Cuando perdió la vista, fue el momento más terrorífico de su vida. Esa sensación de caminar en tinieblas, no se la deseaba a nadie. Podía escuchar a lo lejos voces que le indicaban más menos su situación actual. Sacrificio, plan maestro, padre, homúnculos e idiota eran de las más frecuentes.

Pronto escuchó voces familiares ¿Edward? Se reunió con el resto y juntos intentaron derrotar a padre. ¿Pero el que podía hacer en esas condiciones? No sabía en qué posición se encontraba el malvado rubio. ¿Y Riza? ¿Dónde estaba ella?

Cuando escuchó que estaba bien fue un alivio. Si antes había dicho que lo más terrorífico de su vida había sido perder la vista, estaba equivocado. En el momento que ese tipejo de mierda le cortó el cuello a su subordinada, ese fue el momento donde sintió más terror en toda su vida.

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Cuando lo adoptaron sintió curiosidad ¿Quién era esa mujer enorme que lo quería como su hijo? ¿Por qué trabajaba en un lugar lleno de "hermanas"? Cuando se unió al ejército sintió orgullo y culpa por partes iguales. Orgullo por estar haciendo algo para ayudar a la gente y culpa porque su maestro aborrecía a los militares y el no quería que su maestro lo odiara, claramente.

Cuando estuvo en la guerra de Ishval sintió repugnancia ante todo lo que estaba viviendo. ¿Cómo es posible que el tuviera que tomar la vida de gente que claramente se veía inocente? ¿De gente civil que no tiene nada que ver con el conflicto que ellos mismos habían empezado? Al mirar al Fuhrer ,sintió odio profundo hacia ese ser que no movía un dedo por la gente, no defendía al inocente y solo apoyaba a quienes mataban a más ishvalanos.

-Algún día yo seré Fuhrer- se prometió en ese momento. Una promesa nacida del más profundo odio, de sus entrañas.

Cuando mataron a su mejor amigo sintió una profunda tristeza y una sed de venganza inigualable. Hasta pensó en ocupar la trasmutación humana para traer de vuelta a Hughes. Que estupidez de su parte, conocía a la prueba viviente de que esa tontería no funcionaba y aun así sentía el deseo de intentarlo y ver si tal vez, solo tal vez funcionaba.

¿Pero había sentido miedo? No, pero si lo sintió uando hablaba con Elizabeth por teléfono y ya no la escuchó más. Su corazón se paralizó en ese momento ¿Qué le había pasado a su teniente? No dudó ningún segundo en tomar sus guantes y salir corriendo a ver que le había pasado. También sintió miedo cuando la separaron de su lado y ella se fue a servir al Furher. Pero pronto ese pesar, se disipó cuando encontraron la forma (siempre la encontraban) de seguir en contacto y seguir adelante con el plan.

Y así llegamos al principio de sus pensamientos. El momento de verla desangrándose delante de el sin poder hacer nada. El momento de plena oscuridad donde no tenía idea si seguía viva o muerta. Pero sintió su mano en su hombro y su voz tranquilizadora.

-Coronel- su corazón se aligeró y ya no le importaron sus ojos.

-Necesito ir a pelear- y ella como buen lacayo le obedeció. Fueron juntos a la batalla y ella fue su vista y el con su alquimia intentaba atinarle a ese ser monstruoso.

Lo curioso es que todo los momentos que ha sentido miedo no han sido por su propia vida, si no por Riza. Ella es la luz que lo guía, la acompañante fiel, su mejor amiga y confidente. La amaba y no quería perderla. ¿Lo hacía débil? Quizás, pero no se arrepentía.

-No quiero perderte-

-Lo seguiré al mismo infierno si es necesario- siempre le juraba que no se iba a morir y el creía en esa promesa ¿Qué más le quedaba?

-Yo también te seguiría Riza-

-Tienes un sueño que cumplir-le reprochaba.

-Después de ser Fuhrer, me refiero-los dos reían ante la ocurrencia.