Capítulo 23: Un escape imposible (primera parte)
En una parte del bosque Everfree, iba caminando a pasos algo rápido, una potra pegaso roja. Caminaba por un sendero con algo de prisa, pero no evitaba mirar alrededor estando asustada de que algo fuera a saltarle encima suyo.
—Tranquila… Tranquila…— se decía así misma Stellar para calmarse, aunque no resultaba muy bien, porque el bosque estaba oscuro y veía ojos aterrados entre los árboles. Así que apresuraba el paso como podía.
El camino era algo largo ya que tenía que caminar en un sendero al lado de un acantilado, pasar sigilosamente al lado de una manticora que estaba durmiendo, cruzar un río que las corrientes eran feroces, pero agradecía a Celestia de que había unas rocas en el río que formaban casi un camino, solo tenía que saltar en las rocas para llegar al otro lado hasta que llegó frente a un puente colgante.
La potrilla se acercaba un poco a la orilla para ver abajo y se asustó mucho al no observar el fondo por una misteriosa niebla que se formaba haciendo que retrocediera unos pasos. En eso, alzaba su mirada para mirar al otro lado del puente y podía notar un poco lo que había desde el otro lado alejado del puente, un castillo abandonado.
—…— respiraba profundamente —Tranquila. Solo camina… y n-no mires abajo— se hablaba consigo misma tratando de tranquilizarse y se ponía al frente del puente. Se ponía temerosa al ver lo largo que era en su punto de vista hasta lo desgastado que estaba. Con otra respirada para calmar los nervios, empezaba a caminar lentamente por miedo a caerse. Intentaba no mirar abajo, pero no le ayudaba para nada que el puente se moviera o el crujir de la madera, poniéndola más nerviosa —No mires abajo… No mires abajo… Por Celestia, Stellar, no seas bruta y no mires abajo…— se decía así misma caminando con la vista al frente aun temerosa hasta que después de dar los últimos pasos para salir del condenado puente, podía respirar tranquila, estaba aliviada.
Sin embargo, al dar el suspiro, se escuchó como el puente se cayó de golpe sobresaltándola por el ruido y se volteaba con rapidez para acercarse a la orilla, y observaba como el puente se iba tapándose por la niebla. Se daba cuenta que se había rompido las cuerdas que la sostenían desde este lado.
Su corazón se había detenido por un momento por el miedo hasta la palidez que sintió pensando que si se hubiera tardado un poco en cruzar el puente, se caería junto con él. La pequeña potra se sentaba en sus flancos aun en shock y se le escapaba unas lágrimas de sus ojos que rodaba por sus mejillas hasta caer al suelo.
No sabía porque, pero no podía evitar llorar algo desconsolada por el miedo que sintió. Era una potrilla después de todo. En eso, se escuchó un trueno en el cielo para acto seguido, unas gotas caían al suelo de forma leve empezando una pequeña llovizna.
—Calma, Stellar… No llores…— sollozaba levantándose y se restregaba sus ojos para secarse las lágrimas —Se valiente… se valiente como mami…— se decía para tomar valor y no asustarse con cualquier cosa. Stellar alzaba la vista para ver el cielo que había muchas nubes —Vaya, está lloviendo… ¿Justo ahora?… — sentía como las gotas chocaban contra su pelaje y melena. Se daba la media vuelta para observar el castillo abandonado que estaba algo alejada de ella —Bueno, creo que es mejor seguir adelante— respiraba profundamente y empezaba a caminar directo al castillo a pasos algo moderados.
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Llegaba a la vieja entrada del lugar. Se había detenido un momento al ver la gran puerta abierta, aunque parecía que se iba a caer en cualquier momento. Así que reanudaba la caminata para entrar al abandonado sitio a pasos lentos.
Al entrar, caminaba algo temerosa mirando alrededor. No era muy diferente caminar en un bosque que en un castillo abandonado. Sin embargo, al dar unos pasos, se detenía para ver extrañada un extraño pedestal con unas rocas redondas que estaban en dicha cosa.
—Qué raro ¿Quién inventó éste diseño? Porque es muy cutre— comentaba despreciando ese extraño pedestal y sin darle más importancia, pasaba por un lado de él para seguir caminando.
El lugar era muy silencioso, lo único que se escuchaba, era el sonido de sus cascos en el feo pasillo y de las gotas de lluvia junto con un trueno que sonaba fuerte iluminando el pasillo por las rotas paredes o ventanas que había tenido ese lugar. Duraba unos minutos caminando hasta que llegó a lo que parecía el salón del trono.
En eso, al dar unos pasos en el salón, se detenía en seco al observar temerosa que no estaba sola en ese lugar.
En el centro del salón, se encontraba su madre y su tía separadas por unos metros de la otra estando de espalda, y firmes con la cabeza girada para ver a la pequeña que recién llegó con una sonrisa algo perturbadora. Al lado de Aurora, estaba Rainbow Dash igual que la adulta y al costado de Celestia, se encontraba Fluttershy igual que las otras, miraban a Stellar fijamente con esa sonrisa sin moverse del lugar. La potra roja estaba nerviosa por verlas de nuevo.
—Ven, hija y ponte al lado mío— decía su madre sin dejar sonreír y con una pezuña, palpaba el suelo donde quería que estuviera su pequeña.
—…— tragaba en seco y caminaba lentamente para estar a un costado de Aurora. La potrilla rojiza se encontraba incomoda por como la veían todas, pero en eso, se fijó con su vista al frente en donde sería el trono. No se podía observar bien, aunque pudo distinguir a una silueta que estaba sentada en el trono y que acariciaba a alguien en su regazo, sin embargo, un trueno sonó con fuerza dejando brillar por unos segundos el salón del trono haciendo que Stellar pudiera ver que ese el que acariciaba la silueta, era Comet que estaba profundamente dormido dejándola sorprendida.
—Bienvenida a mi humilde hogar. Lo siento si está hecho un desastre o que no tenga tanta iluminación, pero en este castillo, hubo un desmadre con una yegua lunática que quería lo oscurito ¿No es así, princesa nalgona? Ji, ji, ji. Es igual de inútil que tu— decía Clara con una risita sin dejar de acariciar la cabeza del potro, aunque no se podía ver a la loca yegua por la oscuridad que se formaba en donde estaba la lunática.
—Si ama— contestaba la princesa con esa típica sonrisa y sin dejar de mirar a su sobrina que estaba incomoda, y nerviosa.
—Bueno, esto…— la ama de las hipnotizadas, observaba por un momento el exterior a través de un hueco en la pared. Veía como caía la lluvia —… Que cliché, está lloviendo. Ji, ji, ji. Por lo visto, se acerca el boss final. Ji, ji— agregaba con burla.
—… C-C-Clara, r-regrésame a mi hermanito— por fin habló Stellar tratando de ser valiente, encarándola, aunque sus cascos temblaban un poco.
—Awwwww. Que ternurita. La hermana mayor quiere rescatar a su hermanito. Awwwww. Es adorable— no se sabía si estaba siendo sarcástica o no ya que lo único que miraba la potra roja, era sus ojos amarillos en la oscuridad.
—D-Dame a mi hermanito… por favor— ahora pedía Stellar temblando un poco.
—Mmmmmmm. Bueno, como me lo pediste tan educada, lo haré— decía Clara con una sonrisa mostrando sus dientes.
— ¿En serio?— se sorprendía al oír eso.
—Sipi… Si lo encuentras. Ji, ji, ji— la yegua loca agarraba a Comet desde sus axilas y lo mostraba al poner las "pezuñas" al frente —Ahora lo ves y ahora…— daba un giro con sus patas al pequeño y desaparecía ante sus ojos dejándola en shock —No lo ves. Ji, ji— daba una risita infantil.
— ¡Comet!— exclamaba la potra rojiza asustada de no ver a su hermanito.
—Ji, ji, ji. Si quieres a tu hermanito, deberás encontrarlo. Está escondido en una parte de este solitario castillo. Así que este sería el juego del escondite, pero al extremo. Ji, ji, ji. Quieres saber ¿A qué me refiero? Pues, tú debes encontrar a Comet, pero a la vez, debes esconderte de las nalgonas y de las pequeñas que tienen sus flancos en desarrollo para que no te atrapen ¿verdad chicas?— preguntaba con su tono infantil a las aludidas.
—Si ama— respondían al unísono sin despegar su vista de Stellar.
—…— la potra roja se quedaba callada al escuchar eso y estaba temerosa.
—Así que amiguita, te daré una ventajita de…— hacía una pausa dramática —Diez, nueve, ocho…— al oír la cuenta regresiva, la potrilla rojiza se alteraba y se daba la media vuelta pasando entre las dos adultas para salir del salón con rapidez hasta que pasó por la puerta destruida —Cuatro, tres, dos, uno… Vayan por ella, pequeñas— ordenaba con su típica sonrisa.
—Si ama— decían Rainbow y Fluttershy obedientes, y salían volando del deteriorado salón del trono.
—Y tu nalgona roja, ve también y atrapa a tu malcriada hija yendo por este lado. Sabes a donde ir— ordenó Clara señalando por la otra puerta que estaba ahí.
—Si ama— obedecía Aurora y se iba por el camino señalado por su ama dejando a solas en el salón a la loca yegua con la princesa del sol. La silueta miraba con sus ojos amarillos a la que quedaba en el lugar.
—Y tú, princesa nalgona del sol, tengo un trabajito especial para ti. Ji, ji, ji— daba una risita infantil.
—Si ama— contestaba Celestia estando firme con su vista al frente esperando la orden de su ama.
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En un pasillo, iban volando a toda velocidad las dos potrillas obedientes de Clara que se detenían por un momento en una bifurcación de tres pasillos. Uno iba a la salida del castillo abandonado mientras que los otros dos, a otras sesiones del palacio.
—Fluttershy, tú ve por allá— decía la potrilla celeste señalando con una pezuña el camino de la derecha —Y yo voy por aquí— señaló el otro camino. La aludida asentía con la cabeza y las dos reanudaban su vuelo yendo en los dos pasillos dicho por Dash. Sin embargo, sin que nadie se diera cuenta, Stellar estaba en el pasillo donde se iba a la salida, solo se escondió detrás de un escombro más grande que ella cerca de la bifurcación. Respiraba algo agitada de que no decidieran venir por ese pasillo en donde se encontraba.
Había oído lo que dijeron las dos potras poniéndola nerviosa, porque sabía que debía tomar uno de esos caminos, pero ¿Cuál? La potrilla roja se asomaba por un costado del escombro para ver que no haya moros en la costa para salir lentamente y temerosa. Caminaba lentamente para estar cerca de la bifurcación. Con su vista, miraba los dos pasillos que tomó las "amigas" de su hermano. Podría regresar al salón del trono para ir por el otro camino, pero eso lo descartó, porque la lunática estaría ahí. Así que veía pensativa los dos pasillos.
—… Creo que tomaré ésta… Con Fluttershy, no tendría problemas, creo— decía dudosa y empezaba a caminar algo rápido, sin galopar por el camino tomado por la potra amarilla.
La susodicha caminaba por el pasillo y miraba alrededor notando escombros, sucio, telarañas hasta huecos de muchos tamaños que daba al exterior. La potra veía afuera sin dejar de caminar, como las gotas de lluvia caían del cielo, antes era llovizna, pero ahora era casi una tormenta y sentía algunas gotas dándole en su pelaje por el fuerte viento que había.
En eso, se detenía en seco al oír una voz tan baja que la ponía temerosa.
—Stellar…
— ¿Quién dijo eso?— se preguntaba en su mente observando alrededor, pero sin ver a nadie por el pasillo.
—Stellar…
—… ¿Es Fluttershy que me está llamando? Vaya, la verdad, ésta potra debería hablar más fuerte, porque su voz en este lugar, parece de un fantasma— pensaba con una gota de sudor en la nuca.
—Stellar…
—Solo la ignoraré y seguiré caminando. Rezaré por Celestia de que no me tope con ella— decía en su mente reanudando su caminata.
—Stellar…— su voz era un poco más audible haciendo que la pusiera nerviosa, porque posiblemente, esté cerca de ella. Cruzaba una esquina y se detenía de nuevo para ver sorprendida, y fastidiada.
—Tiene que ser una broma— susurraba con fastidio al observar un solo pasillo oscuro que no se sabía cuan largo era. Además, que la pared del costado derecho, estaba sorprendentemente intacto, solo que tenía unos huecos del tamaño de un balón como si fuera ventanas, pero aun así, no se veía nada, aunque sonó un trueno que iluminó por un momento el pasillo poniéndola temerosa —Ok. Tranquila. Solo camina… Solo camina recto… No te distraigas…— empezaba a caminar por el oscuro pasillo.
No se distinguía nada, solo se veía los ojos azules de Stellar y su silueta. Era algo silencioso esa caminata. Lo único que escuchaba, era los sonidos de sus cascos, la lluvia que se chocaba contra la pared o el techo y el fuerte viento que había en el exterior… Y sin olvidarnos de la voz de Fluttershy.
—Stellar…— su cuerpo estaba full de nerviosismo, porque no sabía en donde estaba esa potra amarilla y más que se suponía que debería estar al frente al ir primera por aquí.
Sonaba nuevamente un trueno iluminando un poco el pasillo. La potrilla rojiza pudo mirar el pasillo por la iluminación del trueno y no notaba a Fluttershy por ningún lado. La dejaba extrañada al no verla, pero además, aliviada de no encontrarla por ese pasillo. Sin embargo, escuchó de nuevo la voz de la que supuestamente, era la potra tímida que hacía helar su sangre y más que la oía… detrás suyo.
—… Te encontré… Stellar…— el trueno sonó iluminando el pasillo y se podía notar por unos segundos, a Fluttershy que estaba detrás de Stellar por unos centímetros y sin previo aviso, la esclavita de Clara daba un salto cayendo encima de la potra roja haciendo que rodaran por el suelo hasta detenerse. Por la oscuridad, solo se veía siluetas, aunque por la silueta de la melena, se notaba que la tímida estaba encima de la potrilla rojiza —Te encontré, Stellar. Así que ya ríndete. Tu hermano es propiedad de mi ama— decía intentando aprisionar sus pezuñas, pero Stellar no se dejaba.
—Mi hermano no es propiedad de una lunática como ¡ella!— exclamó lo último empujándola con sus pezuñas, porque esa aludida no tenía tanta fuerza que la tiró al suelo para luego Stellar levantarse y salía galopando por el pasillo para huir de esa Fluttershy hipnotizada. Ese pasillo era largo, muy largo que parecía que no hubiera final.
— ¡No te escaparás de mí, Stellar! ¡Seré débil, pero no dejaré que avances!— exclamaba la potra amarilla molesta. Sonó otro trueno dejando ver que estaba volando a toda velocidad para taclear a la potra roja. La aludida notaba eso y galopaba como podía, como le daban sus cascos, pero sabía que era imposible escapar de una pegaso haciendo que se fastidiara al no poder volar como ella — ¡Acepta tu destino y únete a nuestra ama!— estaba a punto de alcanzarla.
—… Yo no me pienso a unir a un grupo de locas y raras… como diría mi hermanito— decía algo desesperada ya que Fluttershy casi la alcanzaba. Stellar observaba con su vista al frente, el final del pasillo con otro camino que iba a la izquierda. La potra galopó como podía, pero la potra amarilla ya le estaba dando alcance y además, se estaba cansando la rojiza.
—Te tengo, Stellar— mencionó con una voz algo de maniática.
—…— estaba pensando que hacer hasta que se le ocurrió algo —No me tienes a mi… Tienes a una pared— decía con un tono bromista.
— ¿Qué?— Fluttershy se confundió por eso y sin previo aviso, la potrilla roja se tiró al suelo como de pecho a tierra haciendo que la aludida se pasara de largo. Ella estaba confundida, pero en eso, veía la pared que tenía al frente. Por la velocidad que iba, no podía frenar a tiempo —Oh my…— sin poder terminar la frase, se chocó duramente contra la pared. Stellar se levantaba para observar como Fluttershy se deslizaba en la pared hasta caer de espalda en el suelo.
—Oh no ¡Fluttershy!— exclamaba preocupada yendo hacia la tímida hasta que se detenía a un costado de ella. Miraba que tenía los ojos en espiral y con un tic en una pata trasera. Se había quedado inconsciente con un moretón en la cara por el golpe. Suspiraba algo aliviada —Menos mal. No me perdonaría si algo malo te hubiese sucedido— la susodicha veía el nuevo pasillo que debía ir, pero su vista se centraba de nuevo en la potra inconsciente —No puedo dejarla aquí, pero tampoco puedo hacer algo al respeto— se quedaba pensativa. En eso, ponía a la potra amarilla en su lomo para caminar por un par de metros por el pasillo hasta dejarla acostada por un costado del pasillo —Descuida, volveré por ti cuando encuentre a mi hermanito— agregaba con una pequeña sonrisa para luego poner un pedazo de escombro a un lado de la tímida para esconderla —Bueno, hubiera preferido la sábana, pero esto también ayudará, creo— alzaba sus hombros y continuaba su camino por el pasillo que estaba un poco claro por el gran hueco que había en la pared. Se podía ver mejor las gotas caer por la pared — ¿Dónde podría estar mi hermanito?... Mmmmmm. Podría estar bajo un escombro o yo que se… Éste lugar es demasiado grande— se decía fastidiada sin saber cómo encontrarlo.
Se encontraba un pasillo donde había unas armaduras de ponis muy antiguas en los costados, pero los ignoraba apresurando un poco el paso, porque le daba algo de temor esas armaduras, sin embargo, al final de ese pasillo, apareció de golpe Rainbow Dash mirando alrededor. Stellar se sobresaltó y se escondió a un lado de una armadura.
— ¿Cómo rayos llegó tan rápido aquí?— pensaba la potra rojiza sorprendida de la rapidez de la potrilla de crin arcoíris. La aludida se encontraba volando de forma estática buscando con su vista, a la malcriada de su ama. Empezaba a volar lentamente por el pasillo donde estaba Stellar haciendo que la susodicha se asustara y retrocedía un poco pegada a la armadura.
Rainbow seguía buscando a la potrilla hasta que escuchó un pequeño ruido a un costado de ella y su cabeza giraba de golpe para ver en esa dirección, pero no había nadie. Solo alzaba sus ojos y siguió volando.
No se daba cuenta que la potra roja estaba antes ahí, sin embargo, se encontraba ahora en otro pasillo dejándola sorprendida.
—También hay… ¿pasadizos secretos? ¿Es en serio?— ahora estaba frustrada, porque la búsqueda de su hermano será más complicada de lo que se imaginaba. Solo suspiraba fastidiada —Oh, genial. Comet estaría en cualquier lugar de este castillo hasta podría estar en un pasadizo de estos— decía con fastidio. Sin más, continuó por ese pasadizo molesta.
En unos minutos, salía por otro pasadizo que la llevó hacia otro pasillo. Se encontraba más perdida de lo normal. Sin quejarse, siguió caminando por el nuevo pasillo.
—Bueno, al menos pude perder a Rainbow D…— fue interrumpida por una voz que se escuchó a lo lejos.
— ¡Stellar! ¡No te escondas y déjate querer!— gritaba la potra celeste a lo lejos.
—Oh, rayos— se fastidiaba mucho por eso y empezaba a caminar con algo de prisa hasta que esa caminata se convirtió en galopada, porque como Dash era rápida volando, la alcanzaría más rápido que con Fluttershy. Iba de pasillo a pasillo y se cansaba un poco más por estar galopando por mucho tiempo.
— ¡Te encontré!— exclamó la potrilla celeste sobresaltando a Stellar que por ese grito, se tropezó con una piedra y caía de cara al suelo.
—Auch— se quejaba de dolor y se levantaba adolorida con una pezuña en su nariz. Se volteaba para observar a Rainbow que venía a toda velocidad hacia donde estaba. Alterada, no sabía qué hacer, solo observaba a su alrededor y notaba algo detrás de ella haciendo que mirara al frente con una mirada desafiante.
Veía como Dash se acercaba poco a poco hacia ella con la intención de taclearla. Stellar no mostraba temor alguno… solo en el interior ya que tenía solo una oportunidad para dejar fuera a la potra. No quería lastimarlas, pero no le quedaba de otra.
Esperaba pacientemente que la potrilla celeste llegara hacia ella. La aludida estaba ya a pocos metros de la potra rojiza, se encontraba a punto de taclearla, pero Stellar se tiraba hacia un lado haciendo que Dash se fuera de largo. Por la velocidad que iba, no le daba tiempo para frenar ni girarse.
—Creo que esto va a doler— pensaba Rainbow con miedo y sin poder hacer algo, se chocaba con dureza contra la pared del final del pasillo para luego caer al suelo de espalda. Tenía un gran moretón en su cara con los ojos en espiral.
La potra roja se levantaba del suelo para acercarse a la pequeña, o sea más pequeña que ella y la miraba con arrepentimiento.
—Si voy a dejar inconscientes a todas por causa de una pared, esto será muy fácil… creo— pensaba Stellar apenada y acariciaba la crin de Rainbow que estaba inconsciente. La agarraba para ponerla en su lomo y acto seguido, caminó por un par de metros para dejarla a un costado del pasillo y la ocultaba con un escombro —Volveré por ti igual que con Fluttershy cuando encuentre a Comet— decía con una pequeña sonrisa para después continuar con la caminata por el pasillo.
Con las pequeñas fuera de juego, solo le quedaba a Clara y sus dos "esclavas". Su madre y su tía, las que le daría muchos problemas y más Celestia al ser una alicornio. Con ésta última, era imposible escapar.
La potra caminaba por pasillos, aunque también iba por los pasadizos que encontraba accidentalmente. Le costaba mucho saber en dónde estaba su hermanito si el castillo era como un laberinto y no sabía en qué parte lo escondió, pero de igual forma, no se iba a rendir hasta encontrarlo y poder salir de ese lugar.
Estuvo un buen rato caminando por pasillos sin muchos contratiempos, sin embargo, le daba un mal presentimiento, porque no encontró a su madre y tía por ningún lado. No sabía si la perseguían o no. Eso la ponía temerosa ya que en cualquier momento, podrían aparecer de repente y atraparla sin mucho esfuerzo, o sea con Celestia, estaría acabada sin hacer nada.
Seguía caminando hasta que cruzó una esquina y se detenía en seco para observar impactada al otro lado del pasillo.
—Oh no— estaba viendo a Aurora Galaxy parada firme casi al final del pasillo y su madre veía a su hija con la misma sonrisa perturbadora.
—Hola, hija mía. Por fin nos encontramos de nuevo— decía con una voz calmada y caminaba un poco con un meneo de caderas hasta detenerse frente de una puerta. La potra se daba cuenta de la puerta maltrecha que se encontraba ahí.
—… ¿Mi hermanito está ahí?— preguntaba temerosa sin apartar su vista de la yegua, pero no recibía respuesta —Respóndeme… por favor, mami…
—Pues, hija, como ya sabemos, ya se terminó el juego para ti con encontrarme. Je, je. Así que daría igual si te lo digo o no, pero aun así, verías lo cerca y a la vez, lo lejos que estabas de él— mencionaba sin abandonar su sonrisa y señalaba a la puerta —En esta puerta, se encuentra mi hijo bien dormidito. Así que no hay que despertarlo. Je, je.
—… Mami, detente. Es tu hijo, déjalo ir o si no, a saber lo que esa loca le haría— trataba de razonar con su madre.
—Sí, es mi hijo y mi ama lo hará un gran semental cuando crezca… y creo que tú también deberías venir, hija y así te hará una gran, y sensual yegua. Más que tu madre— comentaba sin titubeo en su voz. Stellar sabía que no serviría de nada tratar de razonar con ella al estar bajo el control de Clara —Así que porque no te rindes y deja de luchar ¿no crees?— lo dijo con un tono maternal.
—… No. No pienso estar con esa yegua rara, madre— decía con una voz de molesta y fastidiada de que siempre le digan que se uniera al equipo de lunáticas.
—Potrilla malcriada, cuando estés al merced de mi ama, te quitará lo malcriada hasta hará que dejes de hablarle así a tus mayores— comentó con una expresión de molestia, pero aun sonriendo. La potra se ponía nerviosa ya que… ¿Qué debería hacer en esa situación? Era su madre, o sea una adulta a diferencia de las dos potras que terminaron inconscientes por una pared. La potrilla retrocedía un poco. Aurora al verla hacer eso, le decía.
—… Ay, hija mía. Supongo que llegaste aquí, porque noqueaste a las pequeñas con las paredes o cualquier cosa ¿verdad? Bueno, es comprensible ya que son pequeñas e impulsivas… Noqueaste a tus futuras cuñaditas. Je, je, je. Ok, con las pequeñas fue fácil deshacerte de ellas, pero conmigo… tendrás que hacer otra cosa que no sea chocarse contra una pared. Je, je— mencionaba con una sonrisa perturbadora haciendo que la pequeña le diera escalofríos.
—Oh no… ¿Ahora qué hago?— pensaba temerosa al observar a su madre que la miraba fijamente con esa sonrisa que tanto la perturbaba… Quería a su madre devuelta, pero ¿Cómo hacerlo? Y ¿Cómo rescataría a su hermanito? Era una potrilla y ella una adulta ¿Cómo enfrentarse a eso? Tenía valor en ir al castillo para rescatar a su hermano menor, pero ahora, veía las cosas muy crudas para ella.
Continuará.
Perdón por la gran demora del capítulo, pero quise darme un descanso de este fic, porque hubo capítulos algo seguidos de este fic y más que quería hacer un especial para el 14 de Febrero, y por eso, no escribía nada aquí.
Además, este capítulo aun seguiría y eso, pero quise dejarlo hasta aquí mejor, como un suspenso :v
Bueno, eso es todo.
Nos leemos.
