Mientras el grupo de amigos seguía discutiendo sobre qué hacer con el video de Derek Hale borracho, Stiles conseguía meter a ese Derek en su habitación con más o menos dificultades.
El esfuerzo de subir las escaleras debió eliminar parte del acónito que Derek tenía en su cuerpo, porque dejó de actuar como un borracho deprimido para ser simplemente un borracho cansado.
Solo por eso Stiles no tuvo ningún problema en tumbarle en la cama, aunque ello no impidió que Derek siguiera hablando.
- Me alegro de verte – susurró Derek con modorra, nada más apoyó la cabeza en la almohada, sin apartar la vista de Stiles.
- Yo también me alegro.
- Te he echado muchísimo de menos.
Stiles suspiró, deseando y odiando al mismo tiempo estar en esa situación, pero no pudiendo ser otra cosa que sincero con él.
- Y yo también, Derek.
Derek cerró los ojos, dando la impresión de que por fin se había quedado dormido. Hasta que:
- ¿Por qué no podemos tener esto? – preguntó Derek en un susurro tan bajo, que a Stiles no le quedó claro si había sido consciente de que había había hablado en voz alta, o simplemente se había quedado dormido y estaba hablando en sueños.
Stiles suspiró de nuevo, contemplando con lástima al hombre lobo que ahora ni siquiera parecía un hombre, menos aún un lobo, siendo el ejemplo perfecto de chico lastimero y deprimido que no entendía por qué tenía tan mala suerte en la vida.
El adolescente negó con rabia, comprendiendo que eso era justo lo que le pasaba, y no tenía ningún derecho a enfadarse con él por haber acabado borracho y lloriqueando en su casa… Lo raro es que no lo hubiera hecho antes.
Aprovechando que Derek seguía quieto, si bien no tenía del todo claro que se hubiera quedado dormido, le subió las piernas a la cama, le quitó las botas con el mayor cuidado posible, y fue a la cocina a por…
- No te vayas – protestó Derek al ver que Stiles iba a salir de la habitación.
Stiles se apresuró a volver a su lado.
- Solo iba a por un vaso de agua. Pensé que te vendría bien para cuando despertaras, por si tenías resaca… - explicó - Aunque, ahora que lo pienso, a lo mejor es imposible que tengas resaca. Sería algo así como la autocuración pero del cerebro, ¿no? Tiene sentido. Si tardas minutos en recuperarte de un golpe, un corte o una fractura, pasa lo mismo con las neuronas que se mueren por el alcohol… Así que debería ser imposible que te despiertes con un dolor de cabeza terrible por culpa de la resaca – vio que Derek cerraba los ojos pero esta vez con más fuerza, al tiempo que soltaba un gruñido apagado - Perdona. Ahora soy yo quien te está dando dolor de cabeza.
El Alpha no respondió. Tan solo siguió con los ojos cerrados, llevándose una mano a la frente para intentar mitigar el dolor de cabeza.
- Quédate, por favor – pidió con los ojos cerrados, recuperando un poco de su seriedad habitual - No me abandones.
Stiles sintió vértigo ante las palabras de Derek.
Comparado con cómo había llegado ya no parecía estar borracho, con ese impulso irrefrenable de pedirle perdón a todo el mundo… Pero todavía debía quedar el suficiente alcohol… o veneno en sangre, que le obligaba a ser brutalmente sincero.
Se sentó en el borde de la cama, contemplando al hombre lobo.
- No te he abandonado, Derek. Siempre voy a estar contigo – vio que Derek hacía un esfuerzo por mantener los ojos abiertos - Solo es que… Es complicado.
Complicado.
Eso es lo que le dijo Derek cuando intentó explicarle cómo funcionaba el tema de las anclas… Entonces había pensado que no era más que una excusa absurda.
Pero ahora la estaba usando él.
Lo más triste de todo era que ni siquiera sabía por qué seguía intentando convencerse de que estaba haciendo lo correcto, cuando quedaba claro que alejarse de Derek era lo último que quería hacer. En realidad era algo que le estaba matando lentamente, y que no solo él sino todo el que tuviera ojos podía ver.
- No pienso marcharme – susurró, acariciando una mejilla del hombre lobo. Y cuando Derek se movió lo justo para que el contando fuera mayor, le sonrió con ternura - Ya te lo dije. Estaré siempre a tu lado, ayudándote cada vez que lo necesites y… Supongo que cuidando de ti en la distancia – llevó la mano hasta su pelo, enredando los dedos en la raíz del cabello azabache - Porque tiene que haber alguien que se encargue de vigilarte para saber cuándo no estás bien y…
Fue consciente de que Derek se había quedado dormido.
Y Stiles dudó sobre qué hacer.
En teoría ya podía marcharse: se había asegurado de que Derek se tumbara en un sitio cómodo para poder dormir la mona y que al día siguiente no se despertara con la espalda hecha polvo… Hombre lobo o no, había cosas que mejor hacerlas con delicadeza.
Pero ahora que ya tenía la seguridad de que estaba bien, podía volver con los demás y ponerles a parir por lo que habían hecho.
Sin embargo, no podía hacerlo.
Derek jamás se enteraría de que se marchó nada más se quedó dormido, pero no podía dejarle ahora… Tenía la sensación de que si salía de la habitación, sería como si estuviera abandonando a un cachorrito recién nacido en mitad de la carretera.
Y Derek era todo lo contrario a un cachorro, aunque a veces lo pareciera pero… Pero viéndole ahora así, todavía con la sonrisa que había aparecido en cuanto le acarició…
Stiles suspiró, acariciando de nuevo su mejilla.
- No puedo creer que hayamos acabado así - le dijo pese a saber que no había nadie escuchando - Jamás me habría imaginado que un día llegaría a tenerte en mi cama, borracho y… Y yo sería quien te alejara de mí… - sonrió con melancolía - Dime, ¿cómo es posible que esté pasando esto?
Se quedó callado unos segundos, como esperando a que Derek respondiera. No le importó que no lo hiciera. Ahora mismo tenía tantas cosas en las que pensar, que podría pasarse días hablando consigo mismo… De hecho, eso era justo lo que llevaba días haciendo.
- ¿Sabes lo que nunca tuvimos ocasión de hacer? – llevó una mano hasta la de Derek, inerte sobre el colchón - Cogernos de la mano. - sonrió con vergüenza - Sé que es una tontería comparado con el millón de cosas que podríamos haber hecho pero… - apretó los dedos, deseando que Derek respondiera, aunque fuera de manera inconsciente - Cuando estuvimos en el zoo, por un instante estuve tentado de hacerlo ¿sabes? Y sobre todo cuando fuimos al centro comercial y aterrorizamos a esos testigos de Jehova, ¿te acuerdas? – la última pregunta se rompió por el sollozo que le salió sin querer - Tuve que luchar para no acercar mi mano a la tuya porque en ese momento me di cuenta de que eras lo mejor que podría tener en mi vida – apartó los dedos, temeroso de que pudiera despertarle, y le acarició de nuevo la mejilla con el máximo cuidado - Pero no era el momento adecuado… Todavía no te habías atrevido a dar ese paso y ahora… Ahora soy yo el que te aleja de mí.
A regañadientes apartó la mano del rostro de Derek, deseando que ese fuera el momento preciso en que Derek despertara y le dijera que no dejara de acariciarle. Siempre había hecho lo mismo: justo cuando estaba a punto de perder la esperanza Derek decía lo apropiado para hacerle ver que nada estaba perdido. Que nunca fueron imaginaciones suyas y que él le quería tanto como Stiles le quería a él, incluso cuando nunca llegó a decirlo en voz alta.
- No sé qué hacer – suplicó al hombre lobo, apretando los puños mientras le veía dormir con calma… Con aparente calma porque bien sabía que desde hacía años los sueños de Derek nunca eran tranquilos - Dime qué hago, Derek… Por favor.
Derek no respondió. No abrió los ojos en el momento oportuno, recordándole que él siempre sería el Alpha y estaba al tanto de todo lo que pasaba, aunque no lo pareciera. Y por supuesto no dijo lo que Stiles necesitaba oír.
Tras varios minutos, Stiles colocó una manta sobre el cuerpo de Derek para que no cogiera frío. Sabía que era absurdo pero también era superior a sus fuerzas. Necesitaba hacer algo que le indicara que esta vez era él quien estaba cuidando de Derek.
Una vez le hubo tapado, siguió sentado en el borde de la cama, viendo dormir a Derek en silencio, y terminando de crear esa falsa ilusión de que todo estaba bien… Si bien las lágrimas que caían mientras veía su rostro tranquilo y sin su ceño fruncido de siempre, no conseguían engañar a nadie.
Stiles despertó con la luz dándole en plena cara.
Con el cuerpo dolorido por pasarse horas sentado en la silla del escritorio, se preguntó por qué demonios no había dormido en su cama.
Y entonces lo recordó.
Estuvo a punto de caerse de la silla al levantarse de un salto, solo para darse cuenta de que ya era tarde: Su cama estaba desierta y la manta que puso sobre Derek ahora estaba cuidadosamente doblada.
Todavía medio dormido miró el reloj en su móvil. Eran las 11 de la mañana. Derek podría haberse marchado hacía horas. Y a estas alturas su padre ya tendría que haberse enterado de lo que ocurrió anoche, con lo que ahora estaría que trinaba porque el hombre lobo al que menos soportaba de todos los hombres lobo que conocía (y en esa lista se incluía Peter Hale), había dormido en su casa, ni más ni menos que en la cama de su hijo.
Se sentó en la cama, sin tener muy claro qué hacer. Su primera alternativa habría sido ir a ver a Derek al loft, o llamarle al menos para preguntarle si estaba bien. Y no dudaba que, por mucho que hubiera bebido, la resaca no habría sido especialmente dura con él.
Pero era todo lo que había ocurrido después lo que más le preocupaba, y motivo por el que necesitaba saber si estaba bien.
Por otro lado, si Derek no estaba bien ahora, al igual que no lo había estado anoche, era exclusivamente por su culpa… Y era esa culpa la que le impedía atreverse a hablar con él.
Por un instante deseó quedarse en su habitación, toda la semana a ser posible. Era la solución perfecta si quería olvidarse de los problemas hasta que estos desaparecieran solos… A fin de cuentas eso era lo que llevaba días intentando hacer.
Pero también era algo que solo había conseguido que el problema creciera hasta acabar con en un Derek borracho pidiéndole… no, suplicándole, que no le abandonara…
Así que ya era hora de que se sacara la cabeza del culo y solucionara las cosas de una vez.
Bajó las escaleras esperando encontrar a su padre, pero no estaba en el salón ni en la cocina. Y juraría que hoy no le tocaba trabajar…
Extrañado por la quietud de la casa, miró por la ventana para asegurarse de que el coche seguía allí, señal de que no se había ido a ningún lado.
Efectivamente, el coche del Sheriff estaba ahí, junto a su jeep y…
Stiles se quedó con la boca abierta al ver la escena que estaba teniendo lugar en el porche de su casa.
Por si acaso no estaba viendo bien (las alucinaciones siempre eran posibles con él y más cuando llevaba días sin dormir en condiciones), Stiles abrió la puerta principal.
Y su boca se abrió un poco más.
Frente a él estaba Derek… O mejor dicho estaba el trasero de Derek, perfectamente prieto en esos vaqueros que le iban a estallar por la postura en la que estaba, inclinado sobre el capó abierto de su jeep.
Y cuando Stiles creía que esa imagen no podía mejorar Derek se incorporó, todavía de espaldas a él, para dejar ver esa camiseta de tirantes blanca que hacía mucho no le veía, con unas manchas de grasa en los sitios perfectos.
Pero ese día Dios debía haberse levantado con ganas de satisfacer todas las fantasías de Stiles porque, si no fuera suficiente que Derek estuviera arreglando su jeep con semejante vestuario, de repente se giró para coger otra herramienta y, ya de paso, se limpió la grasa de la cara con la camiseta… lo que dejó a la vista los abdominales más perfectos que existían sobre la faz de la tierra, perfectamente manchados de sudor y grasa.
- ¿Quieres hacer el favor de no salpicar el suelo?
El que habló fue el padre de Stiles, que en esos momentos estaba entrando en casa. Vestía sus vaqueros más viejos y una camiseta desteñida, que era algo así como su uniforme cuando hacía tareas de mantenimiento en casa. O, en este caso, cuando aparentemente estaba ayudando a Derek a arreglarle el jeep, como delataban las manchas de grasa que también tenía en la ropa y cara.
- ¿Qué?
- ¡Que dejes de babear!
Stiles no tenía ni idea de cómo había acabado en ese universo paralelo donde a su padre no le extrañaba que Derek estuviera allí y ademas hacía bromas a costa de su hijo; pero francamente le daba lo mismo. Por eso mismo tampoco sintió vergüenza al haber sido pillado infraganti, babeando ante el cuerpo de Derek.
Miró a su padre con descaro, tras lo que señaló con más descaro el culo de Derek
- Si tuvieras mi edad y te gustaran los tíos, tú también estarías babeando.
El Sheriff abrió los ojos de par en par.
- ¿Y así es como pretendes convencerme de que te deje salir con Derek?
Stiles no se achantó, ni siquiera consciente de las implicaciones de la frase de su padre, demasiado afectado todavía por la visión de "Derek mecánico".
- Perdona pero ahora mismo es la imagen perfecta de cualquier calendario donde lo de menos son los meses. Disculpa si por un instante no puedo pensar mucho con la cabeza de arriba…
Stilinski negó ante la poca vergüenza de su hijo. Después de todo se lo tenía merecido por haber sacado el tema.
Sin embargo, cuando Stiles siguió en su sitio, viendo trabajar a Derek, empezó a preocuparse realmente.
- ¿A qué esperas?
Stiles le miró sin entender.
- ¿Esperar?
- Lleva horas trabajando en tu jeep mientras dormías… ¿Por qué no vas con él?
- Porque… - se mojó los labios – Porque no creo que sea buena idea.
- ¿Por qué no? El pobre va a pensar que solo estás con él para tener mecánico gratis.
- Es que no estoy con él. Realmente nunca llegué a estarlo…
- Stiles – le interrumpió de mala manera – Te juro que vas a volverme loco. No – señaló a Derek, al que cada vez le estaba costando más aparentar que no estaba escuchando la conversación de los Stilinski – Me vais a volver loco los dos.
- Pero si no he hecho nada.
- ¿Ah, no? – entrecerró los ojos, retomando el papel de Sheriff – La última vez que te vi con él le estabas besando, ¿y ahora resulta que ya no es tu novio?
- Pues… ¿no? - resopló, sin saber cómo explicarse - Le dije que no podía ser.
El Sheriff se frotó la frente con gesto cansado, como le ocurría cada vez que se encontraba con un misterio que no era capaz de resolver.
- Déjame repasar una cosa contigo, ¿quieres? Porque a lo mejor no me he enterado de toda la situación – esperó a que su hijo asintiera, si bien lo hizo con bastantes dudas - Resulta que ese chico que está ahí arreglando tu jeep y que esta noche, según me contó Scott, se emborrachó porque creía que estabas deprimido y te echaba muchísimo de menos y por eso acabó durmiendo en tu cama; es el mismo chico por el que llevas años colado ¿Me equivoco?
Stiles tragó saliva antes de responder.
- No…
- De acuerdo – levantó ambas manos - ¿Me puedes explicar ahora por qué, cuando se ha despertado esta mañana y le he pillado intentado irse por la ventana, me ha dicho que ya no estáis juntos y que no lo estaréis nunca?
El adolescente miró sus zapatillas como si fueran lo más interesante del mundo. No se atrevió a mirar a su padre mientras respondía.
- Porque es mejor que cada uno esté por su cuenta… Porque cuanto más cerca esté de él más riesgo hay para ti.
- ¡Qué!
- No soy solo el amigo de Derek, papá. Soy su…
- ¿Ancla? Sí, lo sé.
Stiles no tuvo muy claro qué fue lo que más le chocó: el hecho de que su padre supiera de la existencia de las "anclas", o que usara ese término con toda la normalidad del mundo. Especialmente cuando su propio hijo era una de ellas, y ni más ni menos que del Alpha de Beacon Hills.
- ¿Y te parece bien? – preguntó Stiles, sorprendido.
- Le quieres, ¿no? – Stiles asintió, rojo como un tomate - Y él te quiere…
- No es tan fácil.
- Stiles, hijo – le sujetó de ambos hombros, sonriéndole y mirándole con los ojos muy abiertos - Es lo más fácil del mundo – pero la expresión de su hijo le dejó claro que no le creía, con lo que insistió un poco más - Cuando creías que Derek no sentía nada por ti te dejó hecho polvo. Ahora estás hecho una mierda porque eres tú el que se niega a estar con él. Y él ha vuelto a ser el tipo del principio, callado y con cara de asesino, y te recuerdo que ese tipo no me gustaba nada… ¿Por qué demonios lo complicáis todo tanto?
- Yo solo quiero lo mejor para…
- ¿Para ti?
- ¡No! - protestó, señalando a su padre - Para ti.
El Sheriff Stilinski negó con la cabeza.
- ¿Y qué hay de lo mejor para ti? – sujetó de nuevo los hombros de su hijo, esta vez para obligarle a entrar en casa. Una vez dentro le llevó junto a la ventana desde la que podían seguir viendo a Derek trabajar, dejándole claro al hombre lobo que era una conversación privada, con lo que no debía usar su oído de lobo para espiarles – Mírale… Y no solo como un tipo atractivo – añadió a regañadientes, consciente de que se lo estaba dejando en bandeja a Stiles - ¿Qué es lo que ves?
Stiles bufó con desgana. Aquello era una tontería.
Pero cuando su padre no le dejó marchar y contempló a Derek… realmente le contempló, las palabras salieron solas.
- Veo a la única persona que es capaz de darme un ataque al corazón solo de pensar que algo malo le puede pasar, para a los cinco segundos después tenerme en una nube porque me ha escuchado o me ha sonreído… Y eso que Derek nunca sonríe. No de verdad. Aunque cuando lo hace es como si te quitara el aire y… - inspiró profundamente, viendo que se estaba dispersando - Veo a un tipo increíble que sigue siendo un misterio para mí y al que deseo ir descubriendo poco a poco, pero que en el fondo no quiero llegar a conocer del todo… Porque cada pequeño secreto que comparte conmigo es… es increíble, y con cada uno me doy cuenta de que es mejor de lo que creía. Y que cuando pensaba que solo era un tipo solitario que lo ha pasado fatal, resulta que lo ha pasado incluso peor y en realidad no quiere ser ese tipo solitario… Pero que está dispuesto a serlo por todos los demás – se limpió las lágrimas que se empeñaban en caer cada vez que recordaba lo miserable que llevaba siendo Derek desde hacía años - Porque en realidad ser el Alpha no es lo mejor que tiene, sino ese enorme corazón que le llevó a aceptar un regalo estúpido del crío que lleva años colado por él, cuando lo normal habría sido tirármelo a la cabeza y… - de repente se calló y, tras varios segundos en silencio, dio media vuelta para dirigirse a su padre - Podría seguir así horas.
- Lo sé… ¿Sabes lo que significa eso?
- ¿Que no me puedo callar ni debajo del agua?
El Sheriff rió, alabando el sentido del humor de su hijo, capaz de salir incluso cuando todavía había restos de lágrimas en su rostro.
- Que estás enamorado de él.
Stiles ni siquiera intentó negarlo.
- Sí.
- Y por lo que me has contado y lo poco que he visto de él… a él le pasa exactamente lo mismo – esta vez Stiles no le dio la razón, pero Stilinski tampoco se dio por vencido - Stiles… Quieres estar con él. Y ahora tienes la seguridad de que lo tendrás, tan solo con decírselo. ¿A qué estás esperando?
Stiles suspiró de nuevo, vaciándose por completo y revelando su último temor.
- No sé si querrá darme otra oportunidad…
La carcajada del mayor de los Stilinski fue escandalosa esta vez.
- ¿De qué te ríes ahora? – protestó el adolescente - No tiene gracia.
- ¿Realmente crees que si no quisiera darte otra oportunidad ahora estaría aquí? – le dio una palmadita – Anda, ve a hablar con él.
- Espera. ¿Y qué pasa con las tres reglas? Derek sigue fallando en todas.
El Sheriff meditó unos segundos… O hizo que lo meditaba.
- Digamos que los últimos acontecimientos han hecho que me de cuenta de que no me debo fiar de las apariencias – se encogió de hombros – Y por lo que he visto hoy, prefiero lo malo conocido - dijo antes de abrir la puerta para que su hijo fuera a hablar con Derek de una maldita vez.
