Muchos años más tarde.
—El mundo ha cambiado tanto. Durante años luego del Retumbar de la Tierra varias naciones tomaron valor y se unieron para luchar contra los miles y miles de Colosales que salieron de las murallas de Paradis, fue la batalla más grande de la historia. Se pensó que la humanidad llegaría a su extinción, pero el ser humano salió victorioso. Con los años la tecnología ha evolucionado a pasos agigantados. He sido testigo de tantos descubrimientos que han cambiado a la humanidad. Lo que antes parecía un cuento de hadas, hoy en día es una realidad... Sin embargo, aún el ser humano sigue buscando lo desconocido y lo prohibido. Algunos intentan volver a usar los titanes como armas, desconociendo el peligro que traería esto para el ser humano... Nosotros durante estos años hemos usado el poder titánico para rastrear todo suero de titán que aún quede en el mundo. Hemos viajado a diferentes países buscando los sueros. Con el pasar de los años hemos cambiado nuestra apariencia una y otra vez para que nadie sospeche de nuestra verdadera identidad. De igual manera hemos quitado de en medio a todo aquel que sea descendiente de los Fritz, para que así nadie puede dominar el Fundador. Y si, hemos tenido que matar varios Fritz y Reiss que estaban ocultos. No íbamos a permitir que ningún poder titánico llegase a sus manos nuevamente. Ni vamos a permitir que condenen a la humanidad a vivir encerrados bajo la sombra de los titanes
Un tiempo después.
Unos soldados corren desesperados mientras son disparados desde la distancia, algunos caen muertos. Un oficial de alto mando corre con una maleta en mano y se esconde en una habitación. Escucha unas pisadas acercarse a la puerta, se esconde detrás de un mueble y prepara su arma para disparar. Escucha a una mujer hablar desde afuera.
—Huele a rata —Diana patea la puerta y la rompe. Entra dando un salto con sus dos armas— Te encontré... ¡Bang! ¡Bang!
Detrás de ella entran Thomas, Mikael y Areli, todos tienen sus rostros cubiertos y vestidos con uniforme militar, llevan armas largas. Diana mira la habitación y no ve a nadie. Guarda sus armas.
—¡Oh! Yo juraba que había alguien aquí... Tsk, tendré que seguir buscando —Diana se gira, cuando escucha a alguien moverse y disparar. Ella esquiva la bala y corre rápido hasta el hombre y le patea la mano—
Su arma cae al suelo. El hombre cae arrodillado protegiendo la maleta. Diana se la quita de las manos, aunque él forcejea un poco. Diana lo vuelve a patear y lo tira al suelo. Ella abre la maleta y saca un suero de titán.
—El ser humano nunca aprende de los errores del pasado... Si tan sólo supieran que tener contacto con una sola gota de este suero puede condenar a la humanidad entera... Pero claro como está generación no vivió lo de nuestros antepasados no saben lo que es vivir con terror a ser devorados por unos de estos monstruos. A ustedes no les importa y sólo piensan en poder... Un poder temporal, porque si cae en manos no dignas puede llevar a la destrucción de la humanidad... Todo eso sólo con una simple gota —Diana saca la jeringa con el suero adentro, ella deja caer una gota sobre su lengua—
El oficial se asusta, pero no sucede nada. Diana se ríe.
—mmm —Luego ella siente asco—Wacala, sabe a eldiano de Ymir Fritz
Thomas, Mikael y Areli contienen la risa.
—¿Qué demonios son ustedes? —Le pregunta el hombre—
—Disculpe nuestra descortesía... Chicos preséntense
Thomas, Mikael y Areli se transforman en titanes-humanos, sus ojos brillan en la oscuridad del cuarto. El oficial grita de miedo. Diana se pone de cuclillas y lo mira a los ojos.
—Soy Diana Ackerman —También se transforma en titán-humano—
El oficial se asusta. Ella sonríe cínicamente.
Todos salen del edificio. Mikael lleva la maleta con los sueros. Diana se limpia la mano, ya que tiene sangre en sus nudillos. Areli y Mikael destruyen los sueros. Mientras tanto Thomas se acerca a Diana y comienza a revisarla por todo el cuerpo.
—¿Que te pasa? —Diana lo mira confundida—
—¿Estás bien? ¿No estás herida? Esta fue una misión un poco difícil
—Estoy bien —Diana le acaricia el rostro—
—Si un día te pasa algo malo yo me muero
—No me pasará nada, te lo prometo
Ambos se dan un pequeño beso y se abrazan.
—¿Ya hemos destruido todos los sueros? —Areli le pregunta a Diana—
—Espero que sí... No percibo que quede algún ejército que posea sueros, ya que los hemos destruido todos... Tampoco hay Fritz ni Reiss para controlar algún titán, así que pienso que la humanidad está fuera de peligro
—Así que, ¿Ya terminó todo? —Pregunta Mikael—
—Sí... Ahora podemos vivir una vida normal, si quieren. El mundo ha evolucionado bastante, creo que nos adaptaremos bien
—Suena genial —Thomas sonríe—
Al tiempo regresan a Paradis y compran una casa grande, cerca de las ruinas del muro María. Tiene un terreno enorme y un pequeño riachuelo cruza cerca. Parte de las ruinas del muro están dentro de su terreno.
—La casa está genial —Areli lo dice emocionada—
Mikael también se emociona. Comienzan a desempacar las cosas y a ponerlas en la casa. Están felices con su nuevo hogar. Ya llevan varios días. Thomas llega de trabajar, él es inversionista en Paradis. Diana está en su nueva habitación cuando él entra y se sienta en la cama a descansar un poco. Diana está guardando algunas cajas en el armario.
—Me alegro de que al fin podamos tomar un respiro de todo esto
—Nos hacía falta y nos lo merecíamos... Ya era agotador tener que cambiar de apariencia a cada rato y tener que viajar tanto... Lo bueno es que pudimos conocer países nuevos
—Tienes razón —Thomas se queda mirando a Diana con mucho amor. Ve que ella trata de poner una caja en la parte de arriba del armario, pero no alcanza. Él se levanta, se para detrás de ella y la ayuda a subir la caja. La mira a los ojos y le sonríe, haciendo que Diana se sonroje—
—¿Sabes? Esta habitación es un poco grande para mi sola, tal vez podrías venir y darme compañía
—Conozco tus intenciones, por ahora me quedo en mi habitación
—¿Por qué?... Llevamos juntos muchos años. ¿No crees que ya es tiempo de...? ¿Ya sabes?
—Eso lo dejaré para un día especial —Thomas se va del cuarto—
Diana lo persigue.
—¿Un día especial?... ¿Acaso no todos los días son especiales?
Thomas se gira, la mira, se ríe y sigue caminando hacia su cuarto. Diana se queda murmurando.
—Tsk, que hombre tan difícil
Mikael la llama.
—Mamá ven, bajen los dos, les tenemos una sorpresa
Thomas y Diana bajan. Mikael los lleva al sótano de la casa. Ambos al ver lo bonito que han decorado el lugar se sorprenden. Hay fotos de ellos durante los diferentes años y lugares donde estuvieron. Hay figuras y otros recuerdos.
—Quisimos tener un espacio donde podamos recordar todo lo que hemos hecho —Areli sonríe—
—Será nuestro espacio personal
—Está muy bonito —Thomas sigue mirando cada recuerdo—
—Gracias por esto, es muy hermoso... ¿Pero por qué hay un área sin terminar? —Diana le pregunta a Mikael—
—Porque será para cuando seamos más
—¿Seamos más? —Diana pregunta confundida—
—Bueno ya sabes... Hermanitos
Diana y Thomas se miran.
—Creo que tu madre no ha pensado en eso todavía
—Lo he pensado... —Diana se va y sube por las escaleras— ...pero sola no lo puedo hacer
Thomas contiene la risa, mientras mira con vergüenza a los hijos de Diana. Luego él se va del sótano también. Encuentra a Diana en la cocina preparando la cena.
—Déjame ayudarte —Thomas la ayuda a cocinar—
Diana lo mira de arriba para abajo.
—¿Cuándo te vas a cortar el cabello?
—En el día especial
—Tsk, creo que primero me muero antes de que llegue ese día especial
—Que exagerada eres
Diana se le acerca a Thomas. Le da pequeños besos en la mejilla y lo acaricia.
—¿Cuándo fue la última vez en que estuvimos juntos? Excepto por aquella vez que tú me... ya sabes
—En Mare
—¿Mare? —Diana lo dice sorprendida— Ah, sí, el día de la misión de la montaña, la cual nunca fui porque estaba en otra misión —Le guiña y se ríe—
—Ese mismo día... Perdona si no he querido tener algo contigo, sólo quiero esperar al momento idóneo y prometo que será algo muy especial
Diana suspira profundo y toma unos platos para colocarlos en la mesa.
—Está bien no te voy a presionar, pero tendré que irme en alguna esquina a petrificarme en lo que llega ese... —Lo dice con burla haciendo muecas— ...día especial
Thomas se ríe. Terminan de cocinar y Diana llama a sus hijos a cenar.
En las noches Diana siempre tiene pesadillas. Puede escuchar voces y gritos de terror de todos los que ella hizo desaparecer. Tiene cargo de consciencia por lo que hizo, siente que se ahoga por la culpa. Diana grita y llora mientras duerme. A veces ella pierde el control, su mente entra y sale de ambos mundos, del real y el de sus Caminos, perdiendo la razón y desorientándose en el sueño. Thomas como siempre entra a su habitación para calmarla y consolarla. Se recuesta a su lado para que ella pueda sentir su calor y escuchar su corazón latir. De esa forma Diana se tranquiliza mientras duerme.
Durante las semanas siguientes todos estuvieron trabajando en la casa. Preparando en el terreno un área para ejercitarse y poder entrenar con sus titanes. Diana estuvo creando un equipo tridimensional. Ya lo ha terminado.
—Te está quedando genial, muy parecido al que tenías en Mare
—Sólo espero que funcione... Quiero aprovechar que tenemos árboles gigantes en nuestro terreno para así practicar —Diana se coloca el equipo. Está lista para usarlo—
—Sólo procura no estrellarte contra un árbol —Thomas se ríe en voz baja—
Ella le saca la lengua. Thomas y sus hijos la miran. Diana dispara los ganchos a un árbol y sube velozmente. Ella da un giro en el aire y se trepa a una rama.
—Ves que pude —En ese momento el gancho se suelta y ella pierde el balance, cae rápidamente hacia el suelo, pero antes de chocar se vuelve a enganchar al árbol. Diana se ríe nerviosa mientras se columpia, luego baja al suelo—
—No pierdes la costumbre —Thomas controla la risa—
—Ya veo que no... Solo le faltan algunos ajustes y quedará listo —Diana decide no practicar más—
Ya como han acabado de arreglar la casa deciden salir los cuatro a dar una vuelta en la ciudad. Están cenando en un restaurante dentro de un centro comercial. Areli habla con Diana, mientras Mikael y Thomas ven un juego de fútbol en la televisión. Thomas le murmura.
—¿Crees que hoy sea el día correcto para hacer... aquello?
Mikael murmura.
—Es el momento idóneo
—Tengo un poco de miedo... ¿Si no le gusta? ¿Si dice que no y me rechaza otra vez?
—Le va a encantar y mamá te ama mucho, estoy seguro de que dirá sí
Thomas mira su reloj.
—Ya es hora
Mikael le hace señas a Areli.
—¿Mamá me quieres acompañar a comprar algo? —Le pregunta Areli—
—Claro que sí
Pagan la cuenta y se van todos. Thomas y Mikael se van aparte. Diana y Areli se van de compras. Areli está un poco molesta. Diana ve su ceño fruncido.
—¿Cariño estás bien?
—Si mamá, sólo fue un pensamiento
Varios minutos después ambas salen de una tienda. Areli está hablando por el celular.
—Mikael y Thomas están afuera, vamos
Todos se encuentran afuera y deciden dar una caminata por la orilla del río. Es un largo paseo peatonal que pasa al lado del gran río que cruza todo Paradis.
—Este lugar es muy bonito, me encanta ver lo diferente que se ve todo —Diana suspira—
—El que Paradis esté tan cambiado es gracias a tí por haber tomado la decisión de luchar para que permanezca su libertad. Has mantenido el orden, como debió ser desde el inicio... Me siento orgulloso de ser parte de esto. Lo que en un día quise ver su destrucción, hoy lo quiero proteger y lo seguiré haciendo, aunque me cueste la vida... Amo verte feliz en este lugar y quiero que así sea siempre —Thomas saca del bolsillo interior de su chaqueta una flor. Él se la entrega—
Diana está feliz.
—Nuestra flor —La huele—
—Aquí también crecen, así que podré regalarte todas las que quieras, más bien te haré un jardín si es necesario... Quiero que al verlas todos los días recuerdes que es el símbolo de nuestro amor —Thomas suspira nervioso— Diana yo... Yo quiero hablar contigo de algo más
—Dime, te noto un poco nervioso
—Lo estoy —Suspira— Diana, sé que llevamos juntos muchos años, lo suficiente para crear un lazo muy estrecho entre los dos, más allá de lo que tuvimos en el pasado... Creo que ya es tiempo de dar un paso adelante y formalizar nuestra relación —Thomas saca de su bolsillo una pequeña cajita y se arrodilla frente a Diana—
Ella se sorprende.
—Thomas... —Diana está muy nerviosa— Yo no esperaba esto de nuevo
—Perdón si ha sido un poco precipitado como aquella vez
—Admito que tengo miedo, no es la primera vez que lo haces. Tú y Reiner lo hicieron en Mare y sabes todo lo malo que vivimos después. Roy igual lo hizo aquí en Paradis y ya sabes cuál fue su destino —Diana suspira— Tengo miedo de que esto tenga un final similar
—Entiendo que tengas miedo... Pero te prometo que no volverá a suceder. Te prometo que te haré feliz siempre... Ahora tú puedes tener el control de las cosas, no tienes por qué temer
Diana mira a sus hijos. Mikael sonríe y asiente con su cabeza. Diana mira a Thomas y le sonríe. Él abre la cajita, mostrando el anillo.
—Entonces, Diana Ackerman, ¿Quieres ser mi esposa?
Diana llora de felicidad.
—Thomas... Si acepto ser tu esposa —Se limpia las lágrimas de su rostro—
Él se alegra y le coloca el anillo en el dedo anular izquierdo. Se levanta y la besa. Ambos se abrazan fuerte. Mikael está muy feliz y se acerca a ellos, los abraza. Areli está un poco apartada.
—Espero que ambos sean muy felices, los amo a los dos, mamá y… papá
Thomas se emociona al escucharlo y lo abraza. Diana ve que Areli está pensativa y triste, la hala del brazo y se abrazan los cuatro.
Regresan a su casa. Diana está muy feliz. Antes de irse a su habitación habla con Thomas en el suyo.
—¿Este es el día especial?
—No, pero es la antesala a ese día —Thomas la agarra y la besa. La lleva contra la pared mientras le roza su pantalón. Le besa el cuello y le acaricia el cuerpo— Ahora si tengo con que complacerte
Diana suspira fuerte, pero lo aparta un poco.
—Thomas no tienes que hacerlo hoy
—¿Segura?
—Puedo esperar
La vuelve a besar y la abraza.
Días después ya están en los preparativos de su boda. Diana ha salido con ellos a comprar algunas cosas y decide hacer una parada en una casa de un barrio de gente adinerada.
—¿Que hacemos aquí? —Le pregunta Thomas—
—No quisiera que nos casemos y sólo estemos nosotros cuatro... Creo que es tiempo de expandir nuestra familia
En ese momento ven un hombre salir al ver estacionado un carro frente a su casa.
—¿Ese es nuestro abuelo? —Areli pregunta sorprendida—
Diana se baja del vehículo y se acerca al hombre. Mikael y Areli también bajan.
—Buenas tardes, señor, ¿Usted es Andrew Smith?
—Si —Contesta confundido— ¿La conozco? ¿Le puedo ayudar en algo?
—Me llamo Diana, me gustaría hablar con usted, su esposa y su hermana si es posible... Es algo importante, y disculpe que llegué de esta manera tan precipitada
—No se preocupe, vengo ahora —Andrew se va confundido, busca a Clara y Beth. Los tres llegan—
—Hola, soy Diana Ackerman Smith
—¿Eres familia nuestra? —Le pregunta Andrew—
—Si lo soy —Diana contiene las ganas de llorar— Ustedes no me recuerdan, pero yo... —Diana extiende sus manos— ...les quiero mostrar la verdad
—¿De qué verdad hablas? —Le pregunta Clara—
—Sé que suena un poco raro, pero sólo tienen que tocarme y lo verán
Ellos se miran confundidos, pero acceden y la tocan. En ese momento Diana da un soplo suave y una corriente recorre por ellos. Se asustan y gritan. Se miran entre sí sorprendidos al recordar toda su vida pasada.
—Diana... ¿Mi niña?
—Si papá —Diana llora—
Ambos se abrazan fuerte. Clara y Beth la abrazan y lloran juntas. Mikael y Areli también se unen al abrazo. Están felices.
—¿Qué pasó? ¿Por qué estamos aquí? —Le pregunta Clara—
—Los hice renacer para que vivieran en un mundo en paz... Pero era tiempo de tenerlos de vuelta, los necesito
—Mi niña hermosa —Beth la acaricia— Lamento lo que sucedió aquel día, entiendo por qué lo hiciste y gracias por darnos una nueva oportunidad
—Vamos, entren. Tenemos mucho que hablar —Clara lleva de la mano a Diana—
Al entrar a la casa Diana ve dos niñas un poco grandes jugando, son Leena y Eva. Diana se emociona y controla las ganas de llorar.
—¿Que harás con ellas? —Le pregunta Andrew—
—Dejaré que disfruten su niñez, ya luego cuando sean adultas les devolveré la memoria
—Me parece bien
Están toda la tarde hablando y compartiendo. Diana nota a Thomas un poco triste y apartado. Ella sabe la razón así que decide irse a solas.
—¿A dónde vas? —Le pregunta Thomas—
—Necesito hacer algo... Tal vez me tarde un poco, espérenme aquí —Diana se va caminando—
Thomas se queda confundido.
A las horas Diana regresa y toca a la puerta. Le abren, pero ella llama a Thomas. Él se acerca.
—Yo sé por qué estás tan triste y no es justo que esté disfrutando de mi familia y tú no... Ven afuera
Thomas sale y se sorprende al ver quiénes están afuera esperando por él. Thomas corre emocionado.
—¡Mamá! —La abraza fuerte y llora sobre su hombro—
—Mi niño, no sabes cuánto te extrañé
Thomas ve a sus tíos y primos. Los abraza fuerte.
—¿Diana como hiciste esto? Ellos son marleyanos
—Ellos igual a todo ser vivo tienen conciencia que al morir se transforman en memorias, con la diferencia que no tienen donde ir luego de morir y se quedan vagando sin rumbo, no como los eldianos que sua memorias puede seguir viviendo en los Caminos de Ymir... Tuve misericordia con ellos y decidí hacerlos parte de mí. Ahora todos los marleyanos, eldianos que se unieron a mí, y personas de otras naciones tienen la oportunidad de vivir más allá de la muerte física... Por eso decidí traer a tu familia de vuelta y que puedas compartir con ellos lo que no pudiste en la vida pasada
Diana se acerca a la familia de Thomas.
—Quiero pedirles disculpas porque sé que en el pasado fui la causante de su sufrimiento y muerte... Le quité todo a Thomas y por eso hoy quiero arreglar ese error
La mamá se acerca y la abraza.
—Te perdonamos... Gracias por traernos de vuelta a la vida
Diana llora de felicidad. Thomas la abraza. En el resto de la noche ambos le dicen a su familia que se van a casar muy pronto. Todos están felices.
Dos semanas después.
La familia de Thomas está viviendo con ellos unos días, hasta que él les regala su propia casa, luego se mudan.
Diana siente como si alguien intentara comunicarse con ella y estuvo todo el día sintiéndose mal. Decide irse sola al bosque.
—Tengo algo que hacer... Vengo después
Thomas, Mikael y Areli se quedan preocupados.
Diana camina hasta unas ruinas de la muralla. Se arrodilla y toca un pedazo de roca. Ella siente una corriente recorrer por su cuerpo y entra a los Caminos de Ymir. Diana ve a Ymir Fritz a su lado. Ambas están solas.
—¿Que quieres? —Diana pregunta molesta—
—Sólo quiero hablar contigo de algunas cosas
—Habla
—Diana yo, yo quiero decirte la verdad... Tu igual que muchos fueron engañados con una mentira que fue pasando de generación en generación... Todo lo que crees no es verdad
—¿Por qué lo dices?
—Desde mi historia hasta la creación de los titanes todo ha sido una mentira... El ser que te dió ese poder también te mintió... Diana, él te utilizó
Diana se queda confundida.
—Ese ser no me dió ningún poder, ese ser fue de los primeros titanes que existieron en el mundo... Es un titán primitivo... Por miles y miles de años se mantuvo oculto en la tierra hasta que el Rey Fritz lo encontró y me ordenó encerrarlo para que no fuera estorbo es sus planes, y lo aprisioné en el lugar de tormento... La historia que te haya contado de mi fue mentira. Sólo lo dijo para convencerte de que prestaras tu cuerpo para él poder ser libre y poderse vengar de los Fritz, por eso estuviste años buscando y matando nuestros descendientes... Ese ser es como un parásito buscando huésped y tu fuiste su candidata perfecta por todo el odio que sentías y tu debilidad mental... De alguna manera ese ser logró manipularte aún estando en el lugar de Tormento. Él fue el causante de todo lo malo que hiciste. Él se aprovechó de tu quiebre mental para usarte con tu otra personalidad. Él fue quien te revivió cuando aquel Teniente te asesinó y te volvió a revivir el día en que te suicidaste debajo del puente. Él fue el causante de todo tu dolor
Diana se marea. Está muy confundida.
—¿Por qué te tendría que creer?
—Tócame y verás que no miento
Diana toca el hombro de Ymir. Ella comienza a ver su verdadera historia, se sorprende y comienza a llorar.
—Hemos sido víctimas y esclavas del destino... Diana, perdóname por como tuve que tratarte en los Caminos. Fui obligada a hacerlo... De verdad que lo siento y me dolía mucho tener que tratarte de esa manera
Diana no para de llorar.
—Si es así, entonces no quiero este poder... Tómalo Ymir —Diana la sacude— Toma este maldito Titán
—No puedo quitarlo, ya es demasiado tarde... Sólo te pido que lo controles y no él a tí
Diana sigue incrédula.
—Entonces la batalla, todo eso fue...
—Fue a propósito, los Fritz querían usarte para liberarlo y luego matarlo
Diana camina de un lado para otro, agarrándose la cabeza.
—¿Si tienes tanto poder porque eres una esclava como todos?
—Ese ha sido mi destino, por entregar mi vida y mi voluntad a quien no debía... Al menos tu eres libre, puedes ir y venir a estos mundos las veces que quieras. Por favor disfruta de la felicidad que tienes ahora, el tiempo del ser humano es diferente al nuestro, vive cada momento y sé feliz... Lamentablemente eso es algo que jamás, o al menos por ahora no voy a poder vivir
—¿Por qué no huyes?
—Porque no es tan fácil para mí... Pero ya he encontrado quien me ayude —Ymir sonríe levemente—
—Yo puedo ayudarte si quieres
—No Diana... Esta parte de la historia te corresponde a tí. Yo no voy a interferir
—Entonces, no hay razón para que seamos enemigas —Diana extiende su mano a Ymir, y esta le responde el saludo—
—Diana, a pesar de todo el dolor, sufrimiento y odio que has vivido, siempre puedes ver la bondad en los corazones de los demás. Siempre ayudando a quien lo necesita y perdonando si es necesario. Lo que hiciste con Thomas y lo que acabas de hacer conmigo
Diana sonríe. Ymir suspira y se queda pensativa.
—Te tengo que confesar algo de Reiner
—¿Qué pasó con él?
—Diana él... —De pronto Ymir ve a unos guardias cruzar el árbol que es la entrada a los Caminos— Diana tienes que irte, ahora
—Por favor dime
—Ellos te van a atacar nuevamente. No confíes en nadie y mantén los ojos bien abiertos... Tienes que cuidar de él
Los guardias se van acercando. Ymir comienza a empujar a Diana para que se fuera. Ella está confundida.
—¡Diana!... ¡Lárgate de aquí! —Grita fingiendo coraje—
Los guardias están listos para atacar a Diana cuando Ymir patea la arena del suelo y hace que ella se vaya.
—¿Ymir se encuentra bien? ¿Para que ella vino? —Le pregunta un guardia—
—Si... Ella vino para nada —Ymir se va pensativa—
Diana despierta, pierde el balance y cae al suelo. Ella está llorando incrédula por todo lo que escuchó de Ymir.
—¿A quién tengo que cuidar?... ¿Cuál sería la confesión de Reiner?... Maldición, me dejó con más dudas que respuestas —Diana siente coraje y frustración por todo. Ella patea tan fuerte un árbol que lo hace caer—
Thomas la ha visto, y está sorprendido. Diana lo ve.
—Hace siglos no te veía tan molesta... ¿Sucedió algo malo?
Diana se va caminando.
—Nada importante... Vamos
Thomas se queda preocupado.
Un mes después.
Llega el día de la boda. Toda la familia está reunida. Diana está terminando de arreglarse. Está emocionada y nerviosa. Se mira en el espejo varias veces para ver su traje. Ella se ha recogido el cabello, usando de moño la flor de ambos. Mikael y Areli están con ella.
—Madre, te ves muy hermosa y feliz —Mikael la mira con mucho amor—
—Gracias mi amor —Diana lo abraza. Luego abraza a Areli que está un poco molesta aunque lo intenta disimular— Te amo hija querida, aunque sé que del todo no aceptas nuestra relación quiero que sepas que nunca te voy a dejar de amar... A los dos los seguiré amando de igual manera
Ambos se van de la sala. Ya la boda está por comenzar. Mikael se acerca a Areli.
—Al menos por mamá intenta aceptar a Thomas en nuestras vidas
—No puedo Mike, no soporto ese hombre... Él arruinó la vida de mamá, nos separó de ella cuando éramos recién nacidos. Por su culpa no pudimos vivir a su lado... Él arruinó la relación de nuestros padres. Ellos pudieron haber sido felices
—Ya ellos no eran felices, aunque lo disimulaban ante todos. Thomas no tiene nada que ver
—¿Por qué mamá no pudo perdonar a papá? Si Thomas le hice cosas peores, pero aun así lo perdonó
—Mamá tenía coraje porqué papá a escondidas la traicionó. Eso me lo dijo Thomas, fue algo que no logramos escuchar aquel día
—Mentira, ¿Tú le crees a él?
—Mamá también me contó la verdad de lo que pasó
—¿Y por qué a mí no?
—Porque nunca le has dado la confianza para hacerlo por siempre estar enojada
Areli se queda triste.
—Por favor hoy es un día especial para ella, no lo arruines con tus berrinches —Mikael se va un poco molesto—
Areli se queda pensativa.
La boda está a punto de comenzar. Thomas está en al altar esperando por Diana. Se ha recortado el cabello, y se afeitó un poco la barba, teniendo la apariencia de cuando era General en Mare. Él está muy nervioso. Mikael se acerca a él y le arregla la corbata. Le da varias palmadas de ánimo y lo abraza.
Diana desfila con su padre. Ve a todos muy felices. Al ir llegando al altar no para de mirar la emoción que tiene Thomas reflejada en su rostro. Él está llorando al verla venir tan hermosa. El padre de Diana se la entrega y le da unas palabras. Thomas promete cuidar de ella siempre. Ambos se toman de las manos, se miran a los ojos y se sonrojan. Están nerviosos y felices a la vez. Al fin su día ha llegado.
—¿Este es el día especial? —Le pregunta Diana—
—Si lo es
Ambos se sonríen emocionados.
Luego de hacer sus votos matrimoniales, prometen protegerse y amarse hasta que la muerte los separe, los declaran marido y mujer. Ambos se besan.
Tienen un recepción muy bonita e íntima con la familia. Luego se van solos de luna de miel. Llegan al hotel donde se van a hospedar esa noche. Thomas la agarra en brazos y entran al cuarto.
—Siempre quise hacer esto
Ambos ríen. Están muy felices, aunque Thomas está muy nervioso.
—¿Y si nos damos una ducha?
—Me parece genial
Thomas se comienza a quitar la camisa y el pantalón, se desnuda en frente de Diana. Ella suspira nerviosa. También se quita su traje. El corazón de Thomas late rápido. Ambos se duchan juntos. Thomas besa su nuca y cuello. La abraza por la espalda y la acaricia. Ambos salen del baño. Diana se está secando y Thomas la ayuda. Al terminar él la besa apasionadamente.
—Son tantos años sin tenerte de esta manera, admito que tengo miedo y estoy nervioso
—También estoy muy nerviosa —Suspira—
Se siguen besando. La recuesta en la cama y se recuesta sobre ella. Ambos se miran a los ojos y se sonríen. Aún siguen temblando de los nervios. Se besan y consuman su amor. Al terminar Diana se queda recostada y le acaricia el pecho, Thomas su espalda.
—El momento en que deje de sentir tu calor, ese día moriré de frío... Te necesito a mi lado siempre... Te amo esposo mío
—Te amo más señora Benton
Durante su luna de miel ambos disfrutan. Cada hora y día que pasa Thomas le demuestra lo mucho que la ama.
7 meses después.
Diana acaba de llegar a la casa. Busca a Thomas y lo ve fuera trabajando en un jardín.
—¿Hoy no fuiste a trabajar? —Pregunta Diana—
—Decidí tomarlo libre, envié a Mikael por mi... Pues quise trabajar en el jardín que te prometí hacer con nuestras flores
—Te está quedando muy bonito
—Tardarán unos meses en florecer, pero luego si podrás disfrutar de ellas por el resto del año
Diana está muy feliz. Más de lo normal. Se acerca a Thomas, se arrodilla y le da un beso en la mejilla.
—¿Y esa felicidad que traes? —Ríe— Algo hiciste
—Yo nada
—Cuando te veo así es porque hiciste algo o quieres algo —Le da un beso en la frente—
—Hoy mi felicidad es diferente
—Cuéntame ¿qué pasó? —Él termina de sembrar. Se sacude las manos. Ambos se levantan—
—Estos años que hemos vividos juntos me he sentido muy feliz. Especialmente estos meses que llevamos casados. Es más de lo que imaginé... Si tuviera que volver a elegir con quien vivir mi vida, te elegiría a ti mil veces
Thomas la mira a los ojos.
—Eres un gran hombre, el mejor compañero y esposo que se puede tener —Diana le acaricia el rostro— Y no me arrepiento de estar a tu lado. Contigo he pasado los mejores momentos de mi vida. Incluso desde cuando éramos soldados en Mare —Sonríe—
—Esos días también fueron los mejores para mí
Ambos se abrazan. Diana está un poco nerviosa.
—El mundo ha cambiado mucho y la mejor elección fue vivir una vida normal y poder disfrutar de todo lo que no pudimos en nuestra vida pasada... —Suspira nerviosa y sonríe— Dentro de unos meses nuestras vidas van a volver a dar un giro —Llora un poco—
—¿Por qué lo dices?
Diana saca de su chaqueta un sobre y se lo da a Thomas.
—Dentro de ese sobre está la prueba del cambio que vamos a tener
Thomas nervioso va abriendo el sobre. Diana no para de llorar. Él abre una carta, se sorprende al leer lo que dice. Él se sienta en un banquillo, está sorprendido. Luego saca otro papel y comienza a llorar de felicidad cuando ve lo que es. Diana lo abraza fuerte.
—Voy a ser papá —Sigue llorando—
—Sé que ese siempre fue tu anhelo, nunca olvido cuando me lo contaste... Estoy segura de que vas a ser el mejor papá que nuestro pequeño podrá tener
Ambos se abrazan fuerte y lloran de felicidad.
—Diana tú me has hecho el hombre más feliz del mundo... Te amo tanto, y gracias por llevar en tu vientre mi mayor anhelo —Thomas se arrodilla y le besa el vientre—
En ese momento Mikael llega a la casa y los ve llorar. Él junto a su hermana vienen corriendo.
—Mamá, ¿Por qué papá está llorando? —Pregunta Mikael—
Thomas le da los papeles. Mikael los ve y grita de felicidad.
—¡Areli vamos a tener un hermanito! Ya mamá tiene dos meses de embarazo —Mikael se alegra tanto que llora de felicidad, abraza a Diana y a Thomas—
—Felicidades mamá —Areli abraza a su madre, aunque se siente un poco triste—
—Esto hay que celebrarlo. Hoy voy a cocinar algo especial —Mikael se seca las lágrimas—
—Vamos hijo, yo te ayudo
Ambos se van a la casa muy felices. Areli se queda con Diana. Aún sigue triste.
—¿Que te pasa hija? Te noto triste
—Nada... Es que nunca imaginé que llegaría este momento tan pronto
—Yo sé que aún sigues molesta con lo de tu padre... Pero ya he explicado muchas veces porque lo hice
—Quien debería estar hoy feliz es mi padre, Reiner
—Areli —Diana suspira molesta— Yo no voy a dejar que nada y nadie me quite la felicidad que tengo hoy —Diana se va para la casa—
Ese día celebran la pronta llegada del nuevo miembro de la familia. Aunque Diana sigue un poco molesta con lo que dijo Areli.
Las semanas van pasando. Diana va a las citas con el ginecólogo, Thomas siempre la acompaña. Los días en que ella no se siente bien, Thomas está a su lado dándole apoyo y cuidándola. En una de las citas les dan la noticia que el bebé es una niña. Thomas se emociona mucho y comienza a prepararle su cuarto. Ella está muy emocionada por su embarazo. Los cuatro están felices.
Thomas y Diana cumplen un año de casados.
Dos meses después, es la última del embarazo. Diana ya está teniendo contracciones y casi no puede caminar por el dolor. Aun así, ella decide ir al jardín a ver si alguna flor ya ha florecido. Thomas la acompaña para ayudarla caminar. Mientras miran las plantas ven una que ya ha echado su primera flor. Ellos se emocionan.
—Al fin
—Es bellísima —Diana se toca su vientre y mira la flor— Es hermoso ver cómo ha florecido al mismo tiempo que una vida está por nacer
Thomas se acerca y también toca el vientre. Le da un beso a Diana y la abraza. Ambos se van y de camino Diana siente algo romperse.
—¡Thomas!
—¿Que sucede?
—Ya es hora
Thomas le ve el traje mojado. Rápido se pone ansioso y corre a buscar las cosas para el hospital. Monta a Diana en el carro. Llama a Mikael por teléfono para que fuera al hospital.
Ya en el hospital Diana está en sala de parto. El personal médico la monitorea. Diana siente mucho dolor y suspira fuerte varias veces. Thomas está nervioso y ansioso.
—Había olvidado lo horrible que era este dolor —Suspira—
—Tu eres fuerte, pudiste traer a gemelos puedes con esto... —Se le acerca al oído— Sólo procura no transformarte en titán
Diana ríe con dificultad.
—Por favor no me hagas reír... Eso lo puedo controlar
Unas horas después Diana comienza a pujar. Thomas busca a las enfermeras. Cuando la examinan ven que la bebé ya está saliendo. Diana grita de dolor, llora, suda, y sigue pujando. Thomas le sostiene la mano. El doctor le dice a él que se acerque para que vea al bebé salir. Thomas a ver la cabeza de la bebé saliendo se siente mareado y pierde el balance un poco. Una enfermera lo sostiene. Diana da un pujo largo y fuerte haciendo salir la bebé por completo. Él médico corta el cordón y pone la bebé en el pecho de Diana. Thomas se acerca emocionado, llora de alegría. Las enfermeras atienden la bebé y se la dan a Thomas en lo que el doctor atiende a Diana. Él se sienta con la bebé en brazos. No deja de mirarla con amor y alegría. Toca sus manitas pequeñas y besa su frente. Luego que el doctor termina con Diana, Thomas va donde ella. Ambos besan la bebé.
—Hoy soy el hombre más feliz del mundo. Al fin pude ver hecho realidad uno de mis mayores sueños, el de ser padre... Esta bebita es mi vida, mi pequeña Zoé
—Zoé Benton Ackerman, suena hermoso
A la hora Mikael y Areli pudieron subir al cuarto a ver su hermanita. Ambos están emocionados. Luego la familia viene a visitar.
Las semanas y los meses pasan. Thomas siempre cuida de su pequeña niña. Durante las noches se levanta a atenderla, le cambia el pañal, le da el biberón. Diana también está emocionada de ver crecer poco a poco a su niña, lo que nunca pudo hacer con sus hijos. Ambos fueron testigos de sus primeras palabras: "papá". Fueron testigos de sus primeros gateos, sus primeros pasos. Celebran el primer cumpleaños de Zoé junto a toda su familia.
Un año después.
Luego de celebrar el segundo cumpleaños a Zoé, Thomas y Mikael se van a un viaje de negocios. Diana, Areli y Zoé se van de vacaciones por una semana para seguir celebrando el cumpleaños de la niña. Durante esos días Diana ha sentido una ansiedad sin razón alguna. Cuando regresan del viaje y llegan a su casa, encuentran una nota en la puerta.
—Si quieres salvarlo, entrégate —Diana mira confundida a Arelis—
—¿Salvar a quién?
—Necesito llamar a Thomas y Mikael... Necesito saber que están bien —Diana los llama y habla con ambos, está ansiosa—
—Cariño, ¿estás bien?
—Si... Sólo me preocupe por ustedes, pero me alegro de que estén bien... ¿Cuando regresan?
—Lo más seguro la semana próxima, pero el día no sabemos
—Espero que no sean más días... Los extraño mucho
—Y nosotros a ustedes... Las amamos
Finaliza la llamada. Thomas y Mikael se miran preocupados.
Diana va hasta la casa de la mamá de Thomas. Ella le va a dejar a Zoé para que la cuide en lo que va a investigar junto con Areli. Mientras Diana está dejando la mochila de la niña, Areli ve las noticias. Se queda sorprendida y grita.
—¡Mamá!
Diana corre asustada, cuando ve el televisor se paraliza al ver el boletín de un secuestro.
—¿Desde cuándo está sucediendo eso? —Le pregunta a Verónica—
—Hace una semana secuestraron a ese preadolescente en su propia casa... Tiene once años
Diana y Areli se miran. Ambas salen y se dirigen a la ciudad.
—No puedo creer que hayan secuestrado a Reiner... Por eso no me sentía bien durante las vacaciones
—Alguien sabe la identidad de él y la tuya para haber hecho algo así
—Tiene que ser algún descendiente de los Fritz que se haya quedado con vida o ellos anden manipulando a alguno de sus eldianos
—¿Que vamos a hacer?
—Iré a su casa... Estoy segura de que debieron ocultar algo en su habitación sabiendo que yo iba a venir
Ya es de noche. Se estacionan un poco lejos al ver la policía y la prensa en el hogar. Diana se acerca sigilosamente y sube por el lado de la casa, hasta ver policías irse de una habitación. Ella entra en silencio. Ve cada cosa de su cuarto. A la distancia escucha a la madre de Reiner siendo entrevistada. Diana busca sigilosamente en toda la habitación, buscando alguna pista. Ella nota que hay una colección de figuras de los 9 poderes titánicos, le llama la atención y se acerca, agarra al Acorazado, ve una hendidura en la parte de atrás. Encuentra un papel doblado. Al abrirlo ve una foto instantánea de Reiner cuando fue secuestrado, lo tienen amenazado con un arma en la cabeza. Diana se sorprende, al dar la vuelta ve escrita la dirección. Ella toma una foto con su celular a ambas caras de la foto y la deja donde están las figuras. Un policía escucha los pasos en el cuarto.
—Hay alguien arriba —Nile les hace señas a los demás compañeros y suben de prisa—
Diana al escucharlos subir, se va. Cuando entran ven a alguien escapando por la ventana. Ella corre hasta su vehículo y Areli se va a toda velocidad. Algunos policías salen e intentan perseguir a esa persona que vieron. La madre de Reiner le da un ataque de ansiedad al enterarse de lo ocurrido y llora desconsoladamente.
Diana y Areli llegan a la dirección que está escrita. Se estacionan un poco lejos. Ambas se acercan caminando y ven gente afuera de una casa. Están en una zona apartada de la ciudad muy cerca de una pequeña subestación eléctrica.
—Yo iré ante ellos y trataré de averiguar quiénes son... Tu entra a la casa, que nadie te vea y lo buscas... Lo más seguro está encerrado en un cuarto o en el sótano
—Entendido mamá
—Cuídate cariño —Le da un beso en la frente y se va—
Areli ve como ella se acerca a la gente y la meten a la fuerza dentro de la casa. Aprovecha la distracción y se acerca, encuentra una ventana por donde entrar y comienza a buscar sigilosamente cada lugar. Mientras tanto Diana está sentada en la sala, le apuntan a la cabeza.
—¿Quiénes son ustedes?
—Eso deberías saberlo
—¿Son Fritz?
—No... Pero somos eldianos y fieles servidores de nuestra diosa y protectora Ymir Fritz
—Entonces, son marionetas —Se ríe—
Con un arma le golpean el rostro.
—¿Ustedes se creen que con esas armas me van a hacer algo?... No aprenden, ¿verdad?
—No te hagas la muy graciosa... Dentro de nada se te borrará esa sonrisita que tienes en tu estúpida cara
—Hey, cálmate —Diana sigue riéndose—
Mientras tanto Nile Dok está revisando la habitación de Reiner buscando alguna huella. Cuando un policía se le acerca con algo en la mano.
—Alguacil Dok, encontré esta foto... No recuerdo haberla visto
Nile la toma y sorprende. Ve la parte de atrás una dirección.
—Hay que irnos... ¡Ya! —Él junto a sus policías se van rápidamente—
Areli encuentra el cuarto donde tienen a Reiner. Aprovecha que no hay nadie y entra, rápido se encierra. Lo ve tirado en el piso, con las manos y pies atados. Ella habla con su madre por la mente.
\Lo encontré, pero está muy débil... Al parecer lo han torturado bastante/
La respiración de Diana se agita. Ella mira a cada persona que está allí.
\Areli, hay que irnos ahora, ya averigüé quienes son/ —Diana chasquea los dedos y ralentiza el tiempo. Se va hasta el cuarto donde está Areli con Reiner en los brazos, destruye la pared y se van rápidamente. Ella está desorientada con lo que está pasando—
Areli ve sangre bajando por su nariz.
—¿Mamá? —Le llama la atención—
Diana reacciona y vuelve a chasquear los dedos. El tiempo regresa a la normalidad. Montan a Reiner dentro del auto, Diana se le acerca. Lo ve inconsciente, nota que su piel está pálida y fría. Ve varias marcas de tortura en su cuerpo. Al tocar su pulso lo nota muy bajo, igual que su respiración.
Las personas se han dado cuenta que Reiner no está. Así que salen de prisa a buscarlo.
Diana aún sigue paralizada.
—Hay que llevarlo de prisa al hospital —Areli se va a montar en el lado del chofer—
—¿Qué demonios le hicieron?
El hombre con quién habló se le acerca.
—Las torturas fueron una manera para llamar tu atención y aun así te diste cuenta una semana después
Diana se gira molesta.
—Pensábamos que Reiner era importante para ti... ¿Al fin rompiste el vínculo con él?
—Es sólo niño de once años... Si querían mi atención pudieron haberme buscado y no utilizarlo a él
El hombre se ríe al verle la cara de enojo de Diana.
—Te dije que se iba a borrar esa sonrisita —Les hace señas a sus hombres— No los dejen escapar
Diana aprieta sus puños y pelea con cada uno. Areli se monta en el vehículo para huir. Diana corre hasta la subestación eléctrica. La persiguen hasta allá y le disparan. Ella entra tratando de despistarlos para poder huir y evitar usar el titán. Areli conduce a toda velocidad hacia el hospital, trata de tomarle el pulso a Reiner pero no lo siente y ve que no está respirando.
\¡Mamá!/ —Lo dice llorando— \No puedo sentir su respiración ni su pulso/
Diana se desorienta y una bala le roza en el cuello. Haciéndola sangrar bastante. Le siguen disparando. Ella se paraliza y recuerda cuando hizo su conexión con Reiner luego de que se destruyera la muralla María. Recuerda las veces que le salvó y le devolvió la vida en Mare. Un hombre se le acerca y la patea fuertemente. Ella pierde el balance y cae sobre un tendido eléctrico. Ella grita de dolor al sentir la corriente eléctrica entrar a su cuerpo y electrocutarse. Luego ella comienza a reírse sin control. Un rayo cae e impacta el lugar haciendo que Diana se transforme en un titán de 5 metros y se fuera la luz de la mitad de la ciudad al sobrecargarse las líneas.
Nile en su patrulla ve el fogonazo de luz a la distancia y ve como todo se apaga.
Diana como titán mata a cada hombre mientras estos intentan huir. Luego de matarlos escucha las sirenas de las patrullas venir hacia el lugar. Ella huye antes que la vieran. La policía llega y se sorprende con la escena.
Areli se estaciona en una zona apartada. Está llorando sin consuelo. Diana aún como titán llega hasta ella.
—¿Qué pasó?
—Ya no responde... Llevo rato tratando de darle primeros auxilios
Diana al acercar su oído al corazón no escucha los latidos. Ella cae sentada, está sorprendida. Areli está llorando sobre él.
—No dejes que se vaya por siempre... Sálvalo por favor —Areli sacude a Diana varias veces— ¡Salva a papá!... En el pasado él fue el hombre que más amabas con tu vida. Es el padre de tus hijos, nosotros...
—No tengo por qué estar salvándole la vida a cada rato
—Si ya no te importa, ¿por qué lo sacaste de allí? ¿Por qué puedo sentir dolor en tu corazón?
—Yo rompí mi vínculo con él cuando me traicionó —Mira para el lado—
—Mientes... Hablas de traición, pero no recuerdas cuando eras soldado en Mare y te revolcabas a escondidas con Thomas cuando era General... Luego que saliste de los Caminos de Ymir lo seguiste haciendo, por eso lo dejaste plantado en la boda
—¡Cállate! —Diana se enoja— No tienes porqué meterte en mis asuntos
—Te enojas porque sabes que es verdad... Si la historia fuera al revés, y este fuera Thomas, estoy segura de que lo salvabas sin pensarlo
Diana se queda pensativa
—La única manera en que puedo hacerlo sería condenarle su vida... Y no quiero
—Entonces, si él no está aquí, ya no quiero vivir... Te devuelvo mi titán
Diana se sorprende. Llora de coraje. Se acerca a Reiner y sopla en su rostro.
A la distancia los policías mientras examinan la escena ven un rayo caer. El hospital es el único lugar con luz en la ciudad. Hay un caos en la sala de emergencias, ya que muchas llegan al sufrir accidentes de tránsito por la falta de luz, otros llegan por recibir descargas eléctricas al sobrecargarse las líneas. Una mujer encapuchada entra con Reiner en sus brazos, nadie se percata de su presencia al estar todos ocupados. Ella lo lleva hasta una camilla vacía y lo deja. Se va antes que alguien se dé cuenta.
Diana se monta en el vehículo con Areli.
—No puedes comentar esto con Thomas ni con Mikael... Ningún debe saber lo que hice
—Lo prometo... Gracias mamá —La abraza fuertemente—
10 meses después.
Diana está comprando unas cosas en el centro comercial. Decide detenerse en un puesto para comprar algo de beber, ya que se siente mareada y fatigada. Se sienta en una mesa a descansar cuando escucha a una madre llamar a su hijo.
—¡Reiner!
Diana se paraliza. Mira de reojo hacia la parte de atrás y lo ve acercase a su mamá.
—Reiner te fuiste sin llevar el dinero para que vayas a jugar con Bert... Disfruta, te espero aquí sentada y te estaré vigilando
—Gracias mamá —Él le da un beso. Sale corriendo—
Diana lo ve de espaldas junto a Bertholdt. Él está muy feliz. Diana comienza a llorar un poco. Decide irse de regreso a su casa. Estuvo casi todo el camino llorando.
Cuando llega a su casa se sorprende al verla decorada tan bonita. Ve pétalos en el suelo que la llevan hasta el comedor. Diana se sorprende otra vez al ver el comedor decorado, con la comida servida y Thomas esperando por ella.
—¿Y todo esto?
—Hoy es nuestro cuarto aniversario y quise hacer algo diferente
—Está hermoso... ¿Y los chicos?
—Se llevaron a Zoé a casa de tus padres —Thomas la sienta a la mesa, le sirve vino—
Ambos conversan mientras comen. Luego Thomas le entrega los regalos que le tiene. Diana se emociona, pero aun así la ve pensativa.
—¿Estás bien? Te noto pensativa
—Nada, estoy bien, un poco cansada comprando las cosas para el cumpleaños de Zoé
—Ya en dos meses nuestra niña va para tres años, el tiempo pasa tan rápido
—Tienes razón... ¡Hey! Te tengo que dar mi regalo —Diana saca de un bolso una pequeña cajita y se la da—
Thomas la abre y saca una pequeña ropita y una carta. Él se sorprende y llora.
—¿Diana es enserio?
Ella le dice que si llorando.
—Voy a ser papá otra vez —Sigue llorando —
Diana se levanta y lo abraza fuerte.
—Ya tengo un mes de embarazo
Él le besa el vientre.
—Tu siempre me haces tan feliz... Si esto es un sueño no quisiera despertar nunca
—Es nuestra realidad, la que siempre quisimos tener y lo logramos
Ambos lloran emocionados.
—Te tengo otra sorpresa, pero esa te la doy en la habitación —Diana le guiña—
Ambos van a la habitación y ella se sorprende al verla tan decorada, con pétalos de flores y velas. Thomas se sonroja.
—Sabía que te iba a gustar
Ambos entran y comienzan a besarse. Se dan una ducha juntos mientras se van acariciando el cuerpo. Diana lleva a Thomas a la cama y lo acuesta. Saca del bolso unas cosas que compró. Le venda los ojos. Él se ríe nervioso.
—¿Que vas a hacer?
—Algo que te va a encantar, sólo relájate
El resto de la noche tienen relaciones.
Pasan las semanas. El vientre de Diana sigue creciendo. Thomas como siempre la acompaña a las citas con el ginecólogo. En una pequeña fiesta con su familia revelan el sexo del bebé, es un niño. Thomas está muy contento igual que Diana. Le decoran su habitación mientras están en la espera de su nuevo amor. Los cinco están muy felices, igual que toda su familia.
Es tarde en la noche. Diana y Thomas van a una fiesta de negocios. Ambos están hablando con el anfitrión.
—Diana, él es el Señor Stratmann, también es inversionista en Paradis
Ella le da la mano a él.
—Un placer en conocerle Señora Benton
—El placer es mío
—Si me permite, iré a hablar con su esposo en privado
—Bien... —Diana mira a Thomas— Te estaré esperando aquí
Thomas y Stratmann se van a una oficina.
—Usted es afortunado en tener una bella dama como esposa... Veo que esperan un bebé, felicidades a ambos
—Gracias —Thomas le sonríe—
—Los niños siempre son la alegría del hogar... Es lo que nos motiva a levantarnos cada día y nos inspira a dar lo mejor de nosotros... ¿Cuantos hijos tiene? Contando a su hijastro Mikael
—Con este niño en camino serían cuatro... Mikael tiene una hermana gemela llamada Areli. Ambos son hijos de mi esposa de... una antigua relación, pero míos son dos, Zoé y este bebé
—Estupendo... Bueno a lo que vinimos
Ambos hablan de negocios.
Mientras tanto Diana está sentada tomándose un jugo cuando un hombre se le sienta al lado y comienza a hablarle tratando de coquetear.
A la media hora termina la reunión llegando a un acuerdo. Stratmann sirve un poco de licor. Thomas está mirando la oficina, ve una pila de periódicos. En ella ve uno del año 851. A penas se ve algo de la portada, pero distingue algunas palabras y hablan del Escuadrón Elite de Mare. Él se sorprende y esconde el periódico.
—Veo que le gusta coleccionar periódicos viejos
—Cada uno aporta algo de historia, siempre es bueno ver y leer lo que vivimos en el pasado para así no volver a cometer los mismos errores
—Me gusta su pensar —Thomas ve unos periódicos de hace más de un año—
Al ver leer la portada dice: "Secuestrador arrepentido o Ángel de la guarda". Ve la imagen de una cámara de seguridad, una persona encapuchada entra con un niño en brazos a la sala de emergencias de un hospital.
—¿Supo de ese caso?
—No, ¿qué sucedió?
—Hace como año y medio secuestraron a un chico de once años casi doce... Pues estuvo más de una semana secuestrado... Pero alguien supuestamente lo rescató y lo llevó al hospital. En el lugar donde lo tenían de rehén encontraron varias personas muertas en un ataque que nunca se pudo esclarecer. Recuerdo esa noche, la luz se fue en la mitad de la ciudad... Al menos el chico se encuentra bien. Lo sorprendente es que no le encontraron ningún rasguño
Thomas lee la noticia y se sorprende al ver el nombre, pero disimula su impresión. Comienza a sentir un poco de coraje al saber que Diana nunca le contó de esto. Se termina de beber el licor y sale. Al salir no ve a Diana donde le dijo que iba a estar. Sala fuera de la mansión y la encuentra mientras un hombre le coquetea. Ella tiene cara de incomodidad y enojo, trata de apartarse. Thomas se acerca molesto.
—¿Puede dejar a mi esposa en paz?
—¿Y si no quiero? —El hombre le hace frente—
Thomas aprieta sus puños y lo mira de mala manera. Diana al verlo enojado lo aparta y trata de calmarlo, pero él sigue molesto y empuja al hombre contra el suelo. Ambos se van del lugar. Al llegar al auto, Diana le habla.
—¡¿Que te pasa?! Llevo años sin verte de esa manera
—No soporto ver que alguien te trate así... Me da asco —Frunce el ceño—
—Lo entiendo mi amor, pero tienes que calmarte... Yo no iba a permitir nada —Diana le acaricia el rostro, él mira para el lado molesto. Ella le da un beso en la mejilla— Estoy agradecida por tener un hombre que me defiende... Te amo
Thomas sonríe triste.
—Perdón por esta actitud, no debí dañar la noche de esta manera —Suspira. Luego sonríe— Que tal si aprovechamos que estamos solos y… matamos los antojos —Le guiña—
—Si por favor... Llevo rato con antojos de algo grande
—Cariño —Thomas controla la risa y se sonroja—
Ambos están sentados en una mesa de un restaurante 24/7. Diana está bebiendo una malteada grande de chocolate. Thomas está comiendo una hamburguesa.
—Me encantan este tipo de restaurantes... Por mi vendría todos los días —Diana sigue bebiendo—
—Podemos venir cuantas veces quieras —Thomas se levanta y se sienta a su lado. Le acaricia el vientre mientras la mira a los ojos con mucho amor. Luego la abraza—
Diana suspira.
—Este espacio entre tus brazos es mi lugar favorito... Me da tanta seguridad y felicidad —Ella lo abraza—
—Te amo con mi vida —Le da un beso en la frente—
Las semanas pasan, ya Diana está en sus últimos días de embarazo. Está sentada en el jardín junto a Zoé y Thomas. Areli está en la casa y Mikael trabajando. Diana mientras ve a Thomas cargando al hombro a Zoé ella comienza a tener contracciones fuertes. Él se acerca preocupado.
—¿Amor quieres ir al hospital?
—Creo que puedo esperar... Sólo quiero irme adentro.
Areli sale y ayuda a Diana a caminar, pero antes ella ve que las flores tienen capullos por abrir, Diana sonríe.
—Otra vida está a punto de llegar
Thomas mira las flores y sonríe.
Los dolores son cada vez más fuertes y deciden llevar a Diana al hospital. Varias horas después ella entra en proceso de parto y comienza a pujar. Thomas la acompaña, está ansioso. Unos minutos después nace su niño. Thomas lo sostiene en brazos en lo que atienden a Diana. Él llora emocionado al ver que su bebé en medio de su fragilidad tiene una gran fortaleza física. Se acerca a Diana.
—Él será un hombre fuerte
—Será un mensajero en este mundo, como un ángel... Nuestro Ángelo
Ambos le besan la frente y lloran emocionados.
El tiempo va pasando. Diana y Thomas cada día aman más a su familia. Mientras ven sus hijos crecer ambos le enseñan a disfrutar de la vida, le enseñan a defenderse y a respetar a los demás. Ambos los educan con amor. Thomas está muy enamorado de sus hijos, siempre está a su lado mientras juega, corre y baila con ellos. Quiere ser un excelente padre para ambos. Ya que Thomas tiene una fascinación por las motoras, en varias ocasiones luego de reparar alguna, les enseña a como encenderla y los monta a dar pequeñas vueltas por donde viven, los niños están felices cuando lo hace. Algunas noches se van todos cerca del riachuelo a acampar en el lugar que tienen preparado. Allí pasan las horas viendo las estrellas.
Mikael y Areli son excelentes hermanos, siempre cuidan de sus hermanitos. Areli comienza a aceptar a Thomas, lo quiere como un padre. Él siempre escucha y da apoyo a Mikael y Areli. Él les dice que a ambos los ama de la misma manera en que ama sus hijos, a pesar de no ser su padre biológico. Diana está emocionada al ver su familia tan unida y feliz. Aunque ella de vez en cuando le confiesa a Thomas tener pensamientos negativos con temor a que esta paz se acabe, él le da ánimos.
Thomas y Diana llevan 8 años de casados. Zoé tiene 7 años y Ángelo tiene 3 años. Mikael, Areli, Diana y Thomas han decidido cambiar su apariencia con los años para poder vivir una vida normal sin que nadie sospeche que ocultan algo. Ellos nunca le contaron a Zoé y a Ángelo la verdad de lo que son.
Las clases están por comenzar y los seis se van en un viaje de vacaciones a Mare. Al llegar allá alquilan una casa móvil para recorrer varios lugares. Llegan primero a Liberio. Diana y Thomas se sorprenden al ver cómo ha evolucionado y cambiado todo. Luego van al lago que está cerca de donde era la base militar, han hecho un pequeño parque al lado. Ambos conversan sentados en los que ven a sus hijos jugar con sus hermanos.
—Me encanta ver que ya no hay muros que dividan a la gente... Marleyanos, Eldianos y personas de otras naciones viven en armonía —Diana suspira— Cuanto hubiera deseado vivir todo eso en aquellos días
—Nunca lo pudimos ver en aquellos tiempos, pero hoy es una realidad que podemos disfrutar
Ambos miran a sus hijos correr.
—Thomas, ¿Te diste cuenta?
—¿De qué?
—Mira bien y trata de recordar algo
Thomas ve el lago, sus hijos jugando y sonríe.
—Aquí mismo estuvimos hablando en aquel tiempo, me habías contado que tu mayor anhelo era tener tu propia familia con pequeños Benton corriendo por el parque... Y ya se cumplió
Thomas llora de felicidad. Diana lo abraza.
—Gracias a ti pude hacerlo... Te amo esposa mía, no tienes idea de lo feliz que soy a tu lado y al lado de nuestros cuatro hijos
Una hora después están en el lago remando en dos botes. En uno va Diana, Thomas y Ángelo. En el otro van Mikael, Areli y Zoé mientras se ríen a carcajadas al ver a Thomas bailar y asustar a Diana y a Ángelo pensando que se va a virar el bote. Por un instante Diana mira hacia la orilla y ve una pareja sentada en el lugar oculto del lago donde estuvo con Reiner por primera vez y donde Thomas le pidió matrimonio, ella sonríe.
Siguen el viaje, y pasan por un cultivo de flores. Se detienen a verlas ya que era un lugar turístico. Los hijos están felices corriendo entre el cultivo. Se toman fotos. Diana y Thomas reconocen el lugar. Se miran emocionados. Ángelo se les acerca.
—Mira mamá hay flores iguales a las del jardín —Le da un pétalo—
Diana contiene las lágrimas.
—Aquí fue donde te mostré todo mi amor, y hoy en día vemos el fruto de aquello —Thomas la abraza—
—Nunca me voy a arrepentir de haberte amado
Thomas le agarra el rostro y se miran a los ojos, sus respiraciones aumentan. Se sonríen. Le da un beso.
Como al lado del cultivo hay un estacionamiento para las casas móviles deciden pasar la noche ahí. Los hijos ya se han dormido. Diana está sentada tomando una taza de té.
—Ya los chicos están descansando, podemos aprovechar el momento a solas —Thomas la agarra de la mano y la sienta sobre sus piernas, frente a él, en el sofá—
Ambos se están besando. Thomas le alza la bata y la acaricia.
—Hoy te tengo muchas ganas desde que fuimos al cultivo... ¿Lo quieres?
—Sabes que lo necesito
Ambos se quedan un rato besándose.
Al día siguiente siguen de viaje. Pasan por una pequeña ciudad que tiene un festival.
—¿Papá podemos ir? —Le pregunta Zoé—
—Claro que sí mi amor
Todos se bajan y caminan por el festival. Thomas se queda mirando una montaña y un pequeño bosque que le rodea. Diana se le acerca a él.
—Este lugar me resulta muy familiar
—¿Tal vez de alguna misión?
—No, algo más
Thomas intenta distraerse, pero no deja de mirar a la montaña.
—Diana iré a dar una vuelta, vigila los niños
—Esta bien amor, no tardes —Diana sospecha algo, pero lo deja ir—
Thomas llega hasta el bosque y se acerca a la montaña. Camina por una vereda hasta un punto donde tiene que hacerse paso. Entra por la maleza hasta encontrar la puerta de un búnker. Él se sorprende. Abre la puerta, enciende la linterna del celular y entra. Va caminando, viendo cada cosa, el techo está un poco quemado, algunas paredes están rotas. Con cuidado camina por un pasillo que lo lleva hasta una puerta. Él abre, ve una oficina con un escritorio y algunos archivos vacíos, pero no se había quemado con el fuego. Él entra y va hasta el escritorio, busca en las gavetas hasta tocar por debajo y encontrar una compuerta pequeña. Él lo abre y saca una foto. Al verla comienza a llorar. Es una foto de él junto a Diana cuando eran soldados, ambos lucían felices, en la mirada de él reflejaba mucho amor. La foto está un poco manchada por los años. En la parte de atrás dice: "para mi querido Thomas, con mucho amor, Diana". Él comienza a llorar. Guarda la foto en el bolsillo.
Sigue caminando hasta que siente unos ruidos extraños. Él entra a una sala enorme. Se paraliza al ver el lugar tan quemado. Ve manchas oscuras en el suelo y una en la pared, con formas humanas. Tiene una visión extraña y comienza a ver el lugar como era antes, era su zona de experimentación. Luego comienza a ver mucha sangre en el suelo y a escuchar el grito de dolor de muchas personas, pero el grito de una mujer sobresale entre todos, es el de Diana. Él siente ansiedad y sale de esa zona.
Está nervioso. Escucha un ruido fuerte de cadenas al final del pasillo, él sigue el sonido hasta que lo lleva a un calabozo. Abre la puerta y la mira, ve unas marcas de arañazos en ella. Cuando ilumina al interior ve dos cuerpos, un hombre ahorcado y el de una mujer tirada boca abajo en el suelo. Él se asusta. No deja de ver los cuerpos aun sabiendo que son imaginación. Cae arrodillado llorando. El hombre ahorcado sabe que era su padre. De pronto deja de verlo. Sólo ve el de la mujer, que es Diana. Él intenta tocarla con su mano izquierda, pero se ve a sí mismo sin su brazo. Thomas se pone nervioso y entra en pánico. Comienza a verse abusando de ella, mientras se ríe, Diana grita y llora. Con la mordaza puesta intenta hablarle. Él entiende lo que intenta decirle.
—¡Thomas detente! —Sigue llorando—
Benton se ríe cada vez más mientras con un brazo sostiene su cabeza contra el suelo y está sobre ella embistiéndola.
Thomas ve las lágrimas de Diana y que ella lo está mirando. Él cae hacia atrás llorando, siente náuseas al recordar todo lo que había hecho. Escucha cientos de voces que lo llaman, especialmente el de su papá y Diana. Él está nervioso y comienza a gritar. Escucha hasta su propia risa burlona.
—¡Déjenme en paz! —Grita con coraje transformándose por un instante en titán-humano. Thomas se levanta y sale corriendo—
Diana presiente que algo le pasa y decide buscarlo. Entra un poco al bosque cuando tropieza con él.
—Amor ¿estás bien?
Él está agitado. Se va llorando sin contestarle. Diana mira el lugar y entiende en donde él estuvo, en su antigua base subterránea.
Se dirigen a la frontera de Mare. Diana ve a Thomas triste en todo el camino, pero decide no preguntarle para no incomodarlo. De pronto, a lo lejos Diana ve unos muros, reconoce el lugar y le pide a Thomas que se acerque. Ya estando cerca ella se baja del vehículo asombrada. Sus hijos bajan también. Ella mira a Thomas.
—La prisión amurallada —Diana sonríe—
Ven que el lugar es turístico y mucha gente de diferentes países lo visitan. Zoé se emociona.
—Vamos a entrar quiero verla, ¿Si mami?
—Vamos —Diana va de manos con sus hijos, está emocionada—
Thomas está triste y pensativo. Mikael y Areli se dan cuenta de su comportamiento. Pagan la entrada e ingresan a la antigua prisión/ciudad amurallada. Diana está maravillada viendo como aún la puerta del muro está destruida. Han puesto mallas muy grandes para evitar que se desprenda lo que queda al destruirse la puerta. Todos entran y lo primero que ven es una estatua enorme en honor a Diana Smith. Está mirando hacia la puerta, con su chaqueta con el logo de la Legión de Reconocimiento, mitad de su rostro siendo humana sosteniendo una cuchilla en su mano derecha y la otra mitad del rostro siendo titán mientras aprieta el puño izquierdo. Diana se paraliza y comienza a llorar. Se acerca a la estatua para tocarla. Sus hijos miran emocionados.
—Mami se parece a ti —Ángelo señala—
—Ah sí, tienes razón
—¿Quien fue ella? Se llama casi igual que tu —Le pregunta Zoé—
—Una heroína —Thomas le contesta—
Diana mira a Thomas, él le sonríe triste. Areli y Mikael están orgullosos de su madre. Deciden tomar varias fotos de la estatua, especialmente de Diana junto a ella. Siguen caminando, ven que aún hay casas en pie. Algunas están destruidas y las preservaron así, otras las reconstruyeron para que la gente pudiera entrar, mientras las que están en mejor estado las dejaron abiertas para el público. Bajan hasta la zona subterránea que es un museo enorme con todo lo de esa época en que la gente de la prisión fueron liberados. Una vitrina enorme es la atracción principal, donde está la chaqueta negra con el logo de la Legión de Reconocimiento y una cuchilla, pertenecientes a Diana. Hay fotos de ella, sus soldados y eldianos liberados. Pero una foto enorme decora la pared, es Diana junto a Max, Bay, Glory, Wil, Héktor y el Dr. Henry, arriba tiene un título que dice: "Los Justicieros de Eldia". Diana se emociona al ver la foto y no puede contener las lágrimas. Areli la consuela. Mikael la abraza.
—Estamos orgullosos de ti, por todo lo que hiciste por Eldia
—Para ellos siempre serás recordada como una heroína porqué tú los hiciste libres y les diste una nueva opción de vida fuera de la opresión de Mare
Siguen caminando y ven más fotos, hasta hay una de Diana como Titán Acorazado. Recortes de periódicos, armas, ropas y pertenencias de los que allí vivieron, etc. Al final del pasillo hay una enorme vitrina que contiene un vehículo destruido con una antena redonda sobre el, que está aplastada. Thomas mira a Diana.
—¿Ese es tu invento? —Ella le pregunta—
—Si lo es —Thomas lo dice desanimado—
Luego de ver todo salen. Pasan por una de las casas que aún sigue en pie. La gente entra ya que tienen una pequeña exhibición. Diana reconoce un poco la casa. Thomas también la reconoce, pero decide no entrar, pero si puede escuchar lo que el guía turístico habla, él se siente triste recordando que esa fue la casa donde secuestró a Diana. Ella entra junto a sus cuatro hijos. En la entrada tienen exhibiendo unas pertenencias. El guía explica.
—Esta ropa que está aquí se cree que fue de Diana Smith, ya que testigos que la vieron por última vez dicen que esa era la ropa que llevaba puesta. Técnicamente es la última vez que se supo algo de ella o dejó algún rastro. Viendo lo manchada y rota que está su ropa, se dice que fue sangre por alguna batalla que tuvo... La chaqueta que está al lado pertenece a unos de los Guerreros de Mare, el Titán Acorazado, Reiner Braun, ya que se encontró escrito su nombre en el interior de esta...
Mikael y Areli miran emocionados a su madre. Ella les sonríe triste.
—...No se sabe con certeza el por qué estaban aquí juntos ya que ambos fueron enemigos durante los ataques a Mare y la liberación de Eldianos. De ella no se supo más y él falleció años después. Hay evidencia de que Diana fue su escolta personal y candidata a Guerrero durante su tiempo de servicio en el ejército de Mare y fue miembro del Escuadrón Elite del General Benton... También como pueden ver hay una mochila con pertenencias dentro, incluido comida, se dice que fue algún intento de ella o de ambos huir de Mare... Si vienen por acá podrán ver el cuarto, aún las sábanas de la cama permanecen intactas a como se encontraron
Diana tiene un recuerdo de ese día. Ve a Reiner sobre ella en la cama teniendo relaciones, ambos se besan mientras se agarran de sus manos. Ella contiene las ganas de llorar. Diana decide salir, ve a Thomas triste sentado en las escaleras.
—Ojalá supieran que desapareciste por mi culpa
—Thomas no digas eso
Él se levanta, camina unos pasos hacia adelante y patea el suelo, recordando que en ese mismo lugar tenía arrodillados a Diana y a Reiner.
—Tenías razón cuando dijiste que yo era un monstruo que nadie iba a recordar. Yo no era nada y así iba a morir. Sería sólo un pedazo de carne descompuesto que nadie iba a llorar... Nadie me recuerda por algo bueno que haya hecho, apenas se me da mención...
Ella se acerca, lo interrumpe y sin pensarlo lo abraza. Thomas se sorprende.
—Sé que te sientes muy mal al recordar este lugar, pero sabes que te he perdonado por todo y que te amo demasiado... Ya lo pasado quedó atrás. Lo que hayas hecho ya no importa, sino lo que hagas ahora —Diana le seca las lágrimas— Es hora de irnos y regresar a casa
Todos se van. Regresan a su hogar en Paradis.
Están todos reunidos en el sótano decorando su espacio privado con las cosas que compraron en el viaje. Como tienen música alta no se dieron cuenta que el repartidor de pizzas ha llegado. Al tocar el timbre varias veces Zoé se percata y sube sin avisar. Abre la puerta y ve al chico con las pizzas en mano.
—Hola, ¿La familia Benton?
—Ah sí... Pasa, déjala sobre la mesa
El chico entra y pone las pizzas sobre la mesa. Zoé toma el dinero que hay al lado y se lo da.
—Mi mamá dijo que al pagar te dieran propina, así que ten
—Gracias... Tienes una casa muy bonita y lujosa
—Mis papás la compraron antes que naciera, he vivido siempre aquí
—Que suerte tienes... Bueno, tengo que continuar trabajando, fue un placer y gracias por la propina —El chico sale y se monta en la motora—
—Por cierto, me llamo Zoé por si vuelves algún día
—Cuídate Zoé —Le sonríe y se va—
En ese momento Diana se para en la puerta y la ve emocionada mirándolo.
—¿Que te he dicho de abrir la puerta a extraños?
—Perdón mamá es que nadie escuchó que el repartidor estaba esperando
Los demás suben a comer y se sientan en la mesa.
—Era un chico apuesto —Zoé se sonroja— Creo que me enamoré
—Sólo tienes siete años, es muy temprano para andar pensando en enamoramientos... En su momento tendremos una charla, urgente —Diana suspira—
—Eso lo lleva en la sangre, por los Ackerman —Thomas controla la risa—
Diana lo mira fijamente.
—Y por los Benton también —Thomas sigue controlando la risa—
—¿Como era? ¿De qué edad? —Le pregunta Areli—
—Tal vez unos 16 o 17. Era alto, musculoso, rubio y con el color de ojos igual a papá
Diana se queda pensativa. Mira disimuladamente a Thomas, pero él sigue comiendo como si nada. Luego Areli y Diana cruzan miradas y se mantienen en silencio.
—No sé por qué se me parecía a alguien conocido —Zoé se queda pensativa—
Areli intenta desviar la conversación.
—Por como lo que describes debe ser muy apuesto, la próxima que pidan pizza abriré yo —Areli ríe—
Ángelo y Mikael se miran entre si y ponen cara de asco. Todos se ríen.
Ya es de noche. Diana va al cuarto de Zoé para velar que duerma. Ella aún está despierta. Diana se sienta al lado de su cama.
—Tienes que descansar
—Es que no puedo dejar de pensar en aquel chico... ¿Tú crees que cuando sea grande consiga a alguien tan apuesto como él?
—Mi amor tu eres hermosa, estoy segura de que sí... Pero aún es muy pronto para pensar en eso
—Lo sé, sólo espero algún día casarme con alguien igual de amoroso que papá
Diana sonríe.
—Además de papá, ¿Te enamoraste de alguien más?
—Si, del papá de tus hermanos
—¿Qué pasó con él?
—Desapareció
—Que triste por mis hermanos... No sabes lo feliz y bendecida que me siento de poder tenerlos a los dos a mi lado —Ella la abraza y luego se acuesta a dormir—
Diana llora un poco y se queda a su lado hasta que se duerme. Cuando la va a arropar encuentra un dibujo debajo de la almohada. Zoé había dibujado al repartidor de pizzas. Diana observa el dibujo del chico y su moto, hasta que ve un nombre en la camisa. Al leerlo se sorprende. Ella esconde el dibujo. Sus manos comienzan a temblar. Sale del cuarto con cara de espanto. Escucha a Thomas y a Ángelo en el baño, al entrar los ve jugando en la ducha.
—¿Diana estás bien? Parece que viste un fantasma
—Estoy bien... Ángelo ya es tarde, es hora de ir a dormir
—Cinco minutos más... Papá por favor
—Ya tu madre habló... Vamos —Lo saca de la ducha y lo seca. Thomas lo lleva al hombro hasta su cuarto. Le pone la pijama y lo acuesta. Se queda leyéndole un cuento—
Diana le da un beso a Ángelo antes de quedarse totalmente dormido. Luego va hasta el cuarto de Areli y la ve escribiendo en la computadora.
—¿Estás hablando con tu chico?
—Si... Le gustó la cita que tuvimos los otros días y me está pidiendo que salgamos más a menudo a ese lugar
—Me alegro por ti y por tu felicidad... Sabes que tú y Mikael son libres de hacer lo que quieran, no tienen que estar atados aquí conmigo. Pueden hacer su propia familia si quieren
—Lo sé mamá, pero al menos yo tengo miedo
—¿Por qué?
—Por lo que somos. Nosotros no podemos morir tan fácil, aunque podamos envejecer si queremos... Si un día me caso y tengo hijos, ¿Como voy a soportar verlos morir mientras sigo con vida?
—Cuando llegue ese día te prometo que no te dejaré sufrir... Disfruta el momento en que estás y no pienses en eso
Areli le toma la mano.
—Gracias mamá por darnos otra oportunidad de vivir, y de poder disfrutar lo que no pudimos en nuestra pasada vida... Gracias a ti y a Thomas por ser excelentes padres, aunque sé que al principio me opuse mucho en su relación, pero Thomas ha sido un gran padre para Mikael y para mí
Diana llora y la abraza.
—Te amo mi niña —Diana se va. Camina hasta el cuarto de Mikael y lo escucha hablando con Thomas—
—Me gustaría salir con una chica y pues como en mi vida pasada nunca tuve una relación amorosa no sé que hacer cuando llegue el momento de estar con ella de manera intima… Tengo miedo de no ser capaz de complacerla
—Complacer a la mujer es como crear vasijas de barro. Tienes que moldearla e irla llevando poco a poco y sin prisa. Ya cuando está lista usas tus habilidades, le das la forma que te permita. Al final tu verdadera satisfacción es saber que lo hiciste bien… Es un arte que se domina con la práctica y el tiempo, pero por favor no practiques tanto como yo
—Papá, créeme que no lo haré
Ambos se ríen.
Diana controla la risa, se va a su habitación y se sienta en la cama. Thomas entra y la ve pensativa.
—¿Segura que estás bien?
—Si mi amor, aún estoy cansada por el viaje —Se acuesta de lado—
Thomas se recuesta detrás de ella.
—Puedo darte un masaje si quieres
—Tus masajes salen caros
—Pero te gustan —Thomas le da un beso en la mejilla y le acaricia el rostro— Yo sé que quieres
Diana no contiene las ganas de reír. Se gira, lo mira a los ojos y le dice que sí.
A la mañana siguiente Thomas y Mikael se van temprano a trabajar. Ya al mediodía Diana está preparando el almuerzo a los niños. Areli sale con ellos al huerto a buscar algo. Diana los observa por la ventana de la cocina mientras va cortando unas verduras. De pronto ella entra en un trance. Varias imágenes pasan rápido.
Ve titanes atacando una escuela superior. Varios estudiantes muertos otros se transforman en titán. Hay un caos y desesperación en la ciudad. Diana está arrodilla en el suelo, llorando desconsolada, mientras que su rostro y cuerpo está bañado en sangre. Escucha que a lo lejos gritan su nombre. Decenas de titanes corren hacia ella.
Diana despierta del trance. Del mismo nervio que siente se corta la mitad del dedo índice. Comienza a sangrar. Areli viene corriendo ya que ella también vió la visión. Diana al ver a sus hijos acercarse se tapa la herida con un paño y esconde el dedo en ella.
—¡¿Mamá que fue eso?!
Diana no le contesta. Ella no para de temblar. El celular de Diana suena varias veces. Areli contesta, es Thomas. Diana se va a su cuarto aún incrédula de lo que había visto. Areli deja a sus hermanos en sus cuartos y va al de su mamá. La encuentra llorando en el baño mientras regenera su dedo, y bota por el inodoro el pedazo que se cortó.
—Llevo años sin usar el Titán para nada, y ahora todo ha sido de golpe
—¿Eso fue una visión del futuro?
—Me temo que si... Desde siempre las he tenido y se intensificaron más cuando obtuve el Acorazado por primera vez... Ya luego de morir no volví a tener visiones hasta ahora... Pero esta fue diferente a todas las demás. En aquel tiempo yo mismo era quien me enviaba los recuerdos para así saber que iba a suceder, pero esto lo sentí como si algo se hubiera despertado
—Lo que sucedió con Reiner, ¿tendrá algo que ver?
—No sé —Diana siente dolor de cabeza—
Varios minutos después Mikael y Thomas llegan a la casa. Sube corriendo hasta la habitación, están desesperados. Encuentran a Diana sentada en la cama. Thomas se arrodilla frente a ella.
—¿Como te sientes?
—Thomas puedo escuchar otra vez esos gritos de terror —Diana llora— También puedo percibir otra vez que hay sueros de titán. Alguien está experimentando y los quiere usar
—Tal vez por eso la visión —Mikael se queda pensativo—
—¿Que vamos a hacer? —Le pregunta Thomas—
—Investigar... Pero esta vez tengo un mal —presentimiento... Mikael, Areli, quiero que ustedes se vayan lejos y se lleven a los niños, mi familia y la de Thomas
—Mamá, pero nos necesitas
—Tienes razón Areli, los necesito, pero para que los protejan... Tomen el primer avión que salga y váyanse lejos de aquí
—¿A dónde iremos? —Le pregunta Mikael—
—Donde sea, pero no me digan donde por si me ocurre algo... No sé cuánto nos tome investigar, así que lleven todo lo que puedan para tener que vivir lejos por buen tiempo
—Si así lo quieres, así lo haremos —Areli se entristece—
Diana llama a su familia. Thomas igual a la suya. Los chicos recogen sus pertenencias.
Diana y Thomas los llevan al aeropuerto. La familia de ambos los esperan allí.
—¿Todo está bien? Nos asustamos al recibir la llamada —Andrew lo dice preocupado—
—Es sólo para prevenir, no se asusten todo va a estar bien. Me encargaré de que nos les falta nada —Diana se despide de su familia—
Thomas de la suya. Ambos se van a despedir de sus hijos.
—¿De nuevo nos vamos de vacaciones? —Pregunta Ángelo—
—Si cariño, pero esta vez van a estar más días —Diana le acaricia el rostro—
—¿Por qué no vienen ustedes? —Pregunta Zoé—
—Porqué vamos a estar muy ocupados por un tiempo, tenemos trabajo que hacer —Diana le acaricia el cabello—
—Los vamos a extrañar —Zoé se entristece—
—Y nosotros a ustedes —Ella sonríe triste—
Thomas y Diana los abrazan fuerte. Luego Diana abraza a Mikael y Areli.
—Cuiden de ellos por favor —Diana lo dice llorando—
—Con nuestra vida si es necesario —Mikael le seca las lágrimas—
—Los amo —Diana los abraza otra vez—
Thomas está hablando con sus hijos.
—Nunca olviden que papá los ama mucho
—Muy pronto nos veremos y seguiremos jugando en la casa, ¿Verdad papi? —Ángelo sonríe—
—Claro que sí campeón —Thomas lo abraza a los dos a la vez. Luego el abraza a Areli y a Mikael, a este le da varias palmadas—
Todos se van. Diana llega al auto y encuentra a Thomas llorando. Ella lo consuela.
—Los voy a extrañar tanto
—Yo también, es la primera vez que nos separamos por tanto tiempo... Resolveremos esto rápido y podremos estar pronto con ellos —Diana lo abraza—
Unos días después en las costas de Paradis, muy cerca de la orilla viene un submarino, totalmente sumergido bajo el agua. Los soldados de otra nación están verificando el radar, aún el ejército de Paradis no los ha detectado. Un hombre, en lo alto de un farallón se lanza al agua. Los soldados detectan algo en el radar.
—Comandante, estamos detectando una pequeña mancha de calor, al parecer hay una persona justo por donde vamos a pasar... ¿Qué hacemos?
—¿Una persona? No creo que sea una amenaza para nosotros
El submarino se sigue acercando. Thomas está debajo del agua, él sonríe al verlos acercarse.
—Lo vamos a impactar
—Que se quite del medio, no se detengan
Una corriente recorre por el cuerpo de Thomas.
En el radar del submarino detectan algo más grande frente a ellos. Los soldados se asustan. El submarino impacta con el Titán de Thomas. Este agarra el submarino y lo lleva al hombro hasta la orilla. Lo coloca sobre unas rocas y sale de su Titán, pero lo deja al lado. Diana sube por el Titán de él hasta llegar a la parte superior del submarino. Los soldados escuchan los pasos de que personas se aproximan, luego escuchan alguien abriendo la escotilla. Los soldados apuntan con sus armas en la espera de quien vaya a entrar. La escotilla abre, pero nadie entra. El Comandante envía a un soldado acercarse. Él nervioso camina y cuando está cerca le dan una patada fuerte en el rostro.
—¡Fuego a discreción! —Grita el Comandante—
Todos disparan. Thomas y Diana entran transformados en titanes-humanos. Los soldados le disparan, pero las balas no les hacen nada. Ellos sólo golpean y dejan inconscientes a los soldados, evitando matarlos. Thomas con coraje agarra el arma de uno de ellos y la parte en dos. Algunos soldados corren asustados para esconderse. Thomas y Diana tienen controlada la situación.
—¿Quien está a cargo? —Pregunta Diana—
Un hombre se levanta nervioso.
—Muy bien sabes a lo que vinimos
—No sé de qué hablas
—¡¿Dónde están?! —Diana grita con coraje—
El Comandante nervioso los lleva hasta la parte baja del submarino, al área de carga. Dentro de un cajón enorme saca un maletín. Lo abre y Diana ve los sueros de titán. Thomas agarra el maletín y se van. Al salir del submarino ven acercarse helicópteros del ejército de Paradis. Ambos corren y se adentran al bosque. Abren el maletín.
—No puedo creer que aún sigan con esto —Thomas frunce el ceño—
—Han estado experimentando a escondidas, alterando el suero, ya casi ni puedo percibirlos
—¿Cuantos habrán sin que sepamos?
—Eso es lo que me temo
—¿Crees que haya algún descendiente de los Fritz aún con vida?
—Espero que no y si los hay de igual manera no los puedo percibir —Diana destruye los sueros—
Ambos llegan hasta la escuela superior. Se quedan dentro del auto observando.
—¿Es la escuela de aquella visión? —Le pregunta Thomas—
—La misma, no sé tú, pero aquí hay algo raro
—Yo también lo puedo sentir
—Tendremos que infiltrarnos a ver que está sucediendo
—Pero ¿cómo?
—Si entramos como empleados nos limitaría estar en algunas zonas y necesitamos estar en contacto con los más que podamos para ver sus memorias... Tengo una idea, mañana venimos de nuevo.
Al día siguiente ambos llegan de comprar unas cosas. Ya es casi de noche. Thomas se ha recortado el cabello y afeitado, igual Diana se recortó.
—No puedo creer que nos hayan aceptado tan rápido en la escuela... Que habilidades tienes para falsificar documentos —Thomas ríe—
—Experiencia que tengo desde que fui soldado de la Policía Militar —Diana le guiña—
Thomas se queda pensativo.
—¿El director de la escuela es tu primo?
—Si es él, Erwin
—Vi muchos rostros familiares, supongo que al fin sé lo que hiciste con todos ellos cuando desaparecieron
—Solo traspasé sus memorias a otro tiempo donde pudieran vivir en paz, les di otra oportunidad, pero sin recordar el pasado
—A pesar de todo siempre piensas en los demás —Le sonríe—
—Por eso quiero hacer esto, no deseo que esa paz se interrumpa
—¿Como haremos para lucir como estudiantes jóvenes?, Yo tengo cara de tener más de cuarenta décadas —Ríe—
—Vamos a cambiar la apariencia, como lo hacíamos antes
—Nunca hemos estado tan jóvenes
—Yo lo haré primero —Diana comienza a quitarse la ropa frente a él—
Thomas suspira.
—Ufff que calor hace siendo tan de noche. El clima está loco —Él enciende el aire acondicionado—
Diana se ríe. Él le intenta coquetear, pero ella no lo deja y se va al baño. Varios minutos después sale. Thomas se sorprende al verla. Diana cambió su aspecto a uno mucho más joven.
—Te ves idéntica a cómo te conocí
—Cuando llegué a Mare tenía dieciséis años, casi esta edad que fingiremos tener... Ahora te toca a ti, nunca te he visto tan joven
Thomas entra al baño y se encierra. Diana lo espera ansiosa. Varios minutos después abre la puerta.
—¿Estás lista?
Al salir Diana se queda boquiabierta al verlo tan joven y apuesto.
—Así lucía cuando fui Teniente
—Te juro que si te hubiera conocido en ese tiempo, al instante me hubiese enamorado de ti... Bueno, casi me enamoré de ti al instante —Diana le toca el rostro— Al fin te quitas la cicatriz
—Es sólo por esta ocasión
Diana lo besa.
—Definitivamente tienes todo tan perfecto. Que dichosa soy de tenerte —Intenta coquetearle, pero él se acuesta—
—Hay que descansar, mañana hay que ir a la escuela... Wow llevo siglos sin decir eso —Thomas ríe—
Diana se le acuesta por detrás. Le besa la mejilla y le baja un poco el pantalón. Él la ignora, pero contiene la risa y se hace el dormido.
—Por favor, Thomas, no seas malo
Como él no hace nada. Diana se acuesta y suspira.
—Está bien, no te obligo... Pero cuando me pidas favores me haré la ciega, sorda y muda —Ella se gira dándole la espalda—
Él al verla se recuesta sobre ella.
—¿Quien dijo que no lo haré?... Sólo me encanta escucharte suplicar —Le sube la bata y le baja la ropa interior con un poco de fuerza. Él se termina de bajar el pantalón—
Al día siguiente están listos para salir. Thomas enciende la motora.
—Creo que no es buena idea llamar la atención el primer día
—Nos vamos a ver genial, lo he visto en películas... Seremos los chicos malos —Él le guiña—
—Sabes que a mí no me gustan estas cosas
—¿La gran Diana Ackerman que usó equipos tridimensionales le tiene miedo a una motora?
—A algo le tengo que temer en esta vida... Además, ya tuve malas experiencias
Thomas le coloca el casco. Ambos se suben y se van.
Mientras tanto Eren está en su cuarto recogiendo un uniforme y guardándolo en un bulto de mano. Afuera Armin le llama.
—¡Eren!... ¡Eren!
Él baja corriendo sin tiempo para despedirse ni desayunar. Al salir ve a Armin y Mikasa.
—Al autobús se acaba de ir —Armin el autobús a la distancia—
—No puede ser, hoy tenemos entrenamiento en la mañana, llegaremos tarde... Vamos
Los tres se van corriendo. Armin se está sintiendo asfixiado mientras corre con su bulto de mano.
—No sé para qué me metí al equipo, si apenas puedo respirar cuando corro
—Había que llenar espacios o el equipo perdería la beca escolar
—Pero ¿qué puedo hacer yo? Gritar y correr, creo que hoy me van a matar —Armin ríe—
Mikasa se quita los audífonos.
—Que exagerado eres, ni que los otros jugadores fueran titanes
—¿Me estabas escuchando? Pensé que tenías tu música puesta —Armin lo dice sorprendido—
Se acerca un carro a ellos.
—Eren, papá dijo que el autobús los dejo a pies, vengan yo los llevo
Los tres se montan en el auto.
—Gracias Zeke, hoy tenemos torneo de fútbol y llegaremos tarde al entrenamiento
—Con más razón deben llegar temprano
Reiner está saliendo de su casa. Su mamá le entrega su bulto de mano.
—Lamento no poder ir al juego inaugural en la noche, lamentablemente tengo que trabajar
—No te preocupes mamá
—Como siempre da el máximo, mi Capitán —Karina le da un beso y un abrazo—
Reiner se va y en la esquina se encuentra a Bertholdt y Annie en una posición extraña.
—¿Y ustedes que hacen?
Bertholdt se asusta y se sonroja.
—Nosotros nada
—Pensé que al fin se estaban besando
—En tus sueños —Annie lo mira con aborrecimiento—
Los tres se van caminando. Reiner y Bertholdt llevan sus bultos de mano del equipo.
—Hoy llegan dos estudiantes nuevos
—Lo escuché, sólo espero que alguno sea una chica —Reiner mueve las manos haciendo una figura femenina—
Annie lo mira con asco.
—Estás enfermo Reiner Braun
—¿Qué pasó con Historia?, Ayer te vi hablando con ella
—Historia... Pasó a la historia —Reiner se ríe—
Bertholdt no contiene la risa. Annie disimula.
—¿Entonces ya no son el rey y la reina de la escuela? —Le pregunta Bertholdt—
—Ya no, pero este rey necesita otra reina, espero encontrarla pronto. No puedo perder mi popularidad en la escuela
Mientras tanto Zeke y los demás en el auto se encuentran detenido en un semáforo el autobús de la escuela. Jean los ve por la ventanilla.
—¡Hey Eren! Veo que el autobús los dejó —Jean ríe—
—Cállate Jean, al menos aquí vamos cómodos
Jean le saca la lengua. Luego mira a Mikasa.
—¿Mikasa este año serás mi novia?
Ella lo ignora y sube la ventanilla del auto. Connie comienza a reírse y Jean se enoja. Al querer golpearlo, Connie se esquiva y Jean le da un manotazo a la comida de Sasha. Ella se paraliza al ver su desayuno en el suelo.
—¿Me acabas de tirar mi sándwich? —Ella se molesta y le lanza su mochila con fuerza golpeando a Jean en el rostro—
Eren y los demás observan todo y se ríen. Una motora pasa entre el vehículo y el autobús.
Reiner, Bertholdt y Annie acaban de llegar a la escuela. Están hablando entre sí al ver a Historia llegar junto a Ymir. Reiner y Bertholdt se van hacía la cancha cuando ven una motora llegar a la escuela. Reiner no le presta mucha atención y sigue caminando. El autobús llega, igual al auto de Zeke. Los que están en el equipo de fútbol se bajan rápido. Jean y Connie corren hacía la cancha.
Thomas y Diana se bajan de la motora. Todos le miran extraño. Diana está nerviosa y suspira varias veces. Ambos caminan hacia la entrada.
—Todos nos miran
—Te dije que no era buena idea venir en motora
Al llegar a la puerta encuentran al director.
—¿Supongo que son Diana y Thomas? —Les estrecha la mano a ambos— Los estoy esperando para que me acompañen a la oficina, vengan
Los tres se dirigen a la oficina. Erwin mira a Diana varias veces.
—Tu eres Smith, ¿verdad?
—Si, es mi segundo apellido
—¿Serás de los Smith como mi familia?, Me tienes un rostro muy familiar
—No lo creo señor —Diana y Thomas se miran nerviosos—
Por el pasillo los estudiantes los miran, algunas chicas miran emocionadas a Thomas. Al llegar a la oficina se reúnen. Erwin le entrega los horarios de clases y las reglas de la escuela.
—El encargado de mantenimiento luego les llevará las llaves de sus casilleros... Es hora de que vayan a su primera clase. Vamos, yo los llevo
Llegan al salón de biología, Erwin toca a la puerta. Hange los ve esperando y se pone un poco ansiosa.
—Jóvenes silencio
—¿Silencio por qué? Si nadie está hablando —Sasha sigue comiendo—
Erwin entra y los presenta a ambos. Ellos están nerviosos, pero lo disimulan.
—Ellos son Diana Ackerman y Thomas Benton, sus nuevos compañeros
Sasha le murmura a Mikasa.
—¿Es familia tuya y del conserje?
—Quien sabe
Erwin entrega el horario de clase de ellos a Hange. Ella está emocionada por sus estudiantes nuevos. Cuando el director se va, él y Hange se cruzan miradas y se sonríen.
—Bueno chicos, les separé una mesa para ambos, se pueden sentar... Disculpen que hoy no hayan tantos estudiantes ya que gran parte de mi salón son miembros del equipo de fútbol
Ambos se sientan y Diana le susurra.
—Lo logramos
La hora de clase siguiente la tienen libre, ya que el profesor de educación física, Shadis, está en los entrenamientos del equipo de fútbol. Diana y Thomas van a la cancha a verlos practicar. El encargado de mantenimiento llega hasta ellos.
—Hola soy el Señor Ackerman, el director me envío a entregarles las llaves de sus casilleros —Levi le entrega las llaves—
Diana le agradece. Levi la mira de arriba para abajo.
—La familia Ackerman no es muy grande... ¿Quién es tu papá?
—Nunca lo conocí... Soy adoptada por la familia Benton
—Oh, una lástima... Sería interesante saber si somos familia
Diana le sonríe. Levi se va.
De pronto un balón cae cerca de ellos. Alguien les grita para que lo tiren de vuelta. Diana reconoce la voz y se paraliza, ve a chico quitarse el casco. Ambos ven a Reiner.
—¿Pueden devolver el balón? Por favor
Thomas agarra el balón y se lo lanza un poco molesto. Diana aún sigue paralizada y se da media vuelta para no verlo. Reiner al atrapar el balón se sorprende de la fuerza y firmeza con que lo lanzó. Él va donde Shadis a hablarle. El semblante de Diana cambia, y se enoja.
—¿Sabías que Reiner estaba en esta escuela? —Le pregunta Thomas—
—No... ¡Maldita sea!
Shadis y Reiner se acercan a ellos.
—¿Tú debes ser Thomas, el chico nuevo?
—Si señor
Ambos se estrechan las manos. Reiner se queda mirando a Diana, pero ella lo ignora.
—Reiner que es nuestro Capitán, me dijo que lanzaste muy bien el balón... ¿Has estado en algún equipo anteriormente?
—No
—¿Te interesaría pertenecer a nuestro equipo? Nos faltan jugadores, especialmente una buena defensa, y tienes la estatura y fuerza perfecta para eso
—Lo pensaré
—Te invito al juego de hoy, si cambias de opinión me avisas
Shadis y Reiner se van. Antes de irse, Reiner la mira de reojo, sonríe y se coloca el casco. Diana y Thomas se van, ella sigue molesta y llora disimuladamente.
En la noche van al juego inaugural. Diana y Thomas se sientan en las gradas, ven que el equipo juega bastante bien y esa noche ganan el partido.
—¿Qué piensas hacer? —Le pregunta Diana—
—Me uniré, aprovecharé que se estará viajando a otras escuelas, podré estar en contacto con varios para ver sus memorias y descartar sospechosos
—Suena genial... Sólo que vas a tener que verlo casi todos los días aquí, además de verlo en el salón
—Por culminar esta misión y poder estar con nuestra familia, soy capaz de aguantar lo que sea
Al partido acabar Thomas se acerca a Shadis aceptando entrar al equipo. Reiner vuelve a mirar a Diana, no para de verla, aunque le sonríe varias veces ella lo ignora.
Al día siguen ambos llegan a la escuela. Reiner desde su casillero los ve, le da un codazo a Bertholdt.
—Creo que encontré mi reina
—Esa reina creo que tiene su rey
—¿Crees que sean pareja? Pienso que son hermanastros o algo parecido. Las pocas veces que me los he encontrado siempre están juntos, pero no los he visto besarse ni agarrarse de la mano
—No lo sé, aún sabemos muy pocos de ellos
—Ella es hermosa, ya verás como haré que se enamore de mi
Bertholdt se ríe en voz baja.
—Buena suerte
Entran al salón de Hange. Reiner no deja de mirar a Diana. Ella se incómoda un poco. Al salir de la clase Reiner la trata de seguir para saludarla y hablarle, aprovechando que Thomas aún sigue en el salón. Ella se percata y se gira frente a él.
—¿Te puedo ayudar en algo?
—Ah no... Este, sólo quería saludarte —Reiner lo dice nervioso—
—¿Saludarme?, Si llevas más de una hora mirándome en la clase
—Perdón, es que me pareces muy bonita
Diana se sorprende y se enoja. Reiner no la deja de mirar y sonríe triste. Ella frente a todos grita.
—¡Por favor deja de mirarme y seguirme!
Todos miran sorprendidos y se ríen en voz baja. Reiner se paraliza al ver su reacción y se enoja. Thomas sale del salón y ve a Diana molesta. Ella se va a la siguiente clase, la de educación física.
Continuará...
(Volumen 5 parte 2)
