Antes:
17 años
N A R U T O
Querida Hinata ,
(Este es un mensaje de paz)
Tu maestro de arte avanzado me preguntó por qué has faltado a clase durante las últimas dos semanas. No sé si querías que le dijera que has estado pasándola en el hospital con tu madre, por lo que me inventé una mentira. También le pedí tus tareas. (También se las pedí a todos tus otros profesores).
Puse todo en tu buzón.
Te olvida,
Naruto .
.
.
Querida Hinata ,
(Este es otro mensaje de paz)
Tu cuadro, Lo Odio, ganó el primer lugar en la feria estatal de arte del fin de semana. (¿Creí que dijiste que habías terminado de pintarme con cuchillo en el pecho?)
Yo ya estaba allí dado que gané el concurso de redacción, por lo que les dije que vivía en la puerta de al lado y me permitieron aceptar la cinta azul y el premio en metálico en tu nombre. No quiero ponerlo en tu buzón así que lo guardaré en mi escritorio.
Avísame cuando quieras que te lo lleve.
Te olvida,
Naruto .
.
.
Querida Hinata ,
Siento mucho la muerte de tu madre
Sinceramente,
Naruto
Arrugué la carta y la lancé a través de la ventana de Hinata . Aterrizó sobre su escritorio, justo encima de todas las otras cartas que había lanzado.
Cuando su madre fue diagnosticada con cáncer fase cuatro hace meses, Hinata se negó a creerlo. Salía de su casa hecha una furia y subía a mi habitación cada vez que su madre empezaba a decir cosas como "Cuando ya no esté, asegúrate…" o "Cuando sean solo tú y tu padre, no te olvides de…"
Estaba demasiado convencida de que su madre lo vencería y no quería escuchar.
A pesar de que mis padres (y un montón de otras personas del barrio) querían ser optimistas, se preparaban para lo peor.
Hinata era la única que no lo hacía.
Desde el funeral, se había sentado en el suelo de su habitación, llorando.
Su extendido desfile de familiares, guisos y flores a través de su puerta principal durante el primer par de semanas; me saludaban mientras yo observaba, pero con el tiempo dejaron de venir.
Lancé montones de cartas por su ventana, diciéndole cuánto lo lamentaba, preguntándole si necesitaba algo, pero nunca me lanzó ninguna de regreso.
Los pocos amigos que tenía en la escuela (bueno "compañeros de clase" dado que ella no tenía ningún amigo verdadero), nunca se detuvieron por su casa para ver si estaba bien, y por lo que podía decir, tampoco llamaron ni escribieron cartas. Cuando confronté a una de sus compañeras del club de arte para ver cuando planeaba visitarla, esta dijo: "¿Por qué no puede visitarme Hinata a mí? Ósea, es una chica bastante dura. Estoy segura de que no está llorando por algo así durante todo este tiempo, ¿no?"
Me levanté de mi escritorio, decidí que era la hora de para de esperar a que Hinata me escribiese de regreso. Las flores de solidaridad en su pórtico estaban muriéndose, y ella y su padre no habían salido de la casa en una eternidad.
Hice un par de llamadas a lugares de la ciudad y me cambié la ropa.
Después recogí un ramo de lirio de la floristería favorita de su madre y aparqué el auto en su entrada.
Llamé a su timbre, pero no hubo respuesta.
Volví a llamar al timbre.
Todavía sin respuesta.
Llamando tan fuertemente como podía, esperé cinco minutos antes de caminar hacia el borde de su porche. Levanté la cuarta maceta y agarré su llave de repuesto.
Caminando dentro, vi al Sr. Hyuga sentado en el salón. Estaba mirando fijamente la televisión, y las lágrimas caían por su rostro.
—¿Aceptas, Hiashi Hyuga , a Hana London como tu legítima esposa? — Una voz grave vino a través de los altavoces.
El Sr. Hyuga asintió y sollozó mientras continuaba viendo el video de su boda.
Atravesé el salón y me dirigí escalera arriba, pero Hinata no estaba ahí.
Revisé todas las otras habitaciones y me dirigí hacia la cocina.
Hinata estaba de pie frente al horno, viéndose pálida y varios kilos más delgada.
Sus ojos perlas se encontraron con los míos y cruzó de brazos.
— Naruto Namikaze , si estás aquí para decirme que lo sientes o que mi madre está en un lugar mejor, por favor no lo hagas. —Las lágrimas cayeron por su rostro—. Ya he escuchado esas frases lo suficiente para durarme de por vida.
—No estoy aquí para decirte ninguna de esas. —Le di los lirios.
—Oh… —Tocó suavemente las flores—. Mi madre solía darme estas el último domingo de cada mes. —Una lenta sonrisa se extendió por su rostro—. Su tienda favorita siempre tenía de más así. —Se detuvo—. Ella solía…
—Hoy es el último domingo del mes —dije dando un paso más cerca—. Ahora es el momento en el que generalmente van para su almuerzo en la cafetería The Blue Lake, ¿verdad? ¿Incluso cuando estás castigada?
Asintió.
—Sí. Incluso cuando estoy castigada.
—Bueno, llamé a la cafetería en cuanto abrieron esta mañana. —Saqué de mi bolsillo las llaves de mi auto nuevo—. Van a guardar un bote especial en el lago para ti todo el día.
No dijo nada. Simplemente me miró fijamente.
»Está bien si no quieres ir —dije—. Pensé que quizás quisieras salir de la casa.
—La cafetería está cerca de la universidad. Está fuera de la zona de conducción permitida en nuestra región.
—Ya no. —Le pasé mi cartera y la abrió.
—¿Ahora tienes un permiso de conducir completo? —Levantó la mirada hacia mí—. ¿Esto es auténtico?
—Sí. La conseguí hace dos semanas con mi nuevo descapotable azul.
—¿Qué? —Alzó una ceja—. ¿Por qué no viniste corriendo aquí y me restregaste todo esto en la cara?
No contesté.
—Enhorabuena por el auto —dijo—. En cuanto al examen, estoy segura de que de alguna manera hiciste trampa o conseguiste una profesora puma que no tiene gusto y pensó que eras lindo.
—Definitivamente fue la última. —Sonreí—. También me invitó a helado después.
—Me lo supuse. —Puso los ojos en blanco—. Estaré lista en unos minutos. — Abandonó la cocina y se apresuró escaleras arriba, regresando en una playera azul celeste con una frase que ella y su madre solían llevar. Una que ella misma diseñó y pintó a mano.
Una madre es la primera mejor amiga de una hija…
Llevando los lirios con ella, se dirigió hacia la puerta principal.
Su padre todavía estaba mirando a la televisión, por lo que reajusté la almohada tras su cabeza y le serví un vaso de agua antes de irme.
Cuando caminamos hacia mi auto, abrí la puerta del copiloto para Hinata y ella se deslizó dentro. Sosteniendo las flores en su regazo, se aclaró la garganta.
—Tu nueva novia te está engañando con tu "buen amigo" Mike Harper, quien vive al final de la calle —dijo—. Los he visto llegar a casa juntos toda la semana durante el quinto periodo. Se meten mano en su habitación y después regresan a la escuela.
Arranqué el motor y le eché un vistazo.
—Iba a contártelo la próxima vez que nos metiésemos en una discusión — dijo—. Pero, dado que sé que te gusta de verdad, y que estás siendo agradable conmigo, creo que deberías dejar de malgastar tu tiempo y dejarla en cuanto puedas.
—Lo haré. —Le pasé una caja de pañuelos y llegué a la calle.
Nuestra conversación terminó ahí y mantuvo su mirada hacia el frente.
Viajamos en silencio durante media hora, y en cada semáforo me incliné y presioné un pañuelo nuevo contra sus mejillas.
Cuando llegamos a la cafetería The Blue Lake, una camarera se apresuró hacia mi auto y abrió la puerta de Hinata . Tiró de ella hacia sus brazos y la sostuvo cerca.
—Lo lamento tanto, Hinata . —Lloró la camarera abrazándola incluso más fuertemente—. Lo lamento tanto.
El gerente salió después y luego uno por uno cada uno de los miembros del personal tuvo la oportunidad de darle a Hinata un abrazo. Cuando la última camarera dijo sus palabras, el gerente agarró la mano de Hinata y me hizo un gesto para que les siguiese hacia el muelle.
Nos llevó hacia un bote picnic que ya estaba montado con los mejores entrantes, y esperó hasta que estuvimos instalados dentro.
—Hoy serán los únicos en el agua. ¿Está bien, Hina ? —Le dio un ramo de rosas blancas—. Si quieren pueden quedarse ahí afuera toda la noche.
—Gracias. —Sonrío—. Realmente lo aprecio.
Asintió y desamarró el bote del muelle, susurrándome:
—Cuida bien de ella hoy, Naruto .
—Lo haré. —Dirigí el bote hacia el medio del lago, luego hacia donde Hinata y su madre siempre se detenían para conseguir la mejor vista del centro del horizonte. Después de eso, igual que su madre, saqué una pequeña botella de zumo con gas y serví dos vasos.
—Tienes que decir, brindo por vivir tu mejor vida cada día, Hinata . —Las lágrimas cayeron por su rostro—. Eso era lo que siempre decía mi madre cuando hacía eso.
—De acuerdo. —Le doy su vaso—. Brindo por vivir tu mejor vida cada día, Hinata . —Esperé a que bebiera antes de seguir su ejemplo.
Cuando acabó, puso su vaso abajo y me miró.
—¿Sabes lo que viene después?
—Eso creo —dije—. ¿Esta es la parte donde ella típicamente dice, sé que tenemos nuestras diferencias de vez en cuando, pero quiero que sepas que al final del día te quiero más de lo que nunca sabrás?
—Sí. —Asintió, con una leve sonrisa cruzando sus labios—. Después de eso, siempre me preguntaba si seguía odiando a Naruto Namikaze .
—Bien. —Toqué sus ojos suavemente con otro pañuelo—. ¿Sigues odiando a Naruto Namikaze ?
—Sí. —Se apoyó sobre mi hombro—. Más y más cada día.
Continuará ...
