¡Como dice el dicho!
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RinMakoto. Las conversaciones que dieron entre los miembros es importante para el posible romance que se dé entre los miembros. Veremos cómo se harán las cosas en el futuro. Por cierto, usé tu personaje en mi fic de Titanic, espero no te moleste ni tampoco el final que tuvo en este lunes XD ¡Saludos!
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El Redentor 777. Jajaja, el Mixed Match Challenge… a lo mejor en el futuro, quien sabe, no tenía planeado eso y veremos qué pasa. Las costumbres se verán a futuro, la comida o la música son cosas que sabrán a su tiempo XD. No te preocupes por Titanic, esa siempre sigue. ¡Saludos!
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Continuará…
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Todos se habían retirado del campo de juego y cada quien tomó para su casa.
Los extranjeros fueron a su respectivo hogar, que era un complejo de apartamentos en el que cada uno se quedaba.
El entrenador de las chicas, como el Caballero que es, acompañó a su novia a su casa.
Yoshimaru era un Caballero con Shinonome, algo que no ocurría entre los chicos japoneses, pero él, era diferente.
Mientras ambos iban tomados del brazo, la peli azul notaba como su novio iba un poco ido, viendo al cielo de vez en cuando.
- ¿Qué te pasa? – dijo la chica.
- ¿Por qué la pregunta?
- Te he notado algo distraído desde que salimos del entrenamiento – dijo Ryo – quiero saber qué te pasa.
- No me pasa nada, en serio.
- No te creo – dijo la peli azul – algo te pasa y no me quieres decir.
- No es eso Ryo-san, es que solo que me alegra que me haya reencontrado con Joan, solo eso.
- ¿Con Fábregas? ¿El mexicano?
- Sí, hace tiempo que no lo veía, es un viejo amigo así que estoy feliz de haberlo visto de nuevo.
- Bueno, es asunto tuyo, no me meto.
- ¿Q-Que me quisiste decir?
- Nada, olvídalo – dijo la peli azul – por cierto, ya llegaremos a mi casa.
- Cierto, ¿Por qué será que siempre que hablamos se nos hace corto el camino?
- No lo sé.
- Bueno, lo que quiero por ahora es concertarme en las estrategias que tengo que armar para el torneo que ya se acerca.
- Eso sí, creo que debemos entrenar más para que nos vaya mejor que el torneo de verano.
- Sí, aunque por ahora se me dificulta manejarlas a todas ya que, con la cantidad de jugadoras, me es imposible atenderlas a todas.
- ¿Qué harás entonces?
- No lo sé – dijo el chico mientras caminaba y de la nada, se le vino a la mente una idea – lo tengo, creo que esta idea va a resultar.
- ¿Qué se te ocurrió?
- Ya verás.
Shinonome quedó con la duda, pero no pudo sacar más información ya que su novio no le dijo nada más, así que solo quedó con la incógnita al final.
No muy lejos de ahí…
Los extranjeros iban caminando dirigiéndose a su complejo de apartamentos, aunque podemos decir que se llevarían cierta sorpresa cuando iban casi llegando.
- ¿En serio tanto disfrutaron jugar béisbol con las chicas?
- Pues sí Ramón, a diferencia de ti que se puso a hablar con esa chica, jugamos bastante y fue bastante entretenido.
- No me regañes Jetzel que pareces mi madre.
- Ya párenle un poco ¿quieren? – dijo Diego calmando a ambos – además, ¿de qué tanto hablaban Ramón?
- Más que nada, hablábamos sobre beto.
- ¿Beto?
- Beto a saber.
- Don comedias salió a lucirse en el escenario – dijo Jack en japonés.
- ¿Por qué me hablas en japonés? – dijo el hondureño menor – sabes bien que entiendes español.
- Seré estadounidense y que dicen que solo puedo hablar inglés, pero eso no significa que te pueda hablar en otro idioma.
- Dejen de pelear – dijo Seiya – solo quiero llegar a mi casa y dormir un poco.
- Por dos – dijo Joan.
- ¿De qué están cansados? ¿De jugar?
- A diferencia de ti Ramón que se fue a hablar con esa peli verde… ¿Cómo se llamaba?
- Ayaka-san, Ayaka Nakano.
- ¡¿Hasta su nombre te aprendiste?! – dijeron todos.
- ¿Qué tiene de malo?
- Pues desde que te conozco, nunca te ha interesado el amor o cosas así.
- ¿Quién ha dicho que me he enamorado? – dijo el moreno – Ayaka-san es una gran persona, nos entendemos bastante, pero eso no significa que me guste.
- Más falso que su puta madre.
- Tu ni deberías hablar Joan.
- ¿Yo?
- Sí, crees que no te vi como estabas de feliz hablando con la Senpai de cabello negro… ¿Cuál era su nombre?
- ¿Te refieres a Tsukumo-Senpai? – dijo Daniel.
- Sí, esa misma.
- E-Este… - los nervios invadieron al mexicano – n-no es lo que creen, solo hablamos un poco.
- Pues yo te miré muy feliz con ella – dijo Rafael - ¿a poco te gusta?
- N-No niego que es linda… p-pero creo que ella… no sé, no se mira interesada.
- Que buen chiste – se burló Rafael – no me jodas Joan, esa chica se ve que estaba interesada en ti, no te quitó el ojo de encima durante todo el torneo.
- No creo, por ahora quiero enfocarme en los estudios, no quiero que me pase lo mismo que mi última relación – Joan se miraba traite ante esto y Esperanza que lo veía de reojo también se notaba triste.
- Carlos, si tan supieras lo que siento – pensó la española.
De tanta platica llegaron a su apartamento, cabe decir que la beca que se ganaron los chicos, les incluía un apartamento para cada uno, pero grata fue la sorpresa cuando Rafael iba al suyo y miró a cierta persona.
- ¿Eh? – Rafael miró a cierta persona de lejos - ¿Kurashiki-san?
- ¿Eh? – la peli roja volteó la mirada y de la nada reconoció al joven que estaba allí - ¿Alférez-san?
- El mismo, ¿Qué haces aquí?
- Vivo aquí – dijo Kurashiki - ¿tú también?
- Sí, la beca que me gané me incluía un apartamento, así que, por ahora, aquí vivo.
- Vaya, así que somos vecinos.
- Sí, eso parece.
- Bueno, se hace tarde, nos vemos – se despidió el mexicano.
- Buenas noches – dijo la peli roja entrando a su casa.
Mientras Rafael estaba acostado en su cama, solo pensó en la gran coincidencia que le daba saber que una compañera era vecina suya.
- ¿Qué gran coincidencia no? – dijo hacia el techo – imaginar que Kurashiki-san es vecina mía.
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Al día siguiente…
- ¡Me quedé dormido! – dijo Rafael al ver su reloj - ¡¿Cómo mierda me quedé dormido?! ¡No debí quedarme hasta tarde viendo Yosuga no Sora! Aunque las escenas sexuales me gustaron… ¡Voy a llegar a tarde!
El mexicano mayor se cambió a la velocidad de la luz y cuando menos acordó, ya estaba listo.
- ¡Listo! – dijo el chico – y me sobra tiempo.
Rafael salió de su apartamento y cuando iba a correr, se topó con cierta peli roja.
- ¿Kurashiki-san?
- ¿Ya vas saliendo Alférez-san? – dijo la peli roja.
- Sí, es que me quedé dormido.
- Bueno, ya salgo también, ¿nos vamos?
- Bien.
La mayor parte del camino fue silencioso, pero el chico trató de sacar un tema de conversación, pero la peli roja se adelantó primero.
- ¿Así que eres mexicano?
- ¿Eh? S-Sí, soy de México.
- Dime, ¿Qué hacen en México?
- ¿Cómo así?
- Me dio curiosidad saber sobre México.
- ¿Por qué?
- He escuchado cosas sobre ustedes, incluso ahora que llevamos clase de historia el periodo pasado, me llamó un poco la atención.
- Bueno… no es que seamos del todo interesante, es más, creo que solo somos personas normales, no creo que destaquemos en algo.
- Son de las naciones más sobresalientes de América, al menos eso recordé.
- Tal vez sea así – dijo el peli negro – pero debo decir que ustedes los japoneses son muy respetuosos.
- ¿Respetuosos?
- Sí, es que, por ejemplo, ustedes se llaman por el apellido, solo que sean muy cercanos y se llamen por el nombre.
- ¿No lo hacen allá?
- No, todos nos llamamos por el nombre.
- ¿E-En serio? – dijo la peli roja algo avergonzada.
- Sí, es algo común para nosotros.
- ¿I-Incluso si no son cercanos?
- Sí.
- ¿T-Tan informales son?
- Yo no lo diría que somos informales, simplemente es una costumbre que tenemos los latinos.
- ¿Y la española?
- ¿Esperanza? También hace lo mismo.
- ¿En serio? ¿Con muchos chicos?
- Es común también que las chicas convivan libremente con varios chicos, no sé qué clase de educación tengan, pero para nosotros es común convivir todos juntos, por eso es que tenemos más facilidad para socializar.
- Es increíble saber las cosas que hacen los latinos.
- Por ejemplo, varios de nosotros tuvimos que estudiar las costumbres de aquí de Japón, es más, si no supiera de las costumbres de Japón, el primer día de clases en el que convivimos te hubiera llamado Maiko en vez de Kurashiki.
- ¿E-En serio? – las mejillas de la peli roja se tiñeron del mismo color que su cabello.
- ¿Q-Que pasa?
- N-Nada – dijo la peli roja adelantándose en el camino, cosa que Rafael la siguió.
Llegando a Satogahama…
Tomoe iba caminando por los pasillos rumbo a su clase. Cuando iba subiendo las escaleras, la peli negra dio un mal paso e iba a caer por las escaleras, pero…
- ¡Sujétate! – gritó una voz tomando la mano de Kawakita que se sujetó fuerte a él y el chico la atrajo hacia ella - ¿estás bien?
- S-Sí – dijo la chica mirando a su salvador – gracias… Kashimoto-san.
- Me alegra que estés bien – dijo un chico de cabello plateado, casi igual al de Iroha, con ojos azules y piel clara.
- En serio, mil gracias por ayudarme.
- No te preocupes, solo iba caminando y noté que necesitabas ayuda.
- Bien.
- Deberíamos ir a nuestro salón, yo te acompaño.
- Gracias – dijo la peli negra quien fue con el chico a su aula de clases.
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Durante el almuerzo…
- ¿A poco te desvelaste viendo Yosuga no Sora? – preguntó Diego a Rafael – dime que no te jalaste.
- No te diré eso idiota.
- Calma ustedes chavales – dijo Esperanza – hostia, parece que se van a matar por un anime.
- Ni siquiera es que sea uno muy bueno – dijo Jack – Aki Sora es mucho mejor incesto.
- ¿Incesto? – dijo la española asqueada.
- No, ni merga – dijo Joan – Yosuga no Sora es mucho mejor.
- ¿Por qué les gusta ver ese tipo de anime? – dijo Esperanza mirando a los chicos.
- Oye, no cuestiones los gustos de los hombres.
- Que gustos más exóticos tienen ¿no?
- Pues como diría el Joker… no lo entenderías.
Mientras seguían hablando, un chico llegó donde estaban ellos.
- ¡Hasta que los encuentro! – dijo la voz masculina.
- ¿Qué ocurre Yoshimaru? – dijo Joan mirando a su amigo.
- Joan, quiero hablar contigo – dijo el entrenador de Satogahama.
- Bien, hablemos.
- ¿P-Puede ser a solas?
- S-Sí – Joan se levantó y se fue con el castaño, dejando a los demás algo extrañados.
- ¿Qué fue eso?
- Ni idea, pero espero que Carlos no se haya metido en problemas – dijo Esperanza algo preocupada.
- No creo que sea eso – dijo Ramón que había estado callado – a lo mejor está viendo algo.
- Eso no tiene sentido Ramón – dijo Seiya mirando a su amigo catracho.
- Sentido no tiene que apoyes a un club como el Olimpia.
- Por lo menos eso tiene sentido, porque por lo menos, yo apoyo a un club de verdad, no apoyo mierdas como el Motagua.
- ¡¿Qué dijiste?!
- ¡Lo que escuchaste!
- ¡Ya basta ustedes dos! – dijo Jetzel dándoles un coscorrón a cada uno.
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En la tarde…
Las clases terminaron y cada quien tomó para su distintivo club y los que no tenían, iban a su respectivo hogar.
Los chicos se reunieron, peor notaron como faltaba cierto mexicano castaño.
- ¿Y Joan?
- No lo sé – dijo Seiya – Ni Ramón ni Daniel aparecen.
- Ni la novia del amigo de Joan estaba – dijo Jack – es algo raro ¿no?
- Carlos – Esperanza se veía preocupada y mucho.
- ¿Qué tal si a lo mejor fueron al campo de entrenamiento de las chicas?
- ¿Tu crees Rafael? – dijo Jetzel al mexicano mayor.
- A lo mejor, pero vayamos a ver por si las dudas.
Los demás fueron a ver al campo de béisbol a ver si hallaban a sus amigos desaparecidos.
Un rato después, llegaron al lugar y al principio escuchaban los gritos de las chicas entrenando, pero luego miraron de lejos a sus dos amigos desaparecidos, aunque se veían muy felices de la vida jugando, incluso Ramón que no jugaba béisbol, jugando.
- ¡A izquierda! – dijo Yoshimaru mandado la pelota al jardín izquierdo, en el que se hallaba Tsukumo.
- ¡La tengo! – dijo la peli negra atrapando la pelota.
- ¡Atrápenla! – dijo Joan que estaba lanzando la pelota a otras chicas del club – Hanayama-san, a la derecha.
- Bien – dijo la peli rosa corriendo al lugar en el que Joan lanzó la pelota.
- ¡Tercera base! – Yoshimaru lanzó la pelota hacia el lugar dicho y por increíble que parezca, estaba Ramón.
- Aquí voy – dijo el hondureño y se le escapó la pelota cuando la iba a atrapar – mierda.
- No te preocupes, para la próxima la agarras – dijo el entrenador Nishimura – Drechsel, a la izquierda.
- ¡Sí! – Yoshimaru lanzó la pelota y el chico la logró atrapar a la primera - ¡Lo hice!
- Muy bien.
- ¿Qué pasa aquí? – dijo Jack mirando a Daniel - ¡Oye Daniel! ¿Qué hacen?
- ¿Jack? ¿Tú que crees que estoy haciendo? Jugando béisbol.
- Eso ya lo sé.
- Entonces para que te preguntes.
- Serás idiota.
- ¿Qué hacen entonces?
- Estamos entrenando – dijo Ramón.
- ¿Por qué se fueron del lugar?
- Yo lo explicaré – dijo Yoshimaru – paremos el entrenamiento.
- B-Bien – dijeron las demás, incluso Joan.
- ¿Qué pasó? – preguntó Rafael – de la nada desaparecieron y nos preocupó.
- Lo lamentamos por eso – dijo Joan – es que Yoshimaru me propuso que les ayude a las chicas a entrenar.
- Sí, son un grupo grande y yo solo no podría con todas, además, tener a alguien que jugó a nivel profesional es más fácil.
- Eso explica todo – dijo Jetzel.
- Díganme, ¿Qué les pareció? – dijo Tsubasa al trio de la clase 1-5.
- ¿Qué nos pareció?
- ¿Les gustó el haber jugado?
- Pues… a mi si me gustó bastante – dijo Daniel – realmente hace tiempo que no jugaba béisbol.
- ¿Hace tiempo que no jugabas? – preguntó Nozaki.
- Sí, desde hace 3 años que no juego, de ahí, solo me concentré a entrenar para el Guerrero Ninja.
- Debes tener mucha fuerza en los brazos – dijo Nakano.
- Un poco.
- A ver, prueba batear.
- Está bien.
El mitad gringo mitad mexicano se puso en primera base listo para batear, mientras Kurashiki se ponía en el montículo de lanzamiento.
- ¿Listo? – dijo la peli roja.
- Listo.
Kurashiki lanzó fuerte la pelota y Waka estaba lista para recibirla, pero nunca la sintió ya que la pelota voló con fuerza hasta llegar un poco más allá del jardín de girasoles.
- ¿Q-Que fue eso? – dijo Tomoe.
- Vaya, con que es capaz de hacer un home run a la primera – dijo Ryo impresionada.
- ¡Eres increíble Drechsel! – dijo Iwaki animando al chico.
- G-Gracias.
- Eso fue increíble Drechsel-kun – dijo Tsubasa – Maldonado-kun, ¿Por qué no lo intentas?
- ¿Y-Yo? P-Pero si ni siquiera sé batear.
- Tu hazlo amigo – dijo Yoshimaru – a ver si le das.
- B-Bien.
El hondureño fue con el bate al sitio de bateo y Kurashiki se preparó para lanzar.
- ¿Listo? – preguntó la peli roja.
- Listo.
La peli roja lanzó la pelota y fue al guante de Waka.
- ¿Strike?
- Sí.
- Maldición.
- Inténtalo de nuevo – dijo Tsubasa – solo toma bien el bate de la base y fíjate cuando venga la pelota.
- Bien.
Kurashiki lanzó la segunda pelota y fue casi lo mismo.
Ya para la tercera, el hondureño menor logró darle a la pelota, aunque no fue home run como Daniel, fue algo lejos al jardín derecho.
- ¿Qué te pareció? – dijo la capitana.
- Pues… me gustó.
- ¿Verdad?
- No había jugado béisbol, solo futbol, pero realmente se siente diferente.
- Así fue conmigo – dijo Shiina – yo dejé el béisbol para enfocarme en el futbol, pero es encantador volver, apuesto que te pasará lo mismo.
- A lo mejor.
- Fábregas-san no tuvo problemas, es alguien muy bueno – dijo Nozaki viendo al mexicano.
- N-No creo que sea para tanto – dijo el chico algo avergonzado.
- No seas modesto Joan, eres muy bueno – dijo Tsukumo mirando al castaño.
- T-Tal vez lo sea un poco Kana.
- ¿Desde cuándo se llevan tan bien? – preguntó Ryo a su novio en voz baja.
- No lo sé, pero si algo presiento, es que ambos se llevarán muy bien.
- A lo mejor sí.
- Sí – Yoshimaru habló fuerte después - ¡Chicas, terminamos por hoy!
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Horas después…
En la residencia Nakano, la periodista se hallaba viendo en su computadora varias opciones de equipo, pero en eso, recibió una llamada de alguien.
- ¿Arihara-san? – dijo la periodista.
- Nakano, ¿estás ocupada?
- No, estaba viendo algunas opciones de juego, pero dime, ¿Qué ocupas?
- Nakano, ¿Qué opinas sobre un equipo mixto de béisbol?
- ¿Eh?
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Continuará…
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Y hasta aquí el capítulo de esta semana.
Las cosas tomarán otro nivel a partir del próximo capítulo y ya verán por qué.
Bueno, estamos preocupados por la epidemia de Coronavirus y aquí en Honduras estamos atrapados y ya estamos hartos de estar encerrados, pero bueno, que se le va a hacer.
Esperemos que esto de la epidemia pase de una vez ya que estoy algo harto de estar encerrado.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
