Capítulo 28 Island in the sun

Elsa se sintió extrañamente feliz al sentir la arena en sus pies; ella y Jack habían llegado a una isla paradisiaca ubicada en quién sabe dónde.

-Has mejorado en los aterrizajes- Elsa le sonrió al chico.

-Gracias, no solo eso, si no que cada vez es más fácil aparecer cerca de las plumas- se quitó un mecho de cabello de la cara, le había crecido mucho y ahora le estaba estorbando.

La rubia rodo los ojos y se decidió a decirle algo que había evitado –debes cortarte el cabello, es un desastre-

-Pero, el Jack pirata lo tenía así- que quejo.

-Ni siquiera puedes ver- le aparto el cabello de los ojos.

Se quedó pensando unos segundos y finalmente se rindió -¿Podrías cortarlo?-

Ella le sonrió –Con gusto-

Elsa estaba sentada en una roca y Jack en la arena, ella le cortaba los mechones de cabello lo más uniforme que podía con ayuda de un peine.

-Cada vez tienes más canas- le dijo extrañada.

-…Tengo una teoría sobre eso- comenzó a jugar con la arena dibujando un conejo en esta.

-¿Una teoría?- ella no entendía.

-Creo que es una falla siendo arreglada- ella analizo la situación y comprendió que tenía mucha lógica.

-¿Entonces crees que eso implique que "recuperaras tus poderes"?- dijo haciendo comillas con los dedos.

-No lo sé, tal vez-

-Debo admitir que siempre he tenido curiosidad por los poderes de hielo- pensó –A pesar de que eso me ha traído problemas y traumas en cada mundo-

-Hey, que le haya pasado a otras no significa que tenga que pasarte a ti- volteo a verla –eres la Elsa más inteligente que he visto-

Ella le alboroto el cabello –Temo que si tu cabello se vuelve blanco te confundiré con otro Jack-

-¿Se ve mal?- se avergonzó.

-¡No!, al contrario pienso que se ve adorable- se puso nerviosa –es decir, se ve bien- intento corregir lo que había dicho.

-¿Adorable?-Jack hizo una mueca –creo que necesitas descansar- se puso de pie.

-Sí, no estaría mal, pero antes necesito una ducha-

-Yo igual, debo quitarme los restos de cabello-

Ambos se adentraron dentro de la isla en busca de agua que pudieran beber y usar para ducharse, tardaron un par de horas pero finalmente encontraron una laguna con una hermosa cascada.

-Esto es hermoso- Elsa se emocionó –vamos, quiero saltar de ahí- comenzó a quitarse la ropa para quedarse solo con la interior.

Ambos chicos ya se habían acostumbrado a esto, después de pasar tanto tiempo viajando juntos, ya nada les avergonzaba entre ellos –Paso, sabes que prefiero evitar el agua-

-Pero, Jack, esta es una buena experiencia- le suplico –por favor-

El la miro a los ojos, sabía que no podía negarse –Solo espero que la caída me mate-

-No exageres, no esta tan alto-

Ambos miraron hacia abajo, estaban parados sobre una gran roca, Jack se puso nervioso de inmediato –Elsa…-

Ella sin pensarlo, entrelazo sus dedos con los de él.

-Elsa- Jack se sonrojo.

Ella también se sonrojo, no sabía que decir, así que para evitar un momento más incómodo salto sin avisar lo que ocasiono que el chico saliera arrastrado con ella.

Ambos gritaron asustados hasta que finalmente cayeron salpicando una gran cantidad de agua.

Elsa saco la cabeza fuera del agua y comenzó a toser, había tomado un poco de agua -¡Jack!- busco desesperada al chico.

-Estoy bien pero, ¿Qué rayos fue eso Elsa?- suspiro de alivio al ver a Jack aferrándose a una roca, esto duro unos segundos, se percató de que un hilo de sangre comenzó a brotar de la cabeza del chico.

-¡Jack!— Nado desesperada hacia donde estaba él –Soy una idiota, lo siento-las lágrimas comenzaron a brotar.

-Hey, estoy bien, es solo un rasguño- en vez de preocuparse por la sangre que salía de su herida, se preocupó por ella.

-Curare la herida- Intento salir de agua.

-Espera…- la tomo de los brazos –¿Yo te gusto?- su curiosidad era más que su vergüenza.

Elsa nuevamente volvió a ponerse colorada –Sí, eres un chico agradable y un buen amigo-

-Sabes que no me refiero a eso- se acercó más, la soltó dándose cuenta de que tal vez su agarre era más fuerte de lo que debería –Sé que estoy violando nuestro trato, pero no puedo sacarme eso de la cabeza-

-Prometimos…-

-Se lo que prometimos- se apresuró a decir –pero tu si me gustas-

Ella arqueo las cejas sorprendida y suspiro asombrada, nunca había esperado aquellas palabras pero no fue necesario pensar dos veces la respuesta –Me siento igual-

Jack levanto la mirada con sorpresa y sonrió con alivio –Elsa de Arendelle, ¿tuviste que arrastrarme desde una cascada en caída libre para que ambos lo admitiéramos?-

Ella se rio nerviosa –Al parecer si- con cuidado toco la herida del chico –Déjame curarte esto, por favor-

-Está bien- ambos salieron fuera del agua, se secaron y ella se dedicó a aplicar primeros auxilios.

-Es lo mejor que pude hacer- comenzó a guardar el antiséptico en su bolso.

-Servirá, gracias- Jack saco un coco -¿Tienes hambre? Encontré un cocotero-

-Sí, tengo mucha- sus tripas le rugían.

-Déjame partirlo- Jack se puso de pie y puso el coco sobre una roca asegurándose de que no fuera a rodar, convirtió el báculo y dejo caer la parte filosa como una guadaña partiendo en dos el fruto.

Le extendió una de las partes y ella bebió apresuradamente –Esto es tan refrescante- una vez termino el agua dentro comenzó a sacarle pequeños pedazos de pulpa blanca.

Jack hacia lo mismo -¿Crees que haya alguien por aquí?- miro a su alrededor.

-Lo dudo mucho, es todo tan pacifico- ella estaba muy feliz y Jack lo noto.

-¿Todo bien?- él estaba igual de feliz pero lo disimulaba.

-Sí, solo que…- se avergonzó –estoy feliz de estar aquí- dejo el coco a un lado y se acercó a Jack, con mucho valor tomo el rostro del chico entre sus manos y le planto un profundo beso.

Jack anonadado dejo caer la fruta y se concentró en el momento, puso su mano con cuidado en la cintura de la chica.

-Lo siento- Elsa dijo al separarse del beso.

-No lo sientas- paso sus dedos por el cabello rubio platinado de la hermosa chica –Eres tan bella- el atardecer estaba ahí, como testigo de aquel momento.

-No puedo creer que esto esté pasando, es como un sueño- Ella entro en pánico -¿Es un sueño?- pregunto asustada.

-No lo creo- Jack entendía su preocupación.

-¿Y si es como la vez pasada que llegamos a casa pero era solo una ilusión?-

-Si ese es el caso, prefiero no despertar nunca- la abrazo sin querer dejarla ir ni un segundo.

Esa noche ambos estaban tendidos en la arena mirando el cielo –Hey- llamo la atención de ella.

-¿Qué sucede?- le pregunto.

-Tengo calor, ¿te importa si duermo sin camiseta?-

-No me molesta- se encogió de hombros -¿Puedo hacer lo mismo?-

-Creo que aquí podemos hacer lo que sea- se rio el chico.

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3 semanas después…

Elsa descansaba sobre la arena la cual se le pegaba a su piel, debido a la intensidad del sol había perdido su tono blanco como la leche y ahora estaba un poco bronceada, pero ella ni siquiera notaba el cambio, al igual que ignoraba su ligereza de ropa.

-Hola- la chica abrió sus ojos para encontrarse con el rostro de Jack, él acaricio su rostro suavemente y le planto un pequeño beso.

-Me quede dormida— admitió.

-Lo sé, me di cuenta- sonrió –traje comida- se puso de pie.

El chico al igual que Elsa se había bronceado y andaba por ahí sin nada más que sus boxers grises.

-¿Ahora que comeremos?-

Jack levanto en alto los moluscos que había encontrado –Espero que no seas alérgica a los mariscos-

Ella soltó una pequeña risa –Te ayudare a prepararlos-

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-Sí seguimos comiendo así tendremos serios problemas- ambos estaban tumbados boca arriba después de haber comido tantas ostras como pudieron.

-¿Quieres que vaya a buscar la cena?- Elsa le pregunto.

-Claro, que la comida siga fluyendo- bromeo.

Elsa se puso de pie –Volveré en un par de horas- comenzó a adentrarse en la vegetación tropical, a pesar de que los frutos eran abundantes la mayoría estaban fuera de su alcance, por lo que ambos tenían que buscar hasta encontrar algo que pudieran tomar sin problemas.

La chica se anudo el cabello en una media coleta, sus pies descalzos hacían poco ruido al mover las hojas del suelo.

Después de una hora de caminar Elsa se dio cuenta de que había llegado a una zona que no había visto antes, un terreno sin explorar, comenzó a dudar sobre si debía seguir o volver, pero ya había llegado hasta ahí de seguro no tardaría en encontrar algo.

Allá en la playa, Jack se encontraba tallando un trozo de madera con ayuda de una roca filosa que había encontrado y entonces miro el anillo en su dedo y se preguntó para que era.

Lo deslizo con cuidado para quitárselo y observo a detalle, entonces y solo entonces recordó -¡Las plumas!- se levantó bruscamente y se puso en marcha a buscar a Elsa, pero entonces se detuvo en seco…

Miro nuevamente el anillo en sus manos y se dio cuenta de que si se iban, esta vida tan feliz que han llevado por tres semanas también se iría; suspiro y tomo una decisión.

Con rabia corrió por la arena y lanzo el anillo al mar, donde la espuma blanca de las olas se lo tragó.

-¡HA!, ¿de qué me preocupo?- se encogió de hombros y volvió a lo que estaba haciendo-

Siguió tallando su figura de conejo hasta que el sol se comenzó a ocultar, preocupado dejo lo que estaba haciendo y comenzó a buscar a Elsa.

La rubia se encontraba caminando a paso lento y cojeando, había caído por accidente por un pequeño barranco, por suerte todavía podía caminar, solo se había hecho unos raspones. Ahora su mayor preocupación era como volver, ya que no sabía dónde estaba y solo quedaban unos 30 minutos de luz.

-Hey, ¿tienes hambre?- Ella se detuvo bruscamente al escuchar una voz masculina bastante tétrica -¿Por qué no tomas una manzana?- giro para ver un gran manzano que no había visto, en una de las ramas se deslizaba una pitón.

Los ojos de la chica se abrieron -¿Qué eres?- sabía perfectamente que las serpientes no hablaban.

-Un viejo amigo- saco su larga y bífida lengua.

-No necesito comer, necesito volver a la playa, debo irme- se dispuso a irse y no perder más tiempo.

-¿Estas segura?, ¿no te rugen las tripas?-

Repentinamente sintió un hambre voraz.

-Vamos, ¿Por qué no calmas tu hambre?-

La chica casi hipnotizada se acercó al árbol y tomo uno de los frutos que estaban a su alcance.

-Pero…- Ella sintió que algo no iba bien.

-¡Anda, sacia tu hambre!- la incito a morder el fruto.

La chica cegada abrió la boca para darle un mordisco a la roja manzana, pero sus dientes apenas iban a clavarse en la fruta cuando escucho una voz.

-¡Elsa!- Era Jack.

-¡Jack!- Ambos se llamaron por su nombre hasta que finalmente se encontraron.

-¿Estas bien?- él noto sus heridas –Estaba muy asustado, creí que no te encontraría- la abrazo con ternura.

Elsa miro la manzana en su mano y luego a Jack, dejo caer el fruto y se abalanzo dándole un beso; Jack se sorprendió ya que este beso en esa situación era extraño.

La serpiente sonrió con malicia, ella había mordido el fruto prohibido.

-Elsa- intento pedirle que volvieran a la playa.

-¿No tienes hambre?- Cuando dijo esto sintió su estómago pedirle alimento.

-Uh- No sabía que decir.

-Está bien, solo prueba el fruto un poco y ya no sentirás hambre-

Arqueo una ceja ante la voz seductora de la chica -¿Qué está sucediendo?- ella volvió a besarlo y con esto él cayo rendido ante el hechizo.

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A la mañana siguiente ambos amanecieron abrazados, de vuelta en la playa; Elsa fue la primera en despertar, abrió los ojos y vio a Jack quien dormía profundamente.

-¡Jack!- le dio palmaditas en el pecho para despertarlo.

-Mhh- abrió los ojos confundido y un poco molesto, quería dormir más -¿Elsa?-

-¡Despierta!- Jack brinco del susto.

-¿Qué sucedió anoche?- pregunto.

-No lo recuerdo, solo recuerdo que caí y encontré un árbol de manzanas-

-Yo recuerdo haberte encontrado, estabas rara, me besaste y luego todo se puso negro-

-¿Crees que…?- pregunto apenada.

Antes de que él pudiera decir algo un hombre repentinamente comenzó a salir del agua, llevaba puesto un traje de baño azul y unos visores para buceo.

Los chicos rápidamente se desconcertaron.

-¡Jack, Elsa!- saludo desde lejos –que bueno que los encuentro- el sujeto era rubio y tenía ojos azules, además de un par de alas que salían de su espalda.

-¿Qué rayos es esto?- Jack hizo una mueca de confusión.

-Perdonen la interrupción, sé que se están divirtiendo pero…- sostuvo en alto el anillo del báculo –estaba buceando por ahí y encontré esto-

-¿Quién eres?- pregunto Elsa.

-Oh, que grosero, no me he presentado- sonrió amablemente –mi nombre es Eros, ¿tal vez han escuchado de mi por ahí?-

-¿El dios del amor?-

-Así es- le dio el anillo a Jack.

-¡El báculo!- Elsa recordó todo -¿Qué estamos haciendo, Jack?-

-No se preocupen, es completamente natural, todos caen ante la isla-

-¿Qué quieres decir?-

-Están en mi isla, el Jardín de Edén- suspiro –hice esta isla para mí y Psique pero tiene un efecto extraño; si algún par de personas llegan a este lugar caen bajo un efecto de hipnosis en el que creen estar enamorados uno del otro, sin importar nada-

-¿Entonces eso significa que…?- Jack y Elsa se miraron uno al otro.

Elsa sonrió con tristeza –No era de verdad-suspiro intentando no llorar.

El dios del amor se sintió mal al ver la escena pero intento aligerar el ambiente –Saben, una vez que salgan de aquí será como si nada hubiera pasado, todo quedara olvidado-

-Tenemos que buscar las plumas- Jack dijo con odio.

-No se preocupen por eso, las tenía guardadas por ahí, me las dejo encargadas Manny hace miles de años- se las entregó a cada uno y recuperaron los recuerdos de estas.

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Recuerdo de la pluma rosa

-¡No!- Anna le estaba gritando, se veía furiosa -¡Nunca voy a perdonarte que me hayas ocultado esto, soy tu hermana!- salió de la habitación.

-¡Anna!- Elisa la siguió –espera, déjame explicarte-

-¡Explicar que!, ¿Qué hayas pasado por este problema tu sola?-

-¿Qué?-

-Me lastima el hecho de que no hayas confiado en mí para ayudarte-

-No necesitaba ayuda-

-Claro que sí, hace poco llorabas la pensar en la pequeña posibilidad de tener un matrimonio arreglado, ¿y ahora lo aceptas así de fácil?-

-No tenía elección, Arendelle ya no tiene tratos comerciales con… necesitábamos esto, si no el pueblo entero hubiera quedado arruinado-

-¿Y qué hay de Jokul?, ¿ya no te importa?-

-¡Claro que sí!- ella grito.

-Pues tú también le importas, solo mira Arendelle, está bajo tres metros de nieve… esto es obra de él, está sufriendo, al igual que tu sufres por no estar con él-

-¡De todas formas, que puedo hacer!, ya estoy casada con ********, no hay vuelta atrás-El nombre que pronuncio era inaudible.

Anna negó con la cabeza y se fue a su habitación.

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-¿Con quién estaba casada…?- Elsa se preguntó al regresar en sí mientras veía a Jack quien seguía en el recuerdo.

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Recuerdo de la pluma azul

-¿Quién eres?- Jokul estaba empujando a alguien contra la pared, pero no podía ver su rostro estaba oscuro

-Eso no te interesa-hablo.

-¿A caso eres tú el que ama Elisa, Jackson?-

-¿Cómo sabes de mí?- él le estrujo la garganta.

-Ella hablo de ti, también Anna y Kristoff- respondió con dificultad.

-Ella también me hablo de ti… tu presencia significaría la muerte de Elisa-

-¿Vas a matarme?- se sentia el miedo en su voz.

-Sí-

-¿A qué te refieres con lo de la muerte de Elisa?-

-Te contare una profecía… cuando Elisa tenga relaciones con ******* se dará a conocer que está embarazada y ella morirá teniendo más de siete meses de embarazo-

-¿Quién te dijo eso?-

-Odín-

El hombre misterioso rio –de donde vengo no creemos en los dioses-

Si eso fuera cierto no podrías verme-

-¿Qué?-

-Soy Jokul Frosti, hijo del Hombre de la Luna-

-¿El Hombre de la Luna?... me ha hablado de él-

-Entonces crees en él-

-Comencé a creer cuando la gente contaba aquellas historias-

-¿Qué historias?, ¿Cómo mi padre hizo desaparecer a Selene?-

-Sí, eso-

-No es verdad, todo eso es mentira-

-Eso me dijo Elisa-

-No creo que seas tan bueno como aparentas ser-

-¿Me mataras para evitar que ella muera?, ¿Cómo sabes que eso solucionara el problema?- él comenzó a calmarse.

-Porque la base del problema fuiste tú, si no hubieras existido en un principio ella no estaría en peligro… realmente no sé si matándote pueda solucionar algo, pero no pierdo nada con intentarlo- con la parte filosa de su báculo le hizo una herida profunda en el pecho.

El sujeto grito de dolor –Bien, bien… solo quiero que ella sepa que realmente la amaba- el báculo se hundió más en la carne.

-Te creo, pero lamentablemente ella no puede saber eso- Jack se asustó al escuchar la frialdad en la voz de Jokul.

A pesar de que no podía ver sus rasgos faciales, podía ver que el hombre sonreía –ya veo, no importa… solo asegúrate de salvarla- Jack vio como el hombre moría y entonces sintió nauseas.

Retiro su báculo dejando salpicaduras de sangre en el piso, el cuerpo sin vida golpeo el piso de madera, la sangre roja corrió hasta manchar los pies de Jokul.

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-¡NO!- Jack estaba asustado.

-¿Qué fue lo que viste?- él no podría responder estaba estupefacto.

-Les daré un tiempo a solas para que procesen todo, después de eso deberían irse de aquí- el hombre atractivo volvió al océano y desapareció en este.

Jack tomo una pastilla de su frasco y espero un rato a que hiciera efecto -Jokul mato a alguien, un hombre, no pude ver quien era- confesó una vez pudo hacerlo.

-¿Por qué lo mato?- pregunto ella un poco asustada mientras terminaba de vestirse.

-Pensaba que podía salvar a Elisa de esa manera, supuestamente hay una clase de maldición que la condenaba a morir-

Elsa estaba sorprendida -¿Qué maldición?-

-Cuando Elisa tenga relaciones con…- omitió la parte que desconocía -se dará a conocer que está embarazada y ella morirá teniendo más de siete meses de embarazo-

-Oh- ella comenzó a unir las piezas del rompecabezas –vi como Elisa y Anna discutían, por lo de su matrimonio arreglado-

-Fue lo que nos dijeron en el mundo de Selene, que ella se había casado y habían asesinado a su esposo- recordó -¿Con quién se casó?- pregunto con la esperanza de que ella supiera quien era aquel hombre.

-No lo sé, cuando ellas hablaban de eso…- intentaba encontrar las palabras para explicarlo –simplemente no podía escuchar su nombre, como si no fuera parte del recuerdo-

-Lo mismo me sucedió a mí, no podía ver su rostro-

-Así que Jokul amaba tanto a Elisa como para matar por ella- suspiro.

-Al parecer sí…- la miro.

-Yo…no quiero irme- se froto la cara –no creo que ese sujeto diga la verdad, ¿Qué tal si no es la isla, que tal si de verdad tu y yo…?-

-Yo tampoco le creo- tomo la mano de Elsa –es cierto que esta isla tiene algo, por eso sucedió lo de anoche, pero ya me gustabas desde antes de venir aquí- admitió.

Una lagrima de felicidad corrió por la mejilla de la chica –Entonces quedémonos, sé que tú también quieres- lo abrazo.

-Sí, por eso lance el anillo al mar…- suspiro –pero ahora me doy cuenta de que hice mal-

-¿Eh?- ella lo miro sin entender.

-No quiero cometer el mismo error que Jokul- lo que acababa de ver le había afectado bastante –sacrificar la vida de un hombre cuyo único error fue existir… lo hizo por salvar a Elisa y eso lo entiendo, pero al final ella murió y todo fue en vano-

Ella se limpió las lágrimas –Tienes razón, hay que seguir adelante, si nos quedamos seria condenar a miles de personas-

-Y sí lo que sentimos es verdadero entonces nos volveremos a encontrar- ambos se miraron y se besaron por última vez, disfrutaron aquel beso como ninguno ya que no sabían que pasaría en el futuro.

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-¿Por qué les mentiste?- Una hermosa chica de facciones finas y piel blanca como la leche apareció tras de Eros, ella usaba un vestido blanco de tela un poco transparente.

-Si les decía la verdad, que esta isla junta a las personas que están destinadas a amarse, nunca se hubieran ido- Ambos veían desde lejos como la pareja desaparecía en un portal.

-Ya veo- lo abrazo por la espalda.

-Ellos no saben que el tiempo ha vuelto a correr-

-Espero que estén bien- Ella estaba preocupada.

-Yo también-


Hola a todos, perdon si no les actualizo de zopeton, me gustaria darles lo que queda espaciado para cubrir toda la cuarentena! Ojala todos esten bien, todavia sigo teniendo problemas con la seccion de comentarios pero me llegan correos de que cierta persona ha dejando un comentario, asi que quisiera mandarles un saludo a Cristina, Nikolai, Yuya y un lector Anonimo, que son los que me aparecen. Espero se arregle pronto el problema para poder leerlos.

Stay safe.