Diana y Thomas están recostados en la grama viendo las nubes. Ella se gira y no para de mirarlo con mucho amor. Thomas se da cuenta y se sonroja.
—Eres tan apuesto y perfecto —Diana se le acerca y le da un beso en la mejilla. Luego le acaricia el pecho y el abdomen— Eres tan fuerte, pero a la vez tan sentimental. Me encanta ser la única que ha visto esa parte de ti —Le da otro beso en la mejilla—
—No siempre fui tan fuerte
—¿Por qué lo dices?
—Antes era un debilucho y llorón... Mi madre era una marleyana muy adinerada. A escondidas se enamoró de un eldiano, que es mi padre. Ella me crió sola y fui hijo único. Ella me consentía demasiado, hasta llegue a estar en sobrepeso cuando era niño. Económicamente viví bien, tuve todo, pero a la vez no tengo muchos buenos recuerdos de mi niñez
Él comienza a contarle de su vida.
*****
—Thomas levántate tienes que ir a la escuela
—No mamá, no quiero ir —Se tapa el rostro con la sábana—
—Vamos, vas a llegar tarde... Además, tienes que ir a entregar tu proyecto —La madre lo levanta a fuerzas de la cama—
Thomas está desanimado y se prepara para ir a la escuela. Cuando sale de su casa mira asustado a todos lados. Va caminando rápido, con su proyecto en mano, cuando ve unos chicos adolescentes acercarse.
—Hey mira, es el mestizo
—Maldito demonio —El chico le escupe la cara—
—Ya les dije que no soy un demonio —Thomas se limpia la cara—
—Tú mamá se mezcló con uno de ellos
—¡No es cierto!
Ambos niños se ríen de él.
—Deberías estar en una zona de internamiento y no aquí con nosotros, los verdaderos marleyanos
El otro chico le agarra el proyecto, lo tira al suelo y lo pisa.
—¡No, mi proyecto! —Thomas llora un poco—
—Pero si es un chiquillo llorón —Un chico ríe y lo empuja al suelo—
Se van ambos chicos. Thomas se queda llorando. Llega a la escuela. En su hora de clase expone oralmente su proyecto. Los demás niños se ríen de él al escuchar sus ideas.
—Tus ideas siempre son absurdas —Un niño ríe—
Thomas se entristece.
En la hora de la merienda, Thomas siempre está solo. Otros niños se acercan a él sólo para molestarlo. Al ser el más alto de su salón, tener sobrepeso y ser tan débil, es motivo de burla para sus compañeros. También los rumores de que es un eldiano se regaron en toda la escuela.
Thomas está enamorado de una niña, y decide regalarle una flor, pero ella lo rechaza en público.
—No vuelvas a acercarte a mí, yo nunca me enamoraría de un mestizo... Además, no me gustan gordos feos como tu —La niña le saca la lengua—
—Yo sólo quería regalarte esta flor —Thomas está triste—
La niña tira la flor al suelo. Se acerca el mismo chico adolescente que lo molestó en la mañana.
—¿Tu mamá te da eldianos para comer?... Porqué estás bien gordo
Todos los niños se ríen. El amigo del chico se acerca por detrás a Thomas y le alza la camisa. Todos ven su cuerpo y se ríen a carcajadas.
—¡Si que está gordo!
—¡Un cerdo eldiano! —Grita otra niña—
Uno de los chicos adolescentes se acerca con un zafacón.
—Creo que debes tener hambre —Le tira toda la basura encima—
Todos los niños se ríen. Luego se van y lo dejan solo. El conserje se acerca a limpiar. Thomas le ayuda a recoger.
—Disculpe por este desorden
—No tienes porqué pedir disculpas... Me pareces un niño muy educado y me da lástima ver que te traten así. Deberías hablar con el director
Thomas cansado de la burla habla con el director y este busca al chico adolescente que siempre lo molesta. Al salir en la tarde el chico se enfurece por el regaño y expulsión por varios días que le dió el director, así que junto con su amigo persiguen a Thomas.
—Eres un idiota, por tu culpa el director me castigó, maldito eldiano
Thomas sale corriendo, los chicos lo persiguen hasta acorralarlo en un callejón. Lo golpean y lo patean fuertemente en todo el cuerpo. Thomas no sabe defenderse así que sólo pudo intentar cubrirse. Los chicos se van. Thomas tiene el rostro ensangrentado, le han roto la nariz y boca. Con dificultad se va caminando hasta su casa. Su madre se asusta al verle el rostro. Él se encierra en el cuarto a llorar. Su mamá entra a verlo.
—Mamá, ¿Es cierto que mi padre es un eldiano?
—¿Por qué lo dices?
—Los niños en la escuela se burlan de mi llamándome demonio, mestizo y maldito eldiano
—Tu padre murió antes que nacieras y no era ningún eldiano —Mira para otra parte—
Su madre lo lleva al doctor. Al día siguiente ella lo acompaña a la escuela y habla con el director.
—Señora no tenemos culpa de que su hijo sea tan débil y delicado. Los varones siempre están peleando entre ellos, son juegos de niños
—¿Juegos de niños? ¿Usted vió como mi hijo tiene su rostro?... Yo no estoy pagando un colegio privado para que anden lastimando a mi hijo y que nadie haga nada
—Entiendo su preocupación, pero yo no puedo estar en todas partes del colegio... Usted misma ha mimado demasiado ese niño y no le ha enseñado a defenderse. Si quiere que su hijo tome carácter, puede inscribirlo al ejército
—¿El ejército? Ni loca, es mi único hijo yo no lo voy a permitir
—Entonces no puedo hacer nada
La madre se va molesta. Llega hasta donde Thomas está sentado.
—Tienes que aprender a defenderte, ya no puedo hacer nada más
Thomas se entristece.
En la hora de la merienda nadie juega con él, así que decide ir a la biblioteca. En unos de los archivos consigue un libro extraño que hablan de los titanes. Se va a solas para leer, se interesa por el tema y sigue buscando información de Ymir Fritz, los eldianos, los titanes puros y cambiantes. Algunos chicos lo ven leyendo y se burlan de él. Por varios días estuvo en la biblioteca buscando información.
Un día Verónica y Thomas van caminando por la ciudad, ella lo lleva agarrado de la mano. Varias personas por el camino los saludan. Al pasar cerca de la construcción de un edificio, uno de los eldianos que trabajan en la carpintería se sorprende al ver a Verónica y al niño. Es un hombre alto y de buen parecer. Al ellos pasar frente al hombre, él se quita el sombrero y los saluda. Ella se pone un poco nerviosa y sigue caminando, pero no deja de mirar hacia atrás. Al estar un poco retirada le suelta la mano a Thomas.
—Cariño, ve a dar una vuelta por ahí o a comer algo, necesito hablar con alguien en privado
—Si mamá
Ella le da dinero. Thomas sigue caminando hasta doblar una esquina, donde se detiene y se esconde a mirar a su madre. Ella camina hasta la construcción, habla con unos soldados que custodian a los eldianos. Luego el hombre que se les quedó mirando camina hasta ella, ambos se van a aparte a hablar a solas. Thomas sigue caminando, va hasta un puesto de comida y compra algo de comer. Al estar tan cerca del muro que divide a los eldianos y los marleyanos, decide acercarse. Mientras busca algún agujero por donde mirar hacia el otro lado, escucha a un niño llorando.
—¿Quien está ahí? —Thomas se acerca—
El otro niño se asoma por el agujero. Al verse ambos se sonríen.
—Hola, me llamo Thomas Joseph Benton
—Soy Erik —Se seca las lágrimas— Gardner... Eres un marleyano ¿Por qué me hablas? ¿Acaso no ves mi brazalete? —Se lo muestra—
—No importa, eres un niño igual a mi
—¿Cuantos años tienes? Te ves muy grande
—Siempre me dicen eso, pero sólo tengo ocho años ¿y tú?
—También tengo ocho
Thomas ve sus ojos aún lagrimosos.
—¿Por qué lloras?
—Mi padre perdió su trabajo y no tenemos nada para comer
Thomas se entristece. Parte su comida a la mitad y la mete por el agujero.
—Ten, come algo
—Gracias —Lo toma emocionado y come con desespero—
Thomas sonríe.
—Mis padres quieren que ingrese al ejército para que me haga candidato a Guerrero y así tener privilegios y no pasar hambre... No sé qué hacer, mañana vienen a recoger a los niños eldianos que se apuntaron al ejército para llevarlos a los entrenamientos... Quiero ir, pero a la vez tengo miedo —Suspira nervioso—
—No debes tener miedo. Tal vez ahora sea difícil para ti, pero en un futuro tu familia se alegrará por todo lo que has hecho por ellos
—¿Crees que deba ingresar?
—Si eso ayudará a tu familia, entonces si
Erik se queda pensativo.
—Por ellos lo haré —Sonríe—
Thomas mete su mano en el bolsillo, saca dinero que le sobró.
—No es mucho, pero te puede ayudar en algo —Le da el dinero a través del agujero—
Erik se emociona. Al tomar el dinero ve que hay una piedra un poco grande entre los centavos. Ve que tiene una forma extraña y brilla bastante.
—Qué bonita esta piedra —Erik sonríe—
—Ah, disculpa es que se mezcló con mi dinero. Me gusta coleccionar piedras raras, pero si te gusta te la puedes quedar
Verónica se acerca a Thomas.
—¿Cariño que haces aquí?
—Conocí a un amigo, se llama Erik
Verónica mira a través del agujero y saluda al niño. Thomas hala aparte a su mamá y le habla al oído. Ella se sorprende y se entristece. Mira para todos lados y le da algo a Thomas. Él se acerca de nuevo a Erik y le vuelve a dar dinero a través del agujero.
—Mi mamá te envía esto... Ojalá ayude a tu familia por unos días
Erik llora de emoción.
—Espero algún día volver a verte... Te deseo suerte y recuerda no sentir miedo cuando entres al ejército —Thomas le sonríe— Adiós
—Adiós Thomas, fue un placer conocerte
Thomas se va. Verónica no deja de mirarlo con felicidad. Ambos se van caminando de regreso a su casa. Ella se detiene un momento para hablar con Thomas.
—Tienes el corazón más puro y hermoso de todo Mare... Estoy segura de que algún día, en esta vida o en otra, serás alguien muy importante. Vas a tener el poder de revertir todo y salvar el mundo entero. Tienes una mente brillante y serás capaz de lograr lo que para otros es imposible
—¿Como sabes que haré todo eso? —Pregunta sorprendido—
—Las madres tenemos un sexto sentido... Y tú mi niño... —Le agarra las mejillas— ...vas a ser un gran hombre y muy apuesto también... Cuando seas adulto vas a conseguir el amor de tu vida, te vas a casar con ella y tener hijos
—Mamá no hables de eso —Se avergüenza—
—Tommy si eso es parte de la vida y de crecer
—¿Pero mamá a que niña le voy a gustar?... Yo no le gusto a nadie. Muchas me dicen feo y gordo
—Mi amor, no lo eres... Además, aún te falta crecer, el físico te va a cambiar y estoy segura que tendrás muchas chicas detrás... Entonces, me pondré celosa porque a mi niño no se le puede acercar cualquiera, sino la indicada
—¿Cómo voy a saber que es la indicada?
—Ella se paralizará al ver tu hermosa sonrisa y tus bellos ojos brillarán mientras la miras. Ahí sabrás que ella es la indicada
Thomas se sonroja y sonríe. Ambos siguen caminando.
—Nunca olvides que eres mi mayor orgullo —Verónica sonríe y le agarra de la mano. Regresan a su casa—
Un día Thomas viene de regreso de la escuela, el mismo chico lo persigue y lo golpea. Thomas llega llorando a la casa. Así sucedió por varios días. Su madre se cansa del abuso y decide apuntarlo en el ejército. Thomas no quiere ir, pero lo tuvo que hacer. Se despide de su madre y está meses largos sin poder verla.
En los entrenamientos es el peor de todos. Algunos compañeros se burlan. Hasta el entrenador.
—Benton eres tan débil que ni para limpiar los sanitarios sirves... Si sigues así no veo ningún futuro para ti en el ejército —El entrenador lo empuja sobre el fango—
Thomas cae al suelo. Todos se ríen, se van y lo dejan solo. Un niño marleyano se le acerca. Le extiende su mano y lo ayuda a levantarse.
—Yo tampoco soy muy bueno, pero lo intento... Me llamo John Davis
—Soy Thomas Benton —Se limpia el uniforme—
Ambos se dan la mano. Por un tiempo se hacen muy amigos y se apoyan en los entrenamientos.
Thomas siempre está desanimado. Aprovecha la biblioteca en la base y sigue buscando más información de los titanes. Mientras lee recuerda las palabras de su madre.
—Estoy segura de que algún día, en esta vida o en otra, serás alguien muy importante. Vas a tener el poder de revertir todo y salvar el mundo entero
Thomas sonríe. Se motiva a seguir leyendo, y descubre que el poder de los titanes nace de su columna vertebral, y es controlado por su sistema nervioso. También ve que para transformarse en titán puede ser por una herida autoinfligida o provocado por terceros. Thomas busca un libro de biología y aprende más acerca del cuerpo humano. Tiene una idea y comienza a dibujar en una libreta.
—Tal vez se puede controlar al poseedor de un titán a través de su columna vertebral con algún tipo de collar que emita alguna corriente u onda y así neutralizar su poder, evitando que se transforme... —Se toca la barbilla— Un poco loca la idea, pero me gusta
Algunos oficiales de alto rango ven que Thomas es bastante inteligente, así que lo sacan de los entrenamientos militares y lo llevan a trabajar en la fabricación de armas. Su cuerpo estuvo expuesto a químicos y materiales dañinos por mucho tiempo. A veces se enferma, pero nunca va al médico.
Él adquirió destrezas con las armas, a pesar de manejarlas bien aun físicamente es débil, y por eso no lo dejan ir a batallas.
A escondidas Thomas realiza experimentos con algunos materiales que sobran. Mientras trabaja en la fábrica esconde algunos de sus experimentos para así ensamblar un arma que está creando. Un día al ya tener el arma lista, junto a John decide salir a las afueras de la base para probarla. Es un arma larga, con un calibre alto y bastante potencia. Ambos se van al bosque. Thomas apunta el arma hacia el tronco grueso de un árbol. Dispara, él cae al suelo por la fuerza del arma. El sonido del disparo retumbó en todo el lugar. Thomas se levanta asustado, luego él y John miran el tronco, ven un hoyo enorme que lo atravesó de un lado a otro. El árbol comienza a caerse. Ambos corren para apartarse.
—Es mucha potencia —John aún está sorprendido—
De pronto, sin ellos darse cuenta, llegan soldados y los capturan. Se llevan a Thomas y a John hasta una oficina. Ambos están nerviosos. El General entra molesto.
—Benton, ¿Para qué construiste esa arma?
—Para los titanes cambiantes
—Esa arma no le hará ni cosquillas a un titán
—No lo hice por ellos, sino para su poseedor
El General se sorprende.
—Si el enemigo descubre esa arma, estaremos arruinados
—Yo sólo quiero aportar algo
—No es tiempo para eso... Además, lo hiciste sin autorización, quedas castigado, igual tú compañero
—Davis no tiene nada que ver, lo hice por mi cuenta, él sólo me acompañó a probar el arma
El General da la orden de destruir inmediatamente el arma. Thomas se enoja y llora a la vez. Estuvo seis meses castigado, haciendo trabajo doble y apartado de los demás.
A pesar de no tener muchos amigos él siempre es amable con todos y los ayuda si es necesario. Se gana el respeto de varios oficiales de alto rango.
Años después, Thomas ya es adolescente. Un día llegan reclutas nuevos y ve a los dos chicos que lo golpeaban de niño, ambos ya son jóvenes adultos. Él intenta esconderse de ellos, pero aun así lo ven y lo persiguen.
—Con razón no volviste a la escuela, ya que estabas aquí escondiéndote, cobarde
—Ya déjenme en paz por favor
Los dos se le acercan, uno lo empuja y cae al suelo.
—Has rebajado de peso, pero sigues tan débil como siempre, no cambias
Ambos se van riendo. Por varios días lo siguen molestando a escondidas.
Una noche Thomas decide ir bien tarde al gimnasio para evitar a los demás compañeros, ya que se avergüenza de su cuerpo. Luego de ejercitarse un poco va a las duchas. Al salir a los vestidores ve a los dos chicos que siempre lo molestan. Él intenta irse, pero ellos no lo dejan salir. Ya que no hay nadie lo golpean. Lo arrodillan boca abajo en el suelo. Thomas está nervioso y llorando.
—Ya que durante los entrenamientos no nos dejan estar cerca de las chicas, voy a tener que hacer uso de otros medios —Se ríe y se baja el pantalón—
Thomas se desespera y llora.
—No por favor, no lo hagas
El otro le tapa la boca con una camisa y lo inmoviliza. Thomas intenta gritar, pero no puede.
*****
—Entonces él y su amigo me... me... —Thomas sienta náuseas, se sienta y se hecha a llorar—
Diana lo abraza para consolarlo.
—Aun siento vergüenza por eso, me es difícil recordar ese momento —Sigue llorando—
—Thomas, nunca imaginé que hubieras vivido eso... Es bueno que lo saques de tu corazón. Llora todo lo que tengas que llorar, te prometo que aquí estaré para apoyarte —Diana llora junto a él—
*****
Thomas está en el suelo llorando. Los chicos se van riendo.
—Adiós, perra eldiana
Él siente mucho dolor y se va cojeando a su habitación. En el espejo ve su pantalón ensangrentado. Él se cambia la ropa aprovechando que no hay compañeros en la habitación. Rápido va al lavamanos, comienza a lavar su ropa interior y pantalón para quitarle la sangre. Al terminar es tanta la ansiedad que siente que vomita varias veces. Se acuesta en la cama y se arropa completamente, pero no puede dormir. Llora en silencio evitando que sus compañeros lo escuchen.
Pasa varios días a solas, cada vez que ve a los chicos se pone nervioso. Siente mucha vergüenza de lo que ocurrió y trata de reprimir sus emociones en frente de los demás. Thomas está muy retraído. Durante las noches en la habitación, él se lastima a propósito, haciéndose rasguños o cortes en el cuerpo con un objeto afilado para así canalizar su dolor. Luego se duerme llorando, siente una opresión fuerte en su pecho y corazón.
Una noche se está mirando en el espejo. Se quita la camisa y ve como aún su cuerpo está flácido a consecuencia de su obesidad en la niñez. Él siente asco de si mismo, se mete sus dedos hasta la garganta y vomita en el bote de basura, es la forma errónea que había conseguido de rebajar. Se vuelve a mirar en el espejo, en sus brazos hace fuerza para marcar sus músculos, pero no le sale nada. Luego con sus brazos aprieta su pecho, pero no ve resultados. Se coloca la camisa de nuevo y acerca su rostro buscando alguna señal de vello facial. Nota que le está saliendo bigote. Sonríe. Luego se peina el cabello para atrás y se guiña. Escucha a sus compañeros entrar, él corre y se sienta en la cama, disimula que está leyendo. Él se percata que ellos están viendo algo ya que hay varios reunidos haciendo grupo, entre ellos se ríen en voz baja. Luego se van y Thomas ve como uno guarda algo en la gaveta al lado de la cama, para luego también irse. Thomas camina, se asegura que no hay nadie y va hasta la gaveta, al abrirla ve un libro. Lo toma y se va a su cama. Al abrirlo ve páginas normales hasta llegar al medio y ve una foto doblada de una mujer de cabello marrón y ojos azules. Al abrir la foto se sorprende al verla totalmente desnuda. Él tira la foto y el libro a la cama. No sale de su asombro. Siente curiosidad de nuevo y vuelve a ver la foto de la mujer. Él comienza a sentir un cosquilleo entre sus piernas y ve como su pantalón se alza. Se asusta y trata de taparse al sentir vergüenza. Corre y devuelve el libro a su lugar. Se acuesta en la cama y se arropa. Sus compañeros regresan para dormir. Al ellos acostarse, aún Thomas no deja de pensar en la mujer de la foto. Intenta esconder lo que siente, pero no puede. Sin darse cuenta comienza a autocomplacerse. Su respiración se agita y comienza a sudar. Trata de hacer silencio. Al terminar se siente aliviado. Se mira debajo de la sábana y nota que está todo normal. Está confundido e intrigado ya que es la primera vez que le sucede esto.
Al día siguiente va a la biblioteca a buscar los libros de anatomía. Encuentra información de lo que experimentó. Ve dibujos de la reproducción humana. Le intriga la forma en que sucede. En ese momento comienza a recordar cuando los chicos abusaron de él en el baño. Vuelve a sentir el mismo cosquilleo. Thomas siente náuseas y llora mientras se tapa el pantalón. Decide irse de la biblioteca. Se regresa a la habitación. Se para en frente del espejo, saca una cuchilla de su bolsillo y no deja de mirarse el pantalón a través del espejo. Siente coraje y asco por haber permitido que le hicieran aquello. John entra y lo ve con el ceño fruncido, se va a llamar un oficial de alto rango. Se llevan a Thomas a la oficina. Al preguntarle que le sucede, él toma valor y habla lo que le sucedió en los vestidores. El General investiga, pero al no haber testigos y los dos jóvenes negar todo, deciden trasladarlos a otra base.
Un día se le acerca a Thomas un joven Theo Magath.
—Hola Benton, ¿Eres el hijo de Verónica?
—Sí señor
—Escuché lo que te sucedió, lo lamento mucho
Thomas se queda callado.
—Eres un chico muy inteligente, pero a pesar de los años en el ejército sigues muy débil físicamente... Deberías ejercitarte más y créeme que con tu estatura vas a ser como un tanque de guerra. Si quieres puedo ayudarte a entrenar y te puedes convertir en uno de los mejores soldados marleyanos del ejército
Thomas acepta. Por varios meses va entrenando y adquiere bastante fuerza física. Su odio por los eldianos aumenta, aunque también tiene resentimiento contra los marleyanos. Su carácter comienza a cambiar, siempre está lleno de ira. Lo incorporan de nuevo a los entrenamientos regulares para ir a las batallas. Con su buen manejo de armas y fuerza física se convierte en uno de los mejores soldados de Mare.
Un día va a visitar a su madre. Él le cuenta todo lo que ha vivido y ella siente mucha lástima. Ese día, mientras busca unas cosas en su casa, él descubre una carta de su padre, donde está su nombre. También con lo escrito descubre su profesión. Él decide ir a la zona de internamiento de Liberio para buscarlo. Se encuentra a un hombre trabajando frente a su casa.
—Hola... Estoy buscando a David, es carpintero
—¿David?... ¿Quién eres?
—Soy Thomas Benton... David... —Dice en voz baja— ...es mi padre
—¿Para qué lo buscas?
—¿Lo conoce o no?
—No... Pero si algún día lo veo puedo dejarle algún mensaje si es lo que quieres hacer —El hombre ve como Thomas aprieta sus puños y en su mirada refleja mucho odio—
—Yo sólo quiero que sepa que lo odio muchísimo y que él arruinó mi vida desde antes de yo nacer, cuando se enamoró de mi madre. Él no tiene idea de cuanto odio tengo que me llamen mestizo, hubiera deseado ser un marleyano puro... Siento asco y vergüenza... He pasado tantas cosas por su culpa, juro que el día en que lo vea lo mataré con mis propias manos
El hombre se sorprende.
—Entiendo tu odio
—Usted no entiende nada... Es hora de irme, no soporto ni estar en este lugar —Thomas escupe el suelo y se va—
El hombre se queda hablando solo.
—Físicamente sí que eres idéntico a tu madre, pero tienes el mal genio mío... Perdóname hijo por arruinar tu vida
Pasan los años. Thomas ya es un joven adulto. Fue nombrado Teniente. Durante un tiempo estuvo trabajando en una bomba de gran magnitud que imitaría la explosión que realiza el Titán Colosal al transformarse. Llega el día en que prueban la bomba, la magnitud de la explosión fue tanta que destruyó algunas zonas y se sintió el temblor a kilómetros de distancia, también se podía sentir una brisa caliente. Por falta de recursos y presupuesto no se continuó fabricando más bombas. Al tiempo, a causa de estar expuesto a tanto químico en la fabricación de la bomba, Thomas enferma. Fue al médico, luego de varios análisis, no se encontró nada grave.
—Todos los resultados salieron bien, excepto algo
—¿Que Doctor?
—Viendo tu récord estuviste desde niño expuesto a químicos y otros materiales peligrosos... Noté que tienes una leve atrofia testicular que probablemente te afecte a la hora de querer tener hijos. Aunque en lo demás vas a estar normal y podrás hacer todo sin problemas
—¿Así que no podré tener hijos?
—Puedes, pero será muy difícil por ahora, aunque eres muy joven y tienes una vida por delante. Tal vez en un futuro si quieres hacer tu familia, lo puedas hacer
—Por ahora no me interesa tener una familia
—Bien... Te recetaré unos medicamentos y te daré de alta
Thomas se queda pensativo. A las horas sale del hospital. De camino a su habitación, una soldado se le acerca.
—Hola Thomas
—Hola —Él se queda confundido—
—Tal vez no me recuerdas pero fuimos compañeros en los entrenamientos, cuando éramos niños
—Ah sí, te recuerdo un poco... ¿Te puedo ayudar en algo?
—Escuché que estuviste enfermo y me preocupé... Espero que ya estés bien
—Si lo estoy, gracias por preocuparte
La chica está nerviosa.
—Desde siempre me pareciste muy apuesto, y me daba mucho coraje que te molestaran... Nunca tuve valor de acercarme y hablarte, pero sentí que hoy era el día
—Oh —Ríe nervioso y se rasca la cabeza—
—Me alegra que ya seas Teniente, hace poco me nombraron Sargento
—Me alegro por ti
Ambos se quedan en un silencio incómodo.
—Entonces... ¿Quieres salir y conocernos mejor? No tengo muchos amigos aquí. Claro sólo amistad, sin otras intenciones
—Me parece genial... Me llamo Michelle
Ambos se dan la mano y se saludan. Por un tiempo están saliendo juntos, hasta que comienzan a enamorarse. Un día deciden irse a escondidas a la ciudad y alquilan una habitación. Se están besando con mucho deseo, están a punto de casi tener relaciones, pero él recuerda el día en los vestidores y se pone nervioso e incómodo.
—No creo que pueda hacerlo —Thomas se aparta un poco—
—¿Es tu primera vez?
—Sí —Thomas lo dice nervioso—
—Vas a poder, no tengas miedo —Ella lo sigue besando y le desabotona la camisa. Le acaricia el abdomen— Tienes un cuerpo muy bonito —Le besa el pecho y le abre el pantalón. Al bajarlo completo, ella se sorprende y se sonroja— ¡Oh!... No pensé que lo tuvieras así de... ¡Wow! —Suspira nerviosa—
Thomas ríe nervioso y se sonroja. Ella se quita toda la ropa, él se sorprende por al fin ver una chica desnuda frente a él. Thomas le acaricia el pecho.
—Si quieres puedes llevar el control —Ella le agarra la mano—
Él la acuesta sobre la cama y la penetra. Ambos comienzan a sentir placer. Él aumenta su ritmo, y la embiste con fuerza varias veces. Ella gime bastante alto. Unos minutos después, Thomas termina.
—Disculpa, no pude contenerme
—No, está bien... Para ser tu primera vez, estuviste magnífico, me encantó
Por un tiempo Michelle y Thomas estuvieron viéndose a escondidas para tener relaciones, a él le gusta llevar el control y siempre está sobre ella. Thomas comienza a sentirse más seguro de sí mismo.
Estuvo trayendo ideas nuevas, pero el ejército las rechaza por ser demasiado exageradas e imposibles.
Durante una batalla Thomas estuvo por primera vez muy cerca a los titanes que posee Mare. Se queda observando al Colosal, Bestia, Mandíbula, Carreta y Femenino, pero su mirada se concentra en el Acorazado. Él está maravillado con su poderío al verlos atacar al ejército enemigo sin ninguna complicación. Al acabar la batalla ve cada usuario y nota que todos están agotados físicamente luego de usar su titán. Al regresar a la base Thomas tiene una idea y pide una reunión con oficiales de alto mando.
—Un ejército de titanes es algo un poco exagerado por ahora. Conllevaría mucho gasto entre lograr lo que pretendes y conseguir voluntarios
—Pero no debemos dejar todo en manos de seis personas
—Lo sabemos, pero tener más de seis sería perder el control, ¿Y si alguno se revela en contra nuestra?
—Por eso buscaremos a los mejores soldados
—¿Y sacrificar la vida de esos soldados en algo que no sabemos si vaya a resultar?
Esto lo frustra un poco. Al salir de la reunión, un soldado lo detiene.
—Al pasar pude escuchar parte de su idea y me parece genial... Deberías hacerlo
—Gracias, lo intentaré...
El soldado se le queda mirando y lo reconoce.
—¿Thomas Benton?
—¿Cómo conoces mi nombre completo? No muchos lo saben
El soldado mete su mano en el bolsillo y saca una pierda con forma extraña y que brilla. Thomas se sorprende y lo reconoce.
—¿Erik?
Ambos se alegran y se abrazan.
—Wow… —Erik sonríe— …sí que ha pasado mucho tiempo, a penas te reconocí de lo alto y esbelto que estás
—Tu también has cambiado... Me alegro mucho de que aún estés en el ejército... ¿Fuiste candidato a Guerrero?
—Si, aunque no logré ser Guerrero, pero si pude permanecer en el ejército y ayudar a mi familia... El dinero que tú y tu mamá me dieron aquel día fue de gran ayuda. Luego de irme a los entrenamientos mis padres me escribieron diciendo que pudieron comer por varios días y a la semana mi papá consiguió un buen trabajo... Gracias por tu ayuda
—De nada —A Thomas se le aguan los ojos—
—¿Qué haces aquí? Llevo años en el ejército y nunca te había visto hasta hoy
—Tuve problemas en la escuela y mi mamá me inscribió para ayudarme
—Oh, que cosas ¿no?... Veo que ya eres Teniente
—Si... Es bastante responsabilidad, no me quiero imaginar unos rangos más altos
—Yo estaré sirviendo en esta base, hace unos días me transfirieron aquí... Si necesitas ayuda no dudes en avisarme... Sobre tu idea del ejército de titanes, cuentas con mi apoyo
—Me parece genial... ¿Al acabar el turno tienes algo que hacer?
—No por ahora
—Pues te invito unos tragos, así nos conocemos mejor y te cuento de mis ideas, ¿Qué te parece?
—Bien, te veo a la noche
Ambos se hacen muy amigos. Un día Thomas busca un lugar donde hacer sus experimentos a escondidas, y en un mapa viejo del ejército encuentra una antigua base subterránea. Erik, John y él viajan hasta el lugar, encuentran una villa abandonada y destruida a causa de la explosión de la bomba que habían detonado como práctica el mismo ejército de Mare. Encontraron cadáveres aún en el lugar. Ellos se sorprenden, pero siguen buscando la entrada de la base. Al encontrarla entran y ven el lugar vacío, pero aún en buen estado. Thomas decide tomar la base y con el dinero de su familia lo reconstruye y equipa el lugar. Ambos reclutan soldados que les gusta sus ideas, para que trabajaran a escondidas con él. A la vez Thomas mantiene una relación con Michelle, ya son pareja. Ambos se llevan muy bien y se aman mucho.
Un día Thomas está en otra base militar entregando unas armas. Luego de entregarlas sale a solas a la ciudad para ir a una barra a beber. Termina de beber y se va caminando cuando ve dos hombres adultos con el uniforme del ejército acercarse a él. Uno lleva un bate de béisbol y otro una pelota. Thomas los reconoce, evita mirarlos y entra por un callejón. Luego de ellos pasar de largo, regresan y lo reconocen.
—Oh vaya, mira a la perra eldiana
—Siempre huyendo el cobarde
Thomas se detiene y se enfurece. Se gira y los mira a los ojos. Un hombre lanza la pelota en su mano, de arriba para abajo, mientras lo mira riéndose. El otro hombre mueve el bate de un lado a otro.
—Ahora eres Teniente, al menos logras algo en tu miserable vida
Un hombre lo empuja, pero Thomas no se mueve.
—Al fin ya dejó de ser tan débil
—Mejor vayanse y déjenme en paz —Aprieta los puños—
—Uy que miedo —Ríe—
Uno de los hombres le acerca el bate al rostro.
—¿Quieres la segunda parte de aquel día? —Le guiña—
Thomas al recordar ese día se paraliza, siente un poco de miedo, pero el odio que siente en su corazón es tanto que le da valor. Aprieta sus puños con fuerza y golpea rápidamente en el rostro al hombre del bate, él cae al suelo. Él otro intenta golpearlo con la pelota, pero Thomas detiene el golpe. El otro hombre se levanta y cuando lo va a golpear con el bate, Thomas lo esquiva y este golpea en la mano a su compañero, este grita de dolor ya que le rompió la mano. Thomas le quita el bate y lo golpea en el pecho, cae de nuevo al suelo. Él se acerca al hombre que le rompieron la mano y comienza a golpearlo con el bate en las piernas, haciéndolo caer. Thomas agarra la pelota y se abalanza sobre él, del odio que siente comienza a introducir la pelota dentro de la boca, el hombre pone resistencia y Thomas da un puño en la pelota, rompiéndole los dientes y la mandíbula al hombre, este trata de gritar de dolor. Ya teniendo la pelota dentro de la boca, le comienza a golpear con el bate en el pecho, rompiendo varias costillas. Thomas sigue golpeándolo hasta matarlo. El otro hombre se retuerce de dolor en el suelo, intenta huir, pero Thomas lo patea y lo tira de nuevo al suelo, este le pide perdón mientras se arrastra. Con el bate comienza a golpearlo varias veces, sin control, en la cabeza. Le destroza el cráneo, el hombre muere. Lo sigue golpeando hasta romper el bate con la furia que siente. Él cae arrodillado, cuando entra en razón se queda incrédulo de lo que hizo. Se mira la ropa y las manos que están llenas de sangre. Está nervioso, pero a la vez siente satisfacción al matar a los hombres que habían abusado de él. Thomas sonríe.
*****
—Por primera vez mataba a alguien con mis propias manos. Se sintió tan bien, pero nunca pensé que eso me condenaría a hacer cosas peores... Perdí el amor hacia el prójimo
—No te juzgo porque en un tiempo también hice cosas muy malas y maté mucha gente inocente —Diana llora un poco— Ambos hemos hecho cosas muy terribles por el odio en nuestros corazones
*****
Thomas está en un pequeño riachuelo lavando su camisa y las manos. Está nervioso y llora un poco. Busca su vehículo militar y se va de regreso a su base, a las horas escucha que habían matado a dos soldados, pero no hubo testigos. Alguien toca en la puerta de su habitación, Thomas abre y ve a Magath.
—Hoy asesinaron a dos soldados cerca de una base, los mismos que abusaron de tí hace años
—Oh —Thomas se queda serio—
—Sólo quería saber, ya que hoy estuviste cerca de esa base, ¿Viste o supiste algo durante ese tiempo?
—Yo no ví nada. Cuando salí de la base, fuí a darme unos tragos y rápido vine de regreso. No hablé con nadie
—Entiendo... Si recuerdas haber visto algo no dudes en contarlo. Por ahora el caso se queda abierto en lo que se encuentra al culpable. Ambos murieron de manera horrible, definitivamente lo hizo un psicópata —Magath se va—
Thomas se encierra, comienza a reírse sin control. Él siente que luego de haber matado a esos hombres es capaz de cualquier cosa. Sus actitudes con los demás cambian mucho.
Durante una batalla, Thomas se aparta de sus compañeros. Encuentra soldados enemigos escondidos en una trinchera, ya que varios están heridos o sin munición. Él toma su arma y les dispara sin piedad. Luego que se terminan sus balas, él vuelve a perder el control y mata a varios soldados a golpes. Thomas vuelve a sentir satisfacción y se ríe.
Su relación con Michelle ha cambiado bastante. Está un poco alejado por un tiempo.
—Amor, últimamente estás muy diferente, ya ni me buscas, ni quieres tener relaciones conmigo
—Yo no tengo tiempo para estar en una relación con alguien. Estoy muy ocupado en cosas más importantes
—¿Que dices? —Michelle se queda sorprendida— ¿Ya no quieres estar conmigo?
—Tómalo como un sí —Thomas se va—
Michelle se queda llorando.
Es de noche, John y Erik están sentados bebiendo en una barra, esperando por Thomas. A los minutos él sale del baño con una mujer. Ambos ven que ella casi no puede caminar y refleja placer en su rostro. Thomas se sienta en medio de ellos.
—Mejor ni te pregunto que hiciste —John sigue bebiendo—
—¿Que pasó con Michelle?
—¿Quién? —Thomas se ríe y bebe—
—No me digas que te rompieron el corazón
—Al contrario, fui yo... Ahora me gusta la libertad —Enciende un cigarrillo—
—Eres diabólico —Erik controla la risa—
Los tres se miran y comienzan a reír. Están buen rato conversando.
—¿Se acuerdan de los rumores del supuesto espía llamado el Búho? —Les pregunta John— Hace mucho tiempo que no se ha vuelto a escuchar nada de eso
—Si lo recuerdo, igual que hacen años capturaron a un grupo de eldianos, que eran los llamados "Restauradores de Eldia", y los llevaron a Paradis. Luego no se volvió a saber nada más de otro grupo similar aquí en Mare... Tal vez al fin acabamos con todas esas escorias —Thomas frunce el ceño mientras fuma— De nuestros soldados que fueron a llevarlos nunca se supo de ellos... A Kruger y Gross los declararon desaparecidos, igual que a los demás
—Yo supe que hace muchísimos años también atraparon a un grupo de culto que adoraban a una Ymir —Erik se ríe— Los eldianos son tan tontos y fáciles de manipular
John y Thomas se le quedan mirando.
—Yo sé que soy eldiano, pero es una realidad y no se puede tapar el cielo con una mano... Además, yo siempre le seré fiel a Mare, hasta mi último aliento
—Tu si que eres más marleyano que un... marleyano —John se ríe y le da varias palmadas en la espalda—
Thomas se gira y ve dos chicas observándolos. Él le da un codazo a John.
—Yo ni pierdo el tiempo, de seguro te estarán mirando a ti... Tu eres el chico adinerado, alto... —Habla entre dientes— ...apuesto y dotado... Por eso ellas siempre te van a buscar
—Tsk, no es para tanto... Sólo hay que saber como convencerlas —Le guiña—
—Además, soy malísimo para conversar con una mujer —John se queda mirando una de las chicas—
—Imagínate yo que nunca he... —Erik se queda callado, mira a Thomas y lo ve sorprendido—
—Pues hoy será la noche de los dos —Thomas se levanta, empuja a Erik y a John hasta las chicas—
Ambos están nerviosos y conversan con ellas. Thomas se queda recostado de la pared observando y riéndose de sus compañeros, cuando se le acerca una mujer.
—¿Que hace aquí solo un hombre tan apuesto como tu?
Thomas la mira de arriba para abajo y le sonríe.
Durante un tiempo, Thomas aprovecha su rango como Teniente y su buen aspecto físico para coquetear con otras mujeres y tener relaciones con ellas, pero sin compromiso. Siempre les paga haciéndoles favores o consiguiendo lo que ellas quieren.
Thomas está teniendo relaciones con una soldado en su habitación. Él la embiste fuerte por detrás. Ella gime de placer, aunque siente un poco de molestia.
—Teniente, más suave por favor
Él se detiene y se le acerca al oído.
—Esto era lo que querías, sólo disfruta y cállate —La vuelve a embestir duro. Él gime fuerte—
Los rumores de él se fueron regando en la base. Mujeres y hombres se le acercan para coquetearle.
Un día estando solo en la habitación toca a la puerta alguien, al abrir ve un soldado varón. El soldado entra y cierra la puerta. Varios minutos después el soldado sale del cuarto.
—No le digas a nadie de esto —Le da dinero—
—Lo prometo —El soldado toma el dinero y se va—
Thomas continua con sus experimentos en la base subterránea. En su oficina abre una vieja libreta.
—¿De que es esa libreta? —Erik le pregunta—
—Son mis viejos apuntes, de cuando era niño y adolescente. Creo que es hora de hacer realidad muchas de mis ideas pasadas
—¿Harás de nuevo aquel rifle anti-titán? —Davis pregunta emocionado—
—Claro que sí... Si alguno de nuestros experimentos fallan debo tener con que exterminarlo
Thomas crea varias armas anti-titán, pero quiere realizar experimentos con los sueros para hacer su ejército de titanes. Ya que no puede experimentar con los Guerreros de Mare, él estuvo en contacto con un contrabandista llamado el Gato Negro para que le consiguiera los sueros de titán, también supo de un Coronel del ejército que recién se había retirado que podía conseguirle sujetos de pruebas para sus experimentos, especialmente eldianos. Thomas en su base trata de alterar el suero y usarlo en eldianos pero sus experimentos no le salen, sintiéndose frustrado.
Un día consigue más eldianos para sus experimentos. Thomas está junto a Erik y varios de sus soldados esperando por el tren que viene con los sujetos de prueba. Están en una zona apartada, lejos de las estaciones de trenes. El tren llega y se detiene frente a ellos. Un hombre se baja y se dirije hacia Thomas.
—No tenemos mucho tiempo... En uno de los vagones trajimos a los eldianos
Thomas entra al vagón, ve cada persona y a algunos los marca en la frente. Da la orden a sus soldados de llevarse los marcados a los vehículos militares.
—¿Que hacemos con los demás? —Le pregunta el hombre—
—Matenlos, de nada me sirven —Thomas le paga al hombre—
Sacan a los eldianos y los mismos soldados los fusilan. Los del tren se van.
Thomas llega a su base y en una celda ve al hombre con quien habló en la zona de internamiento de Liberio. Thomas descubre que él es su padre.
—Hijo, perdóname por favor —Llora—
—Usted no es nadie para mí, sólo un sujeto más
Thomas experimenta con todos. Algunos los mata y experimenta con sus cadáveres. A su padre lo usa para otros experimentos. Lo mantiene encerrado y encadenado en un calabozo. Usa su sangre para ver la reacción que tiene al estar en contacto con el suero. Lo golpea con sus armas y lo tortura. No le da de comer y hace sus necesidades en el mismo lugar. Él hombre sufre de dolor y muchas veces pide que tuviera misericordia con él, pero Thomas no siente piedad. De las veces que lo dejó encadenado, su padre logra zafarse, en el desespero por acabar su sufrimiento usa las cadenas para ahorcarse. Thomas al encontrar su cuerpo en la celda, lo tira afuera como basura.
*****
Diana está sorprendida.
—No tuve piedad ni de mi propio padre... Ya sabes porque fuí capaz de hacerte tanto daño —Thomas llora— Siempre he sido un monstruo, un psicópata
Diana lo consuela.
*****
Un día se entera de los nuevos candidatos a Guerreros de Mare, así que decide ir a verlos. Después de varios meses vuelve a ver a Magath.
—Comandante Magath al fin puedo verle, ¿Cómo estuvo su misión?
—Teniente Benton que gusto en verte... La misión fue un éxito... Me sorprende lo mucho que has cambiado
—Si, al fin ya no soy tan débil, gracias a ti
—Yo sabía que tenías futuro en el ejército... Si fueras eldiano hubieras sido un gran candidato a Guerrero
Ambos se quedan hablando. Thomas observa los entrenamientos a los candidatos. Él le llama la atención uno que es el más débil de todos y siempre está atrás de los demás. Thomas recuerda sus días cuando inició y siente un poco de lástima.
—Ese niño rubio me recuerda mucho a mí cuando ingresé al ejército
—¿Braun? Él tiene mucho ímpetu pero aún así no logra superar a sus compañeros
—Estoy seguro que lo va a lograr
—Eso esperemos, pero hay candidatos mejores que él
Al acabar el entrenamiento Thomas encuentra a Braun llorando en el suelo. Este al verlo acercase se levanta y hace el saludo militar.
—Tranquilo, no tienes que ser formal, sólo vengo a hablar contigo... Soy el Teniente Benton —Le da la mano—
—Soy Braun... Reiner —Lo saluda—
Thomas se sienta en el suelo y Reiner se queda de pies.
—Siéntate... Conversemos
Reiner se sienta recto y lo mira a los ojos.
—¿Por que estabas llorando?
—Yo... es que...
—¿No estás dando el máximo que quisieras dar?
Reiner se entristece.
—Aún tienes tiempo de mejorar y lograr obtener un titán... Yo ingresé al ejército más o menos de tu edad. Era el peor en los entrenamientos físicos, pero tenía buena habilidad con las armas... No fueron días fáciles, pero aquí estoy, ahora soy Teniente
—Entonces, debo esforzarme un poco más
—Claro... El esfuerzo que hagas hoy será tu recompensa en el día de mañana
Reiner le sonríe. Con el tiempo ambos se hacen muy buenos amigos.
Pasan los meses. Ya entre los candidatos a Guerrero se elijen quienes van a poseer cada titán. Reiner va corriendo emocionado hasta Thomas.
—¡Teniente Benton! ¡Logré obtener un titán!
—¡Estupendo! Te felicito... ¿Que titán será?
—El Acorazado
Thomas se emociona y lo abraza. Reiner al sentir su abrazo también se emociona y llora un poco.
Llega el día de la ceremonia cuando a cada uno le dan su Titán. Thomas va junto a Erik.
—¿Cual poder titánico te interesa para experimentar?
—Aun no me decido... Esperaré a los entrenamientos y veré el potencial de cada uno al ahora tener diferentes usuarios
Reiner se inyecta el suero y se transforma en un titán puro que devora al antiguo poseedor del Titán Acorazado. Vuelve a ser humano, Thomas se acerca y lo ayuda a salir del titán. Está inconsciente, Thomas lo lleva en brazos hasta la zona que han preparado para atenderlos en lo que despiertan. A la hora Reiner despierta.
—Hola Braun, ¿Cómo te sientes?
—Tengo dolor de cabeza, no dejo de ver las memorias de otras personas. Todo es tan raro, mi cuerpo se siente extraño
—Es normal que suceda... Sigue descansando y felicidades por ser oficialmente un Guerrero de Mare
—Gracias Teniente Benton —Reiner le sonríe—
Días después comienzan sus entrenamientos con los titanes. Thomas los observa. Ve los expedientes de cada uno y sus habilidades humanas y titánicas. Él se interesa en el Acorazado. Así que un día a escondidas de todos los oficiales se lleva a Reiner a una zona apartada. Él se transforma en titán y Thomas experimenta algunas cosas con él. Thomas está maravillado y decide usar el Acorazado para el ejército de titanes que quiere hacer. Luego de terminar le toma varias muestras de sangre a Reiner.
—Recuerda que no debes comentar esto con nadie
—¿Esto fue para ayudarme a mejorar mis técnicas?
—Claro, para que seas el mejor cuando vayan a Paradis
—Gracias por ayudarme Teniente y prometo no decir nada
—Bien, ve y come algo, luego nos vamos
Reiner se sienta a comer. Thomas saca de un cajón un suero junto a un revolver. Mientras tiene el revolver en la mano se queda pensativo.
Sólo tengo que dispararle en la cabeza, inyectarme el suero y tomar rápido su Titán. Luego fingiré que fue secuestrado... Debo tener ese titán, debo tener el Acorazado en mis manos —Thomas a espaldas de Reiner le apunta a la cabeza—
Erik lo mira y le hace señas para que dispare. Reiner no se percata de nada. Cuando está por halar el gatillo, siente que algo lo detiene y decide no matarlo.
—Braun, recoge tus pertenencias, es hora de irnos
—Si Teniente —Reiner toma sus pertenencias y se monta en el vehículo militar—
—¿Por qué no lo hizo?
—No pude, sentí que algo me detuvo... Por un momento sentí lástima por él. Creo que su sangre me servirá por ahora
Recogen todo y se van de regreso a la base.
*****
—No puedo creer que estuviste a punto de matar a Reiner
—Debí hacerlo, ¿no crees?
Diana lo mira fijamente a los ojos.
—Cálmate, fue una broma —Thomas ríe nervioso—
*****
Al tiempo los Guerreros van a Paradis en busca del Titán Fundador.
Al Mare quedarse sin sus Guerreros deciden abrir una unidad militar para brindar seguridad a la nación. Thomas es nombrado General de Seguridad de Mare en una pequeña ceremonia. Su madre estuvo presente y se siente muy orgullosa de él. Thomas y su familia han salido a cenar en un restaurante de lujo en la ciudad marleyana. Mientras están cenando dos mujeres se le acercan intentando coquetearle, él les guiña y les sonríe. Su madre se ríe al verlas.
—Mi hijo ya es todo un hombre apuesto. Veo que tienes varias pretendientes. Espero algún día que consigas la indicada y la hagas tu esposa. Estoy ansiosa por tener nietos
—Algún día mamá —Thomas sonríe un poco triste ya que él no le ha contado que no puede tener hijos— Bueno mamá, me iré a seguir celebrando, gracias por venir en este día tan importante
—Tenía que estar presente. Que disfrutes... Te amo
Él se levanta y le da un beso en la frente a su madre, igual a su familia. Thomas se va.
Al salir ve a las dos chicas, les hace señas y se va con ellas. Los tres se van a un hotel y pasan toda la noche juntos. Al otro día, amanece con ellas en la cama.
*****
Diana tiene cara de asco.
—Pudiste haberte ahorrado los detalles
—Perdón... Al menos tu antes hacías el trabajo de dos —Ríe—
Diana se avergüenza.
*****
Unos meses después. Thomas experimenta en su base subterránea, toma una de los sueros del Acorazado mezclado con la sangre de Reiner e introduce también su propia sangre. Luego de terminar, él está tan cansado que se queda dormido con el suero en la mano.
Comienza a tener un sueño extraño donde se ve en un charco de agua tratando de lavar sus manos ensangrentadas, pero la sangre no sale. Él se desespera. Ve que alguien se le acerca y le habla.
—Siempre estarás manchado con mi sangre y por más que trates de quitarla, jamás va a salir Es una mujer joven, pero él no reconoce su voz. Él se levanta y trata de ver su rostro, pero está
—¿Por qué me haces esto? No sabes lo mucho que me duele —Ella lo dice llorando— Él la abraza, pero aún sigue confundido. —Perdóname por el daño que te haya hecho
Ella sigue llorando. De entre la sangre que tiene en su cabeza distingue que su cabello es de color marrón. Thomas acaricia su hombro y puede sentir la suavidad de su piel. A pesar de estar completamente ensangrentada, él puede percibir un dulce aroma que proviene de ella. Él se siente calmado, aunque no entiende nada.
Thomas se despierta desorientado y guarda el suero. Trata de buscar una explicación al sueño pero no la encuentra. Se va a su oficina, encuentra a John y a Erik preparando su papeleo. Él se sienta y de una gaveta saca un sobre grande. Se percatan que Thomas está viendo unas fotos de mujeres.
—¿Que haces? ¿Buscando la chica ideal?
—No... Estaba recordando que de adolescente encontré la foto de una mujer de cabello marrón y ojos azules. Al abrir la foto me llevé la sorpresa de que estaba desnuda. Fue la primera vez que sentí, ya saben —Ríe— Luego estuve buscando esa foto y jamás la volví a encontrar... La belleza de esa mujer me impactó muchísimo. Su rostro y su cuerpo tan perfecto parecía irreal
—¿No me digas que te has enamorado de una mujer ficticia?
Erik y John se ríen. Thomas también.
—No les miento que acabo de soñar con una mujer así
—Mujeres de cabello marrón y ojos azules hay por montones
—No es lo mismo... Con todas las mujeres con las que he estado ninguna da con esas características que ando buscando
—Tal vez algún día des con una
—Eso espero —Thomas suspira—
Unos días después va a transportar un equipo militar y entre las cajas mete a escondidas los sueros de sus experimentos para llevarlos a otra parte. Está preparando la última caja cuando vuelve a tocar el mismo suero, siente una corriente recorrer por su cuerpo y empieza a ver unas imágenes pasar de prisa.
Vuelve a ver a la chica ensangrentada, pero esta vez abrazando a un hombre rubio y alto. No puede ver sus rostros, pero si escuchar a los dos llorar sin consuelo, mientras el hombre le reclama con coraje.
—No puedo creer que le hayas hecho esto... ¿Acaso no tienes sentimientos?... ¡Maldito monstruo! Thomas se siente mal e intenta tocarla con su mano llena de sangre, pero no puede.
Él despierta de la visión y deja caer la caja donde está el suero, pero Erik logra atraparla a tiempo.
—¿General está bien?
—Disculpame, ya es la segunda vez que tengo una experiencia rara... Terminen de cargar el equipo, es tiempo de marcharnos
Él camión donde van los sueros sale antes. Unos minutos después sale otro camión con otro equipo y soldados. Ambos toman la misma ruta, cerca del mar. Thomas y Erik se van juntos en un vehículo, se les adelanta otro vehículo militar donde van más soldados.
—¿Me quieres contar de esas experiencias raras que ha tenido?
—Las dos veces que me ha pasado ha sido mientras toco el mismo suero que usé para experimentar. En ambas he visto a la misma chica, pero totalmente ensangrentada. Siempre está llorando. Es como si le hubiera hecho algo muy malo
—¿Pero le vió el rostro?
—No, pero tampoco la puedo reconocer ni con su voz ni aspecto... Todo es tan raro —Thomas se queda pensativo—
Varios minutos después se topan con uno de los camiones volcado y ven los cadáveres de varios soldados en el suelo.
—¿Que demonios? —Thomas se baja rápido del vehículo— ¿Que sucedió aquí? —Le pregunta a un soldado—
—Aún no sabemos, pero fueron atacados... Todos murieron
—¡General venga rápido! —Grita otro soldado—
Thomas ve el cadáver de una niña, y al lado ve que la grama está quemada, como si un rayo hubiera impactado el lugar. Luego de ver la escena envía a soldados rastrear el área. Él tiene sospechas de gente infiltrada. Thomas pide un conteo de los sueros. Un soldado se acerca a él.
—General, encontré esto entre los arbustos. Al parecer lo arrastró el viento —Le entrega una pequeña caja de suero—
Thomas al abrirlo se percata que está vació. En ese instante le entregan el conteo y confirma que falta el suero con el que había tenido las experiencias raras.
*****
—¿La chica que viste en los sueños era yo?
—Sí... Desde antes de conocerte ya sabía que algo terrible haría, pero nunca hice caso
—Al estar en contacto con el suero que creaste tuviste esas visiones de mí... ¿Entonces yo fuí parte de tus experimentos?
—Ymir Fritz aprovechó el momento y te utilizó supuestamente dándote el Acorazado, pero sabes que fue para engañarte y darte la misión de mátarme. Ella supo que había logrado alterar el suero y quiso sacarme del medio ya que era una amenaza para sus verdaderas intenciones... Estoy seguro que tu transformación fue por mi suero. Fuiste la primera persona en ser titán cambiante sin tener que devorar a otro usuario. También pudiste convertirte en titán-humano. Al ser Ackerman eres más sensible y eso fue lo que propició a poderte convertir en uno y ser ese eslabón entre los humanos y los titanes, lo que tanto busqué y traté de hacer en los experimentos
—En ese momento que estuve a punto de morir puedo decir que indirectamente me salvaste la vida
—Me alegro haberlo hecho
Ambos se miran y se sonríen.
*****
Varios días después dan con unos jóvenes eldianos que están huyendo. Soldados atrapan a cinco. Thomas a la distancia ve a una chica forcejear con varios soldados. Él está sorprendido al verla, ella con su aspecto físico le llama su atención.
¿Es un ángel?... Es idéntica a la mujer de aquella foto y la del sueño —Thomas reacciona y se acerca—
Un soldado le da a la chica un golpe fuerte en la cabeza y la tira al suelo.
—General los atrapamos
—Muy bien, llévenlos a la base
Levantan a la chica del suelo, ella lo mira fijamente. Montan a todos en vehículos. Thomas se queda pensando en ella durante el camino, él se está sintiendo extraño. En la base los interrogan a todos, pero la chica no dice nada. Descubre que son huérfanos. Thomas decide hablar con ella, antes de entrar un soldado le entrega su documentación.
—Por lo que nos dijo uno de sus compañeros, ella se llama Diana Smith. Su edad aún no la sabemos ya que en su documento no aparece su año de nacimiento, pero luce mayor que los demás. Todos, excepto ella, aceptaron ingresar al ejército... Es un poco difícil hablar con ella
—Yo la convenceré de que ingrese
Thomas entra a la oficina. Se sienta frente a ella. La ve un poco molesta, tiene los brazos cruzados. Intenta convencerla, pero no puede y Thomas se enoja. Así que la castiga dejándola todo el día a solas. Luego de él darle de comer y hablarle en un tono más suave ella decide ingresar. Thomas le da la bienvenida. Él está por salir de la sala, mira hacia atrás, la ve aún sentada y recostada en el escritorio con las manos en la cabeza, está llorando un poco. Él siente lástima y se va.
Durante los entrenamientos Thomas ve que Diana tiene muchas habilidades, sobresale entre los demás soldados. En uno de los entrenamientos él se queda observandola. John se acerca a él y lo ve distraído mirándola fijamente, le hace señas en la cara para llamar su atención. Thomas se sobresalta.
—¿Que te pasa? ¿Estás en un trance?
—Esa chica definitivamente es la que tanto he buscado... Es hermosa como un ángel
—¿Smith?... Es bonita, pero tiene un mal genio del demonio... Si ella es la que buscas vas a tener que esperar un tiempo, aún debe ser menor de edad aunque luce mayor que sus compañeros
—Obviamente esperaré, jamás estaría con una menor... Necesito de alguna manera tenerla en mi unidad. Así podré estar más cerca de ella, ganarme su confianza y protegerla
—Buena suerte con eso, campeón —John le da varias palmadas en la espalda—
Un día Thomas escucha una explosión fuerte. Al mirar por la ventana de la oficina ve que en el gimnasio sale mucho humo. Él va corriendo hasta el lugar, hay varios soldados custodiando el área, mientras otros miran sorprendidos. Thomas decide entrar a lo que quedó del edificio.
—General tenga cuidado, es muy peligroso —Le advierte un soldado—
Thomas entra y ve que la explosión fue desde adentro. Se percata que hay mucho humo, más de lo normal. Al acercarse siente un vapor muy caliente, entre el humo ve desintegrándose lo que parece ser el brazo de un titán. Thomas se sorprende. Sale del edificio pero no notifica nada de lo que vió. Él ve a Diana y sus compañeros irse del lugar, mientras todos aún siguen incrédulos.
Diana y sus compañeros van a su primera guerra donde regresan bien. Siguen los entrenamientos. Thomas siempre está pendiente a ella. Él nota que a pesar del tiempo en el ejército ella no se acostumbra al lugar y siempre está de mal humor, teniendo malas actitudes con otros compañeros y en ocasiones forma peleas. Un día Diana golpea fuertemente a un soldado, y la llevaron a la cárcel por unos días. Thomas pide que no la expulsen y él se hará cargo de darle disciplina. Él va donde ella, en la celda, se quita su sombrero, suspira y se acerca. Le dice que ahora pertenece a su unidad militar, junto a sus compañeros, pero ella estará en entrenamientos arduos y no podrá ir a batallas. También la utiliza como escolta para sus salidas fuera de la base.
Diana entrena el doble que sus compañeros, pero nunca se rinde. Esto le da la idea a Thomas de hacer un Escuadrón Elite, y decide hablar con otros oficiales de alto rango.
Un día Thomas se entera que Diana sufrió un accidente en los entrenamientos. Ella está en el hospital. Él va hasta allá.
—Doctor, ¿Cómo se encuentra Diana?
—Ella está bien, acabo de hablar con ella... Tuvo fiebre, pero hoy amaneció muy bien. No tiene fracturas, ni nada. Es una mujer fuerte para aguantar una caída tan alta —El doctor se va—
Thomas la mira a través de la rendija de la puerta del cuarto. La ve triste y preocupada. Decide entrar a verla.
—Smith, ¿Cómo te sientes?
—Hola General —Lo saluda— Estoy bien
—Me preocupé mucho al enterarme de lo que te pasó. Ya hablé con el entrenador y tuve que regañarlo
—No tenía porque hacerlo. Fue un accidente, no fue su culpa
—Pero el te obligó a subir sabiendo que estabas cansada... Si te hubiera ocurrido algo peor no sé qué haría, eres mi mejor soldado y no puedo darme el lujo de perderte
Diana se sonroja.
—Entonces, gracias General —Diana sonríe—
—Mañana regresas a tus labores, ya luego veré qué hacer con tu castigo... Nos vemos luego
—Adiós General
Thomas se va.
Al día siguiente él se sienta a observarla desde lejos mientras ella custodia el almacén. Decide terminar su castigo e incorporarla de nuevo al ejército.
Pasan cuatro años desde que Diana ingresó al ejército. Están en una batalla, en medio de un bombardeo. Thomas está cerca de Diana. De pronto él ve como ella se abalanza sobre él y lo empuja. Una bomba cae cerca de ellos, al estallar un fragmento vuela y corta parte del rostro de Thomas. Ambos caen al suelo, Diana está sobre él. Ambos se miran a los ojos. Él se queda sorprendido. Thomas se percata de su herida y trata de detener el sangrado con la mano.
—Me salvaste... Gracias —Ve como Diana se arranca un pedazo del uniforme y hace presión en su herida—
Ella se levanta y lo ayuda a levantarse del suelo.
—General tienes que regresar... Ve, yo me encargo del enemigo —Diana continúa batallando—
Él la observa irse, y siente como su corazón late más fuerte. Se regresa con los demás soldados para que le atiendan la herida. Un doctor está tomándole puntos en el rostro.
—Tuvo suerte que la herida fue superficial y no tocó su ojo... Tal vez le quede una cicatriz pero no va a perder su visión
Thomas se le queda mirando a la enfermera que ayuda al doctor.
—¿Una cicatriz? Al menos no dejaré de ser apuesto, pero ahora luciré más rudo
La enfermera lo mira y se ríe en voz baja. Él le guiña y le sonríe.
De pronto un soldado viene corriendo.
—¡General! Los soldados enemigos fueron vencidos... Smith acabó con un Escuadrón entero por si misma
—¿Smith qué? ¿Ella está bien?
—Sin ningún rasguño
Thomas se sorprende.
Esa chica es increíble
Todos regresan a la base. Thomas está en su habitación duchandose, a la vez no deja de pensar en Diana.
—Por qué no puedo dejar de pensar en ella... Es hermosa y fuerte, es tan perfecta —Suspira— Tengo que acercarme a ella, ya necesito sentirla y hacerla mía —Thomas siente un cosquilleo— Con calma amiguito, que esta noche si o si la vas a conocer de cerca —Luego sale de la ducha y se viste. Se mira en el espejo la herida en su rostro— Esta herida no es nada. Usa tus encantos, yo sé que caerá fácil, como las demás —Thomas sale de su habitación—
Ya es de noche. Todos los soldados se han reunido a celebrar. Están bebiendo y comiendo felices. Diana está bebiendo, igual Thomas que ya lleva varios tragos. De vez en cuando ambos se cruzan las miradas y sonríen tímidamente. Siguen festejando y bebiendo. Thomas decide hablar en frente de todos.
—Quiero brindar por Diana Smith, quien hoy me salvó la vida y también acabó con un escuadrón completo sin salir herida... Esto si que es una hazaña... Brindemos por la mejor soldado de Mare
Todos brindan. Diana se sonroja. Roy hala a Diana para bailar junto a sus compañeros, están bailando felices, igual que varios soldados. Thomas no puede dejar de mirarla con felicidad. Diana tropieza con él y la sostiene.
—Disculpe General
—No te preocupes
Ambos se sonríen.
—Me gustaría hablar contigo en mi oficina
—¿Ahora?
—Sí
Ambos se van sin que nadie se dé cuenta. Thomas está un poco borracho, va caminando dando tumbos. Diana lo ayuda a caminar.
—Creo que me urge hacer algo —Thomas va hasta un tiesto y comienza a orinar—
Diana mira hacia otro lado.
—Aaaaaaahhhhh... Ufff
Diana al escucharlo contiene las ganas de reírse.
—Por favor no le digas a nadie que me viste orinando un tiesto
—Lo... Lo prometo —Diana se ríe en voz baja—
Él se gira para seguir caminando, y cuando Diana lo va a ayudar sin querer mira algo sobresalir de su pantalón. Diana se sorprende, mira de nuevo hacia otro lado y se ríe nerviosa.
—Oh, perdóname —Thomas se avergüenza y se cierra el pantalón— Estoy tan borracho que ni sé lo que hago... Perdón
—No te preocupes
Ambos siguen caminando. Thomas no deja de mirarla.
—¿Te comiste el chocolate que te di ayer de regalo de cumpleaños?
—¿Ah? Si... Le llevé a mis compañeros y me comí el resto... Estaba muy delicioso
—Cuando se te antoje comer más sólo me avisas y te traigo todos los que quieras
Thomas la ve sonrojarse y rascarse el hombro. Ambos llegan hasta la oficina. Thomas saca las llaves e intenta abrir la puerta, pero no puede meter la llave en la cerradura.
—Que vergüenza el que tengas que verme así... El General no puede ni abrir su propia oficina, tsk —Se ríe—
Diana toma las llaves para abrir, pero tampoco puede meter la llave en la cerradura y se sostiene contra la puerta para no caerse. Thomas se ríe a carcajadas.
—Ni me había dado cuenta que estabas tan borracha como yo... Pero si solo te ví beber dos tragos
Diana ríe.
—No suelo beber y mi cuerpo no tolera mucho el alcohol
—Prometo no decirle a nadie que te ví así —Thomas alza su mano derecha—
Diana intenta otra vez, pero Thomas le ayuda con la llave, se tocan las manos, se miran y sonríen, abren la puerta. Ambos entran. Thomas pone seguro a la puerta y se muerde los labios mientras sonríe.
*****
—Esa noche tenía otras intenciones. Sólo quería tener relaciones contigo como con cualquiera otra y así cumplir mi fantasía, pero todo fue muy diferente. Cuando sentí la suavidad de tu piel y pude percibir tu dulce aroma, perdí la razón de todo. Nunca había sentido tanto placer con alguien como lo tuve esa noche contigo
—Confieso que esa noche aproveché la situación para ver los mapas que tenías en la oficina y robé información. Ya luego me sentí mal por Roy, pero no me arrepiento de haber estado contigo
—Entonces me alegro haber sido el primer hombre en tu vida
Ambos se abrazan.
*****
Una semana después
De pronto comienzan a sonar las alarmas en la base. Todos salen corriendo a prepararse. Se reúnen y el General da las órdenes de salir hacia la frontera. La mayoría de soldados van en tren, los oficiales de alto rango y varios soldados van en dirigibles. A medida que se acercan escuchan las explosiones a los lejos. Thomas en el dirigible está un poco ansioso ya que están lanzado bombas enemigas muy cerca del dirigible. Él prepara su rifle y lo carga. El dirigible va descendiendo muy cerca de la frontera. El tren está por llegar, viene a toda velocidad. Los soldados en el dirigible se lanzan en paracaídas, igual Thomas. Al todos arrivar se da la orden de atacar al enemigo. Thomas decide batallar, entre los soldados busca a Diana, pero no la encuentra. Thomas a distancia dispara y mata varios de los soldados enemigos. Se esconde en una trinchera para recargar su rifle cuando siente que tocan a su espalda, él se voltea y ve a Diana.
—General tenga sus municiones
Thomas le agradece. Recarga su arma y guarda las demás balas.
—Vamos a tener que acercarnos, tenemos que derribar ese cañón —Ella señala—
—Es bastante riesgoso
Diana lo mira.
—Sólo cubrame la espalda —Ella le guiña. Rápidamente sale de la trinchera—
Thomas no tiene tiempo a reaccionar y sale corriendo también.
—¡Diana! —Grita preocupado—
Varios soldados se van detrás de ellos. Algunas bombas caen cerca de Thomas lastimandolo con varios fragmentos que salieron disparados. Él intenta de buscar a Diana y no la encuentra entre el espeso humo y polvo que se ha levantado. Thomas se tira al suelo al escuchar pasos enemigos. Carga el rifle y al detectar soldados dispara. Se levanta y corre disparando, al acabarse sus balas saca la cuchilla y apuñala a varios soldados. Algunos fragmentos de bombas le siguen cortando su cuerpo, él está bastante herido. Él sigue corriendo entre el humo hasta sentir una explosión fuerte. Al acercarse encuentra que el cañón ha sido derribado. Ve a Diana correr a la distancia con varios soldados de Mare detrás de ella, especialmente Roy, Karl, Arla y Jeff. Han podido cruzar y están haciendo retroceder al enemigo. Thomas sonríe. Él agarra otro rifle para seguir a los soldados, pero se descuida y un soldado enemigo que se hizo el muerto lo apuñala en la parte baja del abdomen, aunque tuvo tiempo de esquivar un poco cae al suelo. El soldado se le abalanza sobre él e intenta seguir apuñalandolo, Thomas en el suelo le lanza una patada y el soldado le corta un poco el muslo. Thomas se enoja, se levanta cojeando y trata de golpearlo pero el soldado lo sigue cortando en varias partes del cuerpo, hasta el brazo, donde logra patearlo fuerte y lo lastima. El soldado le da un puño en la herida del ojo. Él grita de dolor y comienza a sangrar en el vendaje. Thomas se enfurece, se quita el casco y se lo lanza al soldado, provocando que se distrayera, se le abalanza para quitarle la cuchilla y le corta el cuello. Thomas está sangrando y con el brazo muy lastimado, cae al suelo exhausto, un soldado grita.
—¡El General está herido saquenlo de aquí!
En ese momento, mientras los soldados lo cargan en brazos, él ve a Diana venir corriendo preocupada. Él le hace señas de que se detuviera y que siguiera peleando. Él ve como el semblante de ella cambia y se enfurece. Se regresa a batallar.
A Thomas lo llevan hasta el área de enfermería. Él se queja de dolor. La herida en el abdomen fue un poco profunda. El doctor le sutura varias heridas en el cuerpo y le coloca un cabestrillo en el brazo derecho. A la batalla terminar y ganar Mare, los soldados se regresan en el tren. Esta vez Thomas viene con ellos. Él está solo, acostado en un camarote quejándose de dolor. De pronto alguien abre la puerta y ve a Diana entrar. Ella le hace el saludo militar y se acerca a él.
—Diana, me alegra que estés bien
—Usted no está muy bien que digamos
—Hoy por poco no la cuento
—Lamento no haber estado a su lado para defenderlo
—No te preocupes, lo que estabas haciendo era más importante que salvarme la vida
Diana le entrega unos medicamentos y le da agua.
—El doctor te envío esto, es para el dolor... Tal vez te haga dormir un rato
—Gracias —Thomas se bebe los medicamentos—
Diana se sienta a su lado. Ella permanece en silencio hasta que él se duerme.
Dos después llegan a la base. Diana despierta a Thomas y lo ayuda a caminar, luego unos soldados lo llevan en camilla hasta el hospital. Ya él estando en el cuarto la enfermera viene corriendo. Aún Diana sigue junto a él.
—Estamos muy cortos de personal para la gran cantidad de heridos... Joven, necesito que te encargues de él. Tiene que tener sus heridas limpias, le pido que le ayude a ducharse en la tina. Iré a preparar el agua
—Está bien, señora, yo me encargo
La enfermera prepara el agua y se va. Thomas y Diana se miran, él ve que ella está un poco incómoda. Lo ayuda a levantarse y lo lleva hasta el baño. Le quita el cabestrillo, él se queja de dolor. Luego le quita la venda del ojo. Mientras lo ayuda a desvestirse nota que él tiene muchas cicatrices en el cuerpo.
—Son cicatrices de guerra
—¿Por que algunas son muy recientes? Ya más de una semana de la última batalla
—Son por otras razones
Ella lo desviste completamente, le ayuda a entrar a la tina y lo sienta.
—Al menos el agua está templada... Se siente bien —Suspira aliviado—
Diana lo ayuda a bañarse, mientras pasa el jabón cerca de algunas heridas él se queja un poco.
—¡Auch!
—Perdón
Él no deja de mirar a Diana y como ella va pasando sus manos por todo su cuerpo. Él sonríe. Nota que ella está un poco nerviosa mientras se acerca a la parte baja del abdomen. Thomas sin querer deja ver lo que siente al ella lavar cierta zona y se ríe nervioso.
—Que vergüenza, perdón
Diana termina riéndose también, un poco nerviosa. Luego de ducharlo, vestirlo y colocarle de vuelta el cabestrillo, el doctor le da de alta para que siguiera el tratamiento en su habitación. Diana lo acompaña hasta su cuarto y lo acuesta.
—Necesita descansar, te daré los medicamentos que el doctor te recetó —Ella prepara los medicamentos y se los da—
—No tienes que hacer todo esto
—Lo hago porque debí cuidar de usted y siento que es mi culpa que esté así por haberme alejado tanto
Él la agarra de la mano y la mira a los ojos.
—Entonces, gracias
Ambos se sonríen.
—Tengo que irme a descansar un poco, mañana vendré temprano
—La puerta estará sin seguro, puedes entrar cuando quieras
Diana se aparta, le da un saludo militar y se va.
Al día siguiente alguien toca a la puerta.
—¡Pase!
Diana entra y le hace el saludo. Él le contesta.
—Aquí no tienes que ser tan formal —Él ve que trajo algo en las manos—
—Traje desayuno
—Genial, ya me moría de hambre, a penas pude moverme para ir al baño y comer algo fue un desafío
Diana prepara el café. Luego le lleva el desayuno a la cama. Él trata de comer, pero al tener su brazo dominante lastimado algunas cosas se le caen. Diana se acerca y lo ayuda a comer, ella misma le da la comida en la boca. Él no deja de admirarla al ver tanta gentileza y humildad en ella.
Durante una semana ella viene a ayudarle.
Un día al tocar la puerta él abre. Ella se sorprende al verlo mejor.
—Hoy luces bien
—El doctor vino temprano y me quitó los puntos y el cabestrillo. Dijo que mi brazo ya se desinflamó bastante. Sentí mucho alivio... Hoy podré regresar a la oficina y seguir trabajando, tengo mucho acumulado
—Me alegra... Entonces ya no me necesitas
—Ya no, pero como sabía que vendrías preparé el desayuno... Ven
Ambos se sientan a desayunar. Él le habla de sus planes de hacer un escuadrón especial, a Diana le gusta la idea. Él se emociona mucho al ver su interés.
Diana se levanta para irse, ya está llegando a la puerta.
—Ya es hora de irme, lo veré después
—Diana, yo... no quisiera que te fueras aún
—¿Por qué? ¿Necesitas ayuda en algo?
Thomas pone seguro a la puerta y se acerca a la cama. Se baja un poco el pantalón y se acuesta. Diana está nerviosa.
—Quiero que te sientes aquí
Ella se acerca y se sienta a su lado.
—No me refería ahí, sino encima mío —Él se saca el miembro—
Diana se pone muy nerviosa. Se va a sentar, pero él le pide otra cosa.
—También quiero que te desnudes completa
Ella comienza a quitarse el uniforme mientras le tiemblan las manos. Él sólo se quita el pantalón ya que no tiene camisa puesta. Mientras ve a Diana desnudarse él se autocomplace un poco.
—Tienes un cuerpo muy hermoso, nunca había visto algo así, todo tan simétricamente perfecto
Diana se sienta sobre sus piernas y suspira nerviosa. Él la penetra, Diana siente un poco de molestia. La agarra por la cadera y la mueve lentamente mientras él gime. Thomas ve que a pesar de ella sentir incomodidad está reflejando placer en su rostro.
—Eres la única mujer a la que he permitido estar sobre mi —Thomas suspira— Se siente bien, definitivamente eres especial —Le acaricia el cuerpo. Luego la acuesta en la cama y se pone sobre ella. Él va besando desde los senos hasta el vientre. Sigue bajando y le abre las piernas—
La respiración de Diana aumenta, aprieta con fuerza las sabanas, luego le agarra el cabello, gime levemente. Unos minutos despues él se aparta.
—Hay reacciones en el cuerpo que no mienten —Thomas sonríe—
Gira a Diana boca abajo, mete sus dedos por detrás de ella. Diana se pone nerviosa y siente un poco de molestia.
—Tranquila, relájate... Iré suave —La penetra, pero suavemente—
Diana suelta un quejido mientras agarra y muerde la almohada. La embiste lento varias veces, aumenta el ritmo mientras gime. Luego la gira boca arriba. Le besa el cuello. Diana siente placer y gime. Él la vuelve a embestir, lento y duro. Ella sigue gimiendo, pero en voz baja.
—No tengas miedo de gritar, sólo hazlo
Ella grita de placer. Thomas sonríe mordiéndose los labios y la besa. Diana le agarra el rostro y lo sigue besando, luego le agarra su cabello. Ambos gimen fuerte. Diana raspa sus uñas por los costados de su espalda hasta los glúteos. La piel de Thomas se eriza. Luego ella lo acorrala con las piernas y gime fuerte. Él siente como todo el cuerpo de Diana se estremece. Thomas se alza un poco para ver su rostro de placer, luego se recuesta sobre ella, se acerca a su cuello, aumenta su ritmo embistiéndola varias veces y termina dentro de ella. Él se aparta. Ella suspira y se queda rendida en la cama hasta quedarse dormida. Thomas no deja de mirarla mientras duerme, le acaricia el cabello.
A la hora ella despierta, mira hacia el lado y lo ve colocándose el pantalón.
—Hola preciosa —Le sonríe— Si que dormiste bien, hasta te escuché roncar —Ríe—
Diana se avergüenza. Él se le acerca a la cama y con su dedo pulgar toca sus labios. Luego la besa con deseo y va bajando su mano mientras acaricia su cuerpo. Él escucha como su respiración aumenta. Le besa el cuello y la muerde levemente dejándole una pequeña marca. Ella suelta un leve gemido. Él con su mano la sigue estimulando mientras ella cierra sus ojos y aprieta las sábanas.
—General... Ya basta... Detente, por favor —Ella se sienta en la cama, a pesar de estar sintiendo placer se siente triste y se queda pensativa—
Él se le acerca y le besa la parte de atrás del hombro.
—Puedes vestirte
Ella se viste rápido. Thomas comienza a sentirse mal por ella. Le coloca la chaqueta del uniforme. Le abre la puerta y ella se va. Thomas se siente terrible.
—Maldición, me aproveché de su confianza... Aquella vez en la oficina fue diferente, pero hoy me excedí con ella... Maldita sea, nunca me había sentido tan mal —Del coraje que siente de si mismo tira de la mesa algunas cosas—
*****
—Luego que te fuiste me sentí tan mal, nunca me había sentido así con alguien... Sentí que me excedí contigo, ya que nunca me habías dado tanta confianza para tener algo así nuevamente, exepto aquella noche que estábamos un poco borrachos pero ese día no, estuvo mal que yo lo hiciera... Por eso estuve tanto tiempo que no me atrevía a acercarme a tí, que no fueran asuntos del ejército
—Ese día yo también quise, aunque estaba muy nerviosa, ya desde antes me estaba sintiendo extraña contigo, sentía que me gustabas mucho. Por eso no me resistí cuando me pediste que me sentara encima tuyo... Pero el cargo de consciencia por Roy no me dejaba tranquila
*****
2 meses después
Thomas va caminando por los pasillos del hospital cuando se tropieza con Diana, ella tiene un semblante triste.
—Hola, ¿Que haces aquí?
—Ho...Hola mi General —Diana lo saluda—
Thomas la saluda de vuelta.
—Vine porque no me sentía bien, sabes cosas de chicas
—Oh, entiendo
Ambos se quedan en un silencio incómodo. Thomas tose.
—Te veré luego
—Si General —Diana se marcha del hospital—
Thomas le estuvo raro y decide hablar con el médico. Pide ver el expediente de Diana y ve que fue recluida por sangrado vaginal. Él le pregunta al médico que sucedió, este le dice que fue a causa de un aborto espontáneo de un embrión de 8 semanas. Thomas se sorprende y se va. Decide ir a buscar a Diana para hablar con ella, pero la encuentra a lo lejos sentada en un banco, luce triste y pensativa. Él se va a acercar, pero llega Roy. Se sienta a su lado y alza su mentón. Él le pregunta algo y ella le dice que no. Llegan Arla y Jeff, tratan de animarla al verla tan triste. Luego todos se van, Roy se va echado de brazos con Diana y le da un beso en la mejilla.
Thomas decide no buscarla más.
*****
—Supe que habías perdido un bebé y me sentí muy triste por ello, debió ser algo fuerte para ti, ¿Supongo que hubieras querido tenerlo?
—Los primeros días me sentí muy mal, pero con el tiempo lo superé poco a poco... Si hubiera deseado tenerlo, tal vez muchas cosas hubieran sido diferentes
—¿Roy lo supo?
—Nunca le comenté nada acerca de eso... Ahora mismo tu eres el único en saberlo
—De verdad que lo lamento, ninguna mujer merece vivir una experiencia así
Diana se queda pensativa y triste.
Rayos, no puedo decirle la verdad y que ese bebé fue suyo… Le destrozaría el corazón —Una lágrima baja por su mejilla—
*****
Unos días antes del regreso de Reiner.
Diana fue herida de gravedad por una explosión en una batalla. Está en la cama de un hospital, luego de ser operada para detener el sangrado y quitar el pedazo de bomba incrustado en la pierna. Thomas desde que se enteró va todos los días a verla. Él está en el cuarto, junto al doctor.
—Sus heridas están sanado bastante bien, aún la tenemos sedada para evitar el dolor. Hoy le reduciremos la medicación... Tuvo suerte que los fragmentos de la bomba no tocaron ningúna arteria de la pierna, y las quemaduras del abdomen fueron de segundo grado, con tratamiento y medicamentos va a estar bien. Ella es joven y fuerte, pronto podrá ingresar de nuevo al ejército
—Gracias doctor por cuidar de ella
—Sé que es tu mejor soldado, no la iba a dejar morir —El doctor le da varias palmadas en la espalda y se va—
Thomas se queda junto a Diana el resto del día. Cuando se va a ir se despide de ella. Le toma la mano.
—Necesito que te recuperes pronto —Le da un beso en la frente y llora un poco—
Alguien entra a la habitación. Thomas se seca las lágrimas, se gira y ve a Roy.
—Hola Rogers
—Hola General Benton, ¿Alguna novedad?
—El doctor le bajó la sedación, así que tal vez pronto despierte
—Que bueno, necesito verla bien
—Igual yo... Bueno, tengo que irme, si despierta avísame por favor —Thomas se va—
Al día siguiente tocan repentinamente la puerta de su oficina. Al abrir ve a Erik.
—General, ya regresaron los Guerreros... Pero sólo Zeke, Pieck y Reiner
Thomas se levanta de la silla y va rápido al hospital. También se entera que Diana despertó, y se alegra, pero como está tan ocupado no pudo ir a verla ese día.
—Ahora que están los Guerreros, ¿Hará su Escuadrón Elite? —Le pregunta Erik—
—Si, creó que usaré a Reiner. Él junto a Diana son mis candidatos, por ahora esperaré a que salgan del hospital y mejoren... Tal vez, también nombre a los compañeros de Diana parte del Escuadrón, ellos son muy buenos —Thomas se emociona al saber que está cerca de tener su propio escuadrón—
*****
—Yo desde que supe que tu y Roy eran pareja, me sentí un poco triste. Luego supe que estabas interesada en Reiner y aproveché para usarlo para que él pudiera espiarte, ya que llevaba un tiempo teniendo sospechas de tí y de tus compañeros... Yo no tenía el valor de espiarte, ni tenía el valor para acercarme a ti nuevamente. Pensé que aquellas veces habían sido de algo pasajero. Cuando entré al gimnasio y te ví, de verdad que no tenía otras intenciones y me sorprendió mucho el que hayas querido tener relaciones conmigo. Pensé que lo hiciste por placer, pensé que todo quedaría ahí. Luego supe que tu y Reiner habían peleado y se separaron. Me molesté con Reiner por ser un idiota y no valorarte luego de todo lo que habías hecho por él. Bueno, aún es un idiota que no te valora... Cuando supe que habías desaparecido me desesperé mucho, pensaba que te había ocurrido lo peor. Roy y yo estuvimos buscándote por días sin descansar. Cuando te localizamos y pudimos rescatarte me sentí tan feliz. De regreso en el tren, cuando tuvimos otra vez relaciones, comprobé lo mucho que te amaba y que de igual manera tu tenías sentimientos por mí —Thomas llora— Pero luego de que te ví salir del almacén con Reiner sentí que se me había caído el mundo encima y me enojé muchísimo. Sospeché que habían regresado, pensé que te había perdido completamente y que nunca más estaría a tu lado... Tuve ataques de ira y volví a ser como antes... Incluso llegué a matar por ti
*****
Thomas llega a su habitación y con furia comienza a tirar al suelo todo lo que está sobre una mesa. Camina molesto de un lado a otro. Es tanta la furia que siente dentro de sí que comienza a golpear la pared dando puños fuertes. Se tira al suelo a llorar. Agarra un papel y un bolígrafo, comienza a escribir una carta. Al terminar la deja sobre la mesa y sigue tirando cosas al suelo. Abre una gaveta y saca una botella de alcohol, comienza a beber. Ve que sus nudillos están ensangrentados. Se queda dormido tirado en el suelo.
A la mañana alguien tocan a su puerta. Al abrir ve a Diana, ella se asombra al ver el desorden en la habitación.
—¿Y ese desastre? —Diana entra—
—Disculpa, anoche llegué con mucho coraje y no pude contenerme
—¿Que sucedió?
—Cosas del ejército, tengo mucho estrés con tanta responsabilidad
Diana comienza a recoger.
—No tienes que hacerlo —Él recoge varias cosas y las pone sobre la mesa. Agarra la carta y la echa al bolsillo—
Diana nota que tiene sangre en los nudillos.
—¿Te lastimaste?... Ven a lavarte —Diana lo lleva hasta el baño y le lava la sangre de la mano. Luego agarra un kit de primeros auxilios, lo sienta para curarlo. Ella le unta alcohol y él se queja— Eres un chillón para ser un General que ha estado en innumerables batallas donde has sido herido tantas veces
Ambos se ríen. Luego él la mira.
—Me alegro que seas candidata a Guerrero. Te lo mereces, eres la ideal para eso
—Seguiré dando lo mejor de mí para Mare
Thomas la agarra de la cadera y la acerca a él.
—Y la mejor soldado que puedo tener
Diana se pone nerviosa. Le termina de vendar los nudillos. Él se mira el vendaje.
—Hace unas semanas te curé de esto mismo y ahora eres tú quien lo hace
—Si, pero aquella vez te curé el labio, ¿Recuerdas el golpe que te dí? —Diana controla la risa—
—Como olvidarlo, aún me duelen los dientes
Diana se ríe, luego se aparta para seguir recogiendo. Recoge una botella de alcohol.
—¿Estuviste bebiendo?
—Fue sólo unos tragos, necesitaba despejar la mente
Diana se le acerca y lo huele.
—Deberías darte una ducha
Él se ducha y Diana recoge todo. Al salir sale desnudo a buscar ropa limpia. Por el espejo él ve como Diana se pone un poco nerviosa y se gira. Él se coloca un pantalón.
—Deberías intentar controlar los corajes ya que te terminas lastimando a ti mismo
—Lo he intentando, pero se me hace difícil y prefiero hacerme daño antes que lastimar a alguien. Han habido ocasiones que he perdido el control
Diana se sorprende.
—¿En realidad esto fue por el estrés del ejército y no por otra causa?
—No, fue por lo que te dije
Diana decide irse. Él intenta besarla, pero ella lo detiene.
—Lo siento, pero ya estoy de vuelta con Reiner y quiero respetarlo
—Lo entiendo
—No quiero que pienses que soy una cualquiera o que me aproveché de tu rango
—Nunca he pensando eso de tí
—Antes de estar con Reiner yo corté con Roy. Los días que estuve contigo fue porque estaba sola, pero ya arreglé mis cosas con él y verdaderamente quiero estar con Reiner
Thomas se entristece. Diana al verlo triste decide irse, pero antes de marcharse se detiene.
—Nunca te conté, pero uno de los responsables de mi secuestro fue el hombre del restaurante
—¿Que? —Thomas se sorprende—
—No sé si murió o que, pero estoy segura que fue él. Tenía intenciones de abusar de mí —Diana se entristece. Luego se va—
Thomas al cerrar la puerta se enfurece y su mirada refleja mucho odio mientras no puede contener las lágrimas.
Por un tiempo vuelve a perder la mente y regresa a hacer experimentos en su base subterránea. Le envía a Diana la carta que había escrito. Hace contacto de nuevo con un contrabandista. El día en que quedaron de acuerdo en hacer una compra y entrega, el ejército de Mare va a la ciudad y allana el almacén. Diana y Reiner han dado con la identidad del Gato Negro, pero el hombre fallece al caer de un tercer piso. Thomas desde la distancia ve el movimiento militar, está molesto y se va. Erik lo espera en el vehículo.
—¿Vió lo que dije? Diana y Reiner fueron los responsables
—Si, maldita sea... Me quedé sin suplidor de sueros
—Debería usted mismo robarlo
—No puedo darme el lujo que me atrapen
—No es tan difícil, tan sólo esperar a que se mueva equipo militar, entre los cajones se cuentan menos para la lista y el resto se saca sin que nadie se dé cuenta
—No es tan fácil, pero se puede intentar... Para conseguir sujetos de prueba tendré que volver a hablar con el ex-Coronel
—Yo puedo hacer el contacto
—Te lo encomiendo
Varias semanas después Thomas encuentra al hombre que había secuestrado a Diana. Luego de pelear y forcejear con él lo mata de manera horrible, dejándolo irreconocible.
Unos días después Thomas está sentado solo en el comedor, almorzando. A lo lejos ve en una mesa a Reiner, Diana, Roy, Jeff y Arla. Están compartiendo y riendo. Ellos al ver al General solo, Roy y Diana deciden ir hasta su mesa para invitarlo.
—General venga con nosotros, no se quede ahí solo
Él no quiere ir.
—Vamos —Diana lo agarra de la mano y se lo lleva—
Roy lleva su bandeja. Lo sientan a la mesa junto a ellos.
—Estábamos burlandonos de Jeff ya que una vez en los entrenamientos él se cayó por una colina y comenzó a rodar sin parar —Diana ríe—
Todos también se ríen.
—No te burles, al menos nunca me he estrellado contra un árbol —Jeff saca la lengua—
—Pero yo no lucí como una llanta de camión rodando colina abajo —Diana se ríe a carcajadas—
Jeff se molesta le lanza un pedazo de comida a la cara y ella lo esquiva. Todos se ríen.
—¿General, usted ha sufrido alguna vergüenza o momento gracioso en sus entrenamientos? —Le pregunta Jeff—
Thomas se queda pensativo.
—En mis días no tuve muchos momentos divertidos... Pero si pasé vergüenzas, una vez en un entrenamiento me quedé atorado en el lodo
Todos se ríen.
—¿Supongo que usaron una grúa para sacarlo? Como usted es tan alto y pesado... Lo digo sin ofender —Reiner ríe nervioso—
—Si lo hicieron, fue vergonzoso ya que nadie me podía sacar, quedé justo en el medio de todo —Thomas ríe—
—A Jeff le pasa eso y lo mejor es enterrarlo ahí mismo —Roy se seca las lágrimas de tanto reírse—
—Ahí viene el otro a burlarse de mi —Le lanza un pedazo de comida y le cae en el uniforme—
Roy lo mira serio y le hace señas de que se prepare cuando salga.
—Yo no sé pero alguien por ahí una vez se cayó usando un rifle de alto calibre —Diana junto con Roy y Jeff miran a Arla—
Ella se ríe avergonzada.
—Ni me lo recuerden, ese día fue súper vergonzoso
Diana mira a Thomas.
—En ese momento que Arla se cayó justamente estaba pasando Magath detrás de ella
—¿Con que fuiste tú?... Magath me contó que una recluta le había caido encima
—Que doble vergüenza —Se sonroja— Al menos caí sobre un hombre guapo
—Ya va a empezar otra vez, otro más a su lista —Jeff pone cara de aborrecimiento y mira para el lado—
Todos se ríen. Diana y Thomas se cruzan miradas luego de que sin querer rozaron sus piernas debajo de la mesa, pero Reiner los interrumpe al acercarse a ella y decirle algo al oído. Diana le sonríe y se sonroja. Thomas siente celos, pero lo intenta de disimular. Luego de seguir conversando y riendo, Thomas se levanta.
—Me disculpan, tengo que irme... Gracias por invitarme a la mesa con ustedes, me reí bastante con sus anécdotas
—Usted siempre es bienvenido con nosotros, debería pasar más tiempo a nuestro lado fuera de los entrenamientos y misiones —Diana le sonríe—
—Definitivamente lo haré —Thomas se va. Llega a su habitación y se prepara para salir a una reunión con el ex-Coronel—
Luego de ducharse se está afeitando. En eso tocan a la puerta. Él abre aún con crema de afeitar en el rostro. Se sorprende al ver a Diana afuera.
—¿Y esta visita inesperada?
—Sólo quería verte a solas
—Pasa
Diana entra.
—¿Sucede algo malo? —Thomas pregunta preocupado—
—No... Es que ahora si terminé los planos del nuevo equipo tridimensional
—Bien, me lo haces llegar a la oficina —Thomas se va al espejo del baño a seguir afeitandose—
Diana ve su ropa sobre la cama.
—¿Vas a salir?
—Tengo una reunión importante en la tarde
—¿Es del ejército?
—No, asunto personal
Diana va hasta el baño, agarra la navaja y lo sienta en la sala.
—Déjame ayudarte —Diana lo comienza a afeitar, le arregla la barba—
Thomas no deja de mirarla. Al terminar le limpia el rostro para quitarle la crema. Al colocar la toalla en la mesa ve dos periódicos, uno dice "Los Héroes de Mare" y el otro habla de cuando ella desapareció.
—¿Te gusta guardar periódicos?
—Sólo donde tú sales en la portada
Diana sonríe. Luego comienza a peinarlo.
—Tu cabello ha crecido bastante
—Pienso dejarlo crecer un poco más, me gusta así
—Te queda bien —Diana al terminar de peinarlo, lo abraza por detrás y suspira fuerte— A quien voy a engañar, si yo te amo tanto. Eres mi debilidad y tienes todo lo que quiero —Besa su mejilla—
Thomas está sorprendido. Él la agarra y la sienta sobre sus piernas. Ambos se miran a los ojos.
—Por ahora no quisiera tener relaciones contigo, pero de verdad necesito estar a tu lado, necesito sentirte cerca mío —Ella le acaricia el rostro— Necesito sentir tus labios, tu calor, tu olor, necesito todo
Thomas sonríe.
—Si eso quieres, aquí siempre voy a estar para ti —La agarra del rostro y la besa apasionadamente—
Diana lo agarra del cabello. Thomas la sigue besando con mucho deseo mientras acaricia su espalda. Ella le desabotona la camisa y comienza a besarle el cuello. La respiración de Thomas aumenta. Él le abre la camisa y toca su pecho.
—Aun tienes marcas de aquel golpe que te dieron... Pero has sanado bastante rápido —La sigue tocando—
—Si no hubiera sido por ti ese día hubiera muerto
—Y te volvería a salvar una y otra vez
Thomas mete su mano y le toca los senos. Luego la recuesta un poco hacia atrás y besa su pecho. Lo repite, pero pasando su lengua hasta el cuello. Diana se estremece y suspira fuerte. Luego ella se recuesta sobre su pecho y escucha su corazón latir. Thomas la abraza.
—El mejor lugar donde puedo estar es entre tus brazos —Diana sonríe— Me hace sentir tan segura
Thomas le da un beso en la cabeza y acaricia su cabello. Luego se levanta para vestirse. Al él quitarse la camisa que tiene, Diana ve que hay marcas nuevas en su brazo y pecho.
—¿Te volviste a lastimar?
—Oh... —Se mira el brazo— ...si... Es por un trabajo que hago —Recuerda cuando forcejeo y mató el hombre que la había secuestrado—
Diana le agarra el brazo y lo besa, igual su pecho.
—No quisiera que te volvieras a lastimar
Thomas le agarra el rostro.
—No lo haré, lo prometo
Ella le ayuda a ponerse la camisa y se la abotona. Le coloca la corbata y la chaqueta. Thomas se coloca el sombrero. Ambos salen de la habitación, Diana lo acompaña hasta el portón. Se miran y se sonríen. Al ella irse, él la detiene.
—Diana
Ella se gira y lo mira. Él se quita el sombrero por un momento y la mira a los ojos.
—Te amo
Ella sonríe y se sonroja.
—Te veré luego, mi General
Ella se va. Thomas no para de sonreír. Erik en un vehículo lo recoge y lo lleva hasta el lugar de reunión en un restaurante. Durante la reunión Erik y el ex-Coronel están llegando a un acuerdo. Thomas está un poco distraído pensando en Diana.
—Benton, ¿se encuentra bien? —Le pregunta preocupado el ex-Coronel—
—¿Ah?... Si, disculpa, estoy pensando en otros asuntos pendientes
—¿Hacemos el trato que hemos hablado?
—Por ahora no haré la compra, primero tengo que hacer unas cosas, pero tal vez más adelante la haga
—Me parece bien, siempre tendré eldianos disponibles para ti
—Perfecto
Se dan la mano. Thomas y Erik se van.
Unos días después. Luego de la reunión con los marleyanos donde Diana lo acompañó, él está en su base subterránea leyendo una carta que ella le envió.
—"Lo de anoche fue espectacular, aunque por dentro no quería, pero necesitaba sentirte dentro de mí. Gracias por hacerme tan feliz, soy una mujer dichosa en tenerte en mi vida. Te amo y nunca me cansaré de decírtelo... Te dejé un pequeño regalo. Me costó conseguir el original, pero te envío una de las fotos que nos tomaron en una entrevista. Me encantó como me mirabas, con tanto amor, ojalá pudieras mirarme de esa misma manera por siempre... Te amo General Thomas Benton"
Él sonríe y saca la foto del sobre. La mira y llora de felicidad. Lee el reverso y dice: "para mi querido Thomas, con mucho amor, Diana". Él besa la foto y sigue llorando feliz. Luego la guarda dentro de un compartimiento oculto en el escritorio. Se levanta, sale de la oficina y camina por el pasillo hasta llegar a la puerta de un calabozo que está abierta. Él mira al interior y siente escalofríos. La cierra y se queda pensativo.
—Por ella tengo que cambiar, le tengo que demostrar el verdadero hombre que soy. Ella me ha ayudado bastante a superar mis traumas y no es justo que siga haciendo cosas malas a sus espaldas... Le demostraré que soy mejor que Reiner y que siempre la haré feliz hasta mi último suspiro —Thomas se va de la base subterránea—
*****
—Ese tiempo a tu lado fueron los mejores días de mi vida... Yo no volví a hacer experimentos en mi base, yo no volví a hacerle daño a nadie, sólo quería estar a tu lado, aunque nos viéramos a escondidas... Tu sacaste lo mejor de mí, yo era muy diferente estando contigo
Diana le acaricia el rostro mientras llora.
—Gracias por contarme tu historia... Ni tenía idea de todo lo que viviste e hiciste
—Gracias por escucharme
Ambos se abrazan fuertemente.
(Continúa en el volumen 4 parte 2)
