NT: ¡Hola! Varias cosas que decir antes del capítulo.

1.- Tal y como prometí en mi página de Facebook, estaré publicando cinco capítulos nuevos de esta historia durante el transcurso de la semana. ¡Gracias por los "me encanta"!

2.- Por si no lo sabíais, también estoy en Wattpad bajo el user de "Cristy811994". Lo comento porque hubo un pequeño malentendido hace unos días.

3.- En España estamos en estado de alerta, lo que significa que no podemos salir de casa durante 15 días. Y seguramente se alargue la cosa. No puedo trabajar, no puedo ir a la universidad, no puedo hacer nada. Así que también estoy adelantando el siguiente capítulo de "Y volar". Tengo demasiado tiempo libre últimamente y me va a dar tiempo más que de sobra a terminalo, creo yo.

Y sin nada más que decir, aquí lanzo el capítulo 1/5 :D


Capítulo 22: ¿Por qué todo el mundo odia a Kevin antes incluso de conocerlo? Oh, ya, porque es un bastardo.


"La naturaleza humana está bien dispuesta hacia los que están en situaciones interesantes, que es seguro que se hablará bien de una persona joven si se casa o se muere." —Jane Austen.

"O una persona es interesante y vale la pena conocerla o no lo vale. No hay término medio. ¿Por qué perder el tiempo haciéndose amigo de alguien que todos creen que es un imbécil total y absoluto? Mi padre me enseñó eso." —Draco Malfoy.

"La gente no debe juzgar a las personas por lo que otros tienen que decir sobre ellas. Siempre deben tomarse el tiempo para formular su propia opinión. Recuerde, no juzgue, y eso lo incluye a usted, Lucius Malfoy." —Hermione Granger.

"¡Ella está citando la Santa Biblia, por amor de Dios! Siempre supe que era una santa, pero esto es ridículo." —Lucius Malfoy.

"No tenía idea de que Lucius Malfoy supiera lo que era la Santa Biblia." —Hermione Granger.


Después de almorzar y dar otro largo paseo con Draco y Alice, Hermione estaba lista para descansar. Un vigoroso juego al escondite con Draco había hecho que Alice se durmiera. Ahora madre e hija se escondían del brillante sol de la tarde debajo de un árbol en la cima de la colina, Alice durmiendo a su lado, Hermione acariciando distraídamente su cabello a pesar de que había estado dormida por mucho tiempo. Ingrid se sentía fatigada por el calor del sol y por la caminata anterior, por lo que Draco la acompañó de regreso a Whitehall.

Tomando uno de los largos rizos de su hija entre sus dedos, Hermione lo giró una y otra vez con cuidado de no despertar a la niña y luego dejó que el mechón cayera suavemente sobre su regazo cuando terminó. Hermione se encontró sumida en sus pensamientos. Estaba pensando una vez más en Draco. Se preguntó cuándo querría saber más sobre su historia. Ella quería sacar todo a la luz antes de la boda. Todavía tenía que decirle a Alice la verdad también, y ese pensamiento asustó a Hermione más que cualquier otra cosa. Alice se movió ligeramente, su mano 'pegajosa' se posó sobre el muslo de Hermione. Hermione se rió en silencio de las manchas de mermelada de uva en los pantalones cortos de su hija.

Draco regresó a la colina y se acercó a ambas lentamente desde la distancia. Al mirarlas, sintió que era afortunado, pero luego otro pensamiento cruzó por su mente con la misma rapidez. Tan afortunado como era él de haberlas encontrado, lo eran ellas igualmente de tenerlo en sus vidas. A menudo era sombrío y muy solitario, pero las cosas también debían haber sido difíciles para ellas. Habían estado en otro país durante tanto tiempo, sin los amigos de Hermione cerca y en un matrimonio odioso y sin amor. No era de extrañar que estuviera tan apegada a su hija cuando por mucho tiempo solo se habían tenido la una a la otra. Bueno, ahora lo tenían también a él. Hermione incluso había tenido la audacia de decirle a Draco que no creía que mereciera esa felicidad y que no había sido feliz por mucho tiempo. Eso había sido vergonzoso. Alguien tan especial como Hermione debería haber tenido una vida llena de felicidad en lugar de una vida llena de tristeza. Draco sabía que la vida de Hermione a menudo había tenido momentos difíciles, fríos y tristes mucho antes de que se casara, pero él haría la felicidad de aquella mujer su misión de vida. Era lo menos que podía hacer, ya que había sido la causa de al menos parte de su infelicidad cuando era niña.

—¿Todavía durmiendo? —preguntó mientras se acercaba. Ella asintió con la cabeza, sus dedos aún enroscando el cabello rubio de la niña. Él se sentó a su lado y le dijo—: Creo que Ingrid también se ha ido a dormir. Es el tiempo más largo que la he visto despierta. —Hermione sonrió—. ¿Cuánto tiempo lleva Ingrid contigo y Alice?

No pudo soportar la mancha de mermelada en la ropa de la niña ni un segundo más. Tomó su varita y la limpió antes de que Hermione tuviera la oportunidad de responder.

Hermione había estado esperando ese tipo de pregunta. Quitó la cabeza de Alice de su regazo, la colocó sobre la manta y le indicó a Draco que la siguiera. Caminaron una corta distancia hasta una gran roca que dominaba el valle de abajo y se sentaron al mismo tiempo en ella. Hermione suspiró antes de responder. Draco pensó que aquello era una señal de que no le iba a gustar la respuesta, aunque había pensado que su pregunta era sencilla y fácil de responder.

—Ella ha estado con nosotros desde el día en que nació Alice —respondió Hermione.

—¿Tanto tiempo? —Hermione asintió dos veces—. Ella la ama, ¿verdad? —Esta vez Hermione asintió solo una vez. Draco preguntó—: Disculpa por preguntar, ya que de alguna manera no es asunto mío, ¿pero cómo puedes pagarle cuando me has dicho que Kevin se llevó todo tu dinero? ¿O no has podido pagarle por un tiempo? —Si no hubiera pagado a la niñera durante un tiempo, entonces Draco le ofrecería a la mujer su antiguo salario, y tal vez le sugeriría que debería retirarse. Incluso le daría una pensión. De todos modos, no estaba seguro de que necesitaran una niñera. No tenía planes de trabajar por un tiempo. Quería criar a su hija él mismo, y estaba seguro de que sus padres querían pasar el mayor tiempo posible con ella.

De nuevo, Hermione no respondió de inmediato. Se giró para mirar el valle. Ella señaló hacia abajo.

—¿No es Whitehall?

—Si.

—Es tan grande que todavía no la he visto entera. Tal vez cuando regresemos me puedes mostrar la mansión por dentro y por fuera. Parece que es una casa hermosa.

—Creo que sí. Podemos vivir aquí si quieres. Mi padre todavía vive en la mansión Malfoy, y tengo un apartamento en Londres, cerca de la casa de mi madre. Es grande, pero no es realmente adecuado para un niño —remarcó. Se dio cuenta un momento después de que efectivamente Hermione había cambiado de tema. Ella era astuta. Eso era casi Slytherin de su parte.

Ella finalmente habló.

—Espero mantener mi casa en Londres, si es que puedo evitar venderla, pero creo que la usaría para mi negocio. Sí, me gustaría vivir aquí, y a Alice le encantaría. Es una niña a la que le gusta estar afuera. —Hermione puso las rodillas en su pecho y metió la cara entre ellas, volteando la cabeza hacia un lado. Su largo cabello se abrió sobre sus piernas y la ocultó de su vista. Draco se movió para quedar sentado detrás de ella. Sintió que ella le estaba ocultando algo más, tal vez más de su historia anterior, y como había dicho que no quería escuchar nada más, tal vez ella no sabía cómo responder a la pregunta de Ingrid sin hacerlo. Solo eso. La atrajo hacia atrás contra su pecho, sus piernas a cada lado de las suyas. Ella apoyó la cabeza sobre su hombro, lo miró, pero luego le dio tal vez la sonrisa más triste que había visto en su vida.

Ella comenzó:

»Ingrid ama a Alice como si fuera su propia nieta. Ha sido una de las pocas personas que ha estado ahí para nosotras dos cuando las cosas no estaban muy bien entre Kevin y yo. Te dije que ha estado con nosotros desde que Alice nació, y lo dije literalmente. Verás, ella es la madre de Kevin.

Draco se puso rígido. Hermione giró la cabeza para mirar hacia el valle. Draco no hizo ninguna pregunta, sino que esperó más explicaciones.

No se produjo ninguna.

—¿Cómo puedes confiar en ella? —finalmente preguntó.

Hermione se giró rápidamente en sus brazos, lo miró y dijo:

—Oh, confío en ella implícitamente, Draco. Ella sabe la verdad sobre Alice y su parentesco desde el día en que le conté a Kevin la verdad, y nunca me ha dado la espalda.

—Ella tiene que irse —dijo Draco con dureza—. No la tendré aquí.

Hermione se deslizó frente a él para sentarse a su lado.

—No, no la enviaré lejos. No tiene otro lugar a donde ir. Es una squib, ama a Alice, Alice la ama, y ella nunca me traicionaría. Confía en mí.

—¿Por qué debería? Todavía no me has dado una buena razón para confiar en ti —escupió. Maldición, ¿por qué había dicho eso? Parecía como si ese comentario frívolo hacia ella la hubiera apuñalado en su corazón. Ella se encogió, y luego su rostro casi se derrumbó de angustia y dolor.

—Entiendo tus sentimientos —dijo Hermione con firmeza, de pie sobre la roca. El viento le revolvió tanto el pelo que tuvo que apartárselo de la cara—. Has sido muy comprensivo y tienes derecho a enojarte, pero no cederé en esto. No lo haré. Ella se queda o nosotras nos vamos.

Hermione bajó de la roca, pero no volvió hacia el árbol. Bajó por el acantilado solo unos pocos pasos hacia otra roca que salía de la cara del acantilado. Se sentó y apartó la cara de Draco.

¡Draco sentía una frustración extrema con toda la situación de Ingrid! Tenía tantas preguntas que en realidad no quería hacer… pero era difícil no sentir curiosidad. Volvió a mirar a Alice determinando que todavía estaba dormida, luego saltó a la roca junto a Hermione con seguridad.

Ella se sobresaltó un poco.

—Cuidado, ten cuidado —le advirtió, llevando las manos a sus piernas.

—Oh, no me caeré. Solía escalar estas rocas. Este lado es fácil de subir, aunque es cierto, bajar es algo más difícil.

Hermione se echó a reír y dijo:

—Caer sería aún más difícil.

—Me imagino que sí. —Estuvo de acuerdo. Se sentó a su lado, con las piernas colgando por fuera de la roca. Él la tomó de la mano—. ¿Cuándo le dijiste a tu estúpido esposo que Alice no era suya? Quiero decir, debió haberlo sabido ya que se había hecho una vasectomía, pero… ¿cuándo le hiciste saber que lo sabías? ¿Fue después de que ella nació?

Hermione sacudió la cabeza incluso antes de que se formaran las palabras.

—No, se lo dije el día en que descubrí que estaba embarazada. También le dije ese día que tú eras su verdadero padre.

Draco dejó caer su mano.

—Bueno, ¿y qué dijo a eso?

—No estaba demasiado emocionado, a decir verdad —dijo con una sonrisa—. Tuvimos una buena pelea con muchos insultos. Yo amenacé a sus genitales ya que supuse que no los necesitaba de todos modos, y él amenazó con hacerme cosas similares. Al final, decidimos continuar como estábamos. Ni siquiera puedo recordar por qué. En aquel entonces, todavía éramos amigos al menos. Lo sé, lo sé, es extraño decir que éramos amigos porque deberíamos haber sido mucho más.

—Sí, deberíais haber sido más desde que os casasteis. Aun así, yo me voy a casar contigo y seguiré siendo tu amigo —dijo, y luego se inclinó y besó su mejilla.

—Solías ser mi enemigo. Kevin y yo éramos más bien buenos conocidos que amigos, en realidad. Además, no estaba preparada para desarraigar mi vida. No sabía cómo iba a decirte la verdad. No sabía cómo mi familia y amigos tomarían la noticia, y además, me gustaba mi vida en Canadá. Es un país hermoso, tenía algo de privacidad allí que nunca había tenido aquí, tenía mi negocio… y por eso decidí quedarme. Después de que Alice naciera, Kevin fue muy bueno con ella. Nunca dudé de que se preocupara por ella. Él no es una persona malvada, solo se volvió un poco perezoso y dependiente de mí, y bueno… no sé.

—¿Qué?

—Sé que debería, pero realmente no lo odio. Lo amaba lo suficiente como para casarme con él. Lo amé lo suficiente en un momento como para querer tener hijos con él. Estuve casada con él, y fue bueno con Alice, y aunque hacia el final de nuestro matrimonio peleamos mucho y terminó teniendo problemas financieros y abusando de esa parte de nuestro matrimonio, no lo odio.

—Sí —dijo Draco, inflexiblemente—. Estuvo cinco años con mi hija que yo no conocía. No pude verla gatear, ni su primer diente, ni su primer paso. ¿Cuál fue su primera palabra? Ni siquiera sé eso. Él también pasó cinco años contigo que yo no pude. No pude verte embarazada. Apuesto a que te pusiste grande y gorda.

Ella sonrió, le golpeó el brazo y dijo:

—Apenas gané seis kilos.

—Ya, ya —se rió.

—Es cierto. —Ella también se echó a reír—. Y su primera palabra fue caca. —Hermione comenzó a reír con fuerza. Draco la miró incrédulo y ella se tocó el corazón con los dedos—. Te lo juro que fue así. Su primera palabra fue caca.

—Suena encantador, y yo me lo perdí —dijo Draco con una sonrisa—. No puedo esperar para decirle a mis padres su primera palabra. Mira, esa es la cuestión. Yo aún tengo que conoceros a ambas, y él ya os conoce a pesar de no merecerlo. Así que sí, yo lo odio sin conocerlo, y creo que tú también deberías odiarlo.

—No es tan simple. Las cosas no son en blanco y negro. Las personas no son todas malas ni buenas. No puedo odiar a una persona porque me digas que lo odie. Puede que no me guste, y no, ya no lo amo, pero no lo odio. Y en cierto modo, ha sido un buen padre para Alice.

Esa declaración hizo enojar a Draco. Se puso de pie en el pequeño precipicio y espetó:

—Sí, bueno, esos días han terminado. Nunca más la volverá a ver. Yo soy su padre, tú eres su madre, y por eso Ingrid tiene que irse, porque ella no es nada, ¡al igual que ese bastardo, no es nada!

—No —dijo Hermione suavemente.

Draco se dio la vuelta enojado, señalándola con el dedo.

—Hermione, odio hacer esto, pero me saldré con la mía.

Hermione también se levantó sobre la pequeña roca, tambaleándose un poco al principio. Draco extendió la mano para sostenerla. Él mantuvo una mano sobre su brazo.

—Draco, ¿sabías que Alice siempre ha tenido problemas para dormir? Todo comenzó cuando era bebé. Tenía que acunarla en la mecedora todas las noches para que se durmiera. A veces, incluso así, no lo hacía. Y nunca dormía toda la noche. Todavía no lo hace. Ingrid solía ser la única persona, además de mí, que podía hacerla dormir. Una noche en la que tuve gripe y me sentía horrible, Alice tenía solo dos años. Kevin estaba en uno de sus muchos viajes, así que Ingrid vino a cuidarnos a las dos esa noche. Me arrastré fuera de mi cama alrededor de las dos de la mañana para ver a Alice, pero lo que vi fue a Ingrid de pie junto a la cuna de mi hija, acariciando su cabello y cantándole. Acariciar su cabello era una de las formas en las que podíamos hacer que volviera a dormir, y le encantaba que le cantaran. Ingrid no tenía la mejor salud en ese momento, y todavía no la tiene. Estaba cansada, pero aun así se quedó despierta toda la noche en lugar de despertarme a mí para que cuidara a mi hija. Ella se pasó la noche acariciándole el cabello y cantándole. Draco, puedo contarte cien historias similares. Ingrid nos quiere tanto a Alice como a mí y no nos traicionará. Créeme.

Draco nunca sabría estas cosas sobre su hija. Nunca sabría que ella tenía el sueño ligero (como él) y que le encantaba que le acariciaran el cabello (como a él cuando era un niño) o que le encantaba que la cantaran (aunque eso no era de él). Quizás su ira por Ingrid era el hecho de que ella sabía todas esas cosas y él no. No importaba. Ingrid era la madre del hombre que le había robado a Alice, al menos en su mente, y eso significaba que tenía que irse.

Draco insistió:

—No me importa lo que digas, o si me amenazas. Ingrid se irá de aquí esta noche. Volvamos a casa y discutiremos esto más tarde. No pelearé aquí. Puede que Alice nos escuche y no quiero pelear frente a ella. Me temo que ya ha tenido suficiente de eso.

—Bien, pero no voy a cambiar de opinión. —Hermione trató de saltar hasta la siguiente roca en el acantilado, pero vaciló. Draco trató de ayudarla, pero ella se volvió y dijo—: Puedo hacerlo sola.

—¡Probablemente puedas hacer todo por tu cuenta! —siseó Draco—. ¡Lástima que no pudieras ahorrarnos un poco de angustia y quedar embarazada por tu cuenta!

Hermione giró sobre la pequeña roca y lo miró con la boca abierta.

—¡Qué cosa tan odiosa e hiriente acabas de decir! ¿Te arrepientes de que Alice sea tu hija? ¿Te arrepientes de haberlo sabido, Malfoy? ¿Ahora te arrepientes de todo este matrimonio de conveniencia? ¡Porque no es demasiado tarde! Me llevaré a Alice y a Ingrid, nos iremos esta noche.

—Tú y Alice no irán a ningún lado —dijo Draco firmemente. Cerró los ojos un instante y dijo—: Y pensar que hace solo unos momentos pensé que no quería nada más que hacerte feliz. Lamenté todas las cosas terribles que te había hecho durante nuestra juventud, y aquí estoy, siendo odioso y cruel otra vez. Lo siento, Hermione, pero pedirme que acepte a la madre de Kevin en mi casa es como pedirme que invite al hombre aquí mismo. ¡Tienes que ver eso!

Antes de que pudiera responder, Alice gritó:

—¡Mamá!

—¡Ya voy Alice! Estoy aquí, cariño —gritó Hermione—. Discutiremos esto más tarde, Malfoy. —Ella comenzó a caminar hacia la voz de su hija. Draco tomó la delantera y sostuvo la mano de Hermione para ayudarla a subir la pedregosa cuesta. Él la estaba mirando, pero ella estaba mirando hacia adelante, donde habían dejado a Alice. De repente, Hermione dijo—: Draco, ¡Alice no está ahí!

Draco pasó corriendo a Hermione, tomó su mano y tiró de ella el resto del camino. Debajo del árbol estaba la manta, pero lo único que había en ella era el dragón de Alice. Alice se había ido inexplicablemente.


¿Me dejas un review? :P
Ahora tengo mucho tiempo para leerlos.
Cristy.