Despedida

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Mientras un vacío en su interior se apoderaba de la poca cordura que aún perduraba, sus pensamientos una y otra vez se relacionaban con el reciente encuentro.

Podía sentir como sus músculos aún latían producto de lo alterada de su circulación sanguínea. Sus venas inflamadas denotaban el ímpetu en su corazón; carcomido por su consciencia en lo que parecía un eterno va y ven de ideas desastrosas que combinaban perfectamente con lo errático de su camino recorrido durante los últimos meses. En retrospección se sentía culpable por lo ocurrido, responsable por el daño causado y absolutamente fuera de sus cabales. Sin embargo, por fuera su aspecto no demostraba tal caos, no al menos para quienes podían observarlo sin traspasar los límites de la confianza.

No se arrepentía por aquel golpe bien dado, Amai se había interpuesto frente a Sakura sin la mínima contemplación, con el auto infundado derecho de propiedad, cuando ni él mismo osaba aseverar que Sakura le había pertenecido realmente, inconsciente sobre su pesar e irrespetuoso frente a su situación, le pareció que Amai no merecía lastima alguna, Sasuke ciertamente había cometido errores en su vida, pero aquel no era uno de ellos, aún pese a lo incorrecto que considerara evidenciar una perdida de autocontrol impropia en su persona, una parte de él había disfrutado dejar caer todo el peso de su enfado acumulado desde la noche anterior en aquel infortunado médico; Sasuke lo sabía muy bien, tal vez el castaño realmente se preocupaba por Sakura, sin embargo aquello solo era atribuible a una razón, o al aprecio desmesurado por una paciente recién conocida o los simples deseos de continuar en contacto para llevarla a la cama. Una lamentable conjetura que no estaba dispuesto a dejar pasar por alto.

Apoyó su mano sobre la pared y reposo en ella todo el peso de su cuerpo, con el brazo en extensión dejó caer su mirada a los mosaicos del suelo. Su cabello, más largo de lo acostumbrado, caía ocultando su rostro mientras su vista perdida en las baldosas, traspasando el pulcro escenario bajo sus pies; No fue capaz de notar una presencia masculina a su lado hasta cuando éste se hubo apoyado en la pared y cruzado los brazos sobre su pecho, recién entonces el Uchiha reaccionó de su interfaz de pensamientos para volver a la realidad.

- Reconozco que lo merecía - habló el hombre a su lado.

Sasuke se mantuvo en silencio sin levantar la mirada.

- No debí entrometerme en sus asuntos – continuó el castaño- más aún mentí...

Ante lo confesado el pelinegro elevó el ónix de su mirada chocando frente a frente con el negro en los ojos provenientes del hombre a junto.

- En algún momento consideré a Sakura como algo más que una paciente o posible amiga. - habló sin retirar su mirada mientras Sasuke se erguía completamente manteniendo absoluto silencio, esta vez dispuesto a prestar completa atención- la verdad Sakura es hermosa, la mujer más inteligente y fuerte que conoceré en mi vida ... pero eso, intuyo que ya lo sabes… - calló negando con la cabeza- no me puedes culpar por intentarlo.

- A qué quieres llegar - interrumpió el Uchiha en un tono que pareció más bien un gruñido.

- Eres un ninja de elite y te has rebajado a golpearme solo por interponerme entre ustedes - habló el médico soltando una risa, la cual solo reflejaba los nervios en su interior- yo no podría competir contra ese espectáculo de supremacía.

Sasuke desvió su mirada girando la cabeza hacia el pasillo mientras con su mano empuñada intentaba contener el apetito por romperle la cara.

- ¿Competir? - cuestionó Sasuke.

- Si ella se mantiene a tu lado es porque definitivamente no existe nada en lo que podría superarte - habló Amai interrumpiendo el hilo de pensamiento en el Uchiha.

El pelinegro sonrió irónico ante lo oído.

- Mantenerse a mi lado... - repitió sasuke con sorna ante lo irónico que le parecía aquel comentario.

Amai calló durante unos segundos.

- pensé que Sakura estaba sola y por eso he tenido la constante necesidad de acompañarla y esperar su recuperación, quisiera reunirme con ella fuera de este Hospital, hacerla sonreír...- relató Amai haciendo uso de su valentía

El rostro de sasuke por primera vez evidenció una fractura demostrando desconcierto. Su mente rápidamente ideó las mil maneras en que un hombre como Amai podría satisfacer a la pelirosa. Sin embargo rápidamente recuperó su inminente seriedad y volvió a callar absolutamente hermético.

- haces bien en permanecer aquí. Lamento mucho vuestra pérdida. - concluyó el castaño antes de girarse para continuar su camino por el pasillo.

- Amai - llamó el Uchiha- me importa una mierda tu buena intención, no te quiero volver a ver cerca de Sakura. - ordenó elevando el tono de su voz a lo que el castaño asintió con similar seriedad.

- Ya lo sé -susurró bajando la mirada antes de continuar con su camino.

Sasuke lo observó alejarse, notando como el hombre aún llevaba colgando desinteresadamente sus ropas con una actitud que le pareció lenta y sosa, distinto a lo que pudo observar dentro del cuarto de hospital. Imaginó cuantos hombres como aquel intentaron traspasar las barreras para alcanzar la intimidad de su mujer, habían sido 10 años alejados y podría apostar que aquel médico solo era uno de tantos. Se sintió revelando un acontecimiento, en todo ese tiempo no había sopesado realmente la posibilidad de Sakura siendo atraída por hombres más normales que él, hombres dispuestos a todo por gozar a la pelirosa y que ante su simple existencia como un ente en la vida de la chica, no se atrevieron a siquiera intentar llegar más allá, el símbolo Uchiha había florecido en las ropas de Sakura sirviendo de muralla contra las insinuaciones, pero allí en el país del Rayo, la mujer con vestimenta de Hospital y sin un hombre a su lado había sido una carnada hermosa y disponible.

Viajar hasta aquel lugar había sido su mejor decisión hasta el momento.

Bajo ese pensar comprendió que nadie merecía realmente a la pelirosa, un hombre cobarde jamás estaría a la altura de Sakura, aunque debía reconocer el ímpetu inicial con el cual Amai lo había enfrentado aún consciente de su inminente desventaja.

¿Debía acaso el mismo considerarse cobarde por no poder ser sincero respecto a Mío?, dedujo nuevamente que a ciencia cierta nunca la había merecido, sin embargo ya no estaba dispuesto a dejarla ir, no después de tener claridad respecto a las intenciones de otros hombres, no después de evidenciar lo que a veces obviaba, Sakura era sin duda mejor de lo que él jamás podría imaginar.

En ese preciso instante se sintió ajeno, parte de aquel acúmulo de hombres para los cuales la pelirosa resultaba inalcanzable, un lugar en el que no se sentía cómodo, un lugar al que nunca había pertenecido y al que no deseaba permanecer. Porque desde esa vereda solo la observaban, deseándola en cuerpo y alma, necesitando su felicidad como si de ello dependiera su vida. Después de todo no podía culpar a Amai, Sakura podía trastornar los pensamientos inculcados más profundos en un hombre, haciéndolo desear detener el tiempo y cruzar la línea hasta la calidez de su cercanía.

Junto a sus pensamientos se instauró la necesidad de ser acunado en sus brazos. Deseo regresar a aquella tercera mañana después de su llegada a Konoha, aquel día en el que sin demoras ni ceremonias la atrajo contra su cuerpo dejando el pasado en los restos de sus ropas esparcidas por la habitación, quitándose con cada prenda los segundos alejados, retrocediendo en el tiempo hasta su viaje juntos, regresando a cuando era solo un niño tanteando los terrenos del amor correspondido, a cuando hundido entre el hueco entre sus pechos inhaló por primera vez en años una bocana de aire verdadero.

Actuaría como lo haría dentro del mundo Shinobi, aquel en el cual los sentimientos certeros no permitían tonos grises, el abanico de posibilidad en los cuales podría salir de ese Hospital sin la pelirosa se cerraba para la resolución de un blanco o negro.

Se giró caminando a paso lento hasta la habitación de Sakura, con un nuevo ideal en el cual sus términos trabajaban frente a escenarios decisivos, donde la resolución era concisa y certera.

Abrió la puerta lentamente, la habitación se encontraba en penumbras solo iluminada por la tenue luz de la ventana y una ampolleta fría proveniente de una lámpara de hospital a un lado de la cama, el ambiente le pareció azul y frío, carente de calidez, impropio para la mujer que acurrucada en posición fetal intentaba parecer dormida; cerró la puerta tras de sí y apoyó su espalda en ésta, cauteloso, tal vez ligeramente temeroso, en ese instante no era su vida la que estaba en juego, tal vez dar la vida y morir a sangre fría resultaba más tentador que enfrentarse a la desilusión de perder a quien amaba simplemente por la falta de sinceridad y las malas decisiones.

Permaneció allí inmóvil observándola durante lo que le parecieron minutos eternos. Observó por la ventana la noche, tan propia del país del rayo, tan propia de la aldea de la nube, una aldea que irónicamente conocía bastante bien, no podía ser de otra forma, aquel era su elemento, tal vez por eso sus máximos errores los cometió con los pies sobre esa tierra, pateando el polvo bajo aquella luna que esa noche brillaba despejada, sin rastros de las características nubes y turbulencias producidas por el relámpago siempre dispuesto a dejarse ver ante el mínimo estímulo.

Exhalo antes de dirigir sus pasos hasta la camilla, una vez allí noto como la chica luchaba con todo su esfuerzo por mantener los ojos cerrados, cubierta hasta la nariz le resultaba intensamente indefensa y pequeña.

Se quitó su pesada capa y el armamento ninja que poseía bajo ella, dejó sobre la mesita del velador pergaminos y su katana apoyada contra la pared; se observó a sí mismo vestido con una ropa Ninja de descanso similar a la que traía Amai. Llevó su mano hacia el muñón que poseía de aquel brazo perdido en el pasado y se sentó en la cama sin saber realmente qué decir; se inclinó hacia adelante entrecerrando los ojos, Sakura no dormía, era un hecho, sin embargo no podía plantearse frente a ella sin tener la clara intención de ser asertivo en sus palabras y no volver a caer en arrebatos innecesarios.

- ¿Quien te lo dijo? - cuestionó Sakura arrancándolo de su introspección.

- Eso no importa realmente -habló sasuke intentando mesurar su tono.

- ¿Ha sido Naruto? - cuestionó nuevamente la pelirosa

Sasuke calló consciente de sus palabras.

- Mio fue dada de alta - soltó logrando que Sakura abriera los ojos ante lo repentino de la confesión- me habló sobre la posibilidad de que te encontraras entre los heridos en un accidente.

- ¿Como lo supo? - preguntó la mujer sentándose en la cama- ¿te has reunido con ella ?

Sasuke se giró para mirar a la pelirosa a los ojos.

- escuchó a las enfermeras hablar al respecto - respondió monótono- y no me he reunido con ella. Hace dos noches tocó la puerta de nuestra casa.

- ¿Sarada estaba allí? - continuó con el interrogatorio interrumpiendo al hombre.

Sasuke arrugó su entrecejo intentando no volver a caer en discusiones.

- Eso no tiene importancia, Sarada está bien - concluyó el pelinegro

- ¿Han hablado? - insistió Sakura- esa mujer está en Konoha y Sarada está sola.

El Uchiha bufó.

- Sakura, Sarada ya no es un niña - concluyó el pelinegro.

La mujer intentó protestar pero optó por recostarse nuevamente sobre la cama y relajar su postura.

- No quiero que Sarada note que nuestras discusiones tienen que ver con Mío- susurró la pelirosa

Sasuke observo fijamente a la mujer mientras ésta cubría la mitad de su rostro con la ropa de cama.

- Sarada puede entender que durante este tiempo han habido personas interesadas en nosotros - habló sasuke - Amai, por ejemplo.

- No hables de Amai, no fue correcto que hayas reaccionar así - espetó Sakura

- Quiero decir que fue mi error lo que ocurrió con Mío, haberlo ocultado y que hayas escapado de mi lado... ha sido por mi responsabilidad que estés aquí hoy. - confesó en lo que sonó a un ronroneo ya al límite del arrepentimiento por haber desviado la conversación de lo importante- no es por Mio, no es por Amai… esto se trata de nosotros y en este momento se trata de lo ocurrido en ese incendio.

Sakura tragó saliva y cerró los ojos ahogando la angustia inaplazable.

- Sobre estimé mis habilidades, ese es un error que no debería perjudicar a nadie más que a mí, sin embargo en este caso ha sido fatal ... - susurró la pelirosa con ambas manos abrazando su vientre

Sasuke mantuvo silencio sin dejar de observarla.

- Si me lo hubieses dicho antes...hace un mes, hace una semana...- habló el Uchiha.

- Solo recalcas mi culpa al decir esto... – espetó la mujer

- no – interrumpió Sasuke- si me lo hubieses dicho jamás te habría dejado salir de Konoha, ni una hora, ni un minuto... su existencia hubiese sido una razón más para amarte…

La mujer palideció ahogando vanamente las lágrimas ya expuestas.

- A tu lado es donde pertenezco –sentenció Sasuke- si decides permanecer aquí o regresar a Konoha, allí estaré, lo quieras o no, porque jamás te volveré a perder de vista.

Sakura cerró los ojos ya sin contener la agonía, luchando contra el deseo imperioso de lanzarse sobre sus brazos y dejarse acariciar, deseando ser cuidada y protegida. Ya no quería más lamentaciones, ya no necesitaba más angustia, por una vez simplemente quería que su vida juntos sea tan normal como la del resto de sus compañeros.

Pero no, no sucumbiría a lo tentador del panorama. Abrió los ojos para observarlo entre la cascada que nublaba su vista, se veía encantador, combinando con aquella tenue penumbra, parecía un ángel salido desde las mismas tinieblas, sugestivo más aún después de lo confesado.

- ¿Sólo así... tan simplemente me estás perdonando por la muerte de nuestro hijo ? … -susurró la pelirosa sopesando sus palabras silaba por silaba.

El rostro de Sasuke formó una mueca de disgusto mezclado con tristeza.

- Estuve meditando al respecto, pensando en mi propia responsabilidad, en lo errado y poco concluyente que me comporte respecto a Mio, debí alejarla de nosotros. – confesó sin apartar su mirada de la mujer frente a él- habría evitado todo esto.

- Sasuke… - exhaló la mujer- … no te lo imaginas. – soltó mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas- ¿Cómo podías ser el culpable si no lo sabías?

Sasuke desvió su vista reflejando indignación en su mirada.

- Porque no lo ví… no fui capaz de verlo estando frente a ti… y sabes, ¿puedes entender para mi lo frustrante que es no poder ver algo de esta magnitud? – confesó avergonzado.

Sakura comprendió como el orgullo del pelinegro caía a sus pies, no lo había pensado de esa forma, Sasuke podía observar todo a su al rededor, tenía los poderes oculares para mirar más allá, sin embargo no le había prestado la atención necesaria como para evidenciar a simple vista lo avanzado de su embarazo. Aquello era sin duda un golpe en el estómago para el usuario del Sharingan.

- Si pudiera… si tan solo pudiera arreglar todo esto – soltó la pelirosa apretando los dientes.

El hombre se giró recostando su espalda en el respaldo de la camilla con sus pies aún colgando del borde de la cama, incapaz de actuar efectivamente para calmar el dolor en Sakura solo atinó a observar mientras se hundía en la culpa; negó con la cabeza y exhaló audiblemente.

- Lo solucionaré – decretó el pelinegro logrando sorprender a Sakura- todo estará bien, te lo prometo. – habló con un tono de seguridad que carcomió cada tejido en el cuerpo de la pelirosa retumbando profundamente en su interior- permaneceré en Konoha, hablaré con Mio, estaré a tu lado…superaremos esto juntos.

Se observaron fijamente durante unos instantes eternos de completa complicidad. Hasta que de pronto Sakura extendió su mano sin despegar su mirada del hombre frente a ella.

- Ven – llamó en un susurro- creo que podremos hacer una tregua en este momento…

Sasuke tardó unos segundos en reaccionar antes de posicionar su mano sobre la suave tés extendida frente a él.

La cogió con dulzura hasta sentir como la pelirosa lo atraía hacia ella obligándolo a recostarse a su lado. El hombre lo deseaba, necesitaba ese contacto, abrazarla hasta calmar su llanto, hasta que las heridas de ambos sanaran y pudieran sopesar su pérdida unidos, como debió ser desde un comienzo.

- No te he perdonado Sasuke – susurró la mujer apoyándose suavemente sobre el macizo torso del pelinegro- pero en este instante… no te puedo dejar ajeno a mi dolor.

- Debes saber que no siento lo que ha pasado con Amai ni lamento lo que he dicho - comentó Sasuke esclareciendo las cosas antes de continuar.

- Lo sé - susurró la pelirosa.

- Pero sí lamentó todo lo que ha causado mi actitud frente a Mío - susurró mientras se acercaba a la chica.

- No hablemos de ella por favor - habló la pelirosa ahogando un suspiro.

El hombre cerró los ojos dispuesto a ser tan confortable como fuera posible. Deslizó su mano hasta la cintura de su mujer y la acarició suavemente con su pulgar, una y otra vez hasta que sintió humedecido su pecho, la chica lloraba silenciosa, mientras su cuerpo temblaba bajo su tacto. Aquello lo estremeció, él también sentía aquel vacío, un sentimiento de pérdida que en un pasado juró no volver a experimentar, porque la sola existencia de aquel pequeño había sido suficiente para pertenecer a su pequeña familia, para pertenecer y ocupar un lugar imborrable en su corazón.

La apretó más contra su cuerpo y apoyó su barbilla sobre la frente de la pelirosa acortando el espacio entre sus cuerpos. Allí estaba para ella, por ambos, porque no existía lugar alguno donde importara su humanidad más que allí, a su lado, reconfortando y cuidando su sueño, aunque ello sólo significara una tregua.

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La luz del sol traspasó los ventanales hasta alcanzar los pies de la camilla, ambos dormidos solo despertaron cuando la puerta de la habitación se abrió dando paso a la ronda matutina.

- Podemos regresar en otro momento – señaló una enfermera al notar el desconcierto en Sakura quien aún no sopesaba lo ocurrido durante la noche anterior.

La pelirosa se encontraba recostada sobre Sasuke, él semisentado apoyaba su espalda en el respaldo mientras la abrazaba. Ambos se removieron de sus puestos ante la intromisión del personal médico.

- No hay problema, está bien – habló Sasuke antes de frotar su rostro para levantarse de la camilla.

Tomó sus pertenencias desde la mesita junto a la cama bajo la atenta mirada de las mujeres allí presentes.

Parecía encantador, recién despertado con su cabello revuelto ya no se veía tan serio ni intimidante, más aún después de la postal en la que se encontraba junto a Sakura, simplemente, a excepción de su Rinnegan, asimilaba un extraño atractivo diferente a los hombres que residían en el país del rayo.

Sakura observó a las mujeres percatandose de su comportamiento, sin dar paso a los celos dirigió su mirada hacia el hombre junto a ella siguiendo sus pasos mientras este se arreglaba, entonces fue capaz de notar la situación que mantenía embobadas a las espectadoras. Sasuke parecía un poema, su rostro relajado se desenmascaraba de su seriedad habitual, si su intención era blanquear la mala reputación que tenían de él en aquel país, la pelirosa pensó que al menos lo lograría en las mujeres a su alrededor.

Tomó sus pertenencias y salió de la habitación no sin antes girarse hacia Sakura para observar cómo ésta se removía incómoda ante la atenta mirada de sus espectadores.

- no iré muy lejos - aseguró el pelinegro.

La pelirosa asintió con la cabeza antes de girarse hacia la ventana, avergonzada por la situación y el amable comportamiento del Uchiha. Por supuesto, el jamás era tosco en su actuar, sin embargo públicamente siempre mantenían cierta distancia al menos en la calidad de sus miradas. Aquello coloreó sus mejillas, más aún tras observar la apariencia del muchacho.

De pronto Amai irrumpió en la habitación a paso acelerado.

- disculpen el retraso - habló rápidamente quedando estancado ante lo observado.

Sasuke continuó su camino fuera de la habitación, su apacible rostro demostraba el menor interés en la presencia del recién llegado; por su parte el castaño descolocado ante la indiferencia, se percató del sonrojo en el rostro de la pelirosa, analizando la situación; En cuanto hubo sentido que la puerta se cerraba tras él no dudó en dejar caer sus brazos comprendiendo que en aquella habitación Sasuke y Sakura habían pasado la noche juntos.

- Amai - saludó Sakura algo perturbada recordando el incidente de la noche anterior

- Sakura, te ves más repuesta - comentó el médico tras unos minutos mientras completaba la ficha clínica.

- En realidad sabes que ya no es necesario que me evalúen día a día ¿verdad? - soltó Sakura intentando sonar amable.

Amai la observó despegando su vista de la carpeta en sus manos.

- si. - respondió fríamente.

Las enfermeras se retiraron de la habitación una vez hubieron registrado los signos vitales, avergonzadas por su actitud ante el Uchiha.

- ¿te irás hoy? - cuestionó Amai con ambas manos dentro de su delantal y la carpeta bajo el brazo.

La pelirosa respiro profundo entendiendo lo imposible de obviar la complicidad que había nacido entre ellos.

- Tal vez - respondió - no lo sé…

El castaño arrugó su entrecejo girándose indignado hacia la puerta de la habitación.

- Siempre tuve dudas sobre qué los unía, por qué una mujer como tú permanecía martirizada junto a este tipo, pero.. ahora lo puedo ver. El te ama. - habló deteniéndose en el camino hacia el pomo de la puerta.

Sakura sorprendida arrugó las sábanas bajo sus manos apretándolas contra sus palmas.

- ¿por qué dices esto? - cuestionó la mujer

- Porque ayer lo he sacado de sus cabales anteponiéndome en su camino, y le he confesado lo mucho que me atraes de todas las formas posibles...- habló avergonzado- y hoy… hoy él ha pasado de mi sin siquiera considerarme un contrincante digno cuando te puedo asegurar por dentro solo me desea partir la cara.

La chica enmudeció relajando nuevamente sus manos.

- no sé qué habrá hecho para herir tus sentimientos, pero si hasta yo puedo ver su arrepentimiento, siendo que él no es de mi agrado, es porque deberías comenzar a ajustar tu enfoque. - soltó notablemente nervioso.

- ¿pero quien te crees… - cuestionó la pelirosa destapando sus piernas para bajar de la camilla.

- Sakura, sentir que pierdes el amor de la mujer que amas solo por malos entendidos no debe ser mucho mejor que verla fallecer en tus brazos. - soltó tras exhalar fuertemente.

Un silencio incómodo congeló sus movimientos durante lo que pareció una eternidad.

- Ha sido un gusto conocerte Amai. - habló Sakura en un tono calmado comprendiendo que aquel momento sería posiblemente el último en que se verían a solas.

- Lo mismo digo Sakura-san. - replicó el castaño tras una leve reverencia - ha sido un completo gusto, que tengan buen viaje de regreso a Konoha - agregó antes de abandonar el cuarto.

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