Capítulo 22

-Pero ¿porque no puedes casarte?

-Digo eres una chica muy linda y joven, a pesar de no tener familia, yo te voy apoyar para que tengas una dote.

-No señora, no haga eso, yo nunca voy a casarme, ya no podría.

-Debe de haber una buena razón, anda dime, me conoces desde hace mucho tiempo y eres mas que mi empleada.

-No mejor, me llevo estos platos, ande solo tómese su jugo, para bajar todo esto.

La tía Elroy, subió a verla, para platicar.

-Hola hija, cómo te sientes.

-Con muchísimas náuseas y la verdad me siento muy cansada.

-Es normal, aún recuerdo los embarazos de mi sobrina Rouse Mary, ni que decir los de Pauna, fueron muy desastrosos y complicados.

Hija, quisiera que hablemos, sabes te extrañamos muchísimo, no sabes la falta que nos hiciste.

Lo se tía, lo siento de verdad, yo sé, que hice mal en irme, pero estaba muy lastimada, usted sabe.

-Sí hija, pero eso va a quedar en el pasado, de ahora en adelante te deberás a tu esposo y a tu futuro hijo, vendrán cosas duras en adelante y deberás ser fuerte para todo, pertenecer a esta familia, no es fácil, por todo lo que con lleva el serlo, pero cuando te mandamos a estudiar y a prepárate, lo hicimos con la convicción de que estarías preparada para cualquier cosa que pasara.

Yo sé, que nadie te prepara para sufrir una infidelidad, pero espero que, de ahora en adelante, sepan comunicarse, hablen, si tienen problemas los sepan resolver juntos, en pareja.

Candy, comenzó a llorar.

-No hija, no es regaño, es un consejo que te doy, mujeres a mi sobrino se le van a travesar por montones, está en ti, dejar que ellas ganen, mi sobrino, sé que se equivocó y lo pago muy caro con tu ausencia, pero ahora que estas esperando un nuevo miembro de la familia, espero que ustedes resuelvan sus diferencias hablando.

-Si tía, en eso quedamos Albert y yo, que de ahora en adelante vamos a hablar de lo que nos molesta, ya sea algo de nosotros o de nuestras actividades, este bebe, será nuestra prioridad en todo y trataremos de ser buenos padres.

-Sí, pero no debes olvidarte de tu esposo, recuerda que el, también debe ser tu prioridad, estoy muy feliz, de que pronto tendrán un heredero, muero de ganas de conocerlo, anda hija ven dame un abrazo.

El embarazo de Candy, continuo sin ningún percance ya su pancita presentaba sus 6 meses de embarazo, ella y Albert habían salido de picnic, era un día soleado para disfruta, la llevo hasta un lago, cuando llego Cecil…

-Señor, tiene una visita.

-visita, con un dejo de interrogación.

-Sí, suspirando un hombre muy guapo, pregunto también por la señora.

-Por mí, quien puede ser…

-Bueno señora, yo nunca he visto un hombre así de guapo, bueno al lado de él, hasta usted está feo señor.

-Cecil, ya te dije que no seas tan igualada, respeta.

-Solo digo la verdad, bueno que le digo.

- ya vamos, que lo atiendan, tardaremos un poco, por el estado de la señora.

-Está bien, señor, salió corriendo hacia la villa

-Bueno amor, así que más guapo que yo, quien podrá ser, ya me siento celoso de donde conoces un hombre, más guapo que yo.

-Hay amor, que cosas dices, ya sabes cómo es Cecil, anda vamos a ver quién te quito el amor

De mi doncella.

-Si vamos ya me pienso afligir por eso, mi más grande admiradora me acaba de devastar.

Ya al llegar a la villa…

-Mi vida, quieres subir a descansar, yo lo atiendo, no quiero que te fatigues.

-No amor, tengo curiosidad, de quien ese hombre, más guapa que tú.

-Mi vida, me voy a poner celoso, en verdad ya me estoy poniendo así, cuando escucho…

-Hermano, de mi te vas a poner celoso, digo la señorita Candy, no tiene ojos más que para ti, mira que yo lo intente casi 5 años y nunca logre que te olvidara.

-Jeans, tu aquí, pero mírate con esa barba, dándose un gran abrazo.

-¡Que! me sienta bien mi barba, me veo más guapo que tú, bueno eso no para de decirme tu mucama.

-Jajjajajajaj si Cecil, déjame decirte que acabo de perder a mi más grande admiradora.

-Vaya, dije si no llega mi hermano, la mucama escapas de pedirme matrimonio.

-jajajajjaj anda llévatela me harías un favor.

-Señor, ya lo escuché, pero ande regáleme que yo me voy solita, aunque no me pague, mirando a Jeans, con ojos de amor.

-Cecil…

-Sí, señor, sin dejar de mirar a Jeans.

-A la cocina, que tus deberes te esperan.

-Hayyyy, ya voy, si le digo no dejan que uno vea lo bueno…

-Señorita Candy, pero que bonita y redonda esta.

-Hay Jeans, con casi 7 meses de embarazo que esperabas, pero hasta cuando dejaras de decirme señorita.

-Nunca, para mí siempre será la señorita Candy, abrazándola, - mi niña, mírate hasta que voy a tener un sobrino.

-Pero que haces en Escocia, penseque estabas en Portugal, al menos fue lo último que me dijo George.

-Me citaron, en el consejo de mi clan, ya sabes algo no anda bien, ya hace tiempo tome el patriarcado, pero al no tener un hijo varón, quieren que busque una concubina, ya sabes lo importancia de tener un hijo varón, para después tome mi lugar.

-Lo sé, me imagine, pero no creo que tu tengas problema con eso.

-Bueno hermano, que te digo yo, ya pasé por lo mismo, hace unos meses atrás, al igual que tu querían que tuviera una concubina, pero me negué, si me querían obligar, solo les dije que dejaría el patriarcado, con mi fortuna personal es más que suficiente, como para vivir como rey más de tres vidas seguidas, así que o me aceptaban, si no me retiraba del patriarcado, así que no les quedo de otra.

-Vaya, no lo había pensado, pero si lo veo muy fríamente yo, también puedo hacer lo mismo, digo entre las propiedades de mi familia y mi fortuna personal, más la naviera, igual puedo vivir cómodamente, yo soy muy feliz, con mi mujer y mis hijas.

-Si, cuantas tienes.

-tres niñas, apenas hace 5 meses nació la última, les digo algo jamás había sido tan feliz.

-Jeans, yo quiero conocerlas, anda preséntamelas dijo Candy.

-Claro, solo deja que mi mujer se adapte un poco a su nueva casa, y los invito a comer.

-te quedaras mucho tiempo, pregunto Albert.

-Bueno he pensado volver a mis tierras y desde aquí administrar los negocios solo vajar lo necesario, no quiero dejar a mis mujeres sola mucho tiempo.

-Si tienes razón, cuando uno tiene familia las perspectivas cambian.

-Bueno hermano, señorita Candy, me despido supe que estaban aquí y quise pasar a saludarlos.

-Me dio gusto verte Jeans, en verdad y queda pendiente esa comida.

-Claro, que si, les parece bien la próxima semana.

-Si Candy se siente bien, por mí, no hay problema, quiero conocer a tus pequeñas, que son mis sobrinas.

-Bueno, los esperare.

Saliendo Jeans, de la villa Andlay…

-Amor, es verdad eso en caso de que yo no te de un varón, pueden buscarte otra mujer.

-Mi vida, eso no va a pasar, si en caso que no me puedas dar un varón, tú no te preocupes, yo seré feliz con mi hija o hijas, cual sea el caso, no voy a dejar que unos ancianos decrépitos, decidan mi vida, los deje por mucho tiempo, pero no más.

Candy, solo se recargo en el pecho de Albert, acurrucándose en él, te amo Albert.

-Yo a ti, mi vida.

Pasaron dos semanas y en la casa de los Mackenzy, ya los esperaba un Jeans, con su esposa y otra persona, la hermana de su mujer, una mujer que había quedado muy enamorada de Jeans, pero al no ser correspondida, decidió estar cerca de su hermana solo para estar cerca de él.

El coche, llego se bajó Albert, que ayudo a bajar a Candy, la trataba como si fuera una muñeca de porcelana, con un miedo de que se fuera a romper. _ estas bien amor, no estas cansada.

- Estoy bien, sonriendo.

Salía Jeans, muy gallardo a recibirlo, _sean bienvenidos a mi casa, adelante, los presento, ella es mi mujer Samantha, una mujer de tés apiñonada, pelo rizado negro y con los ojos color ámbar muy llamativos, que eran la debilidad de Jeans, mis hijas, Sasha, Amelia, y mi pequeña Candy.

-Jeans, le pusiste mi nombre.

-Bueno, me toco una fuerte discusión con mi esposa, pero deseaba tener a mi pequeña Candy, verdad amor, besando los labios de su ahora esposa. Les presento también a mi cuñada Aurora Milton.

Aurora, una mujer igual tés apiñonada, pelo ondulado, menos rizado que su hermana, ojos cafés claros, curvas muy bien proporcionadas, sobre todo quedo muy impresionada al conocer a William Andlay, ya que el parecido con Jeans, era extraordinario, sino fuera por el cabello, podrían pasar como hermanos gemelos.

Pasaron al comedor, donde estuvieron muy amenos, después de comer se fueron a su despacho para hablar de negocios, esta vez Candy, no quiso acompañarlos decidió quedarse con Samantha y Aurora, para conocerse.

Aurora, quería saber más sobre ella, así que no perdió oportunidad, vaya señora Andlay, mi hermana quería conocerla desde hace mucho, ya que vivía celosa de usted.

En eso Samantha, contesto _ Aurora no incomodes a la señora Andlay, con cosas sin importancias.

-Cosas sin importancia, si siempre vivías celosa de ella, ya que mi cuñado, no paraba de hablar de ella.

Poniendo incomoda a Candy,_ Celosa de mí, si no tiene porque, ya que Jeans y yo solo fuimos amigos, muy buenos amigos, pero amigos al fin.

-Bueno, contesto Samantha, mis celos radicaban que yo descubrí unos envíos de dinero, en ese tiempo me acababa de casar con Jeans, así que me ponía muy celosa de todo, decían tu nombre y pues ya te imaginaras como le fue a mi esposo, ya después me dijo quien eras, la verdad moría por conocerte.

Ver tu rostro, mi esposo, no dejaba de nombrarte en un principio, así que, pues que te digo, tu mejor que nadie debes saber lo que son los celos de mujer enamorada.

-Claro que lo sé, si mi esposo, siempre tiene sus admiradoras, siempre me pongo un tanto celosa con eso.

-Pero sé, que mi esposo, ahora me ama, y habla de ti como si fueras su hermana, me da mucho gusto conocerte, también sé que tu esposo es su hermano, aunque no debiera decirlo, pero me imagino que lo sabes.

-Sí, claro que lo sé, mi esposo, me contó todo, pero bueno me da gusto que ahora convivan como lo que son, aunque sean de clanes diferentes.

Aurora, intervino _ nosotras, no sabemos casi nada de eso de los clanes, pero se puede decir que aquí influye mucho, eso del consejo.

- Si contesto Candy, es un poco complicado, a mi aun me cuesta y eso que, estudie mi instrucción aquí, pero cuando lo entiendes vives en paz, con lo que ellos decreten.

-Vaya, yo no podría permitir que unos ancianos, influyan en mi vida, dijo Aurora.

-Son costumbres difíciles de llevar, pero no imposibles.

Aurora, no quitaba el dedo del renglón _ dígame señora Andlay, lleva mucho de casada con el señor Andlay.

- Si, ya casi cumplimos 6 años de matrimonio.

-Vaya contesto Samantha, yo con mi Jeans, llevamos 4 años y 3 hijas , jajjajaja ya le dije que debemos dejar de procrear pero él, quiere su varón, así que mientras pueda, lo voy a seguir intentando.

Dígame señora Andlay, usted tiene más hijos.

-Soy Candy, así llámame además yo a Jeans, lo quiero como un hermano, así que eres como de mi familia y no, apenas será el primero.

-Muchas gracias, yo soy Samantha, así llámame, pero dime tu eres de aquí, no es así Candy.

-No, de hecho, soy de América, vine aquí con mi padre, para mi instrucción y aquí fue donde conocí a Jeans, nos hicimos amigos.

-Novios, dirá con un dejo de ironía, contesto Aurora.

-No, de hecho, no, solo fuimos amigos, solo eso.

En eso tanto Albert, como Jeans, volvieron al salón, comento Albert_ mi vida, te sientes cansada.

-No amor, estoy bien, tomando la mano de su esposo.

-Señorita Candy, para cuando esperan a su bebe.

-Me dijo el médico, que para julio a fines.

Espero en verdad que les llegue el varón, para que así, no tengas problemas con el consejo.

-Sabes Jeans, no mi importa que sea, solo que este sano, pero si debo confesar que me gustaría mucho que mi primogénito, sea varón, aunque si no lo es y nos llega la princesa, yo voy hacer muy feliz, hasta que llegue el, que la despose, ahí si no voy a estarlo, pero bueno, tendré que aceptarlo contesto Albert, sonriendo a su esposa.

Aurora, no le quitaba los ojos a Albert, desde que llego, no podía apartar la mirada de él, cosa que para Candy, no pasó desapercibida, pero sabía que su esposo era guapo y que no pasaba desapercibido por algunas damas, cosa que ya se estaba acostumbrando, a lo largo había aprendido a observar y no hacer una tormenta en un vaso de agua, confiaba en Albert, después de lo que pasaron, habían aprendido a ser sinceros, el uno con el otro, más al ver que para Albert, Aurora, no le movía ni pisca de interés.

Se llegó la hora de retirarse Albert y Candy se despedían, de la familia de Jeans, subieron al carro para regresar a la villa, ya en la villa Andlay, platicaban.

-Amor, que te pareció la esposa, de Jeans.

-muy bonita y simpática, siento que podemos ser grandes amigas.

-Si, a mí también me parece sencilla y una mujer de hogar.

-La que, no me gusto para nada fue su hermana, no se la sentí hostil conmigo.

-Hostil, a que viene eso…

-Bueno se dirigió a mí, como si ella fuera la mujer de Jeans, muy, muy celosa de él.

-Te pareció...

Hayyyy, doblándose del dolor…

-Te pasa algo amor, dime, te duele, te sientes mal.

-Es una tremenda patada, cada vez se mueve más y me patea.

-Ya mi bebe, deja de pegarle a tu mami, sino me voy a enojar contigo, yo que no quiero, ni que el aire la toque.

-No lo regañes, se va a sentir y no quiero que te odie.

-A mí no me va odiar, al contrario, me va amar mucho, hasta más que a ti.

-Eso no es verdad, yo voy hacer su mamiiiii, hay amor ya quiero conocerlo o conocerla.

-Pronto mi vida, pronto, tocando la pancita de Candy.

En la Villa de Jeans, estaba Aurora muy pensativa, solo tenía en mente un nombre William Albert Andlay, siempre estuvo enamorada de su cuñado, pero iniciar una pelea con su hermana, no era bueno a los ojos de su familia, pero nadie dijo nada de pelear el marido de otra mujer, que dicho sea de paso odiaba.

Si odiaba, ya que ella no tenía el color de ojos de su hermana, que al ver los de Candy, peor siempre Jeans, le platicaba cuando conoció a Candy, sobre todo del gran amor que le tuvo, pero que desde que conoció a Samantha, poco a poco la empezó a olvidar a medida que se empezó a enamorar, de su ahora esposa.

Ella, cuando lo conoció, ya Jean y su hermana, ya eran novios, ella andaba de viaje, cuando regreso ellos ya estaban comprometidos, tuvo que tragarse ese amor y deseo que sintió por su ahora cuñado, se conformaba con estar cerca, ya que no quería separarse de él, alegando que ayudaba a su hermana con las niñas.

Cosa que sus padres, ni su hermana vio mal, solo la nana de ella, sabia sus intenciones, pero siempre la mantenía a raya del matrimonio, pero al ver a William, no podía apartarlo de su mente, si eran muy parecidos así, que empezaría un plan para convertirse en su amante.

Total, que era lo que podía perder, ella ya no era doncella, hacía mucho que había entregado su pureza y ya había tenido varios amantes, así que, nada se lo impedía, solo que el hombre, le sea fiel a su mujer, pero embarazada, quien quiere estar con una mujer embarazada.

-En que piensas, mi niña.

-En que, por fin, voy a dejar de pensar en Jeans…

-Vaya, ya era hora que le pusieras fin a esto, el jamás va a corresponderte, ama a tu hermana y tus padres jamás, te lo perdonarían.

-Sí, lo sé, pero ahora mi mente esta en otro hombre

-Sí, lo note, pero es casado.

-Hay nana, cuando a mí me ha detenido eso, yo lo quiero para divertirme y sacar esta lava que llevo por dentro que no me deja vivir, he vivido deseando por mucho tiempo a un hombre, ahora tengo la oportunidad de llevar a cabo ese encuentro, sin faltar a alguien de mi sangre.

-Hay niña, hasta cuando vas a poner tus ojos en alguien que no sea ajeno, el último fue un desastre, te hizo un escándalo, por eso tus padres te dejaron que te vinieras a vivir, con tu hermana para aplacar las habladurías.

Por qué, no eres como tu hermana, ya vez que ella hizo una familia es feliz, le costó trabajo enamorar a su esposo, pero mira el tiempo lo cura todo, ahora es feliz con él.

-Nana ya cállate, ya sé que son felices si, los escucho cada noche cuando hacen el amor, cundo el, la toma cada noche y yo deseo eso, aunque sea una noche, nana solo una noche, comenzando a llorar, porque se fijó en ella y no en mí.

Si, el, fuera mío, yo no estuviera deseando algo que no va a llegar, deseando al hombre de mi hermana, si yo no hubiera salido de viaje él, no hubiera conocido a mi hermana, sino a mí.

-Hay mi niña, porque esa suerte no era para ti, sino para tu hermana, además él, pudo escoger entre tu hermana y tú, el, la escogió a ella, aunque tú, siempre has sido más bonita el, la escogió porque sabía que, con ella, podía formar una familia, mi Sam, siempre fue una niña, que había que proteger, al contrario de ti, eso fue lo que lo enamoro.

En cambio, tú, siempre fuiste muy independiente, muy altanera, rebelde y la verdad, yo no te veo cuidando bebes, como tu hermana.

-Hay nana, por él lo haría, pero ahora la vida me pone la oportunidad de tener algo parecido, algo que quiero desde hace mucho, así no le haría daño ni a mi hermana, ni a mi familia, no crees, esa mujer esta vulnerable ahora y es el momento de atacar.

La nana, solo suspiro, dejándola ahí con sus demonios.

EN LA VILLA ANDALY-

Albert subió a la recamara con Candy, para que descansara ya que la habían pasado fuera todo el día…

Vamos amor a descansar besando a Candy, en los labios, pero el beso se tornó más pasional, en lo que Albert, comenzó a quitar el saco, para quitarse la camisa,_Amor no estas cansada…

-No, para estar contigo, no me canso, colocando sus manos en su cuello, para poder acceder a la espalda de su esposo, comenzó a besarlo en el cuello, lo cual, Albert comenzó a desabrochar su vestido para quedar solo con una bata de algodón, que dejaba al descubiertos sus senos, que ahora por el embarazo estaban más rellenitos, lo cual el comenzó acariciarlos, posando su boca en uno de ellos, Candy gimió de placer, se recostó en la cama, en lo que Albert degustaba, cada uno de sus senos, acariciando su parte intima.

-Mi amor, me vuelves loco, estoy que exploto de deseo.

-De verdad, aunque este así gordita.

-Hay mi vida, si supieras que me encantas, estoy feliz, así que ni pienses que no me gustas, al contrario es como si, más me excitara estar contigo, primero tenía miedo de lastimarte pero después de platicar con el doctor, me explico que con cuidado y en ciertas posiciones, hay quisiera estar así a cada rato, besando su cuello, basando sus labios, volviendo a tomar sus senos, poniéndose de cucharita para poder penetrarla, cosa que Candy, disfrutaba de su marido, la manera que la cuidaba para hacerle el amor, la posición donde no la lastimaba y disfrutaban juntos el hacer el estar juntos amándose.

Albert, la penetraba lento, muy lento, abrazando la pancita de Candy, sintiendo como el calor de ella lo envolvía, sentía que la vida se le iba en ello, gemían al par, tocando sus caderas, para avanzar con los movimientos mas rápidos, pero sin terminar, cambiando de postura para que ella, este más cómoda, poniéndola a horcajadas sobre de él, para que ella, disfrute lo máximo del placer.

Sintiendo como ella, se mueve despacio para sentir el deseo de su esposo, moviendo sus caderas, más rápido hasta llegar a un clímax los dos, haaaaa, siii mi amor, te amo le decía Albert, a Candy.

-Te amo, poniéndola en su pecho besándola, disfruto mucho de esto, me encantas, dándole besos a la pancita de Candy, hablándole a su hijo, lo siento hijo, pero deseo mucho a tu madre, así que, tendrás que compartirla conmigo.

-Hay amor, que cosas le dices.

-Es verdad, si lo incomode lo siento, pero ni por él, voy a dejar de amarte, de tenerte y mucho menos desearte, dándole besos en el hombro desnudo de Candy, besándola para volver a comenzar de nuevo para amarla.

A la siguiente semana, Aurora tenía una plática con Jeans, que lo fue a buscar a su despacho.

-Sí, dime Aurora…

-Bueno cuñado, he pensado que ya es tiempo de encontrar un esposo, he pasado mucho tiempo con tu familia, así que te quiero pedir un favor.

-Si dime, si estoy en posición de hacerlo, digo aquí en mi clan puedo conseguirte un buen prospecto, digo si tú quieres, eres hermana de mi esposa, así que eres parte de mi familia, puedo encontrar un buen esposo.

-No, lo que pasa es que no quiero a cualquiera, a lo que me refiero es que quiero, que hables con madan Elroy, le pidas que me tome como su pupila, no te ofendas cuñado, pero la verdad tú, no sabes de estas cosas, es por eso que, quiero de tu apoyo, para que le preguntes.

-Bueno, no sé, tendría que hablar con ella, sé que tiene mucho que no toma una pupila, lo que sí, se es que, las que ha tomado ha logrado buenos matrimonios, es una mujer con muchos contactos y está muy adentrada a la sociedad tanto de Europa, como de América, si alguien puede concertar un buen matrimonio es ella.

-Bueno dime, con una sonrisita, lo harás.

-hablare con ella, veremos que dice.

Ya en la villa Andlay, llego Jeans, para hablar con Elroy, sobre su cuñada y los motivos que tenía para que la aceptara como pupila.

-Mira hijo, en estos momentos yo la tomaría, la cuestión es que estamos esperando el nacimiento de mi nieto y no he pensado en programar ni una fiesta o asistir alguna en estos momentos, no sé si ella, guste esperar hasta el nacimiento, después yo me encargaría de concertar un buen matrimonio.

-Bueno madan, no creo que haya ni un problema.

-También, debes saber que soy sumamente estricta en las cuestiones de índole del respeto y el honor, tú lo sabes, sabes la instrucción que tomo Candy.

-Sí, lo sé, eso ella lo sabe.

-Bueno, siendo así, la esperare en la villa Andlay, después del nacimiento.

Regreso Jeans, a informarle sobre la respuesta de Elroy Andlay.

-Pero porque, hasta el nacimiento, digo podría mudarme y no sé, podría conocer a alguien ahí, digo ella, tiene muy buenas amistades, podrían invitarla a fiestas y yo acompañarla.

-Lo siento, pero ella, dijo que por el momento no ha tomado a ni una pupila, está haciendo una acepción por ser familiar de mi esposa y la amistad que nos une de su clan.

-Está bien, si no hay más remedio, esperare.

Ya en la villa Andlay George, te mande a llamar, porque necesito que me investigues a alguien, hasta el más mínimo detalle, sabes que hay cosas, que yo veo y callo, esto es una de esas cosas, así que te pido discreción absoluta.

-Si, señora.

-Otra cosa, nada de esto a mi sobrino.

-Pierda cuidado.

En la Villa Mackenzy-

-Pero como Aurora, me piensas dejar.

-Bueno, a llegado la hora de buscar un esposo, formar mi familia, digo si sigo contigo, me voy a quedar para vestir santos.

-Sí, tienes razón, hay hermanita te voy a extrañar muchísimo, pero no puedo ser egoísta contigo, no puedes estar conmigo por siempre.

-Lo más seguro es que termine aquí en Escocia, ya sabes con alguien del clan vecino, así, que ni te pongas triste, que no me estoy hiendo al otro lado del mundo.

Así, pasaron las semanas, en donde Candy, ya estaba de 8 meses de embarazo, cuando le hicieron una pequeña reunión entre parientes y amigos de la familia, para esperar la llegada del bebe, en la cual estaba invitados los Maquenzy, como clan vecino.

Entre platica, de las mujeres entre ellas Samantha y Aurora, se disponían a entregar algunos regalos, para Candy, pero Aurora tenía una loca idea, ese día ella dormiría en la Villa Andlay, a como dé lugar.

Su nana, no estaba de acuerdo con nada de esto, pero no podía hablar, era esto o la felicidad de la otra de sus niñas, así que no le quedo de otra más qué, no decir nada, se excusó de no ir acompañando a la familia, quedándose a cuidar a las niñas.

- Jeans, anda vamos al despacho tenemos mucho de que platicar sobre los negocios, dejemos a las mujeres platicar, créeme esta charla no la quiero ni escuchar.

-Sí, vamos suspirando, tienes razón.

-Mi vida, dándole un beso a Candy, en la frente estaremos en el despacho.

-Si amor.

Ya en el despacho.

-Hermano, te ves feliz.

-Sí, lo estoy, imagínate cada vez la espera es menos.

-Sí, lo sé, ya he pasado por esto varias veces.

-No creas, tengo temor por Candy, mi madre sufrió mucho para tenernos, así que me da miedo que a mi mujer le pase algo.

-Nada va a pasar, ya verás, cuando tengas a tu hijo en tus brazos, todos tus miedos se disiparán y la felicidad entrara en la puerta. Créeme, para mí fue diferente no solo entro la felicidad, sino algo más que ya me está molestando.

-Sí, te veo feliz, que puede ser.

- Lo que pasa es que…

-Cuando de repente Aurora, se desmayó lo cual Samantha, se conmociono totalmente, tanto Albert, como Jeans, salieron al escuchar los gritos, pensando que había sido Candy, pero su sorpresa fue otra al ver a Aurora, en el suelo.

Elroy, solo dijo llamen a un doctor, llévenla a la recamara de arriba de inmediato.

Aurora, despertó solo dijo _no es necesario solo fue una baja de presión, aun no me acostumbro a este clima y me afecta, eso es todo, tratando de levantarse dejándose caer en la cama.

-No te levantes, descansa el doctor, no tarda en llegar.

-No es necesario señora, le digo a veces me pasa, es el clima, solo eso.

-Está bien, será mejor que te quedes y ya mañana regreses a tu casa.

-Sí, creo que es lo mejor, aun me siento mareada.

Samantha, pero señora cree que sea necesario, digo no quisiera molestar, me da pena, solo somos amigos de su familia, como para abusar y dejar a mi hermana aquí.

-Tonterías, tu hermana está muy débil, podría pasarle algo peor en el camino, anda hija no te preocupes estará bien cuidada.

Los Maquenzy, se despedían dejando a Aurora, en la casa Andlay.

Ya en la noche Albert y Candy, subieron a sus habitaciones a descansar, ya Candy le costaba cada vez más el subir, ya que se agitaba, - despacio amor, no hay prisa, mi hijo ya no cabe en esa pancita.

-Sí, cada vez me cuesta más trabajo subir.

-Sabes voy a ordenar que preparen una habitación de las de aquí abajo para que estemos ahí hasta que nazca nuestro bebe, ya que no quiero que te agites.

-Sí, creo que ya es necesario.

Ya en la noche, estaban platicando cuando a Candy, le dio hambre _Amor tengo hambre.

-Hay amor, pero ya nos vamos a dormir.

-Anda una rebanadita de pastel, si, si, anda que tu hijo tiene hambre, sí.

-Bueno, está bien, voy.

Al momento que se escuchaban los pasos por el pasillo, bajando hacia la cocina, una silueta femenina, también estaba atenta a eso, así que decidió interceptarlo…

-Hola, buenas noches.

-Buenas noches Aurora, veo que ya te sientes mejor.

-Si un poco, sabes la verdad es que, quería verte a solas.

-Perdón, pero no entiendo para que, sirviendo la leche caliente en un vaso.

-No te lo imaginas, acercándose a Albert, más de la cuenta, este al estar con las manos ocupadas no pudo, alejarse.

Te deseo, desde que te vi, no sabes cuánto, así que fingí, para poder estar a solas contigo, abrasándolo y posando sus labios en él.

Albert, todo esto lo tomo por sorpresa, así que solo dijo, _ no aquí no, alguien podría vernos.

-Tu, solo di donde y yo te esperare.

-Pero que quieres exactamente, digo sabes que estoy casado, que mi mujer espera un hijo, que es lo que planeas con todo esto, no puedo darte el lugar que tu quisieras tener.

-No, quiero nada, solo te quiero a ti, porque te deseo, no puedo con esto que me está matando, solo quiero estar contigo, no me rechaces, sé que estas casado, pero para mí, eso no es ningún problema, puedo con eso, podremos vernos a escondidas.

-A escondidas dices, pero que hay de tu honor, digo no te importa ser manchada de esa manera.

-No me importa nada, solo quiero ser tuya, di que aceptas, yo no pediré nada, solo estar contigo de vez en cuando, yo no me debo a ningún clan, ni a nada de estas cosas, así que soy libre de decidir qué, es lo que quiero, eso es estar contigo.

- Si es lo que quieres está bien, te espero en este lugar, solo pide esta habitación y ahí espérame que llegue, sabrás que aquí con mi mujer en la casa, no podemos, mirándola a los ojos, estás de acuerdo.

-Sí, lo que tú digas, cuando nos vemos.

-Te parece este viernes, voy a salir para Londres a realizar una negociación y ahí nos podemos ver, sin que nadie se entere.

-Está bien sonriendo, te esperare, dándole un beso en los labios.

-No, aquí no, recuerda esta mi mujer.

Albert, subió con el vaso de leche a su habitación junto a Candy, se lo dio y espero a que lo terminara, fue al baño para lavarse la cara, pensando en lo que acaba de pasar, solo respirando para darle la cara a su mujer.

-Mi amor, vamos a dormir por hoy, ya no más golosinas.

-Pasa algo…

-No, por qué.

-Te noto extraño, no sé, te veo diferente, como si te molestara algo.

-No, que puede ser, digo solo baje por tu leche, solo eso…

-Está bien, ven que quiero que me abraces, te amo, mucho Albert.

-Yo, a ti más.

Al siguiente día, bajaron a desayunar, así como Aurora, ya estaba en el comedor con Elroy platicando, poniéndose de acuerdo sobre que quería ser su pupila.

-Bueno Aurora, que te digo, aquí podría concertar un matrimonio con los jóvenes solteros de mi clan, hay buenos prospecto, espero y no seas muy remilgosa.

- Pero supuesto que no madan, al contrario, lo que más deseo es encontrar un buen hombre, para casarme, sin dejar de mirar a Albert.

-Así, que vas a ser pupila de mi tía, comento Candy.

-Sí, ya es hora de concertar un matrimonio, digo no es que sea vieja, pero, ya llego la hora de hacerlo, si me sigo esperando nadie pedirá mi mano.

-Bueno mi tía, es muy buena concertando matrimonios mírame a mí, que estoy felizmente casado con Candy, y yo era un soltero empedernido, hasta que llego quien robo mi corazón.

Aurora miro a Candy, con desdén- si ya veo, es por eso que quise ponerme en manos de madan Elroy.

-Sí, te pusiste en sus manos no dudo que te concerté un buen matrimonio muy pronto, como casamentera la tía, es muy buena, dijo Candy.

-sabes amor, este viernes voy a ir a Londres, para una negociación, pero voy rápido, no quiero dejarte mucho tiempo, me preocupa que estés sola.

-Pero no estoy sola, además aquí hay mucha gente que me cuidan, no paran de estar detrás de mi cuidándome, los empleados y que decir de Cecil, sobre todo mi tía.

-Sí, hija, si hacemos eso es porque te queremos, además en tu vientre traes a mi nieto.

-Si amor, pero no estoy tranquilo sabiéndote embarazada y yo lejos, me da pesar dejarte, espero terminar esto pronto y dejar claro que no pienso salir más, por lo que resta de tu embarazo.

-Tía, le encargo mucho a Candy.

-No tienes ni que decirlo hijo, sabes que aquí la cuidaremos, además que quiero que veamos los últimos detalles de la habitación del bebe, por cierto, hijo, George, llego te está esperando en tu despacho, trae algunas cosas de América para ti.

-Si tía, la veo en el despacho, quisiera platicar algo muy importante con usted.

-Claro hijo, cuando termines con George, te veo en tu despacho.

-Vamos hija, es hora de tu caminata matutina, nos acompañas Aurora.

-He, no, yo prefiero quedarme, ya no tardan en venir por mí, van a mandar el carruaje.

-Está bien, espero y te mejores.

Aurora, en cuanto vio salir a Elroy con Candy, espero para ver salir a George, del despacho, para entrar.

-Querido, acercándose para abrasarlo.

-Ya te dije que aquí, no, es peligroso.

-Salieron a caminar, entonces ya está todo preparado para vernos este viernes, estaré ansiosa te esperare en la habitación.

-Sí, está bien, solo no digas, ni hagas nada que nos evidencien, por favor.

-Sí, dándole un beso en la comisura de los labios, para salir del despacho, contoneándose, ya el carruaje la estaba esperando.

El vienes, llego Albert, salió de la villa con su maletín, solo se ausentaría un día y se quedaría en un hotel de paso, ya que el viaje seria largo, en la habitación en la cual una mujer lo estaba esperando en una lencería, muy sexy, de acuerdo a la época.

Ella llego, se instaló, pidió una bebida, se metió a la tina para tomar una ducha antes de que Albert, llegara, el olor a lavanda inundaba la habitación.

Se escuchó, el rechinar de la puerta de que alguien, entraba a la habitación.

-Eres tu querido, en un momento salgo.

-Solo carraspeando agh, agh,aagh.

-Toma asiento, las copas de la bebida está en la mesa, ya salgo, te va encantar lo que me puse.

Una figura imponente, estaba esperándola sentándose en un sillón impaciente, solo mirando la hora de que Aurora, saliera de aquel baño.

Continuara….

Bueno chicas, aquí la siguiente entrega de este capítulo, bueno como ven a mi Jeans, con familia muy feliz, pero como siempre la piedra en el zapato, será que si Albert, le será infiel a Candy, bueno eso lo veremos en el próximo Capítulo.

Les recuerdo mi faceboock Karla Andrw, búscame con la foto de Vuélveme a querer, espero sus reviw, saben que los leo y adoro hacerlo.

Las espero en el próximo capítulo ya saben por la XEW, Radio.