Los días pasaban volando, las vacaciones iban excelentes, hacíamos demasiadas cosas. Hoy iríamos a comprar las cosas para mi bebe, así que me levanté con energías renovadas, me bañé y desayunamos, me hacía falta ropa, ya que estaba un poco más gorda. Mamá nos acompañó, no tenía ningún problema, era la mejor compañía en estos días, me daba muchos consejos y su apoyo. Llegamos y fuimos a ver los muebles, veía las cunas, encontré un hermoso azul.

-Es preciosa-me dijo mamá al acercarse y verla mejor. -Sabes que es do regalo mío y de tu padre-dijo luego que vi la etiqueta, era algo cara.

-Es perfecta-dije con una sonrisa, Alice nos secundó, se acercó la encargada de la tienda.

- ¿Desean algo? -nos dijo con una sonrisa.

-Si, queremos esta cuna, y otras cosas, pero ocupamos mirar loco-dijo mamá con una sonrisa, estoy segura de que no me dejará pagar nada.

-Claro, iré haciendo el pedido se la cuna y me avisan cuando encuentren todo lo necesario-dijo muy feliz.

Elegimos un bonito cambiador, un moisés, un carrito para sacarlo a pasear, una mecedora, y otras cosas necesarias, la cuenta fue larga, pero mamá dio su tarjeta con una sonrisa, pedimos que todo lo llevaran armado. Fuimos a comer, ya que necesitaba algo y estaba cansada, al terminar, fuimos a la tienda de ropa de bebés, ahí me volví un poco loca, todo era hermoso y pequeño, ya me imaginaba a mi pequeño con todo, mamá quiso volver a pagar todo.

-Mama es mi bebé y necesito sentir que compro algo-dije como niña chiquita, era todavía una adolescente.

-Esa bien, pero te ayudo con lo que elegí-dijo tomando sus cosas.

Pagamos con una sonrisa, dejamos las bolsas en el coche, y fuimos a opa de mamá, compré cosas necesarias, todavía me hacía falta engordar, pero era lo necesario nada más. Salimos con más bolsas, llegamos a casa y papá solo nos miró con una sonrisa, ya nos conocía lo suficiente, vaya que dormí profundamente esa noche.