¡ANTES QUE NADA!
Por si no la han leído, en mi fic de los cumpleaños actualicé ya que se me había olvidado el cumpleaños de Waka que fue el sábado. Sí, soy una vergüenza, pero pasen a leerlo, aunque dos días después.
Hoy no actualizaré mi fic "Titanic" por problemas que tuve al hacerlo, así que quedará para la próxima semana.
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RinMakoto. Que se empiecen a relacionar ya es una cosa, por lo que será más fácil los cruces más adelante. Jaja, el romance ya puede olerse, aunque realmente es algo tan dulce que me da diabetes XD. ¡Saludos!
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El Redentor 777. Las parejas interactuando ya dará a conocer los posibles romances a futuro. Lo de la pelota… en primera, si lees de nuevo verás que ellos ya iban casi llegando al campo, aunque, en Japón puedes mandar la pelota hasta el espacio y es normal XD. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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El encuentro entre los extranjeros y las chicas fue algo genial.
Luego del cuadro que tuvieron Tsukumo y Joan y Nakano y Ramón, fueron a entrenar normalmente, a excepción de Ramón ya que no quiso jugar, ya que, según él, aparte de no saber jugar béisbol, no estaba muy interesado en aprender.
El moreno se quedó con Yoshimaru en la banca mientras las demás jugaban, eso sí, los chicos armaron un equipo e incorporaron algunas chicas. Incluso Esperanza que no sabía casi nada de béisbol se unió a jugar, esto por indicaciones de Rafael y Joan.
La tarde fue un partido de muchas emociones que dejó muchas amistades fortalecidas y, además, se ganaron nuevas.
Rápidamente, los latinos se hicieron amigos de las chicas y del entrenador.
Al terminar el juego, todos se reunieron a platicar un poco.
- ¡Qué gran partido! – dijo Tsubasa – hace tiempo que no jugaba con chicos.
- Tsubasa, apenas el año pasado jugabas con chicos – dijo Tomoe.
- Es cierto, no lo recordaba – dijo la castaña con una risa algo nerviosa.
- Realmente tienen un brazo fuerte – dijo Shinonome – dime Fábregas, ¿juegas béisbol desde hace tiempo?
- Sí, aunque lo dejé un tiempo.
- ¿Por qué?
- Tuve problemas cuando jugué en las grandes ligas de Estados Unidos.
- ¡¿Jugaste en las Grandes Ligas?! – exclamaron algunas sorprendidas.
- Sí, aunque pasé por varios problemas y terminé dejando el béisbol y, además, tuve la prohibición de jugar en Estados Unidos.
- Vaya, eso fue muy malo – dijo Waka.
- Pero bueno, al fin y al cabo, volví a retomarlo, aunque no juego en equipo.
- ¿Y los demás? – preguntó Mai.
- En mi caso no fue tanto como Joan – dijo Rafael – destaqué en deportes desde que tengo memoria, pero siempre me terminaba aburriendo y lo dejaba.
- ¿Por qué? Si eras bueno en los deportes, podrías haberlo aprovechado.
- Tenía una mentalidad antes de que, si no me gustaba lo suficiente un deporte, lo dejaba.
- ¿Y qué te cambió? – preguntó Kurashiki.
- Comencé a jugar béisbol con Joan y realmente me emocionó jugarlo, creo que desde ese entonces fue que encaminé más al béisbol.
- El béisbol es realmente el deporte que ayuda a muchos – dijo Tsubasa muy emocionada.
- ¿Y tú Villalobos-san? – preguntó Nozaki.
- Les seré sincero, casi no sabía mucho sobre el béisbol, pero cuando hace mucho tiempo lo comencé a practicar, realmente me encantó. Aunque debo admitir que esta es la primera vez que juego con chicas.
- ¿La primera vez?
- Sí.
- ¿Y qué te pareció?
- Pues me gustó, no había sentido una sensación así desde hace tiempo.
- Aquí también las chicas jugamos – dijo Iwaki.
- Millares-san, ¿Qué hay de ti? – preguntó Tomoe al argentino.
- Bueno, el béisbol me encanta, aunque no lo juego mucho – dijo el chico rubio platino.
- ¿No lo juegas?
- Es que en Argentina es más popular el futbol que el béisbol y casi no hay equipos de béisbol, es más, se cuentan con los dedos de la mano y creo que les sobran dedos.
- Al parecer no en todos los países se juega mucho – dijo Emi.
- Moravsky-san, ¿Qué hay de ti? – dijo Waka al castaño.
- Conmigo creo que no hay mucho que decir – dijo el estadounidense – me encanta el béisbol, es el deporte que amo.
- Estamos iguales – dijo Tsubasa.
- Creo que hayamos al alma gemela de Tsubasa – dijo Iwaki entre risas sonrojando a la castaña.
- Bueno, me gusta el béisbol, aunque eso no significa que no me gusten otros deportes, me gusta el futbol americano y también los obstáculos ninja.
- ¿Obstáculos ninja?
- Les explicaré – dijo Daniel – creo que aquí en Japón tienen un programa llamado Sasuke.
- ¿Sasuke?
- Creo que sé cuál es – dijo Yoshimaru – ¿no es uno en el que participan pasando obstáculos de fuerza de brazos y agilidad?
- Sí, pues resulta que Estados Unidos tiene su propia competencia – dijo Daniel – se llama Guerrero Ninja Americano.
- ¿Guerrero Ninja Americano?
- O también pueden llamarle American Ninja Warrior en inglés.
- ¿Tanto les gusta eso?
- No es tanto eso – explicó Jack – es que Daniel y yo somos hijos de dos de los mejores competidores de la historia del programa.
- ¡¿De los mejores?!
- ¡Espera! – dijo Yoshimaru haciendo la seña de Tiempo Fuera – con sus apellidos creo que puedo saber quién es su padre.
- A ver, inténtalo.
- Drechsel, tu apellido es por… ¿Drew Drechsel?
- Sí, él es mi padre.
- ¡Increíble! – dijo el entrenador de las chicas.
- ¿Por qué te emocionas tanto Yoshimaru? – preguntó Ryo a su novio.
- Es que él es hijo de Drew Drechsel, el que ganó la temporada 11 del programa.
- ¿En serio?
- Sí, aunque me da pena que hablen tanto de mí, por mi padre.
- Ya veo – Yoshimaru se dirigió hacia el otro estadounidense – Moravsky, tu apellido no me lo puedo dejar pasar por alto, eres hijo de Joe Moravsky ¿verdad?
- Sí.
- Casi gana en la temporada 9 ¿verdad?
- Estuvo cerca.
- Peor aun así ¿les gusta el béisbol?
- Sí, aunque Daniel y yo tenemos una cierta rivalidad.
- ¿Rivalidad?
- Sabiendo que somos hijos de dos de los mejores ninjas del mundo, hemos estado compitiendo desde entonces para ver quien es mejor que el otro.
- ¿No creen que eso les causaría problemas?
- Es una rivalidad amistosa.
- ¿Y tú Maldonado-san? – preguntó Nitta.
- ¿Cuál de los dos? – dijeron Ramón y Seiya al mismo tiempo.
- ¿Por qué responden al mismo tiempo? – dijo Ukita.
- Bueno, ambos nos apellidamos igual.
- ¿Se puede eso?
- Hay muchos que se apellidan igual, mira el caso mío y el de Rafael – dijo Joan.
- Pero si tú te apellidas Fábregas y él Alférez – dijo Tsukumo.
- Pero nuestro segundo apellido es Díaz, por eso.
- No lo sabía – dijo la peli negra.
- No te preocupes – le dijo Joan sonriéndole, cosa que la peli negra por increíble que resulte, le correspondió.
- Aquí me huele a amor – dijo Iwaki en voz baja a Aoi.
- ¿Cómo los diferenciamos entonces? – dijo Honjou.
- No podemos llamarlos Maldonado ya que ambos se apellidan igual.
- Miren, para diferenciarnos, creo que hay dos opciones – dijo Ramón – no, mejor dicho, tres.
- ¿Por qué tres?
- Porque una de ellas es que a uno lo llamen Senpai – dijo el menor señalando a Seiya – y al otro, o sea, yo, lo llamen con el –kun.
- Pero las que vamos en segundo año no los podremos llamar así.
- ¿Y cuál es la segunda opción?
- Pues llamarnos de una vez por nuestros nombres, así nos podrán diferenciar de una vez.
- Es cierto, pero… - Shinonome tenía un pequeño sonrojo en las mejillas – sería algo vergonzoso.
- ¿Tanto así?
- No le miró nada de malo – dijo Hanayama – además, ya llamas a Nakano por su nombre.
- Pero no creo que sea igual para todas – dijo Nitta.
- ¿Y cuál sería la tercera opción?
- Pues que a Seiya lo llamen por su apellido y a mí, por mi apodo.
- ¿Apodo?
- ¿Cuál es tu apodo? – preguntó la periodista.
- Mi apodo es Britten.
- ¿Britten? – dijeron las chicas.
- ¿Por qué ese apodo?
- Daniel y Jack lo saben.
- ¿Por qué le dicen así?
- Es fan del ninja Geoff Britten y sigue todas sus carreras.
- De hecho, fue el primero antes que mi padre en completar todo el circuito de American Ninja Warrior.
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N/A. ¡Todo es cierto! Mi apodo de Britten viene de ese ninja.
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- ¡Increíble! – dijo las demás.
- Una pregunta, ¿no juegas béisbol? – preguntó Nakano.
- Pues no, no juego – dijo Ramón – soy más de futbol que cualquier otra cosa. El futbol en Honduras es el principal deporte. El béisbol es casi nada.
- ¿C-Casi nada? – dijo Kotoha algo sorprendida de esto.
- No, de hecho, si no me creen, aquí está Seiya que no me deja mentir.
- ¿En serio Maldonado-Senpai? – dijo Tsubasa.
- Sí, el béisbol es casi desapercibido en Honduras.
- Y dime, ¿y tú juegas béisbol?
- Sí, a diferencia de Ramón, yo juego béisbol y soy fanático de él.
- Vaya, supongo que no todo está perdido.
- ¿Y tú Cortes-Senpai?
- Bueno, creo que soy algo como Diego o como Ramón, casi no juego béisbol, soy más aficionada al futbol.
- Pero cuando jugaste ahora se notó que jugabas muy bien.
- Eso fue porque Carlos y Rafael me enseñaron un poco.
- ¿Quién es Carlos?
- Yo – dijo Joan.
- ¿Por qué te dice Carlos? – preguntó Tsukumo.
- Ese es mi segundo nombre.
- ¡¿Tienes dos nombres?! – preguntó Asada muy sorprendida.
- Sí – dijo el joven.
- Que raras son las costumbres latinas – dijo Nakano apuntando en su libreta.
- ¿Qué haces?
- Apuntando – dijo la peli verde – soy una periodista y debo estar informada por cualquier cosa.
- Espero que no te pase nada malo – dijo Ramón por lo bajo.
- ¿P-Por qué lo dices?
- No importa.
- Bueno, dinos Cortés-Senpai, ¿Qué te pareció el jugar béisbol?
- Pues, no estuvo nada mal – dijo la peli verde – ya había jugado antes, pero esta vez jugar con chicas fue diferente.
- ¿Acaso no hay jugadoras femeninas allá?
- Normalmente solo hay hombres – dijo Joan – aunque hay chicas que jueguen, no es mucho.
- Hablando solo de femenino, en México está la liga de futbol que solo es de mujeres, se llama Liga Femenil MX.
- Vaya que las cosas son diferentes en Latinoamérica.
- Sí.
- Pero hay que debemos dejar en claro – dijo la española.
- ¿Y qué es?
- Que el River Plate es el mejor de Argentina.
Eso dejó confundido a las chicas y a Yoshimaru, pero Ramón y Diego reaccionaron mal a esto.
- ¡De eso nada! – dijo el argentino – el Boca Juniors es el mejor.
- Correcto amigo – dijo Ramón – Arriba los Xeniezes.
- Ya van ustedes y su fanatismo.
- Bueno, dejando a un lado la disputa entre esos tres, creo que es hora de que nos vayamos – dijo Jack.
- Sí, ya está atardeciendo.
- ¿Ya se van? – preguntó Hanayama.
- Sí, el sol se está poniendo y creo que, si no nos apresuramos, se nos hará de noche.
- Los chicos tienen razón, chicas, por hoy terminamos – dijo Nishimura a su equipo.
- Que bien – dijeron algunas que ya estaban cansadas.
- Espero que nos podamos ver más seguido – dijo Yoshimaru - ¿en qué aula estás Joan?
- Estoy en la 1-5, soy compañeros de Daniel y de Ramón.
- Es cierto, ahí está en mi salón – dijo Shinonome.
- Joan – el entrenador miró al mexicano – te encargo a mi novia, no dejes que nadie me la toque.
- ¡Yoshimaru!
- Lo haré, si te es infiel, te lo diré.
- Ya te tienen vigilada Ryo – se burló Iwaki.
- Cállense.
- Por cierto, ¿participarás en algún torneo o algo? – dijo Joan.
- Al torneo que se aproxima.
- ¿Qué torneo se aproxima?
- Hicieron dos torneos para esta vez – dijo el castaño – las chicas jugaron el de verano cuando solo eran 11 y, además, no estaba como entrenador. Quedaron en cuartos de final, pero fue un gran desempeño para ser su primer torneo.
- Y sí que sí.
- Joan – llamó Tsukumo al joven.
- ¿Qué ocurre?
- ¿Vendrás a vernos jugar?
- ¿Jugar? – el chico quedó un poco pensativo con esa pregunta - ¿a qué te refieres?
- Si nos vas a venir a ver jugar en el torneo – dijo Tsubasa – representaremos a Satogahama en el torneo invernal.
- Bueno – Joan lo pensó un poco – no sé qué digan los demás.
- Por mí está bien – dijo Diego.
- A mí también me gustaría ver como juegan – dijo Jetzel.
- Quiero ver como juegan las chicas – dijo Daniel – será interesante.
- Si Daniel va, yo también – dijo Jack mirándola de forma retadora.
- Veremos de que están hechas – dijo Rafael para luego decir en voz baja – aunque veremos cómo se mueven.
- Será interesante ver esos juegos – dijo Seiya – me interesa bastante ver como juegan aquí en Japón.
- ¿No eres japonés?
- No – dijo el hondureño mayor – soy hondureño, 100% catracho.
- ¿Catracho?
- Así es como nos dicen a los hondureños.
- Vaya, tienen un apodo.
- ¿Y a nosotras como nos dicen? – preguntó Nakano a Ramón.
- Desde que tengo uso de memoria, a los japoneses les dicen nipones.
- ¿Nipones?
- Sí.
- ¿Y a los demás?
- En nuestro caso, a los mexicanos nos dicen aztecas – dijo Joan, siendo asistido por Jetzel, Rafael y Daniel.
- Daniel, pero tú eres mitad mexicano mitad estadounidense.
- Entonces tu serías mitad azteca y mitad yankee.
- ¿Yankee?
- Es como se les conoce a los estadounidenses.
- A mí por ser argentino, nos conocen como gauchos – dijo Diego.
- ¿Y tú Cortés-san? – preguntó Kurashiki.
- Tenemos varios apodos, uno de ellos que casi no se usa es naranjita.
- ¿Naranjita?
- Pero el que más usan es ibéricos.
- Vaya, imaginar que tenemos varios apodos.
- Sí, el mundo es increíble una vez que lo pruebas.
- ¿Y tú Ramón-san? – preguntó la periodista - ¿vendrás a vernos?
- Hijole, yo creo que no se va a poder.
- ¿Por qué no?
- Es que… - el hondureño bajó la mirada ocultando sus ojos en su cabello negro.
- ¿Q-Que pasa?
- Es que… - el chico levantó la mirada – que tal si ese día juega el Motagua y no lo veo.
- ¿Eh?
- ¿Su equipo de futbol?
- Créanme, Ramón es capaz de todo con tal de ver a su amado Motagua jugar – dijo Seiya ya conociendo mucho de su amigo.
- Tu ni deberías hablar Seiya, cuando juega el Olimpia te pones igual.
- ¿El Olimpia?
- Es el rival del Motagua – dijo Joan – estos dos son grandes amigos, pero cuando se trata del clásico de Honduras, se ponen locos.
- Ramón-san – la periodista se acercó al hondureño - ¿no nos vendrás a ver entonces?
- E-Este… - el chico no pudo resistir ante la cara de súplica de la peli verde, cosa que lo dejó arrinconado ya que no sabía cómo reaccionar ante esto – r-resulta que…
- Ramón-san – Nakano hizo su mejor cara de súplica.
- B-Bien, vendré a verte – dijo el catracho tomándola de las manos a la chica.
- Gracias – respondió la peli verde.
Ambos volvieron a ser envueltos en esa aura de hace rato.
- ¿Qué les pasa? – preguntó Shinonome.
- Creo que realmente es cierto lo que dicen, que el amor traspasa fronteras – dijo Jetzel.
- ¿En serio?
- Aquí tenemos la prueba clara – dijo Rafael señalando a Daniel.
- Es cierto.
- Bueno, creo que es hora de irnos – dijeron los demás yéndose del lugar.
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Continuará…
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Y hasta aquí el capítulo de hoy.
No fue tanta la cosa, pero hice que se conocieran mejor y bueno… quien sabe, a lo mejor hay romances más adelante.
¡Wakanda por siempre!
El torneo se aproxima y las chicas deberán enfrentarse contra otros rivales.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
