Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


Capítulo beteado por Clara Mompean


Capítulo 21

POV Bella

Ver golpear a Jane su mazo fue como verla derrumbar mis esperanzas. Miré hacia la pared y comencé a llorar sin ningún sentido en cuanto me pusieron en una celda. Sintiendo a la vez que el mundo se caía a mi alrededor, me sentí impotente ya que no tenía la potestad esta vez de hacer nada más que aceptar quién era y vivir con eso. Edward estaba dudando también, lo había visto en su mirada y era extraño que por alguna estúpida razón yo sabía lo que él estaba pensando con solo ver sus ojos.

Había aprendido a observar cosas que no debía cuando él no estaba mirando. Y una de las cosas que lo hacía aún más atractivo, porque había dejado de luchar conmigo misma y había empezado a reconocer que era un hombre atractivo, era la forma en que fruncía el ceño cuando estaba leyendo algo. O cuando estaba realmente concentrado.

Maldije y seguí llorando porque había tenido esperanza y eso solo significaba que Edward estaba derribando muros que me habían costado años levantar. Había perdido mi corazón hacia demasiado tiempo y lo que había en mi pecho era probablemente un agujero negro sin retorno o vida a su alcance, eso era lo que pensaba al menos. Estaba consciente también de que a veces me volvía una estúpida dramática. Escuché los pasos de Edward y sentí su mirada.

— Creo que estoy siendo estúpida. — susurré girándome para verle.

Pareció tan asustado de verme deshecha que me limpié el rostro queriendo evitarle el dolor. No quería verlo triste porque eso hacía que algo extraño se deslizara en mi corazón. O lo que quedaba de él.

— Eres humana Bella, sientes.

Eso calentó un poco mi pecho, quise gritarle que se alejara, que no estábamos haciendo lo correcto, que después de todo treinta años en la cárcel no iban a ser nada con el infierno que me esperaba, si es que existía uno. Yo no tenía una maldita alma después de todo. Él era todo lo contrario a mí y, sin embargo, había creído en el. Y él en mí a pesar de la sangre en mis manos.

— Asesiné a un hombre Edward.

Fue lo único que pude decirle sin parpadear aunque sentía mis ojos llenos de lágrimas de nuevo y quise patearme por estar siendo estúpida. Por permitirme llorar cuando era realmente culpable de mis acciones y estaba pagando por ellas. Había repetido esa frase tantas veces ya.

— Ven —dijo de pronto extendiendo su mano hacia mí.

En ese momento, deseé con todas mis fuerzas que esos barrotes no estuviesen entre nosotros. Que nada nos separase y me sentí aún más estúpida que nunca ¿merecía sentirme así si quiera? Había tanto odio hacia mí misma que realmente lo dudaba.

Abrázame.

Deseé, con todo mi estúpido y lastimado corazón.

— ¿Sabes? — me dijo — No me considero un monstruo, ¿puedes solo tomar mi mano?

Eso me trajo a la realidad y quise poder partearlo por hacer tal afirmación, yo sabía que él no podría aunque quisiera ser un monstruo. De ninguna manera él tendría el corazón para hacerle daño a alguien. Y eso me incluía. Edward era un hombre diferente, hombre del tipo que solo cuentas con los dedos de las manos en este mundo. Y eso ya era decir mucho.

— No eres un monstruo Edward. No digas tonterías.

Le dije suavemente tomando su mano. Me estremecí sin poder evitarlo, tocar a Edward hacía que tuviese una reacción en mí que no podía identificar, era como saber que vas a ahogarte en algún momento y estabas aceptando la muerte. O quizás, la verdad, era una manera oscura y estúpida de explicarlo. No sabía cómo hacerlo. Cómo decir lo que estaba sintiendo.

Tiró de mi hasta que estuve en su pecho en un abrazo incómodo y su olor maravilloso me hizo respirar fuertemente como si no lo hubiese hecho en años, tantos que ya ni siquiera tenía la cuenta de cuántos.

Habían muchas cosas pasando por mi cabeza en este momento pero ninguna de ellas era la indicada. Edward me miró como si el cielo estuviese en sus manos en cuanto me abrazó. Y yo quise mirarlo como si el universo estuviese en las mías. No podía hacerlo, mi mente se negaba a sentir aunque mi corazón ya lo estaba haciendo. Él tocó mis mejillas en señal de cariño y mi piel hormigueó en protesta buscando muchos más que su toque. Yo solo quería abrazarlo hasta sentirme segura. Y no sabía que era lo que realmente estaba pidiendo.

Él creía en mí como yo quería o debería estarlo haciendo. Y eso volvía las cosas más complicadas aún. Mi corazón martilleó en mi pecho como no debía hacerlo jamás. Sentía que quería salirse de mí y caer en las manos de este hombre del que no tenía una idea de quién era. O del daño que podía llegar a hacerme. Un sentimiento intenso que no supe reconocer me hizo querer correr en dirección contraria a él o hacia él. Ni siquiera sabía eso. Estaba demasiado confundida para decir o pensar claramente sobre algo.

— Vamos a salir de esto Bella. Y mañana te veré ser libre. Pero quiero que lo creas, necesito que hagas eso por mí.

— Si esto se va al infierno…— Las palabras quemaron tanto en mi garganta que lo dije en voz alta. — Si no salgo de prisión quiero que renuncies a ser mi abogado Edward.

"No lo hagas, no me dejes, se fuerte por mí"

Pensé sin decírselo. Su mirada se volvió fría como el hielo y eso me hizo querer estremecerme pues sabía que él se estaba defendiendo de mis palabras fuertes. Él estaba resguardando su corazón. Cómo yo debía estar resguardando el mío.

— Isabella, no vamos a perder este maldito juicio. Quiero que entiendas eso.

Su voz sonó fuerte y yo retrocedí maldiciéndome porque había sido un acto reflejo que no podía evitar ni aun después de tantos años. Eso hizo a Edward reaccionar mal y él pensó que me había faltado al respeto ya que rápidamente se disculpó, yo solo le dije:

— Quiero confiar en eso Edward.— Eso lo sorprendió y le hizo mirarme — ¿Crees que merezco ser feliz?

La pregunta quemó en mí y se la dije porque al final si perdíamos hoy, aún me quedaba su respuesta. Me miró por un pequeño segundo pero aun así noté el brillo significativo en sus ojos antes de contestar.

— Mereces más que ser feliz Isabella Swan. Mereces el mundo en tus manos, las estrellas en tu casa, la vida misma en un prado hermoso. Mereces el universo pendiendo en tus mejillas yo solo…

Cerré mis ojos y mi corazón comenzó a latir tan fuerte que casi lo sentí hasta en mis oídos dejándome sin pensamientos, pero entonces Jane Bright apareció de pronto diciendo sin quitarme los ojos de encima:

— Hay un veredicto.

Sentí mi mundo moverse. Ella solo me veía a mí de una forma que no supe identificar de ninguna manera. Había escuchado decir que era una jodida perra que odiaba al mundo y que si ella iba a ser mi juez que era mejor me declarará culpable.

No la había visto nunca antes de ayer así que había creído era una maldita broma.

No lo era.

Ella sí tenía esa mirada congelada y esa expresión de "no pienso nada" en su rostro cuando tras eso solo quizás había toda una caja de Pandora. Siguió mirándome con aprensión y de una manera extraña antes de decir sin siquiera mirar a Edward a los ojos:

— Quiero un minuto a solas con la señorita Swan señor Masen, y antes de que se niegue le diré que le estoy ordenando que salga. Y nos deje a solas.

— No es adecuado que yo….

Ella alzó su mano de forma imponente antes de decir:

— Un minuto y luego iremos a esa sala y el veredicto será dado. Quiero que entre a esperar a su cliente allá y nos deje a solas. Hágalo.

Negué un par de veces de forma histérica hacia Edward y Jane habló.

— Cam, acompaña al señor Masen a la sala de juicios y que me espere fuera.

Edward se fue no sin antes mirarme preocupado. Cuando la puerta se cerró Jane se sentó en la silla en la que Edward había estado.

Me giré y caminé hasta poder sentarme en el camastro pequeño no queriendo hablar con ella. Jane habló sin importarle que casi estuviera a tres metros de ella. Ignorándola.

— ¿No va a preguntar cuál es su veredicto?

— Seguro. Y usted no va a responder. — le dije sarcásticamente.

Ella sonrió, verdaderamente lo hizo pareciendo más joven en el acto, antes de decir;

— Le parecería increíble la cantidad de personas que quieren verla pagar por haber asesinado a su esposo señorita Swan, por verla cumplir su condena.

Asentí sin decir nada.

Lo sabía increíblemente, hasta mis padres biológicos estaban en esa lista de personas y ella suspiró antes de continuar.

— Me recuerda a alguien ¿sabe? Veo a diario a mujeres pasear fingiéndose inocentes sin embargó usted es diferente.

— Yo no estoy fingiendo señora Bright. Yo si disparé un arma en la cabeza de mi bastardo esposó.

Asintió en mi dirección sin inmutarse.

— Es por eso por lo que me recuerda a alguien. Parece ser que siempre dice la verdad sin importar las consecuencias. —susurró antes de girarse para salir.

¿Han escuchado el dicho de " la curiosidad mató al gato"? Yo caminé hasta llegar al límite de las rejas y antes de que ella saliera le pregunté:

— ¿A quién le recuerdo?

Jane se detuvo y dijo:

—Hubiese sido más fácil responderle sobre su veredicto final señorita Swan.

Dio otro paso lanzándome una mirada extraña y abrió la puerta diciendo en un suspiro:

— Me recuerda a mí.

Luego se había ido.

Miles de pensamientos pasaron por mi cabeza, no revisé ninguno de ellos porque entonces un guardia vino y de pronto estaba viendo a Jane entrar para dar el veredicto. Ella dio un discurso extraño antes de empezar de nuevo.

— Este caso ha sido uno de los más controvertidos y difíciles que he visto. También ha sido agotador pero después de deliberar el jurado tiene un veredicto. Demasiado rápido podrían pensar todos, pero en cuanto me he sentado con ellos en la sala de juntas a deliberar todos han estado de acuerdo en que se debía dar hoy.

Me senté sintiendo mis piernas débiles y miré al suelo en cuanto me di cuenta de que posiblemente iba a ser declarada culpable de nuevo y esta vez dolería más que la primera. Esta vez había luchado y batallado en contra del mundo. Mundo que daría lo que fuera porque yo pagara mi condena. Quizás por eso Jane Bright había entrado a verme. Porque ella sabía que iba a ser declarada culpable.

— Isabella Marie Swan, póngase de pie y alce su rostro.

No pude hacerlo sola. Ponerme de pie fue tan difícil que Edward tuvo que ayudarme y yo solo quería que el suelo se abriera y me tragara. Él me estabilizo.

— Señores del jurado, ¿puede uno de ustedes leer el veredicto?

Un hombre se levantó y el guardia le dio un papel.

— Por el poder que me otorga el presente órgano jurisdiccional de Seattle Washington, y por decisión unánime se le declara a la señorita Isabella Marie Swan inocente. Por lo tanto, se ordena se le dé su total libertad y ella pasa a ser un miembro libre de la sociedad desde hoy. Con la condición de que un psicólogo clínico que será brindado por el estado la evalúe y de una opinión clínica de que ella no necesita estar en ningún centro de salud mental.

Jane golpeó su mazo, pero yo no escuché nada después de que el hombre me declaro libre.

Libre.

Después de once años.

Libre para ver el mundo si quería…

Un sollozó me desgarró la garganta y me llevé las manos a la boca. Mi corazón latió tan rápido en mi pecho que tuve que sentarme y mis ojos se inundaron. No me di cuenta de que estaba pasando a mi alrededor. El mundo podría estarse cayendo a pedazos y lo único que yo escuchaba era...

LIBRE.

Edward sacudió mis hombros y dijo con orgullo y emoción:

— Lo logramos. Bella, eres libre.

Solo entonces fui consciente de que todos en el salón estaban viéndome. Seth estaba a un lado de Edward sonriendo abiertamente y un guardia estaba queriendo quitarme las esposas. Me levanté temblando y esperé a que el guardia me las quitara y cuando lo hizo Seth me trajo en un abrazo fuerte riéndose a carcajadas y levantándome en sus brazos.

Libre.

Era malditamente libre.

Después de once años.

Libre.


LIBRE! ES LIBRE!

Conseguí convencer a Ann para adelantar este capítulo. El otro dejaba todo a medias y ya era necesario saber el veredicto. Y como seguro que estáis siendo todos/as muy buenos y respetando la cuarentena, aquí vamos con el capítulo final del juicio. Esta vez Ann ha podido escribir unos agradecimientos, así que aquí os dejo sus palabras

Hola chicas espero estén bien en estos duros momentos que estamos pasando. Quiero decir Gracias, gracias por los review, por sus huelgas en el grupo y por todo, estoy feliz de que les guste mucho algo que escribí con el corazón. Asesina de creencias fue algo que nació de una simple canción de la Oreja a Van Gogh y yo y mi loca y destartalada imaginación pero fue al final una increíble creación. Agradezco a JPV quien siempre está allí haciéndome poner los pies en el suelo porque suelo ser fantasiosa, mucho, y a Clara quien esta siempre allí editando mis horrores gramaticales y los puntos que pongo de más. Mi historia no es algo que cualquier autora hubiese hecho para ganar reviews y reconocimientos y no las hago sufrir dejándolo a medias porque quiera que dejen más. Agradezco con que la lean, esa ya es una gran satisfacción para mi. Jamás he pedido más. Quería aclarar eso. Espero tanto como yo que disfruten sabiendo que Bella es libre ahora pero esto no es tan fácil, la vida no lo es ¿Que pasara ahora? ¿Encontrara Bella su camino? Eso lo sabremos pronto. Gracias por leer.

Ann.

Chay, nayelihernandez126, simone . ortiz . 7393 sean todas bienvenidas a la historia

Agrademos a todas las personas que leen y siguen la historia, ya sean lectores fantasmas o dejan un comentario. Para estas últimas os nombramos en agradecimiento:

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Ahora si, nos leemos el domingo

Jpv