Eran ya varios días que Rin viajaba al lado del Señor Sesshomaru. En un principio Sesshomaru se cuestionó si en verdad la niña sería capaz de sobrellevar ese estilo de vida. Rin parecía feliz todo el tiempo, era obediente y pese a que Jaken no era muy amable, ella no le guardaba rencor... Era común que en ocasiones sufriera pequeños rasguños o raspones a causa de alguna caída, mientras buscaba comida, o mientras corría en círculos cantando. A veces dormía durante el día sobre la espalda del dragón. Era notoria la molestia de Jaken ante la presencia de Rin, sin embargo eso no era importante para Sesshomaru, puesto que Jaken se molestaba hasta del aire que respiraba.

Era un día bastante soleado y caluroso. Sesshomaru se encontraba inmerso en sus pensamientos respecto a Naraku, ¿Dónde estaría ahora? Debía encontrarlo para asesinarlo. En ese momento se percató de que Rin despertaba de su siesta.

Rin: (bostezando) aaaaaaah... ¡pero que calor hace! Señor Jaken ¿usted no tiene calor?

Jaken: (indignado) ¡Por supuesto que no! Nosotros somos capaces de regular la temperatura de nuestro cuerpo. No somos inútiles como ustedes.

Sesshomaru: (se detiene al igual que Ah-un, Jaken venía muy distraído tratando de hacer sentir mal a Rin y no vio una piedra, así que se tropezó). ¡JAKEN! Cierra la boca y trae agua y comida para Rin.

Jaken: Pero amo bonito, ¿por qué yo? ¿acaso la mocosa no iba a encargarse de sus propias necesidades?

Sesshomaru: Rin se lastimó esta mañana, ella debe descansar.

Jaken: ¿Se lastimó? Si sólo fue un pequeño raspón en la rodilla, y fue su culpa, si no anduviera corriendo como loca no le pasaría nada. Yo me acabo de hacer un chipote por culpa de ella, mire que bolota parece tumor.

Sesshomaru: Será mejor que hagas lo que te digo de una vez. (voltea a verlo de forma amenazante).

Jaken: Si amito. (Se va). Yo que culpa tengo que esa chiquilla se haya lastimado, el amo está teniendo demasiadas atenciones con ella. Mira que dejarla descansar por un rasguño, a mí no me lo permitiría ni aunque perdiera mis 4 extremidades.

Rin: Señor Sesshomaru no era necesario, yo misma hubiera podido ir.

Sesshomaru: No Rin.

Rin: Esque el señor Jaken parecía molesto.

Sesshomaru: Eso no importa... Lo esperaremos aquí... (se sienta junto a un árbol). Rin acércate.

Rin: (se sienta a un lado de él) Aquí estoy amo Sesshomaru.

Sesshomaru: (la observa y ella le sonríe, esa sonrisa le provocaba un sentimiento de tranquilidad) Rin dime algo...

Rin: (lo mira con curiosidad) ¿Qué cosa Señor Sesshomaru?

Sesshomaru: (desvía su mirada) ¿Cómo te sientes?

Rin: Muy bien Señor Sesshomaru, aunque tengo calor y un poco de sed.

Sesshomaru: ¿Eres... feliz?

Rin: ¡Por supuesto! ¡Nunca había sido más feliz! ¡Gracias por permitirme estar con usted!

Rin se acerca más a Sesshomaru y lo abraza, él piensa que esto se está volviendo costumbre en esta niña, sin embargo no se molesta y corresponde a su abrazo. Rin se separa de él y lo observa por un instante.

Rin: Señor Sesshomaru, disculpéme por mi atrevimiento... ¿Puedo preguntarle algo?

Sesshomaru: Lo que quieras Rin.

Rin: ¿Usted se siente feliz de que Rin viaje a su lado?

¿Feliz? En realidad a lo largo de su longeva existencia jamás se había preguntado si era feliz. No contestó. Levantó su vista al cielo, Rin hizo lo mismo.

Rin: ¡Mire Señor Sesshomaru! Esa nube tiene forma de pez. Aquella parece un pollito. Y esa es una casa. Esa de allá se parece al Señor Jaken.

Jaken aparece maldiciendo nuevamente. Rin corre a recibirlo.

Rin: Muchas gracias señor Jaken.

Jaken: Mocosa más te vale recuperarte rápido de ese rasguño, por poco y caigo al río por tu culpa.

Rin: Por favor discúlpeme.

Jaken: No te disculpo.

Sesshomaru: ¡Rin!

Rin: ¿Sí? Señor...

Sesshomaru: ¿Hay algo que desees hacer ahora?

Jaken abre los ojos ante tal sorpresa, el amo jamás le había preguntado a él que pensaba, cómo se sentía, qué deseaba hacer, a dónde quería ir... esa chiquilla debió haberlo hechizado, seguramente era una bruja haciéndose pasar por niña.

Rin: mmmm... bueno... si... me gustaría acercarme a aquellas flores.

Sesshomaru: Bien... Jaken ve con ella... (voltea a verlo, Jaken conocía bien esa mirada) y cuídala.

Jaken: ¿Queeeeee? ay maldita sea... si amo bonito... no puede ser, para buscar tu propia comida estás incapacitada, pero para algo tan ridículo no.

Mientras ellos se alejaban, Sesshomaru detectó el olor de la sangre de InuYasha.. pero tenía un aroma distinto... ese olor era similar al olor de la sangre de él, similar al olor de la sangre de su padre... ¿Qué estaba pasando? ¿A qué se debía? InuYasha no podía transformarse debido a su condición de no ser un demonio en su totalidad... La incertidumbre llegó a él... Se encontraba pensando, buscando posibles respuestas a sus preguntas, cuando Rin y Jaken llegaron.

Rin: ¡Señor Sesshomaru! ¡Señor Sesshomaru!

Jaken: ¡Niña latosa! ¿Cuántas veces te he dicho que no debes molestarlo?

Rin: Esque... perdón.

Sesshomaru: ¿Qué ocurre Rin? (la niña se acerca a él, con las manos tras de su espalda).

Rin: Es que... yo... traje algo para usted. (Sesshomaru voltea a verla con curiosidad, Jaken asombrado, no puede creer cuan impertinente es la niña). Es la más grande y bonita que he visto en toda mi vida... espero le guste...

Rin le entrega una gran rosa roja que conservaba gran parte de su tallo, Sesshomaru la observa ¿por qué la niña le llevaba flores constantemente?... Rin se da cuenta que Sesshomaru estaba tardando en agarrarla, quizá no la aceptaría... Tal vez no le gustaban las flores... Una oleada de viento provocó que la rosa se soltara de la mano de Rin y por poco cae al suelo, la niña en un movimiento rápido volvió a sujetarla, pero no hubo tiempo de hacerlo cuidadosamente y se pinchó un dedo con una de las espinas.

Rin: ¡Auuuch! (Sesshomaru ve una gota de sangre en el dedo anular de Rin, inmediatamente se agacha a su altura, toma la mano de Rin y lame la pequeña herida de Rin).

Sesshomaru: Debes tener cuidado y no jugar con estas cosas, puedes lastimarte.

Jaken: (observó demasiado sorprendido la reacción instantánea de su amo) *Pero ¿qué está pasando? ¿Tanto alboroto por una gotita de sangre? ¿Que le sucede amo?)*.

Rin: Si Señor, discúlpeme.

Sesshomaru: ¡JAKEN! Ven aquí.

Jaken: Dígame amo bonito.

Sesshomaru: (La herida de Rin dejó de sangrar, así que soltó su mano y se puso de pie) Recibe eso, guárdalo... y consérvalo.

Jaken: (Con la boca abierta) *¡El amo Sesshomaru aceptó la flor que le trajo Rin!*

Sesshomaru: Continuaremos, debo investigar algo.

Rin: ¡Siii! (montándose en Ah-un).

Jaken: *¿Y dónde guardo esto?*

Comenzaron a caminar, dirigiéndose al lugar de donde provenía ese olor a sangre... Sesshomaru necesitaba saber qué era lo que había pasado con InuYasha.