Cambio de escena: —
Cambio de narrador: /
Flashback
Pensamiento: "..."
Sueño: [...]
La azabache continuó conduciendo, restregándose la manga en sus hinchados ojos, que no paraban de tirar gruesas lágrimas.
Su madre, por su parte, no lograba salir del shock.
No comprendía qué era lo que había sucedido en el cementerio. Lo único que había podido ver… Fue al novio de su hija, siendo ensartado con un arma y, el hecho de que su niña, tras verlo, casi se lanzó a buscarlo.
Aunque, gracias al cielo, había sido capaz de detenerle para marcharse de allí.
Pero, cuando la vio tan tensa y alterada, acarició con cuidado la mano ajena, consiguiendo que le mirase de reojo, y volviendo a suspirar, tras la sonrisa de su madre, pudo conducir más tranquila, pero con cierta prisa para llegar y ponerse a salvo.
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Nada más llegar a su hogar, las dos mujeres cerraron y, para sorpresa de la menor, la misma observó la marca del demonio en su portal, además que también era capaz de ver una especie de escudo rodeando toda la casa.
― ¿Qué? ―Preguntó incrédula la muchacha, quien gruñó al sentir un pequeño pinchazo en su cadera y al recordar la marca de su pareja, se mordió el labio inferior y acarició la cristalera y apoyó su cabeza en la misma, mirando al exterior―, por favor, vuelve sano y salvo…
Tras aquel tenue susurro, la chica solamente suspiró y pronto, sintió el roce de su madre en su espalda. Esa dulce sonrisa le hizo girarse, estrechando a la mayor entre sus brazos y, la misma, respondiendo ante aquel cálido gesto.
Después, la mujer de grises ojos movió con calma a su pequeña, lejos de la puerta, llevándola al piso de arriba para prepararle un té caliente y que pudiese relajarse, aunque fuese solo un poco.
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Mientras tanto, en aquel cementerio, dos hombres se encontraban jadeantes, mojados y heridos.
El rubio, con heridas graves en algunas zonas de su cuerpo, su hombro, su pierna y una a un lado de su torso.
Pero el otro chico, se encontraba realmente herido por aquella bestia que le miraba con rabia.
― ¿Qué demonios tratabas de hacerle a mi princesa? ―preguntó mostrando sus colmillos, de manera amenazante, haciendo sonreír burlonamente a su contrincante.
―Creo que estaba claro, tenía que llevármela ―dijo y pronto gruñó cuando le tomaron con fuerza de su cuello y lo estamparon contra una lápida, rompiendo la misma por la fuerza que el rubio había ejercido.
― ¿Quién coño te ha ordenado llevártela? ¡Habla! ―gritó el chico clavando sus garras, sintiendo aquel oscuro pelaje comenzar a cubrir sus brazos, sus pupilas volviéndose elípticas y verticales y la fuerza que hacía, cada vez era mayor.
―Ja… jaja… ―rio quedamente al casi no poder hablar―. Alguien que… ni tú, ni ese dios del… caos pueden detener…
― ¡Habla con claridad o te parto el cuello Longg! ―dijo el hombre-bestia que estaba a un mero apretón de acabar con la vida del dragón.
El hombre por su parte rio quedamente y, antes de que el gato pudiese hacer nada, un rayo atravesó su abdomen, obligándolo a apartarse del más alto, quien tosió con fuerza al momento en que el agarre en su cuello había desaparecido.
El demonio de ojos verdes por su parte puso una mano en su herida y de sus labios comenzó a caer su sangre oscura.
La queda risa del dragón, mostró sus colmillos ensangrentados, y tras una buena patada al rubio, lo alejó de su persona y abrió un portal para poder escapar.
―Menos mal que cuando te enfadas eres más despistado ―dijo aplastando la zona en la que el rayo se había clavado arrancándole un alarido al demonio que arañó con fuerza el suelo―. Y estate atento a tu preciosa chiquilla, no solo yo vendré a por ella ―rio comenzando a apartarse y, por ende, a acercarse al portal que había creado―. Al final él tendrá lo que desea, y no podrás hacer nada para evitarlo.
Nada más acabar aquella frase, el dragón escapó, dejando a un herido demonio en el suelo, desangrándose lentamente.
Los puños del chico estaban totalmente apretados, sus nudillos blancos de la misma fuerza.
Apoyando los antebrazos en el suelo, hizo un gran esfuerzo, aunque el dolor en su cuerpo era latente, no podía parar, quería verla.
Con mucha lentitud, comenzó a ponerse de pie, y cuando alzó su mirada, se encontró con una persona que le hizo sonreír.
― ¿Por qué… has tardado tanto? ―preguntó entrecortadamente y antes de que cayese al suelo, un fuerte brazo le sostuvo, y un gruñido le hizo reír quedamente.
―Eres un caso crío ―dijo el azabache bufando para abrir un portal―. Vamos a curarte, y no quiero queja alguna.
―Pero, Marinette…
―Está siendo custodiada por Trixx, no debes preocuparte ―dijo el rey comenzando a caminar en dirección al portal, frunciendo su ceño ante todo el desastre de aquel cementerio―. "Da igual, tampoco es como si un dios de la destrucción pueda ayudar a rehacer todo este desastre" ―pensó, y después de atravesar el portal, todo se quedó calmado.
Las gotas de lluvia, seguían cayendo con relativa calma, pero los escombros comenzaron a temblar y cada uno, lentamente volvió a su sitio correspondiente, reestableciendo su estado original, como si nada allí hubiese ocurrido.
Y cuando ya todo estuvo solucionado, la lluvia cesó y todo el lugar, se quedó tan silencioso como siempre, con una inmensa paz, que hasta los difuntos que allí yacían parecían estar reconfortados.
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Por otro lado, la azabache se pasó todo el día encerrada en su hogar, subiendo y bajando las escaleras de su hogar.
Nerviosa después de haber estado esperando por dos horas a que su demonio volviese, pero no había ningún tipo de señal que le ayudase a estar más tranquila.
Todo lo contrario, a medida que iba avanzando el tiempo, los nervios y el miedo comenzaban a hacer más ahínco en su cuerpo.
Él no llegaba, y ya habían pasado demasiadas horas, ni siquiera había contado cuantas habían pasado ya, el estrés cada vez era mayor. Y por lo único que rogaba, era porque a su pareja no le hubiese ocurrido nada. Pero cuanto más corrían las agujas de reloj, mayor era el temor de que su pareja no hubiese conseguido vencer a aquel pelirrojo que había tratado de llevársela y había atacado a su novio.
Al final, cuando la noche arribó a París, ella se encontraba con sus ojos empañados por las lágrimas. Temía lo peor de aquella situación, todas las dudas que le llegaban a la cabeza lo único que le producían era temblar y abrazarse a si misma. Estaba aterrada, se sentía sola, pues su madre después de lo ocurrido, no pudo hacer demasiado, ya que la chica se había encerrado en su habitación.
―Se nota que realmente le quieres ―dijo una voz a su lado que le hizo saltar en su cama asustada, casi cayendo si no fuese porque una garra le había cogido de la mano.
La azabache llevó su mirada a la persona que le había cogido para que no cayese, entonces, el alma se le salió por la boca; su piel perdió color; sus pupilas se contrajeron, y todo su cuerpo comenzó a temblar sin control.
―N-No, tú no, t-tú otra vez no. ¡Suéltame! ―gritó la chica asustada, sorprendiendo a quien le agarraba. El cual le soltó para ponerse delante de ella y hacer gestos nerviosos al no saber que le pasaba.
―Espera, ¿te he cogido muy fuerte? Ya me dijo Chat que te tratase con cuidado, ¡pero no creí que fueses tan frágil! ―dijo volviendo a su forma humana para calmar a la mujer, quien vio a una atractiva chica, de orejas y cola de zorro, intensos ojos violetas que le hizo abrir sus ojos sorprendida―. ¿Estás bien?
―T-Tú… ¿No fuiste tú quién me atacó? ―preguntó casi sin voz la chica y allí la diosa ladeó su cabeza y después recordó a cierta discípula, frunciendo notoriamente su ceño.
―No, tranquila, no fui yo. Solo una niña que es muy desobediente, siento que te haya dado tantos problemas. Pero bueno, gracias a Chat ahora estas totalmente protegida ―asintió y pronto tuvo a la fémina tomando sus manos.
― ¿Él está bien? ¿Va a venir pronto? ¿Qué le ha pasado? ¿Por qué no…? ¡! ―pronto le cerraron los labios con dos dedos para que se mantuviese callada y dejase que la mayor pudiese hablar, la cual llevaba rato queriendo hacerlo desde que había llegado, pero por la situación no había podido.
―Hablas demasiado preciosa, todas las preguntas que tengas, él te las responderá ―asintió suavemente y cuando trató de tocar a la fémina su mano ardió, haciendo que se echase atrás un paso y la menor se sorprendiese―. Tú… ―susurró la mujer sorprendida y después sonrió para negar con la cabeza―. No importa, Chat estará aquí en la mañana, tú debes descansar, tal y como tu madre ha hecho.
La chica en ese momento se tensó y tomó su cruz para mirar a la mujer quien se quedó como si nada.
―No te preocupes, solamente le he dormido ―dijo ella levantándose para sonreír suavemente volviéndose un precioso y pequeño zorro―. A nosotros no nos afectan los crucifijos ni nada de lo que las creencias católicas dicen. ¿De dónde has sacado eso?
― ¿Eh? Pero, a Chat si le afecta… ―asintió sorprendida y el zorro rio poniendo su cola frente a su boca.
― Jujuju, él solo te mintió querida~ ―asintió suavemente para acercarse a la chica y que le acariciase la cabeza, queriendo comprobar una teoría―. No sé por qué lo hizo, pero quizás lo hizo para que te sintieses segura y pudieses estar más tranquila.
La menor en ese momento se sonrojó suavemente por aquello, acariciando con cuidado el pelaje del tierno animal, el cual, le hizo suspirar al recordarse de las veces que el rubio se había apartado cuando le había mostrado el crucifijo.
―" Que humana más curiosa~" ―pensó al ya no sentir ningún dolor en su cuerpo, haciendo que riese suavemente mientras se acomodaba y se relajaba con la fémina.
―" Lo hizo para que me sintiese más tranquila a su alrededor… Bueno, al menos eso espero" ―pensó ella con una leve sonrisa mientras suspiraba mirando por la ventana que daba al exterior―. Vuelve pronto a casa gato callejero…
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Pero aquello iba a tardar un tiempo en volverse realidad. Pues la regeneración de los demonios descendientes del dios de la destrucción, era mucho más lenta que la del resto.
Y también, mucho más dolorosa.
En aquel momento, los gritos de dolor del rubio eran escalofriantes. Resonaban en todo el castillo del azabache, quien estaba presente en la curación.
Viendo a su amigo desnudo y sudoroso, jadeando mientras el doctor comenzaba a inyectarle los dolorosos regeneradores.
― ¿Por qué Longg te ha atacado en el mundo humano? ―preguntó el rey sentado frente a la camilla mientras el menor estaba arqueándose ante el dolor sus heridas y huesos recuperándose.
― ¡GAGH! ¡Y-Ya te lo he dicho! ¡Iba a por Marinette! ―gruñó clavando sus garras en el frío metal que sostenía el incómodo colchón.
― ¿Por qué irían a por una simple humana? ―preguntó él mirando con una ceja extrañada al rubio, el cual se levantó de su lugar, con sus ojos brillando de la rabia y con venas oscuras marcadas por todo su cuerpo.
― ¡No lo sé! Pero me dijo que vendrían más… ―bufó mientras apretaba con fuerza sus puños, clavándose sus garras en sus palmas―. Debo recuperarme rápido para volver a verla. ¡GH!
El chico intentó con toda la energía que podía, levantarse, pero una mano en su pecho y una fuerza sobrehumana lo tiró de nuevo a la cama arrancándole el aire por un momento.
―Primero vas a recuperar idiota. Así no sirves de nada ―dijo y por un momento se quedó callado para después mirarle de nuevo―. Y ya deberías tomar su alma. Vuestro contrato aún sigue vigente.
― ¡No! ―dijo el rubio negando―. Le… prometí que lo rompería.
― ¡No se puede! ―gritó el moreno haciendo que todo el lugar se quedase en completo silencio―. Una vez un humano ha hecho un trato con uno de nuestra especie, dicho contrato es imposible que pueda romperse. Y si no lo haces, te quedarás atado a ella por el resto de su vida, e incluso la eternidad.
En ese instante el rubio sonrió ladinamente y se apoyó sobre sus antebrazos para negar.
―Entonces que así sea… ―sonrió y después, todo se volvió negro ante su vista.
El azabache movió suavemente su mano y miró a su inconsciente amigo después de su puñetazo.
―Idiota… ―gruñó el dios para mirar a la doctora―. Cuando despierte no le permitas salir hasta que no esté totalmente recuperado, es una orden.
Sentenció el demonio mirando con firmeza a la mujer, que, silenciosa, asintió suavemente con su cabeza, no queriendo contrariar al dios, el cual ya parecía bastante enfadado.
Nada más cortar su oración, miró al rubio, que lentamente comenzaba a recuperarse, pero ya sin ningún grito de por medio.
Así, salió de la habitación, cerrando con fuerza la puerta, apretando sus manos con rabia. Pues poco a poco, veía como todo comenzaba a repetirse.
Pero ahora, todo parecía ser peor por el camino que iban.
―" Tengo que investigar mucho más" ―pensó él, asintiendo suavemente para comenzar a caminar en dirección a la gran biblioteca real, en la que muy pocos podían llegar a entrar.
Y mirando a su alrededor, afiló su vista y tomó los pomos para abrir las puertas y al meterse dentro, con una última mirada, cerrar lentamente la misma. Y cuando cerró, lo último que se oyó en aquel enorme palacio, fueron las puertas chocando entre sí.
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Las horas continuaban pasando, los días por igual. Y la fémina al menos se había hecho amiga de la diosa que… había acabado siendo un dios, o algo por el estilo, realmente no entendía porqué cambiaba de género una y otra vez, pero al menos no se llevaban mal.
Su madre por su parte, estaba muy preocupada, porque su niña no había querido salir de su casa, y ya llevaba así tres días desde el incidente en el cementerio. Había faltado a bastantes clases, pero no podía culparla, después de lo que vio y de lo que le sucedió, no era posible que quisiese volver tan pronto a sus clases.
Por ello, tocó con cuidado la trampilla de la habitación y al escuchar un quedo "adelante", entró dentro, con una sonrisa en sus labios.
―Hola cariño ―dijo y la chica le saludó con un suave gesto de su cabeza para saludar a su madre, mientras jugaba con el zorro, qué al ver entrar a la madre, se quedó mirándole―. "No terminaré de acostumbrarme a todas estas cosas sobrenaturales" ―pensó negando con la cabeza para entrar y dejar la bandeja del desayuno en el escritorio, acariciando la espalda de su hija que estaba frente a este―. ¿Cómo te encuentras hoy?
La chica no respondió por aquello, y cuando su madre bajó la mirada, observó como su niña estaba dibujando al que era su pareja, con trazos finos y suaves.
En ese momento la mayor no podía decir demasiado, pero ante las siguientes palabras, la menor alzó su mirada.
―Él va a volver cariño, seguro que se está recuperando para poder volver contigo ―dijo riendo suavemente, para sentir los brazos de su hija abrazarle de manera temblorosa.
Haciendo que la mujer sonriese y correspondiese al gesto de la chica.
― ¡Pero es un idiota! ¡No ha dado señales de vida! Y… ¿¡Y si no se ha recuperado!? ―le preguntó con voz temblorosa y sus ojos empañados por las lágrimas, haciendo negar suavemente a la mujer, que le limpió con cuidado sus mejillas.
―Seguro que llegará antes de lo que esperas ―dijo asintiendo la mujer mientras su pequeña se abrazaba con fuerza a ella y el zorro se separaba un poco, pues su piel comenzaba a quemar suavemente.
―" Sin duda una humana muy curiosa" ―pensó moviendo con calma su cola mientras se apartaba, y mientras ocurría aquella enternecedora escena, su sonrisa se ensanchó al sentir un aura muy cerca―. "Ha tardado mucho menos de lo que me imaginé" ―sonrió para volver a su forma femenina para cruzarse de piernas mientras se sentaba en el diván y solamente se quedaba esperando.
Después de que la mujer consiguiese calmar a su pequeña, sonrió dulcemente para terminar de quitarle las lágrimas de sus mejillas, después de que ya hubiese dejado de llorar. Al alzar su vista, sus ojos se abrieron sorprendidos y después se apartó un paso de la menor, mientras la diosa se acercaba para llevársela, extrañando de sobremanera a la azabache. Hasta que su cuerpo entero se tensó de pies a cabeza al escuchar una voz que le hizo temblar.
―Princess… ―susurró quedamente el rubio ya puesto tras la chica, quien no quería girarse, pues pensaba que él no era real, y al ver que ella no iba a girarse él la abrazó por la espalda, rodeando su cintura y sus brazos para besar con cuidado su cuello y apretarla con fuerza―. Ya estoy en casa Marinette…
La chica en ese momento se tensó de pies a cabeza y, paulatinamente, cuando él aflojó su agarre, la de ojos azules alzó su vista y se puso sus manos en sus labios al ver que él estaba allí, que estaba bien.
Para sorpresa del chico, ella se lanzó a abrazarle, haciéndoles caer por la fuerza que había utilizado. Ambos soltaron un quedo quejido y al mirarse rieron suavemente. Él acarició con delicadeza el rostro de la menor y después apoyó su frente en la ajena.
―Lamento haberte preocupado, prometo contarte todo lo que… ―en ese momento se calló, justo cuando la chica posó con delicadeza su mano en sus labios.
―Da igual, ya me lo explicarás. Ahora, solo quiero que me abraces, y ya no me pegues sustos así ―dijo ella riendo y el chico asintió suavemente.
―Trataré de hacer mi mejor esfuerzo ―sonrió él abrazándola para volver a pegarla a su cuerpo―. Mi dulce princesa ―extendió su sonrisa para después de separarse unos centímetros y compartir un beso dulce y encantador, que había hecho rabiar de envidia a las princesas Disney.
En ese momento, ambos se abrazaron con una sonrisa al otro, sintiéndose calmados, sintiéndose felices y ajenos a los problemas del exterior, por fin se habían reconciliado, después de tantas semanas sin poder verse. Ahora, todo estaba bien…
Además, desde la trampilla, una madre sonrojada y una diosa zorruna sonreían encantadas, tomando algunas fotos de tan tierno momento.
Aunque de este último hecho de las dos féminas, para ellos estaba completamente desapercibido.
Al igual que la sombra que observaba desde la distancia, con una afilada y malévola mirada, que rio quedamente―. Todo va según lo planeado ―musitó asintiendo―. "Al amo le va a encantar esto" ―pensó emocionado de imaginar la recompensa que se le daría, y allí, simplemente desapareció.
Dejando a la joven pareja disfrutar de aquel reencuentro, por el momento.
N/A: Bueno, después de un tiempo y de sacar algo del mismo, he conseguido traeros un capítulo, sé que no es demasiado, pero espero que lo disfrutéis la mayoría. Cada vez la historia está avanzando más y la trama se vuelve más misteriosa, como me gusta.
Espero vuestros comentarios para ver que os ha parecido.
Además traigo un plus, a los que os interese (si, es SPAM, pero así podéis enteraros más de algunas cosas de mis otros fics xD), podéis seguirme en mi cuenta de instagram, que se llama "gwencreepy" un punto y "art", allí subiré dibujos y adelantos de mis capítulos.
Y después de esto, espero que podamos vernos pronto chicos y chicas, y aviso que el próximo capítulo, va a ser bastante hot ewe, al menos del desenlace al final :v.
Un saludo.
Próximo capítulo: Noche de pasión
