21 tomando decisiones
Finny al ver el gesto enojado de su joven amo sospechaba que había cometido una indiscreción, además Sebastian no dijo directamente sobre una boda, solo sugirió lo de una sorpresa y el junto a sus compañeros de trabajo ya estaban especulando una boda en sus mentes, obviamente era algo que no debían mencionar.
Ciel le pidió que se retire y el jardinero apenado así lo hizo sin refutar. A los pocos minutos el atento mayordomo aparecía ante su hermoso señor, al verlo malhumorado se le acercaba.
-Están lindas las flores...- Le decía al ver las flores sobre la cama para iniciar conversación.
-Son para ti... Mi querido y amado Sebastian- Le dijo tomándolas entre sus manos y se disponía a dárselas, el demonio se extrañaba mucho por su actitud.
-Debería alegrarme de que me trates así, pero me das miedo- Con una sonrisa divertida las recibía, se sentía halagado por el detalle pero a la vez algo asustado.
-No doy miedo... Ven Sebastian, dame un beso- Al escucharlo hablar tan dulce, el demonio se extrañaba aún más pero temiendo enojarlo se acercaba y comenzó a rozar sus labios muy cariñoso. De pronto solo sintió como este le halaba el cabello con fuerza.
-¡Ahhh Ciel eso duele!- Con un fingido gesto de dolor le decía al sentir eso, pensando que era uno de sus juegos le miró divertido pero solo se encontró con su gesto enojado, no estaba jugando.
-¿Cuando ibas a decirme lo de nuestra boda?- Le reprochaba enojado sin soltarle el cabello, Sebastian al oír esa pregunta no entendía de que hablaba.
-No entiendo de que hablas...- Le decía
soltándose de su agarre mientras le miraba con seriedad. Ciel le torció la mirada pensando que estaba jugando al hacerse el desentendido al verse descubierto, así que no le daría gusto al seguirle el juego recostándose en la cama le daba la espalda y se quedaba callado. Esa actitud enojó mucho al demonio que esperaba una respuesta.
-Ese es tu problema... Te enojas por tonterías y luego ni siquiera me dices el motivo. Soy un demonio que le cuesta a veces entender ciertas actitudes humanas y tu querido mío me confundes bastante, a veces es encantador sentirme confundido a tu merced pero en otras ocasiones, como esta.. Me hartas...
Diciendo eso muy molesto dejaba las flores a su lado, sabía que no escucharía una respuesta, explicación y mucho menos una disculpa, suspirando resignado salía de la habitación pues ciertamente su pequeño y berrinchudo amante no lo detuvo. El joven embarazado al verlo salir se lamentó, le dolían esas palabras que escuchó de su parte pero sabía que las merecía.
-¿Ustedes que le dijeron a Ciel?- Eran las palabras del molesto mayordomo a los sirvientes cuando llegó a la cocina sospechaba que ese rumor de la boda la había dicho alguno de ellos.
-Fui... yo... Yo tuve... la culpa...- Casi al punto de llanto murmuraba Finny mientras agachaba la cabeza.
-Lo sentimos Sebastian... Fue parte de nuestra culpa también, nosotros pensamos que ustedes se iban a casar.- Decía la joven sirvienta tratando de justificar a su compañero que estaba nervioso al sentir la mirada del mayordomo sobre el.
-Lo siento...- Se disculpaba con lágrimas el rubio arrepentido de lo ocurrido, al parecer por el enojo evidente de Sebastian, suponía que se había peleado la pareja.
-Ya no importa... Pero por favor no supongan cosas que yo no haya dicho- Con un suspiro hablaba el demonio no entendía como los humanos se complicaban la existencia, unos hablando de más y otros no hablando.
El punto de esto no era lo que hayan dicho los sirvientes o no sino la actitud de su joven amante ante ello, todo se hubiera solucionado rápido sólo con decir cual era su molestia pero este callado prefirió no hacerlo.
-La sorpresa no era con respecto a una boda.- Murmuraba el demonio descartando ese rumor y los miraba mal a los tres.
-Dudo que su joven amo quisiera hacerlo...- terminó de decir con algo de tristeza y disimulando ese sentir se alejaba.
-Ciel no confía en mi... a veces pareciera que no me ama...
Susurraba con tristeza para sí mismo mientras caminaba por el pasillo y se alejaba de la cocina, pensar en la posibilidad de que su querido señor ya no lo amara le hacía sentir una agobiante sensación en su ser, nunca se había sentido de esa forma, le dolía tan profundamente, odiaba sentirse de esa forma.
Si tan solo no se hubiera enamorado todo sería tan sencillo y placentero, tuvo que vincular los sentimientos a sus juegos sexuales. No se arrepentía de amarlo como lo hacía pero esto del amor era un asunto complicado que tal vez un demonio que no debía experimentarlo le era más difícil de entender.
Llegaba ya más del mediodía, Ciel en su cama pensaba también muchas cosas mientras se acariciaba el vientre, le gustaba sentir la calidez que su mano palpaba, era tranquilizante, la combinación de ambos un humano y un demonio estaba en ese pequeño ser. El fruto de su amor crecía dentro suyo, eso lo hacía sonrojarse de la emoción que esto provocaba. Suspirando resignado se proponía a ser más comprensivo con su demonio, por las palabras de sincera frustración que dijo antes que todavía hacían eco en su mente.
-Sebastian...- Le comenzó a llamar una y otra vez, pero este no atendía a su llamado, eso le parecía muy extraño pero suponía que estaba molesto. Pasaron unos minutos al no ver que se aparecía, se levantó de la cama aún en pijama saliendo de su cómoda habitación se disponía a buscarlo.
-¡Joven amo... ¿Qué hace aquí?!
Exclamaba Bard sorprendido al ver entrar a su pequeño amo en la cocina, quien ya había buscado a su mayordomo por las partes de la mansion donde pudiera estar pero no lo halló, disimulando la pena que sentía al estar allí inventaba una excusa.
-Tenía hambre, estaba llamando a Sebastian y no aparece- Dijo con fingida seriedad pues no quería que sospecharan que lo estaba buscando por otro asunto.
-No lo hemos visto hace rato, pensamos que estaba con usted- Respondió la sirvienta pues desde la aclaración de la supuesta boda no lo habían vuelto a ver.
-Joven amo... Perdóneme- Se le acercaba Finny con la mirada llorosa.
-Yo le dije lo de su boda... Aun cuando no era asi- Le decía arrepentido entre sollozos.
-Lo que quiere decir Finny es que... El siente que usted y el señor Sebastian se enojaron por su indiscreción... Él no nos dijo de ninguna boda nosotros solo supusimos que habría una.
Hablaba la mujer más calmada tratando de explicar el pequeño inconveniente provocado por su imprudente compañero, Ciel agachó la mirada al darse que se había enojado por gusto con su amante.
-Oh era eso...- Murmuró sintiéndose mal por su comportamiento inmaduro con su amante, ya hasta el mismo se sentía harto por sus propias actitudes.
-Si lo ven, díganle que lo estaba buscando- En un murmullo les ordenaba y se disponía a marcharse pero si tenía algo de hambre ya que era hora del almuerzo.
-Joven amo, si tiene hambre podríamos preparar algo para usted- Le sugería el cocinero con ánimo para que no le rechazara.
-Estoy bien así...- Dijo sin hacer mayor caso a esa propuesta pero pensaba en su bebé hambriento dentro suyo, a regañadientes aceptaba. Los sirvientes se emocionaron y rápidamente se esmeraron en atenderlo, era un privilegio que no siempre se daban, preparaban con entusiasmo una comida ligera que podría saciar a su amo.
Ciel sentado en una silla esperaba las atenciones de sus sirvientes pero aún así nada le quitaba la triste sensación de no tener a su bello mayordomo cerca, le parecía extraño que no haya aparecido ya que a él no le gustaba que socializara mucho con ellos.
Sintiendo como le rugía el estómago se acariciaba sobre la pijama haciendo que se le notara su pequeño vientre abultado, este detalle lo notó Meyrin sonrojándose sutil al pensar lo que eso significaba pero lo disimuló mirando para otro lado, tal vez esa era la sorpresa del mayordomo pensaba pero no lo diría a sus compañeros hasta estar segura y así evitar así nuevos inconvenientes.
El joven comía ansioso su almuerzo ligero al terminar satisfecho se dispuso a seguir buscando a Sebastian, había un lugar al que no lo buscó, su habitación. Con tanta insistencia por parte de Finny en acompañarlo lo dejó seguirlo. Al llegar a esta no lo hallaron.
-El señor Sebastian parece no pasar mucho aquí- Comentaba el jardinero al ver esa habitación tan pulcra, Ciel se apenaba pues ciertamente el no pasaba mucho ahí porque ya se había mudado a su habitación, y a veces de repente iban ahí para algún encuentro sexual.
-Joven amo mire una nota- Le alertaba el rubio y se la daba sin dudar pues estaba dirigida a su amo, ansioso Ciel la tomaba empezando su lectura, segundos después sentía llorar al leer línea por linea de aquella nota.
Lo siento Ciel... debo alejarme un poco de ti... Estoy confundido con todo esto, te amo mucho pero me aturde la idea de que tu no sientas lo mismo. Dame unos días para pensarlo y tomar una decisión. Atentamente... Sebastian.
Conteniendo sus lágrimas y arrugando ese papel aceptaba aquella decisión de su demonio y no lo culpaba, reconocía que por su propia estupidez estaba perdiendo a quien más amaba y eso le dolía más que nada.
Gracias por seguir esta historia.
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