Capítulo 27 Nimue
-No sé si esto sea correcto- Elsa sudaba por lo cansado que era mover aquel bote de madera.
-Deja de parlotear y empuja- Jack empujo con fuerza.
-Eso estoy haciendo- respondió ella molesta.
-Sé que esto no es lo correcto- suspiro –pero el collar dice que las plumas están en aquella isla, solo iremos, las encontraremos y devolveremos el bote, como si nada hubiera sucedido-
-Sí, tienes razón- Elsa trato de enfocarse en su misión –lo más probable es que ni siquiera tenga dueño-
-Lamento decirlo- dejaron de hacer lo que estaban haciendo y voltearon a ver al hombre de edad avanzada, estaba casi consumido en los huesos y su mirada era cansada pero amable, sostenía una red –por favor, no se lleven mi bote, es todo lo que tengo, mi esposa me está esperando con la cena-
Jack y Elsa se miraron con culpabilidad –No era nuestra intensión- Jack suspiro arrepentido –solo queríamos ir a aquella isla a buscar algo importante-
-¿A la isla de Nimue?- el anciano exclamo con temor -¡No vayan, por favor!-
-Pareciera como si le diera miedo el lugar- comento Elsa.
-Esa isla esta maldita, debido al tesoro- explico el hombre
-¿Tesoro?- Pregunto Jack con curiosidad.
-El más grande que se ha visto en toda la historia- el hombre los miro -¿no iban a ir por eso?-
-No buscamos dinero, es algo más importante para nosotros-
-Deben tener cuidado, Nimue protege su tesoro de todo aquel que quiera robarlo-
-Sé que es mucho pedir pero, ¿podría prestarnos su bote?- Jack le mostro una moneda de oro –por un rato, le prometo que lo devolveremos intacto-
-Adelante, tómenlo- él se negó a aceptar la moneda.
-Al menos tome esto- Elsa le extendió un pedazo de pan algo seco que guardaba en su bolso –No es mucho, lo se…-
-Muchas gracias- tomo el pan entre sus desnutridas manos –tengan cuidado, por favor-
-Lo tendremos, gracias- ambos se despidieron mientas empujaban el pequeño bote.
Una vez mar adentro, Jack remaba con cansancio, pero se sentía motivado por obtener otra pluma más.
-¿Qué piensas sobre lo de la tal Nimue?- Elsa pregunto pensativa mientras descansaba, ella ya había terminado su turno de remar.
-Nunca había oído ese nombre-
-¿Nunca escuchaste del Rey Arturo?-
-¿El de la espada en la piedra?-
-Bueno, a ella se le conoce como si fuera el interés romántico de Merlín-
-Honestamente, nunca me interesaron esas historias medievales-
Siguieron turnándose hasta llegar a la isla en donde aseguraron el bote para no perderlo y comenzaron a caminar entre la vegetación.
-Bueno, creo que es buen momento para usar el collar y saber dónde están las plumas-
-Algo me dice que es ahí- Elsa señalo una cueva que se veía a lo lejos en una parte alta de la isla.
-Eso espero, porque no pienso subir hasta allá en vano-
Una vez en la entrada de la cueva ambos se percataron de que dentro estaba muy oscuro -¿Tienes fósforos?- Jack le pregunto a la chica.
-Use el último ayer- respondió mientras pensaba en una manera de iluminar la cueva.
-Usa el obre para guiarnos- Así lo hizo la chica.
-Iré adelante- ella con confianza empezó a caminar hacia adentro.
-¡Elsa, espera!- antes de que Jack pudiera hacer algo, la chica cayó por un hoyo en el suelo del cual no se habían percatado a tiempo.
La rubia grito mientras caía, sentía su frágil cuerpo golpearse entre las rocas e impactar en el suelo sobre algo muy duro –Jack…-
Al chico no le quedó otra opción más que saltar tras de Elsa. Cayó al suelo generando un tintineo que no paso por desapercibido.
-¿Estas bien Elsa?- Se acercó a ella.
-Sí- se había hecho varios raspones, pero no le importaba eso ahora –mira esto- el obre de luz ilumino el lugar mostrando el tesoro.
-Es increíble- Jack se quedó boquiabierto al ver las joyas, coronas, monedas, utensilios y esculturas hechas de oro, frente a él había más riquezas del que él y sus clones juntos podrían haber visto en su vida.
-¿Te imaginas las posibilidades?- Elsa estaba igual de sorprendida –con todo este oro podríamos acabar con el hambre mundial-
-Sí, ojala tuviera bolsillos más grandes- tomo una moneda reluciente entre sus dedos.
-Tal vez no sea buena idea tomar eso- Elsa comento después de meditar la situación -¿Qué tal si este es el tesoro que Nimue protege?, nosotros no buscamos esto-
-Tienes razón- lanzo la moneda lejos de su vista y se enfocó en la misión –vayamos por las plumas-
El obre los guio dentro por pequeños pasadizos donde muy apenas cabían, pero después de dos horas finalmente llegaron al destino.
-Wow- Jack y Elsa habían llegado a un lugar donde no había techo rocoso, se veía el cielo con claridad. El sol se había ocultado y la luna junto con las estrellas brillaban en el cielo creando un escenario muy surrealista –me siento como si estuviera en un sueño- comento Jack.
Era una dolina con agua, no se podía apreciar la profundidad pero ninguno quiso entrar a averiguarlo, por suerte había un puente colgante bastante gastado, el agua estaba a solo unos centímetros por debajo de ellos.
El puente terminaba en una pequeña elevación del suelo rocoso donde se podía caminar, ambos esperaron a que algo pasara.
-¿Ves algo?- Elsa pregunto.
-No, no hay nada aquí-
-Entonces las plumas deben de estar ahí abajo- infirió la chica.
-Iré yo- Jack se quitó la sudadera dejando descubierto su torso, pero antes de que pudiera dar un paso más dentro del agua una neblina repentina apareció y desde el otro lado el puente se comenzó a materializar una figura femenina.
-¿Quién eres?- pregunto con voz suave.
-Soy Jack Frost y ella es Elsa de Arendelle-
-¿Qué es lo que buscan?- camino sobre el agua hasta llegar a los chicos y tenerlos frente a frente.
-Venimos a recuperar algo que es nuest…-
-¡No se llevaran el Excálibur!- Exclamo preocupada y molesta.
-¿Excálibur?, ¿Qué es eso?- pregunto Jack
-Es la espada en la piedra, ¿verdad?- Elsa contesto antes de que la dama pudiera hacerlo.
-La única espada capaz de matar un inmortal- concluyo Nimue.
-Nosotros no queremos ninguna espada, buscamos nuestras plumas- explico Jack con calma.
-¿Te refieres a estas?- la mujer se quitó la peineta adornada con la pluma rosa y la azul.
-¡Sí, son esas!-
El semblante de la mujer cambio rápidamente, soltó una pequeña risita mientras la cubría con su mano –Las encontré hace mucho y pensé que eran hermosas que serían buenos adornos- le entrego la peineta a Jack, él la tomo sin tocar las plumas.
-Muchas gracias- sonrió –perdón si sueno muy rudo pero… eres muy hermosa- comento.
La mujer se sonrojo –Gracias, todos los hombres me lo dicen-
-Escuchamos historias de ti, no creímos que fueras a ser tan amable- Elsa estaba incrédula de lo fácil que había sido obtener las plumas de ella.
-Los hombres generalmente vienen aquí en busca de tesoros, por eso decidí moverlos lejos de aquí, para que nadie pudiera molestarme, pero más de un par de veces varios dioses han intentado venir a robar la espada y no permitiré que eso pase, Merlín me dejo a cargo de ella y ya la perdí una vez, no pienso perderla de nuevo-
-¿Y cómo fue que la recuperaste?- Pregunto Elsa con curiosidad.
-Rumpelstiltskin la trajo hasta mí-
-¿El ser oscuro?- Jack no podía creer que aquel hombre hubiera ayudado a Nimue desinteresadamente.
-A cambio de un pequeño costo, claro- se encogió los hombros.
-Ahora todo tiene sentido- Jack rodo los ojos.
-Gracias por la ayuda- Elsa procedió a despedirse.
-Antes de irnos…- a Jack se le ocurrió algo –Dices que no te importa el tesoro que había en la entrada, ¿crees que podamos tomar unas cosas?-
-¡Jack!- Elsa lo regaño.
-Es para una buena causa, lo juro- ambas mujeres lo miraron sin comprender.
.
.
.
-Gracias por prestaros el bote- Jack y Elsa se encontraron con el amable anciano nuevamente a orillas del mar, señalaron el bote que se encontraba tal y como el hombre lo recordada.
-¿Se encuentran bien?- el anciano estaba preocupado por lo que les pudo haber pasado en la isla.
-Estamos muy bien- Jack aclaro –resulta que Nimue no es ningún espectro maligno y si hay un tesoro, pero no está maldito-
-Menos mal que están bien, ¿encontraron lo que buscaban?- pregunto.
Ambos chicos asintieron con una sonrisa –Nuevamente, gracias por la ayuda, debemos de irnos- Jack invoco el portal y ambos se despidieron felices.
-Por favor, disfrute del regalo- Elsa le dijo antes de que ambos desaparecieran.
El hombre sin entender a qué se refería la chica, camino hasta su bote, al revisarlo bien se dio cuenta de que en el interior había un montón de joyas y monedas de oro; el hombre estaba incrédulo.
.
.
.
De vuelta en la cueva de Nimue…
La mujer tarareaba mientras se cepillaba el hermoso y largo cabello color azabache, veía su reflejo en las aguas azul turquesa, en su mente no dejaba de pensar en la pareja de chicos que la habían visitado hace unas horas –Que chicos tan dulces, espero…-
Un dolor punzante invadió su pecho, miro abajo para darse cuenta de que la sangre no paraba de fluir, algo punzocortante la estaba atravesando –El Excálibur - se dio cuenta inmediatamente, alguien lo había robado sin que ella se diera cuenta.
Giro su cabeza para ver el rostro de su asesino –Tu…- la misteriosa figura saco la espada de su cuerpo y posteriormente la empujo dentro del agua, mientras se sumergía podía ver como las hermosas aguas se tenían con aquel color espantoso, el color de la sangre.
"¿Cómo pudiste?" pensó sin encontrar una explicación.
Antes de que sus ojos se cerraran para siempre se dio cuenta de algo, allá en el fondo de aquella poza estaba aquello "Así que, por eso lo hiciste", finalmente se dio cuenta de que lo que sucedió no era una coincidencia.
Sus ojos se cerraron después de que su delicado cuerpo toco fondo para quedarse ahí eternamente.
Hola a todo el mundo! Dentro de lo mas profundo de mi ser espero que se encuentren bien de salúd y espero que continuen asi.
Estamos viviendo en tiempos interesantes, vaya maldicion!; pero si algo bueno ha salido de esto es que he logrado terminar la historia y comenzare a subir lo poco que falta.
Por alguna razon la pagina no me deja ver los comentarios, pero se que hay nuevos, ya reporte el problema, espero se solucione pronto.
Muchas gracias por no abandonarme y creer en esta historia, cuidense mucho.
