Isaac Lahey entró en el loft de Derek como Pedro por su casa. Aún tenía una llave de cuando vivía allí, que no pensaba devolver jamás.
Encontró a Derek frente al ventanal, apoyado en la mesa y observando las calles de Beacon Hills que empezaban a oscurecerse. Eran las siete de la tarde pero daba la sensación de que llevaba en esa misma postura todo el día.
No dejaba de ser el mismo sitio en que había visto a Derek infinidad de veces, casi desde que se fueron a vivir allí, y al que Stiles había bautizado como "el punto zen" del loft, porque algo tendría que haber para que Derek siempre estuviera en él.
Sin embargo, a Isaac nunca antes le había parecido tan triste verle allí, quieto y solo, sabiendo que llevaría horas no haciendo otra cosa que pensar.
Y que Derek Hale podía pasarse todo el día pensando, taciturno y en silencio, sin moverse, era algo que ya sabía desde hacía años… Pero después de haberle visto ofreciendo consuelo a Stiles cuando su padre había desaparecido, o dándole un beso y sonriéndole justo antes de pelearse con otro Alpha… No era justo que ahora volviera a ser el Derek solitario del principio.
Si él había sido capaz de proporcionarle un hogar y ayudar a un puñado de chicos que pasaron de ser unos parias a un grupo de amigos y que además eran héroes en sus ratos libres… ¿por qué no ayudarle ahora a que Derek fuera un poquito más feliz en su día a día?
Bueno… Para eso había dio Isaac Lahey allí.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Derek sin moverse de su sitio.
- Hablar contigo.
La respuesta consiguió el objetivo perseguido, y Derek se giró para asesinarle con la mirada.
- Scott me dijo que iríais esta tarde a casa de los Stilinski. ¿Por qué no estás allí? – increpó Derek
- He decidido no ir – comentó Isaac, cerrando la puerta y acercándose a su Alpha - ¿No quieres saber por qué?
- No.
- No estaba de humor – respondió Lahey de todos modos, bajando la voz todo lo posible e incluso agachando la cabeza – Hoy es el día que murió mi hermano.
Tanto la respuesta como la actitud de Isaac consiguieron que Derek dejara a un lado su propia imagen de perdonavidas.
- Lo siento. No lo sabía.
- Pensé que estaría bien si me quedaba un rato aquí – Isaac señaló el loft, poniendo cara triste y mirando directamente a los ojos a Derek. Le habían dicho que cuando hacía eso era cuando su cara de cachorrito resultaba más letal – Eres lo más parecido que he tenido a un hermano mayor.
La actitud y las palabras de Isaac, sin embargo, no terminaron de cuajar en Derek, que además de lástima hacia su Beta, sobre todo lo que estaba sintiendo era una terrible incomodidad.
- Estoy seguro de que Scott te vendría mucho mejor para estas situaciones. A él se le da mejor escuchar.
Afortunadamente Lahey ya venía preparado para una eventual retirada de Derek.
- Pero él está muy ocupado ayudando a Stiles.
- ¿Qué le pasa a Stiles?
Isaac tuvo que morderse el labio para no echarse a reír. ¿Cómo era posible que no se hubieran dado cuenta de lo obsesionado que estaba Derek con Stiles desde el primer día en que le conoció?
Menos mal que ese gesto, acompañado de la mirada tristona que no pensaba abandonar el tiempo que estuviera allí, solo contribuyó a aumentar la impresión de que Stiles estaba tan hecho polvo, que su amigo estaba sufriendo solo de pensar en ello.
- Pues que está deprimido. No quiere hablar con nadie. Apenas come y duerme. Es como un fantasma errante que…
- Lo he captado – interrumpió la retahíla de Isaac con un gruñido, tratando de recuperar su imagen de que no le afectaba nada.
Pero ya era demasiado tarde.
Isaac bajó la vista para disimular la sonrisita de victoria.
- Scott lleva unos días intentando animarle, pero no tiene suerte.
- No he preguntado.
El Beta no se dejó impresionar por el tono grave y cortante de Derek.
- Por si acaso te interesaba.
- No.
Isaac asintió, dudando unos instantes en qué hacer ahora. Ya había sacado a su hermano muerto y apelado a la debilidad de Derek por Stiles… Pero el cabezota había vuelto a su zona segura, que era el silencio y la quietud, con lo que las posibilidades de llevarle a donde Isaac quería eran cada vez más escasas.
"Con Derek la clave es la insistencia" recordó las palabras de Allison en la reunión que mantuvieron antes de llevar a cabo el plan "Sacar las cabezas de Derek y Stiles de sus respectivos culos".
"Si la primera vez no consigues que te escuche, díselo otra vez – había dicho Allison -. Está pensando en ello, pero siempre tienes que dejarle un tiempo para que haga creer que en realidad no le importa".
Así que Isaac, que si era algo era un buen Beta que haría lo imposible por ayudar a su Alpha, lo intentó otra vez. Eso sí, sin olvidar su cara de pena, y que era el motivo por el que él había sido el encargado de ir a hablar con Derek.
- El caso es que pensé que me vendría bien ir con ellos. Pero entonces me he acordado del día que era y… Me he dado cuenta de una cosa. De algo que nunca pude hacer con mi hermano – Derek levantó una ceja, indicándole que estaba escuchando – Nunca tuve ocasión de tomarme unas cervezas con él.
- Estás de coña – le salió a Derek del alma al ver el paquete de seis cervezas que Isaac estaba sacando de su mochila.
- Sé que es ridículo. Pero de pequeño, cuando veía a mi padre beber cerveza con mi hermano mientras charlaban, yo me sentía excluido y solo quería crecer para poder compartir ese momento con ellos. Pero nunca pude… – dejó varios segundos de pausa, recordando las palabras de Lydia: "un silencio en el momento perfecto es mejor que el discurso más sensiblero de todos" – Ni con mi hermano, ni con mi padre.
Derek se quedó mirando a Isaac sin tener todavía claro lo que estaba pasando. No había duda de que algo raro estaba ocurriendo, pero siendo Isaac quien estaba con él, "raro" era lo normal.
Bufó y asesinó a Isaac una última vez. Y finalmente cogió la cerveza que Isaac le estaba entregando.
- Sabes que no puedes emborracharte – señaló Derek a modo de insulto.
- Eso es lo de menos – mostró una sonrisa triste - Espera. ¿No brindamos? – preguntó cuando vio que Derek ya se llevaba la cerveza a la boca.
- ¿Es que quieres brindar?
Isaac se encogió levemente de hombros, pensando para sí que Peter estaría orgulloso por haberse camelado tan rápidamente a su sobrino.
- Por las personas con las que compartir los momentos especiales.
Derek tragó con dificultad ante el brindis de Isaac, quedándose unos segundos quieto y sin saber qué hacer.
Cuando finalmente chocó su botella con la del Beta, para luego beberse casi la mitad de la cerveza de un trago, la sonrisa de Isaac era de victoria.
Mientras Isaac hacía su parte, en casa Stilinski el resto de amigos hacían todo lo posible por cumplir con la suya y que todo saliera a la perfección.
Tras el fiasco de convencer a Stiles para que hicieran una fiesta de celebración, y que pensaron que sería la manera más fácil y segura de juntar a Derek y Stiles otra vez, no tuvieron más remedio que cambiar de estrategia.
Aquella fue sin duda la parte más complicada de todas: Se trataba de encontrar algo que consiguiera que los dos decidieran salir de su pozo de miseria y aceptaran sus sentimientos… El problema era que para ello necesitaban algo que les llamara suficientemente la atención a los dos para reunirlos de nuevo.
¿Y qué tenían en común Derek y Stiles, aparte de ser dos idiotas que estaban hechos el uno para el otro pero se negaban a aceptarlo?
Ayudar a la gente, por supuesto.
Pero una vez encontrado un punto de partida, por desgracia, siguieron atascados: ¿De dónde se iban a sacar algo o a alguien que necesitara ayuda tanto del Alpha como del humano más listo de la manada?
En el caso de Derek estaba claro que la respuesta era Stiles. Una simple mención a Stiles y Derek iría corriendo a verle, apelando si fuera necesario a su papel de Alpha para que no fuera tan evidente que lo hacía porque era Stiles y no porque era un humano de Beacon Hills que estuviera en peligro…
Pero con Stiles la cosa era más complicada. Pues con él siempre que ofrecía su ayuda, todo partía de alguien (generalmente Derek) explicándole que estaba ocurriendo algo y que necesitaba su ayuda para averiguar qué estaba pasando.
El problema era que esta vez, tal vez por primera vez en la historia de Beacon Hills, no estaba ocurriendo nada extraño que requiriera de la inteligencia de un Stilinski, o de la autoridad de un Alpha.
¿Dónde estaban los seres sobrenaturales asesinos cuando se les necesitaba?
Estuvieron horas pensando y planeando hasta que, finalmente, dieron con la solución perfecta.
Una solución a la que les costó muchísimo convencer…
Patrick estaba sentado en el sofá de casa Stilisnki con cara de estar a punto de vomitar.
Afortunadamente, gracias a la introducción que le habían hecho Allison y Scott, cualquier cara que pusiera Patrick solo iba a darle más autenticidad a su historia.
Porque su historia no dejaba de partir de una verdad (y esas eran siempre las mejores mentiras), que era que Patrick era un nuevo hombre lobo al que le estaba costando un poco hacerse a su nueva situación, con lo que le vendría bien estrechar lazos con el resto de integrantes de la manada.
Y motivo por el cual se habían presentado todos en casa de Stiles, después de que Scott le mandara un mensaje a su amigo, diciendo que necesitaba su ayuda para que Patrick terminara de integrarse en la manada
- ¿Cómo te va, Patrick? – preguntó Stiles mientras le entregaba la soda que le había pedido el Beta. En el otro extremo del salón Scott, Lydia y Allison estaban hablando (o haciendo que hablaban) para que Stiles fuera quien atendiera a su invitado…
Un invitado que había sido más bien llevado a la fuerza, pero eso no tenía por qué saberlo Stiles.
- Bien. Creo que cada vez me siento más cómodo… Sobre todo… Ya sabes.
- ¿Con el ser un hombre lobo? Tranquilo, aquí puedes decirlo con calma.
- Se me hace muy raro que tanta gente conozca algo que se supone es un secreto, la verdad.
- Bienvenido al club.
De reojo Patrick captó la miradita de Scott, recordándole que no debía andarse por las ramas.
Así que el Beta bebió un poco de su refresco, temblando. Todavía no sabía cómo habían conseguido convencerle para que hiciera aquello, cuando nunca había sido buen actor.
- La verdad es que Jordan me está ayudando mucho… Ayer quedamos en el loft de Derek para practicar el autocontrol.
- ¿En serio? – Stiles asintió, pero tratando de aparentar después que aquella información no era tan relevante - Y bien, ¿no?
- Sí… Derek nos explicó lo que debemos hacer cuando es luna llena. Que debemos buscar un ancla al que aferrarnos y… - de pronto captó un corazón aceleradísimo - ¿Qué te pasa?
- Nada. Perdona. Es que… Me acuerdo de la primera vez que oí hablar de esa famosa ancla… - Stiles dio un largo trago a su refresco, luchando por prestar atención al chico al que había prometido ayudar - ¿Y qué? ¿Ya has encontrado una?
- Estoy en ello…
- Poco a poco – le dio una palmadita en el hombro - Todavía quedan semanas para la próxima luna llena. Y ahora mismo tienes a cinco Betas y tres Alphas que te ayudarán a superarlo… Y créeme, si Scott pudo sin la ayuda de nadie, tú también podrás.
Patrick asintió y bebió de nuevo, terminando la lata.
Llegaba la última parte de su actuación:
- Es que no sé si fiarme de Derek.
Stiles le miró de tal manera, con una mezcla de curiosidad y de "por qué cojones dices eso" que acojonó realmente al Beta.
En serio, ¿desde cuándo eran los humanos los que asustaban a los hombres lobo?
- ¿Por qué dices eso? – el "cojones" no lo dijo en voz alta pero no le hizo falta para dejar clara su intención.
Patrick tragó con dificultad. De reojo vio a las tres personas que estaban atentas a cada movimiento suyo, sentados en el otro lado del salón.
- Porque a veces tengo la sensación de que me odia…
- ¿Y eso por qué?
El Beta se sonrojó.
- Ataqué a su novio y al padre de su novio y…
- Alto ahí, Patrick – le interrumpió - Derek y yo no somos novios.
- Ah, ¿no?
- No. Claro que no.
Patrick volvió a tragar, pero más confiado. Ya había soltado lo más difícil y Stiles se la había tragado. A lo mejor no era tan mal actor como pensaba.
- Pero te vi besarle.
- Eso… Eran otras circunstancias… - fue el turno de Stiles de sonrojarse - Y en ese momento estábamos tonteando pero… Pero ya no somos nada. Solo amigos…
- No te he visto con él desde aquello.
Y el sonrojo de Stiles creció.
- Somos amigos que no se ven tan a menudo como otros…
- ¿Pero crees que debo fiarme de él?
- Por supuesto. Sé que impone con esa pose y con esos movimientos de cejas tan hipnotizantes. Y cuando se pone en modo "yo soy el Alpha" puede llegar a acojonar… Pero en el fondo es solo un cachorrito.
- A mi no me lo parece. Siempre está muy serio.
Stiles asintió, de repente muy serio.
- Es que se toma muy en serio su papel de protector de la manada. Pero es de los buenos, confía en mí. Es del otro Hale del que no debes fiarte.
- ¿El que me apuntó con una pistola? – preguntó con retintín - Sí, ya le tenía fichado. Y es precisamente eso lo que no entiendo. ¿Cómo puede tener a su lado a la misma persona que amenaza a otro hombre lobo?
- No solo amenazarle – dijo por lo bajo, recordando a Laura Hale, pero decidiendo que no era buena idea comentarle esa parte de la historia de los Hale – Peter es complicado. Pero no deja de ser la única familia de Derek y… - se encogió de hombros – Supongo que Derek simplemente necesita lo que todo el mundo: tener a alguien a su lado.
- Pues a mi no me lo parece – dijo muy serio. Tan serio que Stiles tuvo que preguntar.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque siempre está solo… Cuando fuimos ayer a su loft no había nadie con él. Y cuando nos fuimos no parecía que fuera a recibir visita. Y las veces que le he visto por el pueblo, siempre está solo. Observando desde la distancia… Me da miedo cuando hace eso.
Stiles tragó con dificultad, sintiendo que el nudo que llevaba días en la boca de su estómago apretaba cada vez más.
No dejaba de ser lo que ya sabía que estaba pasando, así que no tenía mucho sentido que de repente le afectara ahora que otro le recordara que Derek no estaba tan bien como le hizo creer cuando se despidieron en el hospital, y que poco a poco estaba volviendo a ser el lobo huraño y solitario del principio…
Pero el caso es que lo hacía. Y mucho.
- Aunque parezca extraño, esa es su peculiar manera de protegernos a todos y hacer su trabajo de Alpha.
Patrick asintió, sin tener que meterse esta vez en su papel. La pena de Stiles era tan evidente que también él sentía que estaba a punto de echarse a llorar.
- Pues no parece que disfrute mucho con su trabajo.
- ¡Stiles!
El grito vino acompañado del estruendo dejado por la puerta al golpear la pared, y que fue el modo en que Isaac y Derek anunciaron que acababan de llegar.
- ¿Derek? – Stiles se levantó del sofá y se aproximó a la pareja - ¿Qué haces…?
- ¡Stiles! – antes de que Stiles pudiera decir una palabra más, Derek le abrazó con todas sus fuerzas, levantándole incluso del suelo - ¿Estás bien? Isaac me ha dicho que estabas deprimido.
- ¿Isaac?
El Beta que acababa de llegar ya se había alejado de ellos dos, acercándose al resto del grupo que parecía muy interesado en lo que estaba pasando… Si bien lo que no estaba era sorprendido porque Derek y Isaac hubieran aparecido de repente.
Aunque eso dejó de ser importante para Stiles cuando Derek volvió a abrazarle, tras lo que le agarró de los dos hombros y le miró muy fijamente, robándole todo su espacio personal.
- No puedes estar deprimido – dijo Derek - Tú eres la persona más alegre del mundo. Te prohíbo que estés deprimido.
- ¿Estás bien?
La pregunta de Stiles era la más lógica a formular, viendo que Derek acababa de llegar y ya había agotado su cupo de palabras por día, ni más ni menos que después de abrazarle… En público.
Pero ante semejante prodigio de la naturaleza, y que pasaría a los anales de la historia de Beacon Hills, sucedió luego algo incluso más inaudito: Ver a Derek mirando a Stiles fijamente a los ojos, negando, y poniendo un puchero…
Sí. Un puchero.
- No… No estoy bien.
- ¿Qué ha pasado?
- ¿Por qué no has venido a verme? – las cejas de Derek estaban más bajas de lo que jamás las había visto Stiles - Dijiste que nada iba a cambiar. Que seguiríamos siendo amigos.
- Y soy tu amigo. Claro que lo soy, Derek.
- Entonces ¿por qué hace días que no te veo? – preguntó con voz apagada… Más apagada de lo que venía siendo costumbre en él - ¿Es que ya no quieres saber nada de mi?
- Yo…
- Porque yo sí que quiero. Quiero estar contigo… - giró el cuello para dirigirse al resto de presentes, y que se habían juntado para observar el espectáculo que estaba teniendo lugar - Con todos vosotros. Quiero que me invitéis a salir con vosotros a los… sitios donde sea que vais cuando salís.
Y Stiles ya no aguantó más.
- Está bien ¿Qué coño le pasa a Derek?
- Te juro que no pensé que fuera a poner así – murmuró Isaac.
- ¿Tú sabes qué le pasa?
- Que está borracho - Fue Lydia quien respondió, pues Isaac no se atrevía a confesar su delito.
- ¿Qué? – Stiles miró a Derek, quien seguía con cara de pena - Derek no puede emborracharse.
- Ahora sí – explicó Scott - Deaton nos dio un tipo de acónito que, aunque no es mortal, sí es lo suficientemente venenoso como para que afecte su comportamiento.
- ¿Que habéis envenenado a Derek? – Stiles abrió los ojos de par en par - ¡Pero os habéis vuelto locos!
- No le hemos envenenado… - se justificó Isaac, encogiéndose de hombros - Solo le di cerveza con un poco de ese acónito… No es culpa mía que bebiera más de la cuenta… Yo solo quería que bebiera lo justo para que se liberara un poco.
Esta vez fue la boca de Stiles la que se abrió, no creyendo lo que estaba ocurriendo. Pero cuando devolvió la atención a Derek, que estaba poniendo OTRO puchero y no había dicho una palabra, como si la cosa no fuera con él, le señaló con una mano mientras increpaba a sus amigos.
- ¿Tú llamas a esto "liberado"?
- ¿Cómo iba a saber que cuando Derek se emborracha se pone en modo depresivo?
- Oh, claro – movió las manos, frenético - ¿Cómo imaginar algo así de un tipo que cuando está sobrio disfruta como el que más de la soledad y la miseria? En serio que no sé cómo seguís vivos.
- No digas eso – se quejó Derek… O más bien lloriqueó - ¿Por qué quieres que se mueran? Yo no quiero que os muráis.
- No lo decía en sentido literal, Derek…
- Sé que siempre os estoy amenazando – interrumpió Derek. Su voz no tenía ningún rastro de esa gravedad característica y se parecía más al de un adolescente contando sus experiencias traumáticas - Pero no lo digo en serio… Me crees ¿verdad? – se dirigió a Scott, colocando una mano en su hombro y acercándose demasiado a él como para que Scott se sintiera cómodo – Todas esas veces que te he dado palizas, en realidad no quería… No me gusta pegarte – llevó la mano a su cuello, abriendo los ojos de par en par, como si estuviera a punto de decir algo muy importante y que nadie más podía saber - Porque eres mi amigo… NO, eres como un hermano para mí… Eres mi familia, Scott. Y no quiero que le pase nada malo a mi hermano. Y tú igual, Isaac – pasó a ocupar el espacio personal de Isaac – Siento haber sido tan cruel contigo cuando te conocí. O cuando te obligué a vivir en un vagón abandonado… Eso no estuvo bien… Pero sabes que eres mi Beta favorito. Siempre lo serás.
- ¿De verdad? – preguntó Isaac con ojos brillantes – Tú también eres…
- ¡Isaac! – gritó Stiles - ¿Qué estás haciendo?
- Él me ha preguntado
- ¡No le animes encima!
- No le grites – le amonestó Derek con otro puchero, volviendo junto a Stiles – No le gusta que le griten. Y no quiero veros discutir. Sois lo único que tengo y odio cuando os peleáis.
- No estamos discutiendo, Derek – gimió Stiles, al que estaba empezando a dolerle la cabeza.
- Porque si os peláis os marcharéis cada uno por un lado – siguió Derek como si Stiles no hubiera hablado - Y yo me quedaré solo… Como siempre he estado…
- Derek, no empieces otra vez… – suplicó Isaac, poniendo el mismo gesto de agotamiento de Stiles… Todo el camino del loft hasta la residencia Stilinski, cuando Isaac propuso que fueran a ver a Stiles para animarle y Derek no lo pensó ni un segundo, había sido exactamente igual.
- Es verdad - protestó Derek… con bastante poca fuerza – Estoy solo. Mi familia ha muerto. Vivo en un edificio de cuatro plantas sin vecinos. No tengo trabajo. Y todas las novias que he tenido se han muerto, o me han engañado y luego se han muerto…
- Vamos, Derek – pidió Stiles - No seas tan pesimista.
- Vosotros no os vais a morir, ¿verdad? – miró a todos los presentes - No sé que haría sin vosotros… Prometerme que no os vais a morir.
- Derek, vivimos en Beacon Hills – dijo Isaac – No podemos hacerte esa promesa.
- ¿En serio estás intentando razonar… - preguntó Stiles - con un Derek BORRACHO?
- Solo intentaba ayudar.
- Ya has ayudado demasiado – le increpó Stiles, al tiempo que abría la puerta principal - Anda, ven… - se dirigió a Derek - Será mejor que te de un poco el aire.
- ¿Me vas a echar de tu casa? – agarró la camisa de Stiles con las dos manos - Por favor, no me eches.
- Derek, no voy a echarte…
- Sé que me he comportado como un capullo y que me merezco que me eches a la calle como un perro. Por haberte pegado contra la puerta de tu habitación. Y contra el volante de tu jeep. Y contra tu jeep. Siento haber roto tu jeep…
- Vale, Derek, lo he captado – el dolor de cabeza de Stiles era cada vez peor - No pasa nada.
- Pero estuvo mal… Quiero que sepas que entiendo que me pegaras con tu bate. Me lo merecía.
Un murmullo de sorpresa general distrajo a Stiles durante unos segundos de Derek.
- Es una larga historia – explicó a sus amigos, devolviendo la atención al Alpha - Y no lo digas así, como si hubiera querido pegarte…
- Siempre te trato mal… Estoy todo el día insultándote y enseñándote los dientes… No debería ser así contigo.
- No pasa nada, en serio – suspiró, agotado - Cada uno es como es.
- No deberías hacer caso a lo que digo. Cuando te digo que voy a matarte… No es verdad – puso ambas manos en las mejillas de Stiles - No quiero matarte, Stiles.
- Ehhh. Vale, eso ya lo intuía – Stiles deseó que la tierra le tragara - Pero está bien conocer tu opinión.
- Eres la persona en la que más confío. Lo pensé desde que estuviste a punto de cortarme el brazo… Nadie había hecho algo así por mí…
- Hmmm. Voy a obviar la parte de que cortarte el brazo es un signo de amistad para ti.
- Lo digo en serio. Eres lo mejor que tengo en la vida… – se abrazó a él con desesperación – Por favor, no me eches…
Stiles aguantó quieto unos segundos, permitiendo que Derek le abrazara. Si por él fuera estarían así siempre, pues era lo que deseaba con más ganas.
La única otra vez que Derek le había abrazado, había sido porque Stiles estaba muerto de miedo pensando en lo que le podría pasar a su padre. No era justo que lo hiciera ahora porque borracho y que no sabía lo que estaba haciendo.
Así que Stiles se obligó a dejar las fantasías para luego y empezar a ser práctico.
- Está bien – se apartó de Derek para poder mirarle a la cara - No te voy a echar a la calle. Te lo prometo. Pero necesitas tumbarte un rato hasta que se te pase la borrachera.
Y tan pronto como dijo la palabra, Derek se puso muy serio.
- No estoy borracho.
- No. Claro que no.
- No lo estoy – repitió, cuadrándose incluso - Soy el Alpha. Los Alphas no se emborrachan.
- De acuerdo, no estás borracho – le dio la razón como a los locos, intuyendo que si eso funcionaba con los humanos, con el hombre lobo la cosa no tenía por qué ser muy distinta - Pero yo sí he bebido más de la cuenta y… ¿Te importaría ayudarme a ir a mi habitación para que pueda echarme un rato?
El cambio de estrategia funcionó tan bien, que por un instante Stiles sintió vergüenza ajena por Derek.
"Que eres el Alpha, por el amor de Dios".
- ¡Claro! ¡Por supuesto! – Derek empezó a moverse en el sitio, sin saber muy bien qué hacer - Lo que tú necesites. ¿Quieres que te lleve en brazos como la otra vez?
- ¿Otra vez?
- No preguntes – amenazó a Scott sin dignarse a mirarle – No, Derek. No hace falta…
De fondo Stiles pudo oír las risitas de sus supuestos amigos.
- Os odio a todos – les increpó cuando empezó a subir los escalones - Que sepáis que cuando solucione esto, empezaré a planear mi venganza.
- ¿Por qué quieres vengarte de ellos? – Derek puso otro puchero al tiempo que subía torpemente los escalones - No puedes hacerlo. Si lo haces entonces no tendré a nadie. Y yo quiero que estéis a mi lado… Todos vosotros – miró hacia atrás - Porque os quiero a todos. Lo sabéis, ¿verdad? – gritó a sus Betas, cada vez con menos coordinación - Os quiero a todos.
- ¡Por Dios, Derek! – Stiles cerró los ojos unos instantes - Cállate de una vez o jamás podrás recuperarte de esto.
El salón permaneció en silencio el tiempo que necesitaron para terminar de subir las escaleras.
Y en cuanto desaparecieron de su vista, un coro de carcajadas explotó.
- Decirme que alguien lo ha grabado – pidió Isaac.
- ¿Cómo va a haber grabado…?
- Lo tengo – interrumpió Lydia a Scott - Y si queréis en un minuto ya estará en Youtube.
- ¿Por qué nunca hicimos esto antes? – preguntó Allison, apretándose la tripa de lo mucho que estaba riendo.
- ¿Porque no queríais morir? – preguntó escandalizado Patrick, quien no había sido capaz de decir una palabras dese que Derek llegó - ¿Sabéis cómo se va a poner cuando se entere?
- Pero no va a enterarse – sentenció Scott, mirando a Lydia - Porque ese video no va a ir a Youtube y vas a borrarlo ahora mismo.
- No sabía que fueras tan cobarde, Scott – le amonestó Allison.
- No es ser cobarde – le defendió Patrick – Es querer seguir viviendo.
