La Dama y el Vagabundo

Temporada 2

Capítulo 6

"Ampolla"

Óscar había llegado unos minutos retrasada a su oficina en la mañana y fue objeto de miradas incómodas por parte de André y Fersen. Gestos con cejas y sonrisas mal disimuladas hacían comprender que estaban al corriente de lo que "debía de pasar" la noche anterior. "Obviamente es Alain el que ya comenzó a dispersar el chisme"

No había pasado media hora cuando el abogado del equipo se acercó con unas carpetas y golpeó la puerta para llamar la atención su atención.

-¿Qué quieres?

-Buenos días, ¿cómo amaneciste hoy? Bueno… no necesitas darme detalles… pero por educación primero debes saludar.

-No necesito graduarme en La Sorbona para darme cuenta de a qué has venido hoy… y no tiene nada que ver con saludar por educación. ¿Qué quieres?

-Bueno dejaré estas carpetas aquí. -Tomó una silla y se sentó frente a ella mientras hojeaba algunos folios al azar- Verás ya tienen mi revisión legal. Fersen me pidió que te las entregara para enviar al cliente.

-Ya. Gracias.

-Entonces, ahora cuéntame… ¿por qué no pasó nada anoche? Porque ese malhumor delata a todas luces que no hubo fuegos artificiales en tu departamento.

Óscar lo miró furibunda al punto de tomar rápidamente un abrecartas y ensartarlo entre los dedos de Alain clavando las hojas de una o dos carpetas.

-Te lo advierto. Que sea la última vez Alain de Soissons, que me vuelvas a preguntar temas íntimos, porque si vuelves a hacerlo, ve probando como te queda la sortija en los demás dedos porque ahí donde piensas llevarla, solo habrá un espacio vacío.

Alain quedó espantado con aquella reacción. Se levantó de inmediato para salir de su mira. La conocía bastante bien y sabía que era capaz de reaccionar de mil formas, le gustaba probar adrenalina gastándole bromas de ese estilo, pero, pensaba conservar todos sus dedos en su lugar. -¡¡¡Ya me voy!!! Das miedo, ¿sabes? Igual voy a advertir a André que se cuide de verte furiosa.

Fersen ingresó a la oficina al escuchar el estruendo. - ¿Qué pasó aquí?

-Mejor ni preguntes nada. Deberías cuidar los útiles que entregan a los empleados. Aquí la señorita amenaza mi integridad con eso que tiene en las manos. - señalaba el abrecartas que ella sostenía desafiante entre las manos - Nomás no te denuncio, porque me caes bien, pero eso es tentativa de homicidio, ¿sabes?

-Y a tí te denunciaré por acoso laboral, por invasión a mi privacidad, y siempre puedo alegar mi ataque como defensa propia. Alguien me había aconsejado eso antes.

-No serías capaz…

-Todo lo que digas podrá y será usado en tu contra… -sonrió y volvió a mirar el monitor de su computadora, disponiéndose a trabajar.

-Fersen, - dijo Alain al sueco que los miraba divertido - Necesito que me protejas de esta mujer. Dame garantías de que puedo trabajar con ella en un buen ambiente de trabajo, mi integridad está en juego, Fersen… Fersen! Deja de reírte… Esto es serio…

Axel lo tomó del hombro y lo llevó de la oficina, mientras seguía dándole consejos ya en el pasillo.

-Ven, necesitas imprimir de vuelta estas fojas… y calmarte. Ninguno de los dos sería capaz de lastimar al otro. Tú compórtate como un caballero, y ella será la dama que siempre fue…

Oscar se levantó del escritorio, y fue a cerrar con llave su puerta. - "¿Por qué tenían que venir a fastidiarme con su morbo, cuando me siento tan especial con el último detalle de André?" Si hasta quiso traer su rosa roja a la oficina para mirarla… pero sabía que daría más que hablar, por lo que descartó la idea de inmediato.

-o-

La siesta fue más tranquila y productiva. Con la puerta cerrada, se permitió concentrarse en sus pendientes y finiquitarlos poco después de las 03:00 de la tarde. Envió un mensaje por Whatsapp a su jefe:

-Si no te importa, quiero tomarme el resto de la tarde libre. Te envié al mail todos los pendientes resueltos.

-No hay problemas. Si surgiera algo, te lo consulto por aquí.

-Gracias.

-Oscar… tómate un relajante muscular o algo así. Estás muy tensa y estresada. Sabes que no te lo digo por fastidiarte. Que pases bien.

-Gracias Fersen.

Ya en su departamento, decidió tomarse un baño, para luego, mirar Tv tranquila en su sofá. Miraba de vez en cuando su rosa, que posaba fresca en un vaso de con agua ( claro un florero estaba fuera de lugarcen su departamento) y luego volvia a su celular, pendiente de si André le enviaba algún mensaje. No quiso molestarlo el primer día, ni parecer una noviecita ansiosa y ridícula… por lo que, estaba ahí: pendiente.

Vió la publicidad de una famosa marca de cremas depilatorias, y, recordó que en su vida hizo algún trabajo en su zona íntima. De hecho, sentía terrible vergüenza al ver series con André donde habían escenas eróticas, y más allá del pudor estaba esa cuestión de estética que nunca atendió. "si ni siquiera sé arreglarme las uñas… menos esto".

Recordó que tenía un pote viejo en el baño, que alguna vez compró por curiosa, y lo dejó ahí abandonado. Para que André llegara, faltaban por lo menos 3 horas o más, por lo que tenía tiempo suficiente para experimentar.

Leyó las indicaciones, tomó un cazo y se puso a calentar los trozos de cera. Lo llevó al baño y antes de intentar poner la cera en su zona íntima, decidió probar en la piel de una de sus piernas. El resultado: quemadura de primer grado. "¡Merde!, ¡merde!, ¡merde!" Se aplicó una crema hidratante para calmar el dolor. Se formó una ampolla de forma irregular en su piel.

-¡Definitivamente, eres un desastre, Oscar Francois de Jarjayes!

Bajó a la tienda de conveniencia donde Víctor, seguro la ayudaría con algún antiséptico y algo más efectivo que su crema.

Revisó las góndolas, buscando en la zona de cuidados personales, algo para las quemaduras, mientras el chico atendía a otros clientes. Llegó a la zona de preservativos y productos íntimos, y se preguntaba si André usaría esas "cosas"... llamó su atención la variedad que se exhibía libremente al público y se le cruzó la idea de si sería apropiado ir comprando alguno, para hacerse pasar por "chica moderna".

-Nah…

Pasó luego a mirar nuevamente las cremas y productos que fue a buscar para calmar el dolor que le estaba produciendo la ampolla en su pierna. Se topó con las vendas frías para depilación. Tomó el envase y leyó las instrucciones. Obviamente, no implicaba nada con fuego.

Dos transexuales que estaban en la góndola del frente, se taparon la boca y emitieron risitas cómplices. "De seguro estarán muertes de risa al ver la tontería que hice en mi pierna".

-Hola, linda. - Se acercó une de elles - Para este tipo de acción, deberías probar el salón de Sussie.

-Hola - Oscar saludó tímidamente- Sí, reconozco que no sé cómo hacerlo. Temo que quedará una cicatriz.

-No, no, no… - vino la otra chique- Ponte esta crema de aloe vera, y agéndate turno en lo de Sussie. Aquí tienes su tarjeta. Es muy discreta y profesional para lo que quieres hacer. No te preocupes por el forro. Seguro que él sabrá qué ponerse…

Óscar quedó petrificada con semejantes palabras. - Es que… Yo… pues… no, no…

-No parecías tartamuda recién querida. Somos profesionales y sabemos lo que te pasa.

"Es que ese maldito de Alain tiene razón. Al final todos pueden leer en mi frente que soy virgen y estúpida"

-Vamos nena. -volvió a interpelar la segunda - Cúrate esa ampolla y luego pásate al salón. Se ve que tienes una piel delicada como para que te lastimes a ti misma.

-Ga-gracias… Pero es que…

-Vamos linda. No te avergüences. Pasa por ahí en estos días. Si me dices tu nombre le digo a mi amiga que te haga un buen descuento. También te puede cortar el pelo y poner extensiones de pestañas. Se verán tan bonitas en esos ojos azules. ¿Cómo te llamas, hermosa?

Y ese era su gran dilema. ¿Qué les decía?

-Mi nombre es Noelia, pero me llaman Oscar. - Sí, ahí lo había soltado. Después de todo, eran bastante simpáticas con ella, así que… ¿Por qué no?

-¡Epa! Pero miren nada más… ¿acaso eres lesbiana?

-No, no… - Comenzó a reír como enferma - no, es una historia larga de contar… pero soy hetero. Tengo novio varón. Si. Bien varón y yo… Bu-Bueno, intento ser bien mujer pero como que no me sale, ya ven - dijo enseñando su pierna lastimada.

-Corazón, no te avergüences. Me llamo Sharon (Ya habrás notado lo idéntica que soy a Sharon Stone, verdad?), y ella es BB. Dicen que tiene un aire como la Bardot. Así que si te quieres llamar Napoleón o Macron, puedes hacerlo por ser tan bonita.

-Nos vamos, Oscar… Nos vemos en el salón de Sussie.

Las chicas se fueron y Oscar pagó sólo por el ungüento de aloe vera… Se quedó con la tarjeta del dichoso salón. Claro que se pondría en manos de profesionales.

Gracias por leer

Notas:

Qué puedo decir...Algo de esto fue expersonal. Alguna vez quise depilarme con cera las axilas y probé con la pierna. La cicatriz me recordó mi torpeza por lo menos unos 6 meses.

Beteado por #OnlyD que siempre me da una gran mano en la redacción.

¡Saludes a todes y no se me ofenda nadie por el lenguaje inclusivo aunque lo meta con algo de sorna!