Capítulo 23

-Toma asiento, serví las copas de la bebida que está en la mesa, ya salgo, te va encantar lo que me puse.

Una figura imponente, estaba esperándola sentándose en un sillón impaciente, solo mirando la hora de que Aurora saliera de aquel baño.

Cuando Aurora, salió de aquel baño, quedo petrificada al ver de quien se trataba esa figura imponente.

-Buenas noches, supongo que no me esperabas, parándose y dándole senda cachetada plash, a Aurora, que esperabas a alguien más, supongo, mirándola y desafiándola.

-Señora yo, poniendo su palma de la mano en su mejilla.

-Así, es como una señorita se comporta, esperando a un hombre casado en una habitación, para tu información mi sobrino, no va a llegar, el ama a su mujer y no va a destruir su matrimonio por un delis, con alguien como tú.

-No le permito.

-No me permites que, que te diga lo que eres, una mujerzuela sin moral, aquí tengo todo sobre ti, se quién eres, sé que con quien has estado, sé que no eres la señorita de sociedad que dices ser, pero que creías, que me ibas a ver la cara, no seas tonta, yo llevo años en esto.

-Se de ante mano quien es doncella y antes de tomar una pupila, las investigo, mi apellido va de por medio, crees que contigo haría una excepción, no querida, cuando tú vas yo ya vengo.

-Pero que cobarde su sobrino, que se refugió en usted para decirme que no quería nada conmigo, eso no es de hombres.

-Sabes mi sobrino, ni siquiera iba a venir, de hecho, él ya está con su mujer en estos momentos, jamás fue a Londres, tú crees que el viajaría, sabiendo en qué estado se encuentra su mujer, eso yo lo sé, porque se todos los movimientos que hace mi familia, durante años fui la matriarca de la familia y créeme, tengo muchísima experiencia en tratar mujeres como tú.

Cuando mi sobrino dijo, que iba a salir, deduje que algo estaba fuera de lugar, yo sé que el siempre hace una parada en este hotel, así que no era de adivinar cuál era el mensaje, sin ni siquiera decirlo.

Jjajaajjaajajj, pobre Aurora, creíste que él, iba a llegar, jajjajajja como se ve que no conoces el honor, la lealtad, conozco a mi sobrino, como la palma de mi mano, se cuándo algo le molesta y también vi cómo te comportabas cuando él, estaba cerca.

Bien, te voy hablar bien claro como el agua, vas a ir a la villa de Jean, le vas a decir que te vas a regresar a Portugal, de donde no debiste salir, dejaras a mi otro sobrino ser feliz con su familia, que no te das cuenta que tu presencia los perturba, siempre ahí al asecho, esperando a que Jeans, se decida por ti, eso tampoco va a pasar.

-Y si no lo hago, si me niego.

-Bueno, haré una extensa carta, diciendo con quien te has vuelto inmiscuida, cuantos amantes has tenido y la mandare a todas las familias acaudaladas, donde te miraran con desprecio, invitaran a la familia de Jeans, pero a ti, te repudiaran, dejaran saber a Jeans, que no eres bienvenida en Escocia, en Londres y en algunos lugares donde mi familia es importante, créeme el repudio será tal, que todo Portugal, sabrá quien eres.

-No le creo, usted no lo hará.

-No me provoques, así que un carro estará esperándote, después de que me vaya, las ordenes son que tomes tus cosas y te lleven al tren, aquí está tu boleto para que regreses con tus padres.

Saliendo una Elroy, de aquel lugar, abajo ya lo esperaba George…

-Señora, todo bien.

-Claro que sí, esta clase de chiquillas sienten que le verán la cara a uno, están equivocadas, mas sabe el diablo por viejo, que, por diablo, mi sobrino…

-Llego esta tarde a la villa, solo me indico que viniera por usted, ya que el otro vehículo será ocupado por la señorita.

-Ja, señorita pamplinas, bueno vamos que no quiero llegar muy noche a la villa.

Así Aurora, no le quedo de otra que llegar a la villa de Jeans, para despedirse.

-Pero Hermana porque esto, así tan precipitado, que paso, porque de la noche a la mañana, digo podrías esperar a que mis padres vengan por ti.

-No extraño mi hogar, además ya compré mi boleto, así que partiré hoy, ya están arreglando mis maletas, debo partir ya.

-Pero porque, solo dime que paso.

-Que, que paso, que ya no aguanto más verte feliz, con el hombre que tanto deseo, que he tratado de apagar lo que siento por él, al saber que cada noche te hace el amor y yo estoy en la penumbra, el saber que tu disfrutas algo que yo no puedo, no hermana ya basta, me voy antes de que cometa una locura, ya está dicho, eso es lo que querías escuchar, te odio por eso.

Ya me cansé de fingir que todo está bien, que soy la hermana que quiere estar a tu lado, pues no, esto no es por ti, es por Jeans, lo deseo tanto que te odio, ya que no me eligió a mí, quise pensar en alguien más y me rechazo así que no pienso quedarme aquí, ya no.

Samantha, al escuchar tal declaración solo se puso a llorar, pero que estás diciendo, acaso tú y mi esposo.

-No estas escuchando, ese hombre jamás te será infiel, yo lo trate durante años y ya no puedo más con esta lava que llevo por dentro, si me quedo soy capaz de destruir tu matrimonio, así que me voy, es lo mejor.

Saliendo, para subir al auto e ir a la estación de tren.

Al llegar Jeans, vio a su mujer muy afligida…

-Pero Sam, que te pasa mi amor, le paso algo a las niñas.

-No, no, ellas están bien, es mi hermana, se fue, llorando_ pero no es, que se vaya, lo que me tiene así, sino lo que me dijo.

-Y que te dijo…

-Que se iba, porque estaba muy enamorada de ti, que ya no soportaba fingir ante mí.

-Amor, eso yo ya lo sabía, varias veces le pedí que se fuera con tus padres, pero ella no quiso, perdón quise ahorrarte este dolor.

-Amor, pero ella siempre fue la más asediada, digo hasta pensé que se casaría más rápido que yo, ella, siempre tuvo los mejores pretendientes, solo que nunca supe la razón para no aceptarlos, cuando tú me elegiste créeme, hasta pensé que era broma, ya que mi hermana siempre ha sido más bonita que yo.

-Amor, yo no me fije en eso, yo me fije en tu alma, en la gran mujer que eres, en tus ojos que me matan, yo estuve muy enamorado de una bella mujer, pero cuando te conocí, tu hiciste que yo dejara de pensar en ella, te ganaste mi corazón, con una sonrisa, realmente te amo Sam, no sabes cuánto y así me pusieran mil bellezas, te elegiría a ti.

- Y yo a ti, posando sus labios en su esposo.

Cuando Albert llego, a la villa como siempre pregunto por Candy…

-La señora salió con Cecil, a caminar al jardín.

-Ok voy buscarla, saliendo al jardín, cuando llego con ella, le dijo a Cecil, que el la seguiría acompañando, Amor, como te has sentido.

-Bien, ya sabes, cada vez estoy as enorme, pero adoro cuando se mueve, me fascina sentirlo y saber que mi pedacito de cielo está bien, dándole un beso a Albert.

-Y bien que tienes para contarme

-Buen,o a esta hora supongo que Aurora, deberá ir en el tren rumbo a Portugal, estoy asombrado como lo supiste.

-La noche que ella, se quedó en la villa te note raro, no sé cómo que de repente te sentí molesto, desde que tú y yo prometimos decirnos todo, he llegado a conocer tus expresiones, sabía que algo había ocurrido, cuando subiste te veías muy diferente…

Flack bach.

-Mi amor, vamos a dormir por hoy, ya no más golosinas.

-Pasa algo…

-No, por qué.

-Te noto extraño, no sé, te veo diferente, como si te molestara algo.

-No, que puede ser, digo solo baje por tu leche, solo eso…

-mmm, me lo dices o quieres que le pregunte a Cecil.

-¿Qué cosa? Hay, está bien, ya veo que no te puedo ocultar nada, solo prométeme que lo tomaras con calma y no te vas alterar, mirándola a los ojos.

-Es algo sobre Aurora, supongo.

-¿Cómo lo sabes?

-Hay amor, por cómo te mira, esa forma de mirar no se me escapa, aparte que en la cena fue muy insinuante, no lo notaste.

-La verdad no, ni cuenta me había dado.

-Sí, pensé que te habías dado cuenta, pero dime que paso, prometo no sacarla de la villa de las greñas a esta hora.

-Me beso, en la cocina, me tomo por sorpresa realmente, yo no pensé que ella, tu sabes, quiera una relación conmigo ya que estoy casado, me dijo que no le importa, que a ella lo de los clanes y el honor le da igual.

-mmm, así que le da igual, tu que le dijiste.

-La cite en un hotel donde siempre me quedo, solo que no voy asistir y así se dará cuenta que no tengo la más mínima intención de tener algo con ella. Solo fue para tener tiempo, en lo que pienso que hacer…

Candy, lo mira con expectación.

-No amor, no te imagines cosas…

Platique con Jeans, sobre esto, el me confeso que se siente un poco, como decirlo pues igual incomodo con la presencia de su cuñada en su casa, dice que desde que se instaló en su casa, no hay manera de sacarla de ahí, que a veces hasta se sentía como que ella, se le insinuaba mucho, bueno la cuestión es esta, ya no la quiere en su familia.

Ella le pidió que hablara con mi tía, para que le dijera que, si la aceptaba como su pupila, para concertar un matrimonio, pero ahora veo que lo que menos quiere es eso, sino estar cerca para, tú ya sabes para que.

Inicio del Flack Back de la plática de Jeans, con Albert.

El día de la reunión en la villa Andlay, en el despacho.

-Jeans, dime como estas.

-Bueno hermano que te digo, soy muy feliz con Sam y mis hijas, es solo que…

-Pasa algo, te molesta algo.

-No es de caballeros hablar y menos de una mujer, pero necesito desahogarme, sí, me molesta la hermana de mi esposa, ya sobrepasa mi paciencia, cree estar enamorada de mí, ya hasta me lo confeso, la he rechazado, pero aun insiste en que quiere ser mi concubina.

William, amo a mi esposa, me he negado a tener otra mujer, aunque aún no llega el varón, pero si llegara a tener que decidir hacerlo, a la que menos yo elegiría seria a Aurora, no, imagínate como seria eso para Sam.

-Te entiendo, porque no la obligas alejarla de tu familia, no se habla con sus padres, que vengan por ella.

-Lo he intentado todo y ella se rehúsa a irse.

-Todo esto, lo ignora Aurora.

-Como vería yo diciéndole a mi mujer, que su hermana, está con nosotros porque está enamorada de mí, no eso es muy difícil, te imaginas el dolor que yo le causaría, he callado para no lastimarla, la amo, la amo tanto, que lo que menos quiero es sufra.

Final del Flack Back. De la plática de Jeans, con Albert.

-Mira que descarada, pero acaso ella, pretende que tú y ella, en esta casa, supongo que quiso hacer lo mismo con Jeans, lo incomodo que debe ser para él, supongo que su esposa ni se imagina, pobre ha de pensar que como podría su hermana.

-Pues la cite en un hotel el viernes, le invente que iba ir a Londres, pero solo en lo que pienso que hacer platicar con Jeans, sobre esto y ponerle punto final para los dos, llamar a sus padres e informales como es el actuar de su hija, pero siento que ella, pueda alegar que es al revés y pueda hacer algo en contra de nosotros, se ve que es peligrosa esta como obsesionada, pienso que se me insinuó por el parecido que tengo con Jeans, si lo dejo así, el problema para mi hermano seguirá.

-Bueno ahora que lo dices, si podría ir alguien sabes, creo que necesita una lección.

-Sí, también he pensado eso, pero quien sus padres tardarían en llegar y la esposa de Jeans, bueno amor uno calla estas cosas, porque no quiere lastimarlas Jeans, es muy protector supongo que no le ha mencionado nada, por miedo a lastimar a Samantha, así que ella queda descartada.

Y tú no, ha no mi señora, no exponerte jamás, lo único que pensé es tener tiempo para pensar en qué hacer, para alejarla de nuestras familias, no solo de la mía, sino la de Jeans, también.

-Hay amor, ella no te va a dejar en paz, hasta más se va aferrar, no claro que no estaba pensando en ir, sino que vaya alguien más, alguien que, si le pueda dar una tremenda lección, sabes y porque no mandarle a la tía, digo yo la verdad no me gustaría que me agarrara en esas.

-Bueno, sí, porque no, digo ella le daría la lección que necesita, solo que si queremos hacer eso, deberás seguirme la corriente y pase lo que pase, trataras de estar tranquila.

-Te lo prometo, aunque estoy molesta, porque eres igual que Jeans, me lo ibas a ocultar.

-Amor, es porque bueno, en primera no es fácil y en segunda en tu estado, temí que te fueras alterar, ponerte mal y le haga daño al bebe, solo por eso, pero ya que, no te que no te puedo ocultar nada.

-William Albert Andlay, ven que quiero que me abraces.

-te amo, mucho mi amor, eso nunca lo dudes jamás haría algo, para dañarte o lastimarte.

-Yo, lo sé, también te amo.

Final del flack bach.

Candy, seguía platicando con Albert, sobre Aurora y su cita.

-Candy, solo lo miro, no quisiera estar en sus zapatos, créeme cualquier cosa menos eso, no quisiera imaginar que le diría la tía Elroy.

-Bueno ella se lo busco, además que es algo que ya estaba molestando mucho a mi hermano, el ya no la quería cerca, así que mate dos pájaros de un tiro, la aleje de mi hermano y de nuestra familia.

Así, que cuando ella, me sugirió tu sabes ser mi amante, pues pensé que era la ocasión ideal para obligarla a irse, pero tu sugerencia fue muy buena, quien mejor que mi tía, para ponerla en su sitio. Amor, no quiero que pienses que ni por un segundo yo aceptaría, algo así, mirándolo a los ojos, te prometí que jamás te lastimaría.

Tú y mi hijo, son mi familia y por nada del mundo quiero perderlos.

-Me encanta, cuando lo dices así.

-Así como.

-Nuestra familia, dándole un beso muy pasional a Albert, amor, te creo, yo vi cómo se comportaba contigo cuando estabas cerca y como lo hizo conmigo, así que no tienes de que preocuparte, confió en ti, dándole otro beso, sacando la pasión de Albert, a flote.

-Hay amor, no sigas porque te voy a llevar en este momento a encerrar a la habitación.

-Bueno, porque no lo haces.

-Está bien sus deseos son ordenes…

Los meses siguieron y el embarazo de Candy, estaba llegando a su término, ya sentía que cada vez era más difícil mantener a su hijo dentro de ella.

Una mañana, se levantó con sumo cuidado ayudada por Albert, ya que su pancita no le permitía hacerlo sola.

-Amor, ya no puedo ni moverme.

-Vamos, te llevo al comedor para que desayunes o si quieres que te traigan el desayuno, estaba pensando en ya no deberías tomar tus caminatas matutinas.

- La verdad, es que me aburro mucho aquí encerrada, eso es mi única distracción.

-Amor, ya el cuarto del bebe, está totalmente decorado, espero y estés contenta con los muebles que mande a traer.

-Sí, amor, me encantaron, la verdad es que ni en mis mejores sueños pensé en una habitación así, para nuestro bebe.

Albert, abrasando a Candy y dándole un beso en su panza, _hay hijo ya quiero conocerte.

-Pronto amor, pronto.

Después de desayunar Candy, siempre iba a caminar al jardín, acompañada de Cecil…

-Señora, ya no debemos alejarnos tanto, ya con su barriga le cuesta trabajo caminar de regreso.

-No, aun puedo me gusta caminar, según el doctor me faltan aún dos semanas, así que no creo que pase nada, si camino más de la cuenta, quisiera caminar hasta el lago.

- Está muy lejos, el señor se va enojar.

-No, si no le decimos.

- El señor, en estos momentos está en su despacho, no se dará cuenta.

- Que has pensado Cecil, ya vinieron a pedir permiso para cortejarte, no he dado mi permiso, porque quiero tu aprobación, dime que has decidido.

-Hay señora, ya le dije que yo no me puedo casar.

-Pero Cecil, no toda la vida te vas a quedar conmigo, me gustaría que te casaras y formaras tu propia familia, no se fueras feliz, que te cases con un buen hombre y este lo es, digo trabaja para la familia, pero tiene una muy buena posición, sé que una vez que te cases, te llevara a vivir a América y dejaras de trabajar, serás una dama de sociedad.

Cecil, comenzó a llorar, no, yo no me puedo casar, es que yo, yo, llorando.

-Que pasa Cecil, puedes confiar en mí, tengo muchos años de conocerte, pero nunca me has querido platicar de tu vida, antes de que llegaras a la compañía de teatro, solo me dijiste que eras huérfana, que no tenías familia, dime me has mentido.

-No, eso es cierto, soy huérfana cuando tenía 14 años, quede huérfana de padre y madre, pasaron dos años hasta que llegue con usted, pero señora, yo en ese tiempo, bueno no tenía que comer y yo, yo tuve que aceptar a un amigo de mi padre, me di a él, para que me diera de comer, pero él me maltrataba, me golpeaba, así que un día, decidí irme de su lado, solo así, deambule un tiempo hasta que me encontré en la compañía de teatro, ahí estaba usted pidiéndome que fuera su doncella, yo sabía, que no debía aceptar, pero al verme sola y desprotegida, usted toda una señora, pensé que podía trabajar y ahorrar para comprarme una casita y vivir ahí sola.

-Cecil, tu crees que yo no sabía que ya no eras doncella, por dios mujer, si eso se notaba a leguas, en tu forma de hablar y de que no te espantabas cuando las chicas de la compañía, bueno tu sabes a veces recibían a sus amantes, por eso yo necesitaba mi doncella, porque como la reputación de una actriz, precede a eso, pero al verte sola y desprotegida, pensé que tú eras la persona idónea para estar conmigo.

Ahora, esta persona que pidió cortejarte, si realmente te quiere te va aceptar con todo y tu pasado, no fue tu culpa, solo tenías que sobrevivir, yo también fui huérfana, hasta que llegue a la casa de unas personas que me adoptaron, pero no fueron buenos conmigo, llegue a donde mis sobrinos ahora, por así decirlos y ellos me acogieron, pidieron al tío abuelo William, que me adoptara, la familia Andlay lo hizo, pero ocurrió una desgracia, Anthony el sobrino de mi esposo, murió de un accidente de un caballo, la tía en su dolor me hecho, la culpa de eso, ya que yo iba con él, después de eso, mi Albert me envió a Inglaterra a un colegio, para convertirme en una dama.

Pero yo escape, sabes estuve a punto de ser vendida por una mujer, que se dedica a vender jóvenes a los señores con mucho dinero, pero logre escapar, hasta que llegue de nuevo América, después mi familia me busco y mi tutela se la pasaron a mi padre que ya falleció, el me convirtió en una dama, con el único propósito de casarme con mi esposo.

A lo que voy Cecil, que todos tenemos un pasado, algunos son oscuros, pero otros no tanto, pero aun así es pasado, imagínate a mí me culparon de la muerte del sobrino de mi esposo y el aun así se casó conmigo, porque me ama.

-Señora, yo eso, no lo sabía.

-Bueno, conoce a la persona que pidió cortejarte y háblale con la verdad, si realmente te ama, el sabrá llevar tu pasado y tú debes ver que tu pasado, es algo que fue, pero aquí estas.

-Pero quien es esa persona, que quiere conocerme.

-Bueno es guapo, es un joven muy trabajador, no pasa de los 30, mi esposo lo conoce muy bien y le tiene aprecio, así como yo, es una persona que trabaja con mi socio Jeans, así que tiene una muy buena posición social y sé que te tratara muy bien.

-Pero yo, yo, señora, no merezco tanto.

-Claro que sí, si eres muy bonita, un poco atolondrada, pero yo era igual o peor que tú.

-No sé, déjeme pensarlo.

-Está bien, si me dices que sí, te dejare que lo conozcas y se lo apruebas dejare que te corteje, pero en eso Candy, sintió una punzada en la cintura, - sabes que Cecil, mejor regresemos sentí una punzada en la cintura y creo que nos alejamos mucho de la villa.

-Le dije, ni siquiera nos dimos cuenta, cuanto nos alejamos.

Ya iban de regreso cuando el cielo se puso negro de las nubes, comenzando los relámpagos y los truenos.

Albert, que estaba en su despacho metido en unos papeles, que como había estado fuera de América, tenía que llevar las cosas desde lejos, aunque George y Frederick le ayudaban, aun así, el ausentarse le estaba pasando factura, las cosas no iban bien y pronto tendría que regresar, aunque él, quería dejar pasar unos seis meses después de que naciera él, bebe, ya que estaría muy pequeñito para viajar con él.

Cuando Albert, vio que le cielo se puso negro, salió de su despacho y preguntar a la mucama, si Candy, ya había regresado de su caminata.

-No señor, la señora no ha regresado y no se le ve, pero ya fueron a buscarla.

Albert, salió a buscarla también, ya que comenzó a llover muy fuerte, el viento soplaba y los truenos con relámpagos, estaban que parecía que le cielo se iba a caer.

Elroy, estaba muy preocupada, - pero a donde se fue.

-No se señora, salió a su caminata matutina, se fue con Cecil, pero nunca se aleja dijo la mucama.

Candy, al ver la lluvia comenzó a caminar, solo que el dolor en su cintura se hizo más fuerte, _dios Cecil, siento que ya no puedo caminar, el dolor que siento es muy fuerte.

-Señora, le dije que no nos alejáramos, no puedo ver por dónde estamos, esta lluvia no me deja ver.

-Solo seguiremos caminando, ya verás que encontramos la villa, haaaaaaa, me duele, el dolor cada vez es más insoportable.

Albert, iba como desesperado, varios hombres las empezaron a buscar por los alrededores, gritaban para que los pudieran encontrar, pero nada, _ saben que búsquenme un caballo, iré a buscarla más haya cerca del lago, así lo hizo.

-Cecil, déjame aquí, ve por ayuda.

-No señora, no puedo dejarla aquí, debemos seguir, si no encuentro a nadie cerca, como haré para regresar.

En eso se escuchó un grito, a lo lejos, Caaaaaaaaaaaaaaaaaandyyyyyyyyyyyyyyyyy.

-Aquí, grito Cecil, aquí estamos, señora es el señor, si es el señor, ya viene.

Albert, se dejó guiar por los gritos, hasta que llego a ellas, pero mi vida, que hacen tan lejos de la villa.

-Solo quería caminar, pero ya no aguanto el dolor de la cintura, me dueleee, hayyyyyyy.

Albert, solo la cargo en brazos, anda amor vamos, Cecil, sube al caballo, vete derecho y dile a los hombres que aquí estamos, que vayan por el doctor rápido.

-Siiii.

-Albert, como pudo llevaba a Candy, a la villa,_ mi vida, estas toda mojada me da miedo que te enfermes, pero en que estaban pensando.

-No te enojes, es que yo quería ir al lago, Cecil, no quería, pero yo me empeñe, no pensé que se fuera a venir una tormenta, Candy comenzaba a tener contracciones, cada vez más fuertes, Albert cada vez siento más dolor.

-Si amor, ya casi llegamos, ya puedo ver que estamos cerca, cuando vio uno de los hombres cerca, vamos ya estamos cerca, ayudándole con ella, hasta llegar, cuando entraron a la casa, ya los esperaban en la habitación, para cambiar a Candy.

Donde está el doctor.

-Señor, ya fueron por él, pero con esta lluvia no sabemos si podrá llegar luego.

En eso Petra, la cocinera se acercó, haber déjenme pasar, revisare a la señora, salgan y pongan agua caliente, traigan sabanas limpias y ayúdenme a quitarle la ropa, que esta mojada, si se queda con ella, se puede enfermar.

Elroy, comenzó a regañar a Cecil, _ pero en que estaban pensando en alejarse tanto, digo tú, te hubieras negado, sé que mi sobrina es terca, pero tu deber era venir y decir a donde pretendían ir.

Albert, tía ya no la regañe, Candy, no sabía que se acercaba una tormenta, ahora por favor, solo vayan por el doctor, me preocupa que Candy, ya esté en labor de parto.

-Petra, sabe de estas cosas hijo, ella ya ha hecho esto antes, no te preocupes, ahora sube a cambiarte, tu estas igual de mojado, no quiero que te vayas a enfermar.

-No me quiero separar de aquí.

-Anda, ve tranquilo, que yo aquí me quedo.

Adentro de la habitación, Petra revisaba a Candy, vamos a ver mi niña, si, ya entro en labor de parto, ya va a nacer su hijo, pero aun no dilata lo suficiente, tendremos que esperar.

Candy, sentía que la partían a la mitad, los espasmos eran cada vez más fuerte, que solo, se retorcía, _es que duele, duele mucho, donde esta Albert, lo quiero aquí.

-No señora, él no puede estar aquí, hasta que nazca su hijo, para conocerlo.

-No, yo lo quiero aquí, conmigo, haaaaaaa, sudando con cada contracción, la tormenta seguía el agua estaba imparable, así como los truenos y los relámpagos.

Albert, estaba impaciente, solo se escuchaban los quejidos de Candy, ya habían pasado varias horas y solo salían las mucamas para traer más sabanas, Albert, solo se agarraba la cabeza al escuchar, sufrir así a su Candy, era algo que no podía soportar.

Fernando, uno de los mozos, que entro a llevar unas hiervas que estaban pidiendo comento _Señor, no se preocupe, la señora estará bien, Petra, trajo a mi hijo al mundo y los dos estuvieron bien, estas cosas así son, solo hay que esperar.

-Sí, es solo, que no soporto verla sufrir.

-Así, sufrieron nuestras madres y todas las mujeres para traer los hijos, a este mundo.

Petra, salió miro a su patrón, señor será mejor que entre la señora, cada vez está más inquieta, si sigue así, no se podrá concentrar, ya está muy cansada, la necesito más tranquila para lo que viene.

Albert, entro y Candy, estaba muy alterada, _Amor aquí estoy, tomándola de la mano.

-Albert, no me dejes sola, ya no puedo, estoy muy cansada.

-Claro que puedes, nuestro hijo ya no tarda en nacer, debes ser fuerte por él.

-Es que ya no puedo, duele mucho, haaaaaaaaaaaaaa

-Señora, deberá ser fuerte, ya falta menos, necesito que se tranquilice para lo que viene, cuando le diga que puje, usted lo hará con todas sus fuerzas.

-Ya no puedo, siento que no tengo fuerzas.

-Amor, mírame yo te daré las fuerzas, anda subiéndose atrás de ella, rodeándola de la cintura, anda mi vida, cuando ella te diga, lo vas hacer con fuerza.

-Señora ahora, puje, puje.

Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

-Eso es, ya falta menos, respire, otra vez.

-Vamos amor, una vez más, solo una vez más.

-Vamos señora, vuelva hacerlo haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, ya no puedo, ya no.

-Si amor, ya viene nuestro hijo, anda mi vida, yo aquí te tengo, sosteniéndola.

-Señora, solo una vez más, ya le veo la cabeza, solo el ultimo empujón, ya casi, su hijo está por nacer, si puje, puje.

-HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, acompañado de un trueno, Escuchándose un chillido.

-Listo, señora es un varón, es un niño, dándole él, bebe a una de la mucama para que lo limpiara, en un momento se lo enseñamos.

-Albert, ya nació mi Anthony, mi Anthony, desvaneciéndose del cansancio y de todo lo que acaba de acontecer.

-Mi vida, mi vida, Candy, Candy…

-No se preocupe señor, solo le bajo la presión, anda Matilde pásame las sales, poniéndoselas, sé que está cansada pero solo debe de tranquilizarse un poco, estas bien.

-Sí, estoy bien.

- Estas bien, mi vida, bajándose detrás de ella, para mirarla.

-Si, donde está mi bebe, quiero verlo, en ese momento se lo llevaron envuelto en una manta, un bebe regordete sonrosado, con los labios rositas y una pelusita de cabello rubio, mi amor, te presento a William Anthony Andlay.

Albert, al verlo solo se puso a llorar de felicidad, le dio un beso a Candy, en la frente- gracias amor por este regalo tan grande, te amo, amo a mi hijo, mi bebe, ya soy padre.

Elroy, entro al ver al bebe, solo lloro, _es igualito a ti hijo, igual que cuando naciste.

-Señora, será mejor que consigan una nodriza, la señora está muy cansada, para darle en estos momentos.

-No, yo quiero darle de comer, sé que puedo.

-Está bien, dándole él bebe, enseñándole como ponérselo para que comenzara a amamantarlo.

Aun así, hija será necesario, los varones comen mucho y a veces no logran llenarlos, voy a pedir que te preparen de comer, debes tener hambre y debes producir leche para Anthony, ya escuché que mi niño, se llamara así.

-Si tía, así se llamara mi hijo, Anthony, dijo Albert.

-Candy, hija, gracias por regresármelo, con un par de lágrimas en los ojos, miren lo que me hacen hacer, es la emoción, saliendo de la habitación.

La noticia, se extendió por toda Escocia, el heredero de la familia Andlay, había nacido un varón, decían los Andlay, tienen un varón, nació el próximo patriarca de los Andlay.

Jeans, fue a presentar sus respetos para el futuro patriarca. - Pero señorita Candy, vengo a conocer a mi sobrino, espero y me dejen enseñarle todo sobre navegación y de la naviera.

-Bueno hermano, mi hijo se dedicará a lo que él quiera, si él se decide por ese rubro, yo lo voy apoyar, quiero que sea feliz.

-Así es Jeans, si el así lo quiere podrás enseñarle lo que quieras, pero hasta cuando dejaras de llamarme señorita Candy, digo ahora ya hasta soy mama.

-Nunca, siempre serás la señorita Candy, para mí.

Todos en la villa, estaban felices por la llegada del bebe…

Candy, se sentía plena como madre, lo había deseado tanto, que ni se acordaba de todo el dolor que había pasado, de hecho, pensaba que lo volvería a pasar de nuevo si, después llegaba la recompensa, le daba un beso en la frente a su bebe, para ponerlo en la cuna, que habían puesto en la habitación.

-Amor, ven a descansar, hoy recibimos muchas visitas, debes estar cansada, si ya voy, solo lo voy arropar.

-No, amor yo lo hago, anda acuéstate, solo mirando a su hijo, Albert se sentía pleno, con su familia, nunca había sido tan feliz como hasta ahora.

En la madrugada Anthony, se despertó Albert, de un salto ya estaba al pie de la cuna, ahí estaba su hijo chupándose una mano, viéndolo con sus ojos azules iguales a los de su padre, muy parecido a su hermana y sobrino, - hola mi amor, soy tu papa, ya me conoces me imagino que sí.

Sabes, que voy a luchar contra quien sea, para que seas muy feliz, para que nadie se atreva a truncar tu felicidad, voy hacer un padre protector, pero te voy enseñar hacer un hombre de bien, que porte el apellido de la familia con orgullo, pero también te voy a enseñar a luchar, por lo que quieres.

Solo sonreía al ver sus ojos, fue lo levanto y lo puso en sus brazos, ven deja descansar a mama, solo un poco más, sabes nunca me imaginé sentirme así, que pudiera compartir el amor de mi mujer contigo, con otro hombre, te imaginas yo compartiendo el amor de mi mujer, con otro hombre, pero tranquilo, sé que puedo con esto.

Candy, despertó vio a su esposo con su hijo en brazos, platicando con él, esa parte hizo que ella, solo sintiera feliz, esa parte de Albert, paternal le gustaba, nunca imagino verlo así, muy cariñoso con su bebe, ese hombre al que amaba tanto y ahora había alguien más, que llenaba todo su mundo, se sentía agradecida con la vida, por darle la oportunidad de ser feliz.

Había pasado un mes, del nacimiento de Anthony.

-Mi vida, necesitamos hablar…

-Pasa algo Albert.

-Sí, debemos regresar muy pronto a América.

-Pero Anthony, está muy chiquito, no sé si deba viajar.

-Lo se amor, preguntaremos si podemos, tengo un poco de problemas con las empresas y requieren mi presencia de inmediato, de hecho, hace tiempo que debía ir, solo que en tu estado no quise dejarte sola.

-S, no podemos viajar, me dejaras sola.

-No, eso nunca tendremos que aplazar el viaje, no quiero que te preocupes, ustedes son mi prioridad, así que esperaremos el tiempo que sea necesario, está bien, dándole un beso en la frente a Candy.

Al siguiente día, Cecil subía con los pañales de Anthony, _señora, aquí están los pañales del señorito.

-Hay Cecil, deja de llamarlo así, es mi bebe.

-Señora, debo cambiar mi forma de dirigirme.

-Candy, solo levanto la ceja, dime Cecil, ese cambio se debe a que aprobaras ser cortejada.

-Bueno señora, pensé en lo que me dijo y creo que usted tiene razón, solo dígame de quien se trata.

-Está bien, es Frederick, el asistente de Jeans,

-El, señora, pero si, él es guapísimo, en verdad no me está engañando, digo él, es un señor importante, no podría estar a la altura.

-Claro que sí, ya te dije tu eres muy bonita, además lo que más le gusto a Frederick, fue tu forma de ser, así tan desinhibida. Frederick, pidió cortejarte, si te decides y llegan a casarse te llevaría con él, a América, haya está su trabajo, solo vino una temporada en lo que Jeans, está aquí, pero todos deberemos partir, tanto Jeans, con su familia como nosotros también.

-América señora, dejaríamos este lugar.

-Así es, mi esposo tiene problemas en América con sus empresas y se requiere su presencia, yo no quiero alejarme de él, así que viajaremos dentro de un mes

-Acepto, señora.

-Aceptas que…

-Acepto, ser cortejada por el señor Frederick.

-Ok, se lo diré, estará muy contento, apenas hoy volvió a preguntar por ti.

-Cecil, se puso muy sonrojada.

-Como, por primera vez te veo sonrojada

-Hay, es que, de solo pensar en ese señor, me pongo así, poniéndose las manos a la cara.

Ya en la noche Albert, subía a la habitación, observaba a su mujer como le daba de comer a su hijo, quitándose la ropa para ponerse el piyama.

-Mi vida, llego un telegrama de George, se requiere mi presencia con urgencia, si no estoy corremos el riesgo de perder una de las empresas, tendré que viajar de inmediato.

-Pero Albert, quedamos de viajar juntos.

-Si mi amor, pero no quiero que les pase nada, el viaje puede ser demasiado para ti y para Anthony, solo será un mes en lo que regreso, por favor solo no te inquietes.

-Y la tía, se ira contigo también.

-No, ella se quedará contigo, solo así, me iré más tranquilo.

Candy, dejando a Anthony en su cuna, miro a Albert a los ojos, no quiero quedarme, me iré contigo, sé que estaremos bien.

-Candy, por favor no seas testaruda, no me quiero enojar.

-No me voy a quedar, entiende, no lo voy hacer, así que, ves comprando los pasajes, porque nos vamos todos, la tía, Anthony, tu y yo, o no va nadie tú decides.

-Lo siento amor, pero esta vez no, iré yo regresare en un par de meses, cuando el niño, este más grande entonces viajaremos, tú necesitas ayuda de la nodriza y no podemos llevarla con nosotros, tu sola no puedes, Anthony, come mucho y tú no produces lo suficiente para él.

-Candy, solo se sentó en la cama, tienes razón, es solo que no quiero que me dejes sola, apenas hace poco que estamos juntos, que me aterra que me dejes aquí.

-Mi vida, crees que no me duele hacerlo, si no fuera necesario no lo haría, pero es el patrimonio de nuestra familia, lo que está en juego, no solo es eso, si la empresa se va a la quiebra, muchísimas familias quedarían en la calle, solo serán un par de meses, si, solo va hace ese tiempo, te lo prometo.

Candy, se recostó de espaldas y se puso a llorar, no me agás caso, estoy así por el posparto, solo vete y ya.

Albert, se acostó junto a ella, para abrazarla, por favor dame ánimos, es lo que te pido.

Candy, se dio la vuelta y puso su cabeza en su pecho _ está bien, solo no te tardes quieres.

-Si amor, solo un par de meses, te lo prometo.

Partiendo en la siguiente semana, en la madrugada para América, viajando a Londres y de ahí tomo un barco para viajar a Nueva York.

La situación, con las empresas estaba de cabeza, el viaje fue de semana y media, para llegar, cuando se presentó a las oficinas y ver los pormenores, se dio cuenta que realmente estaban ante una situación, que no solo serían un par de meses, de hecho, se llevaría más tiempo, pero que debía hacer, por un lado, todo su patrimonio estaba a punto de desaparecer y por el otro su mujer y su hijo se encontraban muy lejos, cosa que le partía el corazón, los extrañaba demasiado.

Las semanas siguientes, solo se dedicó a trabajar, llegaba muy temprano y se iba en la madrugada, George, ya se había preocupado de que, si seguía así, se podía enfermar.

-William, debes descansar, esto no se va arreglar dela noche a la mañana.

-Lo se George, pero quiero ver a mi familia en dos meses, se lo prometí a Candy, así que debo trabajar a marchas forzadas, tal vez no pueda regresar en dos meses, pero no quiero que pase a más de tres.

-Lo sé, pero si sigues así, lo único que va a pasar es que te vas a enfermar, no había problemas de hecho, todo estaba bien, fue que Ernesto Wilson, salió de la cárcel y al no estar, se dedicó a hacer la competencia en todo, aparte que ya se convirtió en el nuevo jefe de la mafia.

Amigo Ernesto, si era peligroso, ahora es aún más, debes tener cuidado de cada paso de lo que hagas, sobre todo con las exportaciones de granos, que ahora según a eso se dedica, ya sabes en medio de todo, llevan sus productos ilegales.

-Lo se amigó, nos han cancelado varios cargamentos de granos por lo mismo, prefieren el de ellos, por esa razón, no quieren los granos, sino, el producto ilegal.

-Bueno, pues si quieres ir a ver a tu familia, te aconsejo que descanses lo que debes, 8 horas diarias de sueño, sino tu salud se verá afectada, entonces no podrás hacer nada.

-Si tienes razón.

En otro lado del mundo, Candy con su bebe, en brazos dándole de comer, _ vamos Anthony, debes comer mucho para que cuando tu papi, venga te vea enorme, anda hijo, sé que lo extrañas, yo estoy igual, pero ni modo, debemos ser fuertes, en cuanto cumplas unos meses más, ya podremos viajar.

Del otro lado del mundo…

Los Liganz, hablaban de que ya tenían mucho tiempo de estar lejos de la familia, después de que William, tomara posesión de su cargo, ellos les fue encomendada algunas empresas al norte del país, pero eso ya los tenia mal, ya que Eliza, había cumplido 26 años y aún no se casaba, si le querían concertar un buen matrimonio, tenían que regresar a Chicago, para entrar a la sociedad y poder arreglar algo por conveniencia.

No era que donde habían estado no hubiera caballeros, solo que Raimon Liganz, quería regresar a Chicago desde hace tiempo, para eso tendría como pretexto esa situación, si los habían excluido por tanto tiempo, fue por la actitud de sus hijos con Candy, así que Albert, no los quería cerca de ella, antes de irse a Brasil, ya se había encargado de encomendarle algunas empresas, al norte del país.

Pero había llegado el momento de regresar, ya era hora, además su patrimonio, a causa de la huelga no estaba del todo bien, así que necesitaba, casar a Eliza, con algún millonario ya, antes de que se quedara solterona.

La Sra. Elroy, recibía la carta en Escocia donde le indicaban de su regreso a Chicago, sabía que eso no era bueno para su sobrino, talvez en otro momento, pero en ese, no Albert, estaba muy ocupado como para hacerse cargo de más familia, conociendo a Sara, sabría que tendría problemas y muy grandes.

-Hija, debo volver a Chicago, de inmediato tengo cosas que arreglar.

-Tía, yo quiero irme con usted, por favor no me deje aquí sola, ya casi son tres meses de que Albert, se fue y me estoy volviendo loca por su ausencia.

-Pero hija, si nos vamos, mi sobrino se va a molestar mucho, el niño aún está muy chiquito, si algo les llegara a pasar en el viaje, mi sobrino no me lo perdonaría.

-Tía, que puede pasar, digo usted y yo hemos viajado muchas veces, le voy a proponer a mi nodriza que viaje con nosotros, por una muy buena cantidad de dinero, sé que aceptara.

-No hija, no es fácil, mira mejor espera a mi sobrino, el no tarda en regresar, él dijo que si las cosas mejoraban el próximo mes estaría, contigo.

A Candy, se le cristalizaron los ojos, _ es que, lo extraño mucho tía, que los días se me hacen eternos.

-Lo sé hija, pero piensa que el estará igual, hay no sé, qué hacer, bien hablaremos con la señora que el da leche a Anthony, si acepta ir con nosotras, le voy a pedir a Armad, que nos lleve de vuelta a América.

-De verdad tía, haría eso.

-Solo si la nodriza, quiere acompañarnos, si no, lo siento mucho pero no podrás viajar, al menos hasta que el niño, este más grande, por lo general los niños de nuestra familia, empiezan a viajar después de los dos años, por lo mismo.

-Hay tía, pero Albert, no se puede ausentar tanto tiempo de América y yo no me quiero separar más de él, además quiero que mi hijo crezca cerca de su padre.

-Lo se hija, lo sé, es por eso que voy a consentir esta locura, solo espero que mi sobrino no me descuartice, cuando nos vea llegar.

-No, creo tía, va estar muy contento, ya vera, guiándole un ojo.

En la siguiente carta, Albert, le informaba a Candy, que tendría que esperar un par de meses más, para poder viajar, lo que Albert, no sabía es que Candy, ya se estaba preparando para viajar, solo soñando cuando Albert, la viera con su hijo en brazos en la mansión, la cara que pondría.

Los Liganz, ya tenían concertado el matrimonio, de hecho, desde hace algún tiempo ya habían pensado en esa oportunidad, que recibieron algunos meses atrás y más que nada era el motivo de su regreso.

Ernesto Wilson, solo estuvo unos meses en la cárcel y a cambio de dinero, un juez le dio su libertad, exonerándolo de cualquier delito.

-Señor, ya está decidido a casarse.

-Así es, por fin alguien mordió el anzuelo, aunque mi futura esposa no es una Andlay, tiene un apellido de renombre y eso me ayudara abrirme paso, en esta maldita sociedad, quiero gobernar este maldito país, así que, aunque tenga que pasar por quien sea, lo voy hacer.

- Señor, pero usted cree, que esta vez lo dejen casarse con una señorita de esa familia, ya ve lo que paso la última vez, que no dejaron que se acercara

-Esta vez es diferente, me casare y desde adentro voy a destruir a Andlay, esa maldita familia va a pagar por no haberme aceptado como parte de su familia, entrare a esa casa, como hace mucho debí entrar y no les va a quedar de otra más que aceptarme, también estaré cerca de mi princesa, sé que ya la encontraron, pronto regresará y cando eso suceda, yo estaré al acecho, ella será mía, mía como debió ser desde un principio.

CONTINUARA….

Bueno chicas, casi querían quemar a mi Albert, digo después de que le costó recuperar a Candy, a sabiendas que, si comete algún desliz, pueda perderla para siempre y no solo eso, a su hijo también, creo que esta lección, debían tenerla para ponerle punto final a la falta de comunicación y sobre todo cerrar el círculo de a falta de confianza.

Ya su comunicación avanzo, al grado que ya se conocen con solo ver sus expresiones y su forma de actuar, creo que ahora se puede decir que son una pareja en toda la extensión de la palabra, ahora solo toca esperar como resolverán, los nuevos problemas.

Bueno las espero en el próximo capítulo, ya saben por la XEW, Radio.

P.D. ESPERO SUS REVIW.