La historia es una adaptación del libro Until It Fades de K. A. Tucker y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.
Capitulo 11
—¿Cuándo va a volver? —pregunta Mike dándome la espalda, mientras mira a través de la persiana, con una taza de café en sus labios.
—¿Cuándo va a volver quién? —agrega en voz alta Brenna con exasperación, con sus manitos agarrando sus cartas para jugar—. ¡Ya estoy lista!
—El tío Seth. El próximo domingo, después de su viaje a Cancún —Mi conversación telefónica con mi hermano duró veinte minutos, la más larga que he tenido con él, ya que mayormente nos comunicamos por mensajes de texto—. ¿Cómo está el chico ahí afuera?
—Me parece que bien. —Mike observa al rígido militar que está parado afuera junto a mi porche. Él se ocupa del segundo turno y se parece inquietantemente a Sam, el hombre de voz profunda que llegó anoche, vestido casualmente con una camiseta de golf y unos vaqueros oscuros y con una pistola—. ¿Segura que no me necesitas aquí?
—Ya no estoy segura de nada —refunfuño, levantando mis cartas para otra ronda de pesca.
Mi teléfono suena de nuevo. El gemido molesto de Brenna es más fuerte que el mío.
Mike suelta una risa. —¿Jessica?
—Probablemente. —Hoy volví a encender mi teléfono y encontré veintisiete mensajes de texto de ella. Una vez que las frases esperadas: "¡Es mañana! LLAMAME!", "¡No puedo creer que no me dijiste!" y "¡Estás en todas las noticias!" estuvieron fuera del camino, comenzó una gran cantidad de preguntas y comentarios inapropiados, porque estoy segura de que ella habría tenido una combustión espontánea si no las hiciera de alguna forma.
¿Él es tan atractivo como en la televisión?
¿Lo vas a ver de nuevo? ¿Puedes llamarme así puedo ir?
¿Qué estaba usando?
¿A qué olía?
¿Pudiste tocarlo?
¿Él te tocó?
¡Te odio tanto! ¿Puedes pedirle que venga a Diamonds?
¿Crees que va a estar de acuerdo con que lo abrace?
No voy a mentir, cuando leí el último —el favorito de Mike— pude imaginarme a Jessica con sus grandes pechos y sus brazos envueltos alrededor del pecho de Emmett y una chispa de celos se encendió.
Luego, porque no había contestado sus mensajes, ella empezó a inundar mi teléfono con fotos de él. No sé en dónde las encontró, pero de repente tenía fotos de Emmett en esmoquin, trajes de baño y todo lo demás. De él solo y de él mano a mano con un montón de mujeres hermosas.
Mujeres con las cuales nunca podría competir.
Mike se gira y aparecen sus hoyuelos. —¡Oh, vamos! Léelos en voz alta. Necesito algo de entretenimiento mientras estoy encerrado aquí. Déjame adivinar… quiere saber de qué color era su ropa interior.
—No me sorprendería.
Brenna arruga su cara. —¿Porque querría saber eso?
Con un suspiro alcanzo mi teléfono.
¿Cómo lo estás llevando?
No es de Jessica. El código de área ni siquiera es de aquí. Podría ser…
Mi estómago comienza a revolotear por los nervios.
—¿Qué pasa? —pregunta Mike, dándose vuelta para ver mi ceño fruncido.
—Nada. Vuelvo en un segundo. —Me meto en mi cuarto para buscar el pedazo de papel, donde mi pulgar se desliza sobre el prolijo garabato.
El número coincide.
Emmett Mccarty me mandó un mensaje de texto.
Me siento en el borde de mi cama, mirando a las cuatro simples e inofensivas palabras, y no sé qué responder. Lo que tantas mujeres darían para que Emmett Mccarty les mandara un mensaje de texto.
Todo lo que yo había tenido que hacer era sacarlo de un auto en llamas.
¿Qué digo? ¿Que las cosas apestan? ¿Qué estoy presa en mi propia casa? ¿Que las noticias están sacando esqueletos de mi armario y los hacen desfilar en la calle? Entre las preguntas inapropiadas, Jessica también me informó que Raven News había mostrado un vídeo de cinco minutos sobre James Philips; de su familia, su educación universitaria y sus años de enseñanza. Por suerte, todavía no lo han entrevistado. No quiero escuchar lo que tenga que decir sobre mí.
De todas maneras, no quiero hacer sentir mal a Emmett.
Viviré.
Me encojo apenas presiono enviar. Paul Lahote no vivió. Emmett casi no lo hace. ¿Lo verá como una respuesta insensible?
—Ugh… —Soy una idiota. Ojalá pudiera retractarme.
Rápidamente escribo: ¿Cómo estás?
Muerdo la uña de mi pulgar y espero hasta que los tres puntos comienzan a bailar en mi pantalla.
Viviré (gracias a ti). ¿Sigue la policía haciendo guardia?
Sonrío.
Si por "haciendo guardia" te refieres a lavando los platos y jugando con Brenna, entonces sí. Es como Fort Knox por aquí. (Base militar del Ejército de los Estados Unidos ubicada en el estado de Kentucky.)
V.S.S. reportó que todo estaba bajo control.
Así que se mantiene al tanto…
Sus armas son terriblemente persuasivas.
Espero que le hayas ofrecido SunnyD.
Sofoco mi risa.
Solo ofrezco eso a mis invitados favoritos.
Y ahora parece que estoy coqueteando.
Suena más emocionante que mi vida. Tengo una visita al médico esta tarde, pero por lo demás, estoy manteniendo un perfil bajo.
¿Cómo está tu pierna?
Basándome en lo que dijo ayer sobre sus lesiones, debe tener mucho dolor.
Mi madre me da medicamentos con cuchara porque no confía en que los tome. Si de repente dejo de responder, es porque me he desmayado.
No puedo evitarlo.
Tengo que preguntar, ¿cómo es tener una estrella de cine como madre?
Ella es solo mamá para mí.
Supongo.
Ya que estamos haciendo preguntas, ¿saliste con el Oficial Newton en algún momento?
Frunzo el ceño. ¿Por qué me está preguntando eso?
No.
¿Nunca?
Nop. Es uno de mis mejores amigos. ¿Por qué?
Es que parecía más que un policía haciendo su trabajo.
Bueno, nos besamos atrás del gimnasio cuando teníamos doce años.
Debe ser eso.
No puedo creer que acabo de decirte eso.
¿Y por qué siquiera estamos hablando de Mike?
Por cierto, mi otra mejor amiga está enamorada de ti.
Ruedo los ojos. Sí, eso es mucho mejor.
No recibo respuesta de Emmett por un momento. Me pregunto si se desmayó. ¿Dónde está ahora? ¿En el sofá?
¿En su cama?
Pensamientos de él acostado en un colchón son interrumpidos por tres puntos.
¿Oh?
Es una sola palabra, y no estoy segura de como tomarla. ¿Le gusta escuchar que las mujeres están obsesionadas con él o le molesta?
Sí, inundó mi teléfono con todo tipo de fotos tuyas.
Hay una larga pausa, y luego: ¿Viste esta?
Una foto llega rápidamente, de Emmett con un disfraz de mucama francesa por lo menos dos talles menos, sus piernas musculosas y peludas en pantalla completa, con una amplia sonrisa tonta en su cara y una cerveza en su mano. Por los otros disfraces, adivino que es una fiesta de Halloween.
Es una imagen terrible y poco halagadora. Me echo a reír.
Extrañamente, esa no fue incluida.
Creo que mi publicista la borró. No estoy seguro de porqué.
Por mi vida, tampoco me imagino el motivo.
Voy a lamentar haber enviado eso cuando no esté drogado con Percocet.
La guardaré para chantajearte en un futuro.
Emmett Mccarty claramente tiene sentido del humor. Y puede reírse de sí mismo.
Y no estoy segura, pero creo que él está ligando. O está muy medicado.
Sigo riendo mientras veo los tres puntos, preguntándome si voy a recibir otra foto ridícula.
Ayer estaba tan fuera de sí que olvidé preguntarte cuánto tuviste que pagar por tu camioneta. Te lo debo.
Y justo así, mi burbuja se revienta.
No me debes nada.
En realidad, te lo debo todo. Comenzando con un vehículo nuevo, y ayuda con todos los turnos que te estás perdiendo.
La tensión aparece en mis hombros. ¿Es por esto que me mandó un mensaje? ¿Es este el único motivo?
Eso es muy amable de tu parte, pero me haré cargo. Siempre lo hago.
Incluso cuando escribo las palabras, puedo escuchar a mi madre gritarme por ser estúpida y obstinada. ¿Cómo le explico que no se siente bien aceptarle dinero? Que solo imaginar toda la transacción —el entregándome un cheque, yo aceptándolo y cobrándolo— hace que me sienta incómoda.
Espero cinco minutos una respuesta, pero no llega.
—¡Mami! ¡Quiero jugar!
Suspiro, poniendo mi teléfono en la cama, esperando no haberlo hecho enojar. —Voy...
—Emmett Mccarty estuvo aquí, en tu casa, ¿y no se te ocurrió llamarme? —Jessica me fulmina con la mirada, sin importarle ocultar su dolor—. ¿O al menos decirme sobre el accidente?
—Supongo que no estaba pensando… lo lamento. —Por mucho que no estuviera lista para lidiar con la exuberancia de Jessica, cuando apareció en el porche delantero con una caja de pastelitos de Sweet Stop, un soborno para acosarme sobre Emmett en persona, me encontré suspirando con gratitud. Jessica ha estado conmigo en todo. Estuvo ahí cuando sentí que todos los demás me dieron la espalda. Estuvo en la sala de partos conmigo cuando tuve a Brenna, sola, aterrada y gritando por el dolor. Cuando la necesitaba, ella aparecía.
Aunque no estoy segura que tanto este ayudándome ahora. Con una carpeta en su teléfono dedicada a las fotos de Emmett Madden, no es exactamente imparcial, está envuelta en el romance de la historia.
—Deberías decirle que quieres volver a verlo. Apuesto que dejaría todo y vendría.
—¡No voy a decirle eso! Él está en casa, descansando. Apenas sobrevivió a un accidente en auto.
—Pero lo hizo, gracias a ti.
—Eso no significa que esté a mi entera disposición.
—Pero no sería lindo. —Jessica lame el glaseado de mantequilla de la punta de sus dedos mientras se inclina en el sofá, doblando sus piernas debajo de ella—. Él te debe todo.
Ruedo los ojos hacia ella.
—Entonces… ¿Ahora qué?
—Ahora… esperamos a que los reporteros se rindan o se aburran y me dejen en paz. —Un par de día más, ¿quizás? Digo, sé que Emmett y su familia son un gran asunto, pero hay cosas más importantes que reportar que esto.
Los pasos afuera cesan, y un momento después Mike entra con su llave y los brazos repletos con bolsas de supermercado.
—¿Cómo está ahí afuera?
Me dispara una mirada que dice: "no preguntes", cuando deja bruscamente las bolsas en la mesa. Se vuelcan tres manzanas, pero las agarra con sus rápidos reflejos antes de que rueden al suelo y se magullen.
—Cuando venía, no pensé que fuera tan malo.
Miro el elaborado maquillaje de ojos de Jessica y su blusa negra favorita. Incluso sus rulos rubios están suaves y ligeros, gracias a una rutina matutina que ella no se molesta en hacer muy seguido. Supongo que esperaba aparecer en cámara.
La sonrisa de Mike me dice que él sospecha lo mismo.
—Me sorprende que no estés calentando la silla en la que se sentó Mccarty.
—Oh, no te preocupes. Pasé un tiempo allí. —Menea sus cejas de forma sugestiva, haciendo que la sonrisa de Mike se agrande y que yo gimotee. Siempre está coqueteándole y él siempre lo disfruta, a pesar de que todos saben que ella cree que él es muy infantil y que él piensa que ella es muy frívola.
Él asiente hacia la televisión.
—En serio estás mirando el partido. Estoy impresionado.
—Lástima que estén perdiendo. —Esta noche sería la segunda derrota. Dos más y a los Flyers se les acabaría la temporada. Me sentía horrible por Emmett.
Mike frunce el ceño, mirando alrededor.
—¿Dónde está ella?
—En su cuarto, pintando. ¡Brenna! —grito—. ¡Mike está aquí!
Su cama cruje cuando se baja de ella y viene corriendo. Pero en vez de enfocarse en Mike, sus ojos aterrizan en la caja de cupcakes.
—Como si ya no hubieses comido uno. —Mike lo levanta lejos de su alcance.
—¡No es cierto!
—¿En serio? —Él desliza un dedo sobre la raya de crema de chocolate en su mejilla. Evidencia.
Ella suelta una risa tonta mientras salta y sacude sus manos intentando alcanzar la caja incluso aunque esté imposiblemente alta.
—Hombre… estás lucen bien. —Él mira los tres que quedan—. Cual me comeré…
—¡El que tiene doble chocolate no!
—Este luce increíble. —Levanta el de doble chocolate y abre su boca grande, fingiendo morderlo.
Brenna para de saltar y saca su labio inferior.
—¡Mike, eres tan malo! —le grita Jessica.
Él sonríe ampliamente, poniéndolo de vuelta en la caja.
—Bien. Terciopelo rojo será.
—¡No! Estoy guardando ese para Garrett —Brenna sale corriendo hacia las cortinas, corriéndolas con sus deditos—. ¿Ya ha vuelto?
—No hasta mañana por la mañana. Garrett trabaja de día y Sam en la noche.
—¿Puede Garrett llevarme a la escuela mañana?
Sonrío al escuchar la esperanza en su voz. Se ha obsesionado con el chico de seguridad de piedra desde que se coló a la casa para usar nuestro baño más temprano. No sabía cuánta experiencia tenía Garrett, que parecía estar cerca de los treinta, con los niños pequeños, pero no supo cómo lidiar con el asalto verbal de Brenna mientras lo perseguía hacia la puerta, disparando pregunta tras pregunta.
—Aún no sé si vas a ir a la escuela mañana. Quizás tendremos que esperar hasta que las cosas se calmen un poco.
—¿Qué hay de Sam? ¿No crees que él quiera uno de estos? — pregunta Mike, finalmente agarrando el de vainilla.
—Mami no me deja salir, así que estoy esperando hasta que tenga que haces pis. —Ella observa al guardia del turno de noche que tomó el lugar de Garrett a la seis de la tarde y será sustituido por él a la seis de la mañana. No puedo imaginarme parada ante la casa de alguien en la noche.
—¿Quién crees que es más lindo? ¿Garrett o Sam? —bromea Mike, limpiando las migas del cupcake de la esquina de su boca.
La mirada de Brenna brilla, arrugando su nariz con disgusto, haciéndonos reír a todos.
—Vale. Ya espiaste lo suficiente. Di buenas noches y prepárate para dormir.
Brenna recorre el cuarto, dando abrazos que reserva para la familia y amigos cercanos, y luego trota hacia su cuarto.
Jessica sonríe hacia ella.
—¿Cuándo crees que volverás a trabajar?
—No muy pronto —responde Mike a la misma vez que digo—: En un par de días.
Él me mira.
—¿Qué? No puedo sentarme aquí para siempre. ¡Necesito dinero!
Jessica se levanta del sofá y agarra su bolso.
—Bueno, definitivamente harás lo suficiente. Este lugar está lleno de gente. Sue está agotada intentando cubrir tus turnos.
La culpa me golpea, que la mujer mayor tenga que atender las mesas por mi culpa. Lou es demasiado leal, no obstante no puedo evitar preguntarme cuándo será su punto de quiebre, si finalmente decide que suficiente es suficiente y me reemplaza. Después de todo, son negocios.
¿Entonces en donde trabajaría yo?
—Definitivamente volveré en un par de días —reitero.
—Bien. Te extrañé por allí. —Jessica frena en la puerta—. Oye, noté que Sam no está usando un anillo de compromiso. ¿Crees que está saliendo con alguien?
Solo Jessica notaría algo como un anillo de bodas en los treinta segundos que le tomó confirmar su identidad y tener permiso de subir mis escaleras. De acuerdo, Sam luce bien.
—No lo sé. No le gusta mucho conversar.
—¿Por qué no le das una de esas y lo averiguas? —Mike tiende la caja para ella.
Sonríe, agarrando una. —Buena idea, Oficial Newton. Estoy segura de que le vendría bien una, para la larga noche que se avecina.
Sacudo la cabeza, apostando en silencio conmigo misma que, si es soltero, ella se irá de aquí con su número de teléfono. No importa cuántas relaciones fallidas haya tenido, se lanza de lleno con todo vapor a una nueva.
Ojalá fuera tan valiente como ella.
El sonido de las cartas barajadas interrumpe mis pensamientos.
—Recogí mi tablero de cribbage en el camino. ¿Alguna vez has jugado? —pregunta Mike.
Ahogo un gemido.
He aqui un nuevo capitulo, espero que lo disfruten mucho.
Estoy demasiado feliz porque hoy oficialmente termine de adaptar toda la historia y ahora puedo dedicarme a la de Damon x Bella, que quiero intentar subir paralela a esta.
