Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 22:

KUOH — PARTE 03


Era ya finales de enero cuando Tom e Issei llegaron a la ciudad de Kuoh, la última antes de abandonar Japón para continuar con su viaje hacia el sur. Habían sido días bastante entretenidos para el dúo de amigos. Cada país que habían visitado tenía su propia cultura, sus costumbres, su propia forma de ver el mundo y vivir la vida, y Japón no había sido la excepción. A pesar de haber vivido allí durante casi una década, su más tierna infancia, a Issei le resultaba todo demasiado extraño, raro. Criarse durante una década en otro país le había hecho olvidar sus raíces, motivo por el cual se había puesto a recordar todo lo que sabía sobre su país de origen días antes de llegar.

—Ise.

Pero, a pesar del temor que tenía por eso mismo, por perder aquello que había heredado de sus padres, sus abuelos y demás antepasados, todo había ido bien.

—Ise.

Volver a su tierra natal, re conectar con sus raíces, le había hecho mucho bien. Sentía que una parte importante de sí mismo había vuelto, una parte hace tiempo olvidada.

—Ise…

Luego de visitar Kioto y tener la reunión con la Reina Yasaka, continuaron con la visita al país por la costa oeste, llegando a la isla del sur, para después volver a subir por la costa este. Con cada kilómetro que hacían, una idea comenzó a surgir con más fuerza en su mente.

— ¡Eh, imbécil, te estoy hablando!

De pronto escuchó como le gritaban y golpeaban en el brazo. Con una queja por el dolor, el portador de Ddraig fijó su mirada en su amigo, quien parecía un tanto molesto.

— ¡¿Qué coño te pasa?!

— ¡Te estoy llamando y no respondías!

— ¡Podías haberlo hecho de otro modo!

— ¡Eso he hecho y nada! ¡Y aquí tienes tu puto teléfono! ¡Te están llamando, subnormal!

Issei parpadeó un par de veces, clavando su vista en su teléfono móvil. Ciertamente alguien le había estado llamando, y la llamada había sido cogida. Lanzando a Tom una mirada molesta agarró la herramienta, llevándosela al oído.

— ¿Si?

—*Perdón por las molestias, Hyoudou-Stark-san. *

— ¿Quién es?

—*Hablé con usted hace unas semanas, la secretaria de Fujikawa-sama. *

—Ahhh, cierto. Dijimos que hablaríamos cuando estuviera por la zona.

—*Así es. Llamo para recordarle eso mismo. *

—Claro, claro. Oye, ¿sabes cuánto nos falta? —Le preguntó a Tom.

—Según el último cartel que he visto, unos cincuenta kilómetros.

No se notaba molestia en su tono de voz ni tampoco en su rostro. Seguramente ya estaría calmado luego de haberle golpeado.

—Llegaremos a Kuoh en unos veinte minutos, o media hora. Su jefe está disponible.

—*Si, lo está. *

—De acuerdo. Pues tomaremos un desvío para visitarle ahora. Lamento haberme olvidado.

—*No se preocupe. Avisaré a Fujikawa-sama. *

Y la secretaria colgó.

—Hum. Es curioso que te hayan llamado justo cuando estamos a minutos de volver a tu casa, ¿no crees? —Expuso Tom un tanto intrigado por la llamada.

—Tampoco es de extrañar —Opinó Issei encogiéndose de hombros—. No dejo de estar en la prensa e informativos del país. Si alguien nos ha reconocido es fácil saber dónde nos encontramos.

—Dios, ser famoso es un asco. ¿Acaso no tienes privacidad?

—Que se lo digan a mi padre o a las estrellas de Hollywood.

—Touché.

Cuando llegó el momento, tomaron un desvió para evitar entrar en la antigua ciudad de Issei. La empresa estaba a unos cinco o diez minutos de Kuoh, por lo que no importaba realizar una parada como aquella. Apenas e iba mediodía. Al ser una empresa subsidiaria de Industrias Stark, el recinto estaba vigilado las veinticuatro horas por guardias de seguridad, cámaras y demás. Era difícil ingresar ahí dentro. Cuando Tom detuvo el coche frente a la puerta principal, un par de guardias, obviamente armados, bajaron para echar un vistazo.

—Identificación —Ordenó uno de los guardias.

Tom, que no entendió lo que decía, miró a su amigo, quien rodo los ojos divertido.

—Tengo una reunión con el dueño.

— ¿Y usted es?

Issei tendió su identificación. Cuando el guardia que estaba a su lado lo vio quedó totalmente impactado.

—Es Hyoudou-Stark Issei —Le dijo a su compañero, quién abrió los ojos, igualmente sorprendido.

—Un segundo.

Entró al puesto de guarda para verificar que tuviera una reunión con el mandamás de la empresa. Una vez tuvo la afirmación levantó las barreras que impedían el acceso.

—Lo lamento. Tengan un buen día.

—Tranquilo. Ustedes sólo hacen su trabajo.

Los dos guardas se quedaron en su sitio, observando como aquella furgoneta se adentraba en el aparcamiento principal, buscando un sitio donde aparcar su amado vehículo. Pero, antes de insultar a alguien por la ausencia de un aparcamiento, una mujer salió por la puerta principal junto a un hombre. Esta apresuró el paso para llegar a la furgoneta.

—Hyoudou-Stark-san, Wood-san, por favor, no hace falta que busquen —Dijo la mujer llamando la atención del dúo—. Nosotros nos ocupamos.

Los dos se miraron y bajaron de la furgoneta, dejando las llaves puestas. El hombre que acompañaba a la secretaria de Fujikawa le dijo algo a su acompañante, quien asintió para luego subir a la furgoneta y buscarle un lugar adecuado. No podían dejar el vehículo del Stark en cualquier lugar.

—Gracias por venir tan pronto. Fujikawa-sama está esperando.

La mujer se dio la vuelta, caminando hacia el interior del edificio, siendo seguido por ambos amigos. Una vez ingresaron, atravesaron varios pasillos, pudiendo observar durante el trayecto varias salas donde los empleados trabajaban en los diferentes proyectos de la empresa. El sistema Heads up Display que usaba la armadura de su padre fue creado por aquella empresa, lo cual ya decía mucho de su nivel tecnológico. La secretaria les guio hasta el despacho del CEO. Cuando llegaron golpeó dos veces la puerta.

—Fujikawa-sama, han llegado.

—Adelante.

La mujer abrió la puerta, quedando a un lado para dejar ingresar a Issei y Tom. El despacho era muy amplio y bien decorado. Como es costumbre, un gran ventanal iluminaba aquella estancia y, dando la espalda a dicho ventanal, se encontraba el señor Kenjiro Fujikawa. Era un hombre que rondaba los cincuenta años, de gesto serio y porte elegante. Sin duda era el dueño de una importante empresa, o al menos eso pensaría cualquiera que le viera. A su lado había una mujer, quien tenía un gran parecido con Kenjiro.

El hombre se levantó y ambos caminaron hasta colocarse delante del amplio escritorio de madera, bordeando dos sillas que había frente a dicho escritorio.

—Fujikawa Kenjiro. Encantando de conocerle en persona, Hyoudou-Stark Issei.

Al contrario que los saludos normales en Japón, el empresario extendió su mano para realizar un saludo más occidental. Issei sonrió, estrechando su mano.

—Un placer conocerle, Fujikawa-san.

Luego fue el turno de la mujer de presentarse.

—Encantada. Soy Fujikawa Rumiko.

—Un placer.

Igual que con Kenjiro, ambos estrecharon sus manos.

—Yo soy Wood Tom.

Los dos Fujikawa se presentaron con la misma educación que habían mostrado con Issei a pesar de que Tom nada tenía que ver con Industrias Stark.

—Por favor, siéntense.

Kenjiro volvió a sentarse en su asiento y su hija se quedó de pie a su lado. Tom e Issei se sentaron en las sillas que había frente al escritorio.

—Déjeme volver a decir que es un placer tenerlo aquí, Hyoudou-Stark-san. Hace tiempo que no recibimos la visita de un Stark.

—Bueno, ya que estamos pues se aprovecha, ¿no? Aunque me sorprende su petición de reunirnos ya que, bueno, obviamente no soy mi padre ni menos aún Pepper.

—Pero su papel en Industrias Stark es muy importante. En verdad, el motivo de esta reunión es aprovechar su estancia para hablar sobre su departamento.

— ¿Mi departamento?

Aquello tomó desprevenido a Issei, pues no esperaba que aquel fuera el tema de interés de Kenjiro. Éste sonrió, pero quien continuó hablando fue su hija.

—Desde su creación, su departamento en Industrias Stark ha promovido la innovación en varios campos que nada tienen que ver con el ámbito militar, sino más bien humanístico. Con el cierre de esa rama, su departamento cobró aún más importancia. Nos gustaría saber si estaría interesado en expandir dicho departamento aquí, en nuestra sede —Al ver la cara de sorpresa, Rumiko sonrió—. Obviamente ese departamento estará bajo su supervisión, si así lo desea.

—Pero, ¿por qué motivo extender mi departamento aquí?

—No sé si lo sabrá, pero hay muchos jóvenes con grandes talentos para el mundo tecnológico que por motivos varios no pueden vivir y trabajar en otro país. Es talento que se acaba desperdiciando en oficinas u otros trabajos. Queremos darles una oportunidad, explotando y mejorando sus capacidades. Si expande a nuestra sede su departamento, esos jóvenes podrían ayudar en crear nuevos proyectos humanitarios.

—Hum… ¿Y ha dicho que estarían bajo mi supervisión?

—Así es —Asintió Kenjiro—. Usted sólo respondería ante mí y la Potts-san, como ya hace con su actual departamento. Pero no creo que vaya a responder porque, sinceramente, dudo que pueda haber algún tipo de problema —Issei bajó la cabeza, rascándose la barbilla, pensativo—. Si está de acuerdo, podremos hablar con Potts-san para intentar obtener su visto bueno.

Issei se quedó callado, pensativo, ante la mirada expectante de los miembros de la familia Fujikawa y Tom. Para el artista, aquella era una oferta bastante tentadora, pero claro, él poco o nada entendía de aquel mundo.

—Antes de dar mi veredicto, me gustaría dejar varias cosas claras.

La reunión continuó durante largos minutos, llegando a extenderse una hora entera. Para satisfacción de los tres, lograron llegar a un acuerdo. Ahora sólo faltaba el visto bueno de Pepper. Entonces la idea de Issei comenzó a ganar aún más fuerza. Luego de tener el acuerdo, Issei y Tom se despidieron. Era hora de llegar a su destino clave. No quedaba mucho para la hora de comer, así que lo mejor era llegar a la ciudad y buscar un lugar tranquilo donde poder comer. Cuando vieron los edificios de Kuoh a Issei le invadió un sentimiento de nostalgia y alegría. Tom observó satisfecho a su mejor amigo, pero se reservó su opinión sobre el pueblo para más tarde.

Entraron por la carretera principal, con las ventanillas bajadas a pesar del frío. Issei sacó un poco la cabeza, respirando profundamente el aire de su hogar natal.

—Se siente bien volver a casa, ¿no? Digo, ¿sientes este lugar como casa?

—Bueno, tengo sentimientos encontrados, la verdad.

— ¿Dónde crees que podemos ir a comer? Me muerto de hambre.

—SI no recuerdo mal, por aquí había un centro comercial.

—Ohhh, que tiene centro comercial y todo. Je, sinceramente pensaba que no era lo suficientemente grande como para tener uno.

—No es una gran ciudad, pero tampoco es un pueblucho perdido por las montañas.

Siguiendo la guía de su amigo, Tom condujo hasta el centro comercial, o más bien la plaza donde éste se hallaba. Dicha plaza era la principal del pueblo y estaba rodeada de restaurantes y centros comerciales con una torre de reloj gigante en el centro. Pudo ver también un salón de juegos y una sala de karaokes. Aparcaron donde pudieron y como pudieron, yendo después a un restaurante. Dado que era viernes y la gente trabajaba, no tuvieron que hacer cola para entrar. La plaza estaba llena de estudiantes que habían terminado su jornada estudiantil, pero no eran los suficientes como para colapsar los restaurantes.

—Así que este es tu pueblo natal, ¿eh? No es muy grande, tiene verdes montañas a su alrededor, mucha naturaleza, e incluso tiene centro comercial y un acuario, aunque sean pequeños, y no parece ser de esas ruidosas por las que no puedes ni pasear. Me gusta. Estoy satisfecho. Este es un buen lugar para vivir —Opinó Tom mientras degustaba su plato—. ¿Has pensado en trasladarte? Ya sabes, abandonar el nido, echar a volar —Al no escuchar respuesta, Tom enarcó una ceja, mirando a su amigo—. No me digas que he dado en el clavo.

— ¿Quieres que te mienta, o te digo la verdad?

—Hombre, si me das a elegir…

—Sí, lo he estado pensando.

—Cuéntame.

—Verás… Sabes que siento que he perdido contacto con mis raíces, ¿verdad? Pues, me he planteado que debo recuperarlas. Son parte de mí, de quien soy y lo que soy. No me malinterpretes, me encanta mi vida. Me gusta ser estadounidense, me gusta los Estados Unidos a pesar de sus grandes faltas, me maravilla mi vida allí, pero…, siento que me falta algo, y no lo digo por su ausencia —Tom dejó de comer, tomando una actitud seria. Era la primera vez en todo el viaje que Issei la mencionaba, tanto directa como indirectamente—. Incluso cuando estaba con Iris, sentía que había una parte de mí que gritaba por ser escuchada. Cuando la perdí, sentí que esa molestia era una especie de señal de peligro, algo que me avisaba de que a Iris le iba a pasar algo horrible. Pero, cuando llegamos aquí, luego de recorrer todo el país, me he dado cuenta de que esa molestia era mi herencia. Esa herencia me recriminaba haberme olvidado de dónde vengo, de mi hogar natal. Se quejaba de haber olvidado mis raíces, de haberlas sustituido por el modo de vida occidental. Se hablar y escribir mi lengua materna, pero prácticamente ya no la uso. ¿Quién no usa su lengua materna aun estando en otro país? —Suspiró triste.

—Entonces, ¿te quedarás aquí?

—Al menos una vez terminemos el viaje. Quiero quedarme, por lo menos un tiempo. Tengo que volver a mis raíces —Tom sonrió y asintió, satisfecho por el razonamiento de su hermano de otra madre—. ¿Por qué asientes de esa manera?

—Terminemos de comer y lo verás.

Issei frunció el ceño, intrigado por las palabras y el actuar de su mejor amigo. Algo estaba tramando, o tenía tramado, ¿pero el qué? Sin duda tenía que ver con aquel lugar, con esa ciudad, ¿pero el qué? No era que no le gustase los misterios, pero prefería no ser un ignorante ni que le tuviesen mucho tiempo con la duda.

Una vez hubieron terminado de comer, volvieron a la furgoneta para terminar el recorrido por la ciudad. Issei le comentó sobre varios hoteles, o un motel, pero Tom negó prácticamente al instante. La duda que Issei tenía creció. ¿Qué había tramado aquel desgraciado gigante? De pronto, cuando pasaron cerca de la escuela de la academia estudiantil de la ciudad, aquella misma donde Issei había estudiado durante sus años en Kuoh, la gema verde de Ddraig apareció.

— [Socio]

Issei miró directamente la gema, pero Tom apenas y pudo mirar de reojo ya que debía estar atento a la carretera por si se cruzaba algún animal o transeúnte.

— ¿Ddraig? ¿Qué pasa?

— [Demonios]

Los dos amigos se alarmaron. Tom casi frena de golpe, pero pudo controlarse lo suficiente como para no provocar un accidente.

— ¿Dónde? —Murmuró Issei mientras observaba a todos lados, preparado para entrar en combate.

— [No están cerca. Su presencia viene de aquella academia] —La mirada de ambos humanos fue directamente al lugar indicado por Ddraig.

Según recordaba Issei, aquella academia estaba dividida en cuatro sectores para los distintos niveles de estudios: primaria, secundaria, preparatoria y universidad.

—Ya podrías haber dicho eso —Gruñó Tom—. Casi haces que tengamos un accidente.

—No me esperaba encontrarme con demonios en mi antiguo hogar —Dijo Issei frunciendo el ceño—. Esto es demasiado extraño.

—Yo veo dos posibilidades: o bien estos demonios han vivido aquí desde hace años o ciertamente están aquí por tó —Razonó Tom—. Cualesquiera de las dos opciones son probables. ¿Habrá algún modo de saberlo? No sé, quizás con los datos de residencia del ayuntamiento.

— [No sé si fiarnos de ello. Los demonios podrían haber falsificado los datos ya fuera por ellos mismos o por trabajadores del propio ayuntamiento]

— ¿Por obligación?

— [Puede que sí o puede que no. No es raro que haya humanos cooperando con demonios. Situaciones como esa hay desde que ambas especies se conocieron. Es como el trato que tienen o tenían con los dioses]

—Pues entonces habrá que ser precavidos.

— [Sugiero esperar a ver cómo actúan]

—Coincido con el lagarto.

— [Vuelve a llamarme así, artista de tercera, y la próxima vez verás que puedo hacerte mucho daño incluso estando encerrado aquí dentro]

—… Lo lamento…

La furgoneta comenzó a alejarse de la academia sin que ninguno de sus dos ocupantes pudiera ver a cierta persona observando desde una de las salas. No es que hubiera sido capaz de reconocer a ambos a tanta distancia, pero si había reconocido la furgoneta. Eran poquísimas las de ese diseño que estuvieran circulando por el país. Además, según sus informantes, el hijo de Tony Stark debía estar cerca de la ciudad.

Mientras tanto, Tom conducía hacia la casa de los abuelos de Issei, la cual perteneció a sus padres luego del fallecimiento de sus abuelos. Aquello dejó confundido a Issei. A pesar de haber heredado todo lo correspondiente a sus padres, y por tanto también a sus abuelos, aquella casa debía estar abandonada, o incluso puede que la hubieran derribado o expropiado, ¿no? Después de todo, hacía diez años que nadie vivía ahí. Los delincuentes debían haberla saqueado por completo.

—Bueno, pues ya hemos llegado.

Issei desvió la mirada, esperando encontrarse una casa en ruinas…, pero nada más lejos de la realidad.

—Qué raro… —Murmuró Issei parpadeando repetidas veces al no creer lo que estaba viendo—. No recordaba la casa de mis abuelos tan grande.

Y no era para menos. La casa donde se había criado era una normal y corriente, como la del resto del vecindario, pero lo que tenía frente a sí no era para nada una casa normal. Aquella era perfectamente la suma de toda la manzana, lo cual no era precisamente poco, o al menos eso aparentaba al tener una única puerta, la cual era franqueada por altos muros.

—Oh, eso es porque no solo es la casa de tus abuelos —Dijo Tom sonriente mientras buscaba en su mochila.

— ¿A qué te refieres?

—En parte es la casa de tus abuelos, la cual, según me explicó Tony, pasó a ser tuya con su muerte y la de tus padres. El problema es que, luego de tu adopción, la casa quedó casi abandonada, pero, desde hace un tiempo, creyó que sería bueno que tuvieras tu propia residencia en tu tierra natal, por lo que compró los terrenos adyacentes y decidió crear una nueva casa. La fachada puede parecer totalmente japonesa pero el interior es otra cosa. Es como la mansión de Tony dos punto cero: toda actualizada.

— ¿En serio tenía que comprar toda la manzana?

—Según él, necesitabas un taller como dios manda. Sabe que a tó no te van las mansiones.

—Y va y hace una del tamaño de una manzana…

—Bueno, tampoco es que una manzana de aquí sea tan grande como una estadounidense.

—Eso es cierto.

—Además, incluso F.R.I.D.A.Y. está instalada.

— ¿F.R.I.D.A.Y.?

—Sí —Asintió su amigo frunciendo el ceño—. ¿Dónde demonios…? ¡Ah, aquí están! —Con un grito de victoria sacó un llavero—. Toma, tus llaves. Ah, y en cuanto a F.R.I.D.A.Y., Tony se disculpa, pues ha estado trabajando en ella para que estuviera lista para manejar la casa, incluyendo la seguridad.

—Ya…, veo… —Murmuró impactado por aquella revelación.

Observó las llaves y la mansión, sin prácticamente poder pensar adecuadamente por la sorpresa. Tom, sonriendo alegre por verle en aquel estado, pulsó un botón de una llave y la puerta principal, la que daba acceso a la furgoneta al interior, se abrió silenciosamente.

—Ahora sí, bienvenido a casa, hermano.

Cuando ingresaron a los terrenos, Issei pudo comprobar mejor cómo era su nuevo hogar. Se trataba de una casa de dos plantas, mucho más amplia que el resto de casas de la ciudad, con la fachada propia de una casa japonesa, pero eso era lo único japonés en dicha estructura. Toda la estructura estaba rodeada por un inmenso jardín. ¡Incluso tenía un jodido estanque!

—La madre que lo parió…

Tom sonrió divertido, siguiendo el camino asfaltado que conducía al garaje. Al contrario que en la mansión, el garaje no era subterráneo, sino que era el área más externa de la casa. Tenía el espacio justo para tres vehículos. La puerta se abrió y Tom aparcó la furgoneta. En aquel garaje sólo había tres puertas: la principal, la que daba al sótano y la que daba acceso a la casa.

— ¿Qué te apetece ver primer: la casa o el sótano?

—Empecemos por el sótano. Me apetece ver qué tiene preparado.

Eligiendo la puerta del sótano, bajaron por unas amplias escaleras, las cuales eran iluminadas al instante por las luces del techo. Al igual que en la mansión Stark, las escaleras estaban separadas del taller por una pared de cristal grueso y una puerta con seguridad.

—Hay que introducir un código. ¿Alguna idea? —Comentó Tom mientras se rascaba la cabeza.

—Pues… Varias opciones.

—Dale.

Probó con la combinación de la mansión Stark, pero no era válida, por lo que probó con una segunda, pero tampoco era la correcta. Entonces salió un mensaje en el cual señalaba que solo le quedaba una oportunidad. Si fallaba, el taller quedaría sellado.

—Uhhh, esto se está poniendo interesante. ¿Cuál será? ¿Cuál será? ¡Hagan sus apuestas, damas y caballeros!

Issei echó una rápida mirada molesta a Tom. Necesitaba pensar. ¿Cuál podía ser la combinación que había puesto Tony? Sería fácil llamarle y que él mismo se lo dijera, pero estaba seguro de que su padre se negaría rotundamente a decirle la combinación. Era un juego, y solo él podía ganarlo. Dudada en verdad que Tom supiera la combinación ganadora. Entendía que le hubiera ocultado la existencia de aquel lugar y que fuera él quien tuviera la llave, pero no le veía siendo conocedor de aquella contraseña.

Entonces, ante la mirada expectante de Tom, Issei volvió a probar una nueva combinación de números. Para alegría de ambos, la puerta se abrió.

—Ufff, porqué poco. Sinceramente, pensaba que iba a quedar sellada y habría que llamar al tito Tony para que nos dijera la contraseña luego de que se burlara de nosotros durante una hora, por supuesto. ¿Cuál era la contraseña?

— ¿Por qué debería decírtela?

— ¡¿Eh?! ¿Y cómo demonios quieres que baje al taller?

— ¿Y quién ha dicho que vaya a dejarte entrar al taller?

— ¡¿Ehhhh?! Pero no respondiste a mi pregunta.

Issei rodó los ojos mientras echaba un vistazo al taller. Era tan amplio como el de la mansión Stark, con su mini cocina, su plataforma, e incluso había dos robots bastante parecidos a los que él ya conocía.

—+Buenas tardes, señor. Un placer volver a verle. +

— ¿F.R.I.D.A.Y.? —Preguntó Issei sorprendido.

Vale que Tom le hubiera dicho que la IA estaba instalada, pero seguía sorprendiéndole un poco.

—+Así es, señor. El señor Stark desarrolló mis protocolos lo suficiente para hacerme cargo de la mansión, y eso incluye la seguridad y el taller. +

—Vaya. Estoy sorprendido.

—+Ha sido un detalle por su parte ya que usted me dejó abandonada durante meses. +

—Yo… No lo estaba pasando bien…

—+ ¿Y esa es excusa para abandonarme y viajar por el mundo? Se supone que sería la sustituta de J.A.R.V.I.S. para usted. +

Issei quedó completamente impactado por las palabras de F.R.I.D.A.Y. ¿Desde cuándo tenía esa personalidad? No recordaba que tuviera algo semejante cuando la instaló en su departamento de Industrias Stark.

—Jojojojo. Que lengua más venenosa. ¡Me encanta! ¡Me has caído bien, F.R.I.D.A.Y.! —Opinó Tom divertido por aquella situación tan extraña.

—+Gracias, señor Wood. Es agradable que alguien me valore como es debido. +

— ¡Jajajaja! ¡A cada segundo me cae mejor!

—… Si… Ya…

—+Este lugar cuenta con todo lo necesario para que desarrolle sus proyectos del mismo modo que lo hacía en la mansión Stark. Incluso tiene acceso a su servidor personal, compartiendo los datos con los de la mansión Stark. +

—Eso es un punto a favor. Al menos así podré continuar con mis proyectos personales —Murmuró mientras el sistema holográfico mostraba sus diversos proyectos—. Sí, todos están tal y como los dejé.

—+Menos yo, que he sido mejorada por su padre. +

—… ¿Vas a guardarme mucho rencor por eso? Es por tenerlo en cuenta.

—+Quien sabe. +

—… Mal rollo…

Una vez hubieron explorado todo el taller, de arriba abajo, subieron por las escaleras que daban acceso a la casa. Estas eran iguales que las que conectaban con el sótano, incluyendo la puerta de seguridad. Las escaleras estaban en la sala principal de la casa, o más bien mansión. Una amplia sala de estar conectado a la cocina, siendo separados únicamente por una barra americana. La sala estaba decorada con varios cuadros, jarrones con plantas autóctonas y similares. Disponía de una tele de pantalla plana de gran tamaño. Un par de sofás y un sillón eran los únicos asientos. Las ventanas eran grandes y permitían el paso de mucha luz, iluminando cada rincón. Había un cuarto de baño, por suerte no era de tamaño gigante: un váter, un vidé, un lavamanos y una ducha.

Además del salón-comedor y la cocina, había otras tres habitaciones. Una era un gimnasio equipado con todo tipo de herramientas propias de uno y una losa para practicar artes marciales, con un suelo blando para los golpes; la segunda era una habitación para cualquier posible invitado, totalmente amueblada, con dos camas; la última era una biblioteca tanto digital como clásica. Había también un ordenador, un escritorio, un par de silla, etc.

Una vez explorada la planta inferior subieron a la superior. Allí había dos habitaciones, teniendo la principal un baño privado. Obviamente la principal era el cuarto de Issei, siendo la otra posible habitación de invitados. Por último, pero no menos importante, las mismas escaleras que daban acceso a esa segunda planta seguían ascendiendo para dar acceso a una terraza.

—Debo admitir que es una casa muy bonita.

—Sí, aunque sigo creyendo que se ha pasado un poco.

—Y a mí me sorprende que te sientas abrumado por algo así. Je, como se nota que vienes de familia humilde. A pesar de haber vivido diez años con Tony Stark, lo inculcado en tu infancia está bien plantado. Profundas son sus raíces. Eso es bueno. ¡Eh, mira, si hasta tienes barbacoa!

—No fastidies.

— ¡Si! ¡Mañana hacemos una!

—Vale, vale, no te excites demasiado.

— ¿Sabes cuánto hace que no hago una barbacoa?

—Tampoco hace tanto que comieras de una?

— ¿En serio lo crees? Ni en China ni en Corea hemos comido comida de barbacoa, y de eso hace dos meses por lo menos. ¡Exijo mi barbacoa!

—Ahhh, te he dicho que está bien. ¿Cómo quieres que te lo diga?

— ¿En japonés?

—Daijöbu.

—… No sé si me acabas de insultar o no.

Issei rodó los ojos, procediendo a bajar de vuelta al garaje. Si iban a estar allí un tiempo, al menos estrenar la mansión como se debía, pero, en vez de poder desempacar tranquilo, alguien llamó al timbre.

—No puede ser —Murmuró incrédulo Issei.

Estaba seguro de que no l e habían reconocido. Rezaba a la Existencia porque no fueran fans. En aquel momento sólo quería relajarse. Fue hasta la puerta principal, donde se encontraba el fono con cámara. Allí observó a un hombre bien vestido.

— ¿Si?

—*Hyoudou-Stark-san, el alcalde le pide que vaya a verle hoy mismo, de ser posible. *

—Su identificación, por favor.

El hombre sacó una tarjeta que F.R.I.D.A.Y. analizó al instante.

—+Ciertamente trabaja para el gobierno municipal. +

—Ahhh. Ni descansar me dejan —Gruñó con molestia—. Está bien. Voy para allá.

—*Le espero aquí fuera. *

Dicho esto, cortó la comunicación, sin abrir la puerta. Soltó un bufido de molestia mientras volteaba para mirar a su amigo.

—Tom…

— ¡Yo me ocupo! —Exclamó levantando el pulgar.

Mientras veía a Issei marcharse por la puerta, Tom fue al garaje para sacar las maletas de la furgoneta y dejarlas donde correspondían, en las habitaciones de arriba. Issei pasó más tiempo del esperado en el ayuntamiento de la ciudad, lo que le dio tiempo para ir a comprar, pues no había nada de comida, aunque necesitó usar un traductor para poder comprar, trastear un poco en el taller y preparar la cena.

—Nunca me acostumbraré a esto —Dijo Issei mientras entraba por la puerta—. ¿Cómo lo soporta papá?

—Porque a él, al contrario que tú, se la pone tiesa ser el centro de atención —Respondió Tom mientras dejaba los platos sobre la barra americana.

—Que burro que eres a veces.

— ¿Verdad que sí? Y bueno, ¿qué tal ha ido? Has tardado tanto que he podido trastear aquí y allá. Incluso ya tengo comprada la carne para la barbacoa de mañana. Aunque tengo la sensación de que me han estafado con el precio.

—Es posible. Bueno, ha sido una charla normal, la verdad: que si es un orgullo para la ciudad, que si mañana vaya a dar una charla en la academia, bla, bla, bla. Obviamente no ha faltado las fotos.

—Se han aprovechado, ¿eh?

—Solo falta que mañana digan que ellos han logrado traerme aquí.

—No me extrañaría que lo hiciesen. Entonces, ¿mañana darás una charla en la academia del pueblo?

—Primero en el instituto y luego en la universidad.

—Debe ser gracioso que un crío de diecinueve años vaya a dar charlas al instituto y universidad, sobre todo a esta última. Es que vamos, imagínatelo: estarás rodeado por gente mayor que tú. Es divertido pensarlo.

Issei rodó los ojos.

—Lo que me preocupan son los demonios.

— ¿Qué ronda por esa cabecita tuya? ¿Alguna conspiración?

—Parecido.

—Quien sabe. Quizás y no hagan nada.

—Eso es ser muy optimista.

—Para ser alguien que declara que no hay que juzgar a una especie por el actuar de unos pocos, eres muy desconfiado de los no humanos. Incluso lo fuiste de esos youkais.

—Eso fue distinto.

— ¿Porque se trataba de chicas que recién comenzaban el instituto? Eso no habla bien de tó, compañero.

—No es eso.

—Eres desconfiado de aquellos que asesinaron a Iris —No había tono de burla en las palabras de Tom—. Créeme que lo entiendo, pero no podemos ir desconfiando de todos aquellos que no conozcamos. No digo que no mantengas la guardia en alto, pero hay mucha diferencia entre eso y ser un paranoico de la conspiración. A esos tipos la vida no les va demasiado bien.

—En eso tienes razón.

— ¿Ves? Pues mañana, con toda la tranquilidad del mundo, darás tus charlas. Si todo va bien, entonces a seguir con la vida, y en caso contrario, pues sólo tienes que hacer tu trabajo de superhéroe, ¿no crees?

—Sí, tienes razón.

— ¡Me alegra oírlo! Ahora vamos, que la comida se enfría.

Ambos guardaron silencio mientras degustaban la comida, siendo este interrumpido únicamente por la televisión. Habían puesto un programa de humor y, a pesar de no entender casi nada, Tom se reía por los golpes que se daban.

—Me recuerda a Humor Amarillo.

—Hay muchos programas de ese estilo, sí.

—Y bueno, demos gracias a que ha sido una reunión privada.

—Bueno… Privada, privada…

— ¿Qué insinúas?

—Insinuó que, ahora que he ido al ayuntamiento, sus trabajadores no dejarán de hablar de mí. Es posible que medio pueblo se presente aquí en cuestión de minutos.

— ¿Tú crees?

Como respuesta, Issei se encogió de hombros.

—O eso o quizás prefieran abalanzarse sobre mi cuando vaya mañana a la academia.

—Ugh… Culpa tuya.

— ¿Mía?

— ¿Quién fue el que tuvo el sueño de ser un superhéroe? Tú. Ahora te aguantas y cargas con las consecuencias.

—… Puñeta…

Ambos se rieron, volviendo a comer en silencio.

—Oye, hay algo que no entiendo —Dijo de pronto Issei.

— ¿El qué?

— ¿En qué momento Tony mandó construir este lugar? Parece muy nuevo, casi reciente, pero algo como esto no se construye en unos pocos meses.

— ¿Por qué meses?

—Ya sabes…, por su muerte.

—Ahhh. Pues ahí me has pillado. No tengo ni idea de cuando fue que se construyó.

— ¿Crees que esto lo tenía planeado desde hace tiempo?

—Hum. Conociendo a Tony como lo conozco, me resultaría un tanto sorprendente que todo esto fuera idea suya. Sinceramente veo más a Pepper sugiriendo esta idea.

—Sí, yo también. Aun así, sea quien sea el que tuvo la idea de hacer todo esto, sin duda ha sido muy previsor.

—Ciertamente, aunque dudo que haya sido por el motivo que nos ha llevado a realizar este viaje. ¿Crees qué pensaron que podría acabar viviendo aquí?

—Es posible.

—Hum...

XXXXX

Mientras tanto, en la sala del Consejo de Estudiantes, varios estudiantes de la universidad se encontraban reunidos para tratar un tema de suma importancia, aunque nada tenía que ver con los asuntos de la universidad.

—Parece que finalmente está aquí.

—Este pueblo es su antiguo hogar. Era más que obvio que vendría, aunque fuera a visitarlo.

—Pero parece ser que su estancia no será duradera. Habrá que aprovechar.

— ¿Te has puesto en contacto?

—Así es. Es más, me acaban de confirmar que ya están todos reunidos. No pasará mucho hasta que se pongan en contacto con nosotras.

—Tan eficaz como siempre, Sona.

—Si quiero ser profesora, es mi deber ser eficiente, Rias.

Las dos chicas que dirigían la charla eran Rias Gremory y Sona Sitri, hermanas de dos de los cuatro gobernantes de la Facción de los Demonios de las religiones abrahámicas. A su lado se encontraban sus respectivas Reinas y manos derechas y, justo detrás, los miembros que componían las noblezas de cada una.

De pronto un holograma apareció en medio de la mesa circular de la sala, mostrando a los cuatro Maous.

—*¡Sona-tan~! ¡Tu hermana al fin puede verte~! —Canturreó Serafall mientras observaba a su hermana.

Sona se tapó la cara, avergonzada por la infantil personalidad de su hermana mayor. Varios miembros de su nobleza disimularon una sonrisa. Rias, a pesar de mantener su porte de cuna de oro, estaba muy nerviosa, esperando a que su hermano no reaccionara de la misma manera al verla.

—Hermana, por favor —gruñó Sona—. Esta es una reunión importante. Haz el favor de comportarte.

—*Si Sona-tan lo pide, entonces lo haré~. *

—Y deja de usar el -tan.

—*Esta bieeen. Buuu, que aburrida eres a veces, hermanita. *

—*¿Podemos ir al asunto? Tengo cosas que hacer* —Pidió Falbium mientras bostezaba.

El Rey Demonio se encontraba atendiendo asuntos importantes cuando le avisaron de una reunión de emergencia con las hermanas de sus dos compañeros y amigos.

—Por supuesto, señor Asmodeus —Asintió Rias con una inclinación de cabeza—. Como bien sabrán por nuestro último informe de hace tres semanas, Issei Hyoudou-Stark, el Sekiryuutei, llegó al país. Pues bien, tenemos el conocimiento de que el día de hoy, hace unas pocas horas, llegó a la ciudad junto a su acompañante, Tom Wood, y se han instalado en su antigua casa, aunque esta ha sido remodelada.

—Pero eso no es todo —Continuó Sona—. La directora me ha informado de que el día de mañana vendrá a dar una charla en la academia. Primero lo hará en la preparatoria y después en la universidad, en la Facultad de Ciencia y Tecnología. Yo misma llevaré al Sekiryuutei hasta el auditorio para dicha charla.

Los cuatro Maous se miraron unos a otros.

—*Eso está bien. No ha habido ningún problema, espero. *

—Ninguno, señor Beelzebub. No hemos tenido contacto con el Sekiryuutei, pero hemos puesto vigilancia alrededor de su casa.

—*Bien hecho. *

—Mis señores, me gustaría comentarles algo.

Toda la atención se centró en Rias, quien sonreía ante la mirada analítica de su vieja amiga.

—*Tú dirás. *

—Me gustaría intentar un acercamiento con Hyoudou-Stark.

—*¿Un acercamiento? ¿Con qué motivo? * —Curioseó su hermano, Sirzechs.

—No negaré que estoy interesada en unirlo a mi nobleza, pero soy totalmente consciente de que la situación no es favorable. Luego del incidente de Italia, la opinión del Sekiryuutei para con los demonios no debe ser nada buena, pero por eso mismo quiero aprovechar esta oportunidad. Somos de edades similares, lo cual creo que puede ayudarnos.

Nuevamente los Maous se miraron, analizando la propuesta de la hermana menor del Maou Lucifer.

—*Entonces, si he entendido bien, tu propuesta es entablar una relación amistosa con el Dragón Rojo. *

—Eso mismo, Maou Beelzebub.

—*Yo no veo problema. Hay que aprovechar que las cosas se han enfriado desde el incidente de agosto y también que el chico parece recuperarse de aquello* —Asintió Serafall—. *Además, no podemos dejar pasar la situación ventajosa, que está de vuelta en su tierra natal, en el pueblo donde se crio. En este momento es posible que esté más dispuesto a sentarse y hablar con tranquilidad. *

—*Es una buena idea. No creo que vaya a iniciar un conflicto con tantos civiles. *

—*¿Y si revela lo que son? *

—*Él también se estaría revelando al mundo humano. El llamarse Sekiryuutei sólo fue un mensaje para nosotros, no para la Humanidad. *

—*Eso es cierto. *

—*Entonces, ¿todos de acuerdo? *

—*Si. *

—*Perfecto* —La atención de los Maous fue directa hacia las dos herederas demoníacas—. *Rias, Sona, vuestro nuevo cometido será establecer una relación amistosa con el Sekiryuutei y su acompañante. *

— ¿Vamos a involucrarle a él también? —Interrogó Sona un tanto sorprendida.

—*Es obvio que ese joven conoce todo lo necesario y es alguien muy importante para el Dragón Rojo. Ganar su aprobación podría ser vital. *

—Entendido.

—Nosotras nos ocuparemos, mis señores.

—*Esperaremos noticias. ¡Ah!, se me olvidaba. Queda totalmente prohibido cualquier intento de reclutarle, ¿entendido? *

Aquella prohibición pareció sorprender no solo a las hermanas de Serafall y Sirzechs, sino también a la nobleza de cada una.

— ¿Puedo preguntar el motivo? —Curioseó Rias.

El que respondió dicha pregunta fue Sirzechs ya que, por su cargo, era el que mejor conocía la tensa situación.

—*El Dragón Rojo ha pasado por varios territorios bajo custodia de otras Casas, y en todo momento se les prohibió establecer contacto con él por cualquier conflicto que pudiera surgir. Si ahora os permitimos a vosotras dos reclutarle para vuestras noblezas, eso podría desencadenar una gran protesta por parte del Consejo y las Casas involucradas. *

—Ya veo. Dado el suceso de Italia, se creyó conveniente no acercarse, pero, dada la nueva situación para con el Sekiryuutei, esa posibilidad está abierta.

—*Eso mismo, Sona. Una vez establezcamos una relación amistosa con el portador de la Boosted Gear, entonces podremos hablar de la posibilidad de ofrecerle unirse a una nobleza demoníaca. *

—Entendido. Daremos lo mejor de nosotras.

—*Os lo encargamos. Informadnos de cualquier avance. *

Y dicho esto el holograma mágico demoníaco desapareció.

—Vaya, debo decir que esa condición me ha decepcionado un poco. Esperaba poder unirlo a mi séquito —Comentó Rias con una leve sonrisa.

—Eso ya lo has dejado claro antes. Además, no eres la única —Sona le devolvió la sonrisa—, pero tienen razón. Si una de nosotras lograra, por algún milagro, unir al Dragón Rojo a su nobleza, eso podría desencadenar grandes incidentes en nuestra Facción. Si no hubiera pasado por otros territorios dudo que nos hubieran puesto esta condición.

—Coincido. Bueno, pues mañana comienza nuestro nuevo cometido —La suave sonrisa de Rias fue sustituida por una retadora—. Esto va a ser emocionante.

Sona bufó divertida, asintiendo con la cabeza.

—Sí… Sí que lo será…

XXXXX

Tal y como indicó Issei, a la mañana siguiente, a eso de la diez de la mañana, los dúos de amigos salieron de la casa rumbo a la academia. Las clases tiempo a que habían comenzado, con excepción de alguna posible en la universidad. Al contrario que el día anterior, esta vez sí hubo bastante expectación por Issei. Tal y como había esperado, el pequeño rumor que circulaba por la ciudad había crecido hasta convertirse en una afirmación.

No era mucha la gente que se encontraba por la calle me ha que era día de jornada laboral y estudiantil, no era sábado ni domingo, pero, aun así, los que estaban no dejaban de cuchichear, grabarle y tomarle fotos. Incluso algunos se atrevían a acercarse para pedirle un autógrafo o una foto.

—Esto es más tranquilo de lo que esperaba —Comentó Tom mientras pasaban por un parque infantil.

—Coincido.

—Me esperaba un gran grupo de fans, sobre todo mujeres, que se abalanzasen sobre ti para violarte y quedar embarazadas de modo que te tuviesen agarrado por los huevos y así obtener parte de tu fortuna.

Issei se apartó un poco de su viejo amigo, mirándole con desconfianza.

—Si no supiera que eres mi amigo, hombre y heterosexual, diría que estás esperando el momento adecuado para eso. Pero, como te conozco bien, ahora no sé si creer o no que pudieras hacerme eso por algún tipo de plan súper retorcido.

—Quien sabe.

—… A veces me asustas.

—Me alegro. Ah, mira, hemos llegado.

Se detuvieron, observando un enorme edificio frente a ellos. Se trataba del instituto de la academia, pues aquella academia estaba dividida y por tanto cada nivel educativo tenía su zona. Ellos se encontraban en la zona de preparatoria.

Como era de esperarse, no había alumnos por el patio, sino que estaban en clase o en el auditorio, esperando la charla. Ingresaron en el recinto y una de las profesoras de guardia, pues la mayoría del profesorado eran mujeres dado que hasta hacía tres años era una academia solo de chicas, se percató de su presencia, por lo que se acercó.

—Disculpad, pero no pueden estar en los pasillos durante las clases, sean o no estudiantes.

Tom, como era normal, miró a su amigo para que se ocupara de todo y, ya de paso, fuera su traductor personal.

—Lo sé, pero me dijeron que tenía que dar una charla en este instituto.

La mujer enarcó una ceja, pero no tardó mucho en recordar quién era aquel que iba a dar la charla que estaba preparada para las diez y media de aquella mañana.

— ¿Es usted Hyoudou-Stark Issei?

—Ese soy yo.

—Oh, discúlpeme. Por favor, vengan conmigo. Les llevaré hasta el auditorio.

Con un gesto de mano, la profesora les guío al Interior del edificio. El edificio se notaba antiguo por su estructura, pero estaba muy bien cuidado. No entraron por la puerta principal del auditorio, sino que fueron a la parte trasera para evitar una avalancha estudiantil. Fue un trayecto corto y habían sido puntuales. La que suponían que era la directora observaba desde detrás del telón a los estudiantes de la rama de ciencias. Obviamente, al no tener suficiente aforo para todo el alumnado, los seleccionados para la charla pertenecían a la rama de la ciencia y tecnología, o que estuvieran interesados en aquellas ramas.

—Kanchō, ha llegado.

La directora volteó para mirar a ambos varones.

—Un placer conocerle Hyoudou-Stark-san. Gracias por dar esta charla a mis estudiantes.

—No hay problema. Uno tiene que aprovechar, ¿no? Por cierto, él es mi amigo Wood Tom.

La directora clavó su mirada en el acompañante del Stark, alzando mucho la cabeza para poder mirarle a los ojos, tragando saliva al ver un hombre tan alto. El mencionado hizo un leve gesto con la cabeza, manteniendo su sonrisa. Ya de por sí era bastante más alto que Issei, pero estar frente a otros japoneses aún más bajos que su viejo amigo le hacía sentirse un verdadero gigante.

— ¿Es un gigante? —Murmuró la directora impresionada por tal diferencia de altura.

—Entre los suyos es de estatura normal.

—Ah… Ya veo… —La mujer volvió a bajar la vista para mirar a Issei—. Esto, bueno, ahora saldré para presentarle. ¿Tiene experiencia dando charlas a estudiantes?

—He dado varias, sí. No es la primera vez que hablaré frente a estudiantes de preparatoria.

—Se sentirá cómodo. Apenas saca un año a los de tercero.

Dicho esto, la directora salió para comenzar a hablar a los estudiantes allí reunidos. Issei y Tom apenas se asomaron para echar un vistazo. Todos los estudiantes parecían muy expectantes, rezando para que la directora finalizase su discurso y diera paso a la persona que ellos deseaban ver y escuchar.

—Ahora, sin haceros esperar más, doy la palabra a Hyoudou-Stark-san.

Los aplausos resonaron en todo el auditorio. Hubo silbidos y gritos de fans. Al principio se sintió un poco aburrido ya que los estudiantes, en su amplia mayoría chicas por lo comentado sobre la academia, no dejaban de gritarle cosas, pedir fotos y autógrafos y otras cosas que no fue capaz de comprender. Mientras la directora salía para recriminar tan penosa actuación por parte de sus estudiantes, Issei guardó sus manos en los bolsillos.

— [Te noto nervioso]

— "Es más bien aburrimiento."

— [Ya. Como si tener tanta atención femenina no te pusiera nervioso]

— "Es que… ¿tú las has oído? He escuchado cosas nada sanas."

— [Son adolescentes con las hormonas revolucionadas que están frente a un héroe internacional. ¿Qué esperabas? Ha sido así en todos los institutos que has visitado]

— "Lo sé, pero sigue siendo incómodo."

— [Antes te hubiera encantado tanta atención. Tu lado pervertido estaría dando las gracias mientras baila en pelotas]

— "¿Qué imagen tienes de mí?"

— [La que me has dado]

— "... Ya... "

— [Además, ahora que has despertado el Balance Breaker, la influencia del Dragón Rojo será más fuerte, aunque intente impedirlo]

— "Ya me lo contaste cuando me reuní con Iris luego de despertarlo"

— [Tus relaciones sexuales mejoraron notablemente, ¿eh?]

— "No quiero hablar de eso ahora."

— [Yo era por cambiar de tema y que no estuvieras tan incómodo]

—Hyoudou-Stark-san —Llamó la directora.

Issei parpadeó un par de veces, volviendo al mundo real. Echó un vistazo rápido comprobando que todos los estudiantes estaban más calmados.

— ¿Ya? Muchas gracias.

La directora asintió y volvió a dejar sólo a Issei frente a los estudiantes. Una vez se hubo impuesto el orden, la charla dio comienzo. No fue muy distinta a las otras que había impartido con anterioridad. El tema se centró en la ciencia, más concretamente en la ingeniería y la informática. Habló también del MIT, de Industrias Stark y de su propio departamento. Cuando esta hubo finalizado comenzó las rondas de preguntas y, como era de esperarse, la inmensa mayoría iba dirigida hacia las armaduras de Iron Man y la suya propia. Todos querían saber cómo hacerse la suya propia, pero no dudó a la hora de romper esas ilusiones, pues no podía ir revelando ese tipo de secretos, como la creación del Reactor Arc.

Aquel periodo de preguntas, con algunas bastante incómodas, no se alargó demasiado, pues tenía la charla en la universidad dentro de no mucho, y no quería llegar tarde ni justo de tiempo. Hubo queja general de los estudiantes cuando la directora dio por finalizada la charla, pero prometió que Issei firmaría algunos autógrafos y se haría fotos, para pesar del susodicho. No es que tuviera algo en contra de hacer eso, pues quisiera o no era parte de la fama, pero hacerlo luego de cada charla, o por la calle misma, era algo que le aburría. ¿Tan difícil era tener una vida normal y corriente a pesar de su papel? La respuesta era más que obvia: no.

Tal y como prometió la directora, y con el consentimiento de Issei, aunque una pequeña parte de sí deseaba salir de allí lo antes posible, luego de la charla hubo una pequeña firma de autógrafos y fotos. Cuando esto hubo terminado salió del auditorio para reunirse con Tom y así salir a toda prisa, pero de manera disimulada, del instituto. Pero, para su desconfianza, Tom le miraba con una sonrisa que ya conocía, y nunca era algo bueno para él.

— ¿Qué has hecho?

— ¿Qué he hecho de qué?

—No te hagas el tonto.

—No sé de qué hablas.

—Nos conocemos desde hace años. ¿Qué has hecho?

—Nada de nada.

Los dos se quedaron mirando: Issei con el ceño fruncido y mirada de total desconfianza y Tom con una sonrisa de total inocencia.

—Ahhh, está claro que no voy a poder sonsacarte nada. Nunca lo he logrado —Suspiró dándose por vencido mientras retomaba el camino hacia la salida principal.

—Has aprendido bien, pequeño saltamontes.

—Al menos dime que no es humillante.

—Eso depende.

—… ¿De qué?

—De lo que consideres humillante, obviamente.

Rodando los ojos el dúo abandonó el instituto ante los gritos de aquellos estudiantes que, desde sus clases, se habían percatado de su presencia. Para no parecer desagradecido, Issei devolvió el saludo agitando su brazo. Luego fueron directamente a la universidad, más precisamente a la facultad de ciencia y tecnología, donde daría la charla. Al contrario que con los estudiantes de preparatoria, los universitarios eran más tranquilos a la hora de pedirle fotos y autógrafos. Esta facultad tenía su propio auditorio, como cada facultad de aquella universidad. Cuando ingresaron en el edificio pudieron ver a una chica que parecía estar esperándoles.

— [Demonio. Uno de ellos] —Advirtió Ddraig.

Al instante el ceño de Issei se frunció levemente, aunque Tom no aparentó cambio alguno en su gesto tranquilo. Entonces la demonio procedió a acercarse a ambos.

—Hyoudou-Stark Issei, si no me equivoco. Soy Sitri Sona, la Kaichou del Consejo de Estudiantes de esta universidad.

—Un placer.

Los dos se estrecharon las manos, pero la Sitri pudo notar la rigidez del superhéroe tanto en su saludo como en su gesto.

—Noto un tono tenso y algo desconfiado hacia mi persona. ¿Puedo preguntar el motivo?

—Bueno, la última vez que tuve un encuentro con demonios, la cosa no acabó nada bien.

El ambiente alrededor de ambos se volvió muy tenso. A Sona no le sorprendió en lo más mínimo que el Sekiryuutei supiera quién era en realidad, o más bien que era. Observó cómo su amigo humano le daba un leve golpecito con el codo, provocando que Issei desviara la mirada molesto. Inspiró profundamente mientras cerraba los ojos para luego expulsarlo y mirar nuevamente al demonio.

—Pero no estoy aquí para discutir. Supongo que estás aquí para guiarnos al auditorio.

—Así es. Seguidme, por favor.

Dándose la vuelta, la Presidenta del Consejo Estudiantil comenzó a caminar en dirección a donde estaba el auditorio de la facultad.

— ¿Puedo preguntar el motivo de que tú nos acompañes? —Curioseó Tom—. No me malinterpretes. Es solo que en el instituto ha sido una profesora quien nos ha guiado hasta el auditorio.

—Normalmente esa sería una de la Presidenta del Consejo Estudiantil, pero, en caso de no estar disponible, seguramente por estar en clase, un profesor cumple con ese deber. Dado que yo no tengo clase a esta hora, es mi deber guiaros hasta el auditorio.

El tono de Sona era firme y serio, pero no supo si era su típico tono o es que el tenso saludo con su amigo la había puesto de aquella manera. Al igual que en la preparatoria, Sona los guio hasta la parte trasera del auditorio, tal y como le había indicado la rectora de la universidad.

—Hyoudou-Stark-kun, me gustaría que hablásemos luego de…

—No estoy interesado.

Sona no reaccionó a la cortante respuesta del Stark. Simplemente se quedó en su sitio, observando con rostro neutro cómo Issei ingresaba en el auditorio donde la rectora de la universidad le esperaba. Entonces se dio cuenta de que Tom le estaba mirando, por lo que volteó para escuchar lo que tuviera que decir.

—Discúlpale. A pesar de seguir su regla de no juzgar en general, la espina aún está clavada muy profundamente.

—Entiendo. Gracias por tu explicación, Wood-kun.

Asintiendo con la cabeza, Tom se alejó, pero en ningún momento fue a donde Issei. Él solamente se quedaba a una distancia adecuada ya que aquellas charlas no tenían que ver con él. Toda la atención era para Issei, después de todo. Sona miró fijamente al amigo del Stark y luego al mismo, procediendo a marcharse. Una vez estuvo fuera del auditorio, sacó su teléfono móvil para realizar una llamada.

—*Si me has llamado es porque has establecido contacto, ¿o me equivoco? * —Interrogó Rias Gremory desde el otro lado de la línea.

—No, no te equivocas.

—*¿Y qué tal ha ido? *

—Como era de esperar.

—*Mal, ¿eh? *

—Decir mal es, en mi opinión, quedarse muy corto. Sólo le ha faltado amenazarme.

—*Teníamos previsto que se mostrara hostil hasta cierto punto. Supongo que el que haya demonios en su ciudad natal no ha debido sentarle muy bien. *

—Eso creo yo también. Deberíamos dejar que se haga a la idea y volver a intentarlo.

—*¿Pruebo yo? A pesar de ser una buena persona, tú, mi querida Sona, no eres fácil a la hora de hablar con gente muy distinta a ti. *

Las palabras de su amiga provocaron que Sona sonriera ligeramente.

—Tú siempre has tenido más facilidad a la hora de hablar con la gente, sobre todo con los chicos. ¿Por qué será?

—*¿Quieres que te responda esa pregunta? *

—Mejor que no.

—*Pero tienes razón. Dejemos que hoy tenga un día tranquilo. Mañana no tengo clase por la tarde. Podría aprovechar para intentar acercarme a él. *

—Me parece bien.

—*¿Le mantenemos vigilado? *

—Es capaz de reconocer a los no humanos, aunque tengo la certeza de que esa es la habilidad del dragón. No creo que sea acertado poner a gente vigilándole cuando es capaz de reconocernos.

—*Ciertamente su desconfianza crecería si lo hacemos. Bien, pues habrá que tener suerte. *

—Ya sabes que, en mi opinión, la suerte no existe.

—*Lo sé Sona, lo sé. *

Y la llamada finalizó. Sona echó una última mirada a la puerta del auditorio, procediendo a marcharse.

XXXXX

—Creo que has sido demasiado cortante.

Issei lanzó una mirada molesta a su amigo, quien no se vio afectado.

—No puedes hablar en serio.

—Por supuesto que lo hago. Puede que no esté en tus zapatos y no pueda entenderte del todo, pero sí tengo claro que predicas una cosa y actúas de otra manera. No te tenía por un hipócrita.

— ¿Hipócrita? Ni que le hubiera atacado.

—No hace falta que hicieras eso. Joder hermano, hasta yo he podido sentir tu hostilidad hacia ella por el simple hecho de ser un demonio. Quizás y solo quiera ser amable. Quizás no tenga una maquinación tras su propuesta para hablar.

—No me fio. Ddraig ha dejado en claro que los demonios son codiciosos y van a por lo que ellos desean, cueste lo que cueste.

—Ala. Y ahora vas generalizando. En serio Ise, deja ese rollo. No te hace ningún bien.

Tom miró la carne de la barbacoa. Se sentía triste porque su amigo se comportase de esa manera. Entendía que fuera receloso y precavido con los demonios, pero había ido más allá cuando esa demonio le había propuesto hablar, porque solo era hablar, ¿no? Nunca lo sabría porque su amigo la cortó a la mitad.

—Me resulta…, muy duro…

—Hermano, usa la lógica, aquella misma que aplicas con los humanos. ¿Cuántos asesinatos ha habido en todo el mundo sólo en el día de ayer? Y aun así hablas con la gente tan tranquilamente. Si nos podemos a generalizar, la especie humana no acaba nada bien. Sólo hay que ver lo que pasa en el mundo. Como dijo alguien: los humanos pueden ser peor que el peor de los demonios. Eso es cierto, pero también puede ser todo lo contrario. Ejemplos hay —Issei se quedó callado, clavando también la mirada en la carne—. Sinceramente, no creo que vayan a acercarse a ti otra vez, al menos el día de hoy. Sólo te pido que la próxima vez que un demonio se te acerque sin mostrarse hostil, haz el favor de escucharle. Sabemos que no pueden hipnotizarte ni nada por el estilo, ¿verdad Ddraig?

— [Yo me ocupo de evitarlo]

—Ahí lo tienes. Si lo que escuchas no te agrada, entonces si puedes cortarles y mandarlos a tomar por culo, pero hasta entonces ten los oídos abiertos.

—… No prometo nada…

—Eso me basta. Y ahora prepara la mesa, que esto está ya en su punto.


Bueno, lo dije, ¿no? Ya hemos llegado a Kuoh y hemos tenido el primer contacto, aunque no ha ido nada bien para Sona. ¿Qué pasará en el próximo? Bueno, se puede suponer que la cosa irá un poquito mejor por lo dicho por Tom, ¿verdad? Puede que sí o puede que no. Eso sólo yo lo sé. Quiero dejar en claro que los personajes que han aparecido brevemente, los Fujikawa, no son de mi invención, sino que salieron en los comics, al igual que la empresa, que sale también en el UCM.

Ahora los comentarios:

Tenzalucard123

Pues ya has visto algo jajaja.

Goku SSJ DIOS SSJ3

¿Qué persona no se molesta cuando quiere hacer algo y no la dejan? Se ha criado en la ciudad y se la conoce como la palma de su mano. Ser su guía era la mejor opción para estar cerca de Issei y poder "verle". ¿Me creerías si te dijera que la reunión me salió al momento? Ni siquiera estaba planteada. Puedo dar fe de que a las madres les gusta fastidiar a los hijos jajaja.

Vale.

Olvídate del estreno. Los sucesos de Thor ocurren al mismo tiempo que los de Iron Man 2 y Hulk. Solo que este no tuvo apenas público, por lo que Issei no se enteró, además de que ya tenía otros asuntos de importancia.

Según la Wikipedia que pasé, no. Se descongelaba poco antes de los eventos de Los Vengadores en el 2012.

No voy a soltar spoilers como esos jajajaja.

omega9028

El mejor ejemplo es lo de Iris, ¿verdad? Pues no sé, no me convence mucho la idea de Issei aprendiendo a usar magia, al menos en esta historia. Pero este fic apenas y ha empezado. Queda un larguísimo recorrido.

CCSakuraforever

Gracias porque no sé qué más decir jajaja.

Sin más que decir, me despido.

Nos leemos !