Oh su situación ahora no le era muy agradable. ¿Entonces por qué lo seguía haciendo? ¿Seguir chupandoles la polla a ellos dos como si lo disfrutará? Le daba asco. Pero tenía que fingir. Sólo aguantar un poco más y se iría de ese lugar que consideraba un maldito infierno. Aunque muy dentro de él, aparte de sentirse sucio y como una ¿puta?, también estaba ése deseo llamado exitación que lo consumía sin piedad alguna.

Todo empezó, sueno como Sherk cuando narró su historia de cuento de hadas, lo sé, pero volviendo al tema 'principal', empezó ésa misma noche cuándo Dipper estaba apunto de dormir pero la presencia de ellos y que sólo estaban con boxers aparte de que extrañamente (o eso le pareció en un principio) no sé acomdaran a su lado cómo era costumbre en todas las noches lo traía intranquilo.

Después de lo que en un principio fueron caricias 'tiernas' por el cuerpo del más bajo de los tres y una que otra palabra vulgar envuelta en palabras bonitas para que no sonará tan vulgar como ya dije, tampoco supo cómo fue que llegaron hasta esa situación donde suspiros y gemidos por partes de los rubios salieron a flote.

Sí, al principio Dipper se negaba hacerlo pero sabía que la insistencia de ellos dos no podía resistir la, además que pronto saldría de ahí por lo que tenía que hacer lo que ellos querían para que luego no cambiaran de opinión o sospecharan de que les mentía. Se dejó llevar aunque en verdad no deseara eso, pero hubo un momento que ligeramente empezó a disfrutarlo.

Su mente se repetía siempre la misma palabra, "Está mal" pero su cuerpo decía todo lo contrario. Ver a los gemelos Cipher tan afectuosos aparte de esas miradas llenas de deseo que lo hipnotizaban, sus caricias y alagos, en verdad se sentía especial y amado.

Sí, él los quería pero nunca de esa forma... O quizás no lo admitía, ¿Por qué? Nunca entenderé por qué.

Mientras que Will succionaba parte de su cuello dejando unos chupetones (marcas), el otro rubio mordía esos 'dulces' botones rosados de su pecho, encorbandose para estar a la 'estatura' de su castaño. Estaban de pie cerca de la cama y no comprendía bien por qué no se re costaban para hacer más cómoda la acción. El miembro de Dipper ya reaccionaba, y cerca de su vientre ya sentía las pelvis de ambos del mismo modo. Oh, sentir aquellos pedazos de carne tan cerca de su piel expuesta le exitaba y según él odiaba dicha sensación. Otra cosa que no comprendía es en que momento fue que el Pines ya no cargaba esa pijama de estampado de ovejas. Por Sacate (remplazando la palabra Dios), al momento de desprender sus prendas han de ser cómo unos ninjas.

La mano de los rubios fueron a parar a las manos de Dipper, llevándolas a que tocarán sus penes para sentir ése contacto tibio, las manos de su víctima tocando esa parte que los identificaban como hombres una de las sensaciones más extrañas y placenteras.

El castaño se sorprendió, iba a empujarlos pero al final no pudo, con suma timidez siguió acariciando aquella zona que juraba en sus pensamientos, palpitaba.

—Mgh... S-Sigue así Dipper, ah... — gruñó el menor de los gemelos dedicándose sólo a observar como el más bajo le tocaba esa zona tan íntima. Lindo ver lo así de sumiso y tímido con sus cachetes pintados de un bonito rojo cereza.

—Vamos cariño, queremos entrar al paraíso. — dijo entre jadeos el de piel bronceada, apretando con más fuerza una de las nalgas del castaño para dejar una visible marca de su mano en esa carne expuesta.

-"Son nalgas de bebé"- comentó entre sus pensamientos Bill, lo cual río alto junto a su gemelo dejando a Dipper confundido por que no entendía por qué se reían de la nada.

No entendía pero tampoco era cómo si le importara, en ése momento sólo se centraba en que todo acabase y no llegase tan lejos. ¿Cuándo sería eso?

—Llevanos al cielo, nuestro niño bonito. — comentó el gemelo de piel más pálida.

Dipper no comprendía a lo que se refería, sólo siguió tocando esa extremidad de ellos gruesa y larga donde salía el líquido preseminal, jadeando por las caricias de ellos que pasaron de su espalda hasta sus muslos y piernas.

-"Joder... Se siente bien... Pero debo detenerlo."-

Sintió dolor, ése dolor cuando han entrado en tí sin preparación alguna. Aunque por suerte suya sólo eran los dedos pero eso no evitaba sentir dolor. Abrió los ojos en grande dejando escapar un grito agudo al seguir sintiendo cómo esos dedos entraban en su cavidad anal. Eran dos dedos de cada uno de ellos. Se sostubo de Bill y Will rodeándolos del cuello pues creía que se caería por ésa acción. Dejó de masturbarlos para sostenerse.

Abrían más aquella parte en la que ansiaban entrar, pensando ambos que pronto lo harían.

-"La entrada al paraíso ¿Eh?"-

Húmedo y estrecho, sus dedos se abrían y hundían en el ano de su castaño con total libertad y con sus manos libres sujetándolo de las caderas. Querían recorrer más adentro. Así lo preparaban, creían no necesitar consoladores o algún otro artefacto sexual.

-"Nosostros mismos podemos complacer a nuestro amado. No hace falta otra cosa"- se dijieron entre sí por medio de la mente.

Seguían moviendo sus dedos en esa estrecha entrada mientras sus hombrías chocaban con el vientre de Dipper provocando gemidos ahogados pero temerosos, mucho a decir verdad. Sus expresiones sólo casuaban exitación en ellos dos. Además la manera en cómo movía sus caderas por acción tan caliente y de forma casi inconsiente sólo incrementaba sus miradas de deseo por el Pines. Hacía movimientos de adelante hacia atrás depende del momento en que entraban en él, su cabeza hacia atrás y los dedos de sus pies retorciéndose, mientras que clavaba más las uñas en los hombros de los más altos.

Después de cierto tiempo se había corrido manchando gran parte del vientre y abdomen de los rubios, su semilla cayendo en otro cuerpo que no fuera de él. Pero eso no quitaba que los Cipher siguieran moviendonse en su ano.

Cuando se corrió los gemelos sólo sonrieron orgullosos y aún más lujuriosos.

-"Tierno, realmente tierno cuando se corre"-

—Por favor no... No aún. — dijo el Pines mirándolos suplicante, sus ojos tomaron un tono más claro pero que parecía que iba a llorar.

Con cualquiera de esas expresiones podía manipular con facilidad a los Cipher, podía mover montañas, que un ciego pudiera ver todo y hasta el guerrero más frío y rudo hacerlo temblar de tanta calidez con una de sus miradas. Y su respiración entre cortada aún con sus pezones duros daba mucho que pensar.

—¿Aún no te sientes listo? — preguntó el de ojos dorados.

—Esperar... Mejor esperemos... — trato de decir pues apenas podía regular su respiración y mantenía sus párpados cerrados resistiendo cualquier tipo de impulso.

Dipper tenía muy en claro que él no ansiaba seguir con esos roces pero el deseo carnal de seguir sintiendo ése tacto tan lujurioso que lo calentaba amenazaba con controlarlo.

—¿A qué Dipper? — preguntó el de oji azul deslizando y sacando sus dedos de aquella entrada, acción que apenas imitó su gemelo.

—A la Luna de miel. — se dio un gran respiro agradeciendo que dejaran de mover sus dedos en su interior pues esa acción hacía que no pensará del todo bien sus próximas palabras. Se percató de la mirada algo confusa de ambos por lo que prosiguió. — Quiero esperar ese momento para que sea especial. — formuló esperando que le creyeran.

-"De cualquier modo tengo que evitar que me hagan eso. Aún debo seguir virgen. O por lo menos salir virgen de aquí."-

Trato de sonreír les sincero, vagamente la sensación de querer comer algo invadió su estómago. Probablemente luego les pediría comida una vez se saliera de esa situación.

—Está bien. — dijo firme el Cipher mayor sonriendo meloso. Oh, vaya que había sido engañado junto a su hermano por esas sencillas palabras.

Jamás habría Luna de miel. O ¿Quién sabe?

La sonrisa de Dipper se volvió a una más contenta, emocionada y hasta me atrevo a agregar orgullosa. Por lo visto le había funcionado aquello de convencerlos en no seguir más. Su cuerpo se relajó, encogido de hombros pero aún con ése sonrojo que poco a poco disminuía. Aflojó el agarre en los hombros de los mayores pero aun conservaba la mirada hacía abajo. Y sólo fue unos instantes para que esa poca felicidad de haber logrado algo, se esfumará.

—Pero, — vaya que ése 'pero' haya cambiado el ánimo del castaño. ¿Siempre ha de a ver un pero que te advierta que algo mucho peor se acerca? Supongo que siempre es así.— Nosotros seguimos duros. Sería justo que nos dieras placer también a nosotros. ¿Verdad hermano? — soltó un gemido ronco dando una fugaz mirada a su hermano con malicia. Una mueca extraña se formó en ésos labios que tanto desean los gemelos.

Y un escalofrío recorrió parte de su espalda, por la vértebra y su vientre con repulsión. Sus ojos delataban la sorpresa y la negación ante lo que ellos querían. Aún mantenía la mirada hacia abajo con el corazón bombeando.

-"No puede ser cierto... No, no, no, no, no."- se repetía en esa mente no del todo corrompida. Su mueca se tornaba a una más desesperante y dolorosa quizás.

—Quiero que nos las chupe, nuestro niño bonito. — ésas palabras de Will aceleraba la adrenalina, su voz sensual y ronca. Se iba acostumbrado a que ese gemelo antes peli azul ya no fuese ese niño tierno, tímido, sensible y más educado. Muy rara vez lo había escuchado decir alguna grosería cuándo era un crío. Aunque por lo que apenas recordaba, según Will si decía groserías y mucho más enfrente de sus hermanos, pero cambio al enterarse de aquello que escondía junto a Bill sobre el castaño. Digamos que al enamorarse controló su vocabulario. Muy tonto a mi parecer.

Dicen que las personas cambian pero por dentro siguen siendo ellas... Entonces,

-"¿Dónde están esos niños que tanto quería? Los extraño."-

—Haz que esa lengua y tus labios hagan magia. — escupió Bill continuando con suaves caricias en el muslo de su castaño. Restregando sus hombrías demasiado cerca de las caderas el Pines. Quién sólo quería desaparecer.

Trago duro para armarse de valor o... No, no tenía opción más convincente que chuparselas y por supuesto que él lo sabía bien. Con toda esa poca voluntad que conservaba intento sonreír de una manera natural.

-"Será rápido. Sólo debo..."-

—D-D-De acuerdo.

Estaban sorprendidos, sí. Esperaban que resisitera un poco más pero eso no evitaba que su exitación incrementará. Tantos sueños húmedos y al menos que les diera una mamada se les cumpliría. Surcaron una sonrisa de lo más egocéntrica que delataba su calentura.

El Pines tomó postura, de rodillas y con cada un de sus manos tomando las hombrías de los rubios que palpitaban ante tal acto, ellos se pegaron un poco más para 'facilitar' el trabajo.

Lo poco que él recordaba era que no eran tan grandes hace unos minutos, bueno, posiblemente el tacto y momento provocaron que se pusieran duras a tal punto de quedar con ese 'asombroso' tamaño. Mordía su labio inferior con resignación, mirando rápidamente esa glande, el líquido preseminal goteando de ésta y cómo palpitaba de nueva cuenta.

-"Por Dios, No puedo creer que haga ésto.-" Trago nuevamente para cercar sus labios en el falo.-"Rubios naturales."- Pensó incrédulo mirando de reojo el bello púbico y parte de sus testículos.

Bill y Will enloquecían con la respiración de su castaño sobre sus hombrías. El ambiente había dado un gran paso hacer mucho más lujurioso y atrevido. Riesgoso.

Dipper dio unas caricias extras por ambos falos a un ritmo tortuoso sacando leves suspiros por parte de los mayores y prosiguió a dar lamidas por toda sus pollas. Decir que sintió mucha vergüenza, adrenalina y decepción de si mismo era muy poco. Los dedos de los dos se enredaban con sutileza en esos rizos esponjosos de un color cobre hermoso. Café capuchino con un leve rojizo brillante. A eso les recodarba el color (por no mencionar también un poco olor a capuchino lo que podría resultar entre raro y extravagante) del cabello del mayor (aunque cabe recuerdar, bajo por estatura).

Aumento el ritmo metiendo ambos miembros en su boca usando su lengua y garganta para que entrará lo más que podía. Abriendo su boca cómo si de una anaconda tragara un lagarto enorme por completo; el esfuerzo se notaba pero parecía casi acostumbrarse al tamaño y gran espacio que ocupaban sus penes en su cavidad. ¿Sé atragantaba? Claro que sí pero tampoco era cómo si pudiera decir él algo en toda esa situación que aunque no lo admitía, le exitaba pero también ensuciaba su dignidad, orgullo y hasta persona. Sus miembros calientes también lo calentaban de una manera que no le era suficiente. Y se daba asco así mismo por ese tipo de pensamientos .

-"¿Por qué me esta pasando esto?"-

Inconsientemente (ustedes opinarán si así fue), bajo su mano hasta los testículos dónde sobre saltaban algunos bellos púbicos rubios y comenzó a masajearlos sin desocupar parte de su cavidad bocal y todo lo que conllevaba : lengua, garganta y me atrevo a decir labios, en los movimientos que consistían en chuparselas.

Pines era nuevo y un total inexperto en eso, pero se volvió mínimamente bueno además que el simple hecho de que fuera él quien se las mamaba era demasiado placentero y asombroso para los Cipher. Sus párpados cerrados y brillosos, esas cejas frunciendo el ceño de manera adorable (claro, ellos piensan eso), algunas gotas de sudor que bajaban desde su frente hasta su pecho desnudo más esos labios que se tornaron de un color rosado vivo con durazno eran la vista perfecta.

Tanto gemidos roncos que preveían de ellos dos como jadeos suaves y ahogados que salían apenas de la boca del castaño. En poco tiempo (no tanto cómo cuando él se corrió, claro) consiguió el placer casi adictivo en los rubios llegando al clímax expulsando ese líquido que indicaba lo gustosos que se encontraban.

Tanto Bill cómo Will sabían que el placer serían aún mayor cuando se adentrarán por completo en él, aquello que los uníria en cuerpo y alma haciéndolos uno solo. Oh vaya que ansiaban ese bello momento que, decir que es un afrodisíaco de lo más placentero sería muy poco para describir esa sensación que apenas podían imaginar.

De inmediato al sentir aquel líquido blanco derramarse en su cavidad bocal no fue tan sorprende te, sabía que ocurría pero le fue algo rápido. Pero no tanto cómo cuándo el se corrió como ya dije. Ese sabor salado, y para nada agradable invadió sus pupilas gustativas y el asco fue casi inemadito, pero no pudo impedir tragarse lo todo ya que ellos lo presionaban con sus manos a que siguiera con esa acción apesar que ya habían terminado. Dipper trago todo aunque era inevitable que no le salieran algunas gotas de semen de sus labios dando una vista aún más exitante. Era increíble los niveles de exitación que podrían alcanzar en tan sólo algunas facetas.

Tosió, trató de recuperar la respiración haciendo gestos graciosos con su rostro que mostraban su desagrado total, pero los ojos electrizantes de los gemelos estaban cegados por ese placer que no veían dichos gestos.

Vaya que para ellos la sensación de masurbarse pensando y viendo algunas imágenes de su Pines favorito era muy diferente a que él mismo chico del cuál han estado enamorados desde hace mucho tiempo les hago una mamada. Más real y mejor.

Antes de que Dipper pudiera levantarse por su cuenta para acostarse en su cama y tratar de olvidar lo sucedido (aunque de cualquier forma le sería imposible para él), de un jalón pero con cuidado, fue cargado por Bill (al típico estilo princesa) mientras le daba un beso con mucho afecto y cariño fundiendo sus lenguas en una baile que explotaba sus emociones. El beso término, dándole un pequeño respiro con un hilo de saliva desprendiendo de sus labios, para que después Will acercará sus rostro y le diera otro beso de igual manera con esos sentimientos tan cargados cómo ese café.

Distintos sabores, sabores diferentes era lo que diferenciaba el Pines. No sabría decir cuál fue el mejor pero concordaba que los gemelos Cipher tenían cierta chispa electrizante que se hundía en su pecho causando cierto gusto en cierta acción.

-"Esos besos fueron tan increíbles."- aún con ese pensamiento no se dejaría caer ante ellos.

Después de todo enamorarse de esos locos no ésta en sus planes ni lo estará.

Reprimió un llanto, por que él pensaba que todo lo que sucedió y recordarlo era merecedor de un llanto, pero no quería llorar, al menos no frente a esos dos. Así que lo reprimió.

Cayó dormido en esos grandes y fuertes brazos al instante que juraban protección con miradas de amor y atención incluidas en el paquete. Sin moverse y sólo queriendo consiliar el sueño cosa que parecía funcionar rápido. Aún con el sabor de esos labios que lo conducían al pecado de la avaricia y lujuria además que el asqueroso (por sus palabras propias) sabor de semen que recorría su garganta.

El hambre se había ido.

Cómo era de esperarse, fue cuestión de segundos para que los gemelos se re costarán a su lado brindado o emanando esa calidez que no comprendía. Lo abrazaron cómo si fuera una deliciosa chimichanga (admito que es una de las únicas comidas que considero buena en todo sentido de la palabra y me hacen creer que la humanidad no ésta perdida) que debían proteger de otros depredadores que no fueran ellos. Posesivo pero a la vez cariñoso.

Un último aliento y suspiro satisfactorio salió por parte de ambos con aquel pensamiento donde anhelaban estar en los sueños de su castaño.

La mañana llegó por fin; Dipper medio despierto tan calmado hasta recordar los sucesos de la noche anterior y teñirse cuál traje de Ladybug. Aunque lo único que apenas conseguía reconfortarlo era el hecho de que pronto saldría de esa cabaña ( por que sospechaba que eso era dónde habitaba por el momento) y regresaría con sus verdadera familia. Por que ése sentimiento de que los extrañaba demasiado seguía ahí.

Eran alrededor de las siete de la mañana, algo tarde para el Pines pues Bill y Will solían irse afuera para seguir con su papel de 'inocentes'. Digamos que era inusual que siguieran ahí pero tampoco le dio mucha importancia.

La rutina típica, Cloe dando los buenos días y sirviendo un casi perfecto desayuno a los tres. Claro, antes de ir al comedor se arreglaron y vistieron.

Dipper se le dificultaba sostener le las miradas puesto la vergüenza y todo eso lo invadía cómo tornado. Un acto muy tierno por parte de los Cipher presentes.

En la cama dónde descansan los tres ahora tenía dos almohadas, (o peluches, no sé que demonios eran exactamente) con una forma que él reconocía perfectamente. Aquellas que él Pines les había regalado a ambos en una navidad pasada. O eso escuche y entendí por una breve conversación que tuvieron y la sorpresa en sus ojos al verlas nuevamente. Además una almohada extra pero con forma de pino. De azul oscuro como el océano en las profunidades. Era obvio que era nueva y Will comentó que ellos la hicieron especialmente para él. Ver aquellas almohadas de forma triangular con un ojo en el centro, una de color amarillo y otra de azul provocó curiosidad en el castaño.

-"¿Cómo hicieron para traer las sin que otros sospecharan? No creo que las lleven a todas partes."- y eso último era cierto. Pero tampoco era que me interesará demasiado lo demás. De por si ya era raro que me quedara por mucho tiempo (y todavía más) vigilandolos.

No sólo fue ese detalle repentino, también los anillos que le dijieron que se pusiera cosa que no recriminó. Por que Dipper suponía que esos anillos los tenía guardado en una caja dentro de un baúl en su cuarto de la casa de sus padres (aún seguía viviendo con ellos tal parece).

—¿Cómo los consiguieron? — se armo de valor dejando toda vergüenza. Llevo los platos (los suyos) al lavador donde serían lavados por ésa mujer y se volvió a sentar para eschchar la respuesta de esos dos.

—Oh, tu madre nos digo donde estaban. Y no le importó que los tragueramos durante tu supuesta búsqueda. — respondió Bill haciendo una además de comillas en la última palabra.

—Y-Ya veo...

—Bueno. Al menos la promesa que hicimos hace años se cumplió. — continuó Bill.

—¿Promesa?

—Nos prometimos que te íbamos a compartir y nada de celos entre nosotros. Que los dos andaríamos contigo. Lo sé, parecerá una promesa no muy sorprendente pero tampoco es cómo si eso importara. — dijo ésta vez Will encogido de hombros y una sonrisa tranquila.

Los tres subieron a su habitación, dónde Dipper se recostó en el centro de la cama abrazando esa almohada de forma de pino. Con una expresión relajada y tan natural que parecía no preocuparse o pensar mucho lo que sucedió la noche anterior, tan sólo lo disimulaba. Mientras que Bill y Will se cambiaban de ropa a una más formal y elegante a la vista de esos ojos chocolates miel. Dipper parecía no poder despejar su vista de esos dos.

—Ahora que recuerdo, también te teníamos una sorpresa. — dijo Will.

—¿Una sorpresa? — repitió muy curioso y tratando de hacer memoria. Vestía un camisón blanco como las alas de un ángel (supongamos que existen sería de ése color) que le llegaba hasta las rodillas y debajo un short muy corto color azul marino. Su cabeza recostada en una parte de esa almohada con forma de pino.

Para ellos cómo siempre, adorable. Ver a su castaño en esa postura, abrazando esa almohada, con una mueca de curiosidad en sus perfectos labios y vestido de blanco. Un vestuario simple pero que le quedaba,

-"Bonito"- pensaron ambos.

—Cuando eras nuestro niñero todavía, estábamos en el hospital de aquella isla. Habías salido con tu tío por algún asunto. Ahí mi hermano y yo decidimos darte tu propia casa para que viviéramos juntos. — informó el gemelo mayor abrochando los botones de de su camisa manga larga.

—Bonito ¿verdad?

—Es algo muy... Detallista. M-Me sorprenden... — artículo el castaño realmente sorprendido y muy maravillado.

-"¿Una casa? ¿Para mí? ¿Para nosotros?"- y la parecía tan increíble esa idea.

—Hehe, por algo era una sorpresa. Aunque aún la tendrás.

—Tú casa. Nuestra casa. Regresamos a California con tu familia, arreglamos al asunto del secuestro, rompes con tu novia, haces oficial el compromiso, después nos casamos y vamos a nuestra casa. Final feliz. — sonrió el rubio de piel bronceada convencido.

—Aunque cómo ya te habíamos dicho, dónde sea siempre y cuando esté tu, — pauso Will terminando de ponerse su chaleco negro junto a su hermano para acercarse al menor donde sus respiraciones se sentían y acariciarle sus mejillas con ternura.

—Siempre sera Nuestro hogar. — dijeron ambos tan coordinadamente que parecían robots por ésa perfecta coordinación.

¿Será que los gemelos siempre son así de coordinados en ciertas cosas? ¿Oh, simplemente ya es costumbre por la telepatía?

Después de despedirse del Pines con un beso en sus labios, partieron hacia California. Dejando únicamente y confiados a la sirvienta y a su castaño.

Vaya que al amor los trae estúpidos por confiar en Mason. Pero por otra parte estoy de lado del castaño; Él quiere ser libre, regresar con su familia y su chica aparte de estar lejos de esos psicópatas. Era entendible su situación de ser capaz de mentirles por su principal objetivo: Alejarse de los gemelos Cipher.

Fin de la cuarta parte.

lamento los horribles y tremendos errores de ortografía que tenía en esos tiempos y no corregirlos, ahorita estoy pasando los capítulos en chinga, copia y pega. no reviso nada más xd.