*Referencias al Gaiden de Defteros*

21. Violencia

Aspros había asesinado a las Pitonisas del Bosque Sagrado, y lo había hecho a sangre fría.

Presenciar esa escena le encogió el alma, y fue ahí donde Defteros comenzó a aceptar que su gemelo había olvidado por completo la promesa que le había hecho tiempo atrás, y que aquél ser que se jactaba de la muerte no podía ser su hermano. Algo se había podrido dentro de él. Algo disfrutaba de la violencia sin límites...

Y algo le había impulsado a querer deshacerse también del propio Defteros.

La aparición de los Berserkers, hallarse atrapado en un espacio-tiempo diferente con aroma a trampa, las dudas de Acuario, su estúpida e infundada fe para seguir defendiendo a Aspros, incluso adjudicándose unos asesinatos que no le correspondían solamente para salvar la brillante reputación del magnificente Caballero de Géminis...

No...todos esos brotes de horror no podían ser fruto de la casualidad, ni mucho menos del destino de alguien que debía existir para brillar.

Fue enteramente consciente de ello cuando reparó en que estaba luchando codo con codo al lado de Acuario, cubierto por un oro que no le pertenecía pero que se empeñaba en protegerle, lejos de su legítimo portador.

La armadura de Géminis había acudido para ofrecerle su auxilio y su poder, y no pudo negar que la primera sensación resultó tan desconocida como reconfortante.

Pero esas descargas de placer y seguridad que le proporcionaba el oro que a él había acudido, no le pertenecían.

Ni lo harían jamás.

Ese cascarón de noble metal había corrompido el alma de su hermano, lo había envuelto en soberbia y ambición. Le había otorgado el gusto por la maldad...

Le había robado a quién él más había amado.

Defteros prefirió las heridas a la gloria. Las sombras a la vanidad. La no existencia a la soberbia desmedida.

Un corazón herido antes que el corazón vacío que ahora poseía Aspros.

Y aguantándose las lágrimas de rabia y desazón por comenzar a aceptar la traición de Aspros a su lazo fraternal, recordó las palabras de Asmita cuando esa tarde tomó la libertad de ofrecerle una descripción...

"Eres el otro rostro que siempre posee Géminis. Eres poder y eres bondad. Eres pureza, aunque posees la fuerza de un volcán en erupción. Eres todo lo que quisieras ser...Pero tu mayor condena no son las sombras...sino no querer ser nada de todo lo que te hace único y especial..."

En algo Virgo tenía razón: Defteros nunca había deseado ninguna armadura, pero ahora Géminis le había ofrecido una caricia, y ésto Aspros no se lo perdonaría.