Se había enfermado, naturalmente. No tenía ni ganas ni ánimos de lidiar con nadie así que decidió quedarse en casa, total, ya era su último día, era una pena porque estaba seguro que sus compañeros debieron prepararle algo de despedida.
Cuando se incorporó un fuerte dolor de cabeza le atacó, por un segundo no supo a qué se debía hasta que recordó que la noche anterior, además de haber jugado bajo la lluvia, tomó como si no hubiera un mañana
—Pero que estupido... —musito sobando su sien.
Camino lentamente hasta la cocina, donde tomó un vaso con agua para luego beberlo, suspiro pesadamente tras dejar el vaso sobre la mesa.
¿Qué estás haciendo?
—Esa... es una buena pregunta —se contestó a si mismo con una leve sonrisa mientras se dirigía a la sala de estar. Se dejo caer en el sillón, tomó una posición fetal e intento dejar de martirizar su mente.
En este punto, tal vez Yura me odie, es lo mejor, quizá en algunos años entienda que lo que esta pasando es para bien... quizá en algunos años no podamos encontrar de nuevo y-
Al ver el rumbo que sus pensamientos estaban tomando apretó los labios.
No debía engañarse, lo que había hecho no tenía marcha atrás, aún si lo amaba y el sentimiento era correspondido, ese chico no iba a esperar por él. Así no funcionaban las cosas, definitivamente debía dejar de pensar que las cosas se podían arreglar.
—Tal vez sea hora de volver a casa. —musitó después de un momento.
Se incorporó un poco antes de ponerse de pie. Se sentía horrible, tanto física como emocionalmente. Haberlo dejado irse había sido la cosa más difícil que había hecho los últimos años. Y no sentía que en un futuro cercano se sintiera mejor.
Resignado consigo mismo, camino arrastrando los pies de regreso a su habitación.
Ojalá te hubiera conocido un poco más adelante Yura, las cosas hubieran sido más fáciles
—Se que sales con él —dijo Víctor desde el pie de la cama mientras acariciaba a Makkachin.
—Salía —corrigió Yura sin tratar de negarlo.
—¿Terminaron ayer? ¿Por eso llegaste en ese estado? —pese a que Víctor seguía resentido con Yura, no podía evitar preocuparse por Yuri.
—Termino conmigo porque soy un niño y por lo visto no entiendo como funciona el mundo, ni los adultos —dijo con molestia.
—Yuri, no seas mezquino —apuntó Víctor, ya un poco cansado de la actitud inmadura de su primo.
El chico rubio dejó de revisar su celular y volteo a ver hacia Vitya que le veía con el ceño fruncido.
—¿Sabemos por qué nunca intente nada con Katsuki? Porque sabía que pese a que nuestros sentimientos pudieran ser correspondidos, en el remoto caso de que así fuera, no podríamos estar juntos porque yo era menor de edad y eso le traería problemas a Yuuri —contó al tiempo que Makkachin abandonaba la habitación.
Yurio al escucharle se sorprendió.
—No es una cuestión de indecisión, es una cuestión sobre madurez —Vitya se paró y caminó hasta terminar acuclillado delante de Yura, entonces la mirada de ambos se encontró—, si lo amas, debes dejarlo irse. No es el tiempo ni el momento para que esten juntos. Tal vez en el futuro cuando te gradues puedas buscarle y-
—¿Buscarle? ¿Se irá?
Victor cayó en cuenta de lo que acaba de decir.
—Él... ¿él no te lo dijo? —al ver el rostro sorprendido de Yura, no supo qué decir. Había abierto innecesariamente la boca—, hoy era el último día de Yuuri en la escuela. Lamento mucho ser yo quien te lo diga.
Yura se incorporó de golpe casi derribando a Víctor en el proceso.
—¿Qué haces? —preguntó Vitya al ver el arrebato de su primo.
—Aún si dices que lo deje ir, quiero ser egoísta un poco más —dijo sintiendo la desesperación por ver que Yuuri no contestaba a la llamada.
—¿Pero que estas diciendo? Yuuri ya te dejo en claro ayer que no quiere nada contigo, no ahora, no te lo esta impidiendo a futuro, debes esperar —casi grito al ver que lo ignoraba. Trato de arrebatarle el teléfono pero en el proceso terminaron cayendo, ambos empezaron a removerse por el piso tratando de quitarle el teléfono al otro—. Yuri, entiende, necesitas esperar, espera y entonces podrán-
—¡Él no esperará por mí! —gritó por fin soltando el celular. Las lágrimas caían de su rostro, Víctor se detuvo en seco al verlo—, por más que yo esperé por él, él no esperará por mí... no lo hará—sollozo con impotencia cubriendo su rostro con sus manos.
Vitya al verlo soltó el celular y lo incorporó para abrazarlo.
—Si es así, entonces él no te amaba Yuri, es lo mejor, solo... dejalo ir.
Víctor sabía que estaba siendo egoísta, lo que decía lo hacía meramente por él, pero muy en el fondo, no quería que su primo siguiera llorando por una persona que no está dispuesta a esperar, si ese era el caso, Yuuri no se merecía a su primo y haría hasta lo imposible para que Yura, no volviera a sufrir por él.
Aún si eso involucra separarlos.
