buenas noches a todos! Como sabéis, están siendo unos momentos muy difíciles en España, así que espero poder amenizar un poco la situación con un nuevo capítulo. Como ahora me quedo en casita y hay poco curro, podré escribir más, así que podré dar u gran avance.
Disfrutad mucho con la lectura, y como sabéis, los comentario con vuestras opiniones siempre seean bien recibidos :)
Se dirigió hacia el salón de baile, era un lugar al que no solía pasar a menudo, no le gustaba demasiado.
- Buenas tardes – dijo atravesando la puerta sin dirigir la mirada al piano. Se sentó presidiendo la mesa e inconscientemente dio tres series de tres toquecitos con el dedo corazón sobre ésta.
- Sara, cielo, quítate las gafas de sol, aquí no hay tanta luz, te vas a dañar la vista – le dijo su abuela.
Ante aquella frase, la chica suspiró mientras se quitaba las gafas y dejaba al descubierto sus ojos.
- ¿Qué te pasa? - le preguntó Luffy de repente y antes de obtener una respuesta le dijo – Me gustan.
Sara se quedó muda y le miró con cara de sorpresa:
- Vaya... Gracias.
- ¿Ves? No deberías esconderlos – le dijo su abuela.
- Bueno, pasemos a lo que importa - dirigió una mirada rápida a todos los miembros – falta uno, sois 9 tripulantes.
- Está en la cocina, cielo, tu abuelo ha vuelto a poner sal en los dulces y el café - la miró con cara de preocupación.
- ¿Le falta mucho? - preguntó.
- No, ya estoy aquí - respondió un sonriente Sanji – tome bella dama – dijo sirviéndole un café muy... ¿esponjoso?
Sanji repartió los dulces y el café a lo largo de la mesa y tomó asiento. La Sra. Louse se despidió de la banda y los dejó con su nieta para que hablasen y aclarasen los términos de ese "gratis".
- Bien, nos ha dicho Zoro que le dijiste que nos harías la inspección gratis - comentó Nami.
- Así es - asintió con autoridad.
- Queremos saber cuáles son las condiciones – dijo Franky.
- Bueno, verán señores - comenzó Sara dando un suspiro – creo que han podido observar el estado del hostal – la banda tan solo asintió con la cabeza.
- Sí, es bastante viejo y deprimente – dijo Luffy con esa naturalidad que le caracterizaba.
- ¡Cállate, zoquete! - le regañó Nami.
- Es la verdad - sentenció Sara – El hostal está casi en la ruina. Ya no contamos con trabajadores y mis abuelos, junto con mi hermano, no pueden hacerse cargo de todo. Tiene un aspecto demasiado descuidado y ya no le atrae a la gente.
- ¿A dónde quieres llegar? - Le preguntó Franky.
- Bien, os lo diré sin rodeos: Os haré la inspección de forma gratuita, acompañada en todo momento de vuestro ingeniero, si vosotros nos ayudáis a reformar el hostal.
Todos alrededor de la mesa se quedaron ojipláticos sin saber qué decir.
- ¿Tendremos comida? - preguntó Luffy.
- Dado que estaremos evaluando vuestro buque, no podréis estar en él durante unas semanas, así que viviréis aquí.
- ¿Vivir? - preguntó el espadachín.
- Sí.
- Bueno... a mí me parece una oferta justa - opinó Chopper.
- Creo que es justo - comentó pensativo Sanji.
- Tendríais todas las comodidades que os podemos ofrecer: una cama y comida. Pero cada uno tendrá una tarea. Así me pagaréis.
- ¿Qué te ha hecho cambiar de idea? - preguntó Franky.
Sara suspiró.
- El día que vinisteis a mi oficina – dijo girándose a Franky, Nami y Robin – os mentí. La inspección no cuesta esa barbaridad – Sara se sentí avergonzada, pero no quería caer tan bajo como su socio – El hostal es de mis abuelos, estamos en quiebra y si no pago una deuda, nos lo quitarán. Os quise timar, pero no es mi estilo. Cuando vi vuestro barco... El buque es la clara imagen de sus tripulantes y el vuestro es fascinante.
- Así que quisiste jugárnosla - dijo Zoro.
- El hostal es todo lo que mis abuelos tienen. Y ellos son todo lo que yo tengo. Estaba desesperada. Necesito que el hostal salga adelante, necesito que sea atractivo para la gente. Reformarlo. Pero no tenemos dinero para pagar ni siquiera un mísero carpintero. Si me ayudáis, a cambio os firmaré el certificado y podréis iros. - Sara lle dirigió una mirada de súplica. Aquellos ojos provocaron algo extraño en el espadachín, algo que no sabía describir – Lo necesito – él solo pudo asentir, pero la última palabra la tenía Luffy.
- Vale, lo haremos - sentenció el capitán.
- Gracias, yo... – dijo aliviada apartando la mirada de Zoro.
- Y te pagaremos – todos los ojos se volvieron hacia Luffy. Sara lo miró con sorpresa.
- ¿Cómo? - preguntó alucinando.
- ¿Qué dices, Luffy? - le dijo entre dientes Nami – Nos lo ha dejado gratis.
- No. No lo hago por el certificado. Quiero ayudarla.
- No es necesario... - Sara no salía del shock – El certificado apenas vale 15.000 berries. Es un mero trámite y estoy segura que vuestro buque lo cumple y lo pasa con creces, vuestro ingeniero es brillante.
- Lo sé. Tengo al mejor ingeniero. Pero te ayudaremos. Nami, págale los 15.000 berries – dijo dirigiendo la mirada a su navegante.
De repente se escuchó un gran rebuzno en la puerta del salón de baile.
- ¿Qué ha sido eso? - Preguntó con pánico Usopp.
- ¡Tesla! - exclamó Sara – Sabes que no puedes entrar al hostal – dijo levantándose de su sitio y dirigiéndose hacia un burro que asomaba su cabeza por la puerta.
- ¿Tenéis un burro aquí? - preguntó Robin de forma divertida.
Justo apareció detrás del animal la madre adoptiva de Sara. Estaba algo preocupada por el animal y era algo evidente.
- Te ha estado buscando por toda la planta – dijo observando de mala gana cómo el burro le lamía la mano a su nieta – le pasa algo, está muy raro últimamente.
- Lo sé... - Sara le acariciaba mientras el burro llamado Tesla volvía a rebuznar – Debemos llevarle a un veterinario.
- Cielo, sé que le quieres muchísimo, pero no podemos permitírnoslo.
- Yo puedo echarle un vistazo Sra. Louse – dijo un adorable Chopper – Soy médico y además puedo entender a los animales. Su burro tiene malestar en la garganta, le duele al tragar.
- ¿Eso acaba de decir? - Preguntó sorprendida.
- Déjame que lo mire. Luffy ya ha aceptado el trato, todos lo hemos hecho – le dijo sonriendo – Pues empecemos cuanto antes.
- Bueno, esto...
- No te preocupes, está en buenas manos.
- Esta bien... Acompáñame, te llevaré a un sitio más tranquilo – le dijo Sara.
Tras esta declaración, Louse vio como Chopper y Sara se llevaba a un sitio más reservado a Tesla. Cuando desaparecieron de la vista de todos, se giró a la banda, dispuesta a asignarles una tarea.
Tengo que decir que he puesto que su mascota sea un burro porque es mi animal favorito, son de los animales más listos que hay. En cuanto al nombre... ya sabréis por qué se llama Tesla, igual ya lo habéis averiguado. Un saludo y mucho ánimo con la cuarentena a todos los que estéis en ella. Nos leemos en una semana ;)
