La verdad, no quería encontrarse con Podrick, aquello solo haría aumentar su desespero. Tampoco fue a buscar a Bran de inmediato porque sus consejeros y Humfrey la interceptaron, los primeros sugiriéndole opciones de agradecimientos que podía dar ante las felicitaciones de los lords pues quisiéralo o no, de aquello trataría el banquete de esa noche.

Humfrey la interceptó para acompañarla hasta el Gran Salón.

Cuando hicieron la entrada fue tal y como se lo había imaginado, lords y ladies acercándose desde todas las direcciones, dándoles sus felicitaciones, haciendo preguntas no importantes y ella fingiendo estar cómoda con la situación, dejando que Humfrey respondiera como se conocieron y donde, ese tipo de cosas. Les tomó su buen rato hacerse camino hacia la mesa del Dominio donde los padres de Humfrey los esperaban y no pudo evitar sentir cierto sentimiento agridulce cuando estos la felicitaron, contuvo sus emociones para no dejar ver cuento todo esto la estaba afectando cuando la madre la abrazó, pero borró aquello de su ser, tomando valor y recordándose quien era; esto no era lo peor que le había pasado en la vida. Allí fingió con mayor ahínco estar contenta por la alianza que se haría entre las familias y las dos regiones. Una copa de vino no faltándole en la mano. Tuvo en cuenta no demorarse demasiado en aquella mesa, pero aquello fue a mas no poder.

Su dolor de cabeza no habiendo desaparecido, cada vez haciéndose más intenso.

Lord Royce interceptándola cuando marcharon a la mesa del Norte, diciéndole que ésta era una verdadera sorpresa, y hablando de cómo con esa alianza se aseguraba de tener más regiones a su favor. Sansa le siguió la conversación política sin muchos ánimos.

Para cuando llegaron a la mesa del Norte los lords y ladies se acercaron a felicitarla más algunos de ellos –abiertamente desconfiados– hicieron alusión a la reunión que tendrían el próximo día a primera hora para tratar el tema, algo que su consejo había arreglado.

Cuando las felicitaciones terminaron Lord Manderly habló como representante de los Lords.

"No es cómo si creyéramos que fuera a formar una alianza con uno de los hijos del Norte, mi señora, pero esperanzas habían. En todo caso apoyamos su decisión."

Le sonrió, inclinándole la cabeza, "Gracias mis lords."

"…Aunque en verdad nos tomó por sorpresa." Lord Manderly añadió, ni siquiera estando al tanto de que ella contara con una amistad que la uniera a Lord Humfrey.

Sansa fingió una sonrisa, "Tienen que disculpar el enterarse de ésta manera, mis asesores y yo teníamos planeado hacer el anuncio a nuestra llegada al Norte." Más ahora Sansa sabía que a su regreso al Norte los lords ya habrían tenido la oportunidad de investigar a Humfrey a cabalidad, dispuestos a exponer con hechos sus dudas en cuanto a aquella alianza. Aun así y por ahora vio silenciosamente a sus súbditos levantar sus copas y brindar por ella. Sansa no perdió su sonrisa, devolviéndoles el brindis, su mirada yendo de Lord Manderly, a Lady Wylla quien no la había felicitado, talvez como entendimiento. La mirada de compasión que recibió de la última la molestó y evitó su mirada. Por los próximos minutos ausentemente vio a Humfrey socializando con los que serían sus próximos súbditos.

Un buen rato después escuchó casi la totalidad de las sillas de la sala moviéndose, todos excepto el Norte colocándose en pie. La comitiva del Rey llegando. El Rey a la cabeza, pero no fue él quien le llamó la atención, quien lo hizo fue Podrick entre los Guardas, su mirada –como todas las de los Guardas a excepción de Brienne– perdida en un punto en el horizonte. Y de reojo notó que no fue solo ella quien le colocó atención a la presencia del caballero. Rompió la mirada cuando la silla de ruedas de Bran se detuvo justo a su lado, lo cual fue una sorpresa. A su otro lado Lord Humfrey ya se encontraba erguido y de pie.

"Necesitamos hablar, Sansa." Le recordó simplemente, y sabiendo que ella no estaba para conversaciones.

"Mañana, Bran, es momento de celebraciones." le respondió, tenía tanto curiosidad como temor de con lo que con él le podría salir.

"…O más tarde estará bien." Aunque sabía que lo que le iba a decir la preocuparía.

¿Se iba a desvelar por ella? Debía de estar alagada, "Entendido." Dijo, notando que los presentes podían hacer de sus palabras intercambiadas un juego de poder, pero la verdad no tenía intenciones de buscarlo esa noche. Ya sería una intranquila; él la haría peor. Lo vio asintiéndole a Humfrey y después mirando enfrente suyo, y el Guarda que arrastraba la silla tomó aquello como indicación para proseguir. Los Guardas prosiguieron a seguir al Rey más Tyrion y Brienne se mantuvieron en el lugar. Lord Humfrey volvió a tomar asiento a su lado.

"Felicitaciones, mi señora." Tyrion le comentó, y por un momento, tan solo un momento pudo ver inquietud en su mirada. "Ahora sí definitivamente me resignaré a no poder retomar nuestros votos. Acaba de matar las últimas esperanzas que me quedaban para esta su visita." más que para ella, sus palabras iban para los lords que desconfiaban de él, y de hecho, de reojo vio a unos cuantos de estos mirándolo con malas caras, y su sonrisa se amplió al aquello hacérsele gracioso. La sonrisa de ella también apareciendo, una diminuta que hizo juego con el destello maldadoso en sus ojos. "Sólo espero que él se la merezca, y a usted le deseo un futuro de lo más próspero." Se atrevió a tomar de nuevo su mano y dejarle un beso en ésta.

"Gracias Tyrion." Vio seguir al lord con su camino, y quien le prosiguió fue Brienne. A sus espaldas escuchó a Tyrion también felicitando a Lord Humfrey y dándole una cordialidad, pero no les prestó atención. Brienne en frente de ella, su preocupación y desconfianza era evidente no solo en su mirada sino en lo tenso de su cuerpo. Brienne era talvez una de las pocas personas que sentía la comprendía casi completamente en esta situación. Se colocó en pie y sintió que la incomodó con el abrazo que de repente le dio, pero la Lord Comandante se lo devolvió, "…No se preocupe." Le dijo bajamente, sintiendo aquel abrazo como algo que necesitaba…pero que no hacía nada por calmar sus emociones.

"…Lo sé, mi señora." Le contestó simple, seria y llanamente. Al separarse estuvo al tanto de la mirada triste pero desafiante de la Reina, como de los ojos de toda la sala encima de ellas.

"Necesita ser cuidadoso Lord Humfrey," Lady Cromwell habló, "Usted llega a hacer sufrir a la Reina y la mismísima Lord Comandante se presentará en el Norte a hacerlo pagar." Dijo, y escuchó las risas provenientes a su alrededor por el comentario.

Sansa y Brienne compartieron una mirada cómplice, después Brienne miró al hombre, "La Guarda del Rey está para defender y cuidar al Rey y su familia, y la Reina es su hermana. Así que sí puedo." Brienne no habló más alto de lo necesario, sabía que su voz no llegaría ni siquiera a los más alejados en esa misma mesa.

De nuevo hubo más risas, esta vez pasivas ante la amenaza velada en aquel comentario.

"Cuidado ahí Lord Hightower, ella es la única que pudo derrotar al Sabueso en combate así que usted tiene todas las de perder." Lord Manderly añadió, lo que proveyó más risas.

"No se preocupe Ser, lords y ladies. Nunca le faltaré al respeto y la trataré como la Reina que es, y ella lo sabe." Dijo, muy bien sabiendo que sus palabras complacerían.

Lord Manderly tomó el cuchillo de la comida y lo apuntó al Lord, "Bien, porque si no…" y dejó su comentario en el aire, no importándole como éste era tomado ni siquiera por sus propias nietas, pues tuvo a una tomándolo del brazo.

Al ver que los asesores de la Reina, ni la Reina, aprobaron el comentario de Lord Manderly, Brienne tomó aire, "Felicitaciones, mi señora." No había emoción alguna tras esas felicitaciones, y Sansa las aceptó, esta vez fue Brienne quien le dio otro abrazo, abrazo que en sí era un atrevimiento, pero algo en su ser le decía que la Reina lo necesitaba. "Esta noche no estoy de turno, por si quiere tener una conversación." Le ofreció bajamente, lo suficientemente bajo para que no la pudieran oír y cuando se separaron la vio con los ojos húmedos, más le sacudió la cabeza, negándose.

"Disfrute de las celebraciones." En cuanto Ser Brienne la pasó de lado volvió a mirar a los Norteños. Y tomó unos segundos para que el silencio los dejara.

"¿Cómo tomó su hermano las buenas nuevas, mi señora?" Lord Harry preguntó, pues ella no había hablado de aquella reunión que tuvo con el Rey y con Lord Humfrey.

¿Honestamente? No tenía ni idea. "Aún no da su aprobación." Le contestó, sintiendo placer al ser odiosa con el hombre, y de inmediato vio que aquello lo preocupó, bien. Sintió a Lord Humfrey tensándose a su lado. Ella no necesitaba la autorización de Bran, pero decidió angustiarlos por un buen rato.

.

.

.

A lo largo de toda la velada hubo varios brindis en su honor y en el de Humfrey, un trío de cuerdas continuando con su trabajo. Cuando escuchó algarabía de la mesa del Dominio y vio a Humfrey aproximándose de nuevo, de inmediato supo lo que haría y aceptó salir a bailar, por las apariencias.

"¿Ya le dije cuan hermosa se ve esta noche, mi Reina?" Le preguntó, pues era más que obvio que había hecho un esfuerzo; nunca la había visto tan arreglada y despampanante como esa noche. Se había arreglado para la ocasión, lo cual era una buena indicación. Y era impactantemente hermosa. "Gracias, mi Lord."

Levantó la mirada del hombro de él a su guapo rostro apacible, más no encontró palabras para contestarle.

"…Debería de demostrarse más feliz." Añadió.

No podía negar que sus palabras la estaban molestando, su mera presencia y existencia, "Hago lo que puedo. Por favor, no vaya a añadir que trate un poco más." Lo vio respirando profundo y balbuceando lo que le dejó saber que era lo que había estado por decir. A su vez lo estudió, y ni se mostraba descontento ni feliz, en su rostro los mismos rasgos sosegados que le había conocido, "…O usted es muy buen actor, o toda esta situación no lo incomoda en lo más mínimo…"

"Me incomoda, creo que ya dejé eso más que claro. Pero no veo para qué llorar sobre agua derramada…A veces ignorar el problema es mejor que enfrentarlo. Evita confrontaciones y por ende más inconvenientes."

"Mmmm." Veía su punto,incluso lo compartía en ciertas clases de situaciones. Y ese tipo de respuestas de parte de él era las que casi siempre obtenía, respuestas que no llevaban a nada, a dejarle previsualizar si se traía algo entre manos.

Mientras se desplazaban por aquella pista moviéndose y girando no pudo dejar de mirar hacia Podrick cuando estuvieron en frente de él, él ignorándolos mientras prestaba su trabajo. Sansa a lo largo de toda la noche había tratado lo más posible de no mirar en su dirección, pero se encontró fallando en un par de ocasiones. Tenía muy presente la posición de él a cada movimiento que hacía y cuando vio la mirada de Lord Humfrey dirigiéndose hacia donde Podrick estaba no pudo evitar tensarse.

"…Incluso hasta esta misma mañana no quise creer las habladurías ni cuchicheos que la involucraban con el guarda." le dijo simplemente, "Fui tan idiota que me enfoqué más en su historia con lord Tyrion…"

"¿Cuchicheos por parte de quién? ¿Lord Harry?" ¿Y acaso eso importaba? "No me sorprende que fuera él quien le llenó la cabeza de–"

Se negó, "–Cuchicheos de sus mismos lords del Norte, mi Reina, lo hablan en murmullos, pero los comentarios están presentes." Se remojó los labios, la fijó con la mirada, "Comentarios de más tiempo atrás y de otros lords que asistieron al matrimonio de su primo Robyn…Como verá yo también hice mi trabajo al investigarla." Pero ya eso ultimo lo debía saber. En la vida privada de la Reina había bastante de interés, pero no desde que se convirtió en Reina, lo único llamativo era el Guarda. Eso en cuanto a su vida privada, ahora en cuanto al oficio en que se desempeñaba…eso era otra cosa.

Sansa se sonrojó más no rompió la mirada, "…Si yo puedo tener a quien quiera, ¿en que cambia Podrick la situación?" se decidió a preguntar. Y aquello de que ella pudiera tener a quien quisiera iba en ese acuerdo para que él pudiera tener a quien quisiera, mientras fuera cuidadoso y se hiciera a un lado de los asuntos del Norte. Era él quien se beneficiaba con ello, no ella. "Y si eso cambia algo en mi lado del acuerdo, le recuerdo que también lo cambiará en el suyo."

Lord Humfrey exhaló, "Necesita ser más privada. El haber dejado el castillo con él para dar un paseo es alimentar el fuego de las habladurías, y si sus Lords hacen sus comentarios tan abiertamente aquí en el Sur cómo lo hacen en el Norte no me van a dejar bien parado…"

"Bien, de aquí en adelante no se tendrá que preocupar por ello." Dijo simplemente.

Le creía, la mirada de rencor del Guarda le había dicho eso, "…Sólo recuerde que esas habladurías dejan mucho que pensar. No estoy pidiendo mucho de usted, pero como su prometido exijo sino fidelidad sí respeto y lealtad. El respeto y la lealtad serán la base de esta relación."

"A decir verdad aun no comprendo bien la falta de correlación entre engaños y respeto, y matrimonio y fidelidad, o para su conveniencia; lealtad." Ni tampoco era que le interesaba entenderlo. "Le recuerdo que yo tampoco quiero indiscreciones de su parte en el Norte." Le dijo después de varios segundos.

Se negaba a ver la realidad, "Y yo sólo le recuerdo que todos sus hijos tendrán que ser míos."

Le levantó las cejas, "¿Le he dado la impresión de que actuaría en lo contrario?"

Ella tenía su temperamento y él estaba aprendiendo a leérselo, el destello en su mirada le dijo que fuera cuidadoso, "Usted misma me dijo una vez que viera las posibilidades en todo."

.

.

.

Horas después aunque todos los Lords y Ladies ya estaban más que al tanto de su compromiso aún faltaba el anuncio oficial, algo que ya no había punto posponer. Cuando Humfrey le dijo que lo hiciera ella, Sansa sacudió la cabeza y le dijo que lo hiciera él y vio que lo sorprendió pues muy bien era ella –o Bran– quien lo tendría que anunciar al estar en un escalafón más alto que el prometido.

Y ella lo sabía.

Lo miró al rostro, estudiando su sonrojo, ¿de la humillación? ¿del enojo? Estudió sus alrededores, Podrick no estando presente y ellos dos alejados y solos, no habían oídos sobre ellos en esos momentos y gracias a ese momento de verdadera privacidad decidió hablar. De repente se encontró sudando y que le faltaba el aire, temblando, la sala haciéndose más pequeña, "No deseo este compromiso," le admitió bajamente algo que él ya sabía.

A su vez la miró a los ojos, "¿Ha notado que nada más fue llegar a Desembarco del Rey para empezar a colocar peros a lo ya pactado?"

Evadió su mirada al enojo surgir en ella al verlo tomar sus palabras tan calmadamente, como si jugara, "¿Cree que cuando regresemos al Norte estaré más segura de mi decisión?"

"Sí." Le admitió, "Aquí está él, y allá su pueblo. Sabemos lo qué es más importante para gente como nosotros. ¿Me equivoco?"

Sansa no contestó nada por unos momentos, luego respiró profundo, "…A usted nunca lo querré."

Eso ya era evidente, "No necesito que me quiera, ni usted que yo la quiera. Solo que la valore y la respete, con educación bastará. Una amistad en el mejor de los casos." Se remojó los labios, buscando al Guarda con la mirada, más no encontrándolo, "Perdone mi curiosidad, ¿Cómo se ganó él sus afectos?" no había sido su reputación, no para una mujer como ella. La vio manteniendo el silencio, negándose a responderle. "Por mí puede pedirle a su hermano que lo envíe de nuevo al Norte. Como Ser Brienne lo dijo; un miembro de la Guarda del Rey también está para defender a la familia de éste. O como su Embajador, si lo quiere tener mejor situado. No me opondré a su presencia. Él puede estar enojado en el momento, pero eso no le durará mucho, un hombre como él no dejará ir a una mujer como usted y en su posición cuando sabe que ya la tiene comiendo de la mano."

"Confunde una vez más mi carácter, lord Humfrey." Y sólo su insinuación equivoca de que Podrick la tenía comiendo de su mano provocó mayor disgusto en ella, "¿Un hombre cómo él?" preguntó, queriendo hacerlo hablar, pero Lord Humfrey no era idiota y lo vio pensando muy bien sus palabras antes de decirlas.

"Oportunista." Pasó saliva, viéndola no hacer nada de su opinión,"Es amigo de Lord Bronn…dime con quién andas y te diré quién eres. No tengo nada más por decir que aquel refrán certero." Ella muy bien sabía que a ni su familia ni a él, ni a la mitad del Dominio les agradaba aquel lord. A ella tampoco.

"…Podrick no es nada como Lord Bronn." Lo vio sonriéndole despectivamente y quiso borrarle esa sonrisa del rostro.

"El amor es ciego, ¿verdad?" no esperó respuesta, "Su magnífica reputación. Su oportunismo, porque aprovechó que su hermano el Rey lo enviara al Norte para seducirla…¿Está al tanto de que Lord Tyrion lo envió a las Tierras del Oeste a solucionar un problema entre las casas Payne y Lannister y que vendió a su propia familia ante Lord Bronn quien sabe por qué cantidad?" pujó cuando la vio yéndose milimétricamente hacia atrás, no mucho, pero Humfrey lo alcanzó a notar, "Créame, mi señora, hombre de peor calaña y más indiscreto no podría elegir. Su amistad con Lord Bronn es por algo."

Sansa ni siquiera consideró esas palabras porque ella conocía el verdadero carácter de Podrick, "Y dígame, ¿por qué es la confianza de mi hermano en Lord Bronn?" Porque incluso con sus fallas como Maestro de la Moneda y Lord Paramour del Dominio lo había restaurado a su último puesto. Y si lo había hecho, lo había hecho por algo.

"…Verdaderamente no lo entiendo. Tal vez porque con un solo pergamino puede alistar un ejército de la nada. Su pasado como mercenario es algo que no deja atrás. Su ambición por dinero tampoco. Su hermano debería ser más cuidadoso."

"Estoy bastante segura que mi hermano desea escuchar su opinión." Comentó y vio el rostro del hombre cambiar a uno más severo que muy pocas veces le había dejado visualizar. "…Usted me agrada, en verdad lo hace de cierta forma," en ciertos aspectos se veía reflejada en él, "Pero no puedo dejar de desconfiar de su cinismo, de su descaro…de su oportunismo."

Vio que cometió un error, "No es cinismo ni descaro ver un panorama completo. Usted lo comprendió en Invernalia, y ahora actúa como si mis palabras y proposición no estuvieran a su altura. ¿Qué hubiera preferido? ¿Que fuera honesto con usted o que me presentara a Invernalia negándome a lo que soy y jurándole mi admiración y amor eterno?"

"Preferiría que nunca hubiera aparecido en mi vida." Respiró profundo, tomando valor para no retractarse de la decisión impulsiva que acababa de tomar, "Tendrá que disculparme ante sus padres, ante el Dominio, pero no vamos a anunciar oficialmente este compromiso. Todo lo contrario, anunciaremos la disolución de éste antes de mi partida para el Norte."

Respiró profundo entre alarmado e internamente pidiendo por paciencia, "…No me puede hacer eso."

"¿Por qué no?" preguntó altaneramente, "Si me ha mandado a investigar sabe que por las buenas soy fácil de llevar, por las malas soy de armas tomar."

Se echó un poco hacia atrás, "¿Me amenaza?"

Sí. "Lo considero una buena persona, una persona honesta, en otras circunstancias una magnifica amistad, y alianza…pero si se pone en contra de mis deseos–"

"–¿Lo va a anteponer a él por sobre su pueblo entero? ¿Una sola persona a cambio de cientos de miles? Créame mi señora que una vez que regrese al Norte recapacitará y se arrepentirá de haberme dado una negativa."

Sansa muy bien sabía que esa última parte era verdad, incluso tenía dudas en ese mismo momento. Pero en la primera parte estaba completamente equivocado. Posó su mano sobre el brazo de él, "No hago eso por él, lo hago por mí misma. Su cinismo no me da tranquilidad, incluso me alarma entre más me lo demuestra. ¿Qué maquinaciones me puedo esperar de su parte en un futuro?" El error del hombre había sido jugar sus cartas de frente con ella.

Por su propia tranquilidad se quiso convencer a si misma de que no había notado todas sus falencias antes.

"…Ya le dije que mis aspiraciones no son políticas."

"Las suyas, ¿pero las de su familia?" respiró profundo, "Mi primogénito será Rey o Reina del Norte, ¿pero los otros, si los hay? Una de mis hijas tendrá que formar una alianza con el nuevo Brandon Stark, otra u otro con alguno de los hijos de mi primo Robyn para continuar afianzando lealtades…y así sucesivamente. El Dominio, sus padres, talvez quieran entrometerse en la crianza y futuro de mis descendientes y no estoy dispuesta a ello, no estoy dispuesta a mucho la verdad."

"¿Y solo vino a pensar en eso ahora?"

Ignoró aquella pregunta, "Este juego lo voy a jugar yo sola. Si cometo errores serán mis errores. Como éste de nuestro compromiso." Porque había sido un error colosal el obligarse a sí misma a hacer algo que no deseaba, "No me puedo dar el gusto a cuestionamientos a mí misma, y esta noche vine a aceptar algo que nunca he hecho; no quiero un matrimonio, ni con usted ni con nadie." Quiso comunicarle su decisión completa pero no vio para que continuar; él no importaba, saldría de su vida en cuanto dejara éste castillo. "Tampoco me estoy centrando en Podrick Payne y su existencia, estoy apostando por mi instinto, mis temores, el futuro y en el Norte."

"…Si eso es lo que se quiere hacer creer a usted misma," La vio parpadear pesadamente, como desconcertada por sus palabras y vio que dio en el clavo; en esos momentos ella dudaba de sí misma, y decidió aprovechar aquello, "ambos sabemos que en esa decisión no está apostando a favor del Norte," la cooperación que él, su familia, planeaban hacerle a ella, al Norte, se retiraría de inmediato en cuanto ella diera una negativa pública, "Ha dejado todo esto llegar muy lejos, yo no puedo simplemente caminar hacia la mesa del Dominio y decirles que la niña cambió de parecer." Porque todo esto era una puta niñería por parte de ella.

Se fue hacia atrás un tanto tras su palabra condescendiente, sorprendida, se sintió como una cachetada a su orgullo. Cachetada que ardió pues era verdad que todo esto se lo había traído ella misma, y que el ahora echarse para atrás era una niñería, un capricho, lo soltó del brazo, "Puede decirles simplemente que la Reina cambió de parecer. Y que esa es mi voluntad." Respiró profundo, obligándose a no dejarse llevar por su molestia sino más bien por su cabeza fría, "Seré honesta; en mi mente siempre estuvo el poderme salir de este compromiso mientras no fuera anunciado."

"Pues ya fue anunciado de cierto modo," Incluso con las negativas de ella no pudo dejar de insistir, de al saberla dudar tratar de hacerla cambiar de parecer, ¿pues qué cara les daría a sus padres, a sus conocidos? "…No me dé una negativa definitiva aún. Espere a llegar al Norte, tómese un par de semanas allí para pensar las cosas claramente, para recapacitar. No se deje llevar por emociones impulsivas."

Muy bien sabía que si hacía eso recapacitaría. Sus deseos y emociones contradictorias viniendo a jugar nuevamente en aquel instante. Y la presión en su pecho aumentando, pues, aunque no había querido demostrar que estaba alterada lo estaba, "No me puedo casar con usted."

"…¿Incluso con lo que pongo sobre la mesa? Piénselo."

"…Si accedí a todo esto fue por lo que usted pone sobre la mesa. Esa fue la única razón."

"Y lo perderá todo si se echa para atrás."

"Lo sé."

"…A su pueblo no le agradará darse cuenta de ello."

"¿Quién dice que se tienen que enterar?" preguntó a su vez, estudiándolo calculadoramente. Al verlo balbucear y enrojecer se dio cuenta que él no le seguiría el juego a ella, que todavía no encontraba el valor pero que estaría dispuesto a chantajearla con aquella información si era necesario. Le hizo ver que tenía que adelantarse a la posibilidad, "Sólo se enterarán si usted o su familia lo hacen público, y espero que no lo hagan." Había estado a punto de decir que esperaba por su propio bien que no lo hicieran, pero decidió jugar limpio, por el momento. Él era un buen hombre, se lo merecía.

Humfrey asintió varias veces, preguntándose como expresarse para no arruinar todo con ella, "…Con todo respeto, mi señora, ¿porque usted se esperaría algo de mí parte cuando yo no he recibido nada a cambio más que esta humillación?"

Ella le había tapado su desliz en el Muro, pero decidió jugar sus cartas al no echárselo en cara, "No hay razón de humillación. Podemos hacer de este anuncio una decisión conjunta. Decir que fue un error apurado por parte y parte, que actuamos bajo la presión que se nos vino de repente encima. De hecho, puede añadir que soy una persona difícil de llevar y no me importará porque es verdad. No hay porque dar razones que hagan quedar mal al otro. Pero créame que sí a usted no le agrada esta propuesta, no tengo ningún problema en ser yo sola quien cancele este compromiso. Y una vez más, y tan solo para quedar claros, ni usted hablara mal de mí, ni yo de usted."

Decidió comprarse tiempo, "¿Está al tanto de que este es el peor momento y lugar en el que nos podemos colocar de acuerdo en esto?"

"¿Cuándo entonces? ¿A mi regreso al Norte donde no tenga oportunidad de defenderme ante las alegaciones que se hagan hacia mi persona aquí en el Sur?" Él le agradaba, pero no era tan confiada. Se alistó para volver a la mesa del Norte, "Esto se deshace antes de que yo regrese al Norte. Y ni una palabra a mis asesores."

No hicieron ningún anuncio oficial, cada uno tomando de sus copas de vino calladamente en diferentes mesas. De reojo y minutos después Sansa lo pudo ver discutiendo con sus padres en la mesa del Dominio y quiso no fijarse en ello. Por unos momentos no descartó aquello; que, presionado por sus padres, o sus mismos padres, actuaran sin su consentimiento e hicieran el anuncio ellos. Más aquel momento no llegaba mientras sus asesores más cercanos la presionaban al mismo tiempo.

Incluso cuando se hicieron diferentes brindis a la pareja por parte de diferentes Lords ninguno se dejó influenciar.

Y aquel anuncio era algo que simplemente se esperaba en la sala, y una situación que se continuó prolongando. Sansa le robó una o dos miradas a Bran, notándolo tan indiferente como siempre.

Tampoco fue sorpresa alguna que el Príncipe Quentin se mostrara contento con la noticia, siendo uno de los últimos en felicitar a la pareja. Sansa permaneciendo en su presencia por un buen rato, una verdadera amistad era lo que existía con Lord Humfrey y se preguntó si su propuesta se desbarataría en cuanto anunciara la ruptura de aquel compromiso.

Lord Tyrion se presentó en la mesa en la que ellos estaban, Lord Humfrey haciendo también un buen acto de que todo estaba bien. Lord Tyrion y el príncipe compartiendo bromas de aquí para allá, incluso un comentario sobre el viñedo fallido que él primero quiso implementar. Y cuando llamó su atención diciéndole que quería tener unas palabras con ella agradeció la interrupción, aunque no enteramente.

"No he hecho más que escuchar maravillas sobre Lord Humfrey, así que es sólo de asumir que colocará todo su empeño para hacerla feliz." Tyrion dijo mientras dejaban la sala, viéndola no hacer nada de aquel comentario. No quería dirigirse hacia una de las salas cercanas pues ni quería alejarse mucho del lugar ni tampoco demorarla demasiado, pero lo hizo pues no se podían dar el gusto de oídos impertinentes que pudieran escuchar la conversación. "Asumo que mi señora hizo el debido proceso de investigar a Lord Humfrey." Comentó una vez que estuvieron tras puertas cerradas.

"Puede creerlo, Lord Tyrion. Aunque si usted tiene información de interés que a mí me puedan haber omitido soy todo oídos."

Exhaló, pues él había mandado a hacerle una investigación más que exhaustiva, "…Creo que mi información ya es de su conocimiento, y que por eso lo eligió."

Le levantó las cejas, "¿Y qué información es esa?"

Decidió andarse sin rodeos, "…Sus aparentes…deseos reprimidos hacia el mismo sexo."

Sansa levantó las cejas, "¿Cómo sabe eso? No es un secreto abierto," y si le había tomado a Tyrion meros días para averiguarlo era porque Lord Humfrey no había sido tan privado a como se ufanaba.

"…El dinero lo puede casi todo..." Le dijo simplemente.

"Sí sabía sobre Lord Humfrey. Y sí, por eso fue por lo que lo elegí, pero–"

Una de las esquinas de su boca se levantó en cierto disgusto, "–Entiendo sus renuencias, ¿pero está segura de lo que está haciendo? Después de todo está en sus manos elegir un candidato más adecuado que pueda hacerla feliz…" no Podrick Payne, claro estaba.

Esas palabras se sintieron como una cachetada ante su situación actual, "Mis investigadores me dijeron que muy poca gente estaba al tanto de las inclinaciones de Lord Humfrey, ni siquiera su familia…" ¿le habían mentido?

"Eso es verdad." Si le reconfortaba saber eso se lo daba. "Pudo haber elegido mejor. Matrimonio y amor no van ligados para gente como nosotros, pero si algo deseo es su comodidad…y no puedo evitar sentir que se merece mejor."

Muy bien lo sabía siendo sincero, "Gracias, Tyrion." Contestó, un tanto aturdida porque si Lord Tyrion se daba cuenta de esto cualquiera con bolsillos profundos podía hacerlo también, lo que sería un escándalo para ella…y una mejor forma de salirse de ese compromiso quedando bien parada. Aunque llevarse a Lord Humfrey por delante no era algo que su conciencia deseara. Su cabeza empezó a trabajar de inmediato, junto con el maldito dolor de cabeza que no la dejaba. Lo vio mirándola con interés haciéndola dejar sus maquinaciones para después, y al verlo que no proseguía lo hizo ella, "¿Algo más que quiera decir?"

Tyrion lo dudó por unos segundos sabiendo que no estaba en su posición hablar, se sirvió dos copas de vino y le llevó una a ella, "…Después que comentó de habladurías malintencionadas sobre usted y Ser Podrick también hice otras averiguaciones mi señora, no dudando de usted, claro que no, sino por simple curiosidad…y lo que llegó a mis oídos…No lo creí más que comentarios, habladurías absurdas, pero estar al tanto de las reuniones que ustedes dos tienen, y ver esta noche a Ser Podrick cabizbajo e ignorándola…digamos que ya no creo que sean sólo habladurías." No la había felicitado, si en verdad fuera solo una amistad lo que ellos tenían Podrick la habría felicitado. Tan simple como eso.

Sansa la verdad no había estado preparada para todo lo que había sucedido en las últimas horas, en todo este día, y se encontraba tan cansada, tan derrotada que no hizo más que exhalar, "¿Qué quiere que le responsa a eso, mi Lord?" Si no le importara Podrick no le daría importancia a la pregunta, y le contestaría que eso era asunto de Ser Podrick y que le preguntara a él, más no había ánimo de nada.

Siguió su ejemplo de tomar vino, de repente necesitándolo, "Una negativa hubiera estado bien. Una burla compartida en cuanto a nuestro querido amigo poner sus esperanzas muy en alto, mejor." no pudo evitar sentir cierta decepción que incluso lo sorprendió, su buen ánimo dejándolo, "Pero esto, todo esto es una sorpresa, por parte y parte."

A Sansa le tomó unos segundos recordar la reputación de Podrick y se sintió sonrojando, su impulso fue decir que nada impropio había sucedido entre ellos y que lo malinterpretaba, pero desistió de ello, "Sólo tenemos una amistad, y asumo que sí puso sus esperanzas muy en alto." Dijo, sabiendo muy bien que lo estaba haciendo quedar como un idiota.

Tyrion exhaló, aun sorprendido de la desilusión que no se vio venir, "¿Y cómo no hacerlo verdad?" Sansa muy bien sabía que era impresionantemente hermosa y el efecto que tenía en los hombres. La vio tomando de su vino, como si sus palabras no fueran de importancia, "¿Sabe cuántas amistades femeninas le conozco a Podrick?" de inmediato la vio sonrojándose más.

Tomó otro sorbo de su vino, "…Déjeme adivinar; pasaría de la centena." Y aunque antes no había hablado en contra de ello decidió hacerlo, "No el mismo tipo de amistad que tiene conmigo, en todo caso. Eso sí lo puede dar por sentado, Lord Tyrion."

Eso lo creía, "No le conozco ninguna amistad femenina a Podrick. Ser Brienne es más como…su protectora, su hermana mayor." De hecho, olvidó el punto que iba a hacer, y tras unos segundos se sonrió con gracia, la vida estaba llena de ironías, "Admitiré, mi señora, que de todas las mujeres en Poniente entero nunca se me cruzó por la mente que sería Sansa Stark, la Reina en el Norte, la que trataría de corromper a Ser Podrick Payne."

"¿Corromper?"

"Es una tentación para él, estoy seguro." Pero había algo más si Podrick no había dejado todo tirado por ella cuando el Rey le dio la oportunidad… "En su pasado ninguna mujer como usted. Una mujer por la cual vale la pena romper sus votos," la señaló y continuó con ironía, "hacia su hermano para colmo de males."

"No le debo explicaciones a nadie, Lord Tyrion." No que se las estuviera pidiendo, más juzgándola.

"¿El Rey sabe?" preguntó y no esperó respuesta, "Por supuesto que lo sabe. Lo sabe todo." Y sospechaba como había sido el actuar del Rey…aunque darle la salida honrosa a Podrick de la Guarda…¿no había sido él colocándose de parte de su hermana? …Pero ya era muy tarde para ello. "…Creo que está de más recordarle, mi señora, que no sería prudente que continúe su amistad con Ser Podrick."

"Sí está de más." Sansa lo estudió por unos segundos, y aunque la había incomodado lo había dejado vislumbrar su relación con Podrick con otras intenciones, quería un punto de vista diferente al suyo, diferente al del Norte. "Lo que diré a continuación nada tiene que ver con Podrick, lo ocurrido entre nosotros se quedó en el Norte, al menos por mi parte." le advirtió, para que no lo trajera a coalición nuevamente, y después de hacer una pausa él le asintió y con un gesto de su mano le dio a entender que prosiguiera, "¿Cuáles cree que serían las consecuencias de cancelar mi compromiso antes de mi regreso al Norte?"

Tyrion cerró los ojos respirando profundamente, mentalmente alistándose para lo que podría venirse en su futuro como Mano del Rey; arreglar con el Dominio el desplante, entrometerse no por parte de ella sino del Rey, ¿proteger a Podrick? "Sería una cachetada hacia el Dominio. Una que no vendría solo de su parte sino también del Rey de los Seis Reinos, próximamente Cinco."

"Eso lo sé, lo que quiero hacer es sobre-pesar las consecuencias." Y profirió a contarle todos los términos de aquel compromiso, como se había dado, como se habían conocido, lo que Lord Humfrey le había prometido, todo incluso la conversación que habían tenido hacía ya casi dos horas. Todo a excepción de ese 'podemos tener al que queramos.'

Tyrion la escuchó atentamente mientras lo pensaba detenidamente, "…No necesita que le diga lo que ya sabe. Quiere que le diga que las consecuencias serán manejables, lo cual no lo sabemos, depende de qué tan mezquinos los Hightower quieran mostrarse." Y no estaba seguro en añadir que entre más rápido cancelara ese compromiso, mejor.

"¿Y qué tan mezquinos los Hightower se han mostrado en el pasado?"

"Son la familia de más importancia en el Dominio, como sabrá no se llega a una alta posición de poder jugando limpio. No se irán a una guerra con el Norte o con nosotros. Pero rencores son los que se mantienen hasta que explotan…Imagínese…el final del próximo invierno, ni el Norte ni los Cinco Reinos saliendo de éste bien librados. Dorne y el Dominio habiendo acaparado todos los alimentos y estos últimos haciendo uso de tarifas exorbitantes."

"En estos mismos momentos, con estas reuniones, estamos trabajando en un tratado para que aquello no ocurra."

"Con todo respeto, no juegue a la ingenua mi señora, quienes más que nosotros dos para saber que los tratados y las promesas se hacen es mayormente para romperlos…" respiró profundo, pensativo, "El mejor consejo que le puedo dar es que piense muy bien su decisión, no es algo que se pueda tomar a base de un capricho."

"…No es un capricho." La exasperó que Tyrion viera por sobre ella.

"¿Ah no? ¿Y porque vino a arrepentirse ahora aquí en Desembarco del Rey? Lord Humfrey tiene razón en eso. Como en que se arrepentirá si toma su decisión en estas tierras. Usted es el Norte, una vez allí se sentirá nuevamente influenciada por sus aburridos cielos grises, frío entumecedor y tierras continuamente embarradas, por el pueblo necesitado que la venera, la protegen y le otorgan su poder. Se arrepentirá."

No agradándole la razón en sus palabras dejó la copa sobre la mesa, dando por terminado aquella charla, decidiéndose por pensar esto con cabeza fría en los consiguientes días y no en ese en que se sentía tan abrumada. Se quiso quedar a solas en esa sala, por unos minutos dejarse carcomer por sus frustraciones y desesperanzas, más Tyrion no dio muestras de querer dejarla sola. Tomó aire profundamente, tratando de controlarse, se tragó un nudo en la garganta y en el pecho porque ya sabía que terminaría casada con Lord Humfrey a pesar de lo que ya le había dicho. Para ella deber era deber. Se colocó en pie, y le dio la espalda, tomando lo que quedaba de su copa de vino mientras lloraba silenciosamente, se sirvió otra copa después de esa mientras se trataba de controlar y se limpiaba la cara en desilusión. Ya debía estar acostumbrada a la opresión en su corazón; nunca la había dejado del todo desde que vivió en Desembarco del Rey, opresión que se cerraba más sobre éste ahora que estaba de regreso. En cuanto fue a cruzar la puerta escuchó a Tyrion hablar de nuevo y se detuvo más no lo encaró.

"Ser Podrick pueda que tenga experiencia de las caderas para abajo, mi señora," vio su mano inmediatamente tensándose en el pomo de dicha puerta, y él no se comía el cuentico de que lo de ellos había quedado en el Norte, "pero no la tiene con el corazón. Y cuando se lo rompan va a sufrir. No sabe lo que eso significa para un hombre como él."

"¿Y usted lo sabe?"

Por evadirle la mirada Sansa no notó la sonrisa de desprecio hacia sí mismo, "Mis vivencias me han ayudado a convertirme en el hombre que hoy soy. Incluso las vivencias de esa clase."

Sansa no contestó nada, prosiguiendo su camino en un apuro, sus dos guardas siguiéndola de inmediato pues sus vivencias también la habían hecho quien era. ¡Y maldito día se tenía que acabar de una vez por todas! Todo abrumándola y en el momento no queriendo hacer más que gritar. Se limpió la cara nuevamente.

Jacob decidió hablar al ver que se dirigían de nuevo al Gran Salón, "Lord Humfrey dejó la sala hace unos minutos. Le dijo descontento a uno de los Guardas que no le agradaba que usted lo dejara sólo constantemente."

Por primera vez Sansa vino a notar que dejar la celebración de su compromiso con su ex esposo no daba la mejor imagen, menos el regresar afectada. Continuó su camino, entrando a la sala y haciendo de nuevo acto de presencia, sus súbditos evadiéndole la mirada al seguramente notar que había estado llorando. El desespero aumentando y se vino a incomodar incluso más cuando se dio cuenta que también se esperaba a Lord Humfrey a su lado y decidió ignorar aquello. Nunca antes lo había tenido a su lado, ¿porque su falta le iba a empezar a molestar ahora?

No supo que tanto tiempo pasó, pero supo que el tiempo empezó a correr rápidamente justo cuando un lord-de no-se-acordaba-dónde vino a hablarle del próximo invierno y la cantidad de provisiones que él estaba tratando de guardar en su castillo, haciendo comparaciones con las provisiones que ella tendría en el propio. Más lords uniéndoseles y la conversación tornándose en una seria que no se vio venir. Dónde se hablaba de la cantidad de población, la extensión del invierno y las mismas provisiones, cómo el Norte se había preparado para el anterior y como se estaría preparando para el próximo.

"El Invierno se aproxima, mis señores." Dijo lord Manderly, lo que provocó risas, pero era verdad; sospechaba que el invierno se aproximaba nuevamente, era viejo, ya conocía, ya lo sentía en su piel. Sospechaba que en unos meses serían los maesters quienes dijeran aquello y preocuparan a todo el continente, pues definitivamente no había pasado mucho desde el último, y ciertamente los reinos no estarían preparados lo suficiente, como siempre. Próximamente notó a la Reina continuar olvidando su compromiso por ponerse a hablar amistosamente y empezar a hacer cierto tipo de negociaciones e intercambios con los Lords del Sur que se seguían uniendo a la conversación. La escuchó hablar de la madera que cada castillo tenía ya cortada y bien almacenada para evadir el frío por varios años, Invernalia estaba a reventar y también lo estarían las casas de las Inviernas a medida que sus habitantes empezaran a dejarlas para viajar a las tierras más al Sur del Norte, e incluso a las tierras de su primo, donde ellos ya tenían un acuerdo pactado. Alguien le preguntó cuánto costaría toda esa madera y ella respondió con carisma y confidencia que no tenía precio. Pero que si estaban interesados se podía organizar hacer un intercambio en las próximas semanas.

La mesa de Norte por la próximas hora y media se convirtió en el centro de atención. Cada Lord de los presentes relatando el último invierno que habían apenas y logrado pasar con muchas dificultades. Lord Manderly no lo decía, pero era él quien sentía mayor presión en el Norte. La ciudad más grande era la suya, demasiadas bocas que alimentar, demasiada gente a la cual cuidar, y fue él quien más ávidamente hizo negaciones esa noche. Wylla a su lado, recordándole bajamente los granos que encontrarían más baratos en Essos. "El Invierno se aproxima, mis señores." Lord Manderly volvió a repetir, propagando cierto temor y aprovechando a algunos de los Lords ya tomados para negociaciones a su favor. Vio a la Reina mirándolo, no sabía si con reproche y se encontró asintiéndole, dejándole saber que así el resto lo tomara como una broma, él no lo hacía.

Para cuando las conversaciones y los intercambios murieron, los Lords empezaron a dejar la sala o a regresar a sus lugares. Lord Manderly vio a la Reina caminando hacia él y creyó que talvez lo reprendería por mostrarse tan avaricioso, pero ella bajamente le admitió que antes de dejar el Norte una de las abuelas más viejas de las Inviernas le mandó a decir que 'El invierno se acerca.' con uno de sus Guardas. "Aquello sembró mis dudas, pero ahora quedan más corroboradas."

Lord Manderly notó la preocupación en su rostro, "Aún hay tiempo, mi Reina." La vio asintiendo mientras miraba al piso, y de repente vio movimiento, la silla de ruedas deteniéndose a su lado.

"Lord Manderly." El Cuervo de Tres Ojos, o ¿Bran Stark? Saludó al anciano, pues era el más acérrimo seguidor de la Casa Stark, y sintió que al menos debería brindarle cierto reconocimiento, Ned Stark lo hubiera aprobado.

"Mi señor." Le contestó a su vez, se iba a poner en pie, pero él le sacudió la cabeza.

"Lealtad como la suya para con mi hermana y la Casa Stark es algo que en verdad admiro." Le dijo, lo que llenó de orgullo al anciano porque de inmediato lo vio sacando pecho.

Lord Manderly de inmediato trató de ponerse en pie así el Rey le hubiera dado a entender que no lo hiciera, más el volumen de su cuerpo y sus movimientos restringidos no se lo permitió, "No sabe lo que palabras como esas significan para mí, mi señor. Para mi familia."

Bran le dio una sonrisa y compartió una mirada con las hermanas Manderly, luego le inclinó la cabeza al anciano para volver a fijar a Sansa con la mirada, "…Sansa, tenemos que hablar."

Todavía estaba impresionada de que Bran reconociera las virtudes de Lord Manderly, ese simple gesto de repente la hizo feliz por unos instantes, y que le dieran ganas de llorar tan solo era ver cual mal estaba esa noche. "En unos minutos voy a tus aposentos." Dijo, aunque más interesada en evadir sus emociones, en el próximo invierno, que por lo que él tendría por decir. Lo vio asintiendo y continuando su camino, y ella continuó su conversación con Lord Manderly, notándolo sonrojado y más contento que antes.

Sansa no notando que sorprendió a algunos lords por el modo tan informal con que trataba al Rey.

Pero Lord Manderly no estaba interesado en hablar más del invierno, lo podían hacer después, "¿En verdad su hermano no aprueba a Lord Humfrey?" preguntó interesado en lo que ella le había dicho hacía rato a Lord Harry.

Sansa exhaló viendo como sus palabras podían ser tomadas en un futuro, sonrió encantadoramente, tomando a Lord Manderly de la muñeca, "Oh, mi señor, sólo le dije eso a Lord Harry como broma…que ahora veo no fue tomada como tal…" Dijo en voz alta para dejar aquello en claro. Con la mirada siguió la comitiva de Bran, "…Supongo que ahora tendré que esperarme una reprenda del Rey en nuestra próxima conversación, si llegó a escuchar algo de esto." Lord Manderly y varios lords le sonrieron, Lord Harry le mantuvo la mirada seriamente.

"Y a estas, ¿dónde está el futuro consorte?" su ausencia siendo algo que llamaba la atención.

"…No sé." Respondió, pero luego continuó, no queriendo darle importancia al asunto, "Lord Manderly, me gustaría adelantar la próxima reunión cuatrimestral…hacerla inmediatamente después de nuestra marcha de aquí para entre todos tratar el tema del invierno. Y como Puerto Blanco es el punto medio me estaba preguntando si la podríamos hacer en Nueva Fortaleza."

"Las puertas de Puerto Blanco y mi casa siempre están abiertas para usted mi señora, faltaba más." La vio sonriéndole cortésmente, y yendo hacia Lord Cromwell, escuchándola hablar de despachar cuervos hacía el Norte para una reunión inminente en Puerto Blanco en dos semanas. Lord Manderly aprovechó y le hizo una seña a uno de sus asesores, "Averigüe que se hizo Lord Humfrey…discretamente." Wynafryd lo reprendió en cuanto lo escuchó, su asesor esperando a ver si cambiaba de parecer y le hizo una seña para que cumpliera su orden. "Tú y tu hermana se han centrado tanto en Ser Podrick que Lord Humfrey nos llegó como una sorpresa." Su tono bajo y reprobatorio, miró hacia otro de sus asesores, "Averigüe todos los trapos sucios sobre ese Lord y su familia…" al verlo que no se ponía en ello de inmediato exclamó, "¡Pero para ayer!"

.

.

.

El Rey no se fue a descansar esa noche, lo que llamó la atención de sus Guardas pues ya era tarde, de repente Lord Tyrion, Lord Royce y Ser Brienne apareciendo también en la sala de reuniones. Y Podrick viendo finalizado su turno se retiró junto con los otros Guardas, algo diciéndole que lo que tratarían a continuación sería el tema de la Reina, y dejarla saber sobre la situación que se estaba dando con la infiltración de los Segundos Hijos.

Hizo su camino de inmediato a su habitación, dos cantimploras llenas de vino y pertenecientes a Lord Bronn o a Lord Tyrion siendo su compañía, sólo acostado en la cama, mirando hacia el techo y queriendo bloquear cada pensamiento y sentimiento.

Sabía lo que iba a pasar, tan solo fue un idiota buscándose a sí mismo un mal, el cual se encontró de frente y desprevenidamente en el momento que menos se lo esperaba. Sabía que ella siempre le había hablado con la verdad, pero eso no hacía la situación más llevadera.

Y ahora mismo deseaba que ella no hubiera venido, que se hubiera quedado en el Norte, o él haberse marchado anticipadamente para su misión en Essos...

Un buen rato después levantó la mirada y se sentó en la cama cuando vio a Lord Tyrion entrando en su habitación sin anunciarse. "Mi señor," saludó, colocándose de pie de inmediato, "¿Sucede algo?"

Tyrion se sonrió, viendo las dos cantimploras con vino, pero encontrándolo relativamente tranquilo. No sabía porque se lo había imaginado en un mar de desespero y lamentándose dolido por ella, "…Vine a verificar su estado." le dijo simplemente. Al verlo frunciéndole el ceño le hizo un gesto para que se dejara de juegos, "Lo creería más afectado, no todos los días a uno una mujer como ella lo desecha como…objeto inservible." de inmediato lo vio sonrojar y balbucear. Y ya sospechaba a donde había ido a parar todo su buen vino que continuaba desapareciendo.

"No sé de qué me habla, mi señor."

Pujó para sus adentros mientras buscaba un vaso y se servía vino, al menos eso se merecía, "Tranquilícese que no vine a hacer reclamos. Ella nunca fue mía. Pero a usted lo considero más que un amigo, un protegido por decirlo así, ¿sabe? …Y parte de mí no puede dejar de sentir que de cierta forma fue por ella tras mis espaldas. Primer acto desleal que le conozco, Ser Podrick." de inmediato lo vio que se fue a disculpar y lo interrumpió, "Es bueno ver que no es tan honesto a como se demuestra…" ni siquiera con eso hizo al Guarda perder su silencio y posición tensa. Era obvio que no iba a hablar, "Tranquilícese, ella prácticamente me lo admitió."

Podrick no supo qué hacer de ello, pero sabía que lo mejor era callarse así lo único que quisiera fuera gritar en contra de todo y todos. Abrió su boca, pero nada salió más que una exhalación quejumbrosa mientras se le cerraba la garganta, de inmediato bajó la mirada apenado, solo para instantes después ver al lord acercársele y estrellar su vaso y copa de vino juntos, en un brindis que le dolió incluso más.

"Puso sus ojos muy en alto, amigo mío. Aunque no lo puedo culpar, es una mujer hermosa y espectacular, fría y calculadora, pero despampanante y espectacular."

De inmediato supo lo que quería, que hablara, y lo que dijo a continuación lo dijo entre dientes, "No voy a decir ni una sola palabra en cuanto a esto, mi lord." Y no se iba a disculpar por traicionar su confianza pues Lord Tyrion no era –ni nunca había sido– nada real de Sansa. Había traicionado la confianza del Rey, podía que la de Brienne también, más no la del Lord.

O de eso se quería convencer.

"Excelente decisión." respiró profundo, dejando lo ameno de lado, "Asumo que no está pasando por un buen momento, y lo menos que deseo es enterrar más el cuchillo en la herida, pero me atrevo a recordarle que en estos momentos hay demasiado en juego. A ella le conviene más Lord Humfrey y el Dominio que usted. Y ambos tienen futuros promisorios por delante que van en direcciones opuestas–"

Le sacudió la cabeza, "–no necesito que me recuerde mi lugar, o me haga pensar en el futuro. Sé muy bien donde estoy parado, mi Lord. Y no deseo ser descortés; pero no estoy para visitas, ni para hablar del tema. Nunca estaré para hablar del tema."

Tyrion se quedó mirándolo, sorprendido ante su actitud, aunque como lo había dicho antes; no lo podía culpar. "…No vaya a hacer nada estúpido."

¿Estúpido como qué? Se preguntó Podrick, mientras lord Tyrion se acababa otra copa de vino y lo miraba entre preocupado y divertido.

"Mis consejos son evada todo encuentro entre ustedes de aquí en adelante. No mantenga correspondencia con ella en un futuro. Trate de olvidarla." Lo vio levantando el mentón, las cejas y mirando hacia arriba, como quien decía si fuera tan fácil, "Y beba, beba todo lo que pueda para dejar de martirizarse. También sea cuidadoso, mire por encima de su hombro." Al verlo apretando la mandíbula y que no lo encaraba de nuevo Tyrion se marchó.

Podrick exhaló tras unos momentos, recordando sus últimas palabras y pasándole el clavo a la puerta.

Él ya estaba resignado a ese dolor. Si algo iba a ser esa noche era lo que Lord Tyrion le había dicho; embriagarse para sucumbir a la borrachera, dejar de pensar. Caminó hacia la cantimplora y respiró profundamente para luego beber directamente de esta, profundamente y sin parar.

Deseaba no pensar, no recordar, no sentir.

.

.

.