Reinventarse
Parece no importar cuanto intente navegar lejos de ti, siempre acabo buscando la luz de tu faro.
Gire en la cama, llevaba un tiempo dando vueltas. Observe aun las penumbras de la noche. Sin demasiada energía emprendí el comienzo del día. No era tan raro comenzar aun de noche mis actividades. Llevaba un tiempo encastrada en esta rutina. No importaba cuantas sesiones de yoga hiciera, o cuantas veces lo hablara con la psicóloga, simplemente ella no se iba de mi cabeza.
Aun su nombre salía de mis labios cuando dejaba de pensar, aun le recordaba. Por momentos su imagen asaltaba mis pensamientos, y me quedaba encismada en su recuerdo.
Realmente no había sido algo de otro mundo lo sucedido, el enojo se había difuminado por una tristeza casi melancólica. No entendía bien que debía decir, o cómo hacerlo, pero venía siendo hora de darle frente a la situación. Me turbaba la situación de no saber de qué manera se resolvería el problema, si sería una buena idea o no. Pero la situación no daba para darle más largas. Solo quedaba darle el toque final.
Estaba bajando el último telón, jugándome la última carta.
Pov narrador.
Tres golpes en la puerta. La castaña levanta sutilmente la cabeza, sin quitar la vista del ordenador. Lleva toda la tarde intentando menguar la torre de papeles pendientes a su lado.
Tres golpes más. "quien será el desesperado" logra pensar mientras aferra a su bata. "espero que no sea algún vendedor" dice con una cara de disgusto.
A pasos largos abre la puerta de un tirón, cara de disgusto, los ojos furiosos. Su mano aferrada al picaporte, para dar el portazo monumental.
La imagen le asusta, del otro lado de la entrada una figura enmascarada por una capucha se gira para mirarle. Shizuru da un paso atrás como contacto de inercia. Tiene miedo. La lluvia cae torrencialmente dejando una sábana a su paso, que no permite distinguir nada a metros. Aún no ha llegado la noche pero la oscuridad se abrió paso.
-¿Qué quien… usted quien…?- balbucea Shizuru rogándose entre sí mantener la compostura.
-No temas Shizuru – dice la figura quitándose la capucha. Las gemas verdes relucen desde la poca luz que le llega de la sala. Shizuru queda estática. Le parece una ilusión. Un juego de su propia mente.
- Sé que vine sin avisarte, y puede que este molestándote pero ¿podría pasar?- pregunto con un tono tranquilo sumiso, suave. Shizuru intentaba la mera tarea de seguir respirando. No fue capaz de hablar solo asintió dando un paso atrás. La figura de la joven entro a la residencia.
Shizuru le observo, vestía un traje que parecía ser deportivo con tela impermeable, la capucha. Un bolso pequeño, de esos de entrenamiento. Los cabellos largos, el rostro con los rasgos reafirmados.
-Puedes cambiarte en el baño, y tomar una ducha caliente- ofreció tartamudeando la castaña. Natsuki agradeció, y se marchó en función de este.
La castaña llevaba planeando todo este largo tiempo de ausencia, todas las cosas que le diría a Natsuki. Había elaborado mil discursos, mil formas de pedirle perdón, de explicarle. Había imaginado los miles de escenarios que se daban, pero jamás pensó en este. Ella creía fielmente que Natsuki jamás regresaría por pie propio. Que se marcharía sin más. Y en algún encuentro, chocaría, y Shizuru tendría que dar el primer paso.
Pero no era así, allí estaba. A unos metros de ella misma. Le había dado una emboscada a su plan. Sentía que alguien hubiera pateado su tablero.
Se dispuso a preparar un té. Se sentía algo torpe, sus manos temblaban mínimamente. Parecía que sus rodillas querían flaquear por momentos. Preparo la infusión, sentándose a la espera de su llegada visita.
Natsuki a su vez, le parecía un regalo divino el agua caliente. El clima no había jugado a su favor. Estornudo un par de veces. Regreso secándose el cabello a la sala. La castaña miraba un tanto nerviosa, la tasa en sus manos. Natsuki recordaba ese dulce toque que ahora recibía la porcelana.
Deberías secarte bien el cabello, no deberías enfermarte- dijo Shizuru a media voz. Natsuki asintió, entonces la castaña le acompaño a su cuarto. Todo aquello era extraño.
Aquella había sido su casa durante demasiado tiempo, y aunque no tenía modificaciones visibles. Todo parecía sentirse de otra manera. Natsuki se sentía pidiendo permiso, se sentía con falta de propiedad sobre aquel lugar. Pero Shizuru se sentía nerviosa, temerosa. Esas facetas que Natsuki le costaba entender que esa fuera la misma de siempre. La misma persona que parecía comerse el mundo. En el umbral de la puerta recién nuestras miradas chocaron.
Aquella no era la misma Shizuru que había dejado. Sus ojos, turbados contaban historias que no conocía. Shizuru también le miro, y su rostro fue en una imperceptible mueca. También lo noto, ambas habían cambiado.
Retornamos al comedor. El silencio se quebraba por el sonido de la lluvia.
No sé si he sido oportuna, puede que tendría que haber llamado… - intento Natsuki comenzar la charla.
No tienes que anunciarte, esta también es tu casa- dijo Shizuru. internamente luchaba por sobreponerse a su timidez repentina.
Gracias Shizuru – dijo Natsuki. Envolviendo con sus manos la taza. Acerco su rostro cerca de esta, e inspiro lento. Sintiendo el dulce aroma de la infusión. Shizuru, quien no quitaba su mirada de Natsuki, le observo. En ese acto, sin proponerlo le causo ternura. Una sensación en su corazón de alivio. Una tenue sonrisa le apareció sin notarlo.
Este exquisito- dijo Natsuki. Al mirarle descubrió la línea curvada de los labios de Shizuru. Allí estaba, todos los cimientos construidos en ese tiempo se habían esfumado con ese mero detalle.
Gracias Natsuki- contestó Shizuru.
El discurso de la peliazul se barrió de su memoria toda su seguridad se había esfumado en ese momento. ¿Por qué era tan tonta de sentirse a gusto en ese momento? ¿Por qué le gustaba tanto esa sonrisa tierna de Shizuru? ¿Por qué en ese momento si le importaba lo que pasara al final?
La sensación de estar viviendo una mala broma le envolvió. Aferro con fuerza la taza. Sin quererlo los ojos se le llenaron de lágrimas.
Shizuru cerró la mano sobre su pecho, angustiada.
-Natsuki- le llamo suavemente. Las mejillas húmedas. Camino a su lado lentamente, casi pidiendo permiso.
-Natsuki- dijo a su lado. Los sollozos inundaron la habitación lentamente. Shizuru rompió su miedo, abrazando a Natsuki. Esta se aferró a su cuerpo. Se permitió llorar.
Natsuki no entendía del todo que le sucedía. Pero todo ese lugar le daba tranquilidad y paz, no quería marcharse. No quería alejarse. No quería que todo se acabara. No quería charlas que pudieran terminar mal. Solo quería estar con Shizuru. Poder gozar de esa vida tranquila con ella.
Natsuki se sentía acorralada.
Shizuru a su vez, recibía ese llanto sentido. No quería decir nada. Temía que eso despertara a Natsuki, que le pidiera distancia. De a momentos, los ojos de la castañas armonizaban con el clima.
Natsuki lloro hondamente. Llevaba meses diciéndose que no le importaba la castaña. Que en realidad era su culpa. Llevaba tiempo intentando mentirse que podía llenar ese vacío con otras cosas. Pero no era cierto. Media hora le había bastado para notar que se equivocaba.
Natsuki suavemente se fue soltando del cuerpo de la castaña. La cabeza le dolía. Sentía los ojos hinchados. Pero el llanto había logrado calmarle un poco. Un semi-estado de somnolencia le estaba meciendo. Shizuru le observaba, quería barajar que peón jugar con Natsuki pero no lo encontraba.
-Shizuru túmbate conmigo un rato- pidió sin dilataciones Natsuki. Shizuru abrió la boca de asombro pero solo atino a asistir. Natsuki sabía que aquello era arriesgado. Que podía no acabar bien pero se jugó su mejor carta. Shizuru le acompaño hasta la habitación y se marchaba.
-Duerme conmigo un rato- suplico Natsuki. Shizuru asintió. Entonces ambas se prepararon. Shizuru acaricio los cabellos de Natsuki tarareando una canción que le recordaba la canción que el cantaba su madre. Se abrazaron. La paz le envolvía. Todo el mundo carecía de sentido. Todo aun la conversación pendiente no importaba. Natsuki se sentía feliz en ese momento. Plena. Quería ello para cada día de su vida.
….
Tsk
La respiración tranquila se volvió cabalgante. Abrió los ojos encontrándose frente de si a su maestro.
- Natsuki ¿qué sucedió? ¿Visualizaste lo que quieres?- dijo Sergay en su traje de monje.
- Si, lo vi- dijo intentando calmarse. Las pupilas desorbitadas, los pensamientos tumultuosos.
Sin importar cuantos pasos diera no podía quitarse la imagen de Shizuru de su cabeza. Nunca una meditación le había impactado tanto. ¿Podría haberse quedado dormida? De igual manera parecía tan real. Eso era lo que más le daba escalofríos. El impacto de que no era real. De que su mente hubiera armado todo el acto.
Le causo decepción también la situación. Allí todo había tomado un camino guiado por sus pensamientos. Todo estaba debajo de sus propios deseos. ¿Pero en la realidad que sucedería?
El pensamiento le abrumo.
Pov Shizuru
Termine de ordenar los papeles. La monotonía consumía mis días. Estire los brazos sobre mi cabeza, sin particular me quede mirando la entrada. Cuantos días llevaba esperando que se abriera dándome una alegría. Que fuera capaz de devolverme a quien me llevo.
La intensidad de esperarle, se ha dejado ir con el calendario. La esperanza, dulce agonía, me mantiene mirando. Deseo verle, cada día intento pensar que falta menos para su regreso. Pero también pienso que una de esas mentiras que nos decimos para no bajar los brazos.
Pov Natsuki
Tumbada en la cama observe el paisaje desde mi ventana. Las palmeras se mecían al compás del viento. El sol dejaba bañar a todo lo presente. Día optimista. De esos días que te dan ganas de conquistar el mundo. Sin embargo aquello no lograba dotarme de ánimos. Combatiendo mi desgano emprendí la tarea sutil, de observar por la terraza.
La sociedad, se mantenía ajena a mí. Todos deambulaban de un lado a otro. Cada quien dentro de su pequeña burbuja.
No podía mentir. Me sentía fuerte, imponente. Completa, integra. Pero aunque la belleza podía admirarse en soledad. Era triste mantenerse solo en la foto. De no tener con quien compartir tus alegrías. De mantener tus reflexiones en la cabeza.
De tener que mantenerse simple y estáticamente en esa fase de ser uno. Me sentía completa. Había entendido el último eslabón de mi viaje. Éramos seres completos, autótrofos, independientes. Pero también éramos parte de una cadena. Éramos la pieza de un rompecabezas. Del cual podíamos decidir si ser parte, o no.
Shizuru no era mi media naranja, ni yo la suya. Éramos dos naranjas independientes, completas, integras, complejas.
Termine de armar el bolso. No podía cometer los mismos errores.
Pov Shizuru
Al salir de la ducha le tome, intentando poner música. El teclado maniobro de manera extraña. Entonces se escuchó por altavoz del parlante.
"Quiero verte Shizuru, hay cosas que necesitamos hablar. Escríbeme para quedar de acuerdo".
Su voz áspera sonaba firme. Algo fuerte traían sus palabras. Puede que fuera solo el audio ganador de varios intentos, o simplemente mi culpa hablándome al oído, pero Natsuki no estaba tranquila. Respire un par de veces buscando encontrar mi calma. Entonces volví a reproducirlo. Aquello era mágico, podría verle nuevamente.
Entonces teclee casi temblando "También me gustaría verte, estoy a tu disposición. Dime cuando y donde por mi estará bien" sonaba como una chica facilona. Pero luego de ser tan inflexible y romperle el corazón, quería darle todas las de ganar. Trague saliva. Ojala el encuentro fuera bien.
Bueno gente, a esta cuarentena que estamos viviendo muchos paises, estoy intentando vivirla de manera productiva. Desde ya nos estan mandando deberes asi que nose cuanto tiempo libre tenga pero mis planes son avanzar en la historia. He pensado que llegara al final prontamente.
gracias a todas las personitas hermosas que comentan siempre, mi cariño a ustedes que me dan ganas de seguir escribiendo y bueno me gusta sentir que de algun modo ustedes tambien disfrutan con los delirios que inventa mi cabeza, ahre... escriban que les parecio y tiren alguna idea puede que les conceda algunos deseos. Desde ya gracias y espero que lo hayan disfrutado al capitulo, kisu
