció de pronto muy asustada de mí. Me senté frustrado al darme cuenta que le había alzado la voz. Había perdido mis estribos y le estaba ordenando. Me sentí un bastardo y susurré:

— Quiero disculparme contigo. Yo…

Bella negó y se sentó en su camastro pequeño.

— Quiero confiar en eso Edward.

Sus palabras me sorprendieron y alcé mi mirada hacia ella quien parecía nerviosa.

— ¿Crees que merezco ser feliz?

— Mereces más que ser feliz Isabella Swan. Mereces el mundo en tus manos, las estrellas en tu casa, la vida misma en un prado hermoso. Mereces el universo pendiendo en tus mejillas yo solo…

La puerta se abrió y no pude ver la reacción de Bella a mis palabras, pues un guardia entró junto a Jane Bright. Automáticamente me puse de pie y ella caminó directamente hacia Bella, ignorándome. Luego la miró y me dirigió una pequeña mirada antes de decir:

— Hay un veredicto.

No supe que responder a eso. Isabella palideció y Jane siguió mirándola con aprensión y de una manera extraña antes de continuar hablando.

— Quiero un minuto a solas con la señorita Swan, señor Masen. Y antes de que se niegue, le diré que le estoy ordenando que salga. Y nos deje a solas.

— No es adecuado que yo….

Ella alzó su mano de forma imponente antes de decir:

— Un minuto, y luego iremos a esa sala y el veredicto será dado. Quiero que entre a esperar a su cliente allá y nos deje a solas. Hágalo.

Bella negó un par de veces pero no pude oponerme ya que Jane dijo:

— Cam, acompaña al señor Masen a la sala de juicios y que me espere fuera.

El guardia me miró sin reservas antes de ponerse a mi lado y escoltarme afuera haciéndome sentir impotente. La sala de juicios estaba llena y esperé por lo que pareció una eternidad antes de que Bella entrara siendo guiada por un guardia.

No pude preguntarle absolutamente nada ya que de repente el guardia parado frente al púlpito dijo:

— Todos de pie, su señoría Jane Bright hace presencia.

Bella no me miró y miles de millones de escenarios parpadearon en mis ojos.

¿Qué le habría dicho Jane? ¿Acaso había hablado con ella sobre el veredicto y le había dicho la respuesta?

Bella parpadeó varias veces antes de suspirar con aprensión y mirarme. Parecía que algo significativo pasaba por su mente. Frunció el ceño un momento corto y parpadeó de nuevo y sus ojos parecieron demasiado diferentes sin sentimientos.

¿Íbamos a perder este juicio?

Rápidamente mi mente empezó a trabajar en las posibilidades de presentar una contra demandada de apelación, luego recordé que teníamos otros largos 10 años para poder hacerlo y que quizás esto sería en vano. Estuve repasando la manera en la que se podía escapar de una prisión en Estados Unidos y ni viendo series en Netflix imaginé encontrar una forma sencilla de hacerlo.

O de si quiera convencer a Bella intentarlo. Ella jamás lucharía de nuevo si perdiéramos hoy. Para mí era obvio que ella iba a tirar la toalla y que iba a resignarse sin tener esperanza jamás. Porque lo poco que conocía de ella era eso. Ella había tenido fe y la había perdido gracias a ese bastardo derribador. Esta era nuestra única oportunidad, no habría otra.

Miré al frente y Jane golpeó su mazo diciendo:

— Este caso ha sido uno de los más controversiales y difíciles que he visto. También ha sido agotador. Pero después de deliberar, el jurado tiene un veredicto. Demasiado rápido podrían pensar todos, pero en cuanto me he sentado con ellos en la sala de juntas a deliberar todos han estado de acuerdo en que se debía dar hoy.

Miró a Bella y dijo:

— Isabella Marie Swan. Póngase de pie y alce su rostro.

Hasta entonces no noté que ella estaba sentada ya que en ningún momento yo lo había hecho. Bella se levantó y tembló, tuve que ayudarla a fijarse en el suelo, ambos miramos hacia el frente y Alec limpió su frente con un pañuelo antes de ponerse de pie también pareciendo nervioso.

— Señores del jurado ¿Puede uno de ustedes leer el veredicto?

Un hombre canoso se levantó y el guardia le dio el papel en el que estaba la decisión del destino de Bella. Sentí su mano fría con las esposas apretar la mía cuando el hombre del jurado empezó a decir:

— Por el poder que me otorga el presente órgano jurisdiccional de Seattle Washington, y por decisión unánime se le declara a la Señorita Isabella Marie Swan…


Y ahora es cuando Ann ha salido corriendo y yo desaparezco de internet... ES CULPA DE ANN! Ha sido ella quien ha querido dejar aquí el capítulo y con ello toda la tensión.

MariaL8, alimago, lauritacullenswan, Vampiremmangel, AstridCP sed bienvenidos/as a la historia y nos alegramos de que os esté gustando

Espero que estéis bien en estos momentos difíciles para todos

Agrademos a todas las personas que leen y siguen la historia, ya sean lectores fantasmas o dejan un comentario. Para estas últimas os nombramos en agradecimiento:

Liliana Macias; Alex S; AriGoonz; Srita Cullen brandon; Yanye; claribel . cabrera . 585; Inay VanDerWoodsen; Adriana Molina; mony17; Sheei Luquee; Car Cullen Stewart Pattinson; GellySweetDreamlike; Yesenia Tovar; Adriu; patymdn; kisr0405; Jade Hsos; Tecupi; piligm; Zellideth76; Vero Grey Cullen; cavendano13, angryc; Diana2GT; Liz Vidal; MariePrewettMellark; liduvina; saraipineda44; pili; alejandra1987; Luanka; Twiliht all my love 4 ever; Rocio; Ceci Machin; Esal; damaris14; nydiac10; atenea-ecrivain; K; DannyVasquezP ; Yoliki; Vanenaguilar; JohaMalfoyCullenLightwoodBane; Elizabeth Marie Cullen; Barbie Hale Black; johanna22; Clare Pattz; Janneth; Flor Santana; nnuma76; jessicatatiana; Alice569; Maricoles; ang3lpop; Vero. G; Oss; Heart on Winter; catableu; katyta94; Wenday; LicetSalvatore; Emma; Iza; Andre22-twi; Marta Salazar; fathy . hurtado; calvialexa; vaneleyes; Zaidaly . medina; Joa Castillo; saraygarcia08; angi marie cullen; valentina . delafuente; torrespera172; Santa; Marie Sellory; chiquitza; Kalia Chaparro; Pameva; NarMaVeg; emlizabeth; bbluelilas; ShirlyM . Cullen; MariaL8; alimago; lauritacullenswan; Vampiremmangel; AstridCP

Nos leemos el próximo domingo

Un saludo

Jpv