—Bien ¿estáis todos listos?—Les dijo Acheron dijo al grupo.

Asintieron allí estaba Talon junto a Wulf, Valerius, Tabitha, Zarek, Kyrian, Urian y Julián muchos de los que le ayudaron a rescatar a Tory. Ahora ellos tenían que ir de nuevo a Kalosis.

Por lo que les contó Katra al final alguien había hecho una oferta, por todas las almas de los cazadores Oscuros y abierto una puja como si fuera una subasta cosa que los enfermó, las almas no era mercancía u objetos que se vendían. La compra era por internet en una web privada que solo unos pocos tenían.

Al final hubo muchos compradores, dioses, demonios, Thorn y hasta Noir y Azura. Se horrorizaron solo de pensar en los medallones en manos de esos tres últimos, que los dioses se compadecieran de esas pobres almas si acababan en manos de algunos de ellos.

Por suerte o mala quien había ganado la puja fue Stryker, no era ninguna novedad el era el que más estaba interesado en la destrucción de los Dark Hunter los utilizaría como objetos de chantaje a Acheron o lo más probable, destruirlos todos.

—Todo listo jefe—dijo Alexion decidido—Pero una cosa que me pregunto ¿cómo sabemos nosotros y los otros que han pujado que son medallones auténticos?—

—Por que el que los ofrece lo ha jurado por el Styx—dijo Acheron—Además en esta clase de negocios turbios y subastas sobrenaturales lo que ofrecen tiene que ser siempre autentico si resulta ser un engaño todos los que pujaron tienen derecho a matar al estafador. Y teniendo en cuenta que nadie en su sano juicio iría en contra de los tipos que han pujado por las piedras...—

La verdad ¿cómo no se le ocurrió? Pero había tantas posibilidades de donde estarían o que harían con ellos que no supo y además el sitio web estaba muy bien escondido.

—Buena suerte chicos y tened cuidado con los Daimon Spathi—por desgracia Ash no podía ir con ellos, eso sería liberar a su madre. Así que tendría que quedarse, pero les dio a todos parte de su poder de forma temporal para que los ayudara, a diferencia de la última vez Stryker estaría en guardia.

Se abrió un portal que los conduciría a Kalosis el infierno atlante y morada de Apollymi, solo esperaban salir todos de una pieza.

Kalosis

—¿Y dices que quería hacer el intercambio aquí?—preguntó Zephyra molesta.

—Si y ha de ser en el jardín de Apollymi—si Stryker no hubiera estado tan interesado en esas piedras habría mandado a la mierda al tipo pero el hombre había conseguido las almas de todos los Dark Hunters del mundo y eso era demasiada tentación.

Como se regodearía cuando pasaran a ser sombras aunque no le gustaba, prefería acabar con ellos espada en mano y de frente pero estaban en tiempos desesperados y si no hubiera sido él, habrían sido otros como Noir y prefería hacerse con ellas antes que ese subnormal y que tuviera más poder.

Además así podía controlar a Apostolos y hacerle sufrir.

Medea se puso a su lado.

—¿Padre no se molestara Apollymi si interrumpimos en su jardín?—

Al lado de ellos se oyó una risa, la diosa se encontraba sentada en un banco enfrente del estanque que le permite ver el mundo exterior.

—¡Por favor no! Después de lo que ese tipo consiguió hacer, fastidiar y humillar a la perra de Artemisa, no me importa en absoluto. Hacia tiempo que no me reía así y tengo curiosidad por conocer al que hizo semejante hazaña—

Los demás también estaban intrigados, Stryker al principio sintió incredulidad pero en esa subasta no se puede engañar a los demás o acabas con un destino peor que la muerte, así que allí estaban Stryker su esposa e hija y un grupo de sus mejores guerreros junto a Apollymi.

Si ese tipo intentaba algo lamentaría haber tomado su primer aliento.

Un portal se abrió, Apollymi le había dado permiso para entrar en el jardín y una figura salió de ella todos lo miraron en guardia.

El recién llegado iba vestido elegantemente con traje y corbata, llevaba un caro abrigo, ese hombre exudaba sofisticación, elegancia y llevaba un aire serio. Pero a su alrededor había un aura de peligro que hizo saltar las alarmas de todos, parecía un soldado puro pero al mismo tiempo un millonario o aristócrata.

Pero eso no es lo que más los asombró sino la naturaleza del hombre.

—Eres un demonio Caronte—dijo Stryker sorprendido, a pesar de su aspecto aparentemente humano se veía lo que era, los demás habían habitado entre esa especie por milenios lo suficiente como para reconocer a uno.

Apollymi dejo escapar un gemido ahogado.

El hombre agachó cortésmente la cabeza—Cuanto tiempo akra es un placer volver a verla—

—¿Conocéis a este hombre?—preguntó Zephyra alerta, no le gustaban las sorpresas siempre venían con peligro e inconvenientes.

La diosa se levantó y avanzó hacia el demonio quien clavó unos tormentosos ojos grises en ella mientras mantenía una postura relajada pero también en tensión y alerta.

—Xundra ¿eres tú? Xiamara creía que estabas muerto—

Los ojos del demonio se ensombrecieron como si recordara un pasado lejano y desagradable.

—No morí akra aunque viví una existencia en la que deseaba estarlo, pero sobreviví y en cuanto a mi madre cuando conseguí salir supe lo que pasó—

Apollymi entendió apenada.

—¿Quién es este gusano mi señora?—inquirió Zephyra.

—Déjalo Zephyra mejor que no lo provoques, además ni siquiera tú tendrías la menor posibilidad contra él dudo que ninguno de vosotros pueda—

Eso los sorprendió, si Apollymi decía eso era que había que tener cuidado.

—En su día fue el general de los demonios Caronte y el más fuerte de todos ellos, lo llamaban la desesperación roja porque siempre estaba cubierto de pies a cabeza de la sangre de sus enemigos. Mientras sorbía sus sesos a través de su cráneo para luego arrancarles los ligamentos y hacerse un cinturón con ellos—hizo una pausa—en una ocasión el solo se enfrentó a un centenar de demonios Gallu y los mató a todos mientras se reía, él es la pesadilla que tienen todos los Gallu—

Los Daimons miraron con los ojos bien abiertos al hombre aparentemente normal y con apariencia de arrogante millonario pero pudieron ver en el una fuerza y peligro que eran más que evidentes.

Xundra sacudió la cabeza—Menudos modales ¿es que hoy en día nadie los tiene? Siempre insultando y diciendo cosas malsonantes—

Antes de que ninguno se diera cuenta el demonio Caronte tenía a Zephyra agarrada del cuello, ella se dio cuenta con sus reflejos pero el otro era demasiado veloz y la tenía atrapada en una llave.

—No deberías hablar así, un día esa actitud tuya te llevará a la muerte o algo mucho peor—con eso la soltó y volvió a su sitio original antes de que Stryker y cualquiera pudiera reaccionar.

—¡Cómo te atreves!—Stryker ya habría atacado pero Apollymi los detuvo.

—No es momento para pelear—

Xundra asintió—Es cierto perdonad si os ofendí pero empezasteis vosotros insultando sin ninguna provocación y no suelo atacar a una dama si no es por un buen motivo además quería comprobar sus habilidades—se dirigió a Stryker—Veo que no todos lo Daimons de ahora son débiles os felicito—

Era una muestra de respeto y una prueba, Stryker vio en Xundra a alguien a quien no subestimar. Era extremadamente peligroso, no debió traer a su esposa e hija allí pero también estaba orgulloso de Zephyra.

—Ahora vayamos al tema que nos ha hecho reunirnos—dijo Xundra y con un chasquido de sus dedos apareció un gran cofre—Como acordamos las almas de los Cazadores Oscuros como prometió mi amo—

—¿Tu amo? ¿estás vinculado a alguien?—preguntó Apollymi.

—Si, las robó del templo de Artemisa y me pidió que las entregara en su nombre—

Sentían curiosidad por quien sería a quien servía Xundra.

Stryker se acercó al cofre pero no pudo abrirlo estaba cerrado con llave.

—Solo se puede abrir con una llave que yo poseo y no lo abriré hasta que me mostréis vuestra parte del acuerdo—

Stryker con un movimiento de mano hizo aparecer una tonelada de oro y piedras preciosas, Xundra asintió.

A continuación para sorpresa de todos se levantó la camisa y hundió la mano en el abdomen para sacar una llave ensangrentada, la herida se cerró al instante.

Se había tragado la llave. Una buena manera de ocultar las cosas para evitar robarlas pensó Medea.

El demonio abrió el cofre y allí estaban, innumerables piedras que brillaban con misteriosos giros de remolino, las almas de los cazadores oscuros.

Stryker sonrió mientras sostenía con cuidado una de las piedras.

—Debes felicitar a tu amo de mi parte ha hecho algo increíble, darnos la victoria sobre los Cazadores Oscuros—

—No lo creo imbécil—

La piedra que estaba en la mano de Stryker despareció para estar en la mano de Alexion, allí un pequeño ejército se paró frente a ellos mientras los guardias Spathi sacaban sus armas y les enseñaban los colmillos.

Xundra entrecerró los ojos hacía ellos y de la nada sacó un garrote con pinchos similares a los garrotes que usan los oni de japón, en otro sacó una daga que se dividió en tres hojas.

Talon sonrió—Un garrote y una daga tridente ¿eh? Curiosas armas—

—Cuidado con él—Dijo Julián, había visto antes la confrontación entre ese hombre y Zephyra y desde luego no era ningún aficionado—Con todos ellos cuidado pero a él no le quitéis ni un ojo de encima—

Zarek sonrió de una forma maníaca mientras se quitaba el cigarro de la boca.

—Me parece bien ¿empezamos a destriparlos?—

Y ambos grupos fueron al ataque.