Los encantos de éste pajarito
Capítulo 24: Reflexiones
¡HEEEEEY MUY BUENAS A TODOS WAAAPISIMOS!
—Finalmente hemos regresado—
"Feliz año, navidad, san Valentín y todo lo demás"
ES MÁS, DE UNA VEZ LES DESEAMOS UN FELIZ 2022 PORQUE A ESE PASO….
—no digas eso Terry. Se supone que ésta vez debemos terminar el último episodio antes de regresar a las profundidades del Aberno—
"dicho eso, no nos enrollamos más y que venga el capítulo"
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: UMI)
Me encontraba en el hospital visitando a Eli. Recién me enteré por Maki que se encontraba aquí ¡desde hace casi un mes!
Me molesta un poco que nadie me haya avisado de algo tan importante como esto; y más sabiendo la razón del porqué Eli se encuentra hospitalizada otra vez… Kira.
— ¿Cómo te sientes Eli? ¿Te encuentras mejor?— le pregunté mientras dejaba un ramo fresco fe flores en el florero que tenía a un lado de su cama.
—no me sentiré mejor hasta no saber qué pasó con Nozomi. No hemos sabido nada de ella desde ese día— me respondió con seriedad y tristeza.
Yo solo suspiré y me senté a un lado de ella. —No tenemos que perder la esperanza. Las chicas y yo ya estuvimos repartiendo carteles, levantamos un reporte con la policía, buscamos por toda la ciudad… solo es cuestión de tiempo—
— ¿y qué pasa si no? ¿Qué pasa si ya jamás vuelvo a verla? ¿Qué tal si…?— Eli no soportó más, se recargó en mi hombro y comenzó a llorar. Verla así solo hizo que mi ira aumentara, ¿Qué le hizo ella como para que Kira tomara esas medidas? Es totalmente injusto.
Después de dejar que se desahogara un poco, vino una enfermera con una bandeja de alimentos y se la dejó a Eli. Parece que tener como amiga a la hija del dueño es una ventaja, porque la comida se veía muy rica y de excelente calidad; a diferencia de la basura que suelen servir en los hospitales.
— ¿y cómo te encuentras tu Umi? Últimamente ni siquiera nos hemos podido saludar— me dijo mientras le daba un mordisco a su sándwich.
—la verdad no sé Eli, tengo demasiadas cosas en la cabeza. Siento, como si tuviera un enjambre de abejas dentro de mi cerebro tratando de escapar… no sé qué hacer— me sinceré.
— ¿Problemas con alguien?— me preguntó con toda la calma del universo. Irradiaba un aura de tranquilidad y seguridad, sentía como si pudiera contarle todo sin recibir algún tipo de repulsión. —déjame adivinar: Honoka y Kotori—
—jeh, jamás pensé que sería tan fácil de leer— respondí haciendo una sonrisa torcida.
—bueno, yo creo que es porque siempre hubo una especie de conexión especial entre ambas— alguien estuvo leyendo los doujins del fandom, ¿verdad? —Creo que esa es la razón—
Yo solamente pensé que, si ese fuera el caso, ella ya me habría descubierto desde hace mucho tiempo. Si fuera así, ya estaría al tanto de todas las cosas malas que hecho.
—bueno, ¿y qué dice esa "conexión especial" que debo hacer?— le pregunté seriamente.
—dice que debes pensar en tus actos y reflexionar. No sé qué está pasando por tu cabeza en estos momentos, pero créeme que haber estado al borde de la muerte DOS VECES tal como yo, te cambia— me dijo mirando la ventana, como si recordara algo. —haber pasado por esto me hizo entender que, la vida es demasiado corta como para desperdiciarla en pleitos estúpidos; entendí que no tiene caso mortificarse por cosas que están fuera de nuestro alcance. Umi, tu solo sigue tu corazón sin mirar para atrás, tu solo disfruta tu vida sin importar lo que pueda ocurrir, porque el día de mañana podríamos ya no estar—
No sé si eso me haya servido para entender algo, pero efectivamente me sentí… liberada, al escuchar eso. Sentí como si las cosas recuperaran un poco su color y recobraran un poco el sentido.
—gracias Eli, trataré de seguir con tu consejo y dejaré que las cosas que no me corresponden sigan su propio cause. Sin embargo, aún estoy muy lejos de poner tener clara mi mente. Aún debo pensar sobre demasiadas cosas— respondí con la calidez que creí haber perdido.
—eso está bien Umi, tomate tu tiempo para reflexionar las cosas. Ya llegará el momento en el que sepas como retomar tu camino— me dijo dándome una palmadita en la espalda. —además, bueno. Yo no sé hacer el Jutsu Evangelizador—
Yo solo sonreí, me levanté de la cama y antes de irme le di un beso en la punta de la cabeza. —Gracias por ser una excelente amiga Eli—
Ella no me respondió, seguramente estaba demasiado avergonzada como para decir algo.
Caminé hacia la entrada, y justo cuando abrí la puerta, pasaron unos cuantos médicos corriendo mientras transportaban una camilla a toda velocidad. Justo detrás de ellos venía Maki, que accidentalmente chocó conmigo al entrar.
—qué alivio que aún te encuentro aquí Umi. Acaba de pasar algo muy importante— Maki hizo una pausa para reponer el aliento. —Se trata de Nozomi, por fin la encontraron—
— ¿¡QUÉ!?— Eli intentó levantarse de la cama, pero solo logró quedarse en el piso. — ¿Cómo está? ¿Dónde estaba?—
—No me digas que esa camilla que acaba de pasar es…— no me atreví a terminar.
Maki se acercó a Eli para ayudarla a levantarse —exactamente. Alguien llamó a la policía diciendo que la habían encontrado en un callejón, tirada detrás de un bote de basura con la ropa hecha jirones, llena de sangre y golpes. Tan pronto me avisaron les pedí que la trajeran para acá, ahora están haciéndole estudios para saber qué tan mal se encuentra. Sinceramente, yo la veo muy grave—
—No puede ser— Eli volvió a desplomarse sentimentalmente. —Esa perra cumplió con su amenaza—
Esto ayuda bastante a mi investigación. Quiero saber si fue ella la que hizo todo esto.
— ¿Y cuándo podremos pasar a verla?— le pregunté a Maki tomándola de los hombros.
—para eso primero tendríamos que confirmar que se encuentra fuera de peligro y lo suficientemente estable como para recibir visitas. Así que mínimo serán unos cuantos días— me respondió.
— ¡¿"UNOS CUANTOS DÍAS"?!— Eli estaba hirviendo. — ¿Cómo pueden tardar tanto? Creí que este era el mejor hospital de país, no una cabaña llena de inútiles—
— ¿¡PREFIERES QUE TE TRAIGA SU CADAVER!?— Maki estaba furiosa después de escuchar aquello. —Porque si no esperas a que hagamos nuestro trabajo es lo único que conseguirás—
Eli solo agachó la cabeza y volvió a acostarse después de oír eso. Entendió que apresurar las cosas lo haría peor.
Me voy a casa, tengo mucho en que pensar.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: MAKI)
— ¡Ya estoy en casa!— grité con la esperanza de que alguien me respondiera. Pero hoy mis padres se habían quedado en el hospital y me dijeron que me adelantara.
—bienvenida a casa amor mío— Nico-chan se acercó a mí y me abrazó. Estaba vistiendo un adorable pijama de conejito con la que se veía muy linda. No sé por qué me siento como en esos programas sobre parejas casadas.
—Ya es muy tarde Nico-chan, no debiste haberme esperado despierta— le dije mientas nos íbamos a su habitación.
Después de enterarme de lo que pasó con Eli y Nozomi, me aterró la idea de dejar que Nico-chan viviera sola en ese departamento en el que cualquiera podría entrar y hacerle daño. Así que le propuse que se viniera a vivir a mi casa por un tiempo, en lo que se calman las aguas. Obvio que también les hice a misma oferta a Hanayo-chan y Rin-chan, pero obviamente me la rechazaron, ya que se sienten infinitamente más seguras estando con sus familias.
—sigo pensando que tal vez sería mejor que regresaras a casa de tu madre— le comenté.
— ¿bromeas? Eso no haría mucha diferencia a vivir sola. Además, si es verdad que alguien anda tras nosotras, estar con mi familia solo la pondría en un peligro innecesario— me respondió. —Prefiero quedarme contigo y tu millón de guardaespaldas—
Tan pronto entramos al cuarto, me dejé caer sobre la cama. Fue un día bastante pesado.
— ¿Cómo fue tu día? ¿Mucho trabajo?— me preguntó Nico-chan mientras se recostaba junto a mí.
—No fue tanto trabajo, pero pasó una situación con Nozomi que… uffff…— le respondí, han pasado horas, y sigo con el shock de ese momento.
—Bueno, entonces cuéntame— me pidió sentándose sobre la cama. —quiero saber qué fue lo que te puso así—
—mira, te lo contaré pero solo por encima. No te daré detalles porque quiero olvidarme de esto lo más pronto posible— le aclaré.
—está bien, está bien. Suena bastante serio, así que no voy a insistir— me respondió con una cara seria.
—Pues verás, cuando estábamos Eli y yo con ella revisando algunas cosas sobre su tratamiento, pasó algo de verdad terrible— le dije mientras comenzaba a armarme de valor para continuar.
Nico se me quedó mirando, esperando atentamente a que prosiguiera.
—estuvimos hablando un rato, y de repente al celular de Nozomi comenzaron a llegar un montón de notificaciones. Cuando revisó que pasaba, nos dimos cuenta de una cosa terrible— hice una pequeña pausa para procesar lo que sucedió. —verás, al parecer el día que se la llevaron le dijeron a Eli que harían algo. Y lo cumplieron—
No tuve el valor para decirle a Nico que cumplieron con la amenaza de grabar todo lo que le hicieron, y subirlo a internet. Todas las notificaciones que Nozomi recibió eran de personas mencionándola y enviándole mensajes diciendo cosas como: "ay pero si es bien perra", "mírenla como le está gustando"… y cosas mucho peores.
Nozomi estaba hecha pedazos emocionalmente, no podíamos creer que algo así de horrible le estuviera pasando; es decir, ¿Qué acaso a la gente no le pareció suficiente que sufriera todo aquello a manos de esas personas? ¿De verdad están tan necesitados de amor como para querer hacerla sentir aún peor?
La rabia me invade desde ese entonces, pero yo no puedo hacer nada más que no sea levantar un reporte ante la policía.
Me preocupa Nozomi, no debí dejarla sola en el hospital. Creo que me iré a pasar la noche con ella.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: UMI)
No sé si ya terminé de volverme loca, o si eh recuperado la cordura. ¿Por qué? Porque me estoy colando a la habitación de Honoka, a altas horas de la noche, cuando Kira no está… definitivamente me volví loca.
Se preguntarán, ¿por qué hago esto? porque trayendo a Honoka de regreso es la única manera de hacer que Kotori vuelva a estar feliz. Ya sé, igual, que el zasuki.
Caminé sigilosamente por el departamento desde la puerta principal; ignoro completamente sí dejó a alguien a cargo de Honoka, o si tiene algún sistema de seguridad, así que es mejor seguir con cautela.
Me sorprendió el hecho de que las cerraduras fueran como cualquier otra, sin seguridad extra; obviamente fueron fáciles de abrir para alguien con mi habilidad.
—H-Honoka, ¿me escuchas?— saludé al pequeño bulto cubierto de oscuridad que estaba frente a mí. Sinceramente no esperaba que emitiera un aura con estos niveles de corrupción.
— ¿Qué haces aquí Sonoda?— escuché una voz rasposa y seca en respuesta a la mía. — ¿acaso finalmente vienes a matarme?—
Un escalofrío recorrió mi espalda cuando la escuché decir aquello con esa voz, era como si tuviera una especie de demonio enfrente de mí.
—por supuesto que no. Yo jamás me atrevería a hacer algo como eso— le respondí llevando mi mano derecha a la zona de mis riñones.
— ¿Acaso de verdad crees que no puedo ver el arma que traes detrás de ti solo por estar con las luces apagadas?— abrió los ojos, sentí como si comenzara a hipnotizarme. ¿En qué clase de monstruo se convirtió? —vamos Sonoda, sincérate por una vez en tu vida. ¿O qué? ¿Ya no somos amigas?—
— ¡Precisamente por eso estoy aquí!— me armé del valor suficiente para encararla. — ¡estoy aquí porque no puedo permitir que mi mejor amiga se empuje sola hacia el abismo!—
—lo digo por tu propio bien… lárgate, y jamás vuelvas a intentar algo como esto— me advirtió con una seriedad increíble. —no sabes en lo que te estás metiendo—
— ¿de verdad crees que no sé qué tu "tan adorada" Tsubasa Kira es aquel mismo monstruo que ya intentó arruinarte la vida una vez? ¿Crees que no me di cuenta de todo lo que está pasando?— respondí de la manera más imponente que pude, aunque no puedes serlo si las piernas te están temblando tanto como a mí. —y es por eso que eh venido a sacarte de todo esto ¡tú no perteneces a este mundo!—
—no lo entiendes Sonoda, yo ya eh perdido todo mi brillo. Y al igual que una estrella moribunda, lo único que me queda es perderme en la oscuridad— esta vez sonaba un poco más depresiva.
— ¡pero tú no eres una estrella cualquiera! ¡Tú eres una estrella más grande que el mismo sol!— dije tratando de levantarle el ánimo. —y aun si el sol pierde su brillo algún día, pasarán miles de años antes de que desaparezca por completo. Confió en que el tuyo no ha desaparecido aún—
—es muy tarde… lo mejor será que se olviden de mí y hagan como que yo jamás existí— sus lágrimas comenzaban a reflejar la poca luz que entraba por la ventana. —No quiero hacerles más daño—
— ¿Y prefieres dirigir todo ese daño hacia ti misma?— repliqué al instante.
— ¡Así al menos solo yo saldré lastimada!— se acercó a mí y me agarró con fuerza del cuello de mi sudadera. —por favor vete, aún estás a tiempo de hacer una vida con Kotori y olvidar que alguna vez me conocieron—
—No pienso salir de aquí justo como entré— me planté firmemente una vez que todo el miedo que había en mi fue ahuyentado por las lágrimas de Honoka. —Tú vendrás conmigo de una manera u otra—
— ¡es que aún no lo entiendes! ¡No sabes de lo que es capaz de hacerte a ti o a las demás!— me dijo sonando desesperada.
—y quedarte aquí no evitará que haga lo que quiera hacer. No sabes la cantidad de sufrimiento por el que hizo pasar a Nozomi estos días— le solté de repente, pude ver instantáneamente su cara de preocupación.
— ¿a-a que te refieres? ¿Les hizo algo a las chicas?— aflojó el agarre sobre mí y me miró aún más preocupada. Yo solo asentí para confirmarlo. — ¿¡Qué!? ¡Eso es imposible! Ella me prometió que mientras yo estuviera con ella, ni siquiera hablaría con todas ustedes—
— ¡¿Y tú de verdad le creíste a pesar que nos estuvo engañando todo éste tiempo!?— eso de verdad que me hizo enojar. —esto no hace más que confirmar mi argumento, vámonos de aquí. Yo me encargaré de hacer que las demás estén a salvo, ¡solo vámonos!—
Pude ver como su miedo le impedía decidirse de una vez a salir de aquí, pero tampoco tiene el valor para quedarse después de esto. Pero yo tomé una decisión y me la llevaré de aquí a patadas de ser necesario.
—puedes comenzar a irte por donde viniste Sonoda… no quieres verme enojada— esa voz… ¿en qué momento regresó?
Volteé hacia la puerta de la habitación, justo en el centro de ella se encontraba Tsubasa observándome detenidamente, podría jurar que vi sus ojos brillando de color naranja en medio de la oscuridad, como si estuviera viendo las mismas llamas del infierno.
Yo solo pude soltar una risa retadora —jeh, que lástima, pero no pienso irme de aquí sin Honoka, y sin haberte dado una pa…—
El sonido de una bala pasando junto a mi cabeza hizo que perdiera todas las ganas de decir palabra alguna. Segundos después, un dolor ardiente invadió mi mejilla y la sangre comenzó a caer.
—eso solo fue una advertencia Sonoda, no estoy jugando. Lárgate o la siguiente irá justo en medio de tus cejas— caminó un poco y la luz de la luna la bañó mostrando en su cara y en su apariencia una aura aterradora, estaba cubierta de sangre y arañazos.
— ¿C-como es que…?— mi lengua seguía atontada por el dolor.
— ¿Cómo sigo viva?— me miró con una sonrisa macabra. —Solo te diré que, la próxima vez que intentes algo contra mí, que no sea tan vergonzoso—
Después de decirme eso, me tiró un teléfono que tenía en la pantalla la foto de una pila de cadáveres y varios autos quemándose en el fondo.
— ¿de verdad crees que no me di cuenta de la emboscada desde el principio? Es cierto, perdí algunos hombres y me llevé unos golpes, pero nada que no se pueda arreglar— soltó una pequeña risa y luego tomó a Honoka por la muñeca, a lo que ella obedeció dócilmente. —ahora lárgate de aquí—
Tragué saliva pesadamente y comencé a caminar hacia la salida mientras era encañonada por Kira.
—aaah, por cierto, ¿te enteraste de lo que pasó con Nozomi?— volvió a dirigirme la palabra, yo solo asentí nerviosamente. —qué bueno que lo sepas, porque sería una laaaastima que le pasara lo mismo a Kotori porque "alguien" entró en mi casa—
—maldita no te…— corrí hacia ella.
— ¡Quieta ahí!— me detuvo con un golpe de su pistola en la cara haciéndome caer al piso.
— ¡UMI-CHAN!— Honoka intentó correr hacia mí, pero una patada en el estómago y uno en la parte trasera del cuello se lo impidieron.
— ¡¿a dónde crees que vas sin mi permiso!?— levantó a Honoka por el cabello y la obligó a mirarla a los ojos. —Creía que tenías bien claro que no podías salir corriendo como si nada—
Mientras Tsubasa estaba distraída con Honoka, aproveché para intentar acercarme, pero desgraciadamente cuando intenté levantarme ya me estaba apuntándome con su arma.
—sabes perfectamente que podría matarte ahora mismo, pero… tranquila, no lo haré; no has sufrido lo suficiente. Así que ahora vete; ríe, llora, porque después… morirás— dicho eso, se alejó de mí y yo salí lo más rápido que pude.
Aguanta un poco más Honoka, volveré por ti.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: HONOKA)
Han pasado algunos días desde que Umi-chan vino con su intento de rescate que salió mal. Tsubasa me ha tenido encerrada todos estos días y me golpeaba cada vez que alguien la hacía enojar. Últimamente se ha hecho mucho más violenta.
En estos momentos estamos en la mesa del comedor, pero solo está comiendo ella; yo no me fio de la comida.
—vamos Honorin, come un poco— me dijo mientras ella devoraba lo que había en su plato. —no me salgas con que no quieres comer cuando me tomé la molestia de ir por la comida de tu restaurante favorito—
—No pienso probar nada que no haya hecho ni servido yo misma— le dije firmemente.
— ¿De verdad crees que sería capaz de ponerle algo a tu comida?— se acercó a mí y me acarició la mejilla con una sonrisa macabra. —yo no sería capaz de hacer algo tan cobarde, y mucho menos de hacerlo a escondidas—
Bueno, en eso tiene razón, ella no es de hacer cosas a escondidas, pero eso no es motivo suficiente para bajar la guardia.
—Bien, si no piensas comer, entonces me comeré tu parte también— me dijo con una sonrisa mientras tomaba mi porción.
Yo permanecí en silencio durante toda la comida, necesitaba pensar que hacer. No puedo seguir aquí, necesito encontrar una manera de escapar.
—bien Honorin, yo me voy trabajar. Pero primero debo de buscar mi ropa formal— me dijo yendo hacia su cuarto, dándome la espalda.
—esta es mi oportunidad, ahora o nunca— me dije para mí misma, y acto seguido me acerqué a un bate de beisbol que había cerca.
En este departamento hay un montón de objetos que se pueden usar como arma esparcidos por todos lados por si se llegaran a necesitar en caso de algún ataque.
Sacudiéndome todo el miedo que había en mi cuerpo, comencé a caminar hacia Tsubasa con el bate en mis manos temblorosas. Tan pronto ella estuvo en mi rango de alcance, balanceé mi arma con ambas manos apuntando a la cabeza. Mi intención no es matarla, solo dejarla inconsciente el tiempo suficiente como para escapar.
— ¿Qué rayos ha…?— Tsubasa se alcanzó a dar cuenta de mi presencia, pero justo cuando se volteaba hacia mí, mi ataque la impactó en la parte lateral de la cara.
Por suerte, un solo golpe fue suficiente para hacerla caer, la observé unos segundos para asegurarme que no se iba a levantar. Mentiría si dijera que no me preocupé al verla en el piso con la boca y el oído sangrando.
Lo único que hice fue cerciorarme de que siguiera respirando y luego salí corriendo hacia la calle. No pude evitar quedarme embobada con el paisaje nocturno de la ciudad, había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve contacto con el exterior.
Comencé a correr por la acera con mis pies descalzos, una enorme felicidad me invadió al sentir la fresca brisa tocando mi rostro. Me sentía libre nuevamente.
Sin embargo, mi mente no podía dejar de pensar el peligro que me acechaba por la posibilidad de que Tsubasa ya haya despertado y ahora me esté buscando, así que corrí hacia el único lugar que creí seguro.
Después de mucho tiempo corriendo por las calles, que dicho sea de paso estaban más vacías de lo normal, llegué hasta la casa de Kotori-chan, sé que ella, su madre y Umi-chan están aquí, así que no encuentro un mejor lugar para resguardarme.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: UMI)
Me encontraba sentada en un costado de la cama, no podía dejar de pensar en cómo ayudar a Honoka, no puedo permitir que siga ahí.
— ¿Umi-chan? ¿Te sientes bien?— me preguntó Kotori entrando al cuarto donde estoy con un par de tazas de té.
—Estoy bien, solo estoy pensando en algunas cosas— respondí cortante.
—es sobre Honoka-chan, ¿cierto?— Kotori se sentó a mi lado y comenzó a beber de su té. —yo también eh pensado mucho en ella, no puedo evitar sentirme impotente al saber por lo que está pasando sin poder hacer algo—
—Si tan solo ese día Tsubasa no hubiera llegado…— me mordí el labio pensando en lo que pasó ese día.
—no te tortures tanto Umi-chan, esas son cosas que no están en nuestro poder. Sin embargo, si está en poder nuestro el buscar cómo solucionar esos problemas— me dijo con una sonrisa inspiradora. —No te mortifiques por el pasado—
La miré y tomé su mano con firmeza. —te prometo que la sacaré de ahí. Así podremos volver a sonreír… las 9 juntas—
Nos mantuvimos en silencio mirándonos un momento, hasta que el sonido del timbre siendo tocado frenéticamente nos distrajo.
Normalmente nadie toca así el timbre a menos que sea realmente importante.
— ¿Es en serio? ¿A quien se le ocurre venir a fastidiar a éstas horas de la noche?— caminé hacia la puerta principal maldiciendo a quien sea que tocó el timbre. —Más vale que sea algo serio o aquí va a haber problemas—
Tan pronto abrí la puerta lo suficiente, sentí el peso de una persona cayendo sobre mí. No voy a negar que eso me asustó, pensé que era alguien que quería hacerme daño, pero todo el miedo se desvaneció cuando reconocí esos llorosos ojos azules.
— ¡Honoka-chan!— gritó Kotori tan pronto la reconoció.
— ¿c-como es que estás aquí?— yo estaba impactada, no podía creer que la tuviera frente a mí. — ¿l-lograste escapar?—
Ella no me respondió, solamente me abrazó con fuerzas y comenzó a llorar en mis hombros como una niña pequeña.
Yo en respuesta, acaricié su cabeza mientras se desahogaba. Por supuesto que yo también lloré, finalmente tenía en mis brazos a la persona que tantas preocupaciones me provocaba.
—Bienvenida a casa Honoka-chan— Kotori se arrodilló con nosotras y abrazó a Honoka con bastante delicadeza.
Había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que sentí una calidez como ésta. Sin embargo, mi mente no puede dejar de pensar que esto nos traerá más problemas en algún momento.
Estoy segura que Tsubasa no se quedará de brazos cruzados, pero sea lo que sea que esté tramando, yo me encargaré de detenerla. No quiero que mis amigas sigan sufriendo.
FIN DEL CAPÍTULO 24
¿Y QUE LES PARECIÓ?
"Esperamos que les haya gustado"
—Y también esperamos que haya valido la espera—
YA SE NOS ACABARON LAS EXCUSAS PARA NUESTRA AUSENCIA ASÍ QUE YA NO DIREMOS MÁS.
"solo diremos que permanezcan atentos para no perderse el capítulo final. El cual trataremos de tener listo lo más pronto posible"
LO UNICO QUE PODEMOS ASEGURAR ES QUE NO PASA DE ÉSTE AÑO
—bueno, y sin más que agregar, nos despedimos—
ADIÓS, PIMPOLLO QUE DEJA EN HYATUS SUS FICS ESTANDO CERCA DEL FINAL.
