Habían pasado casi dos meses, noviembre estaba llegando a su fin. La fecha de entrega del trabajo estaba próxima y Hermione deseaba juntarlo cuanto antes.

-Chris, ¿acabaste ya con tu parte? - preguntó Hermione.

-Sí, ¿por qué no me dais vuestras partes y las uno yo?

-Preferiría revisarlo para ver que vaya congruente.

-No te preocupes, lo haré yo- le aseguró- soy bastante bueno uniendo partes.

-No es que lo dude, pero me gusta revisarlo todo- volvió a insistir Hermione que no se quedaba nada tranquila.

-Tranquila, dos días antes te lo traigo todo hecho- le aseguró.

Hermione no quedó muy tranquila, pero en dos días estaba segura que le daría tiempo. Su parte y la de Draco la conocía, así que solo sería encajar la parte de Chris.

Esa tarde cuando llegó a la mansión de los Malfoy, tenía varias cartas. Una era de Harry y otra era de Ginny. Harry le recrimina que los dejase de lado, que quiere saber más de ella y verla un poco más. Ginny la invitaba en nombre de todos los Weasley a que fuera a pasar unos días a la Madriguera.

Hermione les respondió que estaba muy ocupada con la Academia y que la verían más adelante, pero que no pensaba pasar allí varios días.

Cuando acabó de escribir las cartas, fue a hablar con Draco. Le explicó lo que le había dicho Chris. Él le dijo que no se preocupara. Pero él no se fiaba. Sabía que el chico sentía odio hacia él y todo lo que representaba. No quería meterse en problemas, así que ya pensaría en algo.

Los días habían pasado y Chris había faltado a clase y no le contestaba a las lechuzas de Hermione. Ella no paraba, estaba tan nerviosa, que se movía de un lado a otro, se mordía las uñas y estaba un poco histérica.

-Granger, para ya- le exigió Draco, quien estaba sentado a su lado.

La clase empezaba en cinco minutos y tendrían que darle el trabajo. Pero no habían tenido noticias de su compañero y Hermione creía que no iban a poder entregar el trabajo. Exasperado el chico, por debajo de la mesa, le agarró la rodilla. Ella dio un brinco y se giró a verle.

-Estate quieta.

Ella suspiró.

-Ya es la hora.

Chris entró unos segundos antes de que entrase la profesora. Hermione le lanzó una mirada salvadora. Draco lo analizó. Traía una sonrisa que no le gustaba nada. Hermione le hizo señas para que se sentara a su lado, pero él la ignoró.

-Tienen cinco minutos para entregarme los trabajos. Los grupos que hayan tenido algún problema o incidencia, tienen que comunicármelo ahora.

Hermione se levantó rápidamente y se acercó a Chris. Pero él fue más rápido y se acercó a la profesora.

-Profesora Andrews- la llamó Chris- mi compañera y yo hemos tenido problemas con nuestro compañero. El señor Malfoy, no ha hecho su parte.

-Sea más específico-comentó la profesora mientras seguía recogiendo los demás trabajos.

-Solo tenemos dos tercios del trabajo- comentó Chris.

Draco bajó lentamente las escaleras y se acercó a la profesora.

-Ha estado dos días enfermo y todavía tiene algo de fiebre. No sabe lo que dice. Aquí está el trabajo entero- comentó tranquilamente Draco.

- ¿Hermione tú sabías algo? –preguntó Chris.

Ella estaba tan sorprendida, que no sabía que decir. Estaba analizando los actos de Chris. Lo primero, había decidido unírseles a su grupo por Draco, no por ella. Segundo, pensó en la manera en que había pensado en mortificar al chico. Y tercero, en ningún momento debió pensar en lo importante que era para ella o si lo pensó, dio prioridad a su vendetta personal contra Malfoy.

-Pueden sentarse. Para otra vez, les recomiendo más comunicación- dijo con un tono muy serio y un tanto amenazante.

-Sí, profesora Andrews- contentó Hermione.

Los tres se dirigieron a sus asientos. Estuvieron, en silencio toda la clase. Hermione intentó que se cruzasen sus miradas, pero ambos chicos, la ignoraron. A la salida de clase, desaparecieron rápidamente.

Hermione se quedó para hablar con la profesora.

-No necesito que me aclare nada. Los hechos hablan por sí solos. No tolerare otra situación como esta. Son un grupo, lo que significa que son un conjunto. Una persona no debe cargar con el trabajo de los demás.

-Lo comprendo.

Salió del aula y se apareció en la mansión, buscando al chico. Pero no encontró. Le preguntó al elfo y tampoco sabía nada. Lo espero un poco más de dos horas, hasta que llegó para la cena. Hermione salió a su encuentro.

- ¿Cómo sabías lo de Chris? - preguntó rápidamente.

-Conoces perfectamente las cualidades que representan la casa de Slytherin- le dijo mientras se sacaba la capa.

Hermione sabía perfectamente que los principales rasgos de los Slytherin eran ambición, astucia e ingenio.

-Eso no responde a mi pregunta. Yo también noté que Chris se comportaba raro, pero no sospechaba que nos pudiera hacer eso.

-Todavía sigues siendo demasiado inocente. A pesar de todo lo vivido- le dijo fríamente.

-No soy inocente por no pensar mal de todo el mundo. No todos vamos con las peores intenciones.

-Granger, tú eres una heroína. Yo solo soy un perdedor, un paria, un desecho social y un asesino. A mí me odian, es normal que me espere lo peor- Draco la miro sin ningún sentimiento.

A pesar de todo, Hermione empezaba a olvidarse del pasado del chico. Su universo comenzaba a cerrarse en su relación en la casa y en cierto modo la asustaba. Por culpa de las malas decisiones del chico, el mundo le había dado la espalda.

-Tú eres Draco Malfoy. Tú puedes ser todo lo que quieras. No será fácil, pero…

-Granger, no necesito un discursito motivador. Sé lo que hay y no me importa. Ahora me voy a dormir, que estuve toda la noche con el trabajo.

- ¿Te preparo un baño? - se ofreció. Estaba realmente agradecida por lo que había hecho. A él no le importaba nada la academia, solo quería acceder a la biblioteca.

-Sé abrir un grifo- le dijo con superioridad. Al ver la cara de la chica, añadió- puedes prepararme mañana el desayuno.

Ella le sonrió.

El señor Petiner, era el asesor y el encargado de llevar las cuentas de los Malfoy. Nadie quiso aceptar ese trabajo. Pero él se ofreció por dos motivos, uno era que debido a su poca experiencia como abogado y sus años de pausa laboral habían hecho mella en su currículo. Nadie entendió que tuvo que cuidar a su sobrina. Se había quedado huérfana antes de la guerra, cosa que no daba pena. Si hubiese sido de otra manera, hubiese tenido un buen porvenir. Otro de los motivos fue porque le recordó a él. Un niño echado al mundo con un gran peso sobre sus hombros y con muchas expectativas sobre él. Todo ello sin su consentimiento o sin ponerlo en situación. La diferencia entre ellos era que a él lo habían hecho madurar con su querida sobrina, a Draco el golpe de realidad fue enfrentarse a los pecados de otros.

Ahora que lo veía entrar, lo notaba mucho mejor. Hubo una temporada que temió por su salud. Pero ahora lo veía mucho mejor.

-Buenos días señor Malfoy.

-Buenos días. ¿Qué tiene que contarme?

-Ya conozco a la perfección la ubicación y la delimitación de la parcela. Es más extensa de lo que habíamos previsto. Además, hemos podido restaurar el documento original.

-Perfecto ¿se sabe algo más de la legislación de esa época?

-No. El problema es que el bufete con el que estaba trabajando ha roto el contrato.

Draco puso una mueca, pero rápidamente se puso serio.

-Buscaré otros expertos.

-De acuerdo- repuso Draco.

-Otra cosa, tengo las llaves y las escrituras. El banco me lo ha enviado hoy todo.

-Bien, ¿algo más?

-No.

Ambos se despidieron y Draco fue a clases. Sin darse de cuenta de que le quedaba el desayuno servido en la mesa.

Hermione antes de ir a clase, pasó por la cafetería a por un agua. Hoy había salido temprano. No quería sentirse avergonzada cuando Draco viera el desayuno que le había hecho.

Cogió un agua y cuando iba hacia clases, vio a Draco al fondo tomándose un café. Le sorprendió. Solo tomaba un café por la mañana, lo que significaba que no lo había tomado en la Mansión.

Tan pronto llegó a la mansión, le preguntó al elfo. Este no le quiso confesar, pero al final reconoció que Draco no desayunó. Sentía cierta decepción al ver que después de pelear con el elfo, no había probado nada de lo que le había hecho.

No pudo evitar pensar que se enteró que lo hizo ella sola, y por eso no lo quiso ni probar. Se sintió defraudada. Debido a eso, pensó en que quizá eso era lo mejor debido a que se estaba empezando a encariñar con el chico.

Al llegar a la mansión, cogió algo en las cocinas para cenar y se fue a su cuarto.

Draco llegó tarde y al no ver ninguna luz encendida, se fue a su habitación.

A la mañana siguiente, Hermione estaba acabando de desayunar cuando vio a Draco entrar.

-Buenos días- saludó el chico.

-Buenos días, hoy puedes desayunar tranquilo que yo no he hecho esta comida.

- ¿A qué te refieres? - preguntó sin entender nada.

-A nada. Que aproveche.

Draco se quedó pensativo y llamó al elfo. Le preguntó si sabía que había ocurrido con Hermione y los desayunos. Zoty le contó lo que pasó. Draco torció el gesto y salió hacia clases. No le dio más importancia, no era nada más que un detalle.

(Por motivos logísticos, cambio de fecha de cumpleaños de Hermione)

Hoy era diecisiete de diciembre, en dos días era el cumpleaños de Hermione. Estaba preocupada por lo que sus amigos estuvieran preparando. Ginny le había pedido que fuera ese día a comer a la Madriguera con toda la familia. Espera en que no metiera la pata, no quería que sus amigos sospecharan. Hasta ahora había conseguido que siguiese oculto su secreto y esperaba que fuese así.

-Granger- la llamó Malfoy antes de que se fuera para la universidad.

- ¿Qué ocurre?

- ¿Por qué me evitas?

-No lo hago solo que últimamente estoy muy liada.

- ¿Con qué?

-Dentro de dos días es mi cumpleaños y mis amigos me han invitado a una comida en la madriguera. Quiero tener todo controlado. He estado apuntando varios temas de los que hablar, como las asignaturas que tengo, mis compañeros, los profesores… También que preguntarles a ellos. No quiero meter la pata. Y después están las clases y que los exámenes se acercan.

El chico se rio, se estaba ahogando en un vaso de agua. Para los exámenes aún faltaban meses y con la manada de Weasley que existían estaba seguro que apenas iba a tener un momento para poder hablar.

- ¿Es eso lo único que te preocupa? - insistió el chico.

-Sí. Además, no te preocupes no somos amigos para que tengas que aguantar mis penas.

Eso no se lo esperaba. No contaba con que la chica le iba a dar ese corte. Antes de que pudiera recuperarse de la impresión, la chica se había ido.

Decidió que le dio una oportunidad para expresarse libremente, sino quería contar con él, era problema de ella. Se fue a sus clases. Eso sí, esta noche le recordaría porque estaba en su casa.

Cuando llegó de clases, Hermione se fue a su habitación y encima de su cama vio una nota flotando en el aire. La cogió y la leyó:

Ven a mi habitación en cuanto llegues. Ya sabes para qué.

No me hagas esperar.

D.M.