Los personajes son propiedad de su respectivo autor Takeshi Konomi

Capítulo 21

Anémona: es amor puro y eterno.

Habían transcurrido algunas de semanas desde la llegada a la casa principal y los encuentros con su abuelo eran cada vez más escasos necesitando concertar citas incluso para ver a su hermano el cual, aparentemente no tenía tiempo ni para comer en su compañía.

-Disculpe señorita, pero el joven amo se encuentra ocupado con una reunión.

Fue la respuesta por parte de una de las asistentes de Aki.

-Hace una semana que no lo veo, solo quería saber si sería posible reunirme con él pronto.

-Me temo que no cuento con esa información por el momento.

Con decepción en su rostro, la castaña tomo camino hacia su habitación seguida firmemente por dos de los guardaespaldas que su abuelo había asignado por ella después de su llegada.

-Señorita, le recuerdo que dentro de diez minutos su clase de etiqueta comenzará.

Menciono el más bajo de los hombres.

-Gracias, solo cambiare mis ropas.

Para Sakuno, la nueva vida que había comenzado le recordaba en su mayoría a lo que escucho en alguna ocasión por parte de los gemelos, inclusive cuando sus guardaespaldas fueron presentados tuvo la duda de si eran familia de Alder o Derek por su gran parecido y presencia. Ingreso a su cuarto y busco las prendas necesarias para su asesoría la cual debía consistir en un largo vestido preferentemente con encajes, guantes y sombrero.

-Lo único constante son las flores que dejan en mi habitación cada día.

Susurro para sí misma oliendo la bella flor de liz que se encontraba en la masa a un lado de su cama.

-Supongo que las peticiones de Ryoma-kun para mi hermano llegan más rápido que las mías.

Expreso con melancólica voz acariciando aquella delicada flor.

-Lamento la espera.

Anuncio Aki entrando a la gran sala adornada con una extensa colección de libros y un gran escritorio de madera antigua.

-Sabes que es descortés tardar en llegar a un llamado.

Respondió aquel hombre con traje inglés y barba blanca.

-Me disculpo profundamente abuelo, he traído a mi hermana Sakuno como solicitaste.

Ante lo dicho, la joven quien hasta hacia unos momentos se encontraba tras su hermano haciendo grandes esfuerzos por mirar de soslayo la silueta de aquel hombre bajo la mirada sin estar segura si debía hablar o esperar a que la llamasen.

-Así que tú eres Sakuno.

Comento el imponente hombre acercándose hacia ella haciendo ademanes a Aki para que se hiciese a un lado.

-Mucho gusto, mi nombre es Sakuno.

Dijo con prisa roja hasta las orejas mientras hacia una reverencia japonesa sin elevar en ningún momento su rostro para mirarlo.

-Veo que la etiqueta no es algo que se te haya enseñado apropiadamente.

Señalo su abuelo.

-Mi nombre es Alberth Fernsby, por si te quedaba alguna duda. Soy el padre de tu madre.

Expreso parado firmemente frente a ella esperando a que esta elevara su rostro.

-Lo lamento.

Se disculpó rápidamente aun sin elevar la mirada. En un intento de suavizar el ambiente para su hermana Aki sugirió una merienda a base de té y bocadillos, propuesta que fue aceptada por su abuelo el cual ordeno a las sirvientas llevarlo al lugar donde se encontraban.

-Tomen asiento.

Ordeno Alberth señalando con una de sus manos la pequeña sala a unos pasos de su escritorio en la cual no tardaron en colocar múltiples bocadillos y tazas de fina porcelana para servir el té.

-No creo que estés muy familiarizada con este tipo de té, es bastante distinto al té japonés que estas acostumbrada a tomar.

Menciono Aki al ver la manera tan nerviosa en la que su hermana movía las manos sobre sus muslos.

-Lamento la interrupción amo, pero he de informar que en este momento no contamos con el té que usted había solicitado.

-Entiendo, entonces por favor sirve el té que el abuelo acostumbra tomar.

Indico el rubio percatándose de la indiferencia que comenzaba a mostrarse en el rostro de su abuelo.

-Como usted diga.

Con habilidad, la mucama se encargó de preparar el té para los tres sirviéndolo en tazas blancas con finos adornos dorados con estampado florar. Sakuno no estaba segura de cómo debería actuar, se sentía bastante nerviosa ante toda la situación, especialmente al no tener el valor de enfrentar la penetrarte mirada de aquel quien decía ser su abuelo ¿Cómo se supone que debía referirse a la persona que nunca en su vida había conocido y ahora se presentaba como su tutor? Con torpeza tomo la taza frente a ella y sorbió aquel líquido con un toque anaranjado abriendo sus ojos en sorpresa al instante.

-¡Vaya! Que sabor tan peculiar, es como si una cálida ráfaga de viento jugueteara en mi boca.

Dijo sin percatarse de sus palabras o de con quienes estaba mientras sonreía alegremente. El silencio sepulcral que se creó la hizo volver a la realidad más rápido de lo que pensó abriendo sus ojos para divisar el atónito rostro de su abuelo quien la miraba como si un fantasma la hubiese poseído.

-He de suponer que tienes buenas papilas gustativas, este es un té de Anémona, aquella flor a la que conoces como a la hija del viento.

Intento nuevamente serenar el ambiente el rubio al ver la cara de sus dos familiares y llamando la atención de su hermana.

-¿La hija del viento?

Pregunto con extrañeza Sakuno pidiendo una explicación siendo interrumpida en el acto por el hombre de barba y cabellos blancos.

-Eso no tiene importancia, has venido aquí para que te explique las normas de la casa y lo que ocurrirá a partir de ahora y nada más.

Hablo levantándose de su asiento y comenzando a caminar hacia su escritorio.

-A partir de ahora tendrás vigilancia las veinticuatro horas del día, las salidas que realices incluso al jardín deberán ser autorizadas y resguardadas, tendrás un horario de clases comenzando desde mañana el cual deberás seguir al pie de la letra, tus tutores serán exclusivamente mujeres quieres te enseñaran los fundamentos para desempeñarte en sociedad hasta tu presentación, te asignaré una sirvienta particular quien te ayudara a vestir y atenderá tus requisitos. Tengo entendido que tu madre no te puso otro nombre como a tu hermano, sin embargo, desde este momento eres una Fernsby, por tanto, los nobles de otras casas serán notificados de tu existencia y tu llegada.

-E-espere un momento por favor, aun no me han explicado porque me pidieron venir tan súbitamente o lo que ocurre.

Intento hablar la joven, aunque su voz salió entrecortada y nada decidida.

-Simplemente te llame como un seguro para la familia de ser necesario, tu hermano se encargará de ponerte al corriente de algunas de las empresas, pero eso será más adelante. Pueden retirarse.

Sentencio el hombre subiendo las escaleras hacia los estantes del segundo piso dentro de su oficina.

-Vamos Sakuno, eso será todo por ahora. Supongo que los guardias están esperando afuera al igual que tu mucama, te los presentaré.

Dijo Aki guiando a su confundida hermana hacia la salida cerrando la puerta con cuidado. Tal y como había previsto el joven, los sirvientes se encontraban esperándolos fuera del despacho de su abuelo, así como las tutoras que tendría a partir de ese momento.

-No lo tomes a mal Sakuno, él no es alguien que sepa expresarse.

Fue la simple respuesta del rubio al acompañarla a su dormitorio.

- ¿Por qué me pediste venir aquí oni-chan?

Cuestiono en una súplica la castaña.

-Hablaremos de eso luego, debes estar cansada por el viaje, duerme un poco.

Y con esa esquiva respuesta emprendió su marcha por el pasillo dejando a una joven con sentimientos mezclados.

- ¿Necesita algo señorita?

La pregunta por parte de la joven rubia con vestido negro y gorro la saco de sus pensamientos.

-Lo siento, ¿Cuál era tu nombre?

Pregunto un tanto avergonzada por no prestar atención cuando Aki presento a todo el personal.

-Me llamo Abie.

-Es un gusto. Lamento la molestia, pero ¿podrías indicarme donde está la biblioteca?

-Con gusto señorita, es por aquí.

Con cuidado la guío a través de los largos corredores, tal fue el recorrido que pensó que sin la ayuda de aquella joven seguramente se habría perdido, al llegar a su destino quedo impresionada por la majestuosa entrada con dos puertas de madera.

-Es aquí señorita, si necesita que le ayude con algo no dude en decirme.

-Gracias.

Dijo entrando al recinto y enfocándose en buscar aquello que había mencionado su hermano y su abuelo obviamente evito escuchar.

-"La hija del viento"

Dijo al leer el titulo relacionado con la flor de Anémona.

-Si mal no recuerdo el significado de la Anémona es un amor fuerte y penetrante, pero a la vez frágil, fugaz o amenazado.

Expreso recordando para sí misma.

- Cuenta la leyenda que en un jardín vivía la Ninfa de las Flores, llamada Cloris. Céfiro, el Espíritu del Viento de Occidente, solía visitar este jardín para poder verla porque estaba enamorado de ella. Para su desgracia, la ninfa no paraba de reírse de él y ponerle las cosas difíciles. Sin embargo, Céfiro no se rendía y seguía yendo hasta el jardín con la esperanza de conquistarla.

En este jardín, además de Cloris, vivían otras ninfas. Una de ellas, llamada Anémona, era muy bella, más joven que Cloris y con un carácter lleno de pureza y dulzura. Ante la indiferencia y malas formas que le profería su amada, Céfiro fue poco a poco interesándose por Anémona. Cuando Cloris se enteró, comenzó a sentir celos de que ella no fuera su único centro de atención. Por este motivo, decidió apartarla de su lado y echarla del jardín al bosque para que muriera o fuera asesinada por las bestias que poblaban el lugar. De esta manera, ella sería la única que enamoraría a Céfiro.

Cuando Céfiro volvió a visitar el jardín, no la encontró y Cloris le contó una sarta de mentiras para justificar su ausencia. Aunque esto no impidió que Céfiro siguiera enamorado de Anémona. Un día paseando por el bosque, Céfiro encontró a Anémona malherida y a punto de morir. Entonces recogió su cuerpo y la protegió con mucha delicadeza convirtiéndola en una bella flor de color blanco, como las que crecen al pie de los árboles al llegar la primavera. De ahí que la anémona signifique «hija del viento». Y aunque pueda parecer una flor sencilla y de poco valor, es la representación del amor más puro entre dos personas que se aman pero que no han podido seguir juntas. Simbolizando que el amor puede llegar a ser muy intenso, pero también frágil, momentáneo y verse amenazado.

Finalizo de leer Sakuno.

- La leyenda de la anémona nos demuestra que todas las personas podemos sufrir celos, despecho y llegar a mostrar nuestra mayor crueldad con los demás simplemente por no haber conseguido el amor que tanto deseamos.

Comento una anciana voz a las espaldas de la joven provocando en ella un respingo.

-Lamento si te asuste jovencita, es solo que estabas leyendo en voz alta y tu voz me trajo tanta nostalgia que me tome la confianza de hablar sin ser solicitada.

Se disculpó la mujer con vestido similar a las de las otras mucamas y arrugas notables.

-No sé preocupe, es solo que estaba tan concentrada que no me percate de usted hasta que hablo.

Sonrió sincera Sakuno levantándose de su asiento para hablar con la veterana mujer.

-Tú, me recuerdas mucho a una vieja amiga.

Ante esto, la joven ladeo la cabeza confusa provocando la risa de la mujer.

- ¿Te gustaría acompañar a esta abuela un rato y conversar?

Sakuno no entendía el interés de aquella mujer, sin embargo, acepto tomando asiendo en uno de los sillones dispuestos en aquella habitación para la lectura.

-Hacia mucho que nadie venia aquí, incluso el joven amo dejo de venir después de todas las clases y compromisos que le fueron encargados.

- ¿Mi hermano venia aquí?

Pregunto interesada acerca de la vida de Aki que ella se había perdido al estar separados.

- ¡Oh! Que despistada, le pido disculpas señorita ante mi falta de modales. Mi nombre es Alice y soy la encargada de la biblioteca.

-Alice, es un buen nombre para alguien que pasa gran parte de su tiempo con libros, como Alicia en el país de las maravillas.

Aseguro la joven sin malicia provocando la risa de la mujer.

-mi vieja amiga solía decirme exactamente lo mismo, que era un buen nombre para alguien que siempre estaba entre libros.

Señalo mostrando la montaña de libros que en ese momento estaba organizando.

-Lo lamento, no quise ser ruda.

-No te disculpes querida, veo que no solo eres parecida en el exterior a m buena amiga. Tú debes ser la hija de Charlotte, ciertamente te pareces a ella, aunque si tengo que comparar personalidades supongo que tu hermano adquirió ciertos rasgos más notorios de ella.

Bromeo Alice.

- ¿Conoció a mi madre?

-Claro que la conocí, yo era su nana. Aunque después de que la señora murió el señor prefirió que me quedará a ordenar los libros.

Señalo la mujer.

- ¿Entonces realmente me parezco a mi madre?

-Por supuesto que sí, aunque debo confesarte que si debo encontrar parecido con alguien esa seria tu abuela. Realmente eres su vivo retrato a su edad, tus ojos, tu sonrisa, incluso tu forma de hablar son exactamente como los de ella. Qué extraña es la herencia, así como no puedes heredar pizca alguna de carisma también puedes abusar de todas las virtudes.

Sonrió Alice ante la poca claridad que mostraba el rostro de la castaña.

-No creo haber escuchado hablar de mi abuela, mi madre me dijo que no tenía muchos recuerdos de ella.

-No me extraña, después de su muerte el señor mando a quitar todos los retratos donde ella aparecía y ordeno evitar mencionar su nombre.

Explico con pesar la anciana.

-Tu abuela, Rose. Fue el gran amor de tu abuelo, se conocieron desde muy pequeños, sin embargo, ella siempre tuvo una condición muy débil por lo que murió muy joven.

-Mi madre me contó algo al respecto, aunque no fue mucho realmente. Según lo que recuerdo mis abuelos eran herederos de grandes casas y fueron comprometidos, se casaron y unos años después la abuela murió debido a su débil condición.

Hablo Sakuno haciendo alusión a lo poco que su madre le contó al respecto sobre sus abuelos.

-Bueno, es verdad que los señores fueron prometidos debido al buen estatus de sus casas, sin embargo, las cosas no fueron tan sencillas como las haces sonar.

Ante esto, la castaña mostró una cara de duda ¿Realmente era posible que las cosas no fuesen tan simples como ella había creído?

-La historia se remonta a tiempo atrás, si es tu deseo escucharla de esta vieja abuela creo que sería bueno para que entendieras un poco más al señor.

Al ver como la joven asentía la mujer prosiguió.

-Desde muy pequeña yo he servido a la familia de tu abuela, mi madre quien era sirvienta de su casa murió debido a una fuerte fiebre y ellos me acogieron. No malinterpretes, yo podría haberme ido si así lo desease, pero Rose siempre fue tan buena conmigo que simplemente no pude alejarme de ella, especialmente cuando fue gracias a ella que mi difunta madre tuvo tratamiento y una buena calidad de vida hasta el final.

- ¿Entonces esa amiga de la que hablas es…?

Intento preguntar con rostro expectante.

-Tú abuela fue la mejor amiga que jamás pude desear, anteriormente la servidumbre no contaba con tantas atenciones ni servicios como ahora especialmente en la clase noble ¿Lo sabias? Tu abuela era parte de la familia Midford, una prestigiosa casa de marqueses.

-No tenía idea.

-Bueno, no es como si ella reconociera demasiado su posición. La realidad era que como primogénita de la casa tenía muchas obligaciones para llevar el mando de los negocios, no obstante, poseía un cuerpo en extremo débil y pasaba gran parte de su tiempo en cama lo cual no daba buena imagen a la prestigiosa familia. Recuerdo con claridad la manera en la que ella se esforzaba en muchas ocasiones por levantarse de la cama para asistir a los eventos de los que su madre le ordenada ser participe, aunque la mayoría de las ocasiones regresaba con el ánimo bajo por no lograr cumplir con las expectativas de esta. Su madre, quien era una persona a la que le gustaba destacar y guardar las apariencias prefirió concebir otro hijo antes de que su posición se viera afectada, y al nacer el hermano de Rose ella fue desplazada por completo. Toda la atención que una vez fuese dispuesta para ella ahora era enfocada a su hermano quien a pesar de ser diez años menor a ella fue anunciado como único heredero, mientras que ella fue vista como un defecto que difícilmente podría tener algún valor.

La mujer miro a Sakuno con comprensión, aquella historia no era agradable para nadie.

-Tú abuelo, quien conocía a Rose desde niños constantemente trato de apoyarla. Cada día él le enviaba una flor con un listón atado y una nota, es curioso pensar que yo fui la única testigo de aquellas muestras de afecto por parte de él, las cuales animaban a mi querida amiga a seguir adelante aun cuando su madre dejo de visitarla en sus aposentos.

-Una flor.

Dijo más para sí misma que para su acompañante.

-Una flor por día… Esa era la cantidad de flores que él le enviaba a ella desde que se conocieron cuando niños.

Corroboro la anciana sacando a Sakuno de sus pensamientos, los cuales comenzaban a guiarla hacia su amado príncipe.

-El verte aquí buscando el significado de la Anémona me trajo tantos recuerdos. La primera vez que me encontré con tu abuela también fue en una biblioteca, yo me encargaba de acomodar los estantes y a escondidas leía los libros para mi propia satisfacción.

Un recuerdo nostálgico cruzo su mente, el cual la llevo a la mansión donde un día trabajo y en la cual con una sonrisa sincera una niña de cabellos castaños y dulce sonrisa le pedía ayuda para buscar libros sobre flores a su escuálido ser con lentes.

-Yo era mayor que tú abuela por seis años y la primera vez que me la tope sujetaba una bella corona de lirios la cual había sido regalo de su primer amigo y con el cual le deseaba una pronta recuperación.

Río la mujer al pensar en las dificultades que paso en aquella ocasión para lograr encontrar el libro adecuado para su pequeña visitante de siete años.

-Aparentemente aquel niño no mucho mayor a ella había escuchado que entregarles a las mujeres una corona de lirios para los griegos y los romanos significaba su intención de desearles una vida esperanzadora y fructífera lo cual era una señal de su preocupación por ella al enterarse la frágil condición de su cuerpo, sin embargo, en el libro que encontramos los lirios en la época victoriana eran entregados por los amantes a las mujeres como señal de amor.

Una fuerte carcajada salió de la mujer.

-La sorpresa para ella fue tal que tuvo fiebre la siguiente semana.

Decía mientras se limpiaba las lágrimas provocadas por su propia risa.

-Claro está que el mal entendido no fue descubierto hasta años después cuando él verdaderamente le profeso su amor.

- ¿Entonces el abuelo realmente quería a la abuela?

Pregunto con cierto deje de duda aun en ella.

-La vida de mi querida amiga no fue tan cómoda como muchos creerían para una joven de clase alta y la de tu abuelo no fue mejor. Su familia no era tan prestigiosa como la de ella y a pesar de que pudieron conocerse desde pequeños sus familias no tenían la mejor predisposición a emparentar, especialmente la familia de ella pues consideraba a tu abuelo no apto para consagrarse con ¨la sangre real¨.

Sakuno escuchaba atenta la historia que le contaba la anciana la cual parecía absorta en sus recuerdos.

-Yo fungí como una gran mediadora para sus encuentros secretos cuando ellos llegaron a la adolescencia y me encargaba en entregar a escondidas las flores que secretamente eran enviadas a la mansión aun si eso pudiese costar que me expulsaran pues la sonrisa que veía en el rostro de Rose era tan cálida como ninguna otra al recibir cada una de ellas.

La anciana se levantó de su asiento y tomo un viejo libro de uno de los estantes, se notaba bastante desgastado y las paginas eran amarillentas denotando los años trascurridos, aun así, la castaña lo acepto gustosa al sérselo ofrecido.

-Cuando murió el padre de tu abuelo, aun con las oposiciones de parte de sus socios quienes buscaban maneras para hacerlo renunciar al puesto de heredero ya que al no estar su padre y su madre haber muerto al darle a luz, él era un joven heredero con poca experiencia en los negocios, fue a casa de tu abuela y pidió su mano en matrimonio, la negativa llego inmediatamente por supuesto así que les ofreció un trato, si él lograba posicionarse como una de las familias más prestigiosas de Inglaterra en dos años tendrían que aceptar darle a su hija en matrimonio. Para la madre de Rose realmente no importaba con quien se casará su hija siempre pues para ese momento solo le representaba una carga, pero aun así no permitiría que alguien de su familia se casara con alguien bajo su nivel por lo que acepto, especialmente porque también necesitaba casarla pues los rumores de su pobre condición no favorecían las propuestas de matrimonio.

Sakuno miro la portada del libro la cual era una alusión a las flores y su simbolismo.

-Tal como él dijo, logro posicionar el nombre de su familia como uno de gran prestigio y fortuna incluso mayor a la de los Midford quienes no pudieron objetar cuando su hija fue llevada tan pronto la propuesta fue aceptada. Ella nunca regreso a casa y lo único que se llevó de su antiguo hogar fue a mí.

Río con añoranza.

-El tiempo que pasaron juntos fue tan gozoso no solo para ellos sino también para las personas que los vimos. Un hombre solitario quien nunca recibió más que entrenamiento en los negocios por parte de su padre y una joven tan cálida pero frágil, eran el complemento perfecto del otro y aun cuando tu abuela rara vez podía salir él se encargaba a su manera de complacerla en todo, incluso mando a construir un teatro solo para ella pues disfrutaba ver las óperas, pero en rara ocasión podía asistir. Los pequeños placeres que compartían eran tan casuales como tomar una taza de té, caminar en el jardín que ella pidió plantar o escucharla cantar mientras tocaba el piano, no creo que pudieran haber sido comparados con otra cosa.

Miro en dirección hacia donde hasta hacia un rato Sakuno investigaba acerca del trasfondo de la Anémona.

-Estoy segura que ni siquiera imaginas porque el señor bebé aquel té.

Ante la mirada desconcertada de la joven la anciana se limito a sonreír.

-En verdad quien disfrutaba aquel té era mi querida amiga, aquel té le fue recomendado para tratar enfermedades en las vías respiratorias, pero su sabor le resulto tan desconsetante que constantemente lo preparaba para todos a los que apreciaba. Paulatinamente la costumbre se quedo y comenzaron a beberlo como té de la tarde, recuerdo que cada vez que alguien le preguntaba la razón de su gusto por dicho té ella contestaba con algo así como "es que la senciacion es tan curiosa, es como si una cálida ráfaga de viento jugueteara en mi boca".

Abrió el libro que Sakuno tenía en sus manos al notarla tan impactada por lo que acababa de escuchar, justo en la página señalada por un largo listón rojo que usaba como separador.

-El nombre completo de tu madre "Lilium Cornelia Charlotte Fernsby" vino justamente de este libro, Lilium significa lirio, la flor favorita de tu abuela y la razón por la que todo el jardín este adornado con ellos.

Sakuno contemplo la imagen que aparecía en aquel libro, un bello lirio blanco con muchos de los significados que aquella flor poseía.

-Al morir tu abuela el señor se sumió en una gran depresión de la cual muchos dudaban que saliera, inclusive no quiso ver a tu madre por mucho tiempo. Vivía encerrado en su oficina y el salón con el piano de cola fue cerrado con llave pues para él era su lugar donde compartía cada tarde con su amada esposa, cosa que nunca podría volver a hacer.

Miro de soslayo a la joven quien aún contemplaba aquel libro.

-No sé qué te habrá dicho tu madre sobre tu abuelo o que habrás interpretado de él, pero yo quien lo conozco desde niña puedo contarte lo desdichado que fue y cuando finalmente encontró una luz a la cual aferrarse esta voló tan lejos de sus manos como si de un espejismo se tratase y cuando creyó poder aferrarse a algo más después de que la luz se fuese uso todo de sí para intentar no perderlo una vez más.

Tomo una de las manos de la castaña quien la miraba melancólica.

-Que tu madre cantara las canciones de su amada y sonriera como ella lo hacía devolvió a aquel hombre deseoso por alcanzar a Rose las ganas de permanecer justo aquí, para ella, para proteger el único recuerdo de la mujer que lo saco de su desesperación. El día que tu madre dijo que se iría, tu abuelo mando a cerrar nuevamente aquel salón con el piano de cola que finalmente había vuelto a abrir y cuando ella finalmente se marchó él se cercioro de que ninguna de sus cartas llegase a sus manos.

- ¿Por qué hizo eso?

-Porque el odio, mi dulce niña, es un lugar en el que se esconde uno cuando no se pude enfrentar la tristeza.

Ryoma miro nuevamente su teléfono, el mensaje que había enviado aun no había sido leído y eso lo inquietaba.

-No te apresures, estoy seguro que contestara pronto.

Lo animo su madre percatándose de como su hijo trataba de ocultar su teléfono bajo la mesa.

-Te entiendo perfectamente seishounen, la abstinencia de mi linda hija Sakuno y sus deliciosos postres me tiene muy afectado.

Ante el comentario inapropiado por parte de su padre Ryoma giro su cuerpo listo para irse con molestia en su rostro, no obstante, el sonido de su teléfono lo hizo detenerse un momento antes de su retirada durante la cena.

-Parece que la respuesta finalmente llego.

Dijo con una sonrisa entre maliciosa y comprensiva Nanjiro al contemplar el rostro enamorado de su hijo.

- ¿Qué escribió mi bella hija?

Pregunto el samurái arrebatándole el teléfono a su hijo para leer llevándose un gran fastidio al comprender que solo era la imagen de una flor blanca con botones negros.

- ¿Te emocionas por la imagen de una flor?

Cuestiono sin comprender lo que ocurría y mostrándoselo a su esposa quien sorprendida contemplo como su hijo le arrebataba el aparato a su padre y se alejaba refunfuñando acerca de la poca delicadeza que su progenitor tenia.

-Si mal no recuerdo aquella flor era una Anémona.

Penso en voz alta Rinko mientras su esposo ingería un gran bocado de arroz.

- ¿Anémona?

Pregunto al ver la sonrisa sincera de ella al recordar su significado.

-hasta donde recuerdo su significado romántico es "Me gustaría estar contigo".

Dijo la mujer riendo.

- ¡Oh, vaya! Sí que son un par de tórtolos enamorados.

Río Nanjiro al comprender lo que su esposa trataba de decirle.

- Nunca espere que seishounen fuese así de apasionado, pero me alegro por de cierto modo. Ser orgulloso no te lleva a lo más alto, sino mírame a mi contigo.

Expreso obsequiándole un cálido beso en la mejilla a Rinko quien sonrió amorosa completamente de acuerdo con lo que acababa de escuchar, ciertamente la pasión por algo podría llevarlo más lejos que el orgullo, de eso estaba segura.