Mark, el hermano mayor Ángel, un hombre que ya está en sus treinta y tres años a pesar de ser el primogénito, Alpha y heredero del negocio familiar, tiene una estatura promedio pero sus hermanos menores Molly y Ángel destacan por ser mucho más altos que él a pesar de ser Omegas. Mark es un Alpha que tiene más parecido físico con su padre, por lo tanto tiene el cabello negro como el carbón y unos ojos verdes olivo, preciosos y destacados en temporada de primavera y verano. A comparación de sus hermanos menores que se parecen más a su difunta y querida madre, él podía recordarla perfectamente al pasar un poco más tiempo con ella antes de que muriera por su enfermedad.
Rubia, cabello largo, rubio y ondulado que le llegaba hasta la cintura, con pecas adornadas en sus mejillas que parecían constelaciones y grandes ojos azules. Una mujer bondadosa, llena de amor que dar para toda su familia, fascinante y hermosa. Toda su belleza y rasgos fueron heredados a sus hijos menores, los mellizos Dust. Eran la viva imagen de ella.
Perderla fue el dolor profundo de su padre quien estuvo decidido a sobre proteger a sus hijos, en especial a los mellizos, especialmente al menor, Ángel. Y cuando se enteró que esté se iba a casar con un Alpha que no conocía y aunque lo cortejo durante varias semanas por lo tanto yendo a las cenas familiares, todavía no se sentía del todo seguro de entregar a su hijo al tal Alastor. Seguía viendo a un Ángel como un crío. Pero al final no pudo oponerse a la felicidad que el Omega tanto quería.
Inundado en sus pensamientos, fue despertado de ellos al sentir como alguien le picaba su brazo para llamar su atención. Bastante molesto el tacto, volteó y miró hacia abajo— su padre, hermana y unos sujetos que trabajan para ellos estaban en una de las mesas principales al ser familiares de una de las parejas que se casaron—, dónde se encontró con un niño de seis años.
—¿Pánfilo?
—Soy Sebastián, Mark. — reprochó el pequeño por tal olvidó de su nombre. Mark lo cargó hasta sentarlo sobre su regazo disculpándose con la mirada.
—¿Y tú padre?— le preguntó. Conocía al pequeño niño enfrente suyo, hijo de un socio de su padre.
Conocido como Sir Pentious, un Alpha de treinta y seis años — un poco mayor que él— de cabello largo y oscuro y de ojos ámbar. Llevaban un par de meses atrás viéndose, incluso podía admitir que se había vuelto algo cercano e íntimo con aquel hombre más alto que él y viudo. El pequeño Sebastián de seis años por alguna razón se había apegado a él.
—Papá fue a felicitar a los recién casados. Apenas te vio me dijo que viniera contigo. — sonrió el pequeño con inocencia. Mark hizo una mueca pensativa. — ¿Tú te vas a casar con mi papá?
Mark se quedó en shock por unos segundos, luego se sonrojó furiosamente ante el comentario del infante y miró a los lados nerviosamente. Para su suerte, Molly igual había ido a ver a su mellizo mientras que su papá Henry estaba tan ocupado hablando con sus trabajadores mientras comía.
—Eso no... No se puede. — maldijo que balbuceara. El pequeño lo miró confundido, exigiendo saber el porqué.— Tú papá es Alpha, y yo también. — añadió soltando un suspiro decepcionado. Quizás si hubiese nacido Omega, las cosas hubiesen sido muy diferentes y con gusto se hubiese quedado con Sir Pentious.
Ese hombre no es solo rico, ya todo un Alpha adulto aparte de ser padre "joven", también tiene un título de Conde.
—¿Qué tiene que sean Alphas?— preguntó el pequeño sin comprender todavía. Haciendo un puchero en sus labios. Mark se quedó pensando un par de segundos la respuesta, además de preguntarse porque el otro Alpha tarda tanto en llegar.
—Dos Alphas no pueden estar juntos. — declaró, acariciando con cariño la cabeza del niño que frunció el ceño ante la respuesta, no muy contento. — Los Betas se quedan con los Betas, Alphas con Omegas. La única excepción sería si fuese un Beta varón con un Omega, o una Alpha mujer con un Alpha hombre. Pero dos Alphas varones no... No se puede. — sonrió, pero más bien parecía una extraña mueca en su rostro.
—No es justo. — dijo el niño, y antes de que Mark añadiera algo más, alguien le tomó de los hombros tomándolo por sorpresa.
—Eso que dices es retrógrada, estamos en otros tiempos, Mark. — nombró cierto Alpha con olor a té y huevos cocinando se por la mañana.
—Hasta que al fin llegas, ¿Quién te crees que soy para que me dejes a tu hijo con total confianza? — dijo mirándolo con reproche, entregándole a su hijo al padre.
—Oh vamos, pasas mucho tiempo en mi casa, ¿Acaso no te gustaría ser el otro padre?— siseo como serpiente, sonriendo con burla y evidente coqueteo. Tomó una silla para sentarse lo más cerca posible de Mark donde casi no quedaba espacio entre ellos dos. Abrazando a su hijo quién miraba la situación con clara inocencia.
—Hijo de...— apunto de maldecir, sin importarle que hubiese un niño ahí, detestando que el mayor se burlara de él tomándose ese tema a la ligera y más con su familia cerca, el mismo y pequeño Sebastián exclamó un:
—¡Mamá!— alzando su brazos hacia Mark quién se golpeó contra la mesa para que nadie viera su rostro sonrojado.
Mientras tanto, no muy lejos de ahí estaba Ángel con su esposo en la mesa de los Owl-Boss, para hablar de un tema de suma importancia.
—Asi que, ¿Qué dices Alastor? — dijo un Ángel muy insistente, mirando a su esposo con una gran sonrisa y ojos llenos de ilusión y emoción.
—Ser padrinos, ¿Dices?
—Blitzo está embarazado.
—¿Cuánto tiempo llevas?— preguntó el castaño inspeccionando al Omega más bajito.
Stolas no se despegaba de él en ningún segundo, suponía que es normal que un Alpha sea tan posesivo con su pareja en especial sí esté está en cinta. Por lo general cuando la pareja del Alpha está en cinta, siempre se vuelven mucho más posesivos y protectores. Teniendo ese miedo y ansiedad de que algo les pueda pasar a su Omega en estado tan vulnerable.
—Casi tres meses. Y bueno...— respondió Blitzo, armando valor para decir algo de lo cuál fue interrumpido.
—Esta esperando dos bebés.— anunció Stolas con total orgullo y sonriendo bastante contento, sorprendiendo a la pareja joven de recién casados. En especial a Ángel.
—¿¡Dos bebés!? — exclamó tan fuerte que se debió oír por todo el lugar sin duda ya que varios invitados voltearon a verlo.— Blitzo, tu si que no pierdes el tiempo. — le dijo mientras le guiñaba sugerente, a lo que el mencionado sólo rió con nerviosismo.
—Nos gustaría que ustedes fueran los padrinos de mis hijos. Si no es mucho incoveniente. — dijo Stolas calmado, más para Ángel que para Alastor en realidad.
—Oh, claro que no hay inconveniente. Nos encantaría ser padrinos. — alegó Alastor con una sonrisa cómplice con su pareja, sujetando la cintura de su esposo quién se había alegrado todavía más por la noticia.
Alastor se mentalizaba mientras miraba con cuidado la gran pansa de Blitzo, si en algunos meses Ángel también se vería así. Porque ha decir verdad, adoraría verlo así. Con sus crías. Sin embargo, alejándose un poco de lo que es el tema maternal, había algo que despertaba curiosidad a Alastor hacia el Omega más bajito que se dedicaba a estirar su mano para tomar los bocadillos que algunos meseros paseaban por el lugar. Y son sus ojos, el contorno de estos. Aquéllas algo visibles marcas en forma de líneas verticales y delgadas que van desde sus cejas hasta cruzar sus párpados y llegar hasta sus ojeras. Las había visto hace mucho tiempo, en algunas otras personas. En una familia en realidad que murió en un incendió.
—Bueno, si nos disculpan, nos retiramos. — se despidió llevándose a Ángel consigo.
—Pero nosotros seremos padrinos del bebé de Millie y Moxxie, ¿Verdad?— le murmuró lo más bajito posible Blitzo al más alto.
—Claro que sí. — le contestó con el mismo volumen. Observando como Ángel y compañía iba a saludar a otras mesas.
No pasaron varios minutos cuando Blitzo se percató desde su mesa a su hija con un tipo que se le hacía familiar.
—¿Quién es ese sujeto que está con Loona?— preguntó no muy contento señalando al Alpha junto a su hija en la mesa de postres.
Stolas dirigió su mirada hacia donde señalaba su esposo, cautelosamente inspeccionó el otro sujeto de ropas elegantes y mirada oscura. No le tomó mucho tiempo en reconocerlo.
—Es Harold Von Eldritch. — nombró, Blitzo con el nombre lo recordó perfectamente. Aún así dejo que Stolas terminará de presentarlo. — Otro riquillo de la ciudad vecina. Alpha de unos veinticinco años, más o menos un conocido mío. Es más bien conocido de la familia Magne en realidad. — agregó, omitiendo ser ex pareja de Charlie.
—Yo lo conozco.
—¿De dónde?— cuestionó sorprendido el Alpha.
—Era uno de mis clientes, pedía mucho mi trabajo de tu ya sabés qué. — gruñó bajo al ver qué estaba muy juntito con su hija y ella no parecía molestarle en lo absoluto.—¿Es mi idea o vienen hacia acá?
—Vienen para acá. — respondió poniendo un gesto serio apenas se fueron acercando.
—Hola, vine a presentarles a un amigo. Él es,—comenzó a decir Loona hasta ser interrumpida.
—Harold Eldritch, lo conozco hija. — dijo receloso el Alpha. Stolas no le caía ni bien ni mal el sujeto, pero por lo que acaba de decir su esposo sin duda ahora ya no podía confiar en él.
—Yo igual lo conozco, y créeme que no tengo una buena impresión de alguien que más de una vez me contrató para asesinar sus obstáculos.— dijo lo suficientemente alto para que Harold y Loona lo escucharán bien claro.
Si bien Loona es quien suele contactar y mandar mensajes a sus clientes, algunos deciden contactarse personalmente con él desde su número privado a qué con su secretaria.
—¿Tú eres ése asesino? Wow, ¿y estás casado con Stolas?— comentó con bastante sorpresa mirando incrédulo al Omega. No lo había reconocido en primera instancia, pero ahora que Blitzo le confirmó y lo veía de muy cerca, las cosas se pusieron más claras.
—¿Tienes algún problema con eso?— gruñó está vez Stolas, poniéndose enfrente de Blitzo por mero instinto para protegerlo.
—Yo no, no son mis asuntos. Pero realmente estoy sorprendido. Amigo, ¿Acaso sabes la calaña de la que está echo tu Omega? ¿En donde se ha metido y que clase de trabajos ha echo? — dijo bastante engreído.
—Tú no tienes el derecho de decirlo. — respondió Stolas, apretando con más fuerza la cintura de Blitzo. Quién podía jurar debido no sólo a estar enlazados, si no por el aura y aroma que iba desprendiendo que si no lo detenía iba armarse algo grande. Y no quería ver a un Stolas con un ataque de ira, de nuevo. Menos en una fiesta.
—Harold, lárgate.— habló está vez Loona, sorprendiendo a todos por la gran molestia en su voz y que fuese ella quién se pusiera enmedio.
Al rededor la gente comenzó a murmurar. Blitzo estaba dispuesto a defenderse el mismo e incluso a golpearlo, hasta que un dolor en su pansa le recordó que no podía hacer mucho en realidad. O mejor dicho, no debía estresarse ni alterarse. Por lo tanto, mucho menos unirse a una pelea.
—Pero Loona...
—Nadie habla así de mi padre. — le advirtió mirándolo con decepción en el rostro, aparte de gruñirle en clara señal de desagrado. Loona al fin había presentando oficialmente a su padre.
—... ¿Blitzo es tu padre?— claramente la sorpresa en su rostro no se hizo de esperar.
—Si, él y Stolas son mis padres. Pronto tendré hermanos, y créeme que la manera en que te diriges a él, me hizo ver lo hijo de puta que eres. — se separó de él para posicionarse junto a su papá Omega, ella como Alpha al igual que Stolas, querían protegerlo del peligro que pueda representar Harold.
—Yo solo...— intento disculparse, más fue interrumpido.
El aroma de dos Alphas molestos y un Omega preocupado, daba una mezcla insoportable y potente. Aromas fuertes y territoriales.
—Déjanos.
El ambiente tenso e incómodo, una guerra fría entre tres Alphas y un Omega que estaba preocupado detrás de ellos, hasta que llegó Charlie. Su cabello rubio recogido en un chongo con un vestido color crema y pomposo llegándole hasta los tacones.
—¿Tienen algún problema? ¿Harold?— miró al hombre con incertidumbre.—
No me obligues a llamar a seguridad para que te saquen, junto a tu hermana. — advirtió la rubia tomándolo del hombro. No traía su contagiosa sonrisa, ni su sonrisa amable. Parecía bastante seria a dirigirse hacia Harold.
—Todo está bien .— chasqueo la lengua molesto, viendo por última vez del día a Loona quién se notaba no querer volver a verlo y dándose la vuelta dijo:— Me marcho.
Pasaron por lo menos un par de segundos para que el ambiente tenso se dispersara.
—Oigan, ¿Qué acaso ésto no era una fiesta? — dijo Millie en un tono lo más alegre posible para que la incomodidad de hace rato se fuera por completo.
—Que incómodo fue todo esto.— opinó Blitzo abrazándose a Stolas. De repente como que necesitó de su calor. Su seguridad. El mayor sólo le acarició su cabello para calmarse, ambos.
Charlie en cambio suspiró cansada, mirando de reojo como Harold iba hasta donde se encontraba su hermana y lo perdió de vista. Poco después llegó su pareja para tranquilizarla. Las dos se acercaron a Blitzo para hablar sobre bebés y tocarle su pansa. El Omega un poco inseguro al principio, accedió que la tocarán. De repente se le infló el pecho de orgullo por presumir de su embarazo junto a su querida amiga Millie.
El momento incómodo de hace un rato fue olvidado pero, Loona extrañamente se sintió triste sin motivo claro. Y para no preocupar a sus padres, decidió mejor unirse les.
X
—¿Cómo es posible que el hijo menor de la familia ya esté casado pero los mayores todavía no?— habló en voz alta Henry, quién veía con recelo la gran cercanía que tenía su Ángel con su ahora ya esposo.
Hace pocos meses cuando Alastor fue a pedirle la mano del más joven de la familia, no le gustó del todo la idea. Creía y cree todavía que Ángel aún es joven para el matrimonio, a pesar de que en unos días cumpliría ya veintisiete años. Aunque el sujeto tiene dinero y buenas conexiones, por lo menos podría seguir dándole una vida bastante cómoda y llenarlos de alguno que otro lujo que se merece.
—Papá, ¿Te gustaría ser pronto abuelo?— dijo Ángel haciendo que Henry saliera de sus pensamientos escupiendo el whisky que estaba bebiendo.
—¿Qué que?— preguntó desconcertado. Y más por como el Alpha de su hijo lo miraba, prepotente y sonriente. Pero de esas sonrisas maliciosas.
—Alastor y yo pensamos en tener hijos papá. Cuando nos vayamos de luna de miel a- comenzó a decir Ángel entusiasmado, abrazándose a su marido quién correspondía tal afecto cariñoso, depositando suaves besos en su cuello.
—¿Qué pasa suegro? De repente se puso pálido. — interrumpió Alastor fingiendo preocupación.
Henry le gustaría ser abuelo, claro que sí. Pero de tan sólo pensar que su hijo se entregará para siempre a un hombre como Alastor y con él formará su propia familia, es algo que le perturba imaginar causando así que se ponga pálido.
—Papá es un exagerado.— agregó divertida Molly ante la extraña expresión de su padre.
Ángel iba a ponerse de pie para calmarlo, pero Alastor le tomó de la cintura para sentarlo en sus piernas y darle varios besos en su cuello, hombros desnudos debido al diseño del pomposo vestido blanco, y por supuesto en sus mejillas, rozando sus rosados labios.
El rubio amaba tanto a su Alpha, y eso era algo que ya no se podía ocultar.
—¡Es hora de que las novias lancen el ramo!— gritó alguien del público, para ser más específico Mimzy, una amiga de Alastor.
—Bueno papi, iré a tirar el ramo.— avisó Ángel poniéndose de pie.— Volveré pronto.
—Claro amor. — dijeron al unísono Alastor y Henry, que al escucharse uno al otro, se miraron entre desconcertados e incómodos. A más de uno en aquella mesa se le escapó una pequeña risa.
—Vamos Ángel. — dijo Molly para sacarlo de esa situación. Ángel no sabía si reír o ponerse nervioso por la tensión que se creo entre su padre y su esposo. — Si a papá le das el primer nieto, es muy probable que ya no le caiga tan mal Alastor. — ánimo su melliza.
Omegas, mujeres betas y una que otra Alpha chica que fuesen solteras se juntaron en un grupo alrededor de un escenario que tenía cerca de una fuente, para esperar que los Omegas; Charlie y Ángel se hicieran presentes.
—¡Vamos Loona! ¡Vamos! — dijo Blitzo bastante animado jalando del antebrazo a su hija. Quería tomar por lo menos uno de los dos ramos que lanzarán.
—Pero papá, tu ya estas casado. — le recordó divertida su hija, intentando que dejará de ir apresurado a dicha dirección. — Y son para los solteros.
—Demonios. — paró en secó el Omega frustrado. Había perdido su oportunidad. Así que sin más regresó con su familia a sentarse mientras veía a las solteras pelearse por tomar aunque sea alguno de los ramos que lanzarán. — No es justo.
—¿Alguien pidió chimichangas? — llegó un mesero a su mesa.
—¡Yo!— exclamaron Millie y Blitzo con bastante hambre. Sus parejas solo suspiraron divertidas.
X
Cuando cayó la noche, se fueron yendo a sus habitaciones que reservaron en el hotel.
—Oye Blitzy, tengo una pregunta.
—¿Cuál?— dijo mientras se ponía su bata de dormir.
—Es sobre tu familia. Tú papá, tus hermanas, ¿Todos ellos murieron? ¿Qué hay de tu madre? — preguntó con seriedad. Hubo un pequeño silencio antes de que el Omega respondiera.
—Mi madre murió mucho antes que los demás por una enfermedad. Y mi papá y hermanas, pues... Murieron en un incendio en un circo. — contestó con bastante tristeza.
—¿Fue un accidente?
—La policía lo vio así, pero yo sé que en realidad fue un incendio causado a propósito. — contestó con rencor acercándose hasta la cama para meterse entre las colchas.—Y por mi propia cuente me puse a investigar pero, no di con el culpable. La única pista que tengo de él es que es un hombre sádico y que lo habían contratado para eliminar a alguien que justo se encontraba en el circo como mi familia. Era un sicario. Hasta el día de hoy, no he vuelto a saber algo sobre él.
—¿Cómo es que a ti no te pasó nada? — lo abrazó hacia él, poniendo su brazo sobre sus hombros. —¿Cuántos años tenías?
—Mera suerte a mis quince años. Tenía ganas de ir al baño así que tuve que salir de la parca por unos minutos. Tiempo suficiente para que se hiciera un caos.— suspiró, Stolas se estiró para sacar algo de un cajón que no pude ver bien.— ¿Qué es eso?
—Un regalo para ti.
—Aw, un dije con una foto de nuestra familia. — dijo Blitzo abriendo el pequeño artefacto de oro. Efectivamente adentro del dije en forma de corazón había una pequeña fotografía de los tres. Por como vestían, es una de su boda.
—Se que ya han pasado varias semanas pero, ¿Ya vuelves a confiar en mí?
—Mmm... ¿Me lo pones? — le contestó con otro pregunta. Aunque parecían que las cosas entre ambos se habían calmado, la realidad es que Blitzo aún tiene sus grandes dudas e inseguridades. Si no le demuestra es debido a su estado.
—Blitzy. Amor, ¿Cómo te sientes?— dijo apenas terminó de ponérselo. Acariciando su abultado vientre.
—¿Bien? Por suerte no me han dado más vómitos o mareos, sólo antojos.
—¿Seguro? ¿No tienes ganas de alguna otra cosa?
—Stolas, me da vergüenza...— jadeó al sentir como la mano de su marido bajo hasta su parte íntima.
— Qué no te de vergüenza mostrarme tu bonito cuerpo que carga mis cachorros. — le murmuró mientras seguía acariciándolo.
Blitzo se cansaría más rápido sin duda, pero aquello no le quitaría su libido. Así que no puso resistencia alguna, y se entregó a Stolas, quién siempre trato de ser suave con él para no lastimarlo. Brindándole el mismo placer.
Tan cuidadoso y amoroso.
Palabras: 3,400
Fecha de publicación: jueves 2 de abril del 2020
Escritor: JaquiiAleWorld
Au: Omegaverse-Humans
Fandom: Helluva Boss
Historia: "Essencia"
Nota del escritor:
¡Hola mis queridos lectores! Casi me gana la flojera y lo iba a publicar hasta mañana.
La imagen que utilice no es mía, derechos de autor, la firma la tiene en una esquina xd.
En fin, ¿Qué les ha parecido? No pensé que me saliera tan largo am realidad.
Ahora a partir de aquí, ya no se que más escribir(? Osea si tengo ideas claras para el siguiente capítulo, pero nada muy dramático. Les recuerdo que estamos ya en la parte de la historia con sus últimos capítulos. En fin, ¿Les gustó?
Quise agregar el shipp de Arackniss x Sir Pentious. Aquí en mi historia Arackniss se llama Mark, no se su nombre real en la serie así que me.
Hasta la próxima!
