Soy algo más, Cap. 22
Antes de empezar este capítulo, quiero dar un especial agradecimiento a Yorukakusaku, a Rosadargento, y a David Hilario Sencia Quispe, son las 3 personitas que le dieron a favoritos a esta humilde historia que escribo para todos ustedes, se agradece de corazón su apoyo (haciendo una reverencia), solo era eso.
Sin más que decir, al Fic.
Naga: ¡¿COMO TE ATREVES A FALLARME?!
El enorme dragón rugió con una increíble fuerza, casi haciendo salir volando a Masquerade que estaba inclinado en una mansa reverencia de arrepentimiento frente a Naga, sin dejarla ni un momento a pesar de casi perder todo el equilibrio en sí mismo.
Masquerade: Por favor... perdóneme maestro... (Con voz mansa y rogante)
Naga: ¡UNA SIMPLE MISIÓN, ERA UNA SIMPLE MISIÓN DE ENTREGARME EL NÚCLEO DE INFINIDAD, Y LLEGAS CON LA NOTICIA DE QUE ESA SIMPLE MISIÓN NO LA CUMPLISTE!, ¡ERES UN INUTIL!
El Bakugan hizo brillar sus ojos en ira, a punto de lastimar al rubio para desahogar su ira, pero antes de llegar, de pronto, Hal-G se puso frente al rubio, interfiriendo en el castigo que le darían al enmascarado.
Hal-G: Por favor, espere un momento, amo Naga.
Naga: Hal-G, QUITATE DEL MEDIO, Es un inútil que no merece piedad.
El rubio subió ligeramente la cabeza, para ver que, en efecto, el anciano lo estaba protegiendo, dejando una expresión de sorpresa en su rostro.
Hal-G: Si me permite, maestro, debo decirle que no se enoje con el muchacho por favor, por lo que nos ha dicho, el Núcleo Infinito es muy poderoso y está a punto de salir disparado del cuerpo de Wavern, Es muy inestable y poderoso... solo necesitamos que el Hydranoid evolucione una vez más, y entonces lo tomara y lo traerá ante su gloria, maestro Naga... el chico nos es útil aun, y se puede mover más rápido que nosotros dos.
Naga estaba furioso, pero aun así, con la poca calma que aún conservaba dentro de él, sorpresivamente, escucho al doctor.
Naga: (irritado) Está bien, ¡PERO QUE SEA LA ULTIMA VÉZ QUE ME FALLAS, MASQUERADE! DE LO CONTRARIO...
Masquerade: Se lo aseguro, maestro Naga... no volverá a suceder... (En el fondo, tenía miedo de no cumplir esa promesa)
Hal-G: Se lo agradezco, amo Naga (haciendo una reverencia)
Naga: LARGO DE AQUÍ LOS 2, ANTES DE QUE ME ARREPIENTA Y LOS ACABE A AMBOS.
Ambos seres desaparecieron en su resplandor, apareciendo en casa de Masquerade, en la estancia principal, dejando respirar a ambos.
Masquerade: ¿Por qué lo hiciste?...
El doctor volteó a ver al rubio, el cual lo miraba en busca de una respuesta, haciendo reír al anciano.
Hal-G: ¿Preguntas por qué te salve?, No sé... digamos que me diste lastima, muchacho, como un caracol aplastado y moribundo en su baba desparramada por el piso miserable, tal como vino al mundo.
Al rubio le salió una vena de ira en la cabeza, ese anciano no iba a cambiar.
Hal-G: También porqué te hubieran castigado sin sentido alguno, ni merecerlo...
Masquerade cambio su semblante molesto a uno de confusión, mirando al anciano.
Hal-G: Veras, muchacho, El núcleo Infinito y el Núcleo Silente, mantuvieron el equilibrio en Vestroia por años, son dos energías increíblemente grandes e incontrolables, el amo Naga no es un Bakugan evolucionado, al igual que Wavern, y siendo nosotros dos testigos del increíble poder del amo Naga, era obvio que Wavern también poseería un inmenso poder a pesar de su segura carencia de habilidades, enfrentarla... debió ser igual a si desafiáramos al amo Naga, no podríamos derrotarle así de fácil... tómalo como un favor, muchacho, algo así como un "entiendo por lo que estás pasando".
El rubio se quedó sin palabras, no solo el anciano estaba hablando con toda la razón del mundo, sino que también entendía por la situación por la que pasaba el joven.
Hal-G: Además, ¿De qué me sirves muerto? Ya no podría burlarme de tu retardes y tu ignorancia, pequeño arbusto amarillo. (Haciendo un gesto de burla al rubio)
Masquerade: ¡HAY, TU NUNCA VAS A CAMBIAR! (Con voz molesta hacia el doctor por burlarse de su cabello)
Pero el rubio por un momento se calmó y sonrió a lo bajo, mirando a Hal-G.
Hal-G: Aprovecha tu segunda oportunidad muchacho, que no estaré siempre para salvar tu pálido trasero de zorra, Jeje, hasta pronto. (Desapareciendo, antes de que tan siquiera el rubio hiciera una protesta por el ultimo insulto hacia su persona)
Pero el rubio no estaba molesto, por una vez, el insulto lo tomo como una simple broma con buen humor... aunque si se enojó ligeramente para sus adentros.
Se preguntaba el joven peleador, si parte del Doctor Michael aun estaría vivo dentro de él... si la bondad del que "también" era su abuelo seguiría con vida en ese cuerpo de aguacate arrugado...
Seguramente la respuesta era que sí, pero lo dudaba en parte, pues no había visto que Hal-G se transformara en Michael de nuevo, se preguntaba... si él tendría el mismo control de estar en el cuerpo de Alice en vez de tener el suyo (N/A: ¿Multiverse? *Chiste malo*), para sus adentros, lo dudaba, pues solía necesitar seguido de la energía del Núcleo Silente, no estaba vivo sin esa energía por más de un mes, así que, sospechaba que a diferencia de Hal-G, él tendría que cambiar de lugares con Alice a menudo, pero sin duda, eso sería un problema para él mismo.
Se preguntaba como seria esa situación para ser honestos… probablemente, muy incómoda, no se imaginaba a si mismo con los pechos de Alice en su cuerpo… y prefería no hacerlo en realidad.
De hecho, a veces se preguntaba, ¿Por qué debía llevar puesta la máscara?, no tenía mucho sentido.
Recordaba haber nacido con ella, y recordaba también, con vergüenza, el susto que se dio a sí mismo la primera vez que se vio en el espejo, pues ya no era la imagen femenina y peli-naranja que él conocía, aunque obviamente no le había dado atención a su cambio de voz la primera vez.
Tal vez la seguía usando por ocultar la energía del Núcleo Silente que pasaba a través de sus ojos, tal vez porque en verdad solía lastimarlo mucho la luz del sol, porqué en esa máscara estaba su BakuPod y su registro general en una pequeña computadora a su alcance (El Doctor Hal-G había hecho un grandioso trabajo adelantado a su época en esa máscara).
(N/A: Si no me creen eso último, vean el capítulo de Bakugan de "las reglas de Runo", el BakuPod de Masquerade está en la lentilla derecha, un invento avanzado para su época a mi parecer, incluso a mediados del 2007, año cuando se estrenó la serie... Japón si que esta avanzado a nosotros... wow)
Además de que nadie sabía en que estaba pensando el rubio gracias a esa máscara, dándole cierto poder de intimidación y de ser impredecible al no saber sus reacciones bajo esa máscara contra sus adversarios, le gustaba el misterio que estas podían dar (razón por la cual también tenia una pequeña colección colgada en su sala de computo, le gustaban aunque fueran solo de adorno), sin mencionar, que esa máscara le hacía sentir cierto emblema de servir bajo las ordenes de Naga... el rubio prefería no pensar en eso ultimo en ese momento, no después del intento de homicidio del mismo mencionado.
Una cosa era segura, a pesar de todo, le guardaría más respeto a Hal-G a partir de ese día, no por haberle salvado (que en gran parte si era por eso, aunque el rubio no lo admitiera), sino por recordar que aun había algo de bondad dentro de ese hombre, algo que le recordaba (con gran pena) también a él su origen... por lo menos, Hal-G era más piadoso con su familia y cercanos que Naga con Wavern, por qué, por más que cualquiera de los 2 lo negara... Hal-G y Masquerade en parte eran familia.
El rubio soltó un suspiro, tantos problemas e ideas eran demasiados en un día, eran las cinco de la tarde, pero su cuerpo rogaba por dormir, y al menos Hydranoid no intentaría detenerlo de tomar una siesta en la tarde por lo menos... esperaba que al despertar, se le ocurriera una idea para hacer que su Bakugan tuviera la evolución máxima (N/A: en esa temporada, se creía que la tercera evolución era la máxima), ya vería como arreglárselas... aunque ya no hubiera peleadores que enfrentar que pudieran ayudarlo… sin embargo, ese no era su problema en ese mismo segundo…
El enmascarado desapareció de pronto en un resplandor, solo para dejarse caer en su cama, y buscar dormir, ese había sido un día largo, y el rubio no sabía… que se pondría peor.
.-.-.-.
Era una niña, una pequeña pelirroja que usaba brakets, los cuales, para desgracia de la niña, se veían mal en ella, y los niños pequeños la señalaban en señal de burla.
-Eres tan fea, deberías de ponerte una bolsa de papel, tonta, mocosa-
Escuchaba varios insultos venir de la oscuridad, manos señalándola y risas sin piedad, mientras la niña se ponía a llorar.
Alice: Mama… Papa…
Dos siluetas se veían en la oscuridad, mucho más altas que la pequeña, mientras iban poco a poco desapareciendo, al parecer, eran sus padres...
Alice: Alguien… por favor… ayúdeme…
Las risas comenzaban a hacerse más y más fuertes, la pequeña fue creciendo hasta volverse la hermosa rosa que era, sin embargo, ahora los chicos y las voces la ofendían de otra manera, creyendo que siendo vulgares la atraerían y creyendo que era una prostituta, haciendo que la pelirroja hiciera una expresión de asustada y las lágrimas recorrieran sus sonrosadas mejillas.
Pero de pronto, dos brazos gordos, llenos de pelos y sucios, como si la persona que era dueña de esos brazos no se bañara en mucho tiempo, aparecían detrás de ella, y de golpe, le tapo con una mano la boca y con otra le apreso el cuerpo, mientras una voz profunda, asquerosa y enfermiza proclamaba.
-¡AHORA ERES MIA, PERRA!-
Se escuchaba la voz de Alice gritar mientras era arrastrada a la oscuridad.
Masquerade: NOOOOO.
El rubio se despertó gritando, acostado en su cama, sudando y notando que entre sueños, había apretado los dientes fuertemente, haciendo que estos le dolieran y que incluso, una pequeña parte de sus encías sangrara, teniendo sabor a sangre en la boca.
Se enderezo, sentándose en la cama y sudando por aquella pesadilla, su respiración era agitada, y su cuerpo entero estaba temblando, poco a poco, noto que estaba en su cama, era de noche, pero… sus nervios estaban al máximo en ese momento, el asco, el miedo… el dolor… intentando recuperar el aliento poco a poco.
Poco a poco, se calmó, poniendo su mano en el rostro para reaccionar, esto era estúpido, era él quien causaba las pesadillas, y hacia mucho que no tenía una propia.
Hydranoid: Maestro, ¿Se encuentra bien?
El rubio volteo hacia la mesa de noche, al parecer, su compañero también había despertado con el grito que dio su maestro en medio de la pesadilla, y como no hacerlo, su voz había salido de la nada, rompiendo con el silencio de la noche.
Masquerade: S-si… no fue nada, solo… un mal sueño.
El joven se dejó caer en la almohada que aún seguía cálida por el calor de su cuerpo, los ojos le ardían por la luz que entraba de la luna y por abrirlos en medio de su sueño.
Hydranoid: ¿Qué clase de mal sueño?
Masquerade: (suspirando, tranquilo)… nada, solo… … recordaba la época en la… en la que era débil.
El rubio miraba el techo con el semblante más serio, recordaba como Alice había sido delicada y solitaria desde niña, era muy gentil y dulce, un amor de personita, pero… siempre había sido así, débil… frágil… demasiado noble para este oscuro y cruel mundo, solo porque de niña necesito un aparato dental que ahora le permitía tener una sonrisa hermosa, la molestaban porqué de verdad lo necesitaba, pero… al igual que muchos adultos, los niños siempre suelen burlarse de las cosas sin que les importe la historia detrás de todo eso.
Odiaba que jamás pudo darle un buen golpe en la cara a ninguno de esos niños o tan siquiera hacerlos llorar como le hicieron llorar alguna vez a ella, no odiaba a Alice, era prácticamente imposible hacerlo, era dulce, gentil, honesta, frágil y sumamente hermosa, pero… el rubio si odiaba su actitud de cara a los demás que la hicieran sufrir alguna vez, toda la malicia siempre la guardo, todo el odio, todo el dolor, todas esas veces que tuvo ganas de gritar: Déjenme en paz, y de más… siempre se lo guardo, y eso ahora era él, todas esas emociones negativas y determinación y deseos de pelea… todo eso: Era él.
Si alguna vez Naga o Hal-G le hubieran propuesto volver en el tiempo y golpear en persona a todos esos niños que alguna vez hicieron llorar a esa niña… ¿De cuantas personas tendría sus manos llenas de sangre? Lo había pensado en más de una ocasión y se sorprendió a él mismo pensando que no hubiera parado en hacerlos sangrar hasta estar satisfecha su ira, por más jóvenes o inocentes que fueran, de hecho, jugaba con el concepto en las batallas sin que nadie supiera… los guantes.
La gran mayoría de guantes de los peleadores y demás eran negros o verdes, recordaba que incluso había visto unos azules por ahí (los de Dan si no mal recordaba), pero los suyos… eran rojos, no eran totalmente rojos, claro, pero era los únicos que había encontrado y le gustaron al verlos, y en cada batalla, se lo imaginaba sin relacionarlo hasta ahora: Como si fuera sangre de todos aquellos que lo habían herido muy en el pasado, y no tenía suficiente, quería más, mucho más cada vez, verlos arrodillados, derrotados, viendo como perdían a los que más querían… no tener piedad como a él jamás le tuvieron, le hacía sentirse fuerte, poderoso, invencible, lleno de la gloria y el respeto y temor de los que alguna vez creyeron bueno reírse de él… el rubio no sabía cómo se llamaba esa emoción, pero de haberlo sabido, diría que se sentía: Excitado, por poderse vengar y glorificarse.
Desde ese entonces, que se salía con la suya en cada batalla, sus sueños eran tranquilos y podía respirar y pensar en algo más en su vida, pensar más allá del dolor… pero desde que había perdido irremediablemente con Joe Brown, esa pesadilla volvió sin piedad, sintiéndose de nuevo débil, sin poder golpear a quien intentara dañarlo, como… como si volviera a ser ella…
Apretaba los puños, jalando la cobija, lleno de ira contenida, ¿Por qué debía sentirse así? Él no era ella, y ella ya no era su asunto.
Le ardían los ojos, le suplicaban caer dormido de nuevo, pero… ese sueño, sabía que de nuevo estaría esperándolo ese sueño, tal vez ahora siendo él en vez de ella el que estaría en esos brazos repugnantes, tal vez siendo lamido por una repugnante lengua en la mejilla y que por más que golpeara a ese maldito gordo, este no le haría nada, y al contrario, le devolvería seguramente los golpes, a él si afectándole y… muy seguramente…
…
¡No podía permitirlo!
Se levantó de la cama, sus ojos ardían, pero estaba dispuesto a levantarse y recuperarse de esa derrota.
Hydranoid: ¿Maestro, que está haciendo?
Masquerade no contesto, solo se levantó y comenzó a vestirse, incluso tomo la máscara de la repisa y se la puso, así la oscuridad lo cubriría de su ardor aunque sea un poco, se amarro los zapatos y sin decir más, pero apretando los dientes, salió del cuarto, y como su fiel compañero, Hydranoid lo siguió.
Bajo las escaleras del segundo piso al primero y se dirigió directo al espejo que era el pasadizo y después, fue bajando las escaleras en caracol hacia su calabozo.
En otro momento, hubiera dicho que ese tipo de adornos lúgubre le encantaba, le recordaba al cuento que había leído de ´´Drácula´´ de Bram Stoker, pero mejor de lo que en el libro, el autor lo hubiera imaginado, le gustaba la idea de ser un monstruo inmortal, con el mundo a su disposición y muy probablemente, bien manejado, bajo su control absoluto, pero… en ese momento, no estaba pensando con claridad, lo único que agradecía, era que las escaleras fueran lo suficiente gruesas para que él pasara con comodidad hacia abajo y que la oscuridad abundaba ahí, aliviando sus ojos que poco a poco, ya estaban despertando, al igual que su mente.
Llego a la puerta y a la sala de su computadora, mirándose en la pared como su silueta, semi cabizbaja avanzaba en la penumbra sin causar problemas, pero su mente solo pensaba en cuantos más necesitaba derrotar, ahora mismo no quería pensar en dormir, por más que su mente se lo rogaba, no podría, hasta que su mente estuviera lo suficientemente tranquila como para dormir.
Se sentó frente a su computadora, tecleando de nuevo, en búsqueda de nuevos peleadores, ya no le importaba si eran novatos, y en efecto, había una actualización en la base de datos de la página principal de Bakugan… pero no la que él esperaba…
Masquerade: No… es… es imposible…
Hydranoid: ¿Ocurre algo malo, maestro?
El pequeño Bakugan se posiciono en el escritorio del rubio, mirando hacia la pantalla principal… y el pequeño no podía creer lo que estaba viendo tampoco.
Los peleadores, volvían al registro y a tener actividad en la página, pero… ellos… ESTABAN EN LA DIMENSIÓN DE LA PERDICIÓN… ¿o no? Y encima, la actualización decía que más encima, ahora el Dragonoid no era el único evolucionado junto con Hydranoid, sino que también ahora lo estaban todos sus amigos, Skyress, Gorem, Tigrera, incluso Preyas habían evolucionado, teniendo este último una duplicación, un Bakugan Nuevo en mucho tiempo (Klaus iba a darse un festín con esta información, sin duda), esto… esto estaba mal, esto estaba muy mal, habían vuelto de la Dimensión de la Perdición, y más fuertes… en otro momento, el rubio se hubiera tomado de buen humor esto, pero ahora que había perdido contra el Núcleo de Infinidad, y estaba bajo la guardia de Joe y este se llevaba bien con los peleadores… esto… ESTABA TERRIBLEMENTE MAL.
Masquerade: ¡MALDITOS! (Golpeando con sus puños el escritorio, maldiciéndolos… y maldiciéndose a sí mismo)
El rubio apretaba los dientes, mirando hacia la computadora, sentía sus emociones desbordarse a pesar de ser siempre tan centrado y estoico en su vida.
Por una vez, en mucho tiempo… Masquerade tenía las de perder, los peleadores protegerían el Núcleo Infinito sin duda alguna, y Hydranoid, a pesar de ser un ser fuerte y leal a su amo, nada le aseguraba que ganaría ahora contra las nuevas habilidades de sus rivales.
Era cierto, él había sido testigo de cuando el Dragonoid había evolucionado e incluso vio sus habilidades, eso le había dado tiempo para hacer la estrategia perfecta y haber ganado la última vez… pero ahora, estaba a ciegas, estaba a oscuras… y jamás le había pesado el estar solo contra el mundo como ahora lo hacía, incluso sentía su estómago y sus intestinos ser apretados contra sí mismos, como cuando la preocupación y un terrible presentimiento están afectando el cuerpo al saberlo… todo… todo estaba terriblemente mal.
Por una vez… no sentía que su compañero era débil como Reaper, no, sentía… que él era el débil…
-Jamás creí verlo con esa actitud… Masquerade-sama, pero créame, no son los peleadores los únicos en volver-
El rubio conocía esa voz, hacía mucho que no la escuchaba… demasiado tiempo, pero salto de su silla, mirando a su espalda, y sobre una de las máscaras que Masquerade había colgado, ahí estaba… desde hacía tanto tiempo…
Reaper: ¿Me extrañaron? Admítanlo, me extrañaron. (N/A: ¿Referencia a Gravity Falls?, ¿Dónde?)
Masquerade: Es… imposible… como es que es…
Reaper: ¿Cómo es que volví?... Para ser honesto, tampoco sé cómo es posible, solo sé que estaba a punto de acabarse mi vitalidad de pelea, y de pronto… aparecí aquí, revitalizado, y siendo tan fuerte como siempre.
Masquerade se acercó ligeramente para ver a su antiguo compañero, encendiéndose su BakuPod de la máscara para cierto escaneo momentáneo.
Según la información que estaba recibiendo… al Bakugan le faltaba uno de sus ojos y uno de sus cuernos estaba roto, estaba más delgado desde la última vez que lo había visto, si es que eso era posible, contando que la última vez, Hydranoid le había atravesado con la cola el abdomen sin piedad, sus alas estaban desgarradas en su forma física, no parecía más fuerte… pero sin duda, si más intimidante, al parecer, le había costado sobrevivir en la Dimensión de la Perdición, pero… ¿Contra quién diablos había peleado para quedar en peor estado que en el que lo había dejado Hydranoid la última vez? Sea quien fuera, jamás había visto signos de pelea tan fuertes y marcados en su víctima, fuera quien fuere, Reaper había sobrevivido para poder contarlo... y aunque físicamente no era notorio, el Bakugan, al parecer... ¡Incluso habia evolucionado!
Reaper: Me gustaría decir que me da gusto verlo, Masquerade-sama… pero creo que ambos sabemos que eso sería mentira.
El rubio sonrió ligeramente bajo su máscara, el rubio conocía bien el peso de sus pecados, pero aun así, le alegro de cierto modo ver a Reaper, más allá de su cambio de imagen… se le notaba diferente en actitud.
Masquerade: Entonces, tú y los peleadores volvieron de esa Dimensión…
Reaper: Tal cual como acabo de decirlo… no son los únicos que han vuelto…
El rubio se sentía confundido, más allá de Reaper, no se imaginaba quien más podría haber vuelto.
Reaper: No se note tan sorprendido, Masquerade-sama, solo por los viejos tiempos, puedo decirle que puede verlo por usted mismo… no soy el único de sus Bakugans que estuvo bajo su servicio que está de vuelta, de hecho… puede en cierto modo decirse… que todo el trabajo que alguna vez me dio usted y que usted tuvo… todo fue para nada.
El Bakugan no podía estar hablando en serio… era imposible, pero esa noche, todo lo que era imposible, comenzaba a ser posible.
El joven se dirigió a un compartimiento donde solía guardas a sus Bakugan, tenía la forma de una caja cuadrada de chocolates, y en efecto, lo era: era una caja de chocolates amargos que él se había comido hace mucho, pero la caja la había guardado y ahí solía guardar a sus Bakugan, algo así como un chiste para sí mismo diciendo ¨Que dulce es derrotarte¨, era un secreto único del rubio, pero la sorpresa era mayúscula al ver que en cada compartimiento, estaban los Bakugan que no había vuelto a ver.
En anteriores ocasiones, donde volvía a tener entre sus manos a Laserman Darkus, era porqué Hal-G se lo había devuelto de quien sabe dónde y con un poder que ni el mismo sabía cuál era, ya que dudaba que fuera de la Dimensión de la Perdición… pero ahí estaba Mantris, y a ese no le había visto el rastro en mucho tiempo, junto con un par más… no, y si ellos estaban de vuelta como por arte de magia… todos los Bakugan…
Todos los Bakugan que él alguna vez había mandado a su Perdición, todos estaban de vuelta… haciendo su esfuerzo, inútil.
Era obvio que la energía que ahora tenían Naga e inclusive, Hydranoid, no habían desaparecido, su evolución había sido totalmente legal al vencer a sus rivales, pero a la vez… esto significaba que ¨La carta de la Perdición¨, ahora era completamente inútil.
¿Qué clase de reacción habría al mandar a un Bakugan a la Dimensión de la Perdición, si ya había estado ahí antes?, ¿Volvería a recibir energía?, ¿Se habría vuelto más fuertes y astutos para la próxima vez?, era demasiado arriesgado descubrirlo por cuenta propia, era fácil, incluso podría ser interesante, pero… todo esto tenia demasiado confundido la cabeza del rubio, y tomar un riesgo de ese tipo ya no era un simple juego de pruebas.
Masquerade: Entonces… es lógico pensar que no solo mis Bakugan han vuelto de la Dimensión de la Perdición… sino que también el de todos los demás.
Reaper: Correcto.
El rubio sonrió a lo bajo, eso quería decir que era, tal cual como él había sospechado, un lugar y no una zona sin sentido y muerte en medio de la nada.
Obviamente, seguía siendo un lugar inexplorado y sin mencionar que no esperaba que Reaper le diera detalles del lugar o algo así, era incierto.
Masquerade: Entonces… ¿Qué sucederá ahora?... ¿has vuelto para vengarte?
El Bakugan rio ante la pregunta del rubio.
Reaper: Para ser honesto, en más de una ocasión intente salir de esta casa, despertar aquí no fue mi decisión, pero no le tengo miedo, Masquerade-sama… y tampoco lo culpo de ese día.
El rubio alzo su vista directo a ver a su antiguo compañero, este alzo el vuelo y se puso frente a su antiguo maestro, alzando este su mano para estar cerca.
Reaper: Eh cambiado, ya sea por mi o por alguna otra razón, ahora entiendo que usted y yo jamás estuvimos conectados… ni siquiera me interesa ser el Bakugan máximo ni trabajar para el amo Naga… salir vivo de la Dimensión de la Perdición… cambian a uno.
Ni que dudarlo, lo podía notar en su computadora con creces, tanto por su antiguo compañero como por los peleadores.
Reaper: Masquerade-sama… solo le pido me deje ir, jamás tuve un lazo con usted… pero hay alguien, un humano con quien si lo tuve… déjeme ir con él.
Masquerade: (sonriendo) puedo adivinar quién es ese humano.
Claro que lo recordaba, era Ryu, el compañero de escuela de Dan con quien alguna vez pelearon juntos, incluso el enmascarado pudo notar que esos dos tenían una conexión y una similitud el uno con el otro, Ryu necesitaba a alguien que lo guiara para dejar sus inseguridades atrás y darlo todo en la vida, y Reaper quería alguien que lo escuchara y fuera su fiel compañero, ellos dos, al estar juntos, sin duda llegarían lejos… y Reaper en efecto, parecía haber cambiado para bien, ahora era libre de las ordenes de Naga y podía ser él mismo… cuanta envidia le tenía el rubio en ese momento, como quería tener esa misma libertad y decisión de tu antiguo compañero de batallas.
Masquerade: Déjame ayudarte a encontrarlo, seguro en la computadora encontrare los datos de su dirección y llevarte…
Reaper: No, me niego, Masquerade-sama.
El rubio detuvo sus palabras.
Reaper: Mientras estuve en esa Dimensión, aprendí a que debía de ser fuerte por mi cuenta y por mí mismo, si aceptara su ayuda, volvería a ser débil y sin sentido como solía serlo, no…solo necesito salir de aquí, llevo toda la tarde buscando una chimenea o una ventana abierta de este lugar, ni siquiera una puerta, Jeje, debo admitir que ha sido un primer día de vuelta algo patético… de no necesitarlo, no le hubiera ni siquiera hablado, Masquerade-sama.
Masquerade no necesito saber demasiado de Reaper para conocerlo, o para al menos, esta vez saber que si algo tenían en común, era el orgullo que ambos tenían, y esta vez, el rubio era comprensivo.
Reaper: Lo encontrare por mi propia cuenta, y cuando sea el momento… volveremos a vernos, Masquerade-sama, siempre le tendré un gran respeto, pero… también deseos de venganza en contra de usted, y deseo enfrentarlo y derrotarlo… espero lo entienda.
El rubio le sonrió a su Bakugan, podía entenderlo perfectamente.
Masquerade: Estoy ansioso por ese día… viejo amigo.
En ambos, se podía sentir un ambiente de complicidad, a pesar de jamás ser unidos, el tiempo que estuvieron juntos no fue en vano… y eso a Hydranoid lo hizo quedarse callado todo ese tiempo, sentía su pecho apretado, se sentía… por un momento, apartado, pero a la vez, no tenía el valor para decir algo al respecto, y aunque lo tuviera… no hubiera sabido que decir.
El rubio salió en un resplandor de la habitación, dejando solo a Hydranoid en la sala, ahora, estaba junto con Reaper afuera de la mansión.
Afuera estaba oscuro, no hacia viento, y la luna estaba brillante en el cielo.
Masquerade: Te deseo suerte, espero encuentres lo que buscas…
Reaper: Masquerade-sama… por los viejos tiempos, le diré esto…
El Bakugan se elevó a la altura de la máscara de su maestro, dejándole bajar su mano y teniendo toda la atención el uno con el otro.
Reaper: El amo Naga destruirá todo a su paso, dejando a Vestroia y a la tierra tan desolada y muerta como la Dimensión de la Perdición lo está… debe detenerlo, debe enfrentarlo y liberarse de él y su control… quiero enfrentar a Naga yo mismo, pero no soy tan fuerte como usted… con lo que me queda de consideración… espero se libere de su prisión, Masquerade-sama… espero consiga su libertad…
El rubio se quedó callado, esas palabras… le habían afectado, más allá de ser sinceras, lo cual podía sentir… era por lo mismo que su alma estaba sufriendo, lo mismo que Joe, el Web Master, le había preguntado del por qué trabajaba para Naga.
Reaper: Hasta pronto… también le deseo suerte, Masquerade-sama.
El Bakugan se giró y se fue volando hacia la oscuridad y el cielo, siendo seguido por la vista por el rubio hasta perderlo de vista.
El rubio sentía nostalgia, sentía cierta pesadez en su alma… las palabras de Reaper habían caído hasta el fondo de su alma.
Masquerade: Suerte… amigo… ahora eres libre y me alegro por ti… para mí no es tan fácil… (Admirando la luna, con un semblante tranquilo… pero en su mirada oculta… podía verse una expresión de súplica… como si pidiera sin palabras… ayuda para liberarse de su prisión)
En un nuevo resplandor, el rubio desapareció y volvió a aparecer en su sala de computadora, de vuelta con Hydranoid.
Hydranoid: Maestro… (Fue más un tono musitado y bajo, el Bakugan se preguntaba si el rubio había sido capaz de escucharlo)
Sin embargo, el rubio no pensaba en nada más que en hablar… con cierto viejo loco conocido, el cual, sabía que si lo necesitaba, podía llamarlo sin problema… y eso estaba haciendo ahora.
Mirando hacia la nada, dejo que el silencio reinara por un momento completo en la sala, antes de hablar.
Masquerade: Quiero preguntarte algo... Dr. Hal-G... o ¿Dr. Michael?
El anciano doctor hizo de pronto aparición en la pared, su rostro cubría la pared casi por completo, el Bakugan por un momento se pregunto si todo este tiempo, Hal-G los había espiado, si con esa misma facilidad el rubio podía llamar al anciano y desde hace cuanto tiempo que el enmascarado podía hacer eso.
Hal-G: ¡JA! No me habían llamado así en mucho tiempo. (Irónico, era verdad... desde que él mismo había nacido junto al rubio)
El enmascarado subio su mano, haciendo que su TD hiciera notar su presencia al respecto.
Masquerade: Tu Transportador Dimensional ah sido de mucha ayuda para mi, (N/A: Hasta ahora se como se llama en español la carta especial de Masquerade... osea que por su siglas seria TD, y no DT... demonios) con él, me puedo transportar de un lugar a otro.
Hal-G: Para eso sirve. (Con un ligero tono de ironía en la voz)
El rubio sabia que no era la Única función que esa carta tenia, pero... no se pondría a discutir que otros usos tenia, la gran mayoría los conocía el rubio al pie de la letra... le interesaba más... donde podía usarse.
Masquerade: Dime, ¿Funciona en la Dimensión de la Perdición?
Al Bakugan casi se le cae la mandíbula al piso, ahora sabia que planeaba su maestro, pero no pudo decir protesta alguna, más que nada, por la escalofriante risa del Dr. Hal-G.
Hal-G: ¡Claro!, Diseñe el Transportador Dimensional para trabajar donde sea.
Solo era esa pregunta la que quería el rubio conocer la respuesta, y apenas el Dr. la contesto, este desapareció de la pared con la misma facilidad con la que había aparecido, el rubio, por 2 segundos, pensó en que si esa ultima risa del Dr. Hal-G había sido; por preguntar las capacidades de su carta... o porque era la primera vez que el rubio pedía una ligera ayuda voluntaria al doctor... como si este se estuviera volviendo débil, n tenia importancia, la duda había sido respondida.
Masquerade: Muy bien... solo es cuestión de tiempo antes de que tenga el Núcleo de Infinidad.
Era un plan arriesgado, pero sencillo... si los peleadores habían regresado de algún modo de la Dimensión de la Perdición, incluso evolucionados... ¿Porqué él no?
Masquerade: Hydranoid (llamando a su amigo, que despertaba de todas sus ideas con la voz de su maestro), creo que descubriremos si tus teorias son ciertas... y esos dichosos ´´Guerreros Legendarios´´ siguen con vida.
Hasta aquí el capítulo
el capítulo que viene aun no lo escribo, así que puede que salga un poquito más tarde de lo usual, pero si va a salir, no dejare en Hiatus esta historia, en serio.
Masquerade: Cada vez que dices eso, la terminas dejando en Hiatus, mujer. (con los brazos cruzados, recargado en la pared)
Luna: Esperemos que esta vez sea la excepción, ya que no tendré el siguiente, pero si tengo varios capítulos y varias ideas ya escritas, esta historia me apasiono en serio.
Masquerade: Por lo menos.
Ahora a los Reviews:
Camilo navas: De hecho, planeo que ese sea el siguiente capítulo, lamento que no haya sido este, quería poner un poco más de tras fondo, perdón, pero el siguiente buscare que sea emocionante, y muchas gracias por dar tu tiempo en leer esta cosa rara que escribo n.n, muchas gracias.
En fin, espero les haya gustado este capítulo, y aunque no soy muy buena escritora, agradezco de corazón su apoyo, muchas gracias, nos vemos en el siguiente capítulo.
Masquerade: La bendición Darkus este con ustedes.
LunaDarkus.
