Se irían aquella mañana, Ino había partido hace dos días junto a los heridos pertenecientes a la delegación, la rubia había decidido permanecer en el país del rayo junto a Sakura, sin embargo la pelirosa insistentemente le había hecho prometer que no despegaría un ojo de los pequeños damnificados. Aquello aliviaba el corazón de la ninja médico, sus preocupaciones ya eran suficientes como para además agregar a su insomnio el dolor de los fallecidos producto de la asfixia y el fuego.
Tregua
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El camino no era realmente largo, tomarían dos trenes hasta Konoha acortando lo más posible el viaje, o eso pensó Sasuke antes de sorprenderse ante el camino por el que se dirigía su mujer.
- De ninguna manera viajaremos caminando – habló el Uchiha.
- ¿por qué? puedo caminar – aclaró la ninja médico.
- Sí, pero no es adecuado – conjeturó nuevamente el hombre- acabas de perder un embarazo no puedes ir por ahí durmiendo a la intemperie – argumentó más brusco de lo deseado.
Sakura se mantuvo en silencio sopesando lo oído.
- No pretendo dormir en la intemperie, hay un hostal a unos cuantos kilómetros y además… - exhaló audiblemente- necesito un respiro, dormir al aire libre no me vendrá mal – aclaró la mujer sin detener su paso a través de la frontera.
A Sasuke tomó unos minutos respirar antes de continuar el paso a través del límite fronterizo. La preocupación lo invadía, después de lo acontecido, dormir en hostales no le resultaba lo suficientemente confiable, y dormir en el suelo parecía inadecuado después de la semana terrible que pasó Sakura en aquel hospital; hizo tronar su cuello dispuesto a satisfacerla apagando las alertas que rodeaban sus sentidos.
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Los primeros kilómetros resultaron simples, resonando en sus corazones una extraña sensación ya conocida, rememorando los meses que pasaron recorriendo el mundo, sin apuros, disfrutando el camino sin añorar el destino. Sin embargo los pensamientos de la pelirosa se centraban más bien en una incertidumbre que pensó no volver a vivir. Se encontró a si misma especulando en el anochecer, en aquel momento en el cual tendrían que compartir habitación, no estaba preparada para aquello, pasar la noche juntos en el Hospital distaba mucho de la soledad que reinaba a su alrededor en aquel espeso bosque; en un comienzo intentaron que su conversación fluyera en un continuo intercambio de ideas respecto a los cambios en el camino, a la invención de los trenes y a temas superfluos que rayaban en la cordialidad. Cualquier escape para la tensión latente, aquella tensión que Sasuke también podía sentir y a la que igualmente temía. Aquello claramente escapaba de su zona de confort, partiendo por las vestimentas de la mujer a su lado, quién ante la imposibilidad de utilizar sus ropas ninja, tuvo que recurrir a los objetos perdidos en la bodega del hospital, unas cuantas prendas de mal pasar que poco dejaban a su imaginación, comenzando por aquel pantalón ceñido que apenas lograba mantener oculto lo necesario, y terminando en aquel top negro que distaba mucho de lo habitual en un ninja. Más aún en Sakura, quien siempre vestía con colores pasteles aislando de su armario lo sombrío del negro y sus derivados, parecía vibrar en una nueva piel mientras movía sus caderas al ritmo de su caminata totalmente inconsciente de lo acontecido en la mente de su acompañante.
La chica sujetó ambas manos en los tirantes de su mochila de viaje, también conseguida entre los objetos perdidos, se detuvo en seco frente a un local de comida en una estación de trenes obligando al pelinegro tras ella a detener bruscamente su recorrido.
- te dije que si seguíamos la línea del tren encontraríamos más variedad de tiendas. – habló la mujer adentrándose al restaurante.
Sasuke asintió observando a su alrededor, apenas llevaban los primeros cinco kilómetros recorridos y ya había trascurrido más del mediodía, si seguían a ese ritmo demoraría hasta tres días en arribar a Konoha, sin embargo aquello no parecía molestarle a la pelirosa, él se había encargado de enviar un mensaje a Sarada y tras aquello y asegurar que la pelinegra se encontraba sana y salva, la ansiedad en Sakura se disipó cual azúcar en el agua.
Una vez allí sentados uno frente al otro esperando sus pedidos para almorzar, a Sasuke le pareció correcto aprovechar aquel tiempo para disfrutar de la compañía proporcionada por la pelirosa, se instauró entonces en su mente la sensación de calidez, si ella quisiera habría tomado sin dudar el primer transporte a casa, no obstante allí estaba, intentando sonreír nuevamente haciéndolo partícipe de su recuperación, compartiendo con él la curación de sus heridas, porque ella entendía que no existía otra forma en la que el pelinegro pudiera sopesar lo ocurrido. En la soledad de su consciencia éste se hundiría cada vez más en la culpa y aquello no lo podía permitir; se brindarían ambos la posibilidad de respirar nuevos aires, de botar en cada gota de sudor el peso sobre sus espaldas para así retornar reconfortados en comunión con sus sentimientos, dispuestos a afrontar la vida con una mirada remendada y una vez más notando la carne entre sus dedos, el hueso bajo sus músculos y la vida fluir en cada minuto perdido.
Tal vez la posibilidad de sacar lo mejor de sí fue el regalo que su pequeño les había entregado incluso antes de nacer, convirtiéndose en un sacrificio que confiaban había valido la pena según lo que incontables veces les habían relatado las enfermeras en relación al estado de salud de los demás afectados en el incendio.
Sin embargo aquel recuerdo aún calaba hondo en el corazón de la pelirosa, lo notó cuando trascurrido el atardecer se percató del silencio a su alrededor. Notando que tal vez habían pasado 5 horas desde el almuerzo y que en todo aquel tiempo posiblemente no había pronunciado palabra alguna; observó al hombre a su lado, se veía igualmente perdido en sus pensamientos, hundido en lo profundo de su mente tal vez divagando en sus mismas preocupaciones.
Meneó la cabeza tras exhalar audiblemente.
- Podríamos reposar en este lugar. – habló Sakura observando una cabaña cercana al siguiente paradero de tren.
Sasuke paró en seco algo desconcertado por el retumbe que aquella frase produjo interviniendo el silencio a su alrededor. Asintió caminando a paso seguro hasta el hostal mientras la mujer lo seguía a una distancia prudente.
Sakura lo observó negociar con el encargado de la posada mientras ella intentaba no recordar lo ocurrido la última vez que se guareció en un lugar como aquel, símil en estructura le traía más recuerdos de los imaginados.
- Sígueme – señaló el Uchiha atrayéndola a la realidad.
La chica dio un respingo antes de seguir al hombre hasta el cuarto, su corazón continuó latiendo sereno al observar que dentro de la habitación habían dos camas separadas por una mesita de noche. Se giró para observarlo con algo de desilusión en su rostro. Sin embargo no fue capaz de protestar, ciertamente no podía esperar una habitación con una cama doble, no después del avasallador silencio mantenido durante gran parte de la tarde, pensó entonces en la envergadura de la incertidumbre en el hombre a su lado, abarcando tal magnitud que no fue capaz de apostar por una cama matrimonial cuando aquello sería una de las tantas noches que habían compartido a lo largo de sus vidas, ni siquiera podía apostar que en sus años viajando juntos, sin ser realmente una pareja establecida, habían dormido tan alejados como suponía ocurriría durante aquella noche.
- Tomaré una ducha – habló la pelirosa adentrándose velozmente en la habitación en un intento por disipar aquellas ideas.
Sasuke exhaló pasando su mano entre las hebras de sus mechones azulados mientras la observó inmiscuirse en el cuarto de baño encendiendo la regadera antes de cerrar suavemente la puerta tras de si separándolo de su intimidad; La sintió abrir cajones y supuso se estaba desnudando para inmiscuirse bajo el agua caliente. Su corazón se alteró ante aquel pensamiento, la impotencia reinó ante la idea de atravesar aquel umbral y no pensar demasiado en las consecuencias. Meditó aquello estático en su sitio intentando controlar su respiración ante el temor a ser descubierto.
- Sakura – la llamó desde el otro lado de la puerta con su mano en el pomo de ésta dispuesto a desempolvar una vieja costumbre. Realmente no había sido consciente del momento exacto en el cual su mano se había dirigido hasta allí, sin embargo una vez se percató de aquello, en vez de retirarla, apretó el metal contra su puño aferrándose a él, dispuesto a girarlo aunque aquello significara una mala medida.
- Dime – habló la mujer bajando la intensidad del agua para oírlo con mayor precisión.
El hombre meditó un segundo acerca de su actuar.
- No te escucho – insistió nuevamente bajando aún más la intensidad del agua hasta casi apagar completamente la regadera.
- Sakura – la llamó nuevamente a lo que la mujer hizo un sonido que le indicó su completa atención- No sigas allí incursionando en sentimientos mal armados, imaginando una relación perdida a la que se le escaparon detalles… indiferente – habló sereno quitando su mano del pomo y apoyándola en la madera frente a su rostro
Había meditado decir aquello durante gran parte de la tarde, sin embargo fue ahí, en ese instante cuando recién sintió la real necesidad de expresarlo verbalmente.
- no sigas dando vueltas a una relación en la que los malos momentos son más importantes que los buenos, no continúes creyendo que no pienso en ti por errores en mi pasado que no van más allá de lo físico en su estímulo… no permitas que esto nos arruine – habló sincerando su corazón.
Escuchó como el agua de la regadera se apagaba completamente dando paso a un silencio sepulcral.
- Estos días ya van demasiadas palabras y no tengo más argumentos – finalizó el pelinegro retrocediendo un paso mientras desabrochaba el agarre de la capa sujetada a su cuello.
Resopló esperando algún sonido durante el tiempo que le tomó deshacerse de sus implementos ninja, su capa y sus zapatos. No obstante la mujer no emitía sonido alguno.
- Deberías haberlo dicho antes – susurró la pelirosa apoyando levemente su cuerpo sobre el umbral tras abrir silenciosamente la puerta.
Llevaba una toalla sujeta sobre su pecho y su cabello aún húmedo goteando incesablemente sobre su cuerpo.
Sasuke la observó perplejo, ni en sus mejores ideas pensó en la posibilidad de observarla tan escuetamente vestida; tragó saliva a medida que la mujer se acercaba hasta su rostro. El calor del vapor saliente del baño inundó la habitación sofocando su cuerpo.
La chica elevó su mano para apoyarla sobre el rostro del pelinegro.
- esperaba que dijeras algo así durante el día – susurró con la respiración entrecortada evitando romperse ante el revuelo en su interior.
El hombre no respondió, cerró los ojos y disfrutó el tacto sobre su piel, elevó su mano y la posicionó entrelazando sus dedos con los de la mujer durante unos segundos de completa armonía en los que evitó respirar más de la cuenta; Deslizó su mano por la suave piel expuesta frente a él perdiéndose en el espacio abierto al costado de la toalla, introdujo allí sus dedos sin la menor vergüenza y se aferró al hueco de su cintura acortando el espacio entre ellos. Inhaló su aroma perdido en la inmensidad de su necesidad.
- estás helado- susurró Sakura acomodándose ante la intervención repentina bajo su toalla.
Sasuke pensó que más bien el cuerpo de Sakura estaba caliente, ardiendo bajo su manos. Pudo imaginarlo antes de posar sus dedos sobre el nívea de sus caderas, la chica se encontraba sonrojada, expectante, probablemente debido al agua hirviendo de la ducha, lo cual en conjunto con su respiración cálida avivaban el fuego en su interior. Se estremeció ante aquel pensamiento y sin perder más tiempo atrapó su boca mientras la acunaba contra su pecho.
La deseaba aquella noche tanto como cada día desde lo ocurrido en la oficina de Naruto, necesitaba satisfacer su alma, calmar los latidos desesperados que afloraban cada vez que Sakura se paseaba frente a su mirada, ya sea mientras estaban en el hospital, en el camino recorrido durante el día con aquel pantalón que delimitaba demasiado bien sus curvas o en el instante mismo en que pisaron aquella habitación.
Sakura sucumbida por sus propias decisiones al proponer aquel viaje y al permitir tal cercanía, no llevaba sus ideas en mejor orden que el hombre frente a ella. Se elevó de puntillas para alcanzar con mayor propiedad aquel banquete en su boca, aquel frío avasallado por su lengua caliente, la cual exploraba cada rincón dispuesta a proporcionar todo el ardor necesario; Posicionó ambas manos sobre el rostro de sasuke y apretó sus cuerpos mientras mecía sus caderas desesperada al sentir la respiración de su acompañante cada vez más entrecortada. Verlo perder la calma era un completo espectáculo. Se deshizo de las malas ideas relacionadas con la posibilidad de que otras mujeres o Mío lo hayan observado en aquella faena, la imperiosa idea de no ser la única espectadora de su fervor, aquello debía desaparecer si quería disfrutar el goce del momento concentrándose únicamente en el tacto del bulto sobre la piel de su vientre. Se meneó contra aquello consciente de sus consecuencias.
El vaivén de sus caderas chocando una contra la otra acaloraron aún más sus pensamientos, fundidos en un incontrolable deseo por juntar sus cuerpos y saciar el salvajismo en sus mentes. Ya hundida en una coreografía que erróneamente imaginó con los años dejaría de ser tan satisfactoria, la chica se sentó al borde de la cama observando al hombre aún quieto expectante.
Inmediatamente no dudó en recorrer con su vista cada rincón de su acompañante, comenzó por aquella mirada descontrolada y oscura, deslizándose por la curvatura hasta su cuello, Deteniéndose allí para apreciar el marcado contraste de sus clavículas apenas sobresalientes y ocultas bajo sus ropas, quiso exponerlas y lamer sus recovecos hasta llegar al borde de sus hombros, lo deseo mientras bajaba la vista por su abdomen hasta la tensión apreciable entre sus pantalones. Se quedó allí observando aquello sin entender realmente cómo proseguir, a veces los nervios la debilitaban, por supuesto que había estado en aquella posición muchas veces en su vida, pero cada oportunidad parecía distinta, una cama, una habitación, una vestimenta y un hombre distinto, físicamente al menos Sasuke le parecía cambiar rotundamente a través de los años, modificarse a través de los meses, ahora más delgado sus extremidades se veían menos toscas y más extensas, con piernas largas y un torso no tan esculpido pero igual de fuerte, igual de tentador pero ofreciendo variedad a los recuerdos en su memoria. Pensó en ella misma y en su constante monotonía física, ahora incluso más delgada sabía que aquello no era del todo la preferencia del pelinegro, con su cabello corto y la tensión en sus movimientos distaba mucho de la muchacha que una vez superada la vergüenza se abalanzaba sobre él para abrazarlo sin él menor escrúpulo, incluso a tan sólo unos meses de haberlo tenido tendido sobre su cama a su merced ahora no podía ejercer movimiento alguno para continuar con aquel acto. Sin embargo a él parecía tenerlo sin cuidado ninguno de aquellos detalles superfluos, más aún su mirada se veía ensombrecida por el deseo.
El hombre ignorando aquellos pensamientos quitó sus prendas superiores brindando aún más confusión al estado de estupor de la mujer. Él por supuesto no parecía nervioso, sin embargo su corazón latía frenético, desbocado por no permitir que aquello decaiga en el inevitable roce de opiniones que últimamente afloraba cada vez que estaban solos.
Acercó su cuerpo hasta la mujer sentada al borde de la cama, observó cómo el pecho de la pelirosa subía y bajaba a lo que adivino era el ritmo de sus pensamientos. Cuando estuvo frente a ella se detuvo unos segundos de calma, esperando una reacción que le diera a entender que aquello era absolutamente consentido, fue entonces cuando la mujer en un completo acto de valentía posicionó sus manos sobre el vientre de Sasuke recorriendo con sus dedos aquel definido abdomen, se paseó por sus pectorales mientras repartía besos en sus costados, mordisqueando y lamiendo la piel expuesta, ante lo cual el chico sucumbido ante lo acontecido inclinó su cuerpo para brindar una mejor posición, dejándose llevar por la ferviente oleada de caricias que tanto anhelaba.
Manteniendo un completo control en su equilibrio, Sasuke se dejó llevar por los besos esparcidos sobre su torso, hasta que sintió peligrosamente la boca de Sakura descender hasta el borde de su pantalón. Cerró los ojos únicamente centrándose en las caricias y solo los abrió para ayudarle a quitar el broche en su cinturón. Lo desprendió lentamente dándole la oportunidad de replantear su decisión, inspirándola a meditarlo, sin embargo la chica no hizo más que atolondradamente bajar el pantalón en conjunto con su ropa interior, exponiendo a su escrutinio su erecta intimidad.
La observó analizarlo, sonrojada, con aquellos orbes verdes brillando entre la luz cálida de la lámpara sobre la mesita de noche, recordó la primera vez que se mostró desnudó frente a ella, como a pesar del tiempo la pelirosa continuaba bochornada ante su humanidad; la observó relamer sus labios para humectarlos antes de continuar besando el perímetro de su debilidad, saboreando el azufre en su cuerpo, desvaneciendo el frío en sus extremidades con chupetones y mordiscos que volaban sus pensamientos.
La chica meditó sobre sus actos durante un segundo, mientras su mano se acercaba peligrosamente a la base del miembro frente a sus ojos, lo observó agitado desprendiendo ronroneos desde su garganta, con la respiración alterada sin una secuencia lógica, concentrado en aquello como si fuera lo único importante en todo el mundo. Se sintió poderosa cuando su lengua rozó suavemente el glande frente a sus ojos exponiendo a su inspección la inmensidad de su presa.
Sasuke gimió abriendo los ojos incrédulo, ella no tendía a realizar aquel acto, lo recordaba en el pasado cuando viajaban juntos, temerosa e insegura, más joven e inocente, él prefirió detenerla ante el rostro de disgusto en la pelirosa. Más tarde con el pasar de la experiencia no la incentivo a probar nuevamente, él disfrutaba sin la necesidad de forzar la situación a su benéfico propio, consciente de que no a todas las mujeres les satisfacía, sin embargo durante los años posteriores al nacimiento de Sarada, cuando él concurría colándose por su casa de vez en cuando, recordó algunas ocasiones en las que entre el calor del deseo la mujer bajó de forma similar proporcionándole unos minutos de felación oral que jamás podría sacar de su cabeza. Aquello que durante su última visita la chica ni una sola vez había reslizado voluntariamente, ella durante ese tiempo jamás bajó su boca para satisfacerlo oralmente.
- Muéstrame cómo te gusta - susurró la mujer antes de pasar su lengua húmeda por la punta humedecida de piel entre sus labios.
Sasuke no meditó mayormente en aquellas palabras, inconsciente de todo lo ajeno al espacio entre su piel y los labios de la pelirosa, únicamente atinó a asentir mientras con su mano tomaba a la mujer suavemente desde el cabello alejándola de su tarea.
Acto seguido tomó la mano de Sakura y se inclinó para lamerla humedeciéndola completamente, en lo que a Sakura le pareció un espectáculo divino; la chica abrió los ojos sobresaltada cuando observó cómo él guiaba su mano hasta la base de su pene y comenzaba a moverse contra ella en un balanceo lento y suave.
Su cordura se esfumó ante aquel espectáculo.
- lame despacio desde la base hasta la punta - susurró el pelinegro mientras torcía su cuello hacia atrás irguiendo su cuerpo nuevamente.
En el pasado a pesar de la confianza, para Sakura pedir ser amaestrada en esas prácticas le resultaba impensado, sin embargo después del camino recorrido, le pareció que mantener la compostura resultaba hasta parte de lo inadecuado, parte de un pasado al que ya no deseaba pertenecer, si consideraba comenzar las cosas desde cero sería bajo nuevas reglas, sin escrúpulos ni timidez, dando rienda suelta a sus pensamientos sin temor a la opinión del hombre junto a ella. Por eso cuando el Uchiha pareció condescender a su petición, para ella resultó agradablemente satisfactorio estar dispuesta a todo nublando de su mente los últimos acontecimientos.
Lo observó atentamente mientras saboreaba el dulzor desprendido por sus poros. Una mueca de satisfacción contorneó sus ojos ante un gruñido de placer que se escapó roncamente desde la garganta del Uchiha ante una jugada que él no esperaba. La chica rozó suavemente sus dientes sobre el húmedo miembro causando espasmos en el cuerpo de Sasuke.
- Hace eso nuevamente – susurró el Uchiha con la respiración entre cortada.
Sakura tomó con ambas manos la erección entre sus dedos y lo presionó con fuerza hacia su cavidad oral, enterrando los dientes con más brusquedad de la pensada. Retiró su boca ante el estremecimiento en el pelinegro, sin embargo éste la sujetó desde el cabello y la atrajo hacia él con mayor ímpetu clavando su erección en la garganta de la muchacha, marcando un ritmo rápido del cual se desprendían suspiros y ruidos roncos ensordeciendo todo a su al rededor.
Sakura cerró los ojos intentando concentrarse únicamente en aquella situación, imaginando cómo se verían desde otra perspectiva, sintiendo el calor en sus extremidades y la humedad desprendida por sus pliegues manchando sus muslos.
- No te detengas – habló el hombre elevando el tono de su voz en lo que sonó a una vaga exclamación.
Ella no pretendía hacerlo, por supuesto que no se detendría, se lo hizo saber tomando una bocanada de aire antes de acariciar el extremo de su erección sin desfachatez alguna chocando incesante con su mano aún posicionada en la base del miembro; él acalorado y en el extremo de sus cabales, elevó su cadera balanceándose hasta rozar nuevamente el fondo de la garganta de la mujer, produciendo que esta se retirase para tomar aire una y otra vez. La chica exhaló un quejido logrando nuevamente un remezón en el hombre, estaba a punto de estallar, podía sentir como su rigidez latía en cada roce contra sus labios.
Sasuke sujetó a la pelirosa desde sus cabellos y retrocedió un paso inclinándo su torso hacia hacia delante, cerró los ojos con firmeza y dejó caer su cabeza mientras tranquilizaba su respiración, ella pudo notar sus esfuerzos por controlar el deseo inminente por dejarse ir.
- Dame un minuto - habló el Uchiha entrecortado intentando retomar su autocontrol.
- No lo contengas – susurró la mujer observándo totalmente extasiada ante semejante situación.
Él elevó su vista nuevamente chocando con los orbes esmeralda de la mujer aun sentada en el borde de la cama, se veía sudorosa y agitada, aquello no ayudaba en el dominio de su ímpetu, pero tenía algo en claro, pese a lo tentador, no se dejaría ir sin antes disfrutar de ella como había soñado durante todos esos días. Deshizo el agarre de su puño contra las hebras rosas entre sus dedos y dibujó con su mano el camino desde su nuca hasta los húmedos labios de su mujer. Era hermosa, imaginó como Amai no hubiese podido aguantar aquel espectáculo, imaginó como otros hombres se hubiesen derretido al primer minuto, pero él no, no podría ser egoísta y no brindar placer a la razón de sus desvaríos; la alzó desde la cintura y se inclinó hacia adelante para besarla con todo el frenesí de su calor, rodeó su cintura y la despojó de la toalla anudada en sus pechos, la desnudó frente a él y la contempló sonrojarse. Sin embargo ella no intentó cubrir su desnudez, no después del acto recientemente vivido.
El hombre se alejó lo suficiente para observarla mientras exhalaba audiblemente sobresaltando, se acercó hacia ella aún con el peso de su erección y deslizó suavemente su mano por el espacio entre sus pechos, la observó reaccionar dando un respingo ante la sorpresa del tacto sobre su piel aún húmeda tras la ducha. Aquello le pareció dulce e inocente, Sakura podría ser una mujer adulta, la madre de sus hijos, la única mujer con la que había incursionado no sólo en el acto sexual mismo sino además en la contemplación de un cuerpo desnudo que se sentía tan propio con el suyo mismo, sin embargo, ella aún se ruborizaba ante su contacto, aún temblaba ante sus caricias, y aquello, ese mínimo estremecimiento derritió su moral despojándo todos los restos de armadura que pudieran existir aún presentes; escondió su cabeza entre el hueco en su cuello inhalando un aroma familiar que no podía hallar en nada más a su alrededor. Bajó su boca hasta uno de sus pechos, lo lamió y apretó contra sus labios, deseando que aquel momento no terminase jamás, mientras tanto continuó el trayecto de su mano fluyendo pecaminosa por sus costados deteniéndose por unos segundos en el suave vientre de la mujer. Interrumpió su tarea para bajar su mirada hasta allí y observar el desierto dentro de este, se conmovió al recordar los últimos acontecimientos, preguntándose si Sakura también se habría desconcertado ante aquello, sin embargo al elevar la vista para observarla fijamente a los ojos, notó como la mujer mantenía su vista cerrada aún entregada al placer de su mano.
Tras aquella inequívoca señal, no dudó en continuar su camino hasta el espacio entre su intimidad. Rozó sus dedos entre sus labios inferiores separándolos levemente para sentir la humedad chorreante de su sexo. Su vientre se removió ante el simple pensamiento de poseerla sin demoras, sin embargo, esta vez deseaba disfrutar del momento, sin apuros; la chica vibró ante el contacto entre sus pieles y abrió los ojos cuando sintió como dos dedos se introducían arremetiendo entre sus pliegues, se contrajo completamente soltando un sonido que retumbó en los oídos de Sasuke con una familiaridad que le resultó acogedora. Aquello lo impulsó a irrumpir con mayor velocidad, una y otra vez haciéndola saltar con cada embestida, deseó nuevamente su otro brazo para poder atraerla contra su cuerpo, en aquellos momentos de intimidad era cuando más extrañaba su extremidad perdida.
- Más rápido – consiguió soltar la mujer apoyando ambas manos sobre el pecho del hombre para mantener el equilibrio.
El chico obediente, aumentó la velocidad en sus embestidas, ahogado por las expresiones en el rostro de la pelirosa, más aún los pequeños rasguños proporcionados sobre su pecho, aturdían sus sentidos al punto en que no sabía cuanto más podría aguantar sin lanzarse sobre ella para penetrarla como un animal. No le hubiese importado que el ruido de su garganta se escuchase en las habitaciones contiguas, ni mucho menos que al salir durante la mañana todos en aquella posada los mirasen con ojos indecentes, en aquel momento nada a su alrededor parecía tener valor alguno.
Sakura bajó una de sus manos hasta el aún rígido miembro del Uchiha y elevó su pierna hasta rodear las caderas del pelinegro. Lo acarició simulando el movimiento de sus cuerpos acoplados. Deslizó su mano desde su extremo hasta su base a medida que él introducía con más fervor sus dedos.
Sasuke enloqueció ante aquel movimiento, las contracciones en las paredes alrededor de sus dedos sumado al vaivén de su miembro cubierto por el húmedo puño de la mujer en un movimiento que no esperaba, le provocaron la inminente necesidad de dejarse ir dentro de ella, retiró sus dedos empapados y los llevó hasta su boca, lamiéndolos frente a los orbes de la pelirosa, la atrajo contra su cuerpo fundiéndose en un beso desesperado y la recostó sobre la cama tumbándose sobre ella con menos delicadeza de la esperada. Se apoyó en su brazo y la observó temblar de placer bajo su cuerpo; acercó sus labios hasta la boca de la muchacha y succionó su lengua sin contención alguna, bajó hasta su cuello dejando marcas de estrellas como solía hacerlo en el pasado, se deslizó hasta sus pechos saboreando el calor en ellos y no fue hasta que llegó a su ombligo cuando nuevamente se detuvo ante el sentimiento de incertidumbre, pensó en su estupidez durante el último tiempo, en no haber visto al hijo que crecía dentro de aquellas paredes, en su ignorancia frente a la desesperación y desconfianza de su mujer. Cerró los ojos apretándolos para ahogar aquellos pensamientos mal ubicados, sin embargo cuando intentó continuar con su tarea se encontró a si mismo postergado por sus pensamientos.
- ¿te haré daño …? - cuestionó regularizando su respiración sin dejar de observar el vientre de la mujer bajo su cuerpo.
Él comprendía lo que significaba perder un hijo y todo lo que aquello involucraba, no necesitaba ser médico para conocer acerca de las etapas posteriores, aquellas que normalmente eran las más delicadas.
Sakura suspiró pesadamente cuando entendió las razones del exabrupto en sus caricias, y cerró los ojos en calma. Sosegando su impulso.
- mi cuerpo se ha regenerado antes de darme el tiempo de pensar en ello … - susurró la mujer apoyando su peso sobre su codo para observar el mismo punto perdido en su ombligo- ya no duele de ninguna forma física, puedes entrar en mi sin miedo - explicó la mujer elevando la vista para observar los ónix a su lado.
Aquello bastó para que el azabache se lanzara nuevamente en su cometido, la tumbó y se posicionó sujetando el peso en sus rodillas para disfrutar el suave roce de su miembro en la empapada entrada de la pelorosa. Aquello los hizo temblar ante la expectación, frenéticos por lo que se avecinaba.
Entró suavemente, disfrutando la irrupción en aquella cavidad, estremeciéndose ante cada contracción, intentando vanamente ser delicado cuando lo único que deseaba era despojarse de su cordura bañando el rosa de la mujer bajo su cuerpo con en todo el líquido acumulado en sus entrañas; la observó arquearse del goce, clavar sus uñas en las sábanas y exhalar palabras sin sentido relacionadas con lo placentero de ser penetrada por él. Pensar en aquello, en que era el único hombre que podía disfrutar de su mujer en aquel estado, lo encegueció nublando más que su visión, opacando su cordura.
Sasuke comenzó a mover sus caderas disfrutando el sonido entre sus cuerpos al chocar uno contra otro, observando cómo la mujer se arqueaba ante cada intromisión, intentando recordar la última vez que la poseyó de aquella manera, fue allí cuando en su mente se instaló el recuerdo de su equívoco encuentro en la oficina de Naruto logrando un desequilibrio en su posición. Intentó mantener la concentración en el acto llevado a cabo, sin embargo, su fulgor comenzó a descender concorde lo invadían los recuerdos de lo posterior al acto mismo; Sakura había estado muy molesta aquella vez y su encuentro fortuito no había hecho más que complicar las cosas.
Se detuvo entre las peticiones de la mujer por continuar con aquel ritmo brusco, se detuvo considerando la posibilidad de ser usado nuevamente para satisfacer algunos instintos en Sakura mientras que para él aquello significaba una posible reconciliación; salió del espacio dentro de la pelirosa y se sentó en la cama antes las notorias protestas de la ninja medico.
- ¿qué haces? No te detengas - habló la pelirosa abrazando su espalda y dejando besos esparcidos sobre sus hombros.
- Hablemos. Necesito saber que al acabar no seguirás odiándome - contestó intentando esquivar los seductores besos de la mujer sobre sus brazos.
- No te odio - soltó la chica indignada
Claro que no lo odiaba, sin embargo pese a sus sentimientos no pensaba dar su brazo a torcer tan fácilmente, su orgullo se lo impedía, eso era un lamentable hecho, más bien ansiaba al hombre sobre su cuerpo y poseyendola sin haber meditado mayormente en que seguiría después.
- No pienses en eso - ordenó la mujer descendiendo sus manos por el pecho del pelinegro.
- Es un largo camino a Konoha - susurró Sasuke tras bajar el tono en su voz.
Sakura lo observó sintiendo el frío a su alrededor, siendo de pronto consciente de donde estaban, del sonido de los grillos en la hierba y del viento soplar contra la ventana. Ya estaba hecho, aunque él hubiese cambiado de parecer, su cuerpo ya se había cerrado a continuar con el acto sexual en sí mismo.
- Para ser un Dios del autocontrol, esta vez lo has perdido bastante rápido apenas me has visto bajar tus pantalones ¿te ha pasado esto regularmente en el pasado? – comentó irónica, clavando espinas en el corazón del pelinegro.
El hombre elevó su mirada suplicante, saliendo de su introspección y notando como aquello tomaba rumbos impensados.
- ¿de qué hablas? – cuestionó recomponiéndose a su lado para observarla fijamente.
- Te he preguntado cómo te gusta y me has dado toda una clase ¿a qué vas con esto? ¿Qué debería pensar al respecto? – recalcó la mujer en un tono de ira, de pronto el cólera invadió sus sentidos avasallando la pasión sexual antes derramada por sus poros.
Sasuke calló recostándose boca arriba junto a la pelirosa. Cubrió sus ojos con su antebrazo y ahogó sus frustraciones en lo profundo de su consciencia, no discutiría, no recriminaría, porque tal vez merecía aquello.
- Lo que sea que imaginas no es así – soltó el azabache regulando su respiración.
- ¿era esto lo que Mio quería conseguir hace unos años? – lo cuestionó nuevamente picando en la llaga.
El hombre se giró para observarla incrédulo, dispuesto a dejarla escupir todo aquello.
- ¿quieres hacer esto ahora? ¿Conversar sobre Mio en este momento? – exclamó sentandose en el borde de la cama nuevamente.
Sakura mordió su labio inferior sintiendo culpa por sus dichos, de pronto deseó abrazarlo y apretarlo contra su cuerpo, pero aquello le resultaba una solución muy superficial a sus problemas.
- Mio es una inevitable constante en nuestra intimidad – habló Sakura conteniendo el calor que abandonaba su cuerpo para reposar en su pecho.
- Dilo – retó el Uchiha- sé que quieres decirlo.
- Vienes aquí a tomarme cuando aún no tienes los pantalones para alejarla de nuestras vidas… - detuvo sus palabras en seco mientras llevaba una de sus manos a su vientre- ¿acaso te has detenido por qué la has recordado? ¿Cómo podría saber que eso no es así?
- Me he detenido porque no volveré a cometer el mismo error – sentenció el pelinegro mientras se inclinaba para recoger sus vestimentas del piso- no volveré a intentar nada hasta haber solucionado este asunto.
La chica se sentó en la cama para observarlo, notando aún la ferviente erección en el adonis frente a sus ojos, le pareció demasiado tentador cuando lo observó caminar hasta el baño con zancadas firmes y seguras, sin cohibición alguna frente a su desnudez, sin el mínimo atisbo de sonrojo, seguro de sí mismo parecía incluso más fuerte que hace apenas unos minutos cuando yacía desnudo sobre su cuerpo.
- bien, como gustes. - susurró trémula, sin embargo en su interior una luz de felicidad de encendió dando paso a la posibilidad, lo anhelaba, aquello era lo que necesitaba, la seguridad de que al regresar a casa no tendría que lidiar por sí misma con las tareas inconclusas - tienes razón, no necesitas mas argumentos, ya lo has dicho todo - soltó deseosa por conocer el desenlace.
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Hola Hola
GRACIAS POR LEEER!
No sé si disfrutaron este capítulo tanto como yo disfruté escribirlo.
Así que por favor NO OLVIDEN COMENTAR SUS OPINIONES ! y todo lo que se les ocurra.
Les cuento que faltan pocos capítulos y que como saben intento siempre actualizar cada fin de semana.
FELIZ DÍA MUJERES BELLAS !
que tengan la dicha de ser amadas y respetadas!
!QUE JAMÁS FALTE EL AMOR PROPIO!
