Te lo ruego...Libérame
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.Capítulo: veinte
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¡Holaaa!
¡Mi Edward perdido volvió!
Gracias a las dos personas que me ayudaron con el capítulo, se los agradezco un montón.
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Desperté al sentir una brisa golpear mi cuerpo, al mirar a mi alrededor, la oscuridad volvía a rodearme.
Me levanté aun sintiendo mi cuerpo pesado y la respiración agitada, ¿porque me encontraba aquí? Hasta hace unas horas había estado junto a Bella. ¿Dónde estaba ella ahora? Una pequeña luz iba acercándose cada vez más a mí, una figurilla un poco diminuta por la distancia no sabía distinguir muy bien, pero se trataba de una… ¿mariposa dorada? ¿Sumergido en otro sueño?
Finalmente había estado con Bella, la tenía nuevamente conmigo, ¿porque estos sueños ahora?
Caminé, avancé, paso tras paso. intentaba saber qué era lo que quería mostrarme en esta ocasión, con cada distancia que acortaba, sentía que mi respiración se volvía más pesada.
La mariposa nunca se acercó y por más que quería alcanzarla más se alejaba de mí.
—¿Que diablos quieres de mí? —exclame a la nada con frustración.
Un enojo iba creciendo en mi interior y de repente… la maldita mariposa apareció frente a mí. La oscuridad se iba desvaneciendo a mi alrededor, para dejar la imagen de una mujer en medio de un lago, me acerqué, quitando todo el peso que sentía y el cansancio en mi pecho, había una necesidad extraña por verla por estar con ella.
Una voz dentro de mí gritaba el nombre de ella, pero no podía ser ella ¿o sí?
Llegué a la orilla, si diera un paso más, estaría dentro del agua fría; pero mi cuerpo al último momento no respondió.
La mariposa voló a mi lado y se alejó haciendo un camino imaginario hacia la mujer, su largo cabello castaño caía sobre sus hombros, el vestido blanco que cubría su cuerpo se veía rasgado y lleno de un color rojo carmesí, sus muñecas estaban aprisionadas con una pesada cadena que caían al lago y se perdían dentro de él.
¿Quién eres? Pregunté dentro de mí sin poder dejar salir las palabras, y como si ella hubiera escuchado mis pensamientos su cabeza se elevó dejando ver su rostro.
Mi corazón latió y mis rodillas cedieron cayendo al suelo, el dolor en mi pecho fue incesante y persistente.
—Bella...—dije con todo mi corazón.
Quería estar junto a ella, pero mi cuerpo no obedecía.
La mariposa se posó en su cabello y heridas empezaron a aparecer en su piel y la sangre que brotó de ellas, se deslizó terminando de manchar su vestido y tiñendo el agua de rojo.
—¡No! —grite, pero no había nadie más allí que la soledad inmensa que nos rodeaba.
Luché por moverme y salir corriendo hacia ella, pero fue imposible.
—Salva a Bella— supliqué —Ella es lo único que hace que mi vida tenga una razón.
La mariposa dorada aleteo sus alas y Bella me miró con sus hermosos ojos verdes.
—Te amo Edward...siempre recuérdalo— escuché apenas su dulce y triste voz, y una lágrima cayó por su mejilla y las cadenas se fueron hundiendo poco a poco arrastrándola a ella.
—No — mi mente empezó a gritar, pero al mismo tiempo todo empezó a volverse nuevamente oscuro, impidiéndome seguir viendo a Bella.
—No —protesté —Maldita sea ¡no te la lleves! —grite con desesperación.
De repente un sonido extraño me hizo cerrar mis ojos y al abrirlos nuevamente los rayos del sol me desorientaron, haciéndome levantar de un solo golpe.
Observé a todos lados sin reconocer por varios minutos donde me encontraba, el sonido de mi celular me hizo buscarlo como loco, pero aún me sentía sumergido en ese abismo confuso de mis pesadillas.
—¿Dónde diablo está? — busqué hasta que pude distinguir un objeto negro sobre la mesita de noche junto a la cama de sábanas blancas con rosado, lo tomé y al instante contesté.
—¿Que? — pregunte enojado.
—Edward ¿dónde estás? — la voz de Jacob al otro lado de la línea me fue despertando de mi confusión e imágenes de la noche anterior y de Bella junto a mi fueron apareciendo.
—Dentro de una hora vienes a recogerme, estoy en la antigua mansión de los Swan— colgué, no quería hablar, solo quería saber dónde diablos estaba Isabella.
Me vestí y busqué, pero no la encontré; como era de esperar otra vez ella se había marchado dejándome nuevamente sólo.
—¡Maldita sea! —repetí una y otra vez mientras golpeaba la pared con frustración —¿Otra vez? ¿Hasta cuándo seguirás alejándome de ti?
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Una hora después salí de la casa y vi mi coche estacionado enfrente, y a Jacob detrás con un mercedes negro esperándome.
—No te ves bien— fue su saludo, yo solo lo ignoré.
—Haz que vengan a recoger el coche, no tengo ganas de manejar.
Ambos entramos al carro y rápidamente, Jacob se puso en marcha sin decir ni una sola palabra, por la ventana veía las calles repletas de personas desconocidas para mí, sin tener ningún valor significativo, sólo había una persona que me interesaba y después de haberla tenido la noche anterior solo se había esfumado sin dejar ni una maldita nota, ahora no sabía si aún seguía en Londres o ya se habría marchado a Hong Kong, nuevamente me encontraba a la deriva como al principio, sólo que esta vez, imágenes de Bella en mis brazos mientras la hacía mía, se volvían más vividos y mi cuerpo reaccionaba automáticamente necesitándola.
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Entre a mi oficina cerrando la puerta bruscamente detrás de mí, los papeles se apilaban sobre mi escritorio y la inmensa y brillante ciudad de Londres se imponía frentes a mí iluminada por el fuerte sol del mediodía.
Unos pequeños golpes en la puerta interrumpieron mi silencio y con voz fría dije— Adelante.
—Señor Edward, quería confirmar la reunión de esta tarde con los ejecutivos. ¿Se realizará? —Natasha dijo tímidamente sabiendo perfectamente que no estaba de buen humor.
Por un momento quise posponerla, pero pronto regresaría a Hong Kong y no estaba muy seguro de cuándo volvería a estar en Inglaterra otra vez.
—Sí, es más, informales que dentro de diez minutos los quiero en la sala de reuniones con todos los datos de las nuevas alianzas con los bancos de Santis y los hoteles. No quiero errores, adviérteles eso específicamente.
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Me recosté sobre la silla y un suspiro escapo de mis labios con pesar, había sido un largo día y muy ocupado; aún me faltaba que revisar muchos documentos y dejar otras cosas en orden antes de irme, y constantemente perdía mi concentración y ese había sido mi peor problema.
La puerta se abrió de repente y Jacob entró cerrándola detrás de sí, se acercó para sentarse frente a mí con una cara de pocos amigos. No se lo había puesto fácil, creo que había sido su peor día.
—¿Dime? —pregunté sin esperar nada interesante en su información.
—Tong Seng no está en Hong Kong se ha movido a Singapur, según las investigaciones se encuentra haciendo unos negocios "legales" allí. —la ironía en su antepenúltima frase me hizo reír.
—¿Que de legal podría tener ese anciano? —pregunté con desdén.
—Necesita algo con que cubrir sus muertes y su vida sucia. Hay algo más...—se detuvo e hizo que mi atención se alejara de los documentos que estaba revisando y lo miré con el ceño fruncido por su suspenso.
—Ella sigue aquí, o seguía aquí hasta hace unas horas, ya que un avión particular acaba de despegar del aeropuerto internacional hacia Hong Kong; para ser especificó salió hace una hora.
La primera sonrisa de alegría se formó en mi rostro y no pude evitarlo, saber de ella me hacía no sentirme totalmente perdido.
—Pero...—continuó Jacob sin mucho humor—creó… no— rectificó —estoy totalmente seguro que ella vino aquí con un solo propósito, hay una muerte que se dio a conocer esta mañana de la cual todo Londres ha sido conmocionado.
—¿De que estas hablando? — cuestioné.
—¿No has visto las noticias?
Negué con mi cabeza y afirme—No, mi cabeza ha sido un problema este día, tanto que me sumergí en el trabajo y aun así me desconcentre por momentos.
—No deberías darte el lujo de olvidar los enemigos que tienes a tu alrededor.
—¿Dilo de una vez, no estoy para regaños y misterios, escúpelo dime a quien mató Isabella en esta ocasión? —dije enfadado, no necesitaba que él me recordará que este era un campo de batalla y que no debía descuidarme, si no, mi cabeza sería la noticia de los periódicos y noticieros en cualquier momento.
—Claire Staton— dijo y creí haber escuchado mal.
—Repítelo¡
—Su cuerpo fue encontrado en su casa de Kingston Hill, específicamente en su habitación. Por lo impecable de su homicidio diría que el trabajo es profesional como se esperaría de ella, sin ninguna huella ni errores, las autoridades locales no tienen idea de quien lo hizo.
Ravenswood House la mansión donde la familia Staton vivía, se había convertido en el escenario que Tong Seng había elegido para cobrar el favor que le había pedido a mi ex prometida y ella había fallado totalmente.
Un recuerdo vino a mi mente de la conversación que Bella había sacado de Claire cuando fuimos a cenar al restaurante.
¿Y no sabes cómo lograron volver de esa crisis sin perder su compañía?
No, nunca me molesté en averiguar y conectar alguna relación entre Tong Seng y ella, y ese… había sido mi error.
Es porque nunca lo creí posible…
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Miré el reloj de mi muñeca y ya era muy tarde, faltaban pocos minutos para la medianoche; salí de la oficina muy cansado y a la vez muy pensativo con la muerte de Claire, mi cabeza intentaba recrear como Bella era capaz de matar a sus víctimas sin sentir una pequeña compasión por ellos, me imaginaba que Claire debía de haberse sentido muy asustada en todo momento.
Caminé hasta el estacionamiento y al llegar a mi Aston Martín abrí la puerta, pero me detuve al tener la extraña sensación de que alguien me observaba, intenté no tomarle tanta importancia y me subí, rápidamente me puse en marcha y salí al frío clima de Londres.
Descansaría parte de la mañana para luego marcharme de Inglaterra y volver a Hong Kong, sería un viaje tranquilo pero agotador, por ello había insistido a Jacob que se marchará antes para que pudiera descansar un poco, se había negado testarudamente al principio, pero no le quedó otra opción que obedecer mi orden.
Las calles se encontraban solas; tener esa paz era tranquilizador para mí, de repente la imagen de ella ocupó mi pensamiento, deseaba verla y poder abrazarla, los pequeños momentos que pasaba con Bella me eran tan cortos que fácilmente la anhelaba con el pasar de los minutos.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de mi celular, presioné el botón de mi auricular y contesté.
—Hola.
Nadie respondió. No tenía tiempo para jugar con quien estuviera haciendo esta broma, al momento que iba a colgar, escuché la voz de Aro.
—Ya no he sabido nada de ti Edward.
Este bastardo tenía la osadía de molestarme cuando no estaba de ánimos.
Fije la mirada al frente y cuando el semáforo se puso en verde continúe, me encontraba a una cuadra de mi apartamento, pero todo pasó demasiado rápido, mi voz se cortó y ya no pude contestar.
El impacto llegó desde el costado izquierdo del copiloto.
El coche salió de la nada en el cruce y me pegó con la parte delantera, al instante intenté no perder el control y como pude hice maniobras con el volante, pero al final no pude evitar que el carro chocará con el alumbrado de la calle y quedará justo de mi lado, sentí el golpe en mi cabeza y en el costado derecho de mi cuerpo golpeándome el brazo y parte de la costilla.
Un líquido caliente empezó a caer sobre mi mejilla y debía ser un golpe en la cabeza que había sido roto en el proceso.
Llevé la mirada al parabrisas y me pareció haber visto la figura de una persona aproximándose, y hasta ese momento me di cuenta que la voz en mi auricular había colgado.
—Maldito Aro —pude pronunciar antes de que cerrara los ojos y me desvaneciera en un sueño tan profundo del cual no quería despertar.
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¿Accidente? Esas son las casualidades que cualquier persona puede tener, ¿No creen?
Mmm, ¿Bella que sucederá contigo? Que nos deparará el cruel destino.
¿Lograran ser felices o el mal triunfará?
