Disclaimer: ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.
Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).
Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.
"..." escenas superpuestas.
Cuando no estás, no se abre el paracaídas y salto igual; y me pierdo en habitaciones vacías.
Andrés Calamaro, Cuándo no estás.
—¿Dónde está Shikamaru? —insistió. Sabía que estaba siendo egoísta, que el campamento era un caos total y que probablemente luego de todo, esto afectaría la relación entre las naciones dado que era casi imposible que ellos hubieran planeado todo sin que nadie les advirtiera. Apretó los puños, no era momento de pensar en ello, realmente quería saber dónde estaba el chico sombra—. Karin.
—Está bien, pero aún no despierta—contestó, titubeante—. Debemos ir a Konoha cuanto antes, necesita que alguien más apto se encargue de él. Iré a informar a Naruto, hay otros heridos que también lo requieren.
Por suerte las cosas no habían pasado a mayores, la Uzumaki había podido alertar al equipo de apoyo sobre la emboscada que se acercaba al campamento; había al menos un herido de gravedad y tres ninjas incluyendo a Shikamaru que se encontraban estables pero sin despertar. Tras informarle a Naruto, Gaara, y al capitán envíado por Kumo de la situación, desmantelaron el campamento y tomaron rumbo camino a Konoha. Lamentaban la perdida de Iwa y Kiri, pero ya no podían arriesgarse a nada más; deberían dejar ahí los cuerpos hasta que pudieran acercarse al templo con la seguridad de salir ilesos.
El rubio aún intentaba procesar todo eso, no comprendía porque pedirles el regreso de su hijo si luego lo mataría sin dudarlo. Bien, era sabido ya que no se trataba de ella, pero dudaba mucho que la joven hubiera atentado contra él sin recibir ordenes de la matriarca.
¿A caso no lo quería? Si era así ya no podía considerar que tuviera redención, alguien que mata a su propio hijo luego de hacerle creer que lo quiere junto a si de nuevo. Se preguntó cómo se sintió el pelirrojo al descubrir que lo habían traicionado, que era tan sólo un peón en todo eso.
Frunció el ceño.
Sintió una mano apoyarse sobre su hombro, volteó un poco el rostro y se encontró con la expresión serena de Sasuke. Cargaba sobre su espalda a un ninja de Kumo, habían decidido que todos serían atendidos por los medicos de la Hoja.
—No pienses en ello.
Desvío la mirada con pesar.
—No puedo evitarlo, Sasuke. Llevé toda la vida deseando tener una familia, padres y él —hizo una pausa, observando el camino por delante—, él tenía una madre pero ella lo mató, ¿por qué permitió que creyera que lo amaba?
El Uchiha no supo que responder a eso, internamente había deseado lo mismo que su amigo. Una familia amorosa, volver a ver a sus padres a pesar de todo; esto era algo desconocido para él, una madre ordenando que masacren a su hijo luego de pedir un rescate era totalmente absurdo desde una perspectiva emocional. Pero él lo entendía, porque había tenido esa misma actitud tiempo atrás; cuando estuvo a punto de matar a la pelirroja en el puente, no podría decir que en ese entonces la amaba como tal, pero si le gustaba y aún así la había herido.
Había solo una motivación que podría hacerte olvidar que quieres alguien: la ambición.
Y esa mujer, Izumi, buscaba algo más que solo matar a su vástago. Quería demostrar un punto, advertirles que nada la detendría a la hora de matar a quien se interponga en su camino, y eso realmente, hasta a él lo asustaba.
Ahora tenía muchas cosas por luchar, una novia, un futuro hijo, amigos. Cerró los ojos dejandose llevar por la agradable sensación que invadía su sistema.
—No te preocupes —dijo luego de unos segundos—, la detendremos.
—Confío en que si.
Hurricane
Las puertas de Konoha se alzaron ante ella de una manera horriblemente familiar. En los breves descansos habían podido atender a los heridos de modo que su estado mejorara, sin embargo Shikamaru no despertaba y su corazón parecía querer desbocar de su pecho.
Desgraciadamente, Genma era el único que no pudo sobrevivir a las hemorragias internas. Ino le había afirmado a Karin que ni siquiera la Haruno habría podido salvarla, y aunque ella se culpaba por la muerte del jounin, esas palabras lograron cesar su llanto. El Uchiha que se encontraba detrás de la afligida fémina, no pudo más que estrecharla contra su cuerpo para aliviar el dolor que surcaba su pecho; cómo le fascinaba la empatía de esa mujer, pero a veces le resultaba dolorosa inclusive para él.
La castaña se dedicó a pasearse por los pasillos del hospital mientras el Nara estaba en la habitación siendo atendido, así como los dos ninjas de kumo que a pesar de haber despertado, no estaban en plena forma. El pueblo era un caos, los shinobis buscaban a quién señalar como culpable, mientras que los mensajes enviados por el resto de los Kages no tardó en llegar.
Había sido meticulosamente planeado, querían golpearlos dónde más le dolía.
—¡Naruto-sama! —el hokage se hallaba sentado en una de la bancas, se veía abatido—. Naruto-sama, ¿está bien?
—Tenten —el rubio despertó de su trance, se puso de pie y caminó hasta ella para rodearla con sus brazos; aunque Sasuke fuera su amigo, no sabía como brindarle la contención que necesitaba—. Atacaron la aldea mientras no estabamos, Hinata, ella luchó, pero está herida.
Sintió como su hombro se humedecia a causa de las lágrimas, frotó su espalda con pena, lamentaba mucho lo de su amiga, pero en su mente había alguien más.
—Naruto, lo siento —murmuró, apacible—. Dime, ¿qué te dijeron?
—Ella está bien —contestó un poco más tranquilo—, el problema es el bebé, deben examinarla.
—Lo siento tanto.
—No, está bien —se frotó la nuca. En momentos como ese odiaba ser Hokage, deseaba estar con su esposa, tomarle de la mano y transmitirle la seguridad que necesitaba—. ¿Viste a Aii? Ino no puede encargarse del interrogatorio, Hina pudo derrotar a los atacantes, uno escapó pero tenemos a dos de ellos.
—Si, la vi con Gaara hace unos minutos —el rubio asintió, murmuró un "con permiso" y la abandonó en el pasillo. Le dió un vistazo rápido a la habitación de su amiga, procurando anotarse mentalmente la tarea de ponerse al tanto de su estado.
Caminó hasta el comedor del hospital, compró un café y comenzó nuevamente a vagar dentro del edificio, los minutos pasaban demasiado lento para su gusto, no deseaba volver a su casa sin la seguridad de que el Nara atravesaría la puerta con ella.
Suspiró, ¿por qué la vida se empeñaba en quitarle lo que amaba?
Llegó hasta el cuarto de Shikamaru, le preguntó a la enfermera si ya podían pasar las visitas. La mujer asintió y ella ingresó con su taza de café humeante.
—Hola cariño —acercó una silla a la camilla, tenía la suerte de estar solo en la habitación—. La aldea está en llamas prácticamente, es muy problemático —sonrío ligeramente, tomó su mano y se dedicó a tomar su café, esperaba que pronto despertara.
Hurricane
Las celdas estaban heladas, se podía oir el goteo incesante de las cañerías y el chirriante ruido de las puertas siendo arrastradas. Se recostó sobre una de las paredes, no le agradaba del todo que la castaña estuviera encerrada con uno de los sujetos, a penas había tenido tiempo de hablar con ella desde que regresaron de la misión, quería asegurarse de que estuviera bien.
—Kakashi-san, ¿qué hace aquí? —un ninja de Kumo se le acercó, se veía algo agotado, como el resto.
—Espero a alguien.
—Si espera a la mujer que está ahí —señaló la puerta en dónde estaba Nanami—, será mucho tiempo, debería descansar.
—¿Sabes quién está a cargo del otro interrogatorio?
—Ibiki, señor.
[...]
—Toiawase —hizo unos sellos con su mano, observó apacible el rostro del hombre frente a ella. Estaba molesta, demasiado, les habían visto la cara de idiotas—. Dime infeliz —apoyó sus manos sobre la mesa metálica, el hombre sonreía socarronamente hacia ella—, ¿quién les dijo sobre nuestra emboscada?
—No lo sé, sólo seguía ordenes de Izumi-sama —sus labios se movieron involuntariamente, la fémina frunció el ceño y repitió la técnica.
—¿Cómo entraron a la aldea?
—Mi compañero era un antiguo residente aquí —se mostró ligeramente sorprendida, estaba a punto de realizar la técnica cuando el hombre abrió la boca—. No obtendrás nada de mi, Izumi-sama no confía en todos sus discípulos.
De prontó, el suelo desapareció bajo sus pies, el rostro masculino se desfiguro en horror. Caía en un abismo, apretó fuertemente los ojos abrumado por la obscuridad bajo sus pies.
—¿Quién les dijo sobre nuestra emboscada? —abrió nuevamente los ojos, ¿qué había pasado?
—N-no, no lo sé.
Y otra vez, caída libre. El corazón le latía furiosamente, temía el impacto, parecía jamás tener fin.
—¿Quién les dijo sobre nuestra emboscada?
—Ah, y-yo.
Caída.
—¿Quién les dijo sobre nuestra emboscada?
—¡NO LO SÉ!
Caída.
Caída.
Caída.
Caída.
[...]
El rostro del hombre delataba su miedo, tenía los ojos extremadamente abiertos y lágrimas amenazando con caer. No le gustaban los genjutsus, no era muy buena en ellos, pero pasar tanto tiempo junto a Kakashi durante sus años como regente le habían servido para mejorar en ellos; sin embargo, seguía creyendo que eran crueles.
Suspiró.
—¡Kai! ¡Kai! —la voz desesperada del hombre la exaltó, tenía la respiración agitada y la mirada perdida. Permanecieron en silencio durante unos segundos hasta que sus miradas chocaron con evidente resentimiento—. Ya te dije, no sé nada.
Sonaba cansado, apretó los labios, bien, no sabía nada.
—Espero que un tiempo en las celdas te ayude a meditarlo, quizá tu diminuta mente recuerde algo —no recibió respuesta, salió de la habitación y le indicó a los anbus que custodiaban la puerta que ya podían llevárselo. Se sentía apenada de que las pocas veces que le tocaba interrogar gente, nunca obtuviera nada.
—Nanami —el albino se incorporó, le sonrió por debajo de su tapa-bocas—, ¿qué tal?
Esa pregunta abarcaba muchas cosas, pero no era estúpida, sabía perfectamente a que se refería.
—Estoy cansada —farfulló—. Debo informarle a Naruto-sama sobre el interrogatorio, ¿quieres acompañarme?
Asintió ligeramente emocionado, al menos podía respirar en paz, ella estaba intacta.
Hurricane
La tarde pasó lentamente, las naciones estaban en un estado completamente caótico; ya sabían que Kurotsuchi los había traicionado, pero a pesar del sabor amargo que les dejaba eso, su pueblo y el resto de los kages deseaban velarla correctamente.
Ya no era una posibilidad emboscarlos, tenían que prepararse para lo peor. El Uzumaki sintió que el mundo no había cambiado, seguía siendo aquél mismo putrido lugar en el que había sido repudiado.
—Hokage-sama —Shino Aburame atravesó la puerta del despacho, se frotó suavemente las sienes, cerró el archivo que estaba leyendo.
—Evita las formalidades, Shino —sonrió levemente—. ¿Qué sucede?
—Busqué en los registros a los hombres sobre los que nos habló Hinata —dejó sobre el escritorio una carpeta, la abrió y allí había una fotografía de un joven de cabellos rubios y ojos celestes, figuraba tan solo como un criminal de rango B—. Sólo tenemos información de uno, el que escapó.
—Masaru Yamanaka —leyó—. ¿Hace cuanto desertó?
—Fue en la época de Akatsuki, tiene 45 años actualmente —asintió en respuesta, se perdió en la información del archivo, técnicas básicas de genjutsu, buen manejo de taijutsu, chunin, era un ninja promedio—. Está herido, no creo que haya ido muy lejos.
—Pasaron tres días Shino.
—No tenía suficiente chakra, Hinata bloqueó alguno de sus puntos.
—De acuerdo, envíen un escuadrón de búsqueda —el castaño asintió—. Que Sai haga un voceto, es probable que no haya salido del país, si presenta un peligro muy grande, no importa que, que los escuadrones se retiren.
—Cómo usted ordene, Hokage-sama.
Se marchó tras una nube de humo.
—Si lo encontramos —dijo para si—, quizás obtengamos información valiosa.
Observó el exterior, había comenzado a llover.
[...]
Despertó con el suave golpeteo del agua en la ventana, pestaño varias veces intentando adaptarse a la luz del hospital y a las paredes blanquecinas. Se frotó los ojos y bostezó.
El sol comenzaba a esconderse, a pesar de la llovizna el clima era caluroso. Se levantó de la silla con pereza y estiro sus extremidades.
—Necesito una ducha —murmuró. Observó el rostro apacible de Shikamaru, le preocupaba que aún no despertara, y los médicos estaban tan atareados que no tenían tiempo de responder sus preguntas.
Se acercó a la camilla y se inclinó sobre el muchacho, besó su frente.
—Volveré pronto —prometió. Salió de la habitación intentando hacer el menor ruido posible, en el pasillo se encontró con Sakura, tenía el cabello amarrado en una coleta alta y vestía una bata larga de color blanco—. Sakura-chan, ¿aún trabajando?
—Uno de los ninjas que interrogaron comenzó a convulsionar mientras lo interrogaban —se veía muy cansada y con ojeras profundas bajo sus ojos, aunque no era sorpresa, realmente las cosas se veían muy mal—. Consumió veneno antes de ser atrapado.
—Prefería morir antes que delatar a los suyos —exclamó con sorpresa—. Me pregunto que es lo que hará esa mujer para que la sigan tan ciegamente.
—Yo igual —suspiró—. Estaba por ir a casa, Metal está muy exaltado con todo lo del ataque a la aldea, ¿quieres venir a cenar?
—No gracias, iré a ducharme y volveré al hospital, quiero estar ahí cuando Shika despierte.
—No te sobre-esfuerces Tenten —le tocó el hombro—, él también necesita que estés bien.
—No lo hago por él, lo hago por mi—contestó—. Tengo miedo de que...
—No va a pasar, él despertara, solo necesita descansar —soltó el contacto y le sonrió, eso la reconfortó un poco—, y tu igual.
—Está bien, volveré mañana.
Luego de eso caminaron juntas, hablando de cosas triviales como el desempeño del pequeño Metal en la academia o su entrenamiento con el bashosen y como lo empleó durante la pelea, hasta que tuvieron que tomar caminos separados. La lluvia no había cesado cuando atraveso el umbral de su casa, se quitó los zapatos y soltó un suspiro pesado.
Se sentía extrañamente vacía.
Se duchó rápidamente y se preparó un ramen instantáneo, cenó en el sofá mientras veía el diminuto televisor. Dejó el plato en la bacha de la cocina y se dirigió a la habitación, observó el espacio que usualmente ocupaba el azabache, arrugó las sábanas entre sus dedos y cerró los ojos dispuesta a dormir.
Esa noche soñó con una gran tormenta que arrasaba con todo, y unos ojos como la luna que la observaban desde el final de una pendiente.
Kaidan: Este Genjutsu hace creer al enemigo que esta cayendo en un abismo hasta llegar al fondo de este, más esa caída se repite una y otra vez. Es uno de los que usó el Oc en el interrogatorio.
Sigo esperando sugerencias para el otro fic, aunque ya tengo la introducción desarrollada, pues, quiero ver opiniones.
También hare uno cortito, un Nejiten, necesito darles un final feliz en algún momento, ah.
Sin más que decir, nos leemos.
