"Nos etiquetamos en memes y hablamos con GIFS todo el día. Supongo que podría decir que se está poniendo bastante serio…".

H I N A T A

—Dios. Creo que en realidad, ya sabes… —Sacudo una mano en el aire, incapaz de encontrar las palabras.

Mi prima pone los ojos en blanco.

—No. No lo sé.

¿Realmente va a hacer que lo diga? Ugh.

—Creo que me estoy ya sabes qué de Naruto.

—¿Enamorando?

—Shh, sí. —Al menos, creo que es eso.

Él es todo en lo que puedo pensar, todo en él me hace tan increíblemente feliz que ni siquiera puedo soportarme últimamente.

—El amor instantáneo es tan cursi, Hinata.

—No estoy diciendo que sea eso. Solo estoy diciendo… realmente me gusta. Dios, no puedo esperar a verlo, y cuando lo hago, quiero vomitar por los nervios.

Shion mira fijamente.

—Lo estás haciendo sonar como si estuvieses embarazada.

¿Por qué me sigo torturando teniendo estas comidas con ella? No es una buena persona.

Debería estar teniendo esta conversación con Tenten o Haku… o ambos.

—¿Serías seria por un segundo? Y mantén la voz baja, así comienzan los rumores.

—¿Por qué debería mantener la voz baja? Estás follando un claro cinco en una escala de diez. Tengo derecho a estar molesta.

Me echo hacia atrás, sorprendida.

—¿Qué acabas de decir?

Alza la barbilla.

—Puedes hacerlo mucho mejor que el tipo del cartel de Acuéstate con Naruso.

Entrecierro los ojos.

—Es el mejor luchador de dos universidades de primera clase, eso difícilmente lo convierte en un caso de caridad.

¿Por qué lo estoy defendiendo ante ella? Está siendo una zorra mezquina.

Aun así, es mi prima; si peleamos, es probable que llegue a casa de mis padres, y no quiero ninguna llamada telefónica de mi madre.

—Estás teniendo sexo con él. ¿Su rostro no te molesta?

No la corrijo, solo me levanto, tomando mis cosas.

—¿Hoy cuál es tu problema?

—No tengo ningún problema, ¿pero tú? Necesitas hacerte un examen ocular. —Muerde una zanahoria, masticándola con indiferencia—. Estás deslumbrada.

—No voy a sentarme y escucharte despreciar a la persona con quien elijo tener citas. Naruto es increíble. Me gusta.

—Lo que sea. —Hunde la zanahoria en salsa ranchera—. ¿Tú y tu novio van a acudir a la fiesta de principio de temporada de fútbol este fin de semana? A Naruto se le permite salir los fines de semana, ¿no es así?

—Ya veremos. —Frunzo el ceño hacia ella, con los puños cerrados a mis costados—. Ten una agradable comida. —No te ahogues con opiniones no solicitadas, añado en silencio.

Resopla.

—Lo haré.

Fuera, golpeo la pared con la espalda cuando saco el teléfono, comprobando los mensajes.

Naruto: Hola.

Me alegro cuando veo su nombre, todo el drama de gatas con mi prima desvaneciéndose rápidamente, su habilidad de alegrarme en un instante no falla. Se me acelera el pulso.

Yo: Hola, tú.

Naruto: ¿Todavía estás en el campus? Estoy cerca de la zona comunitaria, dirigiéndome a casa si tú también te diriges a ese camino pronto.

Yo: Perfecto. Dame cinco minutos, estaba comiendo con mi prima. ¿Te encuentras conmigo en la entrada principal?

Naruto: Sí.

Casi me tropiezo, la visión de él inclinado contra la pared de ladrillo, una pierna apoyada contra la pared haciendo que me maree. Moviendo el pulgar sobre la pantalla del teléfono, la cabeza agachada, una camisa abierta sobre una camiseta simple y vaqueros un cambio de su sudadera usual. La gorra hacia atrás, esta de Iowa.

Parece nueva.

Él parece agradable.

Lindo.

Acelero en ese camino, feliz de verlo. Me pongo de puntillas, le doy un beso justo en los labios. Le lleva tres segundos responder, deslizando las manos alrededor de su cintura, tirando de mí. Presionando sus labios contra los míos.

Muestras cariñosas en público; ya era el maldito momento.

Nos separamos, todavía me rodea la cintura con el brazo, me agacho bajo su antebrazo. Hace frío y no estoy vistiendo una chaqueta, pero Naruto está despidiendo más calor que una estufa; por no mencionar que me encanta estar pegada a su costado.

—Hueles bien —suelto de golpe, las hormonas bullendo en mi interior necesitando calmarse ya.

Me pavoneo cuando besa la cima de mi cabeza, complacida de que esté empezando a acostumbrarte a esto de las citas.

—¿Qué está sucediendo esta semana?

—Tengo un encuentro, ¿recuerdas? Es en casa, pero va a ser algo grande, así que no seré capaz de verte mucho. Esta semana tenemos que comer y estudiar juntos. El entrenador todavía está enojado por todo eso de las novatadas.

—¿Qué dice sobre la cabaña?

—No me ha dicho nada directamente todavía, pero sé que ha llamado a Kiba y a Sasuke a su oficina unas cuantas veces. —Se ríe—. Eso imbéciles nunca volvieron a la cabaña el domingo por la mañana.

—Gracias a Dios que los demás lo hicieron.

—Sí.

—Así que, ¿tu entrenador sabe que todo se resolvió?

—Bastante seguro de que algunos chicos representaron alguna mierda kumbaya sobre hogueras y caídas de confianzas.

—¿Y se lo creyó?

Naruto se encoge de hombros.

—Eso creo. No ha suspendido a nadie.

Seis de los doce luchadores habían vuelto a la mañana siguiente, justo a tiempo para el desayuno, blandiendo tres docenas de donuts y botellas de agua, y haciendo un fuerte esfuerzo para dejar la mierda atrás. Luego, después de pasar algún tiempo en el muelle, pescando y pasando el tiempo, todos regresamos a casa. Pasamos el resto de la noche limpiando la grasa del auto.

Deambulando tranquilamente todo el camino a mi casa, alcanzamos el camino de cemento, tomando un escalón de cemento a la vez. Es un porche pequeño con poco espacio para numerosa gente, así que estoy apoyada contra la puerta mosquitera.

—¿Quieres entrar por un poco de tiempo?

Se muerde el labio inferior.

—No, debería volver a casa. Solo tengo veinte minutos para comer, cambiarme y dirigirme al gimnasio. Entrenamiento hasta las diez.

Arrugo mi rostro.

—¿Cuándo es tu encuentro? Probablemente llevaré a Tenten y a Haku si no trabajan, odio el pensamiento de sentarme yo sola. —Y de ninguna maldita manera voy a sentarme sola en la sección de estudiantes, no después de ver todas esas pancartas, todas esas chicas.

—El sábado por la mañana, temprano. Los combates comienzan a las nueve. Tenemos que estar allí a las cinco.

Le doy vueltas en la cabeza, reflexionando sobre mi horario.

—Tengo grupo de estudio a las diez, pero me lo saltaré.

—No te saltes un grupo de estudio para venir a verme, todavía quedan partidos en casa a los que puedas venir.

—Lo sé, pero quiero hacerlo. Haré que funcione. —Me detengo—. Así que, toque de queda mañana por la noche, ¿cierto?

—Eso me temo. —Ahora está presionado contra mí, sonriéndome con esos hermosos dientes blancos—. Tengo que estar en casa a las nueve y quedarme allí.

—Entonces, ¿solo haremos algo en tu casa? Eso está permitido, ¿verdad?

—Sí, está permitido. —Me acaricia el cuello—. ¿Qué deberíamos hacer?

—Se supone que va a llover, ¿podemos ver películas?

—¿Netflix y tranquilidad?

—Sí. —Un sí cien por cien a acurrucarnos durante la película.

—Maldición. —Sonríe—. Siempre he querido hacer Netflix y tranquilidad.

—¿La gente todavía lo llama así? —Me toco la barbilla, fingiendo indecisión.

—Lo dudo. Nunca fui alguien genial con quien estar, así que no tengo ni idea de lo que la gente está haciendo. —Su pelvis se encuentra con la mía, la dureza en su pantalón presionándose contra mi estómago. Estoy tentada a pasar la mano por el material vaquero, volverlo un poco loco antes de que tenga que irse—. Debería irme.

Alzo la barbilla, dirigiendo los labios hacia su rostro.

—¿Estás seguro de que no quieres entrar?

—No puedo. —Traga saliva—. Ya estoy llegando tarde.

—Entonces vete, no me hagas la razón por la que llegas tarde.

Lo último que quiero es que tenga problemas con el personal de entrenadores porque permanezca en mi porche flirteando.

—Vete. Vamos.

—Está bien. —Agacha la cabeza un instante—. Tu me manques.

—Lo mismo. —Con cada brisa de viento el cabello de Naruto se mueve alrededor de sus ridículas orejas.

Se ríe contra la cima de mi cabeza.

—Ni siquiera sabes lo que acabo de decir.

—No importa.

Besa mi cabello.

—Eres realmente algo, ¿lo sabes?

—Lo intento. —Realmente estoy intentando ser el tipo de mujer que Naruto se merece, alguien honesto que lo ama por quien es.

—Debería irme.

—¿Me besas antes de hacerlo? —Preguntar se hace más y más fácil, y es feliz de complacerme—. ¿Cómo se dice en francés?

—Embrasse moi.

—Embrasse moi —repito, imitando su inflexión en las sílabas.

—Muy bien. Eres natural.

—Embrasse moi.

Lo hace.

Me besa y me besa bien, como si lo hiciese en serio, justo en medio de mi porche, en mitad del día, como si no fuese a verme el resto del año.

Los dedos de los pies se me curvan en las botas, todo me pica, la lengua se curva alrededor de la suya. Besándonos, a la mierda los vecinos.

Cuando se aparta, ambos estamos sin respiración, el vapor mostrándose por el frío.

—¿Te veo mañana por la noche?

—Sí, por favor.

Observo su firme trasero balanceándose por el camino de entrada con largos pasos, la mochila colgada sobre su hombro. Lo veo detenerse y girarse.

—¿Hinata?

Jesús, ¿por qué me late el corazón tan fuerte? Puedo oírlo en mis oídos.

—¿Antes, cuando no pudiste entender lo que estaba diciendo?

—¿Sí?

—Dije que te echaba de menos.

Me muerdo el labio inferior. Sonriendo como una tonta.

—Yo también te eché de menos.

.

.

Naruto: ¿Qué terminaste haciendo anoche?

Yo: Un trabajo, el que iba a hacer en el grupo de estudio del sábado. Intentando compensar el tiempo perdido.

Naruto: Estoy realmente bien si te lo saltas.

Yo: ¿Es extraño admitir que pueda haberte buscado en Google para ver tus viejos combates?

Yo: Una… o dos veces.

Naruto: ¿De verdad? ¿Cuándo?

Yo: Después de que averiguase tu apellido. Observé tus partidos en internet, luego busqué fotografías de ti. ¿Eso te parece extraño?

Naruto: ¿De que te interesases en lo que estaba haciendo? No, en absoluto. Estoy halagado.

Yo: Eres increíble. No es extraño que quisiesen traerte de Iowa. Imagino que en Luisiana estaban enojados cuando te perdieron.

Naruto: Sí, básicamente. Fue duro. Fue una mierda cuando le conté a todo el mundo que iba a ser transferido.

Yo: Lo siento :( Sé que debe haber sido una difícil elección.

Naruto: Todavía no puedo creer que fuese transferido.

Yo: ¿Estás feliz de hacerlo?

Naruto: Lo estoy ahora.

Yo: No puedo esperar a verte mañana.

Naruto : Yo tampoco. ¿A las seis? ¿Demasiado temprano?

Yo: ¡No, perfecto! Me estoy muriendo por verte. Te veo mañana :3

Continuará...