El encuentro
Pov Shizuru
Escondí las manos debajo de la mesa, temblaban ligeramente. Me acomode en el asiento por décima vez. Faltaba un cuarto de hora para que llegara. Sin embargo, mi corazón no lograba desacelerar.
¿Qué podía esperar de verle?, ¿que sacaría de este encuentro? Llevaba un tiempo dándole vueltas en la cabeza que decirle, pero al momento de estar frente a ella ¿me saldrían las palabras? No lo sabía. Tampoco lograba entenderme del todo en el hecho de no haber aceptado su propuesta de casamiento, ciertamente había cavilado miles de argumentos que me avalaban, pero se habían quedado por tierra.
¿Habría cambiado? El tiempo trascurrido en el momento me parecía eterno, aun cada segundo me lo parece. Pero solo habían sido un par de meses, ¿suficientes para que me olvidara? Eso también me cuestionaba. Poco valían mis utopías o tragedias, solo podría averiguarlo al verle.
El sonido de la puerta me alertó, gire el rostro distraída. No había indicios o imaginación que pudiera prepararme para la impresión que me causo verle. Sentía que las palabras, los sentimientos, el tiempo, el mundo se habían alojado en algún lugar entre mis costillas y el estómago. Las manos comenzaron a sudarme. De pronto, una necesidad de escapar se apodero de mí. Pero me contuve.
Ella apareció de manera sublime entre la gente, buscándome con la mirada. Al encontrarme hizo un pequeño ademan con la cabeza. Extendiéndose. Llevaba una campera de cuero color negra, el cabello largo suelto. Cargaba un casco. Me levante de la silla al verle, ella me lo agradeció en un gesto. Entonces nos sentamos, los primeros e incomodos segundos donde intentábamos observarnos sin ser demasiado demostrativas.
Ella, bajo el cierre de la campera. Se sentó más cómoda. Carraspeo. Entonces estiro sus manos sobre las mesa, entrelazo los dedos y me miro.
-Shizuru cuanto tiempo- dijo con una pequeña sonrisa. El tono áspero, rudo de su voz, ese pequeño ruido, casi ronco de su timbre vocal, logro erizarme. Me atreví a mirarle el rostro, un tanto incomoda. Pero no logre ver en ella enojo, o bronca, o dolor. Logre verla diferente. Más ruda. Más fuerte. Antes lograba ver una faceta más parecida a la inocencia, a la vergüenza, a la timidez que me brindaba. Esa parte, al menos en ese instante me pareció lejana. Que se había extraviado en algún momento.
Natsuki se encontraba allí, emanando seguridad. Mientras yo me deshacía internamente como una colegiala de los nervios.
Pov Natsuki
Nadie es igual al otro. Somos seres distintos. Espirituales, terrenales, el conjunto perfecto entre intelectualidad, sentimientos y esencia.
Luego de esa revelación tan brusca que tuve meditando me sentí demasiado expuesta. Pero a la vez, engañada. Llevaba un largo tiempo mintiéndome. Pocas cosas pueden hacerse ante el miedo, o huyes, o lo enfrentas. Hacerle frente es claro, y todo lo que hagas que no sea ello, es básicamente escapar.
El reloj había dado demasiadas vueltas girando como para poder ignorarlo aún. Cerré los ojos con fuerza. Ya me había contestado. Habíamos acordado el lugar. Estaba tumbada en la cama.
Era buen momento de hacerlo. De darle carta blanca a mi cabeza. Entonces deje que el destructor, ese crítico, mi toxico interior me mostrara todos los escenarios posibles. Al comienzo las manos me sudaban, pero a medida que mi mente armaba esos esquemas. Podía sentir que iba encontrando las fallas de mi enemigo.
Al verle, no sentí miedo. Me sentía un tanto ansiosa, era un encuentro esperado pero no más lejos de ello. Me sentía como en mi propio lugar. De repente ella, parecía una colegiala lista a ser regañada. Pero nada más lejos de eso. Aunque debo aceptar que al sentarme me extendí como un pavo real. Marque el territorio, me adueñe del lugar. Ella se encogió. Se removio en el asiento incomoda. Entonces le mire. Como si escaneara por debajo de su piel. Puede que un poco disfrutara de ello. O puede que demasiado.
-Shizuru cuanto tiempo- dije con una pequeña sonrisa. El tono cargado de seguridad y un tanto de altanería.
-¿Me extrañaste?- dije condensando todo el odio posible, con toda la pedantería le lance una mirada cínica. Para mi sorpresa, Shizuru se encontraba llorando en silencio. El llanto le había tomado. Lloraba con sentimiento, los hombros que se perturbaban en la acción. Las lágrimas que le surcaban, el rostro.
-Shizuru- dije en un susurro. Me levante de asiento hacia ella. Ella comenzó a llorar más fuerte, podía sentir mi corazón desgarrándose. Corrí hacia ella. Pero.
Plas.
Caí de la cama. Esta situación no tenía para más.
Pov NATSUKI
Dentro de mi cabeza se mantenían maquinándose pensamientos diversos. Que por momentos me envolvían.
Describir me sentía han visto esas películas, donde por alguna extraña razón se juntan todos los hermanos. Uno siempre es un caso perdido, el otro es casanova, el otro alcohólico y después el recto y justo. Irónicamente siempre al recto y justo, es un fracasado. Lo dejo la novia/esposa, lo corrieron del trabajo y encima está deprimido. Me siento ese tipo. Que intento siempre hacer lo que le dijeron, ser la persona que no cause problemas, pero acabe siendo un pasivo. Deje que las cosas ocurrieran, marque una línea, un plan de acción y me oriente a seguirle. Intente de alguna manera cerrar los límites para no perderme y ahora me encuentro perdida.
El insomnio no me abandonaba, entonces comprendí que fuera de cualquier remedio, debía calmarme. Tome unos tenis, ropa deportiva, y con el ritmo de 1975 me adentre en la noche.
Los pensamientos me sobrevolaban la mente. ¿Y si ella no era capaz de amarme? ¿Por qué mi esmero por ser pedante? Yo no era así. Ni tampoco quería que sufriera. Pero en ese momento si me sentía con ganas de causarle daño. ¿Puede que no le haya perdonado?
Verle llorar me había atravesado al medio. ¿Sería capaz de perdonarle? ¿Ella quisiera que le perdonara? ¿Quería que acabara la relación? ¿Qué haría si Shizuru me planteaba terminar? Me pare en seco. Como si hubiera escuchado un escopetazo.
¿Quería volver con Shizuru? si lo quería. ¿Nuestra relación cambiaria con todo esto? Probablemente. Me senté en el banco más cercano. ¿Sería capaz de dejar ir todo este dolor para amarle? ¿Podría aprender a callar a este caníbal de venganza?
Me había dolido el asunto. Y siempre me parecía que lo había superado, hasta que un nuevo pensamiento lograba ponerme KO.
Pov Narrador
La castaña le esperaba dentro del restaurante. Las manos inquietas danzaban con una servilleta. La pequeña puerta se abrió dejando destellar una lluvia de sonidos. La cabellera azul danzo, busco con la mirada dentro del local. Se sentó ante ella, con los pies inquietos.
-He llegado Shizuru- dijo nerviosa.
-Hola- contesto la castaña también nerviosa. Intentaban no mirarse, durante una fracción de segundos.
-Yo… emm...- intento comenzar un dialogo la castaña. Pero el ruido de la silla echada hacia atras de su acompañante le distrajo.
Natsuki rodeo rápidamente la mesa. Tomo la mano tan conocida, emprendiendo viaje al exterior. La castaña parecía una muñeca de trapo. El contacto no les resulto molesto a ninguna, por el contrario le entrego una cierta calidez. Shizuru fue dejando su nerviosismo. Natsuki no se detuvo al salir del local, sino que siguió caminando un par de cuadras más. Shizuru detrás suyo siendo llevada. En los pasos, Natsuki no se giró ni una vez a ver a Shizuru. Shizuru no observo nada, excepto la espalda de Natsuki. El llanto se le fue menguando.
Esa mano cálida le otorgaba confianza. Finalmente los pasos dejaron de ser tan intensos, menguaron su longitud. Natsuki bajo la cabeza y se corrió dejando ver lo que estaba frente de sí.
Un banco que daba vista al mar. Arriba de este densos arboles le otorgaban una confortable sombra. Shizuru pasó a su lado sentándose. Natsuki hizo un ademan con la cabeza, era una muestra de respeto. Acto seguido se sentó.
Shizuru, sé que tenemos muchas cosas que hablar. Pero antes que nada quiero decirte algo. Que te quiero – dijo Natsuki, se rascaba la nuca en señal de nerviosismo.
Natsuki- dijo suavemente Shizuru. sentía el deseo de abrazar a esa Natsuki. Sabía que le costaba expresarse, y que era muy duro dejar esa parte tierna de ella, exhibirse tan expuesta.
Yo no sé a qué acuerdo, o que haremos al final de todo esto, pero solo quería que lo sepas.
Yo también te quiero- dijo Shizuru. entonces le miro a los ojos. Los nervios parecían irse menguando a lo largo de la caminata.
Perdón el cambio de rumbo, pero sentía que me asfixiaba allí-
No te preocupes, aparte menuda vista de este lugar- contesto Shizuru. Natsuki le observó.
Shizuru seguía igual de bella, como le recordaba. Igual de dulce, de amable, de educada, mantenía su pose de doncella. Natsuki entendía porque sentía ese amor por ella, todo le encantaba. ¿Pero que veía Shizuru de ella? ¿Sentía la misma devoción al mirarle?
Te extrañe, creí que nunca volvería a verte- dijo Shizuru en un disparo sordo. Había quebrado todas sus barreras, pero deseaba cambiar.
Es mi culpa, debí prestar más atención a tus emociones –
Una relación es de a dos, yo tampoco fui considerada – dijo Shizuru. lentamente toma la mano de Shizuru entre las suyas.
Te he hecho daño Natsuki, pero me arrepiento. Hablaremos las miles de cosas que quieras, y tanto como desees ¿pero me dejaras recomponer esto? ¿tú quieres que lo intentemos?- dijo al castaña apresurando sus palabras, el nerviosismo le consumía, pero la posibilidad de perderle le atemorizaba aún más.
Una relación es de a dos, intentémoslo- contesto Natsuki. Shizuru no pudo evitar su impulso y le abrazo. Entonces ambas lloraron. Se secaron las lágrimas. Pero no hablaron más del tema. Ese momento era bello y ninguna quiso romperlo.
Debo irme- dijo Natsuki, luego de un largo rato entre los brazos de Shizuru. la castaña dejo de acariciar su cabello, le dejo incorporarse.
¿Nos veremos mañana?- pregunto Natsuki
Claro- dijo Shizuru. entonces se sonrojo, cuando los labios de Natsuki le tocaron la mejilla.
Te quiero- le dijo Shizuru.
Te quiero- respondió Natsuki marchándose.
buenas gente que onda? que tal la llevan con la cuarentona? cuidense chicos y tomen todas las medidas.. espero sus comentarios, ojala hayan disfrutado la historia
